"CARTAS A JULIETA"

Escrita por Mallory Quinn
Traducida por Gladys Flemm

Capítulo 17.
"Las cartas a Julieta"

Candy no había pasado muy buena noche. La escena con Terry la noche anterior la había un tanto perturbado. Ella no se sentía lista aún, no tenía todas las cartas sobre la mesa. Sabía que aún lo amaba ... Él le había hecho saber que Anthony lo había obligado a abandonar América para ir a Londres.
Por su lado Terry acababa de firmar un gran contrato con Hollywood y no pudo alegrarse por su arduo trabajo ya que ella se había negado a casarse con él. Mucho menos marcharse con él a Hollywood.

Candy se despertó muy tarde y trató de leer el manuscrito, pero no pudo concentrarse. Entonces se aseó y bajó las escaleras con el manuscrito en sus manos para ver si podía seguir leyéndolo, después de tomar su acostumbrada taza de café.

Terry apenas si había dormido. En cuanto amaneció fue a buscar una taza de té a la cocina y después se dirigió a su oficina. Encendió su computadora, sabiendo que quería escribir ...

Tyler no estaba feliz.

- Todavía estoy esperando ... dijo impaciente.

- Déjame en paz, Tyler ... le replicó Terry.

- ¡Candy se negó a casarse contigo, una vez más! ... ¿Y qué?

- ¿Te darías tú por vencido con Bianca Rose? ... le preguntó Terry.

- Nunca y sabes que ... todavía hay confianza en ti ...

- ¿Me estás sugiriendo que Candy no confía en mí? ... preguntó Terry a Tyler.

- Eso es exactamente lo que "te estoy sugiriendo" ... respondió Tyler sonriendo con todos sus dientes ... ¡Demonios! ¿Dónde encuentras ese tipo de expresiones?

- No, ¿Tyler pensaste en eso por tu cuenta? ¿Qué podría haberte hecho pensar en ello?

- No lo sé ... dijo Tyler ... tal vez el hecho de que ella solo se negó a casarse contigo por centésima vez ... ? Dijo Tyler en un tono burlón.

- ¿Son los hombres así en general o solo soy yo en particular? ... preguntó Terry.

- Así eres tú en particular ... observó Tyler ... la has lastimado profundamente, esperando que lo vuelvas a hacer.

- Y según tú, ¿qué debo hacer? ...

Y al hacer la pregunta Terry meditó por un momento y dijo:

- ¡Dios mío, realmente debo haber caído muy bajo para pedirte consejo!

- Tu plan inicial era que tus pensamientos se hicieran realidad dándome el final que yo quería, ¿verdad? ... dijo Tyler.

- ¿Sí y qué?

- Entonces, sigue tu plan. Deja que la vida imite al arte por una vez ... ¿Cómo vas a conseguir que Bianca Rose se case conmigo?

- Francamente no es la misma situación ... dijo Terry muy desanimado.

- Es exactamente lo mismo ... aseveró Tyler tajante.

Terry se quedó pensativo. Candy no confiaba en él. De hecho ese era el punto. Ella se había negado a casarse con él, una vez más. Tenía que confiar en que la situación con ella iba a mejorar, como en su novela ... "Cada hombre se convierte en lo que pretende ser", se dijo a sí mismo. Él iba a continuar con ese pensamiento. Optimismo por el momento ...

¿Que hora era? Se puso de pie y se dirigió a la sala. Vio a su hermana ahí con su equipaje lista para partir.

- ¿A dónde vas? ... le preguntó.

- A un crucero por una semana ... respondió Dinah.

- ¿Sola?

- No, querida mami, ¡con Diego! por supuesto ... respondió Dinah con ironía volteando los ojos.

Terry hizo caso omiso al tono burlón de su hermana y preguntó ...

- ¿Cuándo es que se va a casar contigo?

- ¿Cuando? Eso no es asunto tuyo, Terry.

- Dinah ...

- ¡Pronto y estaré en orden con Dios! ¿Eso es suficiente para ti?

- Es un comienzo ...

- Espero que cuando yo regrese hayas terminado de hablar con Candy ... dijo ella abrazándolo ... Adios hermano. Buena suerte.

Dijo Dinah despidéndose de su hermano al ver que el chofer estaba tomando su equipaje para ponerlos en la limusina.

- ¡Dile adiós a Candy por mí! ... dijo saliendo por la puerta.

Luego se quedó todo en silencio por un momento y Terry se dispuso a leer el periódico en la sala. Entonces escuchó al personal de su madre bajando las escaleras con su equipaje también. Unos minutos más tarde, Eleonor Baker bajaba también las escaleras con el resto de sus maletas, llevadas por dos personas del servicio.

