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Capítulo 22
"Sin aliento a respirar, sin palabras a gritar"
Parte 3
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-"¡Estos sandwich en verdad son sabrosos! ¡Pruébalos!".
-"Te lo agradezco, Stear pero no tengo hambre...".
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Era más de una hora que Anthony estaba en silencio sentado en una banca de la estación delante del andén que marcaba su billete al cual continuaba a arrugarlo obsesivamente entre sus manos.
-"¿Quieres quedarte a lustrar la banca o vienes conmigo a caminar un poco? El tren no llegará antes de las ocho".
-"¡Stear, no te preocupes por mi, en verdad! Aprecio vuestras intenciones pero… no tengo la fuerza de hacer nada en este momento".
-"Como quieras..." suspiró el primo sin saber qué más decir.
Viendo que no se esforzaba por querer mantener aunque fuera una pequeña conversación, Stear lo dejó solo ahí para ir donde estaba Albert quien los observaba desde lejos.
-"Me da tanta pena verlo así… no lo soporto...".
-"Es natural que tenga esta reacción, Stear, nosotros no podemos hacer nada para quitarle ese dolor, tiene que vivirlo. Pero verás que logrará superarlo, estoy seguro, y habiendo probado esta amargura sabrá apreciar aún más en el futuro la felicidad que encontrará. El dolor es devastante pero te hace fuerte".
-"Lo espero, Albert… con todo mi corazón...".
Stear vió hacia el gran reloj que regulaba los frenéticos pasos de los viajeros.
-"Todavía falta mucho..." dijo impaciente.
-"Visto que mi presencia aquí no surte ningún efecto positivo, aprovecho para ir a tranquilizar a Patty y avisarle que no ha habido derramamientos de sangre antes de que llueve. No quisiera que diera a luz antes de tiempo por los nervios".
-"Ve tranquilo, yo me quedo aquí con él" le aseguró Albert intuyendo su aprensión.
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Cuando se quedó solo, se acercó al joven quien pareció no darse cuenta de su presencia.
-"Anthony… ¿Puedo sentarme junto a tí?".
-"Claro, Albert, discúlpame… pero no soy muy buena compañía...".
-"No es necesario que te disculpes conmigo, te entiendo. Puedo permanecer en silencio si quieres, pero quiero que sientas que estoy contigo".
Anthony se giró para mirarlo.
-"Te lo agradezco, eres un buen amigo..." le dijo con un tono apenas perceptible mientras le ofrecía lugar en la banca.
-"Claro que soy tu amigo. Nosotros dos nos conocemos de hace poco pero me gustaría tanto que nuestra relación fuera cada vez más fuerte. Debes saber que yo te estimo mucho".
-"¿Me estimas?" le preguntó sorprendido.
-"He perdido todo, Albert… me siento perdido sin Candy...".
-"No" lo interrumpió Albert con seguridad.
-"¡Esto no es verdad! Te has encontrado a ti mismo en estos meses. Has madurado, has enfrentado decisiones difíciles, has sido capaz de elegir y… de dejar ir… Tienes dignidad, Anthony, y mucho valor!".
-"Albert...".
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Anthony no sabía explicarse lo que en ese momento estaba instintivamente sintiendo.
Escuchaba a Albert hablar y era como si sintiera menos vacío a su lado.
Como si desde siempre él hubiera sido parte de su vida.
Como si desde siempre lo quisiera.
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En un momento de sinceridad le abrió la puerta de sus pensamientos.
-"Jamás lograré encontrar tranquilidad...".
-"No te aferres a las cosas, el mañana será mejor.
El tiempo es un canalla, yo lo sé, pero es también una medicina...".
-"¿Dónde encontraré la fuerza? Me parece que ni siquiera puedo respirar...".
-"¡En tí, hijo mío, la encontrarás en tí mismo! ¡Ya has encontrado la fuerza cuando te has despedido de ella en la iglesia! Tú te estás ya recuperando, aunque por ahora te sientas derrotado por un destino que se ha divertido furiosamente contra tu vida..
