Capítulo 18: Yo soy el Capitán

—Has estado muy callado —comentó Hedda, casi en un susurro.

Albus se sobresaltó. No la había escuchado acercarse. Su atención estaba algo dispersa, y su mirada había estado vagando entre los rostros reunidos en la Sala de Menesteres.

El clima era jovial y relajado. Scorpius había tenido razón al sugerir que la primera reunión fuese meramente social, incentivando la interacción entre los miembros de la Hermandad. Todos los viejos miembros de la agrupación habían asistido, así como también las nuevas adquisiciones. La sala estaba repleta de voces y risas, con alumnos de las distintas casas entremezclados y compartiendo anécdotas, historias, o debates.

Pero Albus se había mantenido distante, como un mero observador de la escena que ocurre ante él. Cada tanto, se acercaba a algún grupo y deslizaba algunas palabras, pero rápidamente volvía a recluirse en su propia soledad, demasiado inquieto con sus pensamientos como para poder participar activamente de cualquier conversación.

—¿En qué estás pensando? —le insistió Hedda, frunciendo levemente el entrecejo. Por lo visto, ella también se había recluido de la multitud. Las reuniones sociales nunca habían sido, y nunca serían, el fuerte de Le Blanc. No le gustaban las multitudes ni el bullicio. No se le daba espontáneamente conversar con las personas, y no era particularmente carismática.

—Ayer tuve una conversación muy extraña con Amadeus Relish —soltó repentinamente Albus, haciendo girar la botella de cerveza de manteca entre sus manos, inquieto.

—¿Eso es todo o planeas contarme algo más? —lo incentivó a hablar Hedda, curvando una ceja solitaria.

Potter bebió un trago de su botella, más para ganar tiempo que por sed. Era la primera vez que hablaba del tema con alguno de sus amigos, y por algún motivo, repetir la charla que había tenido con el chico de Ravenclaw lo ponía nervioso.

—Amadeus tiene una teoría sobre porqué hablo pársel —le informó finalmente Albus, manteniendo su mirada hacia el frente, evitando intencionalmente el rostro de su amiga. A pesar de ello, pudo percibir cómo Hedda se ponía rígida a su lado. La pálida chica esperó pacientemente a que él continuase—. Cree que el pársel es una forma de magia capaz de ser canalizada por aquellos magos aptos para manejar ese tipo de… habilidad —resumió, intentando mantener su voz serena e indiferente.

—Hmm —fue todo lo que dijo Hedda en un primer momento.

Albus la miró de reojo. Hedda bebía silenciosamente de una botella de vidrio opaco que dificultaba reconocer el contenido de la misma. Sin embargo, cuando bajó la botella, Albus pudo ver que los labios de su amiga estaban manchados con unas pequeñas gotas de un líquido rojo y espeso. Hedda deslizó su lengua en un gesto instintivo por sobre sus labios, relamiéndose, limpiándolos de todo resto de sangre. El rostro de la muchacha permanecía inexpresivo. Si la información que Albus le había revelado le resultaba preocupante de forma alguna, ella no lo dejó entrever.

—Tiene lógica —agregó finalmente Le Blanc, encogiéndose levemente de hombros. Albus soltó un gruñido bajo, coincidiendo con ella pero decepcionado por la respuesta. Hubo un breve silencio, y Hedda volvió a hablar.—Te preocupa lo que eso puede significar —reconoció la pálida adolescente. Una vez más, Potter se llevó la botella de cerveza a la boca antes de responder.

—¿Tú qué crees que significa? —le preguntó Albus astutamente, convirtiéndola a ella en el centro de la conversación y evitando tener que dar su propia opinión primero. Una sonrisa mordaz se dibujó en los labios purpúreos de Hedda, comprendiendo las intenciones de su amigo.

—¿Quieres saber si creo que es un señal de algo… oscuro? —le devolvió con otra pregunta cautelosa ella.

Por unos instantes, Albus se sintió tentando de decirle que no, que no era eso a lo que se refería. Pero se contuvo, sabiendo que no tenía sentido mentirle a Hedda. Ella sabía leerlo demasiado bien, y en el fondo, verdaderamente le intrigaba conocer su opinión honesta. Se limitó a asentir con un movimiento seco de su mentón, evitando el contacto visual.

—Siempre ha sido una habilidad vinculada con magos oscuros —comentó Albus, su voz tan baja que prácticamente era inaudible. Un puño de hierro se cerró sobre su pecho, estrujándole los pulmones y cortándole la respiración mientras hablaba.

—Es verdad —le reconoció Hedda, su voz dotada de una tranquilidad que rozaba la indiferencia, como si estuviesen discutiendo algo intrascendental y trivial—. Supongo que lo que deberías preguntarte es si esa vinculación existe porque la lengua pársel los volvió oscuros, o porque ellos usaron la lengua pársel para fines oscuros —agregó Hedda, significativamente.

Nuevamente, un silencio se levantó entre ellos, pero ninguno de los dos parecía incómodo. Ambos bebieron parsimoniosamente, meditando las palabras. Finalmente, fue Albus quien rompió el silencio.

—Cuando el Sombrero Seleccionador me envió a Slytherin, estaba convencido que era porque yo sabía hablar con las serpientes —reveló Albus, y una sonrisa melancólica se perfiló en sus labios al recordarse a sí mismo con tan solo once años—. Pero ahora, pienso que fue algo mucho más profundo que eso… Y no puedo evitar preguntarme qué habrá visto en mí el Sombrero… Qué otras habilidades tengo en común con Salazar Slytherin como para ser capaz de canalizar el pársel —confesó vehementemente, y sus ojos brillaron con curiosidad y cierto temor. Hedda lo percibió, y su mirada celeste se posó en él con intensidad quemante.

—Tal vez la magia no es ni buena ni mala —reflexionó Le Blanc, sin sacar sus ojos de él—. Y en realidad, somos nosotros quienes la convertimos en Luz u Oscuridad.

—Tal vez —coincidió Albus vagamente, y ya no pudo evitar la mirada de su amiga. Sus ojos se encontraron, y Potter se sintió inexplicablemente reconfortado.

Hedda lo miraba con cariño. No había temor en sus ojos. Ni recelo. Había genuino entendimiento. Y la mano que comprimía su pecho empezó a liberarlo de forma gradual, alivianando el dolor y permitiéndole respirar con normalidad.

Si había alguien que entendía sobre la lucha entre la luz y la oscuridad era ella. La botella de sangre que sostenía en su mano, hábilmente disimulada para que nadie pudiese notarlo, era evidencia de esa lucha interna.

Albus se permitió sonreír agradecido. Los dos necesitaban creer en eso.

—¡Hey! ¡Nívea! —gritó repentinamente James Potter, abriéndose paso hacia ellos.

La voz de su hermano los trajo de regreso a la reunión de la Hermandad, interrumpiendo el momento de debate existencial que estaban compartiendo. Hedda puso los ojos en blanco, mientras torcía la cabeza con irritación hacia James.

—¿Es verdad lo que me cuenta Adams? ¿Tu novio planea convocar audiciones para todos los jugadores de Slytherin? —soltó el mayor de los Potter, atónito.

Hasta entonces, James Potter había estado enfrascado en una agitada conversación con Derek Adams y Lucas Corner sobre el torneo de quidditch que comenzaría en tan solo unas semanas. Como nueva capitán del equipo, James había decidido conservar prácticamente a todos los integrantes de su antiguo equipo. Aún así, celebraría audiciones la semana entrante para los puestos vacantes. Estaba particularmente inquieto por conseguir alguien capaz de reemplazar dignamente el puesto de Buscadora que Leslie Honey había dejado vacío.

Lucas Corner, capitán de Ravenclaw, también planeaba conservar a sus jugadores. Solo Lancelot Wence parecía dispuesto a reclutar un equipo desde cero si era necesario.

—Te he dicho mil veces que no me llames Nívea —le respondió Hedda, cruzando los brazos en un gesto defensivo. Su mirada se había endurecido. James rió entre dientes, comprendiendo que no obtendría respuestas de ella, y giró en cambio a mirar a su hermano menor.

—Es verdad. Las pruebas serán el jueves por la tarde —confirmó Albus, el disgusto que le generaba tener que decir eso estaba claro. Hedda se removió incómoda al percibirlo.

—¿Y tú estás de acuerdo con eso? —James volvió a dirigirse a Hedda, alzando las cejas sorprendido. Ella lo fulminó con la mirada.

—No veo nada de malo en querer asegurarte que tienes a los mejores jugadores disponibles —se mantuvo firme en su postura Le Blanc. James resopló y alzó las manos en el aire, estupefacto e irritado en partes iguales con la respuesta.

—¡Hacía mucho tiempo que no escuchaba un comentario tan digno de alguien de Slytherin! —se burló James, con sorna—. ¡No puedes pensar eso de verdad!

—¿Y qué importa lo que yo pienso? —se enfadó también Hedda. James vaciló al escucharla, su expresión suavizándose bruscamente.

—Claro que importa —respondió finalmente, su voz inusitadamente baja.

Hedda no se esperaba esa respuesta. Abrió la boca, como si quisiera decir algo, pero no logró articular ninguna palabra. Albus notó que un leve rubor le pigmentaba las mejillas. Y James, repentinamente olvidado que estaba indignado con ella, sonrió.

—Eres un idiota —balbuceó finalmente Hedda, y abriéndose paso entre ellos, se alejó en dirección a donde se encontraban Rose y Ely, junto a Louis Weasley, Lorcan Scamander y Alex Domich. James la observó alejarse, la sonrisa acentuándose en sus labios.

—Es adorable cuando se enoja, ¿no creen? —comentó en voz alta. Lucas Corner rió por lo bajo, y Derek Adams alzó las cejas en un gesto de advertencia.

—Ten cuidado, Potter. O terminarás ganándote otra visita a la Enfermería por parte de Wence—comentó Derek con cautela. James chasqueó la lengua, y sacudió la mano descartando el comentario. La sonrisa petulante seguía decorando su rostro.

—¿Qué es la vida sin un poco de adrenalina? —bromeó James, sus ojos repletos de picardía mientras palmeaba a Derek en la espalda—. Sólo espero que Wence no se comporte como el gigantesco cretino que es, y seleccione un buen equipo para esta temporada.

—¿Te sientes con ganas de una buena competencia? —le preguntó Lucas, divertido. James guiñó un ojo hacia Albus antes de responder.

—No quisiera perderme la oportunidad de patearle el trasero a mi hermano menor frente a todo Hogwarts —comentó presumidamente el mayor de los Potter. Albus puso los ojos en blanco.

—James, he barrido el campo de Quidditch con la bandera de Gryffindor todas las veces que nos hemos enfrentado —le respondió ácidamente Al. James soltó una carcajada fuerte y alegre.

—Me gusta ese espíritu —aceptó James, despreocupadamente—. ¿Crees que podrás conservarlo después de que Gryffindor gane el próximo encuentro? —siguió provocándolo.

—Eso es. Mátense entre ustedes… Así me será más fácil ganar la Copa para Ravenclaw —murmuró Lucas con una sonrisa radiante e inocente.

—Es curioso que siempre acusan a los de Slytherin de orquestar planes malvados… Personalmente, creo que los de Ravenclaw tienen una mente maquiavélica —comentó Adams, observando a Lucas como si estuviese analizando una extraña criatura nunca antes vista.

Mientras la conversación desvariaba, Albus se permitió unos segundos para observar al resto de los invitados, su atención recayendo sobre aquellos que eran nuevos al grupo.

Nyles Jordan y Keith Nox conversaban con Scorpius Malfoy y con Lysander Scamander. Como era de imaginarse, Lysander se mostraba alegre y bien predispuesto. Se encontraba recostado en uno de los sillones en una posición relajada con las piernas colgando sobre uno de los apoyabrazos, riendo despreocupadamente y esbozando una cálida sonrisa que invitaba a la gente a sentirse a gusto en su presencia.