Terry se levantó del sillón para ir a su encuentro.

- Mamá, nunca terminaré de agradecerte lo suficiente por todo lo que has hecho por mí.

- Realmente no necesitas agradecerme nada cariño. Todo lo que hice fue contactar a personas que conocía, eso fue todo. El resto lo hiciste con tu propio talento, mi amor.

Terry sonrió.

- Y estoy esperando que te reconcilies con Candy para que finalmente pueda ver la alegría en tu cara. Acabas de obtener tu mayor contrato ... Deberías estar feliz.

- Parece que tengo otras prioridades ... observó él con un gran suspiro.

Eleonor lo abrazó con ternura.

- Adios cariño, te quiero.

- Yo también te quiero Madre.

Eleanor se fue, dejando el aroma de su perfume flotando en el aire detrás de ella. Ahora Terry se encontraba solo con Candy en la villa. Fue a la cocina, tenía hambre. Se dirigió al refrigerador y se sirvió un vaso con jugo de naranja bien frío. En eso escuchó unos pasos a sus espaldas y se dió la vuelta, era Candy llevando el manuscrito en sus manos.

- Hola Candy ... la saludó Terry.

Terry no la había llamado "Julieta", por lo que Candy se sintió un poco herida.

- Hola Terry ... respondió ella.

- ¿Dormiste bien? ... le preguntó.

- No muy bien, pero estoy bien.

Ella miró a su alrededor. La gran cocina estaba vacía. Se asomó por la ventana, no había nadie en la piscina.

- ¿Dónde están tu madre y tu hermana? ¿Todavía están dormidas?

- Dinah se fue a un crucero con Diego y mi madre a Hollywood ...

- ¿Entonces estamos solos? ... dijo Candy abriendo sus bellos ojos verdes.

- Si no cuentas al personal de servicio ... mmh ... entonces sí, estamos solos.

Candy había dejado el manuscrito que llevaba sobre la mesa y se estaba sirviendo una taza de café. Había algunos croissants en la mesa y ella tomó uno.

- Voy a seguir leyendo ... dijo ella ... No pude terminar antes, tenía sueño ...

Así que Candy salió de la cocina y fue a una de las salas para leer. Terry la observó irse. Él se dirigió a su oficina para comenzar a trabajar en los borradores de Candy y tomar algunas notas ... Tenía que trabajar para no pensar en ella.

¿Cuánto tiempo pasó? No tenía idea.

Candy llamó a la puerta y entró comenzando a hablar. Desde que ella había rechazado su propuesta la noche anterior, la atmósfera entre ellos había estado un poco tensa.

- Esta historia es absolutamente maravillosa ... decía Candy sin parar ... No es en sí la historia, sino la forma en que está escrita y el placer que nos da a los lectores de identificar a los personajes ... Pero algo me molesta ... dijo arrugando su pequeña nariz.

Terry la observaba embelesado y por supuesto, se estaba derritiendo. Era tan hermosa sin maquillaje al despertar. Incluso aunque ella se hubiera despertado a mediodía. Había entrado a su oficina como un bello torbellino y estaba ahí sentada en una silla frente a su escritorio.

- ¿Qué? ... dijo Terry saliendo de sus pensamientos.

- ¿Por qué Tyler no le dijo a Bianca Rose dónde estuvo durante todo ese tiempo? Tengo la impresión de que esta pregunta también está dirigida para mí ... Terry, ¿qué pasó en Londres? Sé que te casaste con otra mujer ... Pero me gustaría saber por qué ... Pensé que me amabas ... esto último lo pronunció ella casi en un susurro.

Terry la miró. Era el momento de la verdad ...

Mi viento, mis alas eras
Mi vida mas bella era.
Las cartas fueron jugadas
Y mi reina escondida estaba
Silencios, arrepentimientos bailando
Eras mi vida, como noche y día
Y el amor perfecto vivimos
Pero estaba condenado a elegir
Para dejarte ir
Eso nos traicionaba
Debímos haberlo intentado
Otra historia futura
Querer olvidar
Ni siquiera lo pudimos intentar
Para hablar el uno al otro
Desde entonces, voy arrastrando mis cadenas y mis dolores.

(Extracto de "Nostalgia" por Lilirose.

