Capítulo 17

El consejo de administración de la selección olímpica se reunió de urgencia, al día siguiente de la derrota.

Traer a los jugadores del extranjero, de las ligas europeas, fue la primera premisa sacada a la palestra.

El entrenador Kozo Kira rechazó rápidamente esa idea, a lo que el Señor katagiri padre le recordó fríamente todo el dineral y el tiempo que sus empresas habían puesto en la selección, cosa que no había hecho por puro placer, sino porque le habían prometido que daría una buena imagen a su empresa. Una empresa líder no se podía permitir asociarse a un equipo que no fuera capaz de cumplir lo prometido.

- Clasificaremos a los juegos- enfatizó Kira- Y lo haremos con los muchachos que tenemos aquí.

- Acaban de perder contra Australia- le replicó otro.

- Si. No sea necio Kira-san

- Nuestro objetivo- volvió a decir Kira- No es clasificar a los juegos. Es ganarlos.

Algunos directivos se llevaron las manos a la cabeza, al oír tan gran bravuconada. Para ellos clasificar era meta suficientemente grande. Manifestaron que el entrenador estaba siendo un poco engreído.

Kira, sin dejarse aminorar, prosiguió con convicción:

- Si, porque Japón debe aspirar siempre a lo máximo. Y para ganar necesitaremos jugadores en forma, pero también frescos física y mentalmente… y si obligamos a Tsubasa y los demás a recorrerse miles de km para jugar un partido, y luego otro, y otro…mientras atienden sus complicados compromisos en Europa, para Julio estarán tan agotados que no podrán ni levantarse de sus camas.

- Está bien- dijo con sentido común Katagiri hijo- démosles un voto de confianza, después de todo estos muchachos han ganado con solvencia la segunda fase de clasificación, y tan solo han perdido un partido. No podemos echarles a los leones por una sola derrota, después de todo lo que he hecho hasta ahora.

- Pero la clasificación está en entredicho, habría que ganar todos los partidos, y esperar que Australia empatara, al menos uno.

- Pues eso haremos- manifestó con seguridad Katagiri- Lo harán.

- Gracias- agradeció con énfasis Kira, y se volvió a mirar a toda la junta- Yo les prometo que clasificaremos, y si por cualquier motivo, sea culpa nuestra, o un motivo ajeno no lo logramos, yo seré el único responsable, y renunciaré a la selección, renunciando sí mismo a todo lo que me correspondería por irme antes de que finalicen los tres años de contrato.

Las palabras del entrenador ocasionaron un poco de revuelo, los directivos comenzaron a hablar, algunos dudaban seriamente de que se pudiera clasificar sin Tsubasa, otros creían que si esos chicos no eran capaces de clasifica, aun sin los jugadores que estaban en Europa, jamás ganarían las olimpiadas, aun con Tsubasa y Hyuga en el equipo, porque no podrían contra equipos como Alemania o Brasil, y otros sí confiaban en el potencial de los chicos de Kira.

Finalmente se decidió que el siguiente partido, que se jugaría contra Arabia Saudí, sería supervisado por ellos mismos y además en él se decidiría acerca del puesto de Kira.

ooOoo

Kira convocó una reunión para todos los jugadores a las 16:00 de la tarde de ese mismo día. El único que no pudo acudir fue Wakabayashi, debido a que estaba en la clínica privada de la selección, donde le estaban realizando pruebas para comprobar la magnitud real del golpe del día anterior.

El ambiente era tenso, y los jugadores no hablaban entre sí, aunque si se dirigían miradas nerviosas. Habían estado escuchando rumores toda la mañana, ¿Seria Kira destituido?, ¿Vendrían Hyuga , Tsubasa y los demás?

Cuando Kira entró en la sala, todos lo miraron expectantes.

De traje y corbata, venía muy serio.

- Buenos días. La junta ha decidido que supervisará el próximo partido, contra Arabia, que tendremos que ganar. Y no es necesario que os lo diga, pero para ir a las olimpiadas debemos de ganar los tres partidos restantes.

Los jugadores asintieron, seriamente.

- Por otra parte- siguió hablando Kira- el responsable de esta situación soy yo.

Ante esto, algunos jugadores le contradijeron, diciendo que no lo habían dado todo en el campo, que mejorarían.

