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Capítulo 21: Riesgos
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La Bodega
"¡QUIERO A LYNN LOUD, AHORA!"
–…ok, veo el problema.
Y Luan no era la única notándolo.
De hecho, nadie en el cuarto secreto faltaba por notarlo.
"¡TIENES 2 HORAS, SEÑOR LOUD!" –Amenazó el sujeto en el video, manteniendo su fuerza sobre la adulta rubia en su agarre.
Y aunque pudiera verlo, Lynn Loud no podía creerlo.
¿Estaba soñando? Esto no podía ser real, debía ser una fea pesadilla.
¿Su propio encargado, el simpatico y agradable James Holloway, sosteniendo a punta de arma a Rita? No podía entenderlo. No importa cuánto intentara explicarlo, o entenderlo, la imagen de la pantalla del celular seguía siendo la misma: un horrible golpe mental.
Pero no era como si él fuera el único intentando comprender todo.
–¡¿Cómo obtuvo a mama?! –Intentaba comprender Lori. –¿Cómo llego ella ahí?
–¡Joder! –Maldijo Andrew, a tan poco de golpear la pared a su lado. –Es toda mi culpa, no pude salvarla a tiempo para cuando se la llevaron, y ahora ¡¿tenemos que lidiar con esto?!
–No sé si agradecerte por la ayuda, o culparte por esto. –Dudo Lola. –Así que… creo que puedo hacer ambos.
–¿Alguien aquí tiene algun buen plan que valga la pena, o una idea de que rayos hacer ahora? –Preguntó Lynn Jr, mirando de reojo a Lincoln.
–…oigan, a mi no me miren, no tengo nada preparado para cosas como secuestro humano. ¿No podemos dejar que la ley se encargue de eso?
–Chico, para cuando lo hagan, ya será demasiado tarde para ella. –Admitió Ben.
–Tenemos que pensar en algo útil, y ahora. –Sugirió Hurst, con un pequeño problema para Lisa.
–El dilema es que no tenemos ningun mapa interno, ni manera de saber que más nos espera tras las puertas. A menos que tengamos alguna clase de radar, me temo que estamos fritos.
–De hecho… creo que tenemos algo. –La respuesta de Andrew atrapó la curiosidad de todos. –Pero no creo que vaya a gustarles mucho.
–Es Evelyn, ¿verdad? –Adivinó Lucy.
–Ha estado trabajando en el lugar por más de cinco años como la propia mano derecha del jefe. Si alguien conoce el edificio tanto de adentro como por fuera, definitivamente es ella; puede ayudarnos a explorar el area y-
–Yo iré.
No quedó una sola persona dentro del cuarto que no haya mirado en completa sorpresa devuelta al padre Loud, aún tan deprimido y desmotivado en el rincon como lo había estado en los últimos minutos; pero, juzgando por su tono, no eran sus emociones hablando por él, era su propio razonamiento aún trabajando.
Un razonamiento del que nadie podía estar más en desacuerdo.
–Papa, ¡¿estás literalmente loco?!
–¿Perdiste la razón? Porque tal vez yo pueda arreglarla.
–Viejo, ¡¿quieres un camino instantaneo al infierno?! ¡Porque esa es una buena manera de conseguirlo!
–Juzgando los riesgos, la seguridad, y el peligro, calculo alrededor de un 000.01% de éxito en tu salida.
–Chicos, ¡calmense! –Tuvo que llamar Hurst. –Lynn, tú no vas a ningún lado, ya has tenido los suficientes problemas hoy como para meterte en más.
–Pero tienen a Rita, ¡no puedo dejarla ahí!
–Nosotros nos encargaremos de pensar en algo. –Detuvo Andrew. –Ya hemos pasado lo suficiente contigo como para arriesgarnos; dejame hablar con Evelyn, y nos encargaremos del resto.
–¡Pero-
–Pero nada, Lynn, te quedarás aquí y eso es todo.
Lynn falló en apenas lograr tartamudear una sola cosa devuelta, resignado a volver al frío rincon del cuarto, al menos siendo acompañado por Lori.
–Papa, no hay mucho que podamos hacer ahora, pero tranquilo, ellos se encargarán de recuperar a mama… eso espero.
Lynn agradecía el ánimo, aún cuando toda su atención aún estuviera atascada a esa pequeña pero horrible palabra que no lo dejaba en paz.
"Cobarde."
Vinieron más veces.
"Cobarde."
Y no podía mentir, esa era la verdad, ¿no se lo habían demostrado todas estas últimas horas, corriendo como una gallina asustadiza?
"Cobarde."
Eso era lo que en verdad era, y así seguiría siendo por el resto de toda su vida…
"Cobarde."
A menos…
…
Grayson HQ, Chicago
–¡TIENES 2 HORAS, SEÑOR LOUD!
Con sus gritos al aire y su voz escuchada, Jay Hendricks estuvo satisfecho. Su trabajo en la terraza había terminado. Con las fuerzas que aún tuviera en el brazo, arrastro a la señora Loud devuelta al interior del edificio, asegurando bien el agarre del arma en su otra mano. El par de guardias adentro abrió la puerta por él, tomando control de Rita y aliviando al jefe.
–Devuelvanla al cuarto, nos encargaremos de ella luego.
–Si señor.
Jay relajó su mente un poco mientras caminaba devuelta a la oficina del jefe, un piso más abajo.
¿Se había excedido un poco de más con Rita? Tal vez, pero eso no importaba ahora; lo hecho ya estaba hecho, el mensaje había sido enviado, y eso era lo que importaba. Si Lynn era tan cercano con su familia, habría que ver que tan lejos iría por su propia esposa, o sus hijos, dondequiera que estuvieran ellos.
Una vez más, no había quedado sorprendido por la incompetencia de los idiotas encargados de hacer tan solo una pequeña cosa como capturar a una gran familia difícil de perder, o a un solo ignorante corriendo como nada por todo el hemisferio norte. Agradecía haber preparado el plan B en caso de que algo como esto fuera a suceder; la sola presencia de la señora Loud ya debería estar moviendo el resto de los engranajes por él.
Mientras dejaba la vida seguir su curso, supuso que sería bueno atender a su invitado especial abajo, al menos hasta que el cuarto equipo volviera con-
–¿Señor? –Jay volteó hacia el recien llegado guardia tras él. –El equipo Gamma acaba de volver; lo tenemos.
Fantástico, justo lo que quería escuchar.
–Excelente, ya me encargaré de eso; y ¿qué hay de los preparativos abajo?
–En orden, solo unos cables más y todo estará completamente asegurado.
Mejores noticias; esperaba que pudiera mantenerse así durante el resto de la noche. Hasta entonces, era mejor preparar algunas cosas.
Tenía muchas deudas a atender por delante.
…
–Eve, ¿estás aquí?
Puede que la ausencia de una voz respondiera su respuesta; pero la presencia de una figura sentada en el tejado del edificio, mirando fijamente el horizonte nocturno de la ciudad y el gran rascacielos bajo la atención de todos, le respondió lo suficiente a Andrew. Sin mucho a decir, el agente tomó asiento a su lado, intentando organizar toda palabra en mente.
