CAPÍTULO 17:

REGRESO A LA MANSIÓN MALFOY.

La luz de la mañana se coló por un espacio libre de la ventana que la cortina no cubría, a Hermione le molestó y logró despertarla de su profundo sueño. Se dio cuenta de que aún seguía en el sofá de la habitación de Draco. Acercándose a él confirmó que seguía dormido, lucía mucho mejor que ayer. Salió de la habitación, se duchó y fue a buscar a Ron y a Harry.

– ¿Qué sucede? –Dijo mientras bajaba las escaleras. Encontró a Ron, estaba buscando comida en las cocinas.

–¡No hay nada! –Dijo de mal humor. – ¿Cómo vamos a sobrevivir? –Continuó cerrando la puerta de la alacena con furia.

–Hay que ir a comprar algo, tal vez haya alguna tienda cerca de aquí. –Comentó Hermione tratando de calmar el mal humor de su amigo, aunque sabía que no solo estaba molesto por la falta de comida.

–Bien, ya iré yo. –Pasó de largo a un lado de Hermione.

–No, iré yo. –Ron estaba a punto de negarse pero Hermione no le dejó continuar. –Ron, ayer querían lastimar a tu familia, si te llegan a reconocer no dudarán en pensar que estás con Harry. En cambio, yo no creo que nadie me pueda reconocer, paso desapercibida.

–Debo de ir contigo, no puedo dejarte ir sola. –Ron afirmó.

–Estaré bien. Mientras voy por mi abrigo, hay que saber que necesitamos. –Subió a su cuarto por su bolso de cuentas.

Saliendo de nuevo de su habitación, decidió en ir al cuarto de Harry para ver cómo estaba. Tocó y Harry le dio permiso de entrar, al ingresar a la habitación estaba decorada con algunas banderillas del equipo de Quidditch de Gryffindor y una foto de los padres de Harry en la mesita de noche.

–Harry, saldré para ir a buscar comida y cosas que podríamos necesitar. –Continuó Hermione, pero seguía distraída mirando con detalle la habitación. –¿Así estaba la habitación cuando la tomaste?

–Sí. Posiblemente Sirius quería que esta fuera mi habitación y por eso la decoró así. –Dijo con aspecto dolido. –Sí vas a buscar comida no puedes ir sola. No es seguro, Hermione.

–Eso mismo me dijo Ron. Pero estás demente si piensas que dejaré que salgas de aquí, Harry. ¿Algo que quieres que consiga? –Continuó Hermione con voz firme.

–No, solo trae lo necesario. No conocemos el lugar ni sabemos si hay magos viviendo cerca de aquí. –Dijo Harry. –Toma, de su bolsillo sacó algo de dinero mágico y no mágico. –Tal vez esto ayude a conseguir todo lo que necesitamos.

–Harry. ¿Puedo usar tu Capa de Invisibilidad? Así Ron podrá acompañarme sin ser notado. –Harry lucía confundido.

–Pero Hermione, yo no traje la capa conmigo, la dejé en la Madriguera.

–No te preocupes, desde hace días empaqué lo suficiente para nuestro viaje. –Hermione sonrió tímidamente.

–Es cierto lo que dijo Ron. No duraríamos ni dos días sin ti. –Harry le devolvió la sonrisa.

–Toma, hice una lista de lo que necesitaremos para estar aquí por un buen rato. –Ron le entregó un pedazo de pergamino arrugado. –Pero no me quedaré aquí mientras tú te arriesgas.

–No será necesario. Harry me prestó la capa para que la puedas usar, Ron. –Continuó Hermione.

Hermione y Ron, salieron de la casa y caminaron unas cuentas calles hasta llegar a un mercadillo lleno de muggles.

Draco despertó a un muy confundido por todo lo que había sucedido unas horas antes. Miró a su alrededor en busca de Hermione pero ella no estaba ahí, trató de buscar su varita y tampoco la encontró, con algo de enojo y desorientado, bajó las escaleras, encontrándose con Harry en la sala, estaba leyendo unos papeles frente a la chimenea.

–¿Por qué me quitaron mi varita? –Dijo con voz apenas audible, aún seguía débil.

–Es lo más estúpido que has preguntado. ¿En serio crees que alguien aquí confía en ti? –Dijo Harry febrilmente.

–Yo les avisé sobre el ataque a la casa de la familia de Weasley. –Dijo con voz exánime.

–¿Y crees que por eso todos confiaremos en ti y te recibiremos con los brazos abiertos? –Harry se levantó y lo encaró. –Para todos eres un cobarde, traidor y desertor del único bando al que eras leal. Si fuera por mí, te hubiera dejado en la calle, pero tomé en cuanta las acciones de ayer y porque Hermione me lo pidió. –Ambos se miraron con frialdad. –Pero créeme cuando te digo que con cualquier sospecha de que sigues de parte de Voldemort, yo mismo te llevaré a Azkaban. –Ambos se fulminaron con la mirada, hasta que Draco se dio la vuelta y regresó a su habitación.

Hermione terminó de comprar la comida que ella y Ron escogieron, él iba a un lado de ella, oculto ante los ojos de todo el mundo.

–Un momento Hermione. –Le susurró a través de la capa. –Creo que conozco éste lugar, una vez vine aquí con mi padre.

–¿Aquí hay una comunidad mágica? –Interrogó Hermione.

–Sí. Vamos hacia la estatua de allá, es un pasadizo. –Hermione caminó hacia la estatua en forma de un hombre muy viejo.

Al pasar por la estatua, entraron a un callejón ajetreado de magos y brujas que iban y venían con mucho recelo. A Hermione le intrigó ver una tienda en dónde había mucha gente queriendo entrar.

–Ron, hay que ir ahí. –Susurró. –Tal vez podríamos conseguir más cosas.

–No creo que debamos entrar, que tal si alguien te reconoce. –Le dijo con preocupación.

A ella no le importó lo que dijo Ron y se entremezcló con la gente para poder entrar. Al estar dentro, reconoció que era una tienda de pociones. La gente estaba desesperada por adquirir unas pociones que estaban en los anaqueles más altos. Hermione no quiso perder más tiempo y siguió hacia el otro lado de la tienda para mirar los ingredientes que estaban en el aparador, se sorprendió al ver que tenían infinidad de reservas de ingredientes para lograr hacer pociones muy complicadas. Comenzó a tomar todo lo que le resultará útil.

–¡Escuchen todos! –Gritó un joven de ojos verdes y cabello castaño, que tenía el uniforme de empleado. –¡Las pócimas se acabaron!

Los magos que gritaban y empujaban en la tienda, salieron con decepción y de pronto toda la tienda quedó vacía con excepción a Hermione que seguía metiendo plantas y cosas extrañas a una caja. El joven se le quedó viendo y le intrigó que ella no saliera de la tienda.

–¿Disculpa? ¿Necesitas ayuda con eso? –Comentó mirándole con detenimiento.

–En realidad sí. ¿Tendrás piel de serpiente arbórea africana? –Le insistió.

–Claro, está atrás, iré por ella. –Sonrió y se dirigió a la parte trasera de la tienda.

