El Hombre del Saco ha llevado a Ladybug a la guarida de Papillón, exponiéndola a un grave peligro. ¿Podrá llegar Chat Noir a tiempo? Por otro lado, Emilie despierta de su letargo a tiempo y por lo visto, tendrá que hacer gala de sus dotes de actriz galardonada. Es hora de romper algunas maldiciones. ¡GRACIAS POR LEER!
DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Toons y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.
ADVERTENCIAS
ESTAMOS EN ÉPOCA DE PLAGA.EL CORONAVIRUS ENFERMA HORRIBLE Y LOS GRUPOS DE RIESGO SON MÁS VULNERABLES QUE NUNCA. NO HAY SUFICIENTES CAMAS EN LOS HOSPITALES NI VENTILADORES PARA TODOS. QUÉDENSE EN CASA, LÁVENSE LAS MANOS Y CUÍDENSE MUTUAMENTE.
Gabriel es un desgraciado que odio con toda mi alma y en este fic es más desgraciado que nunca y no me voy a cansar de decirlo
Y puede haber spoilers de la tercera temporada.
TENGAN PELOTITA ANTIESTRÉS A MANO
"BARRERA DEL SONIDO"
Capítulo 17: ¡YA!
Mansión Agreste. Relicario.
Madrigada del viernes. 1:47 hrs.
—¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! ¡ESTAMOS GANANDO!
Papillón rió de buena gana. Algo dentro de sí le decía que no cantara victoria tan pronto, que apenas habían ganado un set del partido, como quien dice, pero no pudo evitar darse ese lujo. No siempre tenía la oportunidad de estar un paso más delante de los héroes de París y quería disfrutarlo. Nathalie se ajustó los anteojos, mirando en todas direcciones. Specter entonces apareció flotando no lejos de ellos.
—Te ves feliz, Papillón.
—¡Maldito bastardo! —dijo Papillón a la cara a Specter cuando lo vio— Debería estar enojado con tu intromisión, pero francamente valió la pena.
Una nube como de arenilla negra cubrió a Specter y mientras sonreía con malicia, cambió su identidad para verse igual que Marcel. El hombre se miró las manos e hizo tronar su cuello. Nathalie carraspeó quedita para llamar la atención. Papillón solo arrugó la nariz.
—¿Cómo ocurrió eso, infeliz? No te akumaticé.
—No era necesario. La sombra que habita en este cuerpo está ganando poder y pudo convertirme en Specter por sí sola. —Marcel miró fijo a Papillón— Pronto seremos uno solo… y cuando tenga la voluntad que busco…
—Sí, sí, te la comerás. ¡Ya lo has dicho!
—Tendré el doble de poder. ¡Las otras sombras comenzarán a obedecerme!
—¿Todo es estatus entre ustedes? Hmpf. ¿Y qué hay de tu exnovia?
—Será el premio de Marcel. Fantôme quiere la voluntad prometida.
—Estás hablando de ti mismo en tercera persona —comentó Nathalie como quien no quiere la cosa, antes de volverse a Papillón— ¿Está seguro de confiar en esta entidad?
Un estruendo sacudió el relicario en ese momento. Los tres presentes giraron sus cabezas en dirección del ruido y no tardaron en sentir una fuerte sacudida. Atravesando la pared más cercana, como si se tratara de agua, apareció el akuma, Homme du Sac, arrastrando con él su saco, cuyo precioso contenido luchaba inútilmente por liberarse.
—Papillón… aquí tienes lo que buscas… —dijo mientras se disponía a sacar a Ladybug de su prisión. Papillón levantó la mano.
—¡No todavía, Homme du Sac! ¿Te siguieron?
—Chat Noir… pero el gato no puede atravesar paredes.
—¿Te vio entrar a la mansión?
—Supongo.
—Da igual. Si entra, no saldrá vivo.
Papillón se llevó las manos detrás de la espalda tras hacerle una seña al Homme du Sac de liberar a su presa. Estaba a punto de hacerlo cuando sintieron otro remezón en la casa, pero no le prestaron mayor atención. La única que pareció más o menos preocupada al respecto era Nathalie, quien no dejó de mirar hacia arriba en ningún momento, pero más allá de eso no hizo nada por dar a conocer sus aprensiones. Homme du Sac finalmente soltó a Ladybug, sujetándola del brazo con fuerza para evitar que escapara.