Pero Makoto Soda, no demasiado de acuerdo se atrevió a levantarse y señalar el que consideraba el único y verdadero culpable- ¿No sería mejor que dijeras la verdad Misugi? Todos sabemos de quien es la culpa.

No hizo falta que señalara a Igawa que estaba sentado dos asientos detrás de él, pero todos se voltearon para verlo.

- Es cierto… no me pude contener a lo que me dijeron en el campo.

- ¡Nos dejaste vendidos!

- Calma, calma- pidió Misugi.

- ¡Deberías de haberte contenido! ¡Eres un profesional!

- ¡Si! ¡Es verdad!

Igawa sonrió de medio lado y cuando sus compañeros terminaron de increparle, les explicó- Si hubiera sido algo contra mí, lo hubiera dejado pasar… pero iba contra mi mujer fallecida y mi hija. No lo pude tolerar.

- ¡¿Qué diablos te dijo Igawa?!- le increpó Soda.

- Eso no importa, lo que dijo me lo llevare a la tumba, pero fue algo imperdonable.

Se quedó un rato meditabundo, con las manos sobre la mesa y la cabeza entre los brazos.

- Voy a dejar el futbol- anunció solemnemente.

- ¡QUE!

Todos sus compañeros se sorprendieron mucho.

- Me gusta mucho, y es lo único que sé hacer… pero os he causado demasiados problemas, por mi comportamiento. Os pido perdón- hizo una reverencia de disculpas.

- ¡No digas bobadas!

Sus compañeros tardaron un rato, pero acabaron convenciéndolo de que esa decisión era una tonteria, e incluso Ishizaki se puso de ejemplo por el auto-gol de Arabia, diciendo que él lo había pensado alguna vez, pero que sabía, en el fondo, que nunca lo dejaría.

Poco a poco los ánimos con respecto a ese tema se fueron calmando. Después de todo, ya no tenía solución, y valía más que pensaran en los problemas futuros, que si tenían solución. El primero era ganar a Arabia.

- ¡Lisa!- gritó Igawa al ver a su hija- ¿Qué haces aquí?

La pequeña, al ver algunas lágrimas en los ojos de su padre, con todo el carácter propio de una niña de dos años, increpó al resto de adultos por hacer llorar a su papá. Pero este le explicó que no era así, que sus compañeros eran buenas personas y le habían perdonado y le apreciaban mucho.

La pequeña, que nadie sabía cómo se había colado, se tranquilizó un poco, e incluso jugó un rato con algunos de los jugadores, que pensaron que era la niña más mona del mundo.

ooOoo

Genzo Wakabayashi miraba frustrado el techo de la blanca habitación, donde estaba solo.

Ya le habían terminado de hacer las pruebas, y por suerte no perdería el ojo, ni nada parecido, pero tenía para varias semanas de baja. Se perdería los tres partidos restantes de clasificación.

De mal humor, pensaba que ese año todo le había salido mal… primero su mala relación con el entrenador del Hamburgo, y su salida inminente del equipo alemán, luego había decidido dedicarse en cuerpo y alma a la selección, como una especie de redención ante sí mismo, dado que ya no jugaría más en el Hamburgo, y eso le dolía mucho.

Pero ahora tampoco podría jugar con su país. Esa maldita lesión, ese estúpido ojo se lo impedía.

Sin poder evitar que los negros pensamientos inundaran su mente y su corazón, el portero de Japón no quiso ver a nadie.

Deseaba estar solo. No se quedaría mucho tiempo allí, tan solo una noche para ver su evolución, y luego se iría a casa.

Iría a Nankatsu. Y luego, cuando la selección. Viajaría a todos los encuentros, pensaba ir con ellos, aun cuando no fuera obviamente convocado. No es que le fuera a preguntar a nadie, el simplemente iría.

Les hacia falta a sus compañeros. Aun cuando no pudiera estar en el campo atajando los balones, podría darles ánimos desde fuera.

En ese momento no estaba para animar a nadie, no estaba animado ni él mismo. Pero sabía que ese mal trago, esas nubes de tormenta pasarían, y llegarían los partidos y sus compañeros necesitarían todo el apoyo que pudieran tener.

Como el tiempo pasaba lentamente en la habitación, y le cansaba mirar su móvil todo el tiempo, estuvo un buen rato pensando en los defectos y fallas de sus compañeros, y como solucionarlos.

Analizaba en su mente las jugadas del último partido, los tres goles de Australia, cuando sonó el teléfono.