–Hermione. –Escuchó un susurró en su oído. –Ya vámonos, esto no me da buena espina.

–Espera, Ron. Aquí hay suficientes cosas mágicas que podríamos necesitar. –Le dijo y se calló rápidamente cuando escuchó volver al empleado.

–¿Hablabas con alguien? –Preguntó el joven al regresar con varios frascos en las manos.

–No. Solo repasaba en voz alta las cosas que necesitaba. –El joven le miró no muy convencido. –¿Qué era lo que toda esa gente quería? –Intentó distraerlo.

–Eran pócimas para repeler intrusos, alarmas y todo tipo de seguridad mágica. Ya sabes, por lo que sucede ahora con el Ministerio. ¿Será todo lo que llevarás? –Le tomó la caja que llevaba y empezó a separar las cosas en bolsas.

–Perdón, pero ¿Qué pasa con el Ministerio? –Preguntó con preocupación.

–¿No lo sabes? –Hermione negó. –Hay rumores de que Quién-Tu-Sabes tomó el Ministerio en sus manos. La gente teme por su seguridad. –Dijo con voz sombría. –Aquí tienes, son 16 galeones y 7 sickles. –Comenzó a buscar el dinero en su bolsa para pagar. –En dos días más tendré más pociones, tal vez podría guárdate unas cuantas.

–Gracias, eso me vendría de ayuda. –Hermione sonrió y se dio la vuelta dispuesta a salir del local.

–¡Espera! Soy Henry. –Le ofreció una cálida sonrisa. Hermione abrió la boca pero no articuló ninguna palabra.

–Mucho gusto, Henry. Soy Courtney. –Farfulló y con rapidez abandonó el local.

–¿Qué fue eso? –Ron intervino de camino a casa. –Tal vez sea un Mortífago que te reconoció.

–Exageras, Ron. Solo era un empleado amable. –Rodó los ojos con molestia.

Al llegar a la casa oculta y entrar, ambos escucharon muchas voces, temieron lo peor y alzaron las varitas para estar en guardia. Pero cuando se adentraron más a la casa, llegó hacia ellos la mamá de Ron.

–¡Que bueno que ya están aquí! –Llegó hasta ellos y los abrazó con entusiasmo.

–¿Cómo están los demás mamá? –Le interrogó Ron con preocupación, desde el día de ayer no sabía nada de su familia ni de la orden.

Al avanzar se dieron cuenta que había mucha más gente en el salón principal, en la sala se encontraba Ojo loco, Arthur Weasley y Ginny, en el comedor estaba Remus y Tonks hablando con Harry. Ron fue a abrazar a su padre y Hermione abrazó a Ginny.

–¿Qué sucede? –Preguntó Hermione, dejando las cosas que había comprado en la mesa.

–El Ministerio cayó, el Ministro ha muerto. Están investigando a todos los empleados, a sus familias y la gente con las que se relacionan. –Continuó Arthur. –Ya nada es seguro para nadie.

– ¿Y eso cambia algo, Papá? –Preguntó Ron. –El Ministerio nunca había estado de parte de Dumbledore y mucho menos de Harry.

–Lo sabemos, Ron. Pero ahora que ya no hay control y hay magos tenebrosos infiltrados en el Ministerio, debemos andar con cuidado. No podemos fiarnos de nadie. –Afirmó con pesar.

Luego de un par de horas, todos los demás a excepción del trío de oro, abandonó la casa.

–¿Qué lograste conseguir, Hermione? –Preguntó Harry acercándose a las bolsas que había en la mesa.

–Ron y yo, encontramos una comunidad mágica no muy lejos de aquí. Compré más esencia de Díctamo y otras cosas que nos podrían ayudar mucho.

–¿Y ahora qué, Harry? ¿Qué es lo que haremos? –Ron se mostró un poco irritado.

–Debemos saber cómo encontrar los demás Horrocruxes y cómo destruirlos. –Repuso con voz firme.

Todos fueron a la biblioteca de la casa para tratar de buscar respuestas, estuvieron hasta altas horas de la noche. Primero Ron se fue a dormir y unas horas más tarde, Harry también se levantó del sillón en dónde estaba leyendo.

–Será mejor que descansemos, mañana a primera hora comenzaremos de nuevo. –Acomodó de nuevo los libros en su lugar.

–Ya voy, solo terminaré de leer esto. –En realidad Hermione no quería dormir, le era muy pesado asimilar todo lo que estaba pasando.

–Hermione. –Harry le dijo en la puerta. –No quiero que le digas o menciones nada a Malfoy a cerca de lo que hacemos, ni de los Horrocruxes. –Con voz lúgubre.

–Harry, yo jamás haría eso. –Se mostró consternada. Harry no dijo nada y salió de la biblioteca hacia su cuarto.

Después de unos segundos en que se escuchó que Harry cerró la puerta de su cuarto, la puerta de la biblioteca se abrió. Hermione no le tomó importancia, pensó que era Ron volviendo por algo que se les había olvidado.

–Pensé que jamás se iría. –Una voz fría y penetrante resonó por la habitación. Ella no dijo nada, solo lo miró y siguió leyendo.

–¿Cómo sigues? –Preguntó sin levantar la vista del libro que sostenía en sus manos.

–Mejor. –Se acercó más. –Debemos hablar. –Con voz muy ronca.

Hermione alzó su varita y envió todos los libros que estaban alrededor de ella de nuevo a su lugar. Cerró el libro que leía y se levantó del sillón.

–Excelente. –Pasó a un lado de él y siguió a su cuarto.

–En algún momento hablaremos, tarde o temprano. –Aseguró el de ojos grises.

Pero ella no se detuvo ni miró hacia atrás. Aun le quería y estaba muy aliviada de que él estuviera vivo. Pero ya no le tenía confianza, todo lo que se había acercado a él, se esfumaron aquel día. Pudo ver sus buenas intenciones en la casa de los Weasley, pero ya no dejaría que sus sentimientos hacia él nublaran su buen juicio. No sabía de qué lado estaba la lealtad de Draco, pero no podía permitirse confiar en él como si nada hubiera pasado.

Al estar en su cuarto y con fuerte enojo en su interior, no pudo dormir y decidió volver a levantarse para leer un poco más. No quería volver a la biblioteca por si Draco seguía ahí, así que leyó el único libro que había en la habitación, el libro que pertenecía a Draco.

Lo tomó de su mesita de noche y comenzó a leerlo. Casi cuando el alba estaba asomándose por la ventana, Hermione encontró algo que la inquietó al instante, pues en el último capítulo del libro venia un pequeño párrafo acerca del Horrocrux y al término de éste estaban escritas unas letras que ya había visto antes. Se sorprendió y salió corriendo directo a la habitación de Harry. Aun algo dormido, Harry le abrió la puerta a Hermione para que entrara a su cuarto.

–Hermione son las 6 am. ¿Al menos dormiste algo? –Le cuestionó al verla con el libro en la mano.

–¡Tienes que ver esto! –Le dijo con mucha emoción. Él tomó el libro.