Debieron haberle prestado atención al remezón.
Es que Chat Noir no se había detenido por nada al ir en loca carrera tras el akuma. ¡Menos al ver que entraba en la mansión Agreste! Había sentido como la sangre se le helaba en las venas al darse cuenta. ¿Era en serio? Ahí vivía su familia, su padre, Nathalie… ¿Y si el akuma lastimaba al Gorila? Eso lo único que hizo fue aumentar su resolución y persiguió con más ahínco a Homme du Sac, a quien vio entrar al despacho de Gabriel y al detenerse ante el cuadro de su madre… pues… desapareció en el suelo.
Perplejo y sin saber ni siquiera que existía un mecanismo para acceder a esa guarida, Chat Noir hizo lo único lógico que se le ocurrió en ese momento. Corrió hasta el punto en donde había visto desaparecer al akuma y cataclismeó todo el piso del despacho. Rápidamente se dejó caer y esquivando toda clase de escombros, llegó por fin a la guarida de Papillón, dejando de paso un desastre monumental. Alcanzó a ver a Homme du Sac perderse en determinada dirección, por un corredor, pero… necesitaba orientarse aunque fuese unos segundos.
¡No podía creer que un lugar así existiera en su casa! Sintió como la acidez le llegaba hasta las orejas.
Se quedó ahí, perplejo, entre miles de mariposas, en una habitación que no se le había ocurrido que existía en su casa ni de chiste. ¡No se lo creía! ¡Para nada! Y mientras tragaba saliva deshizo su transformación para poder darle un quesito a Plagg, quien en vista de las circunstancias se lo comió lo más rápido posible. Adrien observaba su alrededor. ¿Qué era esto? ¡Argh! Supuso que luego tendría más tiempo de investigar, pues ahora tenía cosas que resolver. Se transformó de nuevo en Chat Noir y corrió en la dirección en que había visto desaparecer a su presa, llegando a un pasillo largo y que descendía varios metros. Se detuvo a buena distancia de la salida, el corredor llevaba a un espacio mucho más grande y que estaba muy iluminado. Cuando se asomó, Homme du Sac estaba vaciando su saco en el suelo.
Ladybug cayó con gran estrépito al suelo y algo enredada en su yoyo. El akuma la sujetó del brazo.
—¡Ya vas a ver! —protestó Ladybug sacudiéndose con todo el ímpetu.
—¡QUIETA NIÑATA!
Sorpresivamente, Papillón sujetó y levantó en alto a Ladybug del cuello, pero la heroína no se dejó mangonear. Se agarró de la muñeca del villano y le asestó una patada en toda la cara que el hombre no se esperaba. De la sorpresa la soltó, lo que Ladybug aprovechó para pivotear sobre su eje y atacar a Homme du Sac con todo.
—¡No es forma de tratar a nadie!
—¡Más respeto con tus mayores!
Homme du Sac le dio un bofetón a Ladybug, que la hizo rodar varios metros. En ese momento Chat Noir atacó al akuma por la espalda, provocándole profundos arañazos, por lo que el villano no tuvo de otra sino defendió. Ladybug volvió a atacarlo y de milagro logró romper unas gafas que el akuma llevaba consigo… la mariposa escapó.
—¡No más maldades para ti! —Ladybug revoleó su yoyo y purificó el akuma, al que dejó ir. Sintió como Chat se le pegaba a su espalda, a la defensiva.
Fue entonces cuando se dieron cuenta de lo grave de la situación.
—¡Miren nada más lo que nos trajo el gato! —exclamó Papillón.
—¡HSSSSSSSSSSSSSSSS!
—¿Qué quieres, Papillón? Ahora sí que te vamos a derrotar… —gruñó Ladybug en postura de ataque.
El vagabundo que había sido akumatizado, aprovechó para huir, totalmente confundido y sin ganas de estar ahí.
¡BANG!
El balazo resonó por toda la recámara. Los héroes de París dieron un brinco del susto al ver como el hombre caía muerto. Nathalie le había disparado a la cabeza y acertado con sobrada puntería. La mujer bajó el arma, pero no la guardó. Hasta ese momento no la habían visto, pero ambos héroes la reconocieron en el acto y se saltaron un latido del susto. Chat tuvo un tic nervioso… ¿qué hacía Nathalie aquí? Miró a Papillón. ¿Qué era todo esto?