–Hey… Lynn no es un cobarde.
–Lo sé. –Admitió en un instante, para no mucha sorpresa de Andrew. –No es un cobarde, de lo contrario nunca me hubiera seguido cuando empezó todo esto, o jamas me hubiera salvado dos veces seguidas. –Suspiró resignada, su vista aún atascada en el caótico horizonte. –Lamento lo de Lynn, es sólo que… Zachary, y… todo sigue pasando demasiado rápido… la verdad, solo ha sido un largo día... pero sé que no es su culpa.
La chica sacó un móvil de su bolsillo, mostrando su pantalla a Andrew, frente con un largo artículo acompañado de toda clase de imagen, video y grabación. No solo Andrew podría reconocerlo, todo el mundo también podría hacerlo, como las "Infiltraciones Hendricks" de la noche anterior, de acuerdo al nombre puesto por los medios.
–¿Ya leíste todo?
–Acabo de hacerlo. –Clarificó, guardando el móvil devuelta. –Jay, el robo del banco, el incidente del… avión… Lynn no tiene la culpa de nada esto.
–Y aún así, recibe todos nuestros disparos. –Afirmo él. –Si quieres a un cobarde a culpar por Zachary y todo este horrible desorden… aquí lo tienes. Yo soy el idiota que lo devolvió al fuego.
Aunque aún no tuviera la vista de la chica sobre él, Andrew pensó en lo que seguiría cuando fuera a abrir su boca. No podía ver buenos resultados por delante, pero no había otra manera de explicarlo. Él debía hablar.
–Luego de lo que paso esa noche en el aeródromo, me retiré y escondí en lo más desconocido que pudiera encontrar. Pase el resto de los años oculto en la nada, prefiriendo evitar a todo el mundo, hasta que Zac volvió con un rastro que me llevó con los idiotas de esa noche. –Suspiró un poco antes de continuar. –Fue cuando me encontraba siguiendo su rastro que ambos terminamos descubriendo todo el desorden tras la Agencia; sabíamos que debiamos hacer algo, así que nos pusimos manos a la obra… empezando con mi muerte.
–Oregon… –Recordó ella.
–Correcto; si iba a terminar con las operaciones, iba a necesitar un nuevo centro, y algo de recursos. Me puse en contacto con James previamente a todo para ver si había un lugar dentro en ese grupo. Lo hubo, aún con algunas dudas, pero aseguré la posición. Tomé la oportunidad, volví a la agencia para advertir sobre un ataque inminente del que debía encargarme, estuve en el asalto, y-… bueno, conoces el resto de la historia. –Rió un instante. –Gracias al nuevo equipo que tenía, terminé encargandome de todo agente durante los próximos años, asegurandome de detenerlos con la ayuda de Zac. Logré convencer a algunos, pero… a otros… maldita sea…
Detuvo su hablar por unos segundos, recomponiendo su aíre dentro.
–Vino un día cuando Jay me llamó, y me aseguro de hacer unos sucios trabajos si quería seguir adentro. Como el idiota que era, terminé convirtiendo un restaurante a cenizas, y acabé con el dueño-
–Espera… ¿Aloha Camarada?
–Veo que ya habías escuchado de ello.
–Un segundo, ¿eso no es donde Lynn-…
–Sip, felicidades, lograste conectar los puntos. –Carcajeó un poco. –Hice esa tontería solo para salvarme a mi mismo y poder seguir con lo mío, pero… de haber sabido a lo que eso llevaría… y ahora miralo, corriendo con su familia de algo que nunca pidió en primer lugar. –Suspiró decepcionado, preguntándose como diablos su culpa no lo había detenido de hablar hasta este punto. –Lynn… no es un cobarde, es un superviviente que ha pasado por el infierno en el que yo mismo lo metí desde esa noche en el banco.
–No creo que hubiera podido salir de todo él mismo. –Supuso la chica.
–Lo sé… y es por eso que te envie a Roxon.
La mente de la chica salto en un instante, tan pronto pudiera procesar cada última palabra correctamente.
–Un segundo, ¡¿tú-
–Llamé a la agencia, te envíe, te metí en los peores lugares del mundo, termine enviándote todo de frente, y-
–Casi nos matas a los dos. –Reprendió seriamente.
–Lo sé, lo sé, y sé que no habrá ninguna disculpa que pueda compensarlo, pero era lo más cercano que tenía para salvar a Lynn a tiempo. Sé que tú nunca podrás perdonarme; joder, te dispare en el hombro, por el amor de dios, si esto no me mete en tu lista negra entonces nada lo hara.
–Un momento. –Otorgo repentinamente ella en confusión. –¡¿Tú eras ese idiota?!
–Necesitaba desalentar sus pasos de cualquier modo para hablar contigo antes que fuera demasiado tarde y escaparan; había estado a punto de explicar todo cuando Lynn… bueno, ya sabes.
–En verdad eres un tonto, ¿lo sabes?
–No tienes que recordarmelo.
Ambos no intercambiaron ninguna mirada durante un largo minuto, ni si quiera una sola palabra, mucho menos un desalentador suspiro; y aunque dudara hacerlo, Andrew debía volver a abrir su boca, le gustara o no.
–Eve, sé que nunca podrás perdonarme por todo, y en verdad no te culpo; pero mi punto es… yo les traje demasiados problemas a todos, no Lynn. Él es solo un hombre común y corriente que no merecía todo esto, y aún así lo metí a la freidora con el resto de su familia y todos por igual. He hecho muchas cosas de las que nunca nadie podría perdonarme por todo ello, ni si quiera yo mismo podría hacerlo, pero… aún no es demasiado tarde para enmendarlo, pero me temo que no tenemos mucho de ello.
–Dejame adivinar, ¿ese espectáculo por delante? –Más helicópteros sobrepasaron sobre sus cabezas, dirigiendose al gran edificio Grayson en el horizonte. –Lo suponía.
–Tienen a Rita dentro, y necesitamos actuar lo más pronto posible, pero no sabemos mucho del interior-
–Excepto yo… y ya veo adonde quieres llegar.
–Tenemos que acabar con esto de una buena vez, y solo con tu ayuda podremos lograrlo lo más pronto posible. –La castaña volvió a perder su vista en el horizonte, sin parecer querer escuchar mucho más de Andrew. –Eve, por favor, tienes que ayudarnos.
La castaña no quito su vista fuera del horizonte por un largo tiempo, perdida esta vez en su propia conciencia y toda palabra en ella. Era verdad, Lynn no era ningún cobarde y ella lo sabía. Era solo otra víctima de las pésimas decisiones hechas por todos durante esa horrible semana hace años atrás; pero no era como si Andrew ni Lynn hubieran sido los únicos en haber metido la pata.
¿Había Lynn o Andrew perdido a una madre e hija en una llamarada de fuego? No.
¿Quién había sido? Ella.
¿Y quien diablos estaba recibiendo la quemadura ahora mismo? Lynn L. Loud, el padre más desafortunado del mundo.
Y ahora… ¿quién podía arreglarlo?...