Scorpius se encontraba sentado a su lado, y a pesar de que su postura estaba dotada naturalmente de una elegancia aristocrática, no había nada ostentoso en ella. De hecho, había algo en su lenguaje corporal que lejos de intimidante, resultaba agradable e invitaba a querer sentarse a conversar con él. Albus lo observó durante largos segundos con curiosidad. Su mejor amigo se estaba esforzando por hacer sentir bienvenidos a Nyles y a Keith. Albus pensó para sus adentros que, si lo deseaba, Scorpius Malfoy podía tener un futuro interesante en el ámbito de la política y las relaciones públicas. Se le daba de forma natural.

Para su tranquilidad, Amadeus Relish también se había incorporado gratamente al grupo. Tessa y a Circe eran sus compañeras de Ravenclaw, y Lucy Weasley también parecía conocerlo de las clases compartidas.

Sus ojos se detuvieron finalmente en el grupo de los más pequeños. Roxanne Weasley, la más joven de entre sus primos y también la más chica de toda la Hermandad, conversaba con Hugo, y por los gestos que éste último hacía, hablaban también de quidditch. Hugo estaba ansioso por las audiciones que tendrían lugar también esa semana. Cada tanto, la tímida Nina hacía algún que otro comentario alentándolo y asegurándole que tenía buenas chances de conseguirlo.

Pero Albus frunció el entrecejo al comprobar que Lily permanecía junto a ellos con aire ausente, su mirada perdida en otro lugar y su rostro turbado. Le recordó un poco a él mismo, ensimismada en su propio mundo y temerosa de compartirlo con el resto.

Albus balbuceó unas palabras rápidas como excusa y se deslizó fuera de la conversación, para acercarse a su hermana menor.

—Hoy tuviste la primera clase privada con el profesor White, ¿verdad? —recordó Albus, convencido de que la consternación de su hermana se debía a ello. Lily frunció el ceño, dándole la razón.

—Fue terrible, Al —confesó abrumada, alejándose un poco de sus amigos. Su participación en la charla era tan escasa que sus amigos apenas notaron su ausencia—. Thomas logró meterse en mi visión de Felicity. No entiendes cómo se puso… Me sorprendería si quiere seguir enseñándome después de ver eso —se lamentó. Albus le sonrió condescendientemente.

—Por supuesto que seguirá enseñándote —aseguró el chico de Slytherin, sin ninguna duda. Lily hizo una mueca incómoda.

—No quiero seguir aprendiendo Oclumancia, Albus —su voz era apenas un susurro mientras decía estas palabras. Lily se sacudió levemente, como abordada por un escalofrío, y sus ojos buscaron anhelantes a su hermano. Albus suspiró.

—Lo sé —le respondió él.

—Tú dijiste que me ayudarías a encontrar la manera de poder controlarlas… Sin tener que bloquearlas —había reproche en las palabras de Lily, y su rostro se había endurecido, claramente decepcionada con la respuesta que había recibido.

—Voy a ayudarte —le aseguró Albus—. El próximo fin de semana está programada una visita a Hogsmeade… Quiero visitar un lugar donde espero poder encontrar algunas respuestas —le explicó un poco más Potter, aunque sus palabras conservaban cierto misterio que intrigaba a Lily.

—¿Qué lugar? —presionó ella, curiosa e intensa. Albus torció una sonrisa de lado.

—Una biblioteca, por supuesto. ¿Dónde más habría de encontrar respuestas a estas cosas? —bromeó el morocho, guiñándole un ojo. Lily soltó una risita suave.

—¿Puedo ir contigo? —suplicó la pelirroja.

Albus vaciló. Llevaba tiempo meditando sobre la posibilidad de volver a la Biblioteca de Alejandría. En ese lugar, Albus se había topado con un libro único y revelador, y algo dentro de él le decía que, si existía algo escrito sobre Visiones Futuras, entonces de seguro lo encontraría allí. Sin embargo, había planeado visitar la Biblioteca solo. Un extraño sentimiento posesivo y egoísta lo invadía cada vez que pensaba en ese lugar. Como si fuese su lugar secreto. Como si nadie más pudiese acceder a él, y toda la información almacenada en su interior fuese simplemente suya.

—Sí, pero no debes decirle a nadie —aceptó Albus, y sus ojos brillaron con complicidad. Lily sonrió ampliamente, y deslizó la mano por sobre sus labios, como si estuviese girando una llave invisible sobre ellos, sellándolos. Albus ahogó una risa, complacido con la respuesta.

—Gracias, Albus —susurró ella, adquiriendo repentinamente una expresión seria. Una de sus manos se cerró sobre la de él, apretando suavemente durante unos segundos, para luego soltarlo.

Fue un gesto simple, y sin embargo, Albus pudo sentir la gratitud que exudaba. Podía leer el miedo y la ilusión en los ojos castaños de su hermana. Sintió el deseo de acortar la distancia entre ellos y abrazarla fuertemente. Pero se contuvo, porque sabía que llamaría demasiado la atención.

Antes de que Albus pudiese siquiera formular una respuesta, los brazos de Tessa Nott lo rodearon desde la espalda, enlazándose alrededor de su cintura.

—¿Puedo robarte un rato? —le susurró al oído, provocando que se le erizara el vello de la nuca. Tessa soltó una risa divertida al ver su reacción. Pero los ojos de Albus se detuvieron unos segundos más en su hermana, hablándole sin hablar. Lily simplemente le guiñó un ojo travieso, recuperando su habitual jovialidad, y los dejó solos.

—Claro que sí —le concedió Albus a su novia, girando para quedar de frente a ella y dejando caer sus manos para reposar sobre las caderas de Tessa. Con un movimiento posesivo, tiró de ella hacia él, y la besó.

La charla que había tenido primero con Hedda y ahora con Lily lo habían dejado de buen humor. Se sentía repentinamente optimista, a pesar de que no mucho había cambiado verdaderamente. Seguía sin entender qué era exactamente lo que lo convertía en un mago apto para poder hablar pársel, y todavía no tenía idea de cómo controlar las visiones de Lily. Pero algo dentro de él se sacudía con renovada confianza. Repentinamente, no sentía dudas de que, eventualmente, lo resolvería. Después de todo, siempre lo hacía.

Era como una descarga de adrenalina corriendo por sus venas, motivándolo. Arrastrado por la avasallante sensación de seguridad y fe en sí mismo, Albus presionó aún más el beso, reclamando los labios de su novia con vehemencia. Y ella le recibió sin resistencia, entregándose a él con igual intensidad.

Repentinamente, su preocupación por su habilidad para hablar con las serpientes le resultaba absurda. Al contrario, era un privilegio. Él poseía magia que ningún otro mago con vida tenía en todo el país. ¿Cuántas otras habilidades se escondían dentro de él, aguardando a ser descubiertas? Después de todo, si era apto para hablar pársel, eso tenía que significar que la magia había encontrado en él algo diferente, algo que lo diferenciaba del resto. Y tal vez, Hedda tenía razón. Tal vez no existía algo así como Magia Blanca o Magia Negra…

Su don para hablar con las serpientes no tenía por qué ser una señal de un mago oscuro. Y lo mismo corría para las Visiones de Lily. ¿Por qué no abrazar los dones con los que habían nacido, en lugar de dudar de ellos? Ellos eran diferentes… Especiales. Y no había nada de malo en ello. ¡Deberían preocuparse por no estar aprovechándolos en lugar de sentirse culpables por tenerlos!

Potter se sintió embriagado por la repentina revelación que estaba teniendo lugar dentro de su cerebro, y sus manos se cerraron con más fuerza sobre las caderas de Tessa, estrechándola más cerca de él. Su beso se volvió más exigente y rudo. Albus se sentía repentinamente sediento, sus lengua quemándole mientras se abría paso hacia la boca de su novia, recorriéndola con febril determinación.

La sensación de renovado poder y excesiva seguridad combinado con los besos de Tessa lo tenían mareado. Contra su propia voluntad, se obligó a separarse de ella para tomar aire y calmar su agitada y saturada mente.

Tessa lo miraba con los ojos negros inmensos y brillantes. Tenía las mejillas arrebatadas y la boca hinchada y roja de tanto besarlo. Mantenía los labios levemente partidos, respirando agitadamente por entre ellos. Tardó unos segundos en poder enfocar su mirada en él, y lo que Albus vio en ella fue completamente abrumador. Tessa lo miraba con adoración. Sin poder controlarse, Albus se inclinó una vez más sobre ella y volvió a besarla.


Todas las casas llevarían a cabo las pruebas para sus respectivos equipos durante la siguiente semana, siendo el primer equipo que había reservado el campo de Quidditch el de Ravenclaw. Albus y Scorpius se escabulleron la tarde del lunes después de clase a observar las audiciones de Lucas Corner. No eran los únicos. Los capitanes de los equipos de todas las casas estaban presentes.

Lancelot Wence tenía los brazos cruzados y una expresión seria. Lo acompañaba su grupo de siempre, entre ellos, Frederick Ponce. Los amigos de Lancelot conversaban animadamente entre ellos, prestando poca atención a las pruebas de Ravenclaw. Pero Wence tenía la mirada fija en el campo, sin perder de vista a ninguno de los jugadores.

James también estaba presente, en la constante compañía de Louis. Su hermano se encontraba recostado plácidamente sobre una de las gradas, con las piernas estiradas sobre el respaldo de los asientos delanteros y las manos cruzadas detrás de la cabeza. Cada tanto, se inclinaba para susurrarle algo al oído a su primo. Éste asentía seriamente, y se aseguraba de taparse la boca al responderle, para que nadie pudiese leerle los labios. Sin duda, discutían estrategias para el partido contra el nuevo equipo de Ravenclaw.

La capitana de Hufflepuff, una chica del mismo año que James, también había acudido a observar atentamente las nuevas adquisiciones de su principal rival. Así como Gryffindor tenía su clásico contra Slytherin, Hufflepuff había estado históricamente enfrentado con Ravenclaw. Su nombre era Pipa Caldwell, hermana mayor de su compañera de curso, Yara Caldwell.

Efectivamente, Lucas había conservado intacto al viejo equipo, faltándole solamente un Bateador y un Guardián para completar los siete jugadores. Una chica de sexto año logró hacerse del puesto de Guardiana, luego de atrapar prácticamente todas las quaffles que Tessa Nott y los otros dos Cazadores lanzaron contra ella. Albus no sabía su nombre, pero en cambio, sí reconoció al muchacho que ganó el puesto para Bateador. Era el chico Goldstein, prefecto de quinto año de Ravenclaw.

Al día siguiente, cuando tuvieron lugar las audiciones para Gryffindor, la historia volvió a repetirse. Todos los capitanes estaban observando expectantes en las plateas. Gryffindor tenía varios lugares vacantes: habían perdido a Leslie Honey, su Buscadora, pero también a su guardián y a sus dos bateadores, uno de ellos siendo el propio Fred Weasley. Pero James mantenía la misma formación para sus cazadores que durante el campeonato que se había jugado dos años atrás: Louis Weasley y Dree McClane. Las pruebas tomaron varias horas, y Albus centró su atención principalmente en el nuevo Buscador, un muchacho de tercer año llamado Caspian Volts, hermano de Vera Volts. Para desagrado de Albus, Caspian era muy bueno sobre la escoba, dotado de buenos reflejos y mucho equilibrio. Prometía ser un buen contrincante.

También Hufflepuff había perdido a su Buscador luego de que Patrick Smith se egresara el último año. Pipa Caldwell terminó eligiendo a una chica cuarto año que volaba a una velocidad vertiginosa. Si Albus se había sentido inquieto el día anterior al conocer el nuevo Buscador de Gryffindor, se sintió mucho más intimidado ese miércoles al ver volar a la Buscadora de Hufflepuff.