- Tsubasa- Se lo pensó un poco, pero al final optó por cogerlo. Su amigo seguro que estaba preocupado.

- ¿Qué tal Wakabayashi-kun?

- ¡Hola Tsubasa! ¡Bueno, jodido!

- Ya… ¿Qué tal el ojo? ¡Menudo golpe!

- Bien… bueno, la verdad es que es todo una mierda, porque me pierdo el resto de la clasificatoria y todo, ¿para qué mentir?

Tsubasa entendía a su amigo. Era frustrante, tener una lesión que te impidiera estar con tus compañeros. A su lado, ayudándolos.

Aunque el nunca había pasado por tal evento, podía imaginarse perfectamente la frustración de Wakabayashi.

Hablaron un rato más, no demasiado, porque el portero no parecía tener muchas ganas de charlar.

Y al final, Tsubasa estuvo de acuerdo en que Wakabayashi era importante como alma de equipo, que, aún sin poder jugar debía ir con ellos, y darles todo el apoyo moral posible.

ooOoo

Una nueva jornada de la J-league se jugó apenas cuatro días más tarde la derrota frente a Australia.

Taro Misaki se encontraba preocupado tras aquella derrota. No era solo la derrota en sí, era que el equipo había perdido completamente. Un 3-1 es incontestable, no es mala suerte o un penalti en el último segundo o… ¡bueno eso eran solo escusas! Ganaba quien merecía ganar. Pero a veces el resultado dependía de detalles, lo del otro da habían sido demasiados detalles.

La expulsión de Igawa, la lesión de Wakabayashi… ¿Y porque no había sido él capaz de controlar el partido en esa última media hora? ¿Por qué no había podido controlar el centro del campo y haber asegurado la victoria? Tsubasa lo hubiera hecho. Tsubasa habría marcado otro gol, y hubiera asegurado la victoria.

Cuando Kira ordeno la Torikago, en un par de ocasiones estuvo tentado de dar un pase en largo, de internarse en la sólida defensa Australia… Pero no lo hizo. ¿Quién era él para hacer eso?

Y sin embargo, tal vez debería de…

Igawa se echaba la culpa de la derrota, pero Taro creía que también era culpa suya, al menos en gran parte. Todos confiaban en él, y no les había ofrecido nada a cambio.

Los periódicos publicaron la derrota, exigiendo la vuelta de Tsubasa, Hyuga y Aoi, olvidando todo el trabajo realizado asta ahora, y echándoles a los leones por esa única, pero importante, derrota.

El Tokyo Sport, periódico deportivo de tirada nacional, prácticamente le echaba la culpa de no ser Tsubasa. El pobre se sintió bastante humillado al leerlo. Azumi se había quedado a su lado, sin hablar y dándole la mano, le había dado un beso en la mejilla. Aquello le hizo sentir como un convaleciente, al que consuelan.

- Claro que él no era Tsubasa, ni pretendía serlo… Pero Tsubasa habría ganado ese partido.

Tan absorto estaba pensando que no se dio cuenta que había llegado a donde su padre pintaba un cuadro.

Al acabar la jornada (con una victoria muy ajustada), se había cogido el coche para marchar a Nankatsu, donde su padre aun pintaba los campos y el monte Fuji.

- ¡Papá! ¡Traje la comida!

- ¡Ah Taro! Ya estás aquí

Como hacia tan buen día, Taro había preparado una especie de picnic para él su y su padre. Y ahora, en el descanso del trabajo de Ichiro, lo comían tranquilamente.

Hablaron sobre la selección, sobre Azumi, y sobre el trabajo de Ichiro. Pronto llegaría el momento de la exposición en Tokyo. Y ya había encontrado un apartamento que le gustaba, cerca del museo.

Ichiro le comentó a su hijo que estaba muy contento de que saliera, al fin, con una buena chica, como era Azumi. Además, que le gustaba esa chica, porque era enérgica, trabajadora, independiente y siempre había apoyado mucho a Japón. Y el haber vivido en Francia le había dado una visión más amplia del mundo.

- Además, te viene bien tener a tu lado a una chica con carácter.

Lo que no le gustó tanto a Ichiro fue enterarse por la prensa. Era normal que se enterara de algunas cosas de Taro por los medios. Su hijo era famoso, al menos en Japón. Pero no quería perder esa confiesa que ambos se habían profesado siempre.