—Vamos a ver quién derrota a quién, malcriados. ¡Specter!
Marcel, quien se mantenía junto a Nathalie, avanzó unos pasos mientras esa nube arenosa volvía a transformarlo en Specter y al mismo tiempo que Papillón embestía a los héroes, él echaba a volar.
Aprensivos, Chat Noir y Ladybug intercambiaron miradas, pero no se alcanzaron a decir ni pío cuando Papillón y el mismo Specter comenzaron a presionarlos con sus ataques. Cada uno intercambió estocadas, golpes de gancho, patadas y todo tipo de acrobacias que tenían por único fin separar a Ladybug de Chat Noir. Los adultos eran más fuertes, pero los jóvenes estaban más decididos. Finalmente Papillón pudo sujetar a Chat Noir del cuello y lo lanzó estruendosamente contra una de las paredes. Giró sobre sus talones y con el bastón golpeó a Ladybug en las piernas. Esto obviamente la hizo perder la concentración y el equilibrio, momento que aprovechó Specter para sujetarla por la cabeza y elevarse varios metros en el aire.
—¡Tu Voluntad Es Mía! —dijo mientras alzaban el vuelo.
Ladybug intentó desprenderse del agarre, pero sintió como se le helaba todo el espinazo. Los brillantes ojos de Specter se tornaron como dos brasas y no pudo apartar la mirada de ellos. Toda su musculatura se relajó en contra de su voluntad, como presa de algún hechizo y así quedó colgando como muñeca de trapo, mientras una fuerza como centrífuga parecía absorber todo su ser. La chica no pudo defenderse de aquello y con terror notó como perdía hasta la última voluntad de vivir.
—¡Cuidado con su alma! ¡Es Mía!
—¡NO!
Chat Noir pegó un salto soberbio e incluso vocalizando, dejó caer su bastón con tanta fuerza sobre la espalda de Specter, que pareció liberar una suerte de golpe de energía. Este profirió un grito gutural y pareció deshacerse en el aire, por lo que por obvias razones Ladybug se precipitó al suelo. El gato se las ingenió para sujetar a la chica justo a tiempo y pudo aterrizar sin lastimarla mucho. Por el rabillo del ojo vio como Papillón atrapaba una suerte de orbe brillante y que Specter caía no lejos de ahí… al menos la capa que parecía cubrirlo cuando estaba en esa forma.
Pero su concentración estaba en Ladybug, a quien acunó entre sus brazos y comenzó a pellizcar en las mejillas. La chica tenía una palidez de zombie, sudada, con los ojos en blanco y ausentes, tratando de tragar aire, y con algunas venitas dibujándose en su rostro.
—¡MIAU!
Ladybug no reaccionaba. Chat Noir se sintió morir con ello: apenas levantó la mirada cuando percibió que Nathalie estaba de pie junto a él apuntándole con el arma a la cabeza.
Papillón por su parte tomaba el orbe brillante con extremo cuidado. Specter podía quedarse con la voluntad de Ladybug todo lo que quisiera, ¡él tenía su alma!, y con ella corrió el largo pasillo hasta la urna de Emilie. Abrió la tapa, deteniéndose varios instantes a observar el plácido rostro de su esposa. Con mucha delicadeza dejó el orbe sobre su pecho y murmuró las palabras rituales que la sombra que infectaba a Marcel le había enseñado.
—Regresa conmigo, mi amor. ¡Olvida lo que no quiero que recuerdes! Que tus afectos solo sean para mi… ¡No tienes hijo alguno!
…
…
Por varios momentos no pasó nada, el orbe se quedó estático ahí donde estaba, pero justo cuando la desesperanza y la rabia se habían apoderado de Papillón, el orbe pareció fusionarse con Emilie, quien respiró una profunda bocanada de aire.
—¿Emilie?
¡BANG, BANG!
Los disparos llamaron su atención. Papillón se volvió hacia la pelea para ver qué estaba pasando, solo para descubrir que Chat Noir estaba enzarzado a los golpes con Nathalie. ¡Pobre Iluso! Su asistenta ya antes había enfrentado a no uno, sino tres akumas. ¿Acaso creía que un portador como él era un problema?