Pero la preocupación por sus futuros adversarios pasó a un segundo plano cuando Hugo Weasley se subió a la escoba para probarse para el puesto vacante de Cazador. Albus se sumó a los aplausos del público cuando su primo se hizo efectivamente con el puesto, sintiéndose genuinamente feliz por él. Entre la gente de las tribunas, reconoció a su hermana Lily y a Nina Raven, saltando emocionadas y radiantes de alegría.

Y entonces, llegaron finalmente las pruebas de Slytherin. Como vaticinando lo que sucedería esa tarde, la mañana del jueves amaneció nublada y fría. El verano llegaba a su fin, y el otoño se abría paso de forma inclemente sobre el castillo. El día de clases le resultó eterno, ansioso por subirse a su escoba y recuperar su puesto en el equipo. Junto a él, Scorpius no ayudaba a paliar su ansiedad. El joven Malfoy intentaba disimularlo, pero se lo notaba agitado, y varias veces respondió de forma irritada tanto a Albus como a Hedda, señal de que estaba nervioso. Ambos se lo dejaron pasar, comprensivos de la situación.

Lancelot Wence era completamente impredecible. Y si bien Albus estaba convencido de que tanto él como Scorpius se habían ganado sus lugares dentro del equipo de quidditch, no sabía qué esperarse de las audiciones.

Así que esa tarde, mientras caminaban hacia el campo, ni Albus ni Scorpius se animaron a decir palabra alguna. Potter sostenía con firmeza su nueva Nimbus. Su anterior modelo había sido brutalmente destruido durante el partido contra Hufflepuff cuando estaba en tercer año. Su padre le había comprado una escoba nueva para reemplazarla, pero desde entonces, Albus no había tenido oportunidad de usarla oficialmente en un partido de Hogwarts. El curso pasado, el torneo de Quidditch había quedado suspendido a causa del imprevisto Torneo de Merlín.

Como era de esperarse, había muchos alumnos de Slytherin aguardando para audicionar, pero había aún más gente en las tribunas. El rumor de que Lancelot Wence planeaba audicionar a todo su equipo de cero se había corrido por los pasillos del castillo, y muchos alumnos habían asistido simplemente por curiosidad. Reconoció a sus amigos de Gryffindor y a Hedda Le Blanc entre el público. Todos ellos lucían expresiones ansiosas y apremiantes, incluso Rose.

Albus tragó saliva, sintiendo un nudo en la garganta. Era imposible no sentirse nervioso en ese momento. Cruzó una fugaz mirada con su mejor amigo. Scorpius se encogió de hombros, resignado, y se dispuso a ajustarse las protecciones de los brazos y a colocarse los guantes de Cazador. Todavía se podía leer la inquietud en los ojos grises de Malfoy, pero también había una irrefrenable determinación en su rostro. Demasiado orgulloso como para dejarse amedrentar por Lancelot. Albus sonrió complacido, y se dispuso a colocarse también sus guantes profesionales y su equipo de protección.

Estaban tan concentrados en prepararse para las pruebas, que ni siquiera notaron que Portus Cardigan y Taurus Zabini se habían acercado a ellos.

—Todavía estas a tiempo de dar la vuelta y ahorrarte la humillación pública, Malfoy —se burló Cardigan, su mirada azul y fría atravesándolo. Scorpius curvó una ceja petulante.

—Te pateé el trasero dos años atrás y volveré a hacerlo ahora, Cardigan —aseguró el rubio, con autosuficiencia. Hablaba con mucha más confianza de la que verdaderamente sentía, pero Portus no lo sabía.

—Esta vez no tienes a Potter dentro del equipo para que incline la balanza a tu favor —siseó Zabini maliciosamente, una sonrisa ladina dibujándose en su rostro. La expresión arrogante de Taurus le recordó terriblemente al padre de éste, Blaise Zabini.

—Por fin alguien te pone los puntos, Potter. A Wence no puedes controlarlo como hacías con Whitestone —agregó Portus, avanzando unos pasos hacia él.

—¿Trajiste a Zabini para estas audiciones? ¿Demasiado cobarde como para bajar al campo solo, Cardigan? —le devolvió tranquilamente Albus.

—¿Qué vas a hacer, Potter? ¿Atacarnos, frente a todo el colegio? —lo provocó Cardigan, hablando casi en un susurro.

Se había acercado peligrosamente hasta él, y ahora solo unos escasos centímetros los separaban. Albus se encontraba agachado con una de sus rodillas apoyada en el césped, mientras terminaba de ajustarse la protección de la otra pantorrilla. Pero sus ojos brillaron amenazadoramente mientras se ponía de pie lentamente, para nivelar su mirada con la de Portus. El aire entre ellos pareció electrificarse.

—No, claro que no… Lo tuyo es atacar por la espalda, cuando tu contrincante se encuentra desprevenido, ¿no es así? —siguió pinchándolo Cardigan, entornando los ojos.

Potter sabía perfectamente a lo que se refería: por lo visto, Zabini y Cardigan no se habían olvidado del ataque furtivo que Albus había llevado adelante contra ellos el año anterior, durante el cual había torturado a Portus pensando que éste sabía quién era el culpable del accidente de James.

Albus se obligó a controlarse, tomándose unos segundos antes de sonreír y responder. No iba a darles el gusto de verlo perder el control en plenas Audiciones.

—Es bueno ver que has recuperado tu arrogancia, Cardigan. Por un momento, pensé que nuestro último encuentro a solas había destruido tu ego por completo —se atrevió a responderle Albus, su voz templada.

La sonrisa osada se había borrado de los labios de Portus, y el odio más puro centelleaba en sus cuencas azules. Notó que Cardigan tragaba pesadamente, su nuez de Adán temblando en su garganta, y su respiración acelerándose casi imperceptiblemente.

—No tienes idea de con quién te metiste, Potter —la voz de Portus sonó ronca en su garganta seca. Las comisuras de los labios de Albus temblaron casi imperceptiblemente, amenazando con dibujar una sonrisa.

—Creo que tú no tienes idea de quién soy yo, Cardigan —la amenaza de Albus cortó el aire como una navaja, abriéndose paso entre ellos peligrosamente.

Los ojos de Cardigan se dilataron, mezcla de temor y furia. Zabini dio un paso hacia ellos, y por el rabillo del ojo, Albus creyó ver que la mano de éste amenazaba con deslizarse entre sus ropas para extraer su varita. Scorpius también había reaccionado, acercándose a su amigo y colocándole una mano firme sobre el hombro.

—No valen la pena, Albus —le susurró precavidamente el rubio, mientras lanzaba una rápida mirada a su alrededor, donde algunos de los alumnos empezaban a notar la tensión creciente entre ellos.

—No, claro que no lo valen —convino Albus, pero no se movió de su lugar.

Podía leer en el rostro de Cardigan que éste deseaba atacarlo. Lanzarle un maleficio o incluso golpearlo en la cara con el puño. Cualquier cosa con tal de causarle dolor. El mismo dolor que Albus le había causado al torturarlo… O incluso más. No, Portus Cardigan no había olvidado, ni perdonado. Sus ojos prometían venganza.

—¡Atención! ¡Los que están para el puesto de Buscador, acérquense! —se alzó la voz de Lancelot Wence por sobre el bullicio de la multitud, llegando hasta ellos.

Albus sintió la mano de Scorpius que presionaba con más fuerza sobre su hombro. Ya no era simplemente un gesto de contención, sino que ahora era una opresión intensa y molesta, que lo instaba a reaccionar. Finalmente, Albus sonrió socarronamente y con una leve inclinación de cabeza, en un gesto sarcástico de despedida, empezó a caminar hacia Lancelot, dejando atrás a Portus y a Taurus para que rumiaran su rencor. Malfoy caminaba a su lado con el ceño fruncido y a pesar de que el momento de tensión había pasado, mantenía su mano sobre el hombro de Albus, como si temiera que éste fuese a cambiar de opinión y dar la vuelta para retomar su pelea.

—Concéntrate —le dijo Scorpius, irritado.

—Estoy concentrado —le respondió Albus levantando las cejas con fingida sorpresa ante la acusación. Malfoy resopló por lo bajo.

—Suerte —le deseó escuetamente el rubio, liberándolo finalmente de la garra del hombro, y permitiéndole subir a su escoba.

Había otros cinco estudiantes de Slytherin en el aire, todos ellos calentando para el puesto de Buscador.

Wence también estaba montando su escoba y su mirada fría escrudiñó los rostros de todos los aspirantes, deteniéndose unos segundos más de la cuenta en Albus. Potter se permitió sonreirle de forma confiada.

—Quiero que todos se alineen detrás de los postes del extremo sur del campo de quidditch. A mi señal, quiero que vuelen lo más rápido posible alrededor de la cancha. ¿Entendido? —les indicó el Capitán de Slytherin.

Los cinco postulantes y Albus obedecieron. Se podían escuchar los gritos provenientes de la gente del público, ansiosa por que comenzasen las pruebas. Era imposible distinguir las caras desde la altura a la que se encontraba, y sus voces llegaban apagadas e incomprensibles. Pero antes de subirse a la escoba y despegar, Albus había divisado a sus amigos, y a varios de los miembros de la Hermandad. Se sentía acompañado, y eso lo hacía sentir más seguro de sí mismo.

Sus manos se cerraron firmemente sobre el palo de su Nimbus, y Potter se balanceó suavemente en la escoba, buscando el punto de mayor confort y mejor estabilidad. Se inclinó levemente hacia adelante, acercando su cuerpo hacia el palo todo lo posible, y se acomodó las gafas de Buscador para evitar que el viento fuese un inconveniente. Planeaba volar rápido… Muy rápido.

Podía percibir por el rabillo del ojo que algunos de los alumnos a su lado temblaban sobre sus escobas, víctimas de los nervios y la inexperiencia. La sonrisa confiada se acentuó en el rostro de Albus al notar que uno de los muchachos lo observaba fijamente, visiblemente intimidado por estar compitiendo contra él.

Wence sopló un silbato, y Albus se lanzó a toda carrera hacia delante, disparado como una flecha, sacando rápidamente ventaja de prácticamente todos sus competidores. Sus reflejos eran veloces, casi instantáneos. Podía sentir la vibración de su escoba mientras la forzaba a acelerar, y la resistencia del viento al virar en el extremo norte del campo para rodear los aros opuestos. La euforia que los invadía era intoxicante. Era como una droga corriendo por sus venas, propulsándolo y mareándolo levemente. Era una sensación maravillosa.

Albus completó la vuelta primero, aunque otro de los postulantes lo había seguido muy de cerca. Demasiado cerca. Se trataba de un chico de segundo año de rasgos angulosos y cabellos oscuros y rizados. A pesar de que el parecido físico con su hermana era sorprendente, fue la mirada arrogante que brillaba en sus ojos lo que terminó de delatarlo como un Avery.

—Ustedes dos —habló Wence, una vez que todos los participantes terminaran la vuelta—. Demasiado lentos para Buscadores. Fuera —dictaminó sin miramientos, señalando a la muchacha y al chico que habían llegado últimos.

A pesar de que sus palabras eran terriblemente descorteses, Potter tenía que reconocerle que era verdad: les había tomado demasiado tiempo completar la vuelta. Un Buscador tenía que ser rápido, sobre todo cuando corría mano a mano con la competencia.

Lancelot les llamó nuevamente la atención a los cuatro jugadores que todavía estaban en carrera. Sostenía un galeón de oro en la mano, el cual lanzaba al aire para volver a atraparlo entre sus dedos de forma sistemática.

—En algún lugar de este campo, hay escondido un Galeón idéntico a éste. Encuéntrenlo —les ordenó a continuación, e inmediatamente, sopló el silbato dando por empezada la prueba.