Le gustaba que Taro le contara las cosas antes de que salieran en la prensa.

Aunque este, le había dicho que no había tenido tiempo a contárselo. Que apenas hacia dos semanas que habían empezado a tener "algo".

La comida estaba muy rica, aunque la conversación no fue tan fluida como lo era normalmente, Ichiro notaba a Taro un poco apagado. Como padre suyo, sabía leerlo como a un libro abierto. Esperó a que le contara lo que ocurría. Sabía que lo haría, tan solo no debía presionarlo. Taro siempre había sido así, muy reacio a contar sus cosas, pero solo había que esperar al momento adecuado.

- Papá- dijo su hijo finalmente mirando al infinito, hacia el monte Fuji- ¿Qué me falta para ser como Tsubasa?

Ichiro se quedó pensando un poco. Taro parecía realmente afectado por la derrota, y suponía, que por aquel artículo del periódico.

Ichiro no creía que a su hijo le faltara nada, para ser como Tsubasa. Si no que más bien, ambos eran personas diferentes. Y ambos se compenetraban muy bien. Le explicó que Tsubasa era fuerte, siempre apuntaba a la victoria, hacia todo por jugar al fútbol y ganar.

- En tanto que tú… siempre has sido muy amable y considerado con los demás. Y eso se nota en el campo, y en la vida. Y tienes sentido común y una gran técnica hijo.

Ichiro le aseguró que no tener a su lado a Tsubasa no era ningún inconveniente para que la selección ganara los partidos que quedaban y clasificaran.

También le aseguró que aunque fuera una persona tan tranquila, y poco amiga de los conflictos, siempre había tenido muy claras sus prioridades, y creencias.

Taro pareció animarse un poco con esto.

- Tsubasa es Tsubasa, y tú eres tu Taro. No podemos pretender ser otras personas, porque no tiene sentido. Solo podemos intentar ser la mejor versión de nosotros mismos. Y Taro…Eres mejor persona que jugador, y eso es decir mucho.

Taro le agradeció a su padre infinito esas palabras, y se quedó un rato más con él, tras la comida, viéndolo pintar, como antes. Como siempre.

ooOoo

-Ya están las galletas. Vamos a merendar.

Yayoi volvió de la cocina con el delantal aún puesto, y un guante de cocina. Azumi ya había preparado el té.

Yayoi y Azumi habían quedado en la casa de la primera. De hecho, Yayoi había invitado a su amiga a pasar una tarde, las dos solas tranquilamente en su casa.

Dónde simplemente se dedicarían a hablar y a hornear galletas, tenía muchas ganas de cotillear con su amiga, y que ella misma le contara todos los detalles de su incipiente relación con Misaki. Azumi, que nunca se había caracterizado precisamente por hablar poco, le contó a su amiga todo lo que ésta quiso saber, aunque tampoco había mucho que contar, o al menos, poco había que Yayoi no supiera ya.

Yayoi se rió mucho cuando Azumi le contó como Taro le había dado ese recatado beso en la enfermería, y ella, un poco cansada de esos medios besos lo había agarrado y se habían besado con muchas más ganas.

- Ahora lo pienso y me da un poco de apuro- confesó Azumi sonriente- ¡Pero menos mal que lo hice!

- Pues sí, porque Misaki-kun a veces es demasiado tímido.

Azumi rió.

- ¡Ay, Yayoi-chan!- Azumi le dio un abrazo con ganas- ¡Que contenta estoy! Es exactamente como me esperaba que fuera de novio.

- Eso es que lleváis dos semanas- se burló su amiga.

Azumi rió, de nuevo- Es verdad, es verdad.

Luego comentaron un poco el artículo que había sacado a la luz la relación de Azumi y Misaki, por el cual Yayoi se rió mucho, pero su amiga se molestó un poco, porque según ella el articulo la ponía un poco como una mujer florero, cuya única función era ser "la novia de Misaki"

- ¡Pero Azumi-chan!- Yayoi trató de calmarla. Muchas veces, Azumi tenía mucho carácter- No está tan mal. Pone que eres enfermera.

- ¿Y esto de "bonita enfermera de la selección"?

- ¡Azumi-chan! ¡Qué tiene de malo que te digan que eres bonita! ¡Lo eres!

