Se despertó lentamente, sus párpados pesados tardaron en abrirse. Cuando lo hicieron y su vista logró enfocarse Ross no sabía adónde se encontraba, una claridad cegadora lo encandilaba, pero sin embargo algo acerca del olor esteril del lugar y lo ruidos extraños le resultaban vagamente familiares. Cerró con fuerza los ojos y los volvió a abrir para acostumbrarse a la luz y mientras lo hacía intentó murmurar "…elza", pero su voz sonaba aspera y apagada. Aún así logró atraer la atención de una enfermera que se acercó y al ver que estaba despierto le dijo "Quedese tranquilo Señor Poldark, está en el hospital. Iré a llamar al Doctor Enys."

"Demelza…" Logró decir en voz alta esta vez, pero la enfermera ya se había ido.

Ross intentó moverse en la cama, tratando de identificar que parte de su cuerpo se había lastimado ahora. La piernas, izquierda, derecha; su abdomen le molestaba un poco, pero no era profundo el dolor. Sus manos, movió los dedos de una y otra mano, levantó un poco un brazo y luego otro, ninguno estaba vendado. Miró a su alrededor. No se encontraba en una habitación solo, estaba en la sala de cuidados intensivos, un biombo que rodeaba su cama lo separaba de los demás pacientes. Fue entonces que sintió un leve dolor en la cabeza. Ross se llevó una mano a la frente y despacio se tocó primero la cara, y luego el resto de la cabeza hasta que encontró algo extraño entre su pelo, una venda. Su rostro estaba hinchado también, ahora sentía la hinchazón en su mejilla, cerca de su ojo izquierdo. Cerró el otro, pero aún veía bien. ¿Qué había sucedido? Trató de recordar. ¿Por qué estaba allí? Lo recordó al mismo tiempo que escuchó pasos que se acercaban.

Recordó que el estaba en la cama con Elizabeth. El estaba… teniendo relaciones con Elizabeth y detrás de ella, asomandose a la puerta de la habitación principal de Trenwith, su esposa. Sus ojos azules brillantes a pesar de la oscuridad de la vieja casa mirando incrédula como él la engañaba con otra mujer. "¡Demelza!"

Dwight entró al espacio delimitado para él. "Ross, tranquilo, relajate…"

"No… necesito… tengo que hablar con Demelza. Dwight…"

Dwight lo estaba sujetando por los hombros intentando que volviera a acostarse pues Ross casi había logrado bajar las piernas de la cama. La enfermera intentó sujetarlo tambien.

"¡Ross!" – dijo Dwight con su voz algo más firme. "Este no es lugar para esto. Tranquilizate. Demelza está afuera, pero no puede pasar en este momento." – El Dr. Enys sintió algo de remordimiento al mentirle a su amigo, pues aún no había podido llamar a Demelza, la policía no se lo había permitido, no hasta que Ross diera su declaración. – "La policía está aquí y quieren hablar contigo antes. Sufriste un fuerte golpe en la cabeza, por eso estás aquí…" Pero antes de que Dwight terminara de explicarle que había sucedido dos agentes de policía aparecieron desde atrás de la tela blanca del biombo, no tenían cara de buenos amigos.

"Eso es suficiente Dr. Enys, necesitamos que el Sr. Poldark nos cuente su versión de los hechos."

"Solo le estaba informando sobre su estado de salud."

"Podrá hacerlo luego. Señor, podría decirnos su nombre completo." Dijo el policía dirigiendose a él, con una voz algo más compasiva.

"Ross Vennor Poldark."

"¿Edad?"

"33 años." – "¿Domicilio?" – "Nampara. Perranporth."

"Señor Poldark, ¿tiene idea de porqué está aquí? ¿Recuerda lo que sucedió?"

Hubo un momento de silencio. ¿Por qué estaba aquí? Ross intentó recordar pero el esfuerzo parecía hacer aumentar el dolor de cabeza que sentía. Lo miró a Dwight, de pie con cara de preocupación detrás de los hombres uniformados a punto de abrir la boca para decir algo, caundo su memoria comenzó a despertar y recordó los momentos posteriores a que Demelza saliera corriendo de la habitación. Cómo había apartado a Elizabeth de arriba suyo y había saltado de la cama y en una búsqueda frenética había encontrado sus calzoncillos y su remera blanca y había corrido también por el pasillo de Trenwith tras su esposa. Se acordó que cuando llegó afuera Demelza ya estaba arriba del auto, su mirada llena de odio a traves de la ventanilla y luego la voz de Francis que bajaba de un taxi que había aparcado unos metros más allá.