Albus no perdió tiempo y comenzó a sobrevolar el terreno, sus ojos entornándose cuidadosamente para distinguir una moneda entre el césped verde del campo de quidditch. Si bien todavía no había anochecido, el día estaba nublado y los rayos de sol que se filtraban eran escasos, por lo cual, distinguir el resplandeciente galeón se volvía más dificultoso.

Pero Albus tenía mucho entrenamiento buscando pequeños objetos escondidos entre la vegetación. De pequeño, él y sus primos solían jugar a esconder cosas en el jardín trasero de la Madriguera y luego recuperarlas. Aquel que encontraba más objetos ganaba.

Efectivamente, tras unos diez minutos de búsqueda frenética, los ojos verdes y entrenados de Potter distinguieron un destello dorado cerca de una de las tribunas de Hufflepuff. Sintiendo que el estómago se le comprimía de emoción, Albus inclinó su escoba hacia el objetivo.

No fue el único en divisarla. Othello Avery también volaba hacia al galeón. Era más pequeño que Albus, y por lo tanto, ejercía menos resistencia al viento y suponía menos peso para su escoba. Pero Potter ya había corrido mano a mano con él alrededor del campo y lo había superado. Podía hacerlo de nuevo.

Albus volaba a peligrosa velocidad hacia el suelo, acercándose cada vez más al galeón. Podía sentir el sonido que provocaba la túnica de quidditch de Avery cuando era azotada por el viento, podía percibir su respiración agitada y forzada mientras se esforzaba por acelerar un poco más, y podía ver por el rabillo del ojo cómo Othello se inclinaba más y más hacia delante, una de sus manos despegándose del palo de la escoba demasiado ansiosa por aferrar el galeón.

No te sueltes todavía, Avery. Perderás equilibrio, pensó Albus para sus adentros, sintiéndose complacido al ver que efectivamente, Avery perdía equilibrio y se tambaleaba levemente sobre la escoba. Instintivamente, la mano de Othello volvió hacia el mango, aferrándose con renovada determinación, reconociendo su prematuro error.

Pero ese momento de ansiedad por parte de Avery le había brindado a Albus unos segundos de ventaja que éste no desaprovechó. Enderezando su escoba para volar paralelo al suelo, con los pies prácticamente rozando el césped, Albus acortó los últimos metros que lo separaban del triunfo, y estiró la mano hábilmente para tomar el galeón, mientras enderezaba la escoba con la mano contraria y se separaba del suelo, recuperando altura.

Esta vez, Albus reconoció sin dificultades los gritos de alegría provenientes de la tribuna donde estaban sentados sus amigos.

Lancelot Wence había bajado de su escoba y los aguardaba de pie junto a los demás estudiantes que todavía aguardaban para probarse. El rostro de Scorpius Malfoy resaltaba entre ellos, radiante de alegría ante la victoria de su mejor amigo.

—Bien jugado, Potter —le reconoció Wence con voz indiferente, mientras escribía algo en un pequeño anotador que tenía en el bolsillo. Efectivamente, Lancelot Wence se estaba tomando muy en serio su puesto como Capitán—. Tú serás nuestro Buscador Titular. Avery, serás el Suplente —señaló luego en tono formal e impersonal.

Albus se contuvo de soltar un grito eufórico al escucharlo. Hasta entonces, no había querido reconocer que había estado nervioso. Una pequeña parte de él había considerado la posibilidad de que, tal vez, Lancelot no lo dejaría volver al equipo. Cada vez que esa idea lo invadía, Potter la desechaba rápidamente, convenciéndose de que sería absurdo y estúpido por parte de Wence hacer algo así. Le convenía tenerlo en el equipo, incluso aunque no lo tolerase verdaderamente. Albus era un buen Buscador, y había mostrado su valor durante el último torneo de Quidditch, cuando habían ganado la Copa.

Los siguientes en audicionar fueron los Bateadores. Como era de esperarse, Derek Adams se lució una vez más sobre su escoba, golpeando cada bludger que se le lanzaba y redireccionándola hacia los objetivos que Lancelot había colocado sobre una tarima. Uno tras otro, Adams derribó todos los blancos. El otro puesto de Bateador fue ocupado, sorpresivamente, por una chica de cuarto año. Inicialmente, Albus no había tenido mucha fe en ella, pero la muchacha era capaz de sacudir el bate con una destreza sorprendente. No eran golpes particularmente fuertes, pero sí muy certeros. Y a veces, era mejor una bludger bien dirigida que una violenta.

Y entonces, fue finalmente el turno de los Cazadores. Había muchos postulantes aparte de Scorpius. Entre ellos, Portus Cardigan y Taurus Zabini. Lancelot Wence los dividió en equipos de a tres. Malfoy terminó agrupado con una chica de tercer año llamada Audrey Flint, y otro chico de segundo año que rápidamente quedó fuera de juego al caerse de la escoba cinco minutos después de empezar la práctica.

Luego de veinte minutos de vuelo, las opciones reales para los puestos vacantes de Cazadores se habían limitado a tan solo un puñado de estudiantes. Albus observaba atentamente cómo Scorpius volaba con su habitual gracilidad, esquivando las bludgers y zambulléndose entre los jugadores del equipo contrario para anotar punto tras punto.

Pero no era el único. Portus Cardigan, que ya había intentado entrar al equipo dos años atrás y había perdido nada menos que contra Malfoy, había mejorado considerablemente su técnica de vuelo, y atacaba con ferocidad cada vez que tenía la quaffle en su posesión. Lancelot lo había puesto en el mismo equipo que Zabini, y Potter tenía que reconocer que hacían un buen dúo.

La joven Audrey Flint también demostraba ser una jugadora competente, aunque su juego era todavía inexperto. Pero con un poco más de entrenamiento, prometía ser una excelente cazadora.

Luego de casi una hora de arduo entrenamiento, donde Lancelot los hizo realizar una serie de pruebas para evaluar su resistencia, su velocidad y su puntería, el silbato volvió a resonar en el campo, indicándoles que podían descender nuevamente al suelo. El sol se había ocultado detrás de las montañas que rodeaban el castillo, y el frío nocturno empezaba a colarse por debajo de sus uniformes de quidditch, haciéndolos tiritar. Albus se refregó las manos por sobre los bíceps, intentando mantener el calor de su cuerpo, mientras aguardaba los resultados de los cazadores.

Lancelot Wence escribía concienzudamente en su pequeña libreta, con labios apretados y mirada analítica. Luego de unos segundos de meditación, Wence levantó la mirada de sus notas y la posó sobre los postulantes.

—Cardigan, Zabini y Flint, me quedaré con ustedes tres como Titulares —dictaminó finalmente Lancelot, su expresión imperturbable mientras lo decía.

La reacción fue de absoluto silencio. Ninguno de los presentes parecía capaz de articular palabra alguna, ni siquiera Albus. ¿Había escuchado bien? ¿Lancelot acababa de elegir a esos tres por encima de Scorpius? Era completamente absurdo. Albus sintió que la sangre comenzaba a hervirle y su respiración se agitaba. Sus ojos se cruzaron con la mirada de completo estupor de Scorpius, quien claramente no se había esperado aquello.

—¿Vas a dejar a Scorpius fuera del equipo? —logró articular finalmente Potter, avanzando hacia Lancelot.

El novio de Hedda le sacaba casi una cabeza y era mucho más musculoso que Albus, pero éste no se dejó amedrentar por la amenazante apariencia de Lancelot.

—Malfoy puede quedarse como parte de la reserva del equipo —fue la respuesta de Wence, sus ojos chispeando a modo de advertencia.

Albus estaba teniendo problemas para respirar con normalidad. Se vio forzado a cerrar las manos en forma de puños para evitar que temblaran, producto de la ira que estaba conteniendo. Maldito imbécil. Yo sabía que no podía confiar en ti, pensó para sus adentros, mientras le mantenía la mirada firme y peligrosa.

—Vuelo cien veces mejor que cualquiera de ellos tres, y tú lo sabes —reaccionó repentinamente Scorpius, apuntando hacia donde se encontraban Portus Cardigan y Taurus Zabini junto a Audrey Flint. Estaba enojado, furioso, y sus palabras salían forzadas entre dientes apretados.

—Pero yo necesito tres Cazadores que puedan jugar juntos, Malfoy —fue la respuesta resuelta de Lancelot. Scorpius se quedó de piedra, sorprendido, y el triunfo se dibujó en el rostro del capitán de Slytherin.

—No puedes elegir a Cardigan y a Zabini por encima de él —argumentó Potter, completamente estupefacto por lo que estaba escuchando. Lancelot le dedicó una sonrisa altanera.

—Tú no vas a decirme qué hacer como Capitán, Potter —lo desafió Wence, despectivamente—. No voy a sacrificar a dos jugadores competentes como Portus y Taurus para conservar a tu amigo en el equipo —agregó con malicia.

Fue todo lo que Albus necesitó para que finalmente algo dentro de él hiciese cortocircuito. ¡Eso tenía que ser una provocación! ¡Era personal, y no había forma de que alguien lo convenciese de lo contrario! Lancelot le había confirmado que, a pesar de considerar a Scorpius mejor jugador que la competencia, lo estaba dejando fuera del equipo para favorecer la permanencia de Cardigan y Zabini.

Perdiendo todo su autodominio, Albus se lanzó hacia Lancelot, los puños todavía cerrados y el rostro encendido. Fue Derek Adams quien reaccionó a tiempo, interponiéndose en su camino y frenándolo con todo el cuerpo. Derek Adams era mucho más fuerte que Potter, pero aún así, tuvo que hacer un esfuerzo para contenerlo, evitando que se abalanzase sobre Wence.

—Albus, no —le susurró Derek mientras lo sujetaba con ambas manos por los hombros, empujándolo hacia atrás y alejándolo de Wence.

—No le des una excusa —habló la voz de Scorpius con precaución. Se había acercado a Derek para ayudarlo a controlar a Potter.

—No voy a jugar con ellos, Wence —bramó Potter, furioso, su voz ronca.

—Vas a jugar con quien yo te diga que tienes que jugar, o no vas a jugar, Potter —le respondió Wence, su voz casi un susurro grave, borracho de poder. Estaba midiéndolo, y Albus no estaba dispuesto a dejarse intimidar. Nadie le decía lo que debía hacer, menos aún un cretino como Lancelot Wence.

—Soy tu Buscador. No puedes jugar sin mí —lo provocó socarronamente Albus, seguro de sí mismo. Pero un nudo se formó en su garganta al comprobar que sus palabras provocaban una sonrisa cínica en Wence. Albus acababa de caer en la trampa.

—¡Avery! —gritó repentinamente Wence, sin despegar sus ojos eléctricos de Albus—. Felicitaciones, eres el nuevo Buscador del equipo —agregó torciendo levemente la cabeza en dirección a Othello, cuyos ojos se habían abierto grandes como platos, y tenía la boca abierta producto del asombro. —¿Ves, Potter? Puedo jugar perfectamente sin ti.

El novio de Hedda lo observaba detenidamente, a la expectativa. La expresión en su rostro ansiosa, como si deseara que Adams soltara a Albus para poder darle finalmente su merecido.

Derek ahogó un gemido de dolor cuando sintió una descarga eléctrica quemarle las manos allí donde sujetaba a Albus. Instintivamente lo soltó, y Potter logró abrirse paso hasta Lancelot. Su mano se había apresurado a sacar su varita, y el maleficio escociendo en la punta de la lengua.

Scutum protergo —se anticipó Malfoy, sacando su varita antes de que Albus pudiese alcanzar a Wence. Una bruma blanca, cual escudo semitransparente, se levantó entre él y Wence, actuando como un muro.

Albus golpeó su puño contra la pared, irritado, aunque ya sabía que no podía atravesarlo. Sus ojos verdes giraron hacia Scorpius, demandándole silenciosamente que bajase el escudo. Pero la mirada gris de su amigo le dio a entender que no iba a hacerlo. Embravecido, Potter volvió a encarar a Lancelot, quien también había sacado su varita y parecía tan enfurecido como él.