–Los Horrocruxes al contener magia muy antigua y poderosa, solo pueden ser destruidos con algo de igual valor mágico como el veneno de Basilisco o fuego demoniaco. –Harry sonrió. –¡Hermione eso es!

–Sigue leyendo, Harry. –Dijo mirándolo con entusiasmo.

–R.A.B. –Harry leyó las letras que estaban escritas a mano. –¿Este libro estaba aquí? ¿En la biblioteca? –Preguntó Harry con impaciencia.

–No. –Su ánimo cambió de inmediato. –Ese libro me lo presto Draco, en Hogwarts.

–Ya veo. –Tragó saliva. –¿Crees que él conozca la identidad de R.A.B?

–No lo sé. Él me dijo que éste libro había estado en su familia por años. –Murmuró.

–Despierta a Ron, yo bajaré en un momento. –Hermione asintió y salió de la habitación de Harry para ir a la de Ron.

Todos bajaron a la cocina para tener más privacidad y evitar que Draco los escuchara hablar.

–¿Entonces ése Hurón sabe quién es R.A.B? –Ron comentaba impaciente.

–Aún no lo sabemos Ron. –Harry se pasaba las manos por el cabello, la situación le impacientaba. –Debemos averiguar si sabe algo, pero no debe de enterarse para qué queremos esa información.

–Entonces cómo lo vamos a obligar a que nos diga algo. –Continuó Ron con molestia.

–No lo podemos obligar o no nos dirá nada. –Se dirigió a Hermione quién había estado callada. –Debes ser tú quién lo convenza en contarnos todo.

–¿Cómo sabremos si nos dice la verdad? –Ron dijo con prontitud.

–Si nos miente, lo sacaremos de ésta casa. –Hermione se sorprendió por las palabras de Harry. –Y lo digo en serio, Hermione. Yo no le debo nada, si lo acepté fue por ti y por lo que pasó en la casa de los Weasley.

Harry y Ron, y la dejaron ahí con un gran pesar. Se quedó pensando en cómo podría tratar de interrogarlo sin que él lo tomara a la defensiva, pero tampoco quería pasar tiempo con él a solas, aún no se sentía lista.

Un par de horas después, tocó a su cuarto y nadie respondió. Volvió a tocar, pero nadie le abrió.

–Malfoy, déjame entrar, soy yo. –La voz de Hermione resonó a través de la puerta. –Debemos hablar. –El picaporte hizo un clic y la puerta se abrió.

–Te traje un poco de sopa y pollo, para que comas algo, no haz comido nada. –Llevaba un gran plato de sopa que la Señora Weasley había hecho un día antes.

Él tomó el plato de sopa y comenzó a comer con rapidez, ella lo miró con un nudo en la garganta, estaba demasiado demacrado, no quería ni imaginarse todo lo que tuvo que pasar.

–¿Te sientes mejor? –Intervino después de unos minutos de silencio.

–Sí. Escucha, debo explicarte. –Pero Hermione lo interrumpió.

–Éste no es el momento, Malfoy. –Se sentó frente a él en su cama y le mostró un libro.

–¿Pero dijiste que querías hablar? –Comentó perplejo.

–¿Recuerdas éste libro? Es el que me prestaste la última noche que pasamos juntos en Hogwarts. –Comentó con voz entrecortada. Asintió. –¿Sabes a quién le pertenece éste libro? –Draco lo tomó y lo observó.

–¿Por qué quieres saberlo? ¿Qué tiene de importante éste viejo libro? –Le preguntó con intriga.

–¿Lo sabes? –Malfoy se mostró indiferente. –Necesito que me digas todo lo que sabes.

–Éste libro pertenecía al primo de mi madre, Regulus Black. –Hermione se sorprendió. –Mi madre dijo que por un tiempo él vivió en la Mansión Malfoy y se la pasaba todo el día en la biblioteca, después desapareció y luego surgió un rumor de que él fue asesinado por abandonar el lado de Voldemort.

–Malfoy. ¿En tú casa hay cosas que pertenecen a Regulus?

–Sí, hay un cuarto que ocupaba él, pero está cerrado, mi madre jamás me dejó entrar. ¿Por qué es tan importante? –Le cuestionó.

–Gracias. –Se levantó de la cama y se dispuso a salir.

–Hermione. –Le dijo y la detuvo en la puerta, antes de salir. –¿Desde cuándo dejaste de llamarme Draco? –Ella no se giró para verlo.

–Desde que me traicionaste. –Y salió con un poco de furia guardada en ella.

Hermione fue por sus amigos y se encerraron en la biblioteca. Convocaron hechizos para evitar que Malfoy los escuchara y cerraron la puerta con magia.

–Posiblemente ahí se encuentre el guardapelo. Pero será imposible conseguirlo, Harry. –Añadió Hermione.

–Debemos intentarlo. Es nuestra única pista. –Les contestó.

–¿Cómo sabemos que él no está mintiendo? –Dijo Ron, Harry miró a Hermione y ella desvió la mirada.

–¿Entonces como haremos para entrar a la Mansión Malfoy? –Harry intentó animar la situación.

–¿Te estás escuchando, Harry? ¡Es una locura! Posiblemente lo haya tramado todo para que fuéramos a su casa y ahí Voldemort pudiera matarnos. Me niego a morir estúpidamente. –Explotaron sus sentimientos.

–¿A caso hay otra opción, Ron?

–Sí. Cuando fuimos a la tienda de pociones, yo entré a la parte trasera de la tienda para asegurarme de que no fuera una trampa y pude robar un frasco de Veritaserum. –Dijo Ron con cautela.

–¡Ron! ¿Robaste? –Le reprendió Hermione.

–Eso no importa, además, la venta de Veritaserum está prohibido, se supone que solo puede usarla el Ministerio. –Intervino Ron tratando de excusarse. –Si volvemos a interrogarlo, será mejor que haya bebido esto y yo quiero estar presente.

Pues lo haremos mañana, si lo hacemos hoy posiblemente se dé cuenta que tramamos algo. Harry y Ron se fueron a su habitación y Hermione fue a la habitación de Draco.

–Soy yo. –Él le abrió la puerta. –Te traje un poco de ropa, es de Ron, tal vez te quede un poco grande, pero es todo lo que hay. –La dejó en la cama.

–Jamás he usado ropa usada y vieja. –Miró con desprecio el conjunto que le había llevado Granger.

–Podrías ser un poco más agradecido. Si no te has dado cuenta, estamos en medio de una maldita guerra. –Le dijo con exasperación y no se detuvo hasta salir de aquella habitación. Lloró durante toda la noche, ella no pudo dormir, simplemente todo la superaba.

Como habían dicho, al siguiente día los tres entraron sin preocupación a la habitación de Draco y él estaba parado enfrente de la ventana, mirando la neblina de Londres.

–Necesitamos que nos respondas algunas cosas. –Dijo Harry.

–¿Y si no quiero hacerlo? –Levantó una ceja mirando a Harry con detenimiento, su orgullo estaba muy dañado, estaba viviendo en la misma casa que Harry Potter, a la persona que más odiaba en Hogwarts.

