Muchos pensamientos invadían con insistencia su enorme cabeza, su mirada estaba fijada en el techo de su antigua habitación, ignorando completamente todo lo que se encontraba en su alrededor, no existía duda alguna, estaba desanimado y destrozado mentalmente, varios sentimientos reprimidos lo estaban acorralando, al punto de torturarlo tan efectivamente, que ya no podía usar su cerebro para algo más, que no sea en pensar en el extraterrestre. Aún se culpaba y afligía al recordar la petición tan inexpresiva y sumamente fría que le entabló su viejo rival, las circunstancias que le tocaba enfrentar, era aún peor de lo que se imaginaba. Fue entonces cuando comenzó profundamente a reflexionar, muchas emociones, sensaciones y recuerdos de ese fatídico día, se presentaron con fuerza en su cabeza, como prueba de ello, divago sobre su manera de actuar, arrepintiéndose en el proceso, causando un ligero temblor por todo su cuerpo, estremeciéndose por completo...

"Se convirtió en lo que más detestaba.. Eliminó a toda una raza, un planeta entero.. ¿Cuándo fue que los roles de ambos se invirtieron?

Debía esforzarse para entender lo que intento transmitirle el irken, viéndolo desde ese punto de vista, todo dentro de él, había cambiado.

Estaba cómodamente acostado en su cama, con sus brazos extendidos acompañado con una mueca pensativa, intentaba ordenar y priorizar las dudas existenciales, por las cuales estaba prisionero, trayendo un recurrente insomnio, que le pesaba enormemente, cargar en los párpados de sus ojos. Era frustrante la impotencia de no saber qué exactamente hacer, o lo que quería emprender, cada vez estaba más convencido que nunca más le hablaría, ni mucho menos lo perdonaría por tan grave fechoría. Medito para sí mismo, buscando implantarse y posicionarse en el lugar del irken, teniendo en cuenta las múltiples posibilidades de lo que vivió, experimento y sufrió, desde que fue arrojado en el frío espacio, hasta su inesperado regreso a la Tierra.

Y no solo eso, su personalidad era ligeramente distinta, claro aun mantenía esa actitud tan orgullosa, y prepotente que siempre lo atraía pero... Su mirada era diferente, esos ojos falsos nunca se vieron tan tristes y enojados, en todos sus años de nemesis, jamas llego a ese punto de odio, era cierto que buscaban con desesperación la ruina y miseria mutua aunque.. ¿A qué precio? Algo interno se quebró dentro de él, presionando cada vez más fuerte en la reciente herida, no pudo resistirlo, a lo que solo se puso de pie rápidamente, abandonando su confort para calmar su agitada respiración, inhalaba y exhalaba constantemente, ya que sentía que se quedaba sin aire.

"¿Qué es lo que quieres de Zim?"

Esa frase lo estaba atormentando, ya que ni él mismo estaba exactamente seguro sobre la respuesta, tenía entendido que era un ser humano horrible y egoísta, al desear internamente que volvieran a su antigua relación de rivales, para continuar las persecuciones, trampas, disputas, peleas... Verlo a diario. Sus ojos magentas demostrando burla y superioridad, sus extrañas antenas que siempre quiso tocar, las poses tan absurdas pero tiernas buscando imponerse ante los demás, todo lo que era Zim, inevitablemente lo atraía y le encantaba.. ¿Por que no se había dado cuenta de esto antes? Maldecía a su conciencia que le mostraba lo que no quería ver, era recio al no querer darse cuenta de la estúpidamente gigante magnitud de sus propios sentimientos escondidos, con los cuales lidiaba desde hace bastante tiempo atrás.

Abandonó su santuario privado, para caminar por los estrechos pasillos de su hogar, aunque se encontrará moralmente solo, aún mantenía cierto contacto con su hermana, que para su grata sorpresa, no había cambiado en lo absoluto, sobretodo cuando se trataba de él. Esto lo alegraba e aliviaba por igual, ya que al ser testigo de tanto dolor, cambio y tiempo, retomar la inexistente relación de hermanos, era justo lo que necesitaba, quizás una opinión externa podría hacerlo entrar en razón, trataría de evitar a toda costa abandonar, por ahora, su planeta.