—No puedes sacarme del equipo de quidditch —gruñó Albus, sujetando con fuerza excesiva su varita, que en ese momento lanzaba chispas de colores desde su extremo.

—Te lo advertí, Potter. Yo soy el Capitán. Yo tomo las decisiones aquí, no tú —siseó Wence, saboreando las palabras.

Albus se sintió tentado de lanzar un maleficio. Sabía que si se lo proponía, podía romper ese escudo. Scarlet Raven les había enseñado que las barreras protectoras podían derribarse si eran golpeadas por maleficios potentes o por múltiples ataques en simultaneo o en rápida sucesión. Deseaba poder atravesarlo y alcanzar a Lancelot. Deseaba hacerlo tragarse sus palabras presumidas. Arrepentirse de lo que acaba de decir. Recordarle su lugar.

Durante un segundo, Albus se encontró envuelto por un deseo iracundo e irracional: quería causarle daño a Lancelot Wence. Fue solo un segundo de violenta ceguera, y cuando cayó en cuenta de lo que acaba de pensar, inmediatamente Potter dio un paso hacia atrás. Repentinamente, se sentía agradecido de que Scorpius hubiese convocado ese escudo entre ellos… Como si hubiese previsto que Albus podía perder completamente el control de sí mismo y hacer algo de lo que luego se arrepentiría.

Albus guardó la varita y se concentró en calmarse. Seguía enojado, por Merlín, estaba furioso. Pero los deseos de arremeter mágicamente contra Wence habían cedido. Lancelot, sin embargo, seguía sosteniendo su varita y su rostro estaba surcado por un gesto de profundo desprecio. La decepción en su mirada fue clara cuando vio que Albus retrocedía y guardaba la varita.

Para entonces, varias personas habían bajado de las tribunas, atraídas por el alboroto, y los estudiantes de Slytherin que habían participado de las Audiciones miraban atentamente a Lancelot y a Albus, como si se tratase de un fascinante espectáculo y algo verdaderamente interesante estuviese a punto de suceder. Finalmente, Wence también guardó su varita.

Scorpius se tomó unos segundo más antes de decidir que la situación se había calmado y era seguro bajar el escudo.

—Vas a perder la copa, Wence —vaticinó Albus, su voz ronca, colgándose la escoba al hombro y disponiéndose a abandonar el campo de Quidditch.

—¡Eso está por verse, Potter! —gritó la voz de Wence, mientras él y Scorpius recorrían el camino de regreso al castillo de la misma forma que lo habían hecho a la ida: en absoluto y abrumador silencio.


La noticia de lo que había sucedido en las Audiciones del equipo de Slytherin muy pronto se extendió por todo el colegio, alcanzando hasta los rincones más inhóspitos del castillo y los oídos menos curiosos. Un constante cuchicheo acompañaba a Albus y a Scorpius a donde sea que fuesen. La historia real de lo que había sucedido rápidamente se había sobredimensionado y tergiversado, como todos los rumores entre adolescentes. Y por supuesto, la versión más aceptada entre los alumnos era en la cual Albus Potter y Lancelot Wence se habían batido en un duelo terrorífico, el cual habría terminado fatídicamente de no ser porque Scorpius Malfoy había intervenido justo a tiempo para evitar el mortal desenlace.

No era real, por supuesto. Pero Albus tenía que reconocer que tampoco era enteramente mentira. Lancelot y él habían estado muy cerca de batirse a duelo, y de no haber sido por Scorpius, Potter habría lanzado un maleficio contra el capitán de Slytherin sin dudarlo. Si el desenlace no había sido terrible, era sin duda porque Malfoy había logrado mantener la compostura durante el agitado enfrentamiento.

Pero un acuerdo táctico se había establecido una vez más entre ellos dos, impidiéndoles discutir lo que había pasado en el campo de quidditch. Albus no quería confrontar a Scorpius porque no quería admitir que, durante un breve momento, había perdido el control de sí mismo y no había pensado con claridad. Y Malfoy claramente no quería aceptar que una parte de él había previsto que Albus podía llegar a descontrolarse y volverse peligroso.

Así que no lo hablaron, ni siquiera cuando sus amigos de Gryffindor los interceptaron a la mañana siguiente durante el desayuno, indignados por lo que había sucedido. Lysander había esbozado una de sus sonrisas más empáticas y había intentado animarlos, diciéndoles que ellos eran demasiado buenos para un equipo como ese. Elektra afirmaba que si Albus acudía a Slughorn éste seguramente podía intervenir a favor de ellos, ya que el profesor de Pociones y Jefe de Slytherin adoraba a la familia Potter. Rose por su parte, había despotricado sobre el abuso de poder y la falta de honor que había entre los alumnos, y les había prometido que revisaría el reglamento de Hogwarts para ver si había algo que sirviera a su favor para recuperar los puestos perdidos dentro del equipo.

Pero Hedda se había mantenido en cuidadoso silencio, evitando mirar a Albus y a Scorpius a la cara. Toda su atención parecía estar puesta en las tostadas a medio untar que había en el plato frente a ella, y en la taza de té que se había servido al sentarse pero que todavía no había tocado. Varias veces, Albus se sintió tentado de hacerle un comentario respecto a Lancelot Wence. Una parte de él deseaba poder gritarle: "Te lo dije". Pero la expresión atormentada que lucía su amiga se lo impidió. Por lo visto, Hedda ya se sentía lo suficientemente mal al respecto como para que Albus tirase más leña al fuego.

Portus Cardigan y Taurus Zabini, sin embargo, parecían estar transitando su mejor momento desde que habían entrado a Hogwarts. Finalmente habían logrado derrotar a Albus y a Scorpius públicamente, arrebatándoles sus puestos dentro del equipo de quidditch, privándolos de poder jugar el torneo.

Albus no sabía qué era lo que lo enfurecía más: si no poder jugar al quidditch, o que Portus finalmente le hubiese ganado en algo. La victoria de Cardigan simbolizaba mucho más que un torneo de quidditch. Representaba la eterna rivalidad entre ellos, y por supuesto, la rivalidad entre la Hermandad y los seguidores de Cardigan.

La visita a Hogsmeade del sábado llegó como un alivio. Le permitía a Albus distraerse del tormento que suponía su reciente fracaso ante Cardigan para enfocarse en algo mucho más apremiante: las Visiones de Lily.

Albus logró separarse de sus amigos en cuanto llegaron a Las Tres Escobas, con la excusa de que antes quería comprarle un regalo de cumpleaños a Tessa en La Boutique de la Hechicera, una tienda de ropa que estaba muy de moda entre las adolescentes de Hogwarts.

No fue demasiado difícil: Scorpius parecía reticente a la idea de perder tiempo en un local de ropa femenina, Hedda era la persona menos vanidosa de todo el grupo, Lysander estaba ansioso por tomar una cerveza de manteca, y Rose detestaba el concepto de gastar dinero de más en determinada ropa simplemente porque era "de marca". Elektra, la única que podría haberse ofrecido a acompañarlo (más para ayudarlo a elegir algo adecuado que por otro motivo) no se encontraba con ellos ese día. En cambio, se encontraba en una cita con Louis Weasley.

Lily lo aguardaba en la puerta del local de ropa, frotándose nerviosamente las manos, mientras se balanceaba sobre sus talones, incapaz de mantenerse quieta. Apenas reconoció a Albus entre la multitud, su rostro se iluminó, repleto de ilusión.

Albus la guió a través de Hogsmeade, alejándose de las aglomeradas calles principales, e introduciéndose más y más en las calles laterales, hasta dar finalmente con la casita que funcionaba como local de venta de libros antiguos y únicos.

La Biblioteca de Alejandría conservaba el mismo aspecto desvencijado y carcomido que Albus recordaba de su última visita. Sus paredes seguían cubiertas de moho, sus tejas rotas, y su pintura descascarada. El mismo cartel de madera con la misma caligrafía prolija se zarandeaba peligrosamente sobre la puerta del lugar, anunciando su entrada.

Albus empujó la puerta y entró a la librería. El olor a encierro, tierra y papel inundó sus fosas nasales. A su lado, Lily estornudó suavemente y se restregó la nariz, mientras su mirada recorría con interés el interior del local, repleto de libros de todos los tamaños, colores y características.

Una mujer de cabellos blancos y expresión solemne se encontraba sentada del otro lado de un mostrador, inspeccionando detenidamente un libro a través de unos binoculares que magnificaban sus ojos, dándole el aspecto de una lechuza.

—Bienvenidos, ¿en qué puedo ayudarlos? —les ofreció Dakota Davis, la dueña de la librería, notando la llegada de clientes pero sin levantar la vista del ejemplar que estaba revisando.

—Buenos días, señora Davis. No sé si me recuerda… Estuve aquí hace un par de años…—confesó Albus, dando un paso más hacia el mostrador.

Dakota levantó su cabeza del libro, y girando hacia Albus, lo miró a través de los binoculares, para luego sonreír amigablemente.

—Claro que lo recuerdo, señor Potter. Usted se llevó mi último ejemplar de Camino a Nurmengard . ¿Qué le pareció el libro? —le preguntó la señora Davis, bajando finalmente los binoculares y apoyándolos sobre la mesa. Una de sus manos se deslizó para cerrar el libro que había estado leyendo segundos atrás, dando a entender que Albus tenía toda su atención.

—Es un libro excelente, señora Davis —confesó Albus, permitiéndose también sonreír débilmente. La anciana asintió con un gesto de cabeza.

—¿Ha vuelto por más información sobre el tema? —inquirió mientras daba la vuelta a su mesa y se acercaba a una de las estanterías, su mirada escaneando los lomos de los libros expuestos en la misma.

—No… Busco información sobre otro tema —se apresuró a decir Albus, antes de que la mujer iniciase una búsqueda equivocada. Dakota se detuvo, mirándolo inquisitivamente por encima de su hombro.

—¿Otro desafío, señor Potter? —se aventuró la mujer, intrigada. Una risa cómplice escapó de los labios de Albus antes que éste pudiese detenerla.

—Mucho más complejo que el de la última vez —reconoció el morocho. Dakota giró hasta quedar completamente de frente a él, sus cejas alzándose apremiantes.

Albus podía sentir la mirada de Lily en su espalda. Casi podía escuchar las miles de preguntas que de seguro se estaban acumulando en la cabeza de su hermana, a quien rara vez algo le pasaba desapercibido.

—Imaginé que así sería, o de lo contrario, no estaría buscando las respuestas aquí —reconoció la mujer con tranquilidad y paciencia—. Dígame qué busca, señor Potter… Y yo le diré si puedo ayudarlo.

—Busco información sobre el arte de la Predicción —Albus decidió usar el término exacto que había leído en uno de los libros de la biblioteca de Hogwarts. El autor de dicho libro consideraba que el término "adivinación" era impreciso, pues los verdaderos Videntes no adivinaban el futuro, sino que lo "veían".

—Oh… —exclamó Dakota, sus ojos dilatándose con renovado interés—. Sí, sin duda, un desafío —le reconoció con un movimiento de su muñeca, e inmediatamente se encaminó hacia otra de las estanterías. Albus la siguió. —Es un tema muy amplio… Me temo que necesito que sea un poco más específico…

—Buscamos una forma de controlarlo —intervino repentinamente Lily, quien seguía petrificada junto a la puerta del local, como si tuviese miedo de adentrarse en la librería. Los ojos inquietantes de Dakota se posaron en ella, como si la notara por primera vez desde que habían llegado.

