Aclaraciones: No hay POV definido. Lo que esté así es escritura

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Advertencia: Ninguna

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Disfruten la lectura

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Chapter 18. Zozobra

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Después de ese almuerzo Neji había lavado la loza mientras ella le contaba lo que había hecho con Sakura, él le había ayudado a revisar lo que había comprado y solo había señalado unas ciruelas encurtidas explicándole que ella no las comía, le creyó sin dudar y agradeció saberlo antes de descubrirlo por ella misma de la forma difícil, probablemente arruinando alguna comida. Habían visto la foto en donde estaban los once reunidos, ese día celebraban que tras mucho esfuerzo por fin todos eran chunins. Supo que Hinata era su prima aunque parecieran hermanos y él le había dicho como se llamaba cada uno en de los presentes en la foto y a grandes rasgos los describió a casi todos como demasiado eufóricos. Le causaba curiosidad lo que parecía hastío en su voz al describir esa euforia, sobretodo cuando era evidente en la imagen que ella hacía parte de los alegres del grupo. Él se fue cuando empezaba a oscurecer y cuando ella no tuvo ninguna otra excusa para pedirle que se quedara. Preparó algo de cenar para ella y se sorprendió al notar que nuevamente necesitaba agregarle un poco más de sal para que fuera completamente de su gusto lo que había cocinado.

Esa noche fue una tortura, en su pesadilla veía cinco pares de ojos negros persiguiéndola y cuando por fin creía que los había dejado atrás, frente a ella aparecía Uryuu quien empezaba a golpearla y romperle la ropa para conseguir lo que no había logrado en esa cabaña. Pero ¡no se despertaba! Sentía que gritaba y lloraba dormida, probablemente también patearía pero hasta que el sol no se asomó por la ventana fue casi como si estuviera amarrada a ese sueño. Despertó desubicada con un grito ahogado en la garganta, no había arrancado a correr porque estaba sola en el lugar. Tomó una ducha con agua muy fría para despertarse completamente y distraer su mente, luego desayunó y se internó en la habitación con todas las armas, empezando a verlas una a una.

Con cuidado tomó un palo, lo sacudió con cuidado esperando que tuviera algo escondido o hiciera algo raro, pero no, simplemente era un palo de casi metro y medio, empezó a moverlo de lado a lado, si no pensaba en lo que estaba haciendo sus movimientos eran fluidos, pero en el momento que intentaba enfocarse se volvía torpe. Sintió su mano un poco sudada y pensó en los guantes que había visto entre su armario, así que fue a buscarlos, en el momento que fue a ponérselos observó que en su mano había unas pequeñas marcas rosadas que hasta donde recordaba no tenía el día anterior, acercó un dedo de su otra mano para hacer un poco de presión, comprobando así que dolía ligeramente y se dio cuenta que las marcas estaban en sus dos manos. No entendía qué podría ser, hasta que cerró el puño y vio que sus dedos coincidían, cerró la mano sin esconder los dedos y pudo ver que efectivamente estos eran los causantes, al parecer se había enterrado las uñas en su propia mano al dormir, bufó frustrada y se puso los guantes para no ver eso.

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Perdió la noción del tiempo mientras practicaba nuevamente con el palo, fue su estómago quien la sacó de su letargo haciéndole notar que casi no había luz en el exterior y ella se había saltado el almuerzo y los medicamentos correspondientes. Preparó algo rápido y leyó las etiquetas de los frascos, "si se olvida una dosis, tómela tan pronto la recuerde. Si ya es hora de la siguiente entonces omita la olvidada, no tome una dosis doble para compensar". Hizo lo de omitir la olvidada, mientras pensaba que no diría nada al respecto, no quería regresar al hospital. Se desvistió, se puso su pijama y se metió a la cama con uno de los cuadernos, leyendo despacio y con detenimiento cada una de las palabras que decía allí, algo le decía que ella sabía todo eso pero en ese momento las palabras no cobraban ningún sentido. Vio la libreta junto a su cama y la abrió, pensando cómo podría empezar ¿numerando los días? Día 1 de ¿qué? No sabía cuánto tiempo había pasado desde su pérdida de memoria y de los días que llevaba en la aldea no había contado tres, por lo tanto era complicado intentar llevar un orden de esa forma. Tampoco podía simplemente hacer anotaciones sin sentido para después no saber cuándo las había hecho, así que lo más sencillo sería la fecha, esa al menos la sabía.