Nathalie cayó al suelo y Chat Noir le quitó el arma de una patada, la que tras deslizarse por las plataformas, cayó al agua. La secretaria logró quitárselo de encima, pero el gato no le daba tregua. Papillón apretó los dientes y corrió en ayuda de la mujer, y juntos lo obligaron a retroceder, hasta volver con Ladybug y de ahí en más no lograron que se moviera.
—Creí haberte dicho que te encargaras de la basura, Nathalie. ¡Ladybug ya está muerta! ¿Qué te dije de Chat Noir?
—Debe morir.
Chat Noir pudo leer perfectamente sus labios. El pobre gato estaba atravesando un huracán de emociones, y todas amenazaban con destrozarle el alma. Primero, Ladybug yacía inerte no lejos de él, como muerta, segundo, si Nathalie estaba ahí, obedeciendo órdenes de Papillón, eso solo quería decir que era su padre el villano que tantos estragos había causado. Se limpió la sangre que le brotaba de la nariz. ¡Estaba atrapado! Tenía que sacar a Ladybug de ahí lo antes posible y…
—Nathalie —dijo de pronto Papillón. Por el rabillo del ojo, el villano había notado movimiento en la urna de Emilie —Ve con mi esposa.
—Monsieur.
¿Había dicho esposa? Chat entrecerró los ojos. ¿Qué estaba pasando aquí? No tuvo tiempo de divagar más en esos pensamientos: Papillón volvió a atacarlo y esta vez… en verdad iba por el golpe de gracia. ¡Pues se la pondría difícil! Si Papillón era su padre, entonces se cobraría por todas las palizas y malos tratos a los que lo había sometido a lo largo de su vida.
—¡HSSSSSSSSSSSSSSSSS!
Nathalie por su parte corrió hasta donde estaba Emilie. La mujer comenzaba a incorporarse cuando la asistente llegó junto a ella. Madame Agreste respiraba a bocanadas y se topaba el cuerpo, como reconociéndolo de nuevo. Asustada, se volvió hacia Nathalie e incluso hizo un puchero. Se veía confundida.
—¿Nathalie? ¿Qué pasó? ¿Dónde estoy?
—Calma, madame Agreste. Está a salvo.
—¡¿Cómo voy a estar a salvo?! ¡No sé cómo llegué aquí! —La mujer se veía realmente confundida. Nathalie la ayudó a sentarse en el borde de la urna y luego a ponerse de pie.
—Vamos con calma madame. La sacaré de aquí.
—¿Me llevarás con mi esposo? —preguntó entre pucheros.
—Y con Adrien —Nathalie intentó dar dos pasos con la mujer, pero Emilie se negó a andar— ¿Madame?
—¿Quién es Adrien?
—Nadie importante. Vamos.
—¿Con mi esposo? Extraño a Gabriel. ¡Lo necesito!
—Con él la llevaré.
Nathalie, harta de lo melosa que se había puesto Emilie con relación a Gabriel, soltó a la mujer y se adelantó unos pasos, esperando que la mujer la siguiera. Como sintió que la mujer no parecía moverse, giró sobre sus talones para ver qué le pasaba.
-Por aquí mad…
¡PAAAAAF!
—Aaaagh… —Nathalie cayó al suelo de bruces, sujetando en seguida el área afectada. Intentó levantarse, pero se derrumbó sobre su costado a causa del mareo que le provocó el golpe, mirando hacia Emilie con enorme sorpresa: la mujer tenía en sus manos una suerte de bate. ¡No se esperaba esto!
-Perra. ¡Debería reventarte a palos!
De un rápido movimiento, Emilie le pegó a Nathalie una vez más en la cabeza ayudada por el bate que había dejado cerca de su urna, justo por si tuviera que defenderse. Le apagó las luces enseguida y la asistente quedó en el suelo. Emilie la miró con disgusto, se aseguró que no estuviera muerta, tras lo que regresó sobre sus pasos y se agachó junto a su heladera… sacó la joya que había ocultado ahí días antes, y se la guardó en el bolsillo.
En eso sintió una helada ventolera y se asomó a ver qué estaba pasando.
Specter se había alzado en el aire nuevamente y se había situado cerca de Ladybug, quien yacía en el suelo completamente indefensa. La mujer sintió como se le helaban las manos y casi echó a correr… en eso notó ramas de sauce moviéndose por todos lados. ¡Saule estaba actuando! Aguantó la respiración y pese al tremendo dolor que sentía y la debilidad de sus piernas, corrió hacia el grupo.
