BUENAS CARAS
En la noche del día siguiente, Viktor debe ir nuevamente a ver a Vlad, ya que es común que lo haga de noche, porque el ser de ultra tumba como lo aparenta ser Vlad, se divierte y hace sus cometidos a esas horas.
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Todo comienza con el chupa sangre preguntándole a sus camaradas, el valor de un hombre – Les pregunto otra vez, ¿son hombres?–.
Al unísono responden los tres – Si..– pero ante la respuesta de estos, resuena un cuestionamiento de parte de Vlad – ¿Y por que no hacen algo?–.
Flynnigan ladeado la cabeza y con astucia responde – porque es totalmente vergonzoso...– Vlad al no verlo preocupado lo mira de reojo con cierto enojo, pero al instante dirige su mirada a los otros dos.
Posteriormente le responde viéndolo detenidamente a Flynnigan – Porque es algo que no tienes, amiguito. Pero yo aquí tengo un saco lleno de esperanza. Bolas a toneladas, golpizas para dar y tomar–.
– amigo, mas que bolas, tienes "boladas"– le comenta mofandose un hombre de cabello castaño y con una complexión física muy atractiva, Claude Frollo, el hombre del que todavía el infierno no lo carcome.
Este último se ríe y le susurra a Bocón algunas cosas chistosas de Vlad, provocando que este último lo señale – ¿Y tu que perro? Susurrándole cosas dulces al oído de tu puto amante?– niegan ambos hombres, de forma contenta ante el chupa sangre.
– No, claro que no– responde por ellos, Flynnigan.
Mientras yacen platicando, el trigueño protagonista hace acto de aparición; entra por la puerta principal y al instante, es visto por el vampiro, este corre hasta el trigueño, y lo toma del hombro para llevarlo hasta sus amigos, lo halaga – Viktor Westergaard... Este si es un hombre, con el valor bien puesto… A ti no te intimidan los vándalos, ¿verdad, Vik?– pregunta mientras es el centro de atención por parte de los cuatro caballeros, el trigueño.
– Ya sabes que a mi no me intimida nadie– responde con una sonrisa presuntuosa y satisfactoria.
Vlad asienta y presume a Vik ante los otros tres caballeros – Pues enséñales las bolas que tienes–.
Esperando una respuesta los hombres, Viktor cabizbaja, les explica con timidez, su valor – No. Estuve en ninguna guardia real buena... Verdaderamente fue algo atrevido–.
Unos segundos, viendo la ligereza en el semblante de Viktor, Vlad anima con – Que les den por culo, idiotas...– al instante lo voltean a ver con sus ojos al vampiro bufón – Vamos. Que solo estoy jugando–.
Viktor, toma el valor para informarles, lo que hará – Alguien debe de darle una lección a los bandidos esos. Supongo que tendré que ir yo solo–.
Ante el informe, Flynnigan, añade – Vlad, colega, estoy dispuesto como todo hombre. Pero no quiero poner mis cartas sobre la mesa otra vez–.
Consecuentemente Frollo, ante lo dicho por el intrépido, le pregunta al vampiro – ¿Y no podemos darles por el culo sin tener que bajarnos los pantalones?– responde por el pelinegro, Bocón – Si podemos, andando–.
Proceden con un semblante de alegría y valentía a encaminarse afuera de la casa del vampiro.
Una vez solos, Vlad le dice a Viktor – Lo ves Vik, no querían ir y han ido. El arte del liderazgo, amigo mío, consiste en hacer creer a la gente que la idea fue suya– sale de su propia casa y Viktor, un poco crédulo niega, consecutivamente sale del recinto.
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A las afueras, Vlad le informa a Viktor – Mis chicos, van a recoger un regalito para los idiotas esos... Se reunirán contigo después–.
– ¿Después de que?– cuestiona ante la falta de aclaración de parte del pelinegro.
– Después de que nos hayas despejado el camino. Podemos darles duro a los canallas esos y dejarlos sin armas. Yo coordinare el ataque desde aquí– responde informando el plan y la solución que se deberá de dar al problema.
Regresando a su casa, Vlad, Viktor asienta y se gira en dirección a su caballo, una vez que sube a la alforja del equino, musita – Claro, general... Un coordinante en la retaguardia es imprescindible...–.
Comienza su cabalgata al punto dónde se resguardan algunos rivales.
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Al llegar, comienza con el ataque, mata a varios vándalos, cortándolos, atravesándolos y machacándolos; hasta que la zona termina prácticamente limpia de ellos.
Al acabar en esa parte, se dirige a un segundo puesto de los rivales, dónde hace lo mismo: deshacerse de la escoria.
Al limpiar el lugar, llegan colegas del chupa sangre.
De los caballos baja Flynnigan y le informa – Colega, Vamos a necesitar que nos protejas un poco mientras cargamos– asienta el trigueño y responde ante la solicitud del castaño – Yo les cubro las espaldas–.
Camina en dirección hasta la entrada del puesto base de los rivales, ahí defiende a capa y espada el lugar, mientras sus aliados roban las armas, pues resulta que el puesto base era el centro de operaciones de los vándalos, robarles las armas es debilitarlos.
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Una vez muertos los rivales, traen "el regalo preparado" ante eso, pregunta victorioso Flynnigan a Viktor – Jajaja. ¿Te gusta nuestro regalito para los vándalos, Rojo?–.
El regalo antes mencionado es una calabaza hecha de papel mate y con un cordón para colgar.
Al conectarlo con un alambreado que conecta casi con el suelo, Viktor se asombra al verlo y termina halagando el decorado – Que buen gusto...–.
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Al terminar de llenar las diligencias con las armas de los rivales, Frollo, avisa – ya tenemos todo lo que vinimos a buscar. Ya podemos irnos, ¿ok?–.
Al retirarse, dejan para los rivales la peor humillación y la más chistosa a la vista de estos, la calabaza de papel mate.
Al estar muy enojados los vándalos, empujan continuamente la calabaza, hasta que uno de ellos se le ocurre la brillante idea de pegarle con un palo al objeto.
Grave error, porque este explota al instante, volando el lugar por los aires y matando a todos los maleantes.
Ganando una vez más, Viktor y sus aliados.
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Al llegar Viktor hasta la casa del vampiro, recibe un abrazo de este último – ¡Ja, ja, ja! Amigo mío, hoy es una gran día. Hemos cambiado la tendencia a una cercana al Hotel Transilvania. ¡Los vándalos están acabados!– exclama contento y añade como último mensaje – Yo, Vlad Drácula te digo que eres un amigo de verdad. Cuenta conmigo para lo que sea. ¡Te quiero muchacho! Como a un hijo, o un lacayo…– dice sin dejar de abrazarlo hasta que el tiempo de irse llega, Vlad se separa de Viktor y procede a entrar a su casa nuevamente.
El trabajo está hecho.
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Viktor llega cansado a su casa, verifica la correspondencia como es costumbre, al hacerlo se haya con un mensaje de su hermano de armas, Runeard, el cual dice "Runeard: No me fio de un tal Hamada, tengo que verlo más de cerca para conocerlo, amigo. Nos vemos en una cabaña, a las afueras del pueblo...".
Una vez que lee el mensaje, entra a la casa, dispuesto a descansar y a prepararse para otro día más.
Terminando así este capítulo.
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Notas del autor:
Hola de nuevo, subo este capítulo, cuanto antes, está historia debe continuar.
Para esta historia se añadió un nuevo personaje, Claude Frollo, el cual lo imaginé más joven que el visto en la película El jorobado de Notre Dam.
Una mención a otro personaje.
Bueno es todo.