–No estamos para bromas, Malfoy. –Dijo Ron con fiereza, Malfoy no se inmutó.

–Escucha, tienes que decirme lo mismo que me dijiste ayer. –Intervino Hermione antes de que ellos empezaran una pelea.

–¿De nuevo? Ya te dije todo lo que sé. –Exclamó desconcertado.

–Toma, debes beber esto. –Se acercó Hermione con un frasco transparente, lleno de un líquido del mismo color.

–¿No me crees? Te dije la verdad. –Le dijo con severidad, Hermione solo evitó su fría mirada.

–Si no lo tomas por tu voluntad, nosotros te obligaremos. –Ron y Harry, lo amenazaron con sus varitas. Draco tomó el frasco que le ofreció Hermione.

–¿Tú nombre es Draco Malfoy? –Empezó la interrogación Harry.

–Sí.

–¿Es cierto que R.A.B, es Regulus Black?

–Sí.

–¿Hay un cuarto que pertenecía a Regulus en la Mansión Malfoy?

–Sí.

–¿Podrías meternos a la Mansión?

–Sí, pero necesitaríamos ayuda.

–¿Estarás de nuestro lado en la batalla?

–Sí, lo estaré.

–Entonces, creo que eso es todo lo que necesitaba escuchar. –Dijo Harry.

–¿A quién le eres leal? –Preguntó Ron. Harry y Hermione, se quedaron mirando a Draco con mucha intriga.

–A Hermione. –Sus labios pronunciaron el nombre correcto.

Harry y Ron se miraron y Harry volvió a intervenir.

–Hay que ir abajo para planear lo siguiente que haremos, vamos. –Harry fue el primero que salió.

–Hermione, ven. –Ron le puso una mano en su espalda y la dirigió hacia él, dejando.

Los días siguieron y todos evitaban a Malfoy. Draco solo limitaba su existencia a sanar sus heridas. No quería salir del cuarto dónde dormida pues no quería ver ni a Harry o a Ron, y mucho menos soportaba la frialdad con la que lo trataba Hermione, pero ella se encargaba de llevarle comida a su cuarto.

Se pasaba los días mirando por la ventana, le gustaba hacerlo, al fin y al cabo, hacia lo mismo cuando vivía en la Mansión Malfoy, solo que la vista era muy diferente. Se sentía miserable, no podía estar con Hermione aunque estuvieran en la misma casa, no sabía nada de su madre ni de Snape, cada día se preocupaba más por ellos.

Poco a poco llegó septiembre y Harry y los demás, tuvieron una visita que esperaban con ansias. A la casa llegó Ojo Loco, Remus y Tonks.

–Remus, que bueno que ya llegaron. –Harry recibió a Lupin con un cálido abrazo. –¿Hay noticias? –Preguntó Harry con prontitud.

–Lo mismo de siempre. El Ministerio está poniendo más reglas y normas, qué toda la comunidad mágica debe de seguir o si no los citan a una audiencia. –Dijo con poco entusiasmo.

–También han puesto una restricción a las personas como Remus. –Tonks se acercó a él y le puso una mano en el hombro. –Cuando salgo a cualquier lado, debo de cambiar mis facciones o sí no podrían seguirme y encontrar a Remus. No sé cómo, pero Umbridge sabe que estoy relacionada con Remus y quiere encerrarme por esconder a un licántropo, aunque no tenga pruebas.

–Todos en la orden actúan con mucha cautela. No podemos permitirnos perder a alguien. –Dijo Remus con pesar. Se aclaró la garganta y se dirigió a Harry. – ¿Cómo les va?

–Necesitamos mucha ayuda de ustedes. –Continuó Harry, mirando a todos los que estaban en la sala.

–Hay algo en la Mansión Malfoy que necesitamos, y debemos entrar para tomarlo. –Añadió Hermione con expresión fatídica.

–¿La Mansión Malfoy? ¿Están de broma? –Comentó Tonks.

–¿Potter quieres morir antes de empezar la batalla? –Dijo Ojo Loco.

–Explíquense, chicos. –Tonks trató de amenizar la situación.

–No podemos entrar en detalles, pero creemos que hay algo escondido ahí que es de suma importancia. –Afirmó.

– ¿Creen? O sea que quieren adentrarse en una misión suicida porque creen que ahí encontraran algo. Pensé que eran más inteligentes. –Exclamó Ojo Loco muy disgustado.

–Alastor, recuerda lo que dijo Dumbledore. Harry es nuestra única esperanza y debemos confiar en él. –Le dijo directamente a Moody y luego miró a los demás. – ¿Qué quieres que hagamos?

–Necesitamos información sobre quién puede estar dentro de la casa para poder entrar desapercibidos. –Dijo Ron poniendo un pergamino de unos planos en la mesa del comedor.

–La poción Multijugos está casi lista, es lo que utilizaremos. –Hermione señaló rápidamente.

–No funcionará. –La voz fría de Draco resonó por la habitación, todos voltearon a verlo. Moody le apuntó con su varita, Draco retrocedió.

– ¿Él es de fiar? ¿Por qué siguen dejando que se quede aquí? Posiblemente le entregue información a Voldemort. –Moody se le acercó más para intimidarlo.

–Tranquilo, Moody. Le dimos Veritaserum y nos dijo la verdad. –Le dijo Ron, pero Moody seguía mirándolo con su ojo mágico.

– ¡Eso no importa! Hay maneras de evitar el decir la verdad. –Alastor estuvo a punto de lanzarle un hechizo.

– ¡Basta! –Remus se colocó frente a Draco para defenderlo. –Él nos avisó en la casa de Weasley, se merece una oportunidad. –Moody se enojó pero se alejó de Draco. – ¿Qué era lo que ibas a decir Malfoy?

–Es imposible que alguien quién no es invitado, pueda entrar a la Mansión. –Se acercó a los que estaban ahí.

– ¿A qué te refieres? –Le preguntó Remus.

–La Mansión tiene un hechizo de protección de sangre. Solo la sangre de mis padres puede entrar a la casa sin ningún problema. Los demás que quieren entrar, solo pueden ser invitados por alguien de los que vive en la Mansión. Pero debe de ser dentro de la casa. –Dijo mirando a los presentes.

–¿A qué te refieres con que solo pueden entrar libremente la sangre de tus padres? –Cuestionó Moody.

–Por ejemplo mi tía Bellatrix, puede entrar sin ningún problema, porque es hermana de mi madre, la sangre Black corre por sus venas. –Remus voltio a ver a Tonks.

–Entonces tú vendrás con nosotros. Te necesitamos dentro de la casa, así nos ayudarás a entrar. –Harry dijo decidido.

– ¿Así creerán que ya no estoy de parte de Lord Voldemort? –Le contestó irritado.

–Depende de cómo salga la misión. –Ron lo miró con aire despectivo.

–¿Alguna defensa que halla en la casa que debamos saber?

–No hay ninguna fuera de la reja. Pero cuando Voldemort me mandó a matar, –Hermione abrió los ojos y sintió como le golpeaban en el pecho. –escuché que él le dijo a mi padre que ya no usaría la casa para las reuniones con los Mortífagos, pero eso mismo dijo antes de regresar de vacaciones de navidad y no lo cumplió. Entonces no sé quién más esté dentro. –Dijo con preocupación.