Chat trataba de soltarse del agarre de Papillón, quien lo tenía sujeto en una dolorosa llave. El villano hablaba, daba su discurso de victoria y de cómo se iba a regocijar mientras veía como Specter acababa con Ladybug. Chat no podía escuchar nada de eso por obvias razones, solo quería soltarse y evitar que el muy bastardo terminara el trabajo. ¡MALDITA SEA! ¿Es que No Pensaban Soltarlo? Quizás qué locura estaba diciendo Papillón y él sin poder verle los labios…
—¿Te levantas otras vez, Specter? Me sorprendes —siseó Papillón mientras sujetaba al gato.
—Soy una fuerza alimentada por el rencor de la humanidad —explicó Specter— El muchacho debió usar su poder… pero aún es muy pequeño e inexperto. Quizás demasiado gentil…
Specter se dejó caer al suelo y reptó hacia Ladybug, quien seguía inerte y la mirada fija en el techo, temblando de frío, incapaz de defenderse. Parecía un depredador listo para comerse a su presa.
—¿Vas a terminar el trabajo?
—¡Tengo mi bocadillo!
Specter volvió a sujetar a Ladybug por la cabeza y abrió las fauces, sobrenaturalmente enormes y se dispuso a tragarse a la muchacha. Chat casi se volvía loco de angustia y Papillón lo obligaba a mirar. Nadie notó como ramas de sauce comenzaban a sujetar los pies de Chat Noir, de Ladybug y… parte de Specter.
—¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!
Emilie gritó. Había caído sobre sus rodillas profiriendo el grito más histérico de su carrera. Se veía impactada y horrorizada por el espectáculo que tenía al frente. Todos la quedaron viendo estupefactos. Papillón la miró embelesado, ¡Era su esposa! Chat Noir no daba crédito a sus ojos, ¡Era su madre! Specter estaba en shock: el truco de feria que le había enseñado a Papillón para revivir a la mujer no se supone que iba a funcionar. Era solo eso, chispas y luces. No debía haber revivido nada. ¿Qué era esto? ¡¿Esa mujer estaba viva?! ¿Por qué?
¡¿QUÉ BRUJERÍA…?!
—¡EMILIE! —exclamó Papillón, soltando a Chat Noir. El hombre corrió hacia la mujer, pero esta le hizo el quite y trató de mantener la distancia de él. Lo rodeó con evidente susto en el rostro, mientras trataba de acercarse todo lo posible a Chat Noir—. ¿Estás bien? ¿Recuerdas algo? —insistió Papillón con voz casi gentil.
—Que necesito a mi esposo —lagrimeó la mujer observándole unos instantes antes de volver a darle la espalda— ¿Dónde está Gabriel?
¡Pero claro! Usando el poder de la mariposa, su Emilie no lo había reconocido. ¡Tendría que tranquilizarla de otro modo, ahora no podía deshacer la transformación y delatarse…
La mujer se puso a girar mirándolos a todos. Retrocedió al ver a Specter, a punto de echarse a Ladybug a la boca, y se detuvo unos instantes en Chat Noir, siempre dándole la espalda a Papillón, de manera que él no pudiera ver nada. ¿Specter sabría señas? Solo había una forma de averiguarlo…
—Muchacho, ¿has visto a mi esposo? Es Gabriel Agreste —dijo en voz alta… pero en señas le dijo otra cosa a Chat Noir… que dejó al gato de una pieza de la impresión— Adrien. Llévate a Ladybug de aquí. ¡No regreses a la mansión! Maman tiene un plan.
Sacudiéndose el impacto de encima, Chat negó con la cabeza. ¡¿Qué estaba pasando aquí?! Sintió como la acidez de los nervios parecía quemarle el esófago y le llegaba hasta la crisma. ¿Su madre lo había reconocido? ¡¿QUÉ HACÍA su madre ahí?! No entendía naranja de lo que estaba pasando. ¡¿Pero qué brujería era esa?! Emilie se giró hacia Papillón.
—¡Dime donde está mi esposo! Lo necesito. ¡Llévame con él, por favor! —suplicó Emilie con tanta congoja, que bien podría haberse ganado un par de premios más a mejor actriz— ¡Ardo en deseos de verlo!