Te has convertido en un hombre, Anthony, un hombre fuerte…
Ya no queda nada en tus ojos de aquella tímida inseguridad de aquel niño que corría llorando por nada para aferrarse a mis rodillas… Yo me siento realmente orgulloso de ti y estoy seguro que también mi querida Rose Mary lo estaría...".
Anthony se sintió impactado por aquellas palabras.
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-"¿Quien… quien eres tú en realidad?" le preguntó observando con atención su rostro.
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Albert lo miró profundamente emocionado, abandonando finalmente cada duda.
-"Ha llegado el momento de que lo sepas.
¡Mi nombre completo es… William Albert Ardley!".
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-"Tú… eres...".
-"Si, mi querido Anthony, soy yo…
¡Hace unos cuantos días he recordado mi identidad saliendo de la oscuridad de aquella maldita amnesia que me ha privado de mi mismo por años! Has sido justamente tú quien me ayudó a desbloquearme. Cuando te ví en la asociación he sentido una sensación de asfixia. No ha pasado lo mismo cuando vi a Candy en el hospital… pero tú me unías a algo que mi mente rechazaba con tenacia. Estaba seguro que ya te conocía y que tú eras la llave de todo. Y era justamente así… Y cuando vi a George todo fue claro definitivamente…
¡Yo tenía miedo de volver a ser un Ardley, por todo lo que mi vida y mi libertad se verían seriamente afectadas! No quería asumir responsabilidades… aquellas que cayeron sobre tus hombros demasiado pronto por mi culpa y que inconscientemente me hacían sentir culpable.
¡Pero ahora estoy aquí y no tengo intención de huir!".
-"¿Tú eres… mi tío William? Pero yo, todos nosotros creíamos que...".
-"Es una historia muy larga, Anthony… Cuanto tu abuelo murió yo era su primer heredero en la línea de sucesión y me esperaba la obligación de asumir las riendas de la familia y la dirección de sus negocios. Pero era demasiado joven y los socios no lo hubieran aceptado. La tía Elroy, estando de acuerdo con sus hermanos, decidió de tutelarme creando el personaje esquivo y misterioso del viejo William que ha representado por años a los Ardley sin mostrarse públicamente. Mientras él era visto como un excéntrico y brillante hombre de negocios, yo estudiaba y me preparaba para asumir lo mejor posible el lugar y al mismo tiempo me permitía vivir mi vida fuera de los esquemas, haciendo mis experiencias y siguiendo mis inspiraciones que, como las tuyas, poco o nada tenían que ver con las cuestiones financieras.
Cuando perdí la memoria Albert se ha apartado de William y ha pretendido una vida autónoma, rechazando todo lo que pudiera amenazar su libertad. Tal vez si no hubiera sabido que necesitabas mi ayuda jamás me hubiera despertado de mi sueño...".
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Anthony lo vió con la transparencia desconcertada de sus nobles ojos.
-"Albert... yo...".
-"¡No te dejaré afrontar esto solo! He sido obligado a permanecer lejos de tí cuando perdimos a tu madre… ¡He debido observar tu desesperación sin poder correr a ti y consolarte, no puedes imaginar cuanto ha sido terrible para mí! ¡Pero ahora todo será diferente, te lo prometo!
¡Tú podrás contar conmigo, Anthony, siempre!".
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Como en un tiempo suspendido, Anthony volvió a sentir el calor y la seguridad de aquellos queridos brazos.
Sabía que sería un arduo trabajo afrontar el futuro, extremadamente arduo.
Pero la consciencia de haber encontrado aquel afecto ya empezaba a infundirle fuerzas.
Sentía una nueva esperanza.
Y junto a aquel hombre, cuyo el pasado le había devuelto con indulgencia, sentía que la reverberación de sus angustias empezaban a diluirse lentamente en su corazón.