"Mi… mi primo." – dijo Ross aclarandose la garganta, la tenía seca. Dwight se acercó y tomó el vaso con agua de una mesa junto a la cama y se lo ofreció para beber a través de un sorbete. Los policías aguardaron con cara de impaciencia.

"Gracias. Mi primo, el me golpeó en la cara."

"¿Sabe su nombre?"

"Francis. Francis Poldark."

"¿Tuvieron una pelea?" Ross pensó por un momento.

"No… no fue una pelea." – "¿El Señor Poldark lo agredió entonces?" Ross trató de recordar de nuevo, pero no logró hacerlo. Se acordaba de la cara de Francis, como en un momento estaba con su típica media sonrisa, como había saludado a Demelza y tras ver su rostro había girado hacia él y lo había mirado de pies a cabeza. Descalzo y medio desnudo. Elizabeth parada bajo el marco de la puerta vestida solo con una fina bata de cama que apenas si cubría su trasero y sus cabellos revueltos, los labios aún medios hichados y sus mejillas sonrosadas. La cara de Francis se distorsionó cuando comprendió. Demelza había logrado encender el auto y aceleró rumbo a los portones de hierro, y Francis giró sobre sus talones y le había pegado una trompada en el rostro que lo hizo trastabillar. Pero despues de eso no recordaba más nada.

"No, no lo sé…" – "¿Cuántas veces le pegó?"

"Solo me acuerdo de un golpe." – "¿Usted se defendió?" – "No lo recuerdo." Ross contestó y se frotó la frente con los dedos.

"Creo que ya es suficiente, el Sr. Poldark necesita descansar." – intervino Dwight, unos de los policías asintió.

"Muy bien. Sr. Poldark, su declaración coincide con lo que dijeron los testigos, que el señor Francis Poldark le dio un golpe en el rostro y al usted caer se golpeó la parte posterior de su cabeza con una roca del jardín de la casa de su primo y esto lo dejó inconsciente. La esposa de su primo," – el policía buscó el nombre en su libreta – "Elizabeth Poldark, fue quien llamó a emergencias, la ambulancia lo trajo aquí y nosotros tomamos declaración a la Señora, a su primo y a un taxista que también estaba presente. Los relatos coinciden. Su primo está retenido en la comisaría, si usted desea presentar cargos tiene que acercarse para hacer la denuncia, usted o su esposa…"

"No quiero presentar cargos." – dijo deprisa Ross.

"Quizás deba hablarlo con su esposa."

"No." Repitió. Su cabeza ya comenzaba a latirle del dolor y quería terminar con todo eso cuanto antes. Los monitores a los que estaba conectado comenzaron a emitir pitidos y algunas luces intermitentes se prendían y apagaban. Ross había recordado más de lo que había dicho. Había recordado lo que había sucedido antes de que él fuera a Trenwith. Había recordado a Demelza y al hombre que le tomaba la mano, los dos sentados en un café.

"Deben aguardar afuera." – Ordenó Dwight, haciéndose cargo de la situación. – "Ross, tranquilízate. Te diste un fuerte golpe en la cabeza y estas aquí para que podamos controlarte. Tuvimos que hacerte unos puntos en el corte y te hicimos estudios, una resonancia y una tomografía… resultados… calmantes… Demelza estará aquí." Ross no llegó a comprender las últimas palabras de su amigo médico pues mientras este hablaba, la enfermera había inyectado un calmante a la sonda que tenía conectada al brazo y él volvió a dormirse.

Los policías estaban esperando en el pasillo cuando Dwight salió de cuidados intensivos. "¿Puedo llamar a su esposa ahora?" preguntó exasperado.

"Si doctor. Es el procedimiento, necesitábamos hablar con él a solas. Nos quedaremos para hablar con ella también."

Dwight movió la cabeza molesto mientras sacaba su teléfono del bolsillo de su bata. Demelza tardó en responder. "¿Demelza? Demelza, tienes que venir a la clínica. Ross está internado."


NA: ¡Muchas gracias por leer! Me alegro de que les guste esta historia, o al menos que estén enganchadas con ella jejeje. Son capítulos difíciles pero necesarios, espero que estos dos se dejen de hacer macanas y encuentren la forma de arreglar las cosas ;)