¡Oh, Por Dios! Chat estuvo seguro en ese momento. Su madre lo había reconocido, había estado atrapada quizás en qué condiciones todo este tiempo. Su padre era Papillón y había causado tantos estragos solo para… ¡Argh! Ya lo preguntaría luego, pero podría apostar que su padre había estado buscando los miraculous con algo relacionado con su maman. ¡Ladybug! Se lanzó sin mirar siquiera hacia donde estaba Specter, quien ya comenzaba a tragarse a la chica, y lo golpeó con toda su fuerza. Sujetó a Ladybug por las piernas y la sacó de las fauces de la criatura sin pensárselo dos veces. Una vez que lo hizo la aferró contra sí mismo y preparó las garras listo para cataclismear a la criatura de una vez por todas.
Ladybug apenas respiraba en sus brazos.
Y ramas de sauce los rodeaban.
—¡MI BOCADO!
—¡TSSSSSSSS!
—¡LIBERACIÓN!
Saule intervino. Golpeó sus palmas por encima de su cabeza, provocando un estallido de luz blanca enceguecedora que cubrió todo el Relicario.
…
…
…
…
…
Silencio.
…
…
…
…
Chat estaba acostumbrado al silencio y a las cosas extrañas, pero esto lo sacó de onda por varios momentos. De pronto se vio solo en una vasta inmensidad blanca, en donde no podía distinguir ni siquiera el piso del techo. No había horizonte, ni nada que le indicara alguna posición geométrica.
Pit, pat, pit, pat…
Perturbado, Chat sacudió la cabeza. Sentía los oídos como destapados y se tardó en reconocer esos sonidos como pasos. Se golpeó sus oídos un par de veces, nervioso porque de pronto hasta estaba escuchando su respiración. ¡Podía escuchar! Pero no tenía tiempo para pensar en ello. ¡LADYBUG! Hasta hacía unos instantes la chica había estado entre sus brazos, pero ¡¿Dónde estaba ahora?!
¡ALLÁ!
Vio a su lady caminando tranquilamente hacia la inmensidad blanca, siguiendo a una figura que la llevaba de una correa que tenía atada al cuello. Iban con calma, como si no llevaran prisa. Chat Noir no sabía qué estaba pasando, pero supo que no debía dejar que se alejaran.
—¡NO! —gritó con toda su fuerza.
¡Momento! ¿Gritó en verdad?
No había tiempo de pensar en ello. Echó a correr hasta que se puso delante de la criatura, cortándole el paso. ¡No era sino Specter!, que se llevaba a Ladybug quizás a donde. Lo forzó a detenerse. La portadora de la Catarina no se movió ni hizo ningún ademán que acreditara que todavía era una persona pensante: sus ojos estaban muertos, fijos en el infinito y carentes de toda voluntad.
—¡¿A dónde te la llevas?! ¡No lo Voy A Permitir, Specter!
—¡JA! El gato tiene voz. NO soy Specter… Soy Fantôme. ¡APARTA!
—NO. ¡Regrésame a Ladybug!
—No, es mi premio. ¡Tengo su voluntad! Y me costó obtenerla.
—¡QUE ME LA REGRESES!
—¿Por qué?
—…
—Jajajaja. Esto es inevitable. La chica ya está muerta.
—¡Mentira! Yo estoy vivo. ¡Entonces Ladybug también lo está!
—¿Y qué te hace pensar eso?
—Porque si hubiera muerto, yo también lo estaría. ¡DÉJALA!
Fantôme hizo un desprecio, y aferró con más fuerza la correa con la que llevaba a Ladybug. Entrecerró los ojos y decidió pensar muy bien en como continuaba esa conversación. Por alguna razón no podía atacar físicamente al muchacho, ni terminar ese encuentro sin llegar a una conclusión. ¡Maldita sea! ¡El criajo estaba dispuesto a dar un sacrificio altruista!
—Lindas palabras, pero me la tengo que llevar de todos modos.
—¡¿POR QUÉ?! No necesitas a Ladybug, ¡La lastimaste! Regrésale lo que le robaste y déjala en paz. ¡Ella no es ningún objeto!
—¡FUE MI PREMIO! Conseguí su voluntad, su poder ahora es mío. ¡Soy una sombra más fuerte! No te la voy a devolver.