–Yo puedo obtener esa información. Sé dónde puedo encontrar una colonia de licántropos, ellos deben de saber algo, pero deben de darme un par de días. –Dijo Remus.

–Remus, eso es muy peligroso, el Ministerio está en busca de los licántropos, podrían mandarte a Azkaban. –Farfulló Nymphadora.

–Eso no importa ahora, creo que Dumbledore me pidió que me mezclara con ellos porque necesitaría información de ellos, más de una vez. –Se mostró impertérrito.

–Tonks, tu deberás ir con ellos. –Interrumpió Moody. –Ya escuchaste a Malfoy, los lazos de sangre pueden entrar fácilmente a la casa, ayudarás mucho. –Draco escuchó sin entender nada.

–¿Por qué podría entrar? ¿Quién es ella? –Dijo Draco desconcertado. Todos se le quedaron viendo extrañados.

–Malfoy, Nymphadora es tu prima. Es hija de Andrómeda Black, tu tía. –Exclamó Moody.

–Ahora es Andrómeda Tonks, por mi padre. Y no te culpo porque no sepas quién soy. Mi madre me dijo que la abuela eliminó todo rastro de mi madre de la familia y por lo tanto también me borró a mí. –Dijo con una cálida sonrisa.

–Es una traición muy grande en la familia casarse con alguien mestizo y tú madre lo hizo. No sabía nada de ella más que eso, mi madre no me contó nada más y tampoco sabía que tenía una prima. –La miró de soslayo, le era muy extraño conocer a un miembro de su familia del que no tenía ni idea.

–Suficiente de la reunión familiar. –Aseveró Moody.

– ¿Cuándo actuaremos? –Preguntó Tonks.

–La poción Multijugos estará lista en tres días. –Hermione afirmó.

–Yo puedo obtener la información como en dos días. –Añadió Remus.

–Entonces en tres días, nos veremos aquí. –Dijo Tonks.

–Bien, yo me tengo que ir. Tengo una auditoria en el Ministerio. –Moody salió de la casa, no sin antes pasar muy cerca de Draco para volverlo a intimidar.

–Nosotros podemos quedarnos un poco más. –Continuó Tonks.

Remus, Harry y Ron, avanzaron a la sala pues necesitaba hablar con ellos. Draco se comenzó a acercar a Hermione cuando a lo lejos, Remus le llamó para que también los acompañara y así logró evitar por centésima vez a Draco. Tonks al ver lo que sucedía, fue hacia él y le tocó el hombro.

–Están pasando un mal rato. –Le habló como si se conocieran de toda la vida, lo cual le molestó a Draco, pues él era demasiado reservado con los demás.

–No. –Se alejó de ella.

–Sabes, siempre quise conocerte. –Dijo con intención de detenerlo y se sentó en un escalón de la escalera.

– ¿Tú sabías de mí? –Le preguntó con intriga.

–Claro, mi madre me habló sobre sus dos hermanas, pero siendo sincera. No puedo considerar a Bellatrix cómo mi tía, ella mató a Sirius. –Se le ensombreció el rostro y el cabello le comenzó a cambiar rápidamente a gris. –Pero siempre quise conocerte a ti, jamás tuve más familia más que a mis padres y claro, la orden también es mi familia, pero, bueno tú me entiendes. –Sonrió de oreja a oreja, y su cabello volvió a cambiar a un azul brillante.

–¿Cuántos años tienes? –Le dijo sin inmutarse, se sentó a un lado de ella en la escalera.

–Tengo 23 años. ¿Por qué? –Le sonrió.

–Casi tienes mi edad. –Dijo con tono lúgubre. –Pudimos ser unidos si hubiéramos crecido juntos.

–Podemos ser unidos ahora. –Ella le miró con ternura. –Claro, si quieres, sé que estas cosas no se dan de un día para otro. –Draco se sintió incomodo, considerar a Tonks como su familia o una amiga, estaba totalmente fuera de sus límites.

– ¿Tú madre jamás te contó por qué dejó todo lo que tenía como una heredera Black para casarse con un hijo de padres muggles? –Se mostró interesado en lo que pudiera decir Tonks. Ella le sonrió.

–Me contó que al principio fue muy difícil para ella entender lo que sentía por mi padre, ella fue criada en la honorable familia Black, –Tonks hizo una pantomima de reverencia, lo cual impulsivamente hizo que a Draco se le escapara una pequeña sonrisa. –con sus antiguas reglas de continuar la sangre pura, pero ella decidió fugarse con mi padre, tal vez fue duro porque ya no estaría nunca más con sus hermanas, pero mi padre siempre la apoyo y eso la ayudó demasiado. Y por el lado de mi padre, su familia le dio la espalda porque decidió estar con mi madre, ellos despreciaban también a las familias que se creían superiores por su estatus de sangre pura. –Draco volvió a cambiar esa pequeña sonrisa en una sombría mirada. – ¿Lo preguntas por Hermione? –Él no respondió. –Solo puedo decirte que si intentas ser parte de su vida aunque tus padres no lo consideren correcto, la tendrás a ella como un gran apoyo, y yo también te apoyaré, podríamos rescatar todo el tiempo que perdimos. –Draco sintió que Tonks le quitaba un peso de encima, nadie le había brindado una amistad solo porque sí, todos los que le habían rodeado en su vida, era porque preferían tenerlo como amigo por su alta posición debido a su familia.

–Eso ya no importa. Ella me odia y no la culpo, la defraudé y arruiné todo lo que pasó entre nosotros. –Exclamó con voz exánime.

–Ella no te odia. Solo está molesta, porque pues sí lo arruinaste todo, lo que hiciste fue muy malo Draco, pero también admiro el valor de afrontar lo que pasaría si no cometías ése terrible acto. –Él levantó la mirada de nuevo hacia Tonks. –Dale tiempo para que asimile las cosas. Sabes, ella lloró durante días cuando se enteró erróneamente que habías muerto. Creo que un amor de ésa intensidad, no se acaba de la noche a la mañana. –Draco agradecía internamente, lo fácil que era hablar con Tonks, no entendía por qué, pero estaba disfrutando mucho abrirse con ella, posiblemente porque jamás había tenido una guía que opinara diferente a su familia.

– ¿Tú tienes a alguien? –Preguntó con sencillez y ella rió.

–Es cierto, tú eres nuevo y no sabes qué pasa. Estoy con Remus. –Su cabello volvió a cambiar de azul brillante a celeste.

–¿Remus? Pero él tiene como 50 años. –Draco no creía lo que Tonks le decía.

–Solo es unos años más grande que yo. –Rió afablemente. –Luce mayor por su condición, pero no me importa, –Tonks miró a la sala para ver a Remus que seguía hablando con los chicos. –él es todo lo que necesito.