Ademas de un largo suspiro, el agente terminaría recibiendo una respuesta de Evelyn después de todo.
–Escucha… la verdad, yo-
–¿Oigan? –Llamó una joven voz de atrás, con un preocupado Lincoln Loud asomando su mirada. –Creo que tenemos un pequeño problema.
–¿Qué sucede?
–Bueno… um… ¿alguien ha visto a papá?
…
"Cobarde."
Ni podía creerlo.
"Cobarde."
Estaba a punto de presionar el acelerador para aumentar la velocidad, y aún podia escuchar la palabra atormentando su propia mente.
"Cobarde."
¿Lynn L. Loud, un cobarde?
Estaba empezando a conducir a toda velocidad por las frías calles de la ciudad bajo una fuerte nevada, a la carga hacia su propia y segura perdición, ¿y aún era un cobarde? Imposible.
Conduciendo el manubrio de una furgoneta robada, violando quien sabe cuantas leyes de seguridad en el camino para llegar al horizonte, el patriarca suspiró de nuevo.
¿Estaba consciente de lo que hacía?
¿De verdad quería hacerlo?
¿Era esto real?
¿Más real que-
¿El carro que casi chocaba al voltear por la esquina, de no haber sido por un fuerte giro a último momento que evitó lastimar a un enojado conductor?
–¡MIRA ADONDE VAS, TONTO!
–¡Lo siento!
Si, era mucho más real que eso.
Rayos, ¿qué estaba haciendo? No había podido darse un solo pequeño minuto para pensarlo entre todo el apuro.
Claro, creía haber hecho un buen trabajo aprendiendo de las tácticas de Lucy para lograr pasar desapercibido mientras todos pensaban profundamente en algún plan, aunque admitía tener que mejorar un poco a la hora de mirar por donde iba si no quería seguir chocando contra paredes. Pero… ¿en serio había acabado de dejar a todos los chicos atrás? No pasaba una hora finalmente a sus lados, y ¿ya estaba desapareciendo otra vez?
Ademas de ser un horrible padre, ¿podía él ser peor?
Acababa de robar una furgoneta, ¡por el amor de dios! Ademas de ser un blanco de tiro viviente, un asesino y un fugitivo, ¿ahora era un ladron?
Demonios, ¡¿en qué estaba pensando?!
¿Qué pensaría su familia ahora de él?...
Oh, rayos, su familia… pensandolo bien, ¿no haría todo por ellos?
¿No había sacrificado su sueño de cocina por conseguir su propio mejor puesto en la mismísima compañía Grayson por todos ellos?
¿No había ido largos pasos por delante para asegurarles la mejor vida posible?
¿No lucharía por ellos?
¿No mori-… m-mor-… m-moriri-ía por ellos?
"¿Cobarde?"
No… él no era ningún cobarde, mucho menos para su propia familia; ya había corrido como uno lo suficiente como para dar otro paso atrás. Le dolía admitir que Gwe-… Evelyn, como fuera, tenía razón, era un miedoso cobarde que no había traido más que problemas desde que empezó todo este desorden, y todo por preferir salvar su propia cabeza en vez de decidir mantenerse firme. Tenía toda la culpa, y todo por ser un cobarde.
Bueno, eso se había acabado.
No más problemas, no más correr, no más "Lynn el miserable cobarde."
Si tantos problemas había traido al correr lejos de sus problemas, era mejor si tan solo corría hacía ellos y enfretaba todo él mismo. Por supuesto, los varios riesgos a los que se lanzaba aún atormentaban sus pensamientos, y la tentación de dar vuelta el manubrio devuelta a la Bodega aún se mantenía rondando su mente; y a este punto, ya no le estaba gustando haber dejado al resto atrás de ese modo.
Pero Rita… no podía dejarla así, no ahora, ni nunca. Jamás debio abandonar a su familia en sus primeros días, se aseguraría de nunca jamas volver a cometer ese error mientras viviera.
Nunca.
Si tanto lo necesitaban a él para que ella pudiera quedar libre, entonces…
Que así fuera.
–¡TEN CUIDADO, TARADO!
–¡Lo siento mucho!
…claro, si llegaba vivo a su destino y revisaba mejor las intersecciones.
…
"¿Señor? Creo que hay algo que debería ver."
Jay atendió su comunicador de una, esperando que Cosmonaut tuviera algo que valiera la pena de toda la vigilancia del exterior.
–Dime.
"Creo que tengo a un irresponsable conductor manejando en las calles, adivina quién."
El hombre suspiró relajado y satisfecho.
–Bien, el anzuelo funciona.
"Rastree su trayecto hacia una clase de bodega, ¿quieres que vayamos a inspeccionar? Tal vez podremos encontrar al resto.
–No, olvidalos, ya perdimos el suficiente tiempo y esfuerzo con ellos por el momento. Nos encargaremos de ellos luego, solo bastará con Lynn. –Ordenó, entrando a la oficina principal. –Manten un ojo en él y prepara la recepción, yo me encargaré de la bienvenida.
…
–¿Papa?, ¿estás aquí? –Susurró Lincoln por los diferentes pisos del edificio, prefiriendo no despertar a nadie. –Papá, ¿dónde estás?
–No lo encuentro por ningún lado. –Vino Ronnie desde arriba. –Mi familia no sabe nada, y Sid tampoco ha encontrado mucho. ¿Estás completamente seguro que sigue aquí?
–Eso espero. –Suspiró. – Mientras no haya ido demasiado lejos, supongo que estaremos bien.
–Eso deseamos. –Vino también Evelyn desde arriba. –No encontramos absolutamente nada.
–Rayos. –Maldijo el peliblanco con preocupación. –No crees que… papa… haya-
–Oigan, ¿chicos? –Interrumpió Ben desde abajo. –Creo que tenemos una pista, y… no es agradable.
–¿Qué es?, ¿huellas? –Adivinó Lana.
–¿Un mensaje? –Pensó Leni.
–¿Algun rastro de sangre? –Supuso Lucy.
–¿Qué? ¡No! –Corrigió Ben al llevarlos a la puerta. –¡Esto!
La ausencia de una furgoneta más en la calle terminó siendo incómodamente notable entre todos.
–Espera, ¿dónde está la van? –Intentó comprender Alice. –Oh, joder, no creen que-…
–Un segundo. –Interrumpió preocupada Lori. –No estarán insinuando que… papá…
Aunque nadie estuviera rompiendo el incómodo silencio seguido, todos podían compartir la misma abumadora preocupación cayendo sobre todos, sin poder pensar claramente en una sola razón por haber quedado solos una vez más.
Excepto…
–¡Puede estar en camino hacia mama! –Supuso Lola en pánico, tan nerviosa como Lana. –¡¿En serio acaba de irse?!
–¡¿Ahora que vamos a hacer?!
–Voy por él.
Las miras de todos fueron redirigidas a la castaña tras ellos, apurando a preparar la mayoría de los objetos en su bolso. Algunos tardarían un poco en pensarlo, pero sería Lincoln quien respondería primero.
–¿Tú qué?