—Mmm… Se han escrito muchos libros sobre cómo Ver el futuro. Algunos incluso intentan enseñarlo —comentó despreocupadamente Dakota, mientras sacaba libros de la estantería, los observaba unos segundos, y finalmente los descartaba a un lado—. En mi humilde opinión, hay magia que no se puede enseñar —seguía hablando distraídamente, sin mirarlos, revolviendo entre los libros, sacudiendo cada tanto su varita para alcanzar alguno de los tomos más distantes—. Pero eso no quiere decir que no se puede estudiar —dictaminó, mientras chasqueaba la lengua, considerando claramente ridícula la posibilidad de que algo no pudiese ser estudiado—. El problema, sin embargo, es que se trata de una magia muy inusual, y no existen demasiados registros escritos por Videntes competentes como para poder estudiar el tema en profundidad… —le advirtió Davis astutamente.

Albus y Lily cruzaron una rápidamente mirada. Su hermana lucía confundida, y levemente escéptica. Abrió la boca como si estuviese a punto de interrumpir el monólogo de Dakota, pero Albus se llevó un dedo a los labios, indicándole que guardara silencio. Lily cerró inmediatamente la boca, pero frunció los labios demostrando su descontento. La paciencia no era una de las virtudes de la chica Gryffindor, y la ansiedad que sentía respecto al tema de sus Visiones tampoco ayudaba.

—… Pero cada tanto, alguien se anima a tomar una pluma y garabatear sus pensamientos en papel, con la esperanza de que algún día puedan servir para algo —expuso finalmente Dakota, y soplando sobre uno de los libros, barrió el polvo que cubría su portada y lo observó largos segundos antes de sonreír y extenderlo hacia Albus.

Mirar con el Ojo Interior: una tesis profética —leyó Albus en voz alta. Lily recorrió apresurada la distancia que la separa de su hermano y se inclinó bruscamente sobre el libro, recorriendo el título lentamente con su mirada, como si estuviese acariciándolo.

—Fue escrito por Cassandra Trelawney, en 1893. Es lectura pesada, no voy a mentirles… Pero si alguien llegó alguna vez a acercarse al concepto de "controlar" el Ojo Interior, esa fue ella —explicó la mujer, golpeteando suavemente con dos dedos sobre la tapa dura del libro, provocando que una nube de polvo brotara de entre sus amarillentas hojas. Lily volvió a estornudar.

Albus se guardó el libro en la mochila, y se dispuso a pagarle a la señora Davis, a pesar de que, al igual que la última vez, la mujer se mostró reticente a cobrarle. Albus, sin embargo, insistió hasta que finalmente Dakota accedió a decirle un valor, a pesar de que Potter estaba convencido de que ese no podía ser el precio real de un libro tan antiguo como ese.

Él y Lily abandonaron el local en silencio, pero habían avanzado tan solo unos metros cuando la pelirroja finalmente habló.

—¿Crees que ese libro tenga las respuestas que buscamos? —se aventuró a preguntar, la inseguridad filtrándose en sus palabras y haciéndolas temblar. Albus le dedicó una sonrisa reconfortante.

—Si no están aquí, seguiremos buscando —le prometió el chico de Slytherin. Y verdaderamente pensaba cumplir su palabra. Nada estimulaba más a Albus que un misterio por resolver, sobre todo si involucraba alguna tipo de magia que él ignoraba. Era como combustible para su cerebro. Ella hizo un gesto afirmativo con la cabeza, y Albus leyó la vacilación en su mirada.

—No es la primera vez que vienes a este lugar, ¿verdad? —soltó finalmente la pregunta que estaba dándole vueltas en la cabeza desde que habían entrado a la Biblioteca de Alejandría.

—No, no es la primera vez. Vine una vez, hace un par de años… Tess me lo recomendó —blanqueó Albus, con cautela. Pero los ojos incisivos de Lily estaban puestos firmemente en él, percibiendo que había más información que su hermano no le estaba compartiendo.

—La señora Davis nombró un libro… Camino a Nurmengard —recordó Lily, entornando los ojos.

Albus tuvo que hacer un esfuerzo por no reírse. ¡Verdaderamente nada se le escapaba a esa chica! El orgullo que sentía por su hermana se entremezcló con la incertidumbre que le provocaba hablar sobre ese tema con ella. Pero Lily no parecía dispuesta de dejarlo pasar sin insistir antes.

—¿De qué trata el libro? —disparó, intentando esconder su interés y manteniendo un tono falsamente casual. Albus curvó una ceja escéptica hacia ella, dándole a entender que no se tragaba su pantomima. Ella le sonrió descaradamente y aguardó.

—Es sobre Grindelwald —respondió Albus, sabiendo que no se detendría hasta sacarle la respuesta. La sorpresa tiñó los rasgos delicados de Lily, dándole a entender que no se esperaba aquello—. Nurmengard es el castillo donde estuvo encarcelado luego de ser derrotado por Dumbledore —aclaró él, no muy seguro de si ella estaba familiarizada con la historia.

—¿Por qué querías saber sobre él? —insistió ella, con ingenua curiosidad. Albus soltó un suspiro y se frotó suavemente la frente con una mano, armándose de paciencia. Lily se sonrojó levemente, pero aún así, continuó mirándolo a la espera de una respuesta.

—Porque el Mago de Oz eligió su eslogan como estandarte para su Rebelión —dictaminó Albus, encogiéndose de hombros—. Y yo quería saber por qué.

—¿Lo sabes? ¿Sabes por qué? —Lily formuló la pregunta casi en un susurro.

Albus no estaba seguro de si su hermana comprendía la profundidad de esa pregunta, y si la había realizado con la intención de provocar una profunda reflexión en él. Pero había un matiz mucho más complejo en aquello de lo que ella podía comprender.

—Sí… Creo saber por qué —confesó finalmente, absorto en sus propios pensamientos. Lily ya no hizo más preguntas.


Felicity se sentó frente a la mesa del comedor de la casa de Ted con una expresión resignada en el rostro. Frente a ella había una pila de cartas aguardando ser leídas y respondidas. La morena tamborileó nerviosamente con los dedos sobre la superficie de la mesa, demorando unos segundos más lo impostergable.

Su representante la había llamado por la Red Flú la noche anterior, enfurecido porque ella no había respondido ninguna de las cartas que le había enviado. Por lo visto, había varios guiones nuevos que se encontraban a la espera de ser leídos por ella, bien para aceptarlos o rechazarlos. Según su representante, algunas propuestas eran verdaderamente buenas. El director con quien Felicity había trabajado en su última película había quedado sumamente complacido con ella, y deseaba repetir la experiencia.

Pero ella lo había ignorado intencionalmente durante las últimas semanas. No sabía cómo explicarle que no volvería a Los Ángeles, sin importar que tan buenas fuesen las ofertas que tenía para ella. De hecho, comenzaba a pensar que tal vez nunca volvería a actuar siquiera. Luego de enterarse de la Visión, algunas cosas simplemente habían perdido su encanto. El glamour de la fama ya no parecía tan atractivo como lo había sido en sus comienzos, y toda la riqueza del mundo de nada le serviría si las visiones de Lily se cumplían.

Su vida profesional se encontraba paralizada. Detenida en un momento de inflexión en su vida. Aguardando a que ella tomase finalmente una decisión al respecto. Como todo en su vida, últimamente.

Suspiró y estiró la mano para tomar la primera carta. Sus dedos apenas habían rozado el sobre cuando alguien golpeó a la puerta.

Felicity se puso de pie lentamente, sus ojos todavía fijos en las cartas, aunque su atención ya se había desviado completamente, aferrándose a la nueva distracción. La persona del otro lado de la puerta debía de estar impaciente, pues tras unos segundos, volvió a arremeter contra la puerta, golpeando con mayor insistencia. Felicity frunció el ceño, y finalmente, le dio la espalda a las cartas y se encaminó hacia la puerta.

Thomas White estaba de pie del otro lado, una de sus manos elevada en el aire, dispuesta a golpear por tercera vez contra la puerta. Estaba serio, algo poco común en él, y lucía ansioso, algo todavía menos frecuente.

Felicity se quedó paralizada frente a él, sorprendida tanto por su visita como por su actitud inquieta. Sintió que el pecho se le comprimía dolorosamente, presa de los nervios, y la garganta se le secaba, dejándole la boca pastosa y dificultándole el habla. Thomas simplemente la miraba, como si repentinamente se hubiese olvidado por qué estaba allí y se estuviese contentando tan solo con apreciarla. Felicity se sintió incómoda bajo su mirada penetrante, y desvió el rostro, evitando mirarlo directamente.

—Teddy y Rick están en Las Tres Escobas… —logró articular finalmente Felicity, aunque su voz se le antojó extraña incluso a sus propios oídos.

Thomas reaccionó al escucharla hablar, enderezándose y bajando la mano que todavía mantenía extendida en el aire y cerrada en un puño, aunque la rigidez de su postura persistió.

—Ya lo sé. Vengo de ahí —fue la respuesta cortante de él. Felicity tragó con dificultad.

¿Estaba enojado? Thomas nunca se enojaba. Pero la tensión en sus hombros y el ceño fruncido en su rostro le decían que, efectivamente, el muchacho rubio se encontraba molesto.

Thomas no esperó a que ella lo invitase a pasar, sino que se abrió paso hacia el interior de la casa solo. Felicity cerró la puerta detrás de él, sintiendo que el puño en su pecho se cerraba con más fuerza, estrangulándola por dentro. A pesar de ello, hizo un esfuerzo por mantener el rostro en blanco y sereno. Thomas ya lucía lo suficientemente alterado por los dos.

—Me has estado evitando últimamente —señaló Thomas, la tensión en su cuerpo haciéndose más evidente conforme pasaban los minutos.

—¡Claro que no! He estado ocupada con otras cosas —mintió ella.

—¡Cielos, Felicity! —exclamó él, riendo amargamente—.¡Ni siquiera puedes mirarme a la cara! —le recriminó Thomas. Felicity tuvo que hacer un esfuerzo para no encogerse dolorosamente al escuchar las palabras.

—Thomas… —susurró ella.

La desesperación en su voz era tan evidente que Thomas quedó pasmado durante unos segundos. No estaba acostumbrado a escucharla tan vulnerable, e instintivamente dio un paso hacia ella, extendiendo una mano como si desease tocarla. Pero Felicity retrocedió como la hubiesen golpeado con un látigo, manteniendo la distancia entre ambos.

—Creo… Creo que nos dejamos llevar esa noche… Y tal vez… Bueno… —tartamudeó Fox, presa de una inseguridad que le resultaba completamente nueva y aterradora. Thomas la observaba como si no comprendiese una sola palabra de lo que le estaba diciendo, y una parte dentro de ella deseaba gritar a causa de la frustración que sentía. Tomó aire para darse coraje y decir finalmente lo que pensaba: —Creo que cometimos un error.

El silencio entre ellos era tan espeso que Felicity pensó que iba a asfixiarla. Le costaba respirar, sus pulmones colapsados por una fuerza invisible, y su corazón latiendo rápida y dolorosamente en su pecho, amenazando con explotar en cualquier momento. Thomas la miraba con la cabeza levemente inclinada hacia un costado y la frente suavemente fruncida, todavía procesando lo que ella le acababa de decir.

—No se sintió como un error —habló finalmente el rubio con firmeza. Ella suspiró pasándose una mano nerviosamente por los cabellos.

—Pero lo fue —insistió Fox. Thomas dio un paso hacia ella, y nuevamente, Felicity retrocedió, alzando una mano frente a ella para exigirle que se detuviese.

—No, no lo fue. Y tú lo sabes, aunque ahora te empeñes en convencerme a mí y a ti misma que esa noche no significó nada —aseguró Thomas, desafiante. Felicity resopló con exasperación. ¿Por qué Thomas tenía que volverlo tan difícil?

—¡Fue sólo un beso, Thomas! —bramó ella, y sintió cómo algo dentro de su pecho crujía dolorosamente mientras lo decía. Notó el dolor en el rostro del muchacho en cuanto las palabras golpearon contra él, obligándolo a retroceder.