Enero 29

Meditó una y otra vez viendo la fecha sola en el inicio de la hoja, tomó el cuaderno de la academia y comparó la letra, notando que efectivamente Neji tenía razón sobre eso ¿había algo que él no supiera de ella? Desechó ese pensamiento por el momento, necesitaba enfocarse en escribir algo, no solamente porque Tsunade se lo había pedido, sino por ver si de pronto de esa forma lograba desahogar un poco de lo que pasaba por su mente y lograba entenderse un poco más, tal vez algo tipo lista.

Enero 29

- Mi cuerpo sabe cosas que mi mente todavía no

- Las armas se sienten una parte de mí

- Sé cocinar aunque no sé por qué lo hago sin sal y debo agregarla en la mesa

- Le conté a Neji porqué lo hice

- Nuestro campo de entrenamiento me trae paz

Observó la palabra nuestro y estuvo tentada a tacharla para escribir solamente "el campo de entrenamiento" pero no quiso hacerlo, a fin de cuentas lo que debía escribir era personal. Siguió pensando que más agregar.

- Tengo pesadillas al dormir, siento que él va a regresar a terminar eso que quedó pendiente.

Cerró el cuaderno, queriendo arrancar la hoja por haber nombrado lo que pasaba en sus pesadillas y que de solo pensarlo le humedecía los ojos, pero no lo iba a hacer, tenía que empezar a enfocarse en que pronto superaría eso y que él nunca la volvería a tocar, porque si lo intentaba ella lo iba a matar completó su voz interna. Agarró el frasco del ansiolítico, al menos ese solo era por la noche y no se lo había saltado, con un sorbo de agua se pasó la pastilla y sus ojos poco a poco se fueron cerrando.

Su pesadilla empezó con esos ojos negros que la acechaban, ella corría a través de un descampado bastante grande y de repente él la atrapaba del cabello, levantándola y sosteniéndola en el aire a varios centímetros del suelo, pero lo escalofriante no era eso, lo escalofriante es que frente a ella podía ver a Jannos sosteniendo a Neji por la espalda mientras él sin soltarla se acercaba a golpearlo con fuerza, ella gritaba como si su vida se fuera en ello, como si con ello pudiera salvarlo, Uryuu la levantaba más para dejarla a su altura y empezaba a besarla mientras ella intentaba rasguñarle la cara pero no ocurría nada, no le dejaba ninguna marca ni él parecía molestarse por eso. Todo se volvió negro por un instante y creyó que se despertaría, pero no, lentamente a su alrededor empezó tomar la forma de la habitación en la que estuvo encerrada con Uryuu encima de ella y Jannos viéndola lascivamente desde la puerta, empezó a manotear para que la soltara, despertó gritando y notó que había arrojado la libreta de la mesa de noche, otra vez tenía la cara bañada en lágrimas y revisó sus manos, las pequeñas marcas rosadas del día anterior ahora eran mucho más notorias y dolorosas, maldijo en voz alta y se metió a la ducha.

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Salió del departamento tras comerse solo una fruta para poder tomarse los medicamentos sin estar en ayunas, porque al entrar a la cocina había sentido su estómago cerrado. Mientras caminaba juraba que en algunas ocasiones al girar en una esquina había visto un hombre con una máscara vigilándola. Respiró profundo intentando no entrar en pánico, estaba en su aldea, nada malo le iba a pasar. Aceleró el paso y se sentó en una banca del parque a ver a los niños jugar, eso la tranquilizó un poco. Pasado un rato le preguntó a la madre de uno de los niños en dónde quedaba la biblioteca y se fue hacia allá, al llegar la recorrió un poco y escogió un libro titulado "taijutsu para principiantes" y otro que le llamó la atención por la portada, al dirigirse hacia la bibliotecaria se dio cuenta que no estaba segura que debía hacer para llevarse el libro, la mujer le sonrió y tras llamarla por su nombre le dijo que no olvidara que tenía que devolver los libros en una semana. Al parecer no era totalmente inusual que ella fuera a ese lugar, observó un reloj en una tienda en la que se detuvo a comprar una botella de agua y se dio cuenta que era mediodía, pensó en entrar a un restaurante y comer algo pero había dos inconvenientes con eso, el primero que le daba pánico solo pensar en estar en un sitio cerrado con tanta gente y el segundo que había dejado sus medicamentos en el departamento. Se concentró por un momento en el camino para regresar, quizás hubiera un modo más corto de devolverse pero optó por ir de la biblioteca al parque y desde el parque a su residencia, debía averiguar un lugar para sacarle un duplicado a la llave para no tener que estarla sacando del escondite. Dejó los libros sobre el comedor y en la cocina hizo una ensalada porque tenía demasiada hambre, satisfecha consigo misma por ser responsable y no haberse saltado sus medicinas. La tarde la pasó sumergida en el libro de taijutsu que había llevado, hacia pequeñas pausas para ensayar alguna postura que describían, se sentía bastante tonta pero estaba determinada a saber defenderse por su propia cuenta y no esperar que su cuerpo reaccionara solo, probablemente eso fuera innecesario pues cuando sus recuerdos regresaran también lo harían sus habilidades pudiendo usarlas de forma consciente, pero mientras eso ocurría no quería sentirse vulnerable.