)

El momento finalmente había llegado, tenía que decirle todo. Preferiría saltar por la ventana en ese instante para no enfrentar el momento ... pero esta vez, no podía posponerlo más. Terry permaneció en silencio por unos segundos ... aunque Candy no le había dicho que lo amaba, ella iba a caer en sus brazos después de que le contara su historia. Él estaba muy seguro de ello. Pero ya era hora, Candy había hecho las preguntas y tenía que darle una respuesta.

- Ehh ... bueno ... ¿Por dónde debería empezar? Todo lo que me ha pasado ... no es algo de lo que hablas fácilmente ¿sabes? ... No es un tema de conversación del que hables durante un baile en la boda de tu hermano ... Te podría haber dicho: "Me perdí de tu cumpleaños número 18 porque pasé 20 meses de mi vida en una celda de prisión infestada de ratas en América Central" ... Pero fuimos interrumpidos. Lo que yo quería decir era: "Lo siento, me casé con otra mujer, pero hubo circunstancias atenuantes" ... ¿Cómo le anuncias eso a la mujer que amas? ¿Cómo le dices que estuviste encerrado en un pequeño agujero con apenas lo suficiente para sobrevivir durante casi dos años? ...

Candy lo veía, con sus grandes ojos verdes bien abiertos, se quedó estupefacta.

- Oh Dios mío ...

Ella tuvo un repentino recuerdo, recordó como es que él se veía en la boda de Anthony, se veía tan delgado que era aterrador. Como si él hubiera estado enfermo o ... muriendo de hambre. Estuvo tan sorprendida por la noticia de su matrimonio en ese instante, que no puso mas atención en su apariencia y se fue de ahí ... herida. ¿Pero por qué es que él se había casado?

Terry continuó ...

- No sé cómo disculparme por lastimarte con mi matrimonio ... ¿cómo lo explico? No es fácil de hablar ...

- ¿Y si te pregunto ... podrías decírmelo? ... preguntó Candy en voz baja.

- Si ... contestó él.

- Entonces, dime qué pasó.

Terry cerró los ojos, respiró hondo y comenzó a hablar, mirando a lo lejos.

- Fui a hacer una entrevista con un líder de la oposición ...

Terry estaba buscando hablar con su voz cotidiana, como si estuviera hablando de un juego que hubiera visto la noche anterior. Le contó a Candy sobre el interrogatorio, su miedo y su confusión. Luego su regreso al hotel, cuando pensó que estaba a salvo. Después el arresto ... la inmersión en aquella pesadilla. Hablaba con voz tranquila, serena, pero se podía percibir su emoción al hablar. Se detuvo un momento y la miró.

- Dios mío ... exclamó Candy ... ¡Ni siquiera puedo imaginar el horror! ¿Cómo puedes quedarte así contándome tu historia como si fuera el primer curso de periodismo? ¡Debiste haberte sentido locamente furioso, indignado!

- En la cárcel, también encontré a Dios, Candy ...

- No necesitas recordármelo ...

- ¿Sabes Candy lo que dijo Nelson Mandela cuando le preguntaron si todavía estaba enojado con las personas que lo habían encarcelado?

- Que si todavía estuviera enojado con ellos, estaría aún en prisión ... respondió ella.

Se miraron el uno al otro. Candy admiraba mucho a Nelson Mandela. Había pasado 27 años en prisión ... Y no estaba amargado en absoluto. Ella admiraba su calma y su alegría de vivir al salir de la cárcel, su alegría de ser finalmente libre. Pensó en Terry, había pasado 20 meses encerrado. Ella estaba indignada. Ahora podía ver la diferencia cuando le sucedía a alguien más, a alguien a quien amaba con todo su corazón. Ella entendió mejor lo que Mandela dijo. Candy sintió su corazón apretujarse.

- Ay Dios mío Terry, por favor perdóname ...

Ella tenía lástima de él ¡pero él no quería su lástima! ... Quería su amor.

- ¿Cómo dijiste Candy?

- Terry, te pido que me perdones por la manera en que te traté en tu habitación de hotel ...

- No necesitas disculparte Candy ...

- Sí, te traté mal cuando te negaste a hacerme el amor, cuando me respetaste.

Él la miró con amor.

- Disculpas aceptadas.

- ¡Cuéntamelo todo! ¿Te obligaron a trabajar? ¡Dime cómo tuviste la fuerza para sobrevivir! ¡Explicame lo que sentiste! ... decía Candy.