—¡MIENTES!
Chat Noir sentía que no podía atacar a esta criatura sino con argumentos. Tenía la sensación de que se estaba jugando el cuello y el de Ladybug en todo esto, pero ¡No podía perder! ¡NO la iba a perder así se dejara la piel en ello!
—¡No miento! Si la dejo aquí, entonces ella sufrirá una vida de dolor, ¡será una sombra de lo que fue! Será una más de nosotros y YO no podré aprovechar su voluntad.
—¡No tenías que haberla atacado en primer lugar!
—¡Cosas que pasan! Ahora tu noviecita debe morir, porque no sería justo ese destino.
—La estás matando. Esto no debió pasar.
—Pero pasó, mi buen gato. Ahora me la llevo para que no se rompa el equilibrio.
—¡Pero Ladybug fue maldecida! No es justo.
Fantôme reinició la marcha, pasando por el lado de Chat Noir. El gato, decidido a no dejarlo seguir su camino, trató de sujetar a la sombra por donde pudiera sin éxito, pues esta se le resbalaba por entre los dedos como si fuera agua. Incluso intentó sujetar a Ladybug, pero no obtuvo ninguna reacción por parte de la chica.
—La vida no es justa, gato. ¡Alguien tiene que morir! Y decidí que fuera Ladybug.
—¡No tienes esa autoridad! No puedes decidir sobre su vida.
—¡Obsérvame! Me llevo su voluntad, y ella muere. El equilibrio no se puede romper.
La criatura siguió avanzando. La inmensidad blanca comenzó a tornarse gris y desesperado, Chat Noir vio cómo se llevaban al amor de su vida a su muerte o quizás a un destino mucho peor. ¡No! ¡No podía permitirlo! Corrió tras ellos, enjugando las lágrimas. Sin Ladybug nada valía la pena, Marinette era querida, era casi sus ojos, quien iluminaba su vida, el motorcito de su corazón, ¡No podía irse!
Volvió a bloquear el paso de la criatura, quien sonreía a medida que se alejaba.
—¡Entonces llévame a mí! —dijo con una decisión a prueba de balas— Así no rompes ningún equilibrio. Mi vida por la suya.
—¡APARTA INFELIZ! ¡NOOOOOOOOOOOOOO!
—¡MI VIDA POR LA DE ELLA!
Fantôme se erizó de ira. ¡NO! ¡No podía estar pasando de nuevo! NO.
—¡No sabes lo que estás pidiendo, muchacho! Plagg no te ha enseñado bien.
—¡Claro Que Sé Lo Que Estoy Pidiendo! —gruñó Chat enseñando los dientes— Llévame a mí, deja a ma lady aquí. Sin ella mi vida no es nada. Ella es mi universo. ¡Llévame a mí!
—¡No estás obligado por nada! —Fantôme retrocedió unos pasos y se puso defensivamente delante de Ladybug. Los ojos de la chica comenzaron a adquirir un brillito más vivo—. ¡Aléjate infeliz!
—¡No! NO te vas a llevar a mi Marinette. ¡Me vas a llevar a mí! —Chat Noir dejó caer los brazos decidido, dispuesto a aceptar lo que se le viniera encima, así se tratase del mundo entero.
—¡NO! ¡ES MÍA! ¡SU VOLUNTAD ES MÍA!
—Te doy mi voluntad a cambio de la de ella. ¡Déjala aquí y llévame a mí!
—¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!
Se sintió como si en algún lugar cercano se rompiese un cristal de grandes dimensiones. Fantôme soltó la correa y comenzó a retorcerse sobre sí mismo y en medios de quejidos guturales, explotó en miles de fragmentos. Chat Noir, perplejo, se tapó los oídos, para nada cómodo con los sonidos que por alguna razón escuchaba. Buscó a Specter, o Fantôme, o como se llamara con la mirada, sin poder encontrarlo.
—¿Chaton?
—¿Mon coeur?
Ladybug lo miraba parpadeando, y los ojos llenos de lágrimas. No parecía poder moverse, pero se la veía mucho más viva, y como recuperando la compostura después de un susto horrible. Chat Noir se acercó a ella: no entendía bien lo que había pasado, solo que quería rodear a su lady entre sus brazos y no dejarla ir…
—Volverán a la realidad. Al mundo —dijo una voz a su derecha. Chat se giró en esa dirección, solo para ver a lo que parecía ser otro portador— Mi nombre es Saule. Ladybug ya está libre de la maldición. ¡Está a salvo!