–Fue… toda mi culpa, no debí hablarle de ese modo para que terminara yéndose así. –Lamentó, suspirando otra vez. –Yo cause todo esto, y yo misma debo ser quien lo arregle.
–No creas que vas a ir sola. –Añadió Andrew a su lado. –Este no es solamente tu problema, iré contigo.
–Los acompañaremos. –Interrumpió Hurst. –Puede que aún tenga una mala espina con ustedes, pero necesitaremos todo apoyo posible si queremos terminar con esto de una buena vez.
–¡Nosotros también iremos! –Pasó delante Lori, para mala sorpresa de todos, especialmente Alice.
–Ah no, ustedes no van a ningún lado.
–¡Pero son nuestros padres! –Alegó Lynn, con la afirmación del resto. –No vamos a dejar nuestros traseros inmoviles aquí sin hacer algo por ellos; ya estamos cansados de huir, ¡debemos cargar!
–Ya les dije, ¡ninguno de ustedes se ira de aquí! Ya estamos corriendo los suficientes riesgos con sus padres ahora mismo como para ahora ponerlos a ustedes en la freidora.
–Vieja, hemos podido cuidar nuestras espaldas durante este último día. –Alego Luna. –Sigue soñando si crees que no vamos a hacer algo.
Entre toda la familia alegando, Lily había puesto su pequeño grano de arena al sacar su lengua en contra de todos los demas.
–Ustedes se quedan aquí, y punto, ¡¿entendido?! –La seriedad del jefe terminó haciendo callar a toda la resignada e irritada familia, sin hacer mucho más que solo ver a todos preparando sus objetos y equipos. –Alice, Andrew, vendrán con nosotros; Ben, Dwight, quédense aquí con la familia, mantenganlos seguros.
–Si señor mi-nuevo-capitán. –Bromeó Dwight, un poco diferente comparado al extrañado Ben y el resto de los Loud. –Veré si les consigo un transporte rápido, volveré tan pronto como pueda.
–De acuerdo, todos preparense, nos iremos a la zona en breve.
–Pero ¿qué hay de la vigilancia? –Dudó Alice. –¿No sería mejor tener algun ojo en el cielo por nosotros? Qué tal tú, Lisa. –Miró a la pequeña. –¿Crees que puedas hacer algo?
–Me temo que ya sería un proceso arriesgado. De hacerlo, ya correríamos el suficiente riesgo para atraer atención por toda la linea y conexión; nos convertiríamos en una gran señal brillante como para poner en riesgo nuestra localización.
–Yo puedo encargarme del reconocimiento, conozco muy bien el edificio. –Aclaró Evelyn, para aceptación de Hurst.
–Excelente, necesitaremos de toda tu ayuda dentro. Ahora alístense.
Ninguno perdió otro segundo en preparar todo lo posible; ni siquiera Evelyn perdió tiempo terminando de ajustar todo objeto en su bolso, pero ordenarlo era más incómodo cuando once pares de ojos miraban todo lo que hacía desde atrás, sin quitarle la vista de encima en ningún momento. Suspiró antes de voltear tan pronto terminara de poner el último cargador dentro. Sabía la clase de miradas dudosas que debía estar recibiendo, y no podía culpar a ninguno de los Louds.
–Chicos, yo-
–Solo… ve por ellos, ¿ok?
La falta de cualquier emoción en el tono de Lori ya le decía lo suficiente: largo de aquí. Dudaba que volvería a intercambiar algunas palabras con ellos, al menos hasta que volviera con la carga preciada y dejara sus manos limpias. La fría y punzante ley del hielo aún estaría sobre Evelyn para cuando Dwight ya hubiera tenido un vehículo afuera, y ella estuviera a pasos de salir del edificio con el resto.
–¿Evelyn?
Hasta que escuchara la familiar voz de Lincoln Loud tras ella, deteniéndola en sus pasos a la salida.
Frente a frente, ninguno de los dos podía pensar en algo a dejar salir claramente de su mente o bocas.
–Oye, yo-
Hasta que ambos terminaran respondiendo en unísono.
–Lincoln, en el peor de los casos, –Retomó la castaña de una. –solo quiero disculparme por todo lo que he traido sobre tu familia en este tiempo.
–Claro, entiendo… supongo. –Replicó, aunque dudosamente, podía notar la chica.
–No estás completamente seguro de lo que dices, ¿no?
–Pues… la verdad, arruinaron muchas cosas, solo… no sé que decir.
–Lo sé, demonios, lo sé. –Suspiró en irritación. –Escucha… ya les hemos traido los suficientes problemas a todos desde que nos conocimos, pero he hecho todo lo posible por mantenerlos seguros e intentar arreglar todo, costara lo que costara. No me he olvidado de lo que acordamos en ese yate, ¿sabes?
–Lo sé, y… lo agradezco.
Evelyn seguía notando duda en el rostro y tono del peliblanco. Si iba a irse, no lo haría hasta dejar bien en claro las cosas.
–Linc, he cometido errores, muchos, y si estamos todos aquí es por ello. Sé que ahora mismo confían en mí tanto como confiarían en una van sin ventanas ofreciendo dulces gratis dentro, pero… al menos me aseguraré de arreglar las cosas para toda tu familia, y arreglaré todo este desorden por ustedes, ¿de acuerdo?
–¿Lo prometes?
La castaña volvió a suspirar desalentada, mirando no solo a Lincoln, pero también a toda la familia asomando su vista desde adentro. Miró al equipo tras ella, el horizonte, el gran y activo rascacielos, y pensó.
Pensó por unos eternos segundos.
Si esta era su oportunidad para enmendar todo, para enterrar todo el pasado, para hacer bien las cosas por al menos una vez en la vida, no importa lo que costara… que así fuera.
–Lo prometo.
El confiado tono de la mayor, y su mano extendida hacia él, trajo la suficiente cantidad de calma que el peliblanco necesitaba para devolver una sacudida de mano y una pequeña sonrisa. Algo era algo.
–Chico. –Se unió Andrew al lado. –Haremos todo lo posible por saldar nuestras cuentas con tu. Le debo mucho a tu padre, y me asegurare de pagarle debidamente por todo este desastre.
–Oigan, ¡andando! –Llamó el jefe, con el resto entrando al vehículo. –No tenemos toda la noche.
Y antes que Hurst pusiera en marcha el vehículo, Evelyn logró lanzar un último asentimiento con su cabeza al peliblanco, quien solo logró devolver una pequeña sonrisa y un pulgar arriba al ver como el vehículo se ponía en marcha y desaparecía en las calles del horizonte.
Aún con la poca pero recuperada esperanza en su interior, una nueva pero… separada pregunta salió de la nada en Lincoln al tener al piloto a su lado.
–…oye, Dwight, ¿de donde sacaste el auto de todos modos?
–Eh… lo encontré… ¿por ahí?
Aún con su dudosa sonrisa, le dio igual; suponía que podía dejarlo pasar.
…
Pero dentro del vehículo pasando a toda velocidad por la ciudad, Evelyn Richards aún no podía dejar pasar el pasado tras ella, no importa cuanto intentara ignorarlo.