Ella se había levantado y caminaba por la oficina de un lado a otro con el puño cerrado. Primero la noticia que acababa de saber sobre lo que Anthony había hecho. Ahora, se estaba enterando que el trabajo en Londres había enviado a Terry a una misión suicida ... todo esto era demasiado. Su boda no sucedió porque Terry se encontraba en prisión, ¡incapaz de contactarla! Las emociones la asfixiaban, ella comenzó a llorar. Lágrimas cálidas, ardientes, de furia. Terry se acercó a ella y la sostuvo entre sus brazos, secándole las lágrimas suave y tiernamente con un pañuelo que sacó de su bolsillo.

Pero no había terminado su relato, tenía que hacerle saber sobre su matrimonio y Susanna. La soltó y caminó hacia un librero, tomó de la parte superior una gran carpeta azul, de una fila de cuadernos y notas. Luego caminando hacia ella con pasos contados, él puso la carpeta en sus manos.

- Lee esto ... sabrás todo lo que sentí ...

Candy observó la carpeta, secándose mecánicamente las lágrimas en sus mejillas.

- ¿Una novela? ... ella preguntó.

- No, no es una novela de romance. Si alguna vez tuviera que publicarlo, probablemente tendría que incluir a mi psiquiatra como coautor; él me obligó a poner todo en papel cuando salí de la cárcel ... Aquí tendrás las respuestas a todas tus preguntas.

Se acercó a ella y la besó suavemente en los labios.

- Estaré junto a la piscina ... le dijo Terry.

Y caminó hacia la puerta. Dejando a su gran amor sola con la gran carpeta.

Entonces Candy decidió ir a sentarse al escritorio de Terry. Ella abrió el gran manuscrito en la primera página. Ni siquiera había escuchado la puerta cerrarse. El título decía "Las cartas a Julieta". Con el corazón en un hilo, ella comenzó a leer. Había un hermoso poema:

Solo tú pudiste domar mi parte de sombra
Y sacar mi parte de luz.
Me has reconciliado conmigo mismo, taciturno y sombrío.
Y toda la amargura se calló.
Para nosotros, me había prometido ir al final de mis sueños.
Pero esta felicidad, desafortunadamente, duró poco.
Entonces, para mi musa, todas las noches soy otra persona y arrojo tinta en esos sueños.
Para olvidar en el escenario el tiempo de una tregua demasiado breve.
Que el sabor de mi vida es amargo
Y que vivir lejos de ti, solo rima con miseria.
Mi corazón a la deriva late con la esperanza de volver a escribir la historia.
Y un día contigo, compartiré los escalofríos del amor antes de que sea demasiado tarde.
Porque solo tengo miedo de una cosa,
Que alguien más tenga ese privilegio
Ese de ser el primero en cortar una flor.
Porque estas brillando tanto amor
Que estoy atrapado contigo
Desde el primer día.

(Por mi amiga Lilirose.)

Candy se encontraba profundamente conmovida. Dio vuelta a la página, estaba llorando de nuevo, mientras continuaba leyendo:

"Mi querida Julieta:

Llegué a mi celda, sorprendido por estar vivo. Tuve suerte ... la última vez que estuve afuera vi los cuerpos de los demás, los que tuvieron menos suerte ... los tiraban en la parte trasera de un camión.
Cuando yo quería moverme, todo mi cuerpo gritaba de dolor. Ahora me pregunto, "Tal vez ellos fueron los que tuvieron suerte ... "

"Querida Julieta:

Cuatro días han pasado desde mi última comida. Viniste y me hiciste compañía, hablamos de nuestro último Día de Acción de Gracias. Me tomaste de la mano y nos fuimos juntos, retrocediendo en el tiempo. De repente estábamos en tu casa, tus padres estaban allí, tu abuela, tu tía, tus primos, Anthony, tú y yo. Todos estábamos sentados con la cabeza inclinada, mientras tu padre daba las gracias.

Observé el festín sobre la mesa, sabiendo que el resto de esa comida sería suficiente para mantenerme con vida durante varios meses ... "

Afuera, el sol arrojaba sus rayos calientes y ardientes, pero Candy era consciente del paso del tiempo. No podía ver nada más que esas letras negras en papel, las palabras de Terry, cartas que él había escrito desde el infierno.

Junto a la piscina, Terry se encontraba contemplando el agua azul y cristalina. La brisa jugaba con su cabello, los rayos se reflejaban en sus gafas de sol; con una botella de agua en la mano, parecía un anuncio comercial en vivo para un lugar de vacaciones. Giró su cabeza y vio a Candy acercándose a él. Ella se sentó a su lado, con los ojos hinchados de tanto llorar y la punta de la nariz roja.

- ¿Estas bien? ... preguntó Terry.

- Yo debería ser quien te haga esa pregunta.