–Yo fui un idiota con él cuando fue mi profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras y ahora él es uno de los que más me ha ayudado. –Arrastró las palabras. –Después de cómo lo traté, él me dio el beneficio de la duda cuando me presenté en la casa de los Weasley y hace rato con Moody, también lo hizo, mientras que yo siempre lo traté como si fuera lo peor.

–Draco, si quieres enmendar tus equivocaciones del pasado, no puedes seguir sintiendo lastima por ti, ni tratarte como una víctima. Acepta tus equivocaciones y deja de mirar hacia atrás. Puedes lograr muchas cosas buenas, lo sé. –Dijo Tonks con severidad pero sin sonar grosera o intimidante. Cuando quería, podía tomarse las cosas muy en serio.

Continuaron hablando por un par de minutos acerca de sus madres. Draco no pudo dejar de pensar en que sí hubiera crecido junto con Tonks, su vida pudo haber sido muy diferente, pudiera haberse apoyado en ella y hubiera considerado otro tipo de perspectivas.

–Alguien de la orden continuará viniendo para mantenerlos a salvo. Cuando tenga la información sobre la Mansión Malfoy, les haré llegar la información junto con Tonks. Estén preparados. –Se levantó del sofá y se dirigió a Tonks. –Nosotros tenemos que irnos, aún tengo que dejar a Tonks en su casa.

–Nos vemos chicos, nos vemos en tres días más. –Les entregó una sonrisa y le guiñó un ojo a Draco. Así, ambos abandonaron la casa de Harry.

–Malfoy, es hora de que nos digas todo lo que hay dentro de la Mansión Malfoy y a lo que nos tenemos que preparar. –Le dijo Harry, obstruyendo las escaleras para que él no pudiera irse.

– ¿Ahora? Aún faltan tres días para la misión, Potter. –Dijo desdeñosamente. Pero al ver que Harry seguía inmutable, se dirigió a la sala para trazar una estrategia.

– ¿Dónde exactamente se encuentra el cuarto de Regulus?

–Se encuentra en el tercer piso, es el tercer cuarto a la izquierda. Cuando entremos, si es que podemos hacerlo. Debemos evitar a mis padres, ni ellos ni nadie pueden saber que sigo vivo. Y también deben prometer que no les harán daño y eso no está a discusión.

–No te preocupes por eso Malfoy, mientras estemos dentro cambiaremos nuestra apariencia por la poción Multijugos. –Hermione se incorporó a la conversación.

– ¿Qué hay de Tonks? ¿Ella que utilizará? –Preguntó con intriga.

– ¿Ella? Es metamorfomaga, ella no ocupa nada de eso. Puede cambiar su aspecto cuando lo desee, es algo molesta. –Ron contestó al instante.

– ¿Molesta? Ni que fuera un Weasley. –Le dijo con desdén.

–Basta, los dos. –Hermione interfirió.

–Ya no estamos en Hogwarts Malfoy, aquí puedo partirte la cara si quisiera. –Ron se mostró retador frente a Malfoy.

–Adelante comadreja. –No se intimidó frente a él.

– ¡Immobulus! –Hermione se interpuso en la pelea, dejándolos sin poder moverse. – ¡Estoy harta de que siempre quieran enfrentarse! ¡Estamos viviendo una guerra y lo último que necesitamos es pelear entre nosotros! Ron ¿Podrías solo un momento dejar de pensar en ti y guardar tu rencor para otro momento? Malfoy, eres un invitado en la casa de Harry, él no dudará en echarte a la calle si así lo quiere. Si quieren volver a enfrentarse, no lo volveré a evitar, pero entonces dejaré de hablarles, a ambos. Finite. –Hermione retiró el encantamiento y subió con furia las escaleras hacia su cuarto. Harry le siguió de cerca.

– ¡Esto es tu culpa, Malfoy! Todo era mejor antes de que aparecieras en su vida. –Ron le dijo febrilmente y pasó golpeándole el hombro con su cuerpo.

– ¡Son unos malditos niños! ¿Por qué no pueden entender lo que sucede? –Paseaba en su habitación de extremo a extremo.

–Tal vez porque de la noche a la mañana trataste de juntar en la misma casa a las personas más opuestas que hay. No puedes pedirle a Ron que acepte a la persona más prepotente y prejuiciosa que ha conocido. Y por el otro lado no puedes pedirle a Malfoy que sea bueno. –Dijo Harry con prontitud, él seguía sin aceptar a Draco.

–Basta. –Se le quedó viendo con reprobación. –Si esos dos no pueden pasar por lo menos algunos minutos sin matarse, nosotros debemos trazar la estrategia. ¿No crees, Harry? –Se sentó con él sobre la cama.

–Sí, solo espero que Remus pueda ayudarnos. Si no sería como entrar a una casa totalmente a ciegas. –Hermione se preocupó al pensar en esa posibilidad.

Hermione alzó su varita y varios pergaminos junto con plumas comenzaron a volar hacia ellos, pasaron la noche en vela tratando de garantizar una forma de viajar seguros hacia la casa de Malfoy y poder entrar y salir con vida, respecto a la información que les otorgó Draco.

Pasaron los días y la poción Multijugos estaba lista para usarse. Tonks llegó a la media noche del tercer día con la información que Remus le pudo garantizar y algunas cosas que serían de ayuda.

– ¿Entonces? ¿Qué dijo? –Draco entró a la habitación junto con los demás.

–Remus me dijo que Voldemort abandonó la casa de los Malfoy, el día que mandó a asesinarte. –A Hermione se le revolvió el estómago. –Solo hay algunos Mortífagos que vigilan de lejos la Mansión, podemos emboscarlos y tomar su cabello para la poción. –Los demás asintieron con suma atención. –Pero hay un problema, Bellatrix es ahora quién cuida la casa, Voldemort la ha dejado como guardián de los Malfoy, evitando así que puedan salir de ahí a menos que él los convoque. –Tonks miró con seriedad a Draco.

–Prisioneros en su propia casa, es una aberración. –Continuó con desprecio.

–Podemos hacerlo de inmediato, cuanto más tiempo dejamos pasar, más peligroso se vuelve. –Se colgó la mochila que había dejado en el suelo.

– ¿Están listos? –Preguntó Harry con firmeza. –Hermione vuelve a verificar que no nos falte nada, nos iremos entrando la madrugada, así evitaremos a los muggles y la luz del día.

Tonks llevó consigo cinco escobas, pertenecientes a cada uno de los que viajarían y Hermione las guardó en su bolso de cuentas. Salieron de la casa con mucha cautela en dirección a la Mansión Malfoy, pero antes de usar las escobas, debían alejarse un poco de la ciudad para evitar cualquier riesgo de ser vistos por algún muggle o que un mago pudiera reconocerlos. Caminaron alrededor de 15 minutos en la penumbra, cuando una lechuza pasó volando con rapidez y dejó caer una carta sobre Tonks. Todos observaron atónitos y se escondieron detrás de unos árboles que había cerca. Tonks la desenvolvió y comenzó a leerla:

Estimada Señorita Nymphadora Tonks, se le avisa a la brevedad que tendrá que someterse a una audiencia para aclarar su situación con el prófugo y licántropo Remus John Lupin, quién fue capturado por la noche, se le solicita su presencia a las 7 en punto en el Departamento de Seguridad Mágica. Si no asiste a la audiencia, se levantará un acta para que sea mandada a Azkaban por no cumplir las leyes del nuevo régimen en el Ministerio de Magia Británico.