- No, nada… Ya sé que soy guapa. Pero no sé… Tengo más méritos ¿no?

- Claro que sí.

- Y no me gusta salir en la prensa- siguió protestando la joven- El otro día, en el partido de Jubilo, al descanso que fui con Yoshiko a por un refresco, oí a unas chicas insinuar que yo era la enfermera de la selección, por estar con Taro. Incluso una dudó que fuera realmente enfermera. Y a Taro tampoco le gusta salir por estas cosas en la prensa.

Ante su sorpresa, Yayoi rió un poco.

- ¡No le veo la gracia! ¡No puedo tolerar que mi reputación se arruine por dos cotorras!

- Tú lo has dicho. No puedes. ¿Sabes las de veces que tuve que soportar comentarios así, y mucho peores de mí, por ser la novia de Jun?

- Es verdad. Misugi siempre tuvo mucho éxito con las chicas.

- Si, ya desde la primaria. Ahora la gente ya se ha acostumbrado, pero en el bachiller, siempre había alguna chica, que intentaba tener algo con él, a pesar de saber que ya éramos novios formales- Yayoi hizo memoria, y añadió- Aunque en honor a la verdad, la mayoría se dedicaban a babear, y no intervenían.

- ¿Y qué hacías con las que trataban de tener algo con Misugi?

- ¡Que iba a hacer! Al principio me enfadaba, claro. Con ellas, no con Jun, obviamente. Pero luego me di cuenta de que Jun lo pasaba peor que yo. Trataba de ser amable con todas las chicas, y les explicaba que yo era su novia, y me quería.

- ¡Qué romántico!

- Si. Era un caballero con ellas, y bueno… él no tiene la culpa de ser tan guapo y saber jugar tan bien al fútbol… Por lo que Jun nunca me ha dado motivos para estar celosa.

- Yo no estoy celosa- la contradijo Azumi, y era cierto. Su sentimiento estaba lejos de ser celos - Si Taro y yo estamos juntos, es porque nos gustamos mucho. Lo que me molesta es esa insinuación de que trabajo en la selección gracias a él. Para empezar, llevo trabajando allí mucho más tiempo que el tiempo que llevamos Taro y yo saliendo.

- Es verdad- Yayoi le tomó la mano, en apoyo- Pero no tiene caso discutir con personas así ¿No te parece? ¿Realmente crees que personas con esa clase de pensamiento pueden destruir tu reputación?

Azumi sonrió, un poco de medio lado.

- No.

- Pues eso. Mira, salir con un chico encantador y famoso, como hacemos nosotras, siempre va a tener sus grandes ventajas y sus pequeños inconvenientes. Siempre habrá alguien que insinúe o diga directamente, que eres poco para él. O que te lo intenten quitar, frente a tus narices. Cuando eso ocurra, recuerda que tú no estás con Misaki-kun porque sea un buen futbolista o guapo, o ni siquiera porque sea tan amable. Recuerda que estáis juntos porque os queréis. Como Jun y yo.

Y al final, eso es lo único importante.

Azumi admiró la entereza y claridad de su amiga. Sin duda tenía mucha más experiencia en ese aspecto, y podía aprender de ella.

Una vez que Yayoi vio que Azumi quedó tranquila, le comentó la idea de irse a Europa, para lo cual debía de convalidar su carrera.

Azumi que también estaba interesada en esa opción de trabajar en Europa le preguntó cuáles serían los pasos a seguir.

Yayoi le explicó un poco por encima todos los documentos necesarios para irse a Europa, el año de prácticas que debían de hacer, para convalidar sus estudios y un montón de cosas más. Como el visado de trabajo, y otras cosas.

Era mucho trabajo, pero Yayoi, bebiendo su té y con confianza, manifestó que no era ningún problema.

- Ahora, que no estoy segura de que Jun quera irse a Europa- lo comentó con suavidad, al tiempo que dejaba su té en la mesita.

Azumi pareció bastante sorprendida. Siempre había considerado a Jun Misugi como un gran jugador, al que la J-league se le quedaba pequeña, al igual que a Taro y Matsuyama. Y lo suficientemente ambicioso como para querer dar el gran paso. Así se lo dijo a Yayoi.

- Si, todo eso es verdad- sonrío Yayoi- pero está el problema de la carrera.

Azumi parpadeó, quedándose con una galleta a medio camino del plato y su boca- sí claro. Imagino que no será fácil convalidar medicina en Europa.