—¿Vas a decirme que ese beso no significó nada para ti? —demandó saber Thomas. Felicity lo había atacado con palabras crueles, y sin embargo, el le devolvía el golpe con delicadeza, casi con dulzura. Resopló enfurecida, aunque no sabía si estaba enojada con él o con ella misma.—Tienes miedo —dijo repentinamente el rubio, y el dolor en su expresión se entremezcló con otro sentimiento. Un sentimiento que Felicity aborrecía: lástima.

—No tienes idea de lo que hablas, Thomas—respondió Fox, siseando las palabras entre dientes apretados.

—No fue un simple beso, y eso te da pánico, porque no puedes controlarlo —siguió insistiendo Thomas, una débil sonrisa dibujada en sus labios.

—Es suficiente —se enfureció ella—. Quiero que te vayas de mi casa, Thomas.

—No —se negó rotundamente él, cruzándose de brazos—. Respóndeme.

—¡Fuera! —bramó Felicity, sus ojos verdes relampagueando embravecidos. Thomas meneó suavemente la cabeza, negándose. —¡Bien! ¡Me iré yo entonces! —dictaminó, rotando sobre sus talones y abalanzándose hacia la puerta. Pero Thomas fue más rápido, acortando la distancia entre ellos y tomándola por la muñeca, sujetándola suavemente pero con determinación.

—Dime que ese beso no significó nada para ti y me iré —le susurró White, su aliento acariciándole el cuello y provocándole un escalofrío. Estaba tan cerca que podía sentir el calor y la magia que irradiaba.

—¿No lo entiendes? Yo no puedo darte lo que necesitas —le respondió ella, derrotada, el peso de sus propias palabras abrumándola y amenazando con quebrarle las piernas y hacerla caer al suelo.

—Te necesito a ti —le aseguró Thomas, riendo. Le hablaba con una ternura que ella no se merecía. El cariño en su voz solo servía para hacerla sentir aún más miserable.

—Hay miles de mujeres como yo, Thomas —le aseguró, girando para enfrentarlo nuevamente. Una mueca triste se dibujó en sus labios mientras fijaba sus ojos en el rostro de él, ahora a tan solo unos centímetros de ella.

—Si pudieras verte de la forma en que te veo yo, no pensarías lo mismo —le respondió él, torciendo la cabeza hacia un lado, examinándola con cariño. Fox sacudió la cabeza, negándose a escucharlo.

Felicity sintió que le ardían los ojos, e hizo un esfuerzo por contener las lágrimas que pugnaban por salir. Dolía como nunca nada había dolido antes. Dolía por dentro, y su intensidad era tal, que por un momento, Felicity se preguntó si verdaderamente no había algo físicamente roto en su interior. Tal vez sus pulmones verdaderamente se habían reventado, y sus tripas estaban retorciéndose y derritiéndose internamente. Porque no encontraba otra forma de justificar una agonía tan intensa como la que estaba sintiendo en ese momento.

Jamás se imaginó que dejarlo ir iba a ser tan difícil. Su cuerpo se resistía a abandonarlo. Nadie nunca la había mirado de la forma que la miraba Thomas, como si fuese la única persona en el lugar. Nunca, ningún hombre, la había besado con la devoción que él le había mostrado esa noche bajo la lluvia. Nadie era capaz de ver más allá de la resistente armadura de Felicity, salvo él. Él la hacía sentir especial. La hacía sentir que tal vez, no era una causa perdida. Que tal vez, podía aprender a amar.

Si tan solo tuviesen tiempo…

—No tenemos futuro, Thomas —susurró ella, la voz temblándole—. Yo no tengo futuro—se corrigió. Era la primera vez que decía esas palabras en voz alta, y un vacío se apoderó de ella mientras las pronunciaba.

—Sé a lo que le temes —le confesó repentinamente él, con una serenidad escalofriante—. He visto los recuerdos de Lily—. Felicity abrió grandes los ojos, sobresaltada con la confesión, y finalmente, se liberó de la mano de Thomas que todavía sujetaba su muñeca con una sacudida de su brazo, como si le hubiese dado una descarga eléctrica.

—¿Has visto… mi futuro? —balbuceó, sintiendo que las piernas le fallaban, y buscando soporte contra la pared que tenía a su espalda.

—Algo así… —respondió White, haciendo una mueca extraña, incapaz de explicar exactamente lo que había sucedido durante su clase de Oclumancia con la hija menor de Harry.

—Entonces sabes que voy a morir —concluyó Felicity, abatida. Thomas soltó una risa amarga, tomándola por sorpresa.

—Todos vamos a morir, Felicity —respondió él, encogiéndose de hombros despreocupadamente.

—Sabes a lo que me refiero, Thomas —le espetó Fox, molesta por la actitud del muchacho rubio frente a ella, demasiado tranquilo para su gusto.

—¡No puedes dejar que el miedo te paralice, Felicity!

—¡No es tan fácil!

—¿Y si la Visión nunca se cumple? ¡Habrás desperdiciado toda tu vida preocupada por algo que nunca sucedió!

—¿Y si se cumple mañana?

—¡Mañana yo podría tropezarme en las escaleras de Hogwarts y partirme el cuello, Felicity!

—¿Y qué sugieres que haga en cambio? ¿Fingir que la visión del fuego no existe? ¿Pretender que tenemos toda una vida por delante juntos? —se enfureció ella.

—¿Qué sentido tiene estar vivo si no vas a vivir? —le respondió Thomas en un tono sorpresivamente alto.

—¡Por favor, Thomas, entiéndelo! ¡No puedo tener una relación contigo sabiendo que, tarde o temprano, terminarás sufriendo por mi culpa!—Felicity confesó finalmente lo que se escondía en su corazón, sus ojos imposiblemente vidriosos, las lágrimas amenazando con caer en cualquier momento. Se sentía frágil y rota, pero mantuvo la frente en alto y la mirada desafiante, porque era importante que Thomas entendiese lo que ella estaba diciéndole.

Se miraron fijamente, sin hablar, los dos respirando agitadamente, las emociones vibrando todavía en su sangre, las manos temblando a causa de las fuertes palabras que acababan de decirse, el enojo y la frustración brillando en sus rostros jóvenes, llenos de expectativas y miedos.

Y entonces, Thomas avanzó hacia ella, y tomándole el rostro con ambas manos, la besó. Felicity soltó un jadeo, sobrecogida por el repentino contacto. Sus manos colgaban laxamente a los costados de su cuerpo y su espalda seguía apoyada rígida contra la pared detrás de ella.

Los labios de Thomas descansaban apenas apoyados sobre los de ella, sin moverse ni empujar, sin forzar su paso ni demandar nada a cambio. Pero el simple contacto se sentía como brasas ardientes sobre la piel de Felicity, y el calor de su beso rápidamente se extendió por todo su cuerpo, encendiéndola y despertando sentimientos que nunca antes había sentido por ningún hombre.

—Un día, un mes o cien años… No me importa cuánto tiempo nos queda. Sea lo que sea, es mejor que nada —susurró él, apenas despegando sus labios de los de ella, su frente apoyada contra la de Felicity, sus bocas respirando el mismo aire.

Antes de que Felicity pudiese hablar, Thomas volvió a pegar sus labios contra los de ella, reclamándola. Esta vez la besó exigía una respuesta por parte de ella. Era un beso febril y anhelante. Un beso que dejaba claro que él no pensaba irse a ningún lado. Un beso que Felicity no pudo más que corresponder, entregándose a la deliciosa sensación. Su cuerpo finalmente asiló del estupor, y sus manos se elevaron hasta enredarse en el cabello rubio y suave de Thomas, mientras su cuerpo se inclinaba inconscientemente contra el pecho de él, buscando refugio y consuelo.

Un día, un mes o cien años. Fue el último pensamiento que recorrió la mente de Felicity antes de perderse completamente en la locura que era estar con Thomas.


Como habrán notado, ahora los capítulos demoran un poco más en llegar, pero también son un poco más extensos.

¡Muchas cosas para un solo capítulo! Dudé en incluir todas estas escenas en un mismo capítulo, pero bueno... No me parecía bien cortarlo antes.

Solo un par de cosas para comentar antes de empezar a responder reviews:

*Este capítulo nos trae mucha introspección hacia el personaje de Albus. Las emociones propias de los adolescentes se entremezclan con cosas más profundas, y como todos a esa edad, Albus transita momentos de mucha confusión, fluctuaciones intensas en el humor y en el estado anímico, y pasiones intensas y difíciles de entender, menos aún, manejar correctamente. Tenedlo en cuenta cuando lean este capitulo, y los que vendrán.

*Para los que pedían quidditch, llegó finalmente el momento. Para los que se preguntaban si alguien lograría bajarle los humos a Albus Potter... Bueno, aquí llegó también ese momento. Para los que me preguntaban si el libro del Domador de Dragones volvería a aparecer en la historia... llegó también ese momento, aunque bueno, no de la forma que seguramente se imaginaban. Pero creo que de a poco, se empieza a entender el rumbo, ¿no?

*Y por último, solo un comentario breve de Thomas y Felicity: esta escena es el resultado de horas de debate existencial que he tenido conmigo misma a lo largo de los últimos años jaja. Espero que sea de vuestro agrado... Creo que todos en algún punto de nuestras vidas somos un poco como Felicity, y en otros momentos, somos un poco como Thomas: a veces paralizados por el miedo a lo que puede suceder y a lastimar a quienes queremos, o otras veces convencidos de que la vida está pensada para ser vivida, dure lo que dure, y determinados a disfrutar el día a día, sin pensar en cuánto nos queda por delante.

Hay un par de cosas más que considero importantes en este capítulo, pero a ver si ustedes lo detectan solos...

ESPERO SUS REVIEWS! :)

agustinasakura: ¡Oh, no sientas pena por Alex, eh! Él no es ninguna víctima. Es posiblemente el más peligroso de los cuatro, porque nunca sospechan de él. Claro que en los últimos años Alex ha hecho un esfuerzo por encaminar a sus amigos y mantener las apariencias, al menos frente a los profesores. Después de todo, es el Prefecto jaja.

Pandora Navarro: ¡No no apareció el Mago! Pero el hecho de que una reunión tan importante como esa se pueda llevar a cabo sin él presente nos dice muchas cosas... Primero, que confía en Octavius Genrich (no es la primera misión importante que le delega), y segundo, que no todos los miembros de la Rebelión lo conocen personalmente. ¿Te sorprendió Heros Morgan? Bueno, es un personaje que introduje en LGN, hace muchos años, pero que luego egresó de Hogwarts y no volvimos a saber de él... Aunque si nos ponemos a analizarlo en sus años en el colegio, dejaba mucho que desear. Y coincido en que el dato de oro de la charla entre los Rebeldes fue la revelación de que Bradshaw no es uno de ellos (chan!). Y también estoy de acuerdo que el momento en que Albus habla con Amadeus es una de las piezas fundamentales del capítulo (por algo el título del mismo)... Me atrevo a decir que es casi un punto de inflexión para el personaje (CASI). Sobre la explicación respecto al origen de la magia: bueno, me gusta ponerme a filosofar muchas veces. Y creo que la teoría que plantean Albus y Amadeus no solo explicaría muchas cosas respecto a la magia, sino algunas cosas como por ejemplo: porque hijos de muggles pueden hacer magia. Aplicaría el mismo concepto que para el pársel: la magia encuentra su conducto en personas que tienen determinadas características para poder "canalizarla". Y sí, tiene un base en la Física y en la teoría de que todo se transforma... Puede ser que esté cruzando una línea de incongruencia con JKR (¿Ella dijo que la magia podía destruirse?). ¡Ojo! No dije que no puedes "mejorar" en la magia, porque claro que un mago puede aprender y volverse "mejor". Pero también creo que hay algo inherente a la persona que la hace más "apta" para canalizar determinadas formas de magia (mira a Dumbledore por ejemplo. Por mas que otros magos se hubiesen esforzado por ser tan buenos como él... No lo habrían logrado, porque no tenían su capacidad). ¡Y claro que se vuelve una teoría polémica! Porque presta muy fácilmente a que las personas confudar ser más apto con ser superior. Mmm, las preguntas sobre Albus son retóricas o verdaderamente esperas que las responda? Jaja. ¿Qué hace a Albus especial? No sé si hay algo que lo haga especial verdaderamente... Aunque sin duda, él lo considera así (eso queda claro en este capítulo). ¿Hay alguna razón que lo hace superior? Oh, nunca dije que fuese superior! Y de hecho, tampoco lo dijo Amadeus (aunque podemos discutir un rato sobre las implicancias ocultas en las palabras de Amadeus). ¿Lo usará a su favor? Te devuelvo con otra pregunta: ¿no usamos todos a nuestro favor nuestras habilidades? ¿Será buena idea usar las visiones de Lily? Uffff! Claro que no puedo responder eso... Aunque hay que reconocer que ambas posturas suenan... lógicas. ¡Sobre Hugo! Sí, si, es Hufflepuff. Fue un error de mi parte... Confieso que hubo un momento dónde planeé enviar a Hugo a Gryffindor, pero después cambié de opinión, y se me hizo que iría mejor en Hufflepuff. De todas formas, he de aclararte que Hugo se escabulle mucho a la sala Común de Gryffindor... Lily y Nina lo llevan con ellas, y nadie nunca se queja porque bueno... es un Weasley jaja. Lo he corregido para evitar confusiones! Gracias!