Que tenga un buen día.

Subsecretaria del Ministro de Magia, Dolores Jane Umbridge.

– ¡No puede ser! ¡Capturaron a Remus! –Tonks entró en pánico.

– ¡Ve! Acude a la audiencia, si no, confirmaran sus sospechas y los mandarán a ambos a Azkaban. –Harry se apresuró a decir.

–No puedo dejar que vayan solos. –Dijo con expresión fatídica.

–Él tiene razón. –Intervino Draco. –Sabes que Umbridge no es benévola y tomará la primera oportunidad para mandar a magos de sangre mestiza a Azkaban. –Concluyó Draco con palabras de aliento.

–Tienen razón. Aquí está la ropa que deberán usar cuando consigan el cabello de los Mortífagos. –Se descolgó la mochila que llevaba puesta y se la entregó a Ron. –Éxito, chicos, lo siento. –Se subió a la escoba y salió volando hacia el Ministerio de Magia.

–Nosotros debemos continuar. –Hermione les dijo para que continuaran avanzando, ahora serían menos para enfrentarse a lo peor.

–Creo que ya podemos usar las escobas desde aquí. Hermione. –Harry le extendió la mano para que ella comenzara a entregar las escobas.

Todos subieron a sus escobas y comenzaron a volar sobre el cielo oscuro de Londres hacia Wiltshire. Después de algunas horas, pudieron visualizar a lo lejos los grandes terrenos de la Mansión Malfoy. Harry les hizo una señal a los demás para que descendieran.

–Será mejor que actuemos desde aquí, sí seguimos volando podrían vernos. –Dijo Harry. –Ron y yo nos enfrentaremos con los Mortífagos, esperen aquí.

– ¿No me darán mi varita? ¿A caso quieren que entre ahí desarmado? –Vociferó Draco.

–Hermione, solo si están en peligro puedes entregarle la varita. –Dijo Harry y colocó la Capa de Invisibilidad sobre Ron y él.

Hermione no hizo caso a las quejas que Draco comenzó a decir y se fue a sentar a un tronco hueco que estaba caído. A la espera de que regresaran sus amigos, Hermione ponía atención a todos los ruidos y movimientos del bosque en dónde estaban escondidos. Draco le miraba, siempre intentando poder hablar con ella, pero aún no lograba encontrar las palabras adecuadas y no quería presionarla más. Se escucharon unos ruidos de pasos acercándose a ellos y Hermione se puso en guardia con su varita.

–Los tenemos. –Harry y Ron aparecieron de entre los árboles. –Pero solo había tres Mortífagos, uno de nosotros deberá usar la capa.

–Harry, tú debes de tomar la poción, no podemos arriesgarnos a que te reconozcan. –Añadió Hermione.

–Yo usaré la capa, pero deben entregarme mi varita, no puedo entrar ahí sin nada de protección. –Hermione metió su mano a la bolsa de cuentas para sacar la varita de Draco, pero Ron se interpuso.

–Espera Hermione, cómo sabemos que no la usará contra nosotros. –Se miraron mal.

–Basta, Ron. Creo que ya estamos mucho más allá para dudar ahora. –Caminó hacia Draco y le entregó su varita. –No nos defraudes. –Le dijo con una mirada fría.

Todos a excepción de Draco añadieron el cabello de los Mortífagos y bebieron la poción. Poco a poco sus facciones comenzaron a cambiar exageradamente hasta lograr ser irreconocibles. Ron vació la mochila que le había entregado Tonks y todos se cambiaron su ropa, guardando todo lo demás en la bolsa de Hermione.

–Entremos de una buena vez, odio estar así. –Dijo Ron con tono despectivo y todos caminaron hacia la Mansión.

–Bien Malfoy, es tu turno. Déjanos entrar. –Draco se colocó la Capa de Invisibilidad y se puso frente a frente sobre la reja.

Pasó su dedo índice sobre la cerradura de la reja y está se abrió. Entró y con su varita tocó la reja, musitó algo que no pudo ser reconocido por los demás y la reja volvió a abrirse. Los demás entraron y caminaron hacia la puerta principal. Conforme Draco iba caminando por los grandes jardines de su casa, sintió que la ira en él iba incrementándose, por fuera estaba totalmente descuidada y llena de escombros, el jardín de flores de su madre, estaba totalmente marchito y muy descuidado.

Abrió la puerta principal, tratando de no hacer ruido y todos entraron. Se asombró al ver que la casa por dentro se veía peor que como la recordaba, los muebles estaban hechos polvo, las paredes tenían marcas de explosiones, estaba sucio y muy descuidado.

–La habitación de Regulus está en el tercer piso, es el tercer cuarto del lado izquierdo. –Murmuró Draco. –Y recuerden que no pueden hacerle daño a mis padres.

Todos subieron la escalera, Harry y Ron se dirigieron al lado izquierdo y Draco se dirigió al lado derecho. Hermione se dio cuenta de eso, pues la capa no le cubría completamente los pies.

–Harry, iré con Malfoy, lo vigilaré. –Ambos asintieron y ella lo siguió. – ¿A dónde crees que vas? –Murmuró Hermione con un sentimiento de peligro constante.

–Iré a buscar a mi madre, debo ver por mí mismo que está bien. –Draco se detuvo de golpe y provocó que Hermione chocara con él. –Silencio. –Murmuró hacia Hermione. Se escuchaban algunos sollozos tenues. –Vienen de mi cuarto. Quédate aquí, no vayas a entrar al cuarto. –Hermione le hizo caso y se quedó muy por detrás de él.

Conforme se iba acercando a su habitación, los sollozos de una mujer se hacían más evidentes. Entrando a su habitación, se dio cuenta de que quién sollozaba era su madre. Estaba sentada en su cama llorando con la mirada perdida sobre la gran ventana por la que solía mirar él. Su madre estaba abrazando una fotografía en dónde salían sus padres y él sentado en un sillón. Su madre sintió la presencia de alguien detrás de ella y volvió su mirada hacia la puerta, Draco pudo visualizar a su madre con los ojos rojos de tanto llorar, su apariencia ya no era pulcra y elegante, ahora se veía desalineada. Narcissa Malfoy comenzó a acercarse rápidamente a Draco, mientras él se trataba de mover hacia atrás para que ella no lo descubriera. Hermione se asomó al cuarto y observó la escena, no podía comprometer la misión y lo único que se le ocurrió hacer, fue aparecerse frente a ella.

–Narcissa. –Trató de fingir la voz lo más grave que pudo. Narcissa se giró con espanto hacia el Mortífago que era Hermione.

– ¿Cómo entraste aquí? –Se acercó a la puerta, alejándose de Draco.

–Bellatrix me dejó entrar. –Hermione estaba muy nerviosa.