Era irónico, su carrera terminaría esta noche de la misma manera que empezo hace años: con disparos. Varios de ellos, de hecho, uno para cada uno de los ladrones que tanto le habían quitado a ella la noche que mataron Franklin. Todos los siguientes meses de investigación y entrenamiento dieron sus frutos aquella noche que encontró la guarida.
Jamas hubiera imaginado terminar hallándolo en aquella vieja bodega en el puerto.
Jamas hubiera imaginado el horror y la adrenalina de romper el primer cuello de su primera victima entre las sombras.
Jamas hubiera imaginado terminar impactando una bala en la frente del propio idiota que le quitó a Franklin de su vida, tanto como cualquier otro desafortunado que haya decidido hacerle de frente en el camino fuera. Claro, errores habían venido en el proceso y el trayecto, tanto como rasguños y heridas, pero nada que unos vendajes y muchas notas mentales no hayan podido recuperar con el tiempo.
Y ella no había sido la única en notarlo esa noche.
De haber sabido que su trabajo sería terminado por una completa desconocida, Andrew jamas hubiera venido a la bodega en primer lugar.
Jamas la hubiera encontrado, mucho menos llamado luego de un tiempo.
Jamas la hubiera introducido a Konrad, Dwight o Zachary y todo el mundo de la Agencia en sí, dándole un buen puesto entre las lineas de agentes tras todos los largos periodos de entrenamiento.
Ninguno de ellos estaría presente esta noche.
Pero aquí estaban, intentando salvar lo poco que aún pudieran asegurar y cuidar, ademas de no morir en el intento, claro. Puede que haya sido demasiado tarde para muchos, pero aún no lo era para los Loud, ni tampoco lo era para Evelyn, intentando quitar el horrible recuerdo del avión en llamas del aeródromo, un horrible final que intentaba prometerse no volver a repetir hoy.
Había perdido mucho antes.
Había perdido demasiado hoy.
Pero esta noche… si este iba a ser el fin de todo, se aseguraría de aferrarse a todo lo posible.
…
–¿Señor Bradley?
El oficial protegido tras su patrulla levantó la vista, un segundo oficial acabando de unirse a la gran barrera de autos y refuerzos rodeando la entrada del gran rascacielos. No había un solo policía o guardia por fuera sin una clase de arma a mano, todas apuntadas y fijas atentamente a la entrada.
–¿Alguna novedad de adentro?
–Nada aún, mucho menos de la gente.
–Joder… y ¿algo de la mujer Loud aún?
–Tampoco, debe de estar igual de jodida que-
El repentino chirrido por la calle atrajo toda la atención del resto, alcanzando a distingur una furgoneta conduciendo a toda velocidad desde el horizonte-
Directo a la barrera de patrullas.
–¡¿Pero QUÉ MI-
–¡A un lado, por favor!
Todo pasó muy rápido para ambos oficiales.
La embestida, el chirrido, docenas de chispas volando, y la repentina detención de aquella furgoneta chocando forzosamente contra la entrada del gran edificio, directo hacía su expansivo interior. De no haber sido suficiente, una intensa y larga ronda de balas saliendo de todos lados pasó rozando por encima, obligando a cada uno de ellos a salvar sus cabezas y mejor mantenerse agachados tras sus vehículos.
Ninguno llegaria a ver el forzoso agarre de Lynn loud fuera del asiento de conductor hasta el interior del edificio, deseando al menos haber llevado algun casco antes de haber hecho esta tontería.
Al menos le hubiera servido para soportar el feo empujón al suelo por uno de los sujetos enmascarados, el cañon de una pistola apuntada a su cabeza manteniendolo quieto.
–¡¿Qué diablos quieres?!
–¡S-s-soy Lynn L-Loud! –Intentó sacar de su temblorosa boca. –¡V-vengo por Ri-t-t-a, m-mi esposa!
El hostil miró adelante hacia otro de sus compañeros, asintiendo con su cabeza lo necesario para carcajear un poco.
–Ya era hora. –Levantó al padre con fuerza. –Tienes una reunión pendiente, Loud, no los sigas haciendo esperar.
–¿Reunión? Oigan, esperen, ¡¿Rita está bien?!
–¡Solo muevete!
–¡Ya voy, ya voy!
A punta de arma tras él, Lynn Loud se vio obligado a seguir todo paso hasta el interior del ascensor. Las puertas cerraron, todo empezó a moverse, y Lynn… no estaba tan seguro y listo como esperaba.
…
"-aunque no hemos recibido ninguna otra noticia de adentro, tenemos recientes reportes de una furgoneta chocando a la entrada del edificio." –Los oídos del equipo en el automóvil en movimiento redirigieron toda su atención a la radio. –"No sabemos mucho del conductor, pero parece que acaba de entrar a la misma vez que otro helicóptero aterriza en la terraza; no tenemos mucha información de lo que sea que haya pasado dentro, pero haremos lo mejor posible por tener más información. En otras noticias, Timothy Grayson, hermano del recien secuestrado Tobías Grayson, obtuvo el mismo horrible destino que él al ser raptado del hospital-"
–Sabes, mejor apaga eso. –Ordenó Hurst al volante. –Estamos cerca de todos modos,así que ¿están listos?
Todos afirmaron inmediatamente.
–De acuerdo. Evelyn, Andrew, aunque aún no confió completamente en esta idea, contamos con ustedes para revisar el area y darnos una mejor vista de adentro si queremos saber a que nos enfrentamos.
–¿Qué hay de ustedes? –Preguntó Evelyn.
–Estaremos vigilando y planeando todo desde afuera, trabajaremos en alguna estrategia para salvar a todo rehén dentro y nos mantendremos en contacto con ustedes.
–¿Y qué de Lynn y Rita? –Dudó Andrew.
–Ellos serán sus objetivos principales; busquenlos adentro, y si pueden asegurarlos, háganlo, pero por el amor de dios tengan-
–¡Cuidado!
Una pequeña rampa del camino, cubierta y escondida por la nevada, hizo saltar un poco a todos dentro.
–¡Gah!
Y a tiempo para que Evelyn notara entre todo el rápido estruendo una clase de… ¿voz?
–Andrew… ¿escuchaste eso?
–¿Qué cosa?
–No sé, era… como-
–Oigan, destino por delante, preparense.
Y Alice tenía razón.
La castaña volvió al presente tan pronto como echara su mirada al gran y familiar rascacielos frente a todos ellos al bajar del vehículo, admirando una vez más las grandes ventanas del exterior, su altura, y la decorada terraza de arriba. Bajo circunstancias y contextos diferentes, hubiera sido bueno volver al trabajo.
–Hey. –Llamó Andrew a su lado, el resto del equipo tomando posición con el resto de los oficiales. –¿Estás lista para esto?
¿Lista?, ¿para todo lo que esperaba dentro de las oficinas?
¿Para su última misión por delante?
¿Para una última pasada antes que su vida cambiara para un horrible mal tan pronto todo terminara aquí?
¿Lista para Lynn?
¿Rita?
¿Su jefe Grayson?
Podía ver una larga y agotadora noche de trabajo por delante, pero…
–Hagamoslo.