Malagoniano: Muchas sorpresas todas en un mismo capítulo, no? Linus, Heros... Era una cosa de no acabar jaja. Sobre Morgan: nose si yo lo describiría como "apolitico", sino como alguien capaz de esconder sus interés políticos, aunque en varios momentos de los primeros libros nos deja entrever algunas cosas que no terminan de cerrarnos... Y Albus nos dice en varios momentos que no se fía de él. Sobre Zafira: no, no es hueca. Es mala. Y vanidosa. Y le gusta ocupar el centro de atención. ¡Oh, no, no quiero que tengan una mala imagen de Slytherin! No todos son malos, en serio. Hay muchos personajes que "reivindican" a la Slytherin en mi historia: Theodore Nott, Draco Malfoy, Astoria Greengrass, Chelsea Whitestone, Scarlet Raven... Y no todos los que se han unido a la rebelión son ex Slytherin, eh! Linus Cavenger es un ex Ravenclaw, por ejemplo. Y McKenzy fue un Hufflepuff. Sí, Lily ha estado muy mal parada últimamente, debo reconocer que no le está tocando transitar su mejor momento. ¿el comentario sobre Alex y Lily fue en sentido romántico? Es curioso que todos le buscan una pareja a Lily, pero la pelirroja se ha mostrado claramente interesada en Scorpius jaja. ¿Te gustó Amadeus Relish? Bueno, voy a confesar que, originalmente, la charla entre él y Albus estaba planeada para el libro cuatro (Heredero de Merlín). Era una discusión que tenía lugar entre ellos después de la Prueba del torneo durante la cual Albus habla pársel. Pero bueno, no encontré el lugar adecuado para introducirlo, y me resultaba muy forzada dado que ellos recién se conocían, y es un tema un poco "íntimo", por rotularlo de alguna forma. Así que decidí dejarlo para esta quinta parte, porque además, me pareció que encajaba con un momento particular de "búsqueda personal" por parte del personaje de Albus: no deja de ser un adolescente que está buscando su rol en un mundo en guerra.

Barbi2102: ¿Crees que esta es "la tensión en todo su esplendor"? Jajaja, dame tan solo unos capítulos más. Pero sí, es verdad, tenemos la dicotomía de una generación que ya ha vivido una guerra, y por lo tanto, ha aprendido mucho de ella, y mira con más cautela hacia el futuro, y por otro lado, tenemos la Tercera Generación, los hijos de la posguerra, que han crecido en las décadas doradas de paz y progreso, y que posiblemente están envueltos en una burbuja de inocencia e inexperiencia. Y en ambas generaciones, tenemos gente que pelea en bandos opuestos. Oh... El Legado Maldito. Lo sentí tan off-cannon que me cuesta opinar (casi como un mediocre fanfiction). Pero en defensa de la verdad, ES MUY DIFÍCIL MANTENER EL CANNON DE LOS PERSONAJES ORIGINALES EN VERSIONES ADULTAS. De verdad, muy difícil, jaja. Albus y su "pequeño" ego... Este capítulo nos muestra un poco los desvaríos de su mente. Pero también nos trae algo interesante: por fin alguien lo ha derrotado. Lo han dejado fuera del quidditch, algo que él creía imposible. ¡Me encantó tu comparación de los tres hermanos Potter vs los tres hermanos Dumbledore! No se me había ocurrido, pero es brillante jaja. Sobre Alex: no, no he hecho ningún cambio al personaje. Talvez parezca que ha cambiado mucho porque no hemos tenido muchas escenas de los Caballeros como para poder mostrar la progresión del personaje. Siendo justos al personaje, él disfruta igual que el resto del grupo de las travesuras, y de hecho, casi todas las bromas que han hecho fueron gracias a él y su habilidad con la varita. ¡Incluso las bombas de colores fueron su creación! Pero es también el más "culposo" de los tres. ¡No tiene problemas en hacer travesuras, siempre y cuando no los descubran! Y bueno, también es el más cauto: James es terriblemente imprudente, Lorcan es la mente "fría", y Louis cree que el mundo es un parque de diversiones gigantesco. Alex siempre ha sido "la voz de la conciencia". Sobre todo desde que lo nombraron Prefecto, porque ahora siente la "obligación" de dar el ejemplo. Pero aunque ponga los ojos en blanco y proteste, sigue prendiéndose a todas las fechorías de sus amigos (sobre todo si involucra golosinas de Honeydukes... Son su debilidad. Pero en defensa de la integridad del personaje, siempre obliga a sus amigos a dejar una bolsa con dinero a modo de pago por las cosas que se llevan jaja).

Soar97: supuse que muchos de ustedes disfrutarían de la escena final de los Caballeros, jaja. ¡Aclaro que Alex Domich tiene una debilidad por las golosinas, y sigue prendiéndose a todas las escapadas nocturnas hacia Honeydukes! Pero bueno, desde que lo nombraron Prefecto intenta mantener las apariencias. Al ser más tranquilo que el resto de los Caballeros, los profesores siempre han pensado que es el más inocente del grupo. Pero si hemos de ser sinceros: Alex en la mente maestra detrás de muchas de las cosas que han hecho los Caballeros. Él fue uno de los más trabajó para poder modificar los instrumentos musicales de la banda, y también fue el que se encargó de preparar la Sala de Menesteres para recibir a James cuando volvió (¿recuerdas la decoración que explotaba soltando popurrí de colores? Fue él)... Y Las Bombas de Color son resultado de su talento innato para Encantamientos (del cual James y Louis abusan constantemente jaja). Pero bueno, también es el que se asegura que nadie resulte gravemente herido en el camino, y también el que se encarga de frenarlos cuando se "exceden" en sus ideas. Es verdad, se han revelado los nombres de muchos miembros de la Rebelión... Y se ha despejado una duda que estaba flotando desde hace mucho entre los lectores: dónde esta parado Bradshaw en todo esto! Heros Morgan: se dedicó al quidditch durante algunos años. Pero bueno, ahora vemos otra cara de él, no? ¿Realmente es tan difícil de imaginarlo aprendiendo algunas cosas de Duncan Ford? Y sí, Chelsea tenía un amor platónico ahí... Pero era ese crush infantil de una chica con el capitán del equipo, jamás correspondido, y creo que ella lo vio por quien realmente era el día que la expulsó del equipo. ¿Linus tiene cierta admiración por Hermione? Sí. Él es de esas personas capaces de apreciar a un enemigo inteligente... Y es muy importante, porque eso quiere decir que nunca va a desestimar o subestimar al enemigo. ¿Es posible que intenten secuestrar a Lily nuevamente? Si tu pregunta es si la rebelión se ha olvidado de ella... No, no se ha olvidado.

Asami Black: ¿En qué sentido Zaira ha entrado en el círculo del enemigo? No terminé de seguirte la linea de razonamiento jaja. Pero no, Agamenon no siente nada "romántico" hacia Zaira, o Morgana o Scarlet. Ha preguntado por la última porque es algo que venía rumiando desde que la vio en Hogwarts en el libro pasado cuando atacaron los Rebeldes, y sumado a todas las misioones "misteriosas" que Harry ha asignado últimamente a algunos de sus Aurores, lo hace sospechar que está pasando algo. Sobre la lengua parsel: no, Lily y James no pueden hablarla.

Wander Clearwater: Poca gente se detuvo a preguntar sobre Aquilanest. Solo decir que el Mago de Oz quería ese lugar en particular, y no cualquier castillo. ¡Tú también sorprendido de ver a Heros como aprendiz de Ford! ¿Es tan inesperado? Sin duda Duncan Ford no es el único "violento" en la Rebelión. Aunque es un sádico civilizado jajaja. Sobre los Caballeros: sí, verdad que James parece estar mejor no? Le hace bien volver a la rutina de Hogwarts, estar con sus amigos, y tener algo en que ocupar su mente como el quidditch. ¿Qué hará Thomas con lo que ha visto en los recuerdos de Lily? La respuesta a tu pregunta está en este capítulo, jaja. Desde el principio de esta saga hemos tenido la pregunta sin responder sobre por qué Albus puede hablar con las serpientes... Y bueno, ahora empezamos a entenderlo un poco mejor. La teoría de la esencia de la Magia va a en concordancia con otros temas que han ido surgiendo a lo largo de la saga. No es la primera vez que leemos sobre la magia más como una "energía" o "fuerza". ¿Qué posibilidades tiene Albus de desarrollar magia inusual y si tiene miedo de poseer poderes oscuros como pensaban muchos? Nuevamente, tus preguntas encuentran respuestas en este capítulo. Pero sí, es posible que así como Albus tiene habilidad para hablar con las serpientes también tiene otras capacidades no desarrolladas... Pero bueno, todos los magos tienen su "talento" particular, no? Durante toda la saga de HP se nos da a entender que algunos magos presentan más facilidad para hacer alguna magia en particular: Harry, por ejemplo, tenía un talento natural para Defensa. Snape era sublime en Pociones. ¿Le preocupa a Albus poseer poderes oscuros? Sí, claro. A nadie le gusta pensar que es naturalmente propenso hacia el mal... Y como nos dijo Dumbledore (y Hedda lo ha reformulado de una forma mucho más Slytherin): no son nuestras habilidades, sino nuestras elecciones las que definen quienes somos.

BSCE: No, Jack Hollow actuó por "voluntad propia", pero bajo la amenaza de que algo muy malo podía pasarle a sus hijos si no lo hacía. Coincido: el flujo mágico, o la esencia mágica como me gusta llamarla, es una excelente explicación para las habilidades que poseen muchos magos, así como también para explicar por qué hay hijos de muggles capaces de hacer magia, o hijos de magos incapaces de hacer magia. Aquilanest es otra de esas grandes y ostentosas mansiones venidas abajo con la decadencia de la pureza de la sangre. ¡Pero el interés del Mago por la propiedad no se debe a una cuestión de pureza de sangre! Sino más bien, está relacionado con el hecho de quién fue su dueña, y la magia que ello implica sobre el lugar. Linus Cavenger: sí, es mestizo. El juego del Mago es sutil... Creo que con el correr de los capítulos se irá haciendo más evidente. Todavía no tenemos todas las cartas sobre la mesa. ¿Felicity tiene algo que ver con el Mago, como una relación