Impulsivamente decidió reparar, parte de las desgracias que le otorgó de manera gratuita al extraterrestre, era consciente que era una misión suicida, pero tenía que remendar o pagar las consecuencias de sus acciones, aunque eso significara soportar el genuino y poderoso odio. Sin embargo, una brillante luz azulada localizada al final del oscuro pasillo, llamó sorpresivamente su atención, algo que destacaba en el de lentes, era de la curiosidad innata que lo estimulaba a la investigar, por lo que no tardó demasiado en dirigirse hacia ella, con un paso lento y sigiloso, empezó a merodear por las cercanías, pasando a un lado de la habitación de su pequeña hermana, la cual estaba entretenida y recostada en su cama, absorta únicamente en su consola.

Una vez que llegó hasta el final del pasillo, la luz se hizo aún más brillante y persistente, a lo que el de gabardina negra solo ocultó una mueca de genuina sorpresa, al notar que estaba delante de la habitación de su padre, ahora perteneciente a Louie, un intenso pero corto debate mental, se desarrolló de manera magistral en la mente del humano, el cual se preguntaba si era correcto o no, invadir la privacidad ajena, así que lo miro por lado mas conveniente, nunca estaba de más investigar y/o estudiar, a una inminente amenaza o un posible "enemigo", esto era resultado de años de experiencia que tuvo con su alíen.

Alejando sus tontas dudas, se dio un falso valor civil, para entreabrir con mucha cautela la puerta, acto seguido, se asomó ligeramente por la delgada abertura, observando con dificultad el entorno oscuro, pero llamativo del lugar, solo una tenue iluminación era captada en el centro del cuarto, delatando la presencia despierta del de ojeras. Para su desgracia, el joven castaño estaba habitando el cuarto, sentado en su cama, de espaldas a la puerta y tecleando con habilidad una tecnológica laptop, escribiendo algo que desconocía en su totalidad. Un poco más confiado, el humano cabezón, decidió arriesgarse para observar con sumo detalle, las pequeñas pero importantes cosas que lo rodeaban.

- Agente "Nightwatcher".. ¿Está ahí?

- Afirmativo, Agente Darkbootie.

Este llamado dejó completamente helado al amante de lo paranormal, quedando firmemente paralizado en su lugar, siendo consumido por una curiosidad mortal, esa voz la reconocía muy bien, era perteneciente a uno de los miembros de su antiguo grupo selecto de lo paranormal, "Los Ojos Hinchados" hacía varios años, que perdió todo contacto con ellos, ya que su padre se lo había estrictamente prohibido, debido a unas constantes peleas para que retomara el camino de la ciencia real. A este punto, se enorgullecía de haber sido tan rebelde en su niñez, de una u otra forma, consiguió lo que siempre había soñado, claro, a expensas de algo mucho más importante.

Movió su cabeza, acallando y alejando sus intrigas e distracciones, no era el momento para reprenderse moralmente, por lo que con sumo cuidado, se escondió detrás de la puerta, mentalizándose para únicamente concentrarse en las voces que estaba escuchando justo detrás de él, tenía un extraño presentimiento naciendo en su instinto de investigador, temía que algo no resultara bien.

- Es bueno oír noticias de usted. -saludó con cortesía- Hemos perdido su comunicación al menos por varias semanas. -informa con naturalidad.

- Lamento no haberme reportado antes. -se excusa con serenidad- Ligeros contratiempos me han surgido, así que fue imposible en mi situación contactarlos.

- Me han informado sobre su actual condición, lo lamento mucho. -mencionó con sinceridad- La organización siempre está dispuesta a brindarle ayuda para lo que necesite.

- Gracias, aprecio el gesto. -contesta con amabilidad- Por el momento estoy en buenos términos en mi actual residencia.

- Excelente. -afirma complacido- Nightwatcher. -lo nombra con seriedad- La agente Tunaghost y yo necesitamos que nos entregues toda la información que has recolectado con respecto al expediente n°9.

- Bien, se lo enviare por aquí en una hora. -informo con una media sonrisa- Agente Darkbootie, si es posible quisiera que me suministrará información sobre un caso en particular.

- ¿Un caso? -repite con curiosidad- ¿A qué tipo de caso te refieres, agente?

- Extraterrestre. -responde con simpleza- Me gustaría investigar los diversos expedientes que traten sobre la vida alienígena y actividades similares. -explica moviendo sus manos.

- Tengo en mi poder algunos viejos archivos sobre ese tema. -comenta un poco pensativo- Un antiguo miembro de nuestra organización, el agente "Mothman" estaba obsesionado con todo lo emergente sobre el espacio.