—¿Estás seguro? —Chat Noir retrocedió por instinto, desconfiado— ¿Tú de dónde sales? ¿Qué pasó con ma princesse?
—La liberaste Chat Noir. Estuviste más que dispuesto a hacer un sacrificio altruista sincero, tu vida por la de ella y lo repetiste cuatro veces incluso. ¡Deshiciste la maldición!
—¡¿Ma lady va a sobrevivir?! ¿Qué pasó con Fantôme?
—Seguro que sobrevive, pero yo me encargo de él —Saule entrecerró los ojos y miró a Ladybug— Una vez fuera de aquí, debes llevarla corriendo a un hospital. No está bien. —El extraño suspiró quizás molesto y se cruzó de brazos— Sobre Fantôme, pues… sigue siendo mi objetivo. Tendré que apurarme para cazarlo, pero seguro que huyó de nuevo. ¡Y le ganaste! Se evaporó de aquí sin su premio, porque estuviste dispuesto a tomar el lugar de Ladybug, libre y voluntariamente.
—¡¿Ma princesse está libre?! ¿Ya no está en peligro de muerte?
—¡Ya te dije que No! La maldición se deshizo… pero… no fue gratis —Saule lo miró con amable gravedad. Sin querer mentirle— Esto la lastimó en serio.
—¿A qué te refieres?
—Ladybug tendrá secuelas: un ataque de sombras siempre las deja. Puede que hayas compartido con ella más de lo que crees. Eso la va a afectar —Saule le puso una mano sobre el hombro— Lo que has protegido hoy es tu responsabilidad… ¿En serio estás dispuesto a lidiar con eso?
—¿Por ma lady? ¿Cómo no, si es mi corazón?
—¿Aunque no sepas exactamente qué implica eso?
—Pues… sí. Aunque no sepa en qué lío nos metí. ¡La amo en serio!
Saule sonrió bonachón. Se puso una mano sobre la cadera y negó con la cabeza.
—¡Par de tontorrones enamorados! Ya es hora de volver —dijo segundos antes de golpear sus palmas por encima de su cabeza— ¡LIBERACIÓN!
Entonces todo volvió a explotar de blanco y a saturar la realidad en la que estaban.
Continuará.
Por
Misao-CG
Publicado el martes 14 de abril de 2020
Próximo capítulo: Escape de la mansión
—Creo que… me va a pasar algo. Y me va a doler mucho. ¡Chaton! No te olvides que te amo…
Chat Noir se inclinó sobre ella y la besó en la frente. Ladybug le acarició la mejilla al mismo tiempo que deshacía la transformación. Y de nuevo estaba ahí Marinette, sobre esa camilla, totalmente exhausta y derrotada, sudorosa y con mucho frío. Tikki se dejó caer sobre el pecho de la niña, pero ni siquiera pidió galletas. Chat Noir procedió a quitarle los aretes.
—¡Marinette! ¡Por favor sé valiente y resiste! —exclamó Tikki muy preocupada.
Notas finales: Si les digo que he tenido un día muy encerrado y agobiado, ¿me creerían? No, no me pasó nada malo, solo… nos llegó trabajo extra y cada cual en casa haciendo malabares con su parte y coordinar todo eso, desde un computador, pues… no digamos que fue fácil. Súmenle que Jefecito está histérico con el encierro. A todo esto, ¿Es buen momento para decir que ya quedan como dos capítulos más? No más yo digo. Del mismo modo, vuelvo a reiterar la pregunta de hace unos capítulos. ¿Conocen el juego Asassin's Creed? No más de curiosidad. Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, estoy aprendiendo esto del uso del guion de diálogo y salí más cabeza dura de lo esperado, así que un poco de paciencia en lo que aprendo. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!
Gracias por tu apoyo, Arianne Luna. Ten, brownies de chocolate libre de coronavirus y ¡GRACIAS POR LEER!
BRÚJULA CULTURAL:
Traída gracias a la magia de internet y Wikipedia. Otros sitios serán debidamente indicados.
Crisma: No solo es un aceite de usos sagrados en la religión católica, sino que también se le dice "crisma" a la parte más alta del cráneo de una persona.