– ¿Ella está aquí? ¿Ya regresó Lucius también? –Salió de la habitación en busca de su esposo. – ¿Dónde está? –Le presionó. Hermione farfulló antes de decir algo e hizo que Narcissa desconfiara completamente.

Obscuro. –Draco murmuró apuntando a su madre. Narcissa se cegó al instante por una venda oscura que cubrió sus ojos y Hermione también le apuntó.

Immobulus. Hay que irnos de aquí y buscar a los demás. –Hermione estuvo a punto de irse pero él le sujetó la mano. Se acercó a ella y le susurró en el oído.

–Tomaré algo de mi habitación. –Se acercó al mueble más cercano, y tomó un conjunto de ropa y un frasco de color azul brillante. –Guárdalo, lo necesito.

– ¿Qué es eso? –Cuestionó Hermione mientras guardaba la ropa que le había dado. Draco abrió el frasco y el olor emanó rápidamente, era la colonia que siempre usaba.

Salieron de la habitación y fueron con los demás. Ron y Harry, estaban buscando por todos lados y la habitación estaba deshecha. Hermione comenzó a buscar, pero Draco se quedó mirando hacia la puerta, haciendo guardia, era lo único que podía hacer pues él no sabía que era lo que trataban de conseguir.

–Amo Draco. ¡No ha muerto! Kreacher debe de decirle a la Señora Malfoy. –Kreacher, el elfo gruñón perteneciente a la familia Black, llegó al cuarto. Pero rápidamente volvió a su expresión fatídica al ver a los Mortífagos. – ¿Qué hace con esos traidores a la sangre y ésa sangre su...? –La magia de los elfos domésticos era tan poderosa, que pudo identificar a Harry, Ron y Hermione, aunque hubieran bebido la poción Mutijugos.

– ¡Cállate Kreacher! –Draco se interpuso entre Kreacher y Hermione. – ¿Qué haces tú aquí?

–Cuando falleció el terrible amo Sirius, Kreacher salió para servir a la noble familia Malfoy y a la ama Bellatrix, a la familia de sangre pura. –Kreacher estaba molesto y quería con toda su fuerza avisarle a sus amos que había gente impura en su casa.

– ¡Harry! Kreacher podría saber dónde está, a él le gusta tomar cosas de sus amos. –Harry asintió. Hermione se agachó cerca de él. – ¿Kreacher haz visto un guardapelo, parecido a éste? –Hermione sacó de su bolsa, el guardapelo falso. –Antes lo tenía Regulus Black.

– ¡Cómo se atreve una sangre sucia a siquiera hablarme! –Kreacher estaba furioso, estaba muy indignado de que Hermione le dirigiera la palabra.

– ¡Detente Kreacher! –Draco levantó la voz.

– ¡Te prohíbo que le hables así a Hermione! –Harry se molestó y caminó hacia él.

–Como diga amo Harry. –Kreacher le contestó, pero siguió murmurando algunas cosas en voz muy baja.

–Harry, eres su amo ahora. Puedes ordenarle que te entregue al guardapelo. –Insistió Ron.

–Kreacher. ¿Has visto en esta casa el guardapelo de Slytherin? –Draco se quedó atónito al escuchar lo que dijo Harry. Kreacher asintió. –Bien Kreacher, quiero que lo traigas y me lo des.

Kreacher hizo una reverencia hacia Harry y chasqueó sus dedos. Segundos después, Kreacher volvió a aparecer y con mucho dolor, le entregó el guardapelo a Harry.

–Ahora Kreacher, quiero que regreses a Grimmauld Place, después te llamaré. Te ordeno que no regreses por tu propia cuenta a esta casa y no puedes revelarle a nadie que nos viste. ¿Entendiste? –Harry le dijo con tono amenazante.

–Por su puesto amo Harry. –Siguió susurrando pequeños insultos hacia Harry y desapareció con un chasquido de sus dedos largos y huesudos.

–Harry, fuiste muy duro con él. –Le reprendió Hermione.

–Debo de ser lo más claro que pueda, no quiero que vuelva a pasar lo mismo que con Sirius. Será mejor que nos vayamos, la poción no durará mucho tiempo más. –Salieron del cuarto y Draco se colocó la capa.

Pero con lo que no contaban era que al terminar de bajar la escalera, se encontraron a Lucius Malfoy y a Bellatrix Lestrange. Los cuatro se pararon en seco al observarlos y trataron de actuar lo menos culpable que pudieron.

– ¿Quién los dejó entrar? ¿Qué hacen adentro de mi casa? –Preguntó furioso Lucius Malfoy. Al igual que su esposa, su aspecto parecía que ya no le importaba.

– ¡Hablen! ¿Qué hacen aquí? –Bellatrix arrastró sus palabras y acorraló a Harry con su varita.

– ¡Narcissa nos dejó entrar! El Señor tenebroso nos mandó a darles un mensaje. –Ron trató de sonar lo más amenazador que podía.

– ¿Cuál es el mensaje? –Bellatrix bajó su varita. Lucius subió las escaleras en busca de Narcissa. Los chicos estaban muy nerviosos, en cualquier momento la encontraría paralizada.

–Dijo que la próxima reunión será aquí. –Farfulló Ron.

– ¡Bellatrix! –Lucius gritó desde arriba de las escaleras.

– ¡Desmaius! –Gritó Hermione y atacó rápidamente.

– ¡Expelliarmus! –Exclamó Harry contra Lucius Malfoy.

– ¡Es Potter! ¡Llama al Señor Tenebroso, Bellatrix! –Gritó Lucius desarmado.

Pero antes de que Bellatrix pudiera convocar a Voldemort, Draco fue más rápido con su varita.

– ¡Depulso! –Bellatrix salió disparada hacia atrás.

– ¡Rápido! –Gritó Hermione y los tres comenzaron a correr hacia fuera de los terrenos de la Mansión, ya que dentro de ahí no podían desaparecerse.

Pero antes de que llegaran a la reja, Lucius fue quién convocó al Señor Tenebroso. Haciendo que a Draco le quemara la marca tenebrosa que tenía en el brazo izquierdo, pero con lo que no contó, fue que Hermione también gritó por un dolor que le producía la herida de su mano.

– ¿Estás bien? –Dijo Harry, siendo Harry. El efecto de la poción ya había pasado casi por completo.

– ¡Crucio! –Gritó Lucius mientras corría hacia ellos.

– ¡Avada Kedavra! –Exclamó Bellatrix riéndose con maldad.

Los cuatro atravesaron la reja de la Mansión y desaparecieron, alejándose de aquella situación de peligro.

– ¡Cómo pudieron salir Lucius! –Gritó con una tremenda ira.

–Yo, no lo sé. –Farfulló Lucius. Ambos sabían que solo alguien que tuviera sangre Malfoy o Black, podía abrir la reja. Lucius no lo dijo en voz alta, pero rogó porque hubiera sido Draco.

….

¡Hola! Gracias por seguir leyendo el fic. Estoy tratando de subir un capítulo por semana, pero se me complicó subir éste por un problema en mí laptop, pero espero que éste viernes tenga el siguiente cap. ¡Espero lo hayan disfrutado! ~Expelliarmus x