- ¿El espacio? -repitió con incredulidad- ¿De verdad?

- Así es, afirmaba que su extraño compañero de clases era un alíen. -explicó recordando algunas viejas ocasiones- Si realmente quieres esos antiguos expedientes, puedo enviártelos hoy por la noche.

- Perfecto, eso seria de gran ayuda. -agradeció sonriendo de lado- He escuchado anteriormente muchos hallazgos disparatados y la horrible reputación del agente Mothman. -mencionó con duda- ¿Era tan malo como los demás miembros, decían? -pregunta con suma curiosidad.

- Era bastante obsesivo y algo excéntrico, pero realizaba puntualmente su trabajo. -asegura con firmeza- Cuando los sucesos más catastróficos e absurdos acontecían en la sociedad, el agente siempre daba una débil advertencia de lo que sucedería, por ende ese era su seudónimo "Mothman". -explica con cierta nostalgia.

- Ya veo. -interrumpe aburrido- Si eso es todo, yo me retiro..

El de gabardina negra no pudo seguir escuchando, sentía que su cabeza le daba vueltas, mientras que su mente ataba los pocos cabos sueltos que tenía sin hilar, dentro de sus teorías más alocadas, era un hecho que su "hermanastro" pertenecía a su antigua agencia paranormal, y no solo eso, estaba pidiendo los viejos expedientes de su propio trabajo, algo que le provocaba mucho enojo, ya que nunca se puso a pensar con detenimiento, que estos hallazgos podrían ser vistos, para la propia competencia, en una caza de futuras criaturas sobrenaturales.

Sin embargo, el problema que tenía que lidiar no era exactamente ese, sino que si esos papeles llegaban a caer en las manos del castaño, estaría exponiendo gradualmente la identidad del irken, entendía muy bien que Louie no era ningún tonto, tenía un increíble poder deducción y razonamiento mental, agregando de que estuvo informándose completamente de su entorno. Sus acciones eran algo digno de un verdadero investigador, comparando vagamente a un detective, estaba empezando a creer que sería muy difícil, enfrentarse debidamente a el.

Una escalofriante y débil risa, se ganó completamente la atención del chico gótico, lo cual cubrió con rapidez su boca, para evitar que sus conjeturas escaparan de los rincones más oscuros de su mente, debía mantenerse en un absoluto silencio, para no ser descubierto. Sus piernas empezaron a temblar, sentía que algo no andaba bien, aquella risa se extendía, hasta ser reemplazada por una respiración agitada, esto alarmó al de lentes, por lo que armándose de valor, intentó acercarse un poco más, a la abertura intermedia de la puerta, para así tener una mejor visión de lo que sucedía ahí dentro.

Un humano de cabello castaño junto con unos profundos ojos azules, estaba de pie en el centro de su habitación, completamente a oscuras, solo con la luz del computador estando encendida, mientras que en sus manos sostenía algo que no lograba identificar, ese cambio de actitud tan drástica lo perturbaba, el de gabardina negra solo pudo concluir que era una arrebato leve de una extendida locura.

- Pobre agente Mothman, me compadezco tanto de ti.. -canturreo divertido- Voy a robarte a tu preciado alíen.

- "¡Por Saturno!" -pensó preso del pánico- "¡¿ZIM?!"

- Y nadie podrá hacer nada para detenerme. -comenzó a reír- Por fin, obtendré pruebas para ser reconocido o quizás mejor... -desordenó su cabello- Tendré a mi disposición a un poderoso aliado.

El humano cabezón poco a poco comenzó a alejarse en silencio, midiendo sus pasos con cuidado, su pulso estaba acelerado, mientras que su cerebro estaba trabajando sin descanso, para procesar toda la información adquirida, un intenso miedo recorrió cada centímetro de su ser, experimentando por primera vez, un genuino terror que alimento indirectamente su sentido común.

Cuando estuvo lo suficientemente lejos, dejó a un lado sus bien fundamentados temores, para disponerse a correr lo más rápido que le fuese posible. Necesitaba encontrar y avisar cuanto antes al irken, no quería que le sucediera absolutamente mas nada, aunque sea el centro de su odio e repudio, necesitaba ahora más que nunca, ser escuchado.

Debía redimirse. Poner el bienestar de su némesis como prioridad.

- "¡Debo proteger a Zim!"