Revisó indecisa el refrigerador cuando fue el momento de hacer la cena, que se acercara la hora de dormir le estaba haciendo un nudo en el estómago logrando que no le provocara comer nada, pero debía hacerlo. Tenía los ingredientes para preparar un poco de okonomiyaki y era algo sencillo de hacer, se sentó en el comedor, y se comió lo que había hecho sin saborearlo realmente. Organizó la cocina y dejó en remojo algunos granos pensando en hacer una sopa al día siguiente con ellos. Se metió a la cama, leyó un poco el otro libro que había llevado, era una novela de época según lo que decía la descripción al respaldo. No tenía sueño pero el libro no la entretenía lo suficiente pues tenía la impresión de haberlo leído antes, exhaló medianamente frustrada y tomó la libreta.

Enero 30

- Fui a la biblioteca y pude volver sola

- La bibliotecaria es una mujer amable

- Tengo que devolver el libro en una semana ¡que no se me olvide!

Tal vez debería cerrar la libreta y dejar así, no era necesario que escribiera nada más, a fin de cuentas nadie la presionaba o le insistía que lo hiciera, cerró los ojos intentando decidirse.

- Otra vez tuve pesadillas con él, lo vi golpear a Neji.

- Creo que eso es un recuerdo del día que me raptaron.

- Voy a recuperar mis habilidades, quiero matarlo

Podía jurar que su mano había escrito sola las últimas dos palabras. Tomó el ansiolítico en sus manos, releyó la fórmula: una píldora antes de dormir, en caso de requerirlo tomar dos. Valía la pena intentarlo a ver si lograba una noche de descanso, sacó las dos pastillas y las ingirió con el vaso de agua en su mesa.

Fue un grave error, su pesadilla empeoró pues sentía todo lo que ocurría en este, todos y cada uno de los golpes y sus desagradables manos tocándola, pero ahora no podía moverse en el sueño para al menos intentar defenderse o gritar como solía hacer. Poco a poco fue recuperando la movilidad y pudo abrir los ojos, su garganta se sentía seca, su cara estaba empapada de lágrimas y sus manos tenían sangre seca, perturbada y adolorida se dirigió al lavamanos para lavarse el rastro de sangre de las manos, el contacto le ardió pero logró limpiarlas, podía ver las heridas en carne viva. Abrió el grifo de la ducha y se duchó rápidamente intentando no llorar. Al vestirse escogió su traje de misiones y se puso los guantes para no ver sus manos. En la cocina cambió el agua de los granos en remojo y los agregó a la olla para hacer la sopa que había pensado en la noche, tras un par de ebulliciones estuvo listo y aunque estaba bastante caliente se la tomó sin cuchara, sin degustarla en lo más mínimo y sintiendo cierto escozor, necesitaba entretener su mente porque sentía que se iba a romper en mil pedazos en cualquier momento, estaba buscando alguna idea cuando golpearon la puerta, era temprano así que se asomó por la mirilla antes de abrir.

- Buenos días – saludó intentando sonar alegre

- Hola Tenten – Sakura la observó por completo – Tsunade quiere verte en el hospital

- ¿Ya? – la ojijade asintió – vamos – salió del departamento cerrando la puerta tras ella y empezando a caminar.

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Att: Sally K