Yayoi asintió con la cabeza- Así es. Jun va a ser médico, y el cuerpo humano es igual aquí en Europa, o en USA, pero la forma de estudiarla es muy diferente. Hice un cálculo el otro día, si fuera a Europa, quedándole aquí dos años de carrera, debería de estar un año al menos, haciendo sólo las asignaturas de los cuatro primeros años en Europa. Luego, le quedaría dos años, más la especialidad que es obligatoria para ejercer.

- No está tan mal- le hizo ver Azumi- ¿Qué más da tardar 6 que 7 años en ser médico?

- Es verdad, pero si fuéramos a Europa iríamos a que Jun jugara en un grande. ¿Cómo se compatibiliza eso? Para él, el fútbol es tan importante como ser médico.

Azumi no dijo nada, porque cualquier cosa hubiera estado de más. En su lugar, le propuso mirar juntas los requisitos para ejercer de médico o enfermera en Europa. En concreto miraron España y Francia.

ooOoo

Ya eran las seis de la tarde, cuando Azumi y Yayoi salieron de casa de la segunda, debían de ir a un seminario presencial, para profesionales de la salud, al que se habían apuntado.

Azumi manifestó a su amiga que estaba un poquito preocupada por Taro. Había esperado, porque no sabía cómo sacar el tema, y no quería hablar de Taro alegremente. A él no le gustaba demasiado hablar de sus cosas, o sentimientos.

- Le veo un poco apagado, y no deprimido, pero si triste- decía Azumi caminando deprisa con su amiga- Sé que es normal estar triste por la derrota, pero ayer que nos vimos después del partido, y tomamos algo juntos estaba demasiado serio. Le veo, y le conozco y sé que se está echando la culpa a sí mismo- Azumi suspiró un poco e hizo un gusto de desacuerdo- Cuando el mismo dice que el fútbol es un juego de once, entonces ¿cómo va a ser solo culpa suya?

Yayoi trató de ayudar a su amiga. Era verdad que Misaki a veces tenía esa manía de echarse la culpa de cosas que no tenían ningún sentido. En los años de Bachiller era así. "Porque no puedo hacer esto. Tsubasa podría" Había pasado mucho tiempo, pero a veces volvía a las viejas costumbres.

Ya no lo hacía casi nunca, pero tras las derrotas, que es cuando se demuestra el espíritu y las ganas de mejorar, al igual que Jun y Matsuyama respondían con energía y como debía de ser, a veces Misaki entraba en bucle, echándose la culpa, y bloqueándose. No quería decírselo a Azumi, pero así lo creía.

- ¿Qué puedo hacer Yayoi-chan?

Yayoi se paró para mirarla. Le dio la respuesta perfecta, la única posible.

- Estar a su lado y animarle, pero de todos modos confiemos en Misaki-kun, que simplemente tenga dos o tres días malos, y luego vuelva a ser el de siempre. Azumi- chan, necesitamos a tu novio para clasificar.

Azumi se lo agradeció con una sonrisa, y correspondió al cumplido, con otro hacia Jun.

Notas: A ver, está claro que el capítulo es casi todo sobre Taro. En la guía 3109 de Captain Tsubasa hay una parte donde ponen las skills o habilidades como queráis decirlo, de los jugadores. Curiosamente Misaki y Matsuyama tiene exactamente la misma nota, pero destacando en cosas distintas. Y la mentalidad es una cosa en la que Matsuyama destaca mucho, y Misaki tiene un discreto 85/100 (que puede parecer no tan poco) pero los ítems se mueven el valores altos. Creo que está basada en World youth o Road to 2002. No lo sé realmente.

En el manga actual, Rising Sun, yo no veo que Taro tenga este defecto. Pero en Golden-23 yo le veo dudar muchas veces, y realmente veo un crecimiento aquí, en ese sentido. Y creo que esta derrota contra Australia fue fundamental en el crecimiento de muchos jugadores, no solo de Taro. Pero Takahashi lo plasma en el 11, y yo he hecho lo mismo.

Las escenas que son obviamente del manga, no je querido plasmarlas tal cual, que para eso ya tenemos en manga, aunque hay detalles que me pareció importante poner.

Por cierto, Cuando Azumi menciona a Yoshiko, se refiere a Yoshiko Yamaoka.

Un saludo y gracias por leer.