Siempre estaba lista.
…
–…¿cuánto tiempo ha pasado?
A petición de Lola, Dwight revisó su reloj de mano por cuarta vez.
–Dos minutos desde que preguntaste la última vez, chica. –Suspiró. –Y créeme, nada va a cambiar si sigues preguntando.
–¡Esto está tomando una eternidad!, ¿cómo sabemos que siguen bien?
–Sé que ellos estarán bien. –Afirmó Ben. –Son expertos, lograrán recuperarlos.
–Será mejor que así sea. –Bufó Lynn. –No recorrimos todo el hemisferio norte solo para terminar así. Solo quiero ir ahí y deformar tantos rostros como pueda.
–Tú y yo, hermana. –Apoyó Luna, suspirando. –Supongo que no estaremos haciendo mucho ahora, excepto esperar hasta morir de aburrimiento.
–Bueno, al menos es tranquilo. –Admitió Lincoln. –Estaremos bien, y dudo mucho que algo pueda llegar a-
–¡¿Oigan?! –Intervino Lori Loud de la nada, entrando por la puerta. –Tenemos un mayor problema, ¡¿alguien ha visto a Lily?
–Espera, ¡¿no estaba contigo?! –Entró Luan en pánico.
–Lo estaba, pero no sé dónde está, ¡creí que estaba con alguna de ustedes!
–¡¿Qué?! –Saltó Luna. –Vieja, ¡creía que tú la tenías!
–¡¿Perdieron al bebe?! –Tuvo que entrar Ben, tan sorprendido como Dwight. –Maldición, ¿¡cómo es eso posible?!
–¡Rapido! –Exclamó Lincoln. –¡Todos separense y busquen, ahora!
Y buscar hicieron por un largo rato, tanto cada uno de la familia como los otros.
Nada que Lincoln haya podido encontrar en los pisos con el resto.
Nada que Lucy hubiera podido encontrar en los oscuros y sucios ductos.
Nada que Dwight o Ben hayan notado en los alrededores, o mucho menos Ronnie, acompañada de Sid, en todos los demas cuartos.
No importa cuanto esfuerzo hubiera, ni una sola búsqueda dio resultado.
–No lo entiendo. –Intentaba pensar Sid, bajando a la guarida con Ronnie a su lado. –¿Es tan facil perder un bebe de ese modo? Digo, sé lo ruidosos que pueden ser, pero jamas imagine algo así pasando; ¿es alguna clase de bebe ninja?
–Nope, es solo otro bebe. –Respondió ella, reuniéndose con el resto del grupo. –Oigan, no encontramos a Lily por ningún lado.
–Esto está mal, ¡muy mal! –Entró Luan en pánico. –¡¿Qué vamos a hacer?!
–Ok, tranquilos, intentemos calmarnos. –Sugirió Lincoln, pensando un momento. –Bien, ¿cuando fue la última vez que la vimos, y en donde?
–Oh, oh, ¡creo que recuerdo! –Levantó Leni su mano. –La vi siguiendo a Dwight, creo que quería jugar… eso creo.
–Y tú. –Apuntó el peliblanco al piloto. –¿Donde estabas?
–Uh… ¿consiguiendoun vehículo para el equipo, justo afuera de aquí?
–Espera, ¿te siguió afuera?
–Oigan, es verdad, ¡miren! –Llamó Lana desde afuera, notando dos pares de huellas en la capa de nieve sobre el camino, unas mucho más pequeñas que las otras grandes. –¡Parecen como de Lily!
–Espera, ¿qué hacía ella tras de mí?
–No tengo una clara idea. –Investigó Lisa el camino. –Pero parece haber seguido tu rastro al vehículo que conseguiste hasta desaparecer por complete. Dime, ¿exactamente que estabas haciendo ahí?
–Bueno… ademas de estar completamente pidiendo permiso para usar el carro, jeje, yo-… revisaba algunas compuertas y la cajuela, todo antes de cerrarlo y mandar-… oh… un momento, ¿no estarán creyendo que una bebe-…
–¡¿Lily está ahí?! –Entro Lucy en pánico.
–Pero ¿cómo? –Intentaba razonar el confundido piloto. –Esto-… no tiene sentido, ¡es una bebe!
–Viejo, ¡nunca la subestimes! –Replico Luna, con la aseguración del resto. -No necesitamos recibir refugio, ¡debemos ir a ayudar!
–Alto ahí. –Bloqueó Ben el paso. –¿Exactamente adonde quieren ir?
–¿A salvar a mama, papa y a Lily?, ¿duh? –Bufó la deportista.
–Nosotros ya nos estamos encargando de eso.
–Lo sabemos, así que quítate para que podamos ayudar.
–Oigan, pero todos tienen ordenes de quedarse aquí. –Intervino Dwight.
–Pues cambio de planes, iremos de todos modos. –Replicó Lori, para irritación de Ben.
–Sobre mi cadaver.
–Estas consciente de que esa podría ser la idea, ¿no? –Supuso Lucy.
–Escucha, tonto. –Alegó la niña de rosa. –¡Será mejor que no te interpongas, a menos que quieras menos dientes en tu sucio rostro!
–Ni lo piensen, ninguno de ustedes va a salir de aquí, ¡así que vuelvan de una vez ad-
Nadie daría un paso devuelta a la bodega, no cuando una repentina luz de láser saliera de la nada para sorprender a todos e-
Impactara contra la propia frente de Ben para terminar cubriendo toda su parte superior en fino hielo. En menos de lo que el resto tuviera tiempo para reaccionar, el cuerpo de Ben caería al suelo de una, toda la parte inferior quedando igual de inmóvil que la otra.
–Estará bien. –Confió Lisa, apuntando la mira de su laser directo hacia Dwight, dudosamente alzando sus manos en rendición. –No quería llegar a esto, pero no me dejaron otra alternativa.
–¡Vieja! ¡¿Qué hiciste?!
–Agradezcanme luego por dejarnos libres.
–Hey, jeje, ¿s-sabes? –Intervino nervioso el piloto. –T-también te agradecería si no me c-c-convirtieras en una paleta humana, hace mucho frío como para serlo… jeje, ¿no?...
Para empeorar la duda, Dwight seguiría siendo bombardeado por la docena de serias miradas, suponiendo que tal vez ponerse en el medio del grupo no había sido una sabia idea después de todo.
–Oigan, qué- …¿qué rayos van a hacer?
Cargar.
Atacar.
Atar.
Y asegurar.
Tanto el agente como el piloto terminarían corriendo el mismo complicado destino, solo para acabar siendo cargados devuelta al cuarto secreto. Sid y Ronnie no tuvieron problemas acomodandolos en la esquina, aún cuando compartieran el mismo nivel de confusión de… lo que sea que hubieran acabado de presenciar.
–Entonces, ¿no teníamos un rescate pendiente? –Preguntó la genio, para duda del peliblanco.
–Pero… ¿qué hacemos con ellos?
–Ustedes vayan, nosotras nos encargaremos de eso. –Aseguró la chica morena, en acompañamiento de su amiga.
–Intentaremos mantener esto en secreto.
–Genial, gracias chicas.
–Ni lo menciones, Linc, ¡ahora apúrense!
–De acuerdo, ¿todos listos?
–¡Listos! –Replicaron todos a la vez.
–¡Entonces andando, por mama, papa, Lily, y… por nosotros mismos y nuestras vidas y seguridad también, supongo!
–Oigan, esperen. –Interrumpió Leni, antes que cualquiera pudiera haber levantado la voz. –Como que… ¿no deberíamos tener un plan?
Una simple pregunta logró silenciar a todos en el cuarto por unos largos y callados segundos; toda idea en mente era instantáneamente descartada como mala, o inefectiva. La verdad, nadie podía pensar en algo.
–…meh, se nos ocurrirá en algo en el camino. –Supuso Lynn, con aceptaciones incluidas del resto.
Y entonces todos celebraron antes de ponerse en marcha afuera. No importa como llegaran, en transporte publico, taxi, o hasta en cualquier vehículo robado, nada detendría a la docena de los Loud en ir a la carga contra lo que les esperaba por delante. Fuera lo que fuera, no importaría, absolutamente nadie se metía con la familia Loud.
Desde adentro, Ronnie y Sid siguieron viendo a los chicos desaparecer entre las calles antes de volver adentro a revisar al atrapado par en la esquina. Mientras Ronnie mantenía un ojo sobre el helado agente, Sid pensaba en aprovechar el momento y… una oportunidad con Dwight.
–Oye. –Noto el dudoso piloto la voz a su lado. –Entonces… ¿eres alguna clase de agente secreto o algo parecido?
–Eh… bueno, la verdad… ¿tal vez?
–Woah… ¡genial!, ¡cuéntame todo!
…oh dios.
–¿Qué tanto disparas en el día?, ¿hay algunos bellos agentes rubios?, ¿cuánto ejercicio hacen al día?
Esta iba a ser una de esas largas noches… ¿no?
–¿Has peleado con alguien?, ¿has saltado de aviones? ¡Oh, oh, tengo uno mejor! ¿Has desactivado alguna bomba nuclear?
…
Piso 60.
Oficina principal, la propia guarida del viejo señor Grayson durante décadas.
Lynn Loud había escuchado muchas cosas de este lugar, muchos rumores de los otros locales y algunos detalles que otros. Viendolo todo en persona… admitía que no era tan fuera de lo normal. Veía que el rumor de la maquina de café de oro era completa mentira después de todo. Bajo circunstancias completamente diferentes, sería un honor estar caminando por aquí, entre todos los refinados muebles y los varios cuadros decorando las paredes.
Esta vez, era un horror.
–Adelante, camina. –Obligó el sujeto armado tras Lynn, haciendo lo posible porque sus nervios no debilitaran sus piernas por tanto temblar. El recorrido terminaría al frente del gran escritorio de madera en medio de todo.
–Ya era hora de que llegaras.
Entre la oscuridad de casi todo y la dificultad de ver, Lynn logró reconocer aquel tono de voz tan familiar; uno que no había escuchado desde-… un momento…
–¿James? –Llamó Lynn en suma confusión. –¿D-donde est-t-tas?
Su respuesta no tardo en llegar al girar de la silla del jefe Grayson a su dirección, teniendo frente a frente a su propio encargado.
Era… irreconocible.
¿Dónde estaba su simpática expresión de los primeros meses en la compañía?, ¿dónde estaba ese ánimo que traía todos los días a la oficina?, ¿dónde estaba ese simpatico ser que tanto había hecho por él? Fuera lo que fuera que estuviera viendo en el gastado rostro frente a él, ya no podía ver nada de eso aquí.
–Veo que no eras un gran cobarde después de todo.
–¡James! Tú-… ¿q-qué está p-pasando?
–Mucho, Lynn… demasiado. –Respondió sin mucha emoción al pasar a su lado. –Creo que es bueno mantenerte al tanto.
–James… en verdad lo siento, p-pero no entiendo nada de-
La razón y entendimiento llegarían en un repentino instante el momento que el encargado pusiera una foto a la frente del padre, apenas comprendiendo lo que se supone que veía. Claro, recordaba ese radiante día en el banco Tetherby durante su primer día; sacar su propia foto en su cubiculo había sido su idea, aunque no todos hubieran estado compartiendo su emoción, juzgando por sus serios rostros en el fondo.
El único con el suficiente ánimo para intentar replicar la sonria al lado del patriarca, al menos por la cortesía de no arruinar toda la foto, había sido su propio encargado.
Rayos, recordaba como la emoción del momento lo había llevado a fotocopiar la imagen como regalo-… a…
El pasado de pronto tenía más claridad.
Puertas cerradas hace mucho volvieron a abrirse.
Horribles recuerdos regresaron a atormentar su mente.
Y, de pronto, todo cobró sentido con tanta fuerza como golpe a la cabeza por balón pateado por Lynn Jr.
Demasiado fuerte para su gusto.
–¿J-… J-jay?
–Maldita sea, ¿y hasta ahora te das cuenta? 24 horas corriendo, ¿y ni si quiera has visto las noticias aún? –Suspiró irritado. –Veo que sigues siendo el mismo estupido imbecil de hace años.
Lynn creía que debía de serlo, porque no era capaz por sacar una sola palabra fuera.
–P-pero… t-ú estabas… el b-b-banco y-y… lueg-go-
–La carcel, Lynn… prisión. –Miro de frente a sus ojos, mucha ira irradiando fuera de ellos. –No fue nada lindo, mucho menos cómodo, pero tuve la suerte de no pudrirme ahí durante el resto de la miserable vida que me trajiste.
–P-pero… n-n-no lo entiendo… ¿por q-qué?, ¿qué hice y-yo?
Jay miró la vista fuera de la ventana, peleando internamente para que su ira no terminará haciéndole agarrar a Lynn y lo enviara con toda fuerza a volar fuera por la ventana.
–No me pudrí en prisión… pero te encargaste de pudrir toda mi vida fuera de ello.
–¿D-de qué estás hablando?
–Lynn, esa noche cuando te dije que soltaras ese teléfono y no llamaras a nadie… hablaba más en serio de lo que crees.
–¡¿Q-qué más querías que hic-c-ciera?! Estaban robando el banco, ¡hacia lo c-correcto! ¡yo solo-
–¿Hacías lo correcto? –Bufó hostilmente devuelta. –¿Era correcto acusarme con la policia por algo de lo que no quería ser parte en primer lugar, bajo mi propia maldita voluntad?
–E-espera, ¿q-qué? –Intentó comprender en confusión. –¿D-de qué-
–¿Era correcto destruir todo por lo que había trabajado para recuperar lo que más valoraba?
–J-jay, no-
–¡¿Era correcto que te llevaras a mi familia cuando estaba tan cerca de salvarlos de un secuestro?!
–¡¿Qué?! ¡Espera, p-pero yo no sa-
–¡¿Era correcto QUITARME TODO LO QUE AMABA Y APRECIABA?!
Nunca había deseado Lynn tanto desaparecer en una nube de polvo; no podia seguir soportando los gritos, los regaños, o el fuerte golpe dado a su rostro que casi lo enviaba directo al alfombrado suelo. El jefe intentó recuperar su aliento y compostura, frotando un poco su puño mientras Lynn intentaba recomponerse.
–Por tu culpa… perdí todo.
No fue el golpe, pero las palabras las que terminaron haciendo el truco en la cabeza de Lynn. De pronto, todo recuerdo, toda noticia, todo drama que tanto había escuchado empezaba a obtener un peor sentido y significado. Tantos puntos conectados, tantas preguntas, tanto obteniendo más claridad.
La culpa del mundo saltó sobre sus hombros.
Y, por primera vez desde aquella noche, Lynn maldijo haber usado aquel teléfono.
–Yo-… yo-… oh, d-dios. –Intentó tartamudear, aún bajo el abundante peso cayendo sobre su espalda. –Jay… e-en verdad… ray-y-yos, no lo sabía; yo-… yo en verdad-
–Qué, ¿lo sientes? Estás consciente que es algo tarde para eso, ¿no? –Tener que recordar y traer horribles momentos devuelta ya estaba pasando su cuenta mental, cobrando una incesante ira que no dejaba de acumularse no importara que tanto intentaba controlarla. –Te llevaste mucho de mi… y ahora déjame devolver el favor. –Jay dio vuelta para atender su comunicador tras cambiar la señal. –Jack, tráela aquí.
En menos de un minuto, el soldado ya había hecho su camino con la carga humana a la oficina. Alegando e intentando librarse del fuerte agarre del hostil, todo esfuerzo de la mujer adulta era en vano. Pero aún teniendo la persona una bolsa sobre la cabeza, Lynn podía reconocer ese tono de voz tan familiar.
–¡¿Rita?!
–¡¿Lynn?! –Respondió la matriarca en panico al ser tirada al suelo y su bolsa fuera sacada de encima. –Oh dios, ¡eres tú!
–¡Cariño! –No llevaba un momento de reconocerlo hasta cargar contra ella y otorgarle el abrazo más fuerte que sus energías aún pudieran darle. –Gracias al cielo, ¡aún estas bien!
–Espera, ¿dónde están los niños?
–Tranquila, están a salvo, pero ¡¿qué hay de ti?!
–Estoy bien, eso creo.
–¿Terminaron con las introducciones? –Interrumpió bruscamente Jack, agarrando con fuerza a Lynn. –Tenemos cosas a atender.
–¡No, por favor! –Rogó la matriarca, empujada de una al suelo mientras Lynn se le era separado de su agarre; peor fue la desesperacion con la sola vista de una pistola apuntada a la cabeza de Lynn. –¡Dejenlo ir!
–¡Callate!
Los nervios del patriarca no podían dejar en paz su corazón o sus temblores; podía jurar que, en menos de lo que esperara, escucharía el fuerte estruendo que acabaría con todo en un instante.
Pero eso nunca llegaría. No ahora.
–¿Señor?
Bajo el caótico ambiente, uno de los hostiles hizo notar su presencia al entrar en un apuro a la oficina, para molestia de Jack.
–¿Qué diablos sucede?
–Los Grayson están listos, esperamos su asistencia.
Tanto Jay como Jack se mantuvieron indiferentes al intercambiar miradas con ellos mismos como con ambos Loud. Jay asintió con el soldado a la misma vez, encargandose de levantarlos y recomponerlos.
–En marcha, todos ustedes. –Ordenó el encargado al forzar a Lynn y Rita a moverse. –Tenemos una reunión pendiente.
No hacía falta hacer hoyos en las bolsas para que ambos padres entendieran exactamente adonde los llevaría el cruel destino, directo a sus propias perdiciones.
Lynn pensó un poco.
Tal vez una carga directa no había sido tan buena después de todo; esa al menos había sido su opinión, antes que una bolsa negra terminara volviendo el mundo a su alrededor oscuro.
…
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…
Aquí vamos: el inicio del fin.
Un reto más, un riesgo más, una aventura más a sobrevivir.
¿Podrán los Loud superarlo?
¿Salvaran todos sus pellejos por igual?
Ok, una pequeña cosa a aclarar de esto: debido a la longitud del capítulo, he tenido que hacer un pequeño cambio a último momento y dividir la cosa en dos, comenzando con este como primera parte; el trabajo ya se está haciendo en la segunda para acabar con esto lo más pronto posible.
¿Y luego? Fin, eso sería todo, y empacaré todo esto al estante cercano.
Se agradece la paciencia de todos durante la espera.
Antes que todo, un rápido agradecimiento a Fran853 y loonytunecrazy por seguir esta historia; se agradece mucho el apoyo por igual.
Sin mucho a seguir diciendo, pasemos a los comentarios rápidamente.
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AndreTHL2: Curioso que menciones lo de los flashbacks, considerando que ese fue precisamente el último de esta historia.
Una desfortuna sobre el final de Zachary y su efecto en la agente; pero, por el otro lado, una fortuna lo de la bodega y la hospitalidad de Ronnie Anne, aunque lamento si decepcioné de alguna manera al no traer a más de los Casagrande. Estando tan cerca de acabar, no creía completamente necesario involucrar a todos, pero al menos tal vez si a uno que otro personaje. Preferí más añadirlo como un "mini-cameo" por así decirlo.
Si ese final te gustó, entonces espero seguir haciendo un buen trabajo en lo tan poco que me falta para acabar con la obra.
Hasta entonces, espero que hayas disfrutado de esta primera parte.
Gracias por pasarte una vez más, y mucha suerte en lo que hagas.
…
J0nas Nagera: Tensiones ha habido, algunas fuertes como entre Lynn y Evelyn, pero no habrá tiempo de irritarse en ello ahora que las cosas acaban de volverse feas.
Lynn finalmente ha podido ver la verdadera gravedad de la situación y como diablos terminó empezandolo, y finalmente acaba de mantener su posición y hacer de frente por una vez en la vida… aunque las cosas no vayan tan bien que digamos.
Reencuentros se han hecho, y amenazas han salido; afortunadamente es bueno que Ronnie haya abierto las puertas al resto.
(Para aclarar algo que olvide: no involucraré a todos los Casagrande por ya estar muy cerca de terminar toda la cosa, añadi esto como un "mini-cameo" que deseaba hacer, así que no mencionaré mucho.)
Toda decisión hecha ha llevado a este punto, un último gran desafío espera por delante, ¿estarán todos listos?
Una vez más, agradezco mucho tu paso por aquí, ademas de tu apoyo. Espero que tengas éxito con todo lo que hagas.
¡Suerte!
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…
Y con eso fuera del camino, me despido por hoy antes de resumir el trabajo en el resto de la segunda parte, agradeciando a todos también por su tiempo y por pasarse por aquí. Todo el ánimo enviado se aprecia mucho por igual.
Hasta entonces, esperen la recta final de esta historia pronto; no puedo asegurar explosiones nucleares la próxima vez, pero tal vez algo de polvora.
Hasta entonces, prometan mantenerse a salvo; nos vemos pronto.
¡Hasta luego!