Ella necesitaba ver sus ojos. Levantando la mano, le quitó las gafas de sol. La brillante luz del final de la tarde mostró que los ojos de él eran magníficos, con un azul verdoso tierno y cálido. Ella comenzó a llorar de nuevo.

- Candy, deja de llorar, por favor.

- ¡Ay, Terry, lo lamento mucho! Ahora entiendo todo ...

- Ahh y ahora quieres casarte conmigo, ¿verdad? ... preguntó Terry con ironía.

- Terry ...

- No quiero tu pena Candy. Es después de haber leído esas cartas que ahora estás lista ...

Ella lo miró atónita. Parecía enojado con ella.

- Terry ... yo ...

- Necesito un momento a solas Candy ...

Ahora él la estaba alejando. Ella no podía creerlo. ¿No se suponía que todo iba a ser mejor desde ahora? Entonces se dio cuenta de que él no confiaba en ella, que ella acudía a él solo porque había leído las cartas ... Podía entender su desconfianza. Así que tenía que mostrarle que ese no era el caso. Ella lo miró con tristeza. Se puso de pie y dijo:

- Voy a lavarme la cara para refrescarme ...

Y se fue antes de que Terry pudiera decir algo.

Candy llegó a su habitación a recoger su computadora portátil y se dirigió a la oficina de Terry. Conectó la impresora a esta y comenzó a imprimir unos archivos ... Después de un rato, juntó todas las hojas y comenzó a perforar agujeros poco a poco hasta que terminó y las puso en una carpeta que había encontrado en el estante. Ella caminó hacia la puerta cuando en ese momento Terry entraba al mismo tiempo.

- ¡Oh, ahí estás! ... dijo ella al verlo.

- ¿Me estabas buscando?

- Sí, iba camino a verte ...

- ¿Para qué? ... contestó él un tanto serio.

- Para darte esto ...

- ¿Qué es?

- Todo lo que escribí cuando no solo te perdiste todas nuestras citas, sino que también de mi cumpleaños número 18 ...

- ¿Escribiste todo? ... preguntó Terry asombrado.

- Creo que estábamos en la misma sintonía, Romeo ...

Él tomó la carpeta de sus manos, aún contrariado.

- Estaré en mi habitación ... dijo Candy.

Ella salió de la oficina, dejándolo solo en ese lugar llevándose consigo su computadora. Regresó a su habitación y finalmente decidió abrir su viejo correo postal que se encontraba en la misma caja donde guardaba de regreso su computadora. Encontró una carta de cierto Graham Baker ... ¿Quién era ese? Abrió la carta y vio que estaba escrita a máquina, era una carta de agradecimiento ... de un prisionero de Amnistía Internacional.

"Queridos amigos:

Es para mí un gran placer de escribirles esta carta y de esta manera, darles mis saludos fraternos a usted y a todos los que le rodean, que Dios los recompense dándoles buena salud.

Con la presente carta, quiero mostrarles mi infinita gratitud y mis felicitaciones a todos ustedes, miembros, colaboradores, voluntarios y ciudadanos de todos los países, que unen su fuerza y energía, día tras día, reforzando el trabajo de Amnistía Internacional en Londres. Un trabajo duro para defender los derechos humanos y luchar contra la discriminación.

Soy Graham Baker, ex-preso de conciencia en Centroamérica, adoptado por Amnistía Internacional. Fui liberado, después de 20 meses de mi privación injusta de la libertad y privación de mi familia y de mi prometida. Personalmente, quiero agradecer para siempre al grupo de Amnistía Internacional de todas las comunidades y otras partes del mundo, que han trabajado en un asunto eficiente para obtener mi liberación, todos mis agradecimientos a todos aquellos que me consolaron en mi dolor con sus tarjetas, con sus voces, sus oraciones y sus buenos deseos. Los admiro sinceramente, los amo con todo mi corazón y siempre estarán presentes en mis pensamientos a pesar del hecho de que sería difícil para todos conocernos. Pero siento que todos somos hijos del mismo padre y eso resuena en el fondo de mi ser y me digo que todos somos de una misma familia a pesar de la distancia que nos separa.

Que Dios Todopoderoso los bendiga y los proteja a ustedes y a sus familias.

Graham Baker."

Luego seguía una lista interminable de todos los nombres de aquellos que habían escrito por su libertad. Candy abrió mucho los ojos cuando vio su nombre ahí escrito. Ella no entendía lo que estaba sucediendo. En la parte inferior de la página, vio la firma de Graham Baker ... Reconocería esa letra en cualquier lugar ... ¡Era de Terry! Estaba tan sorprendida que se quedó sin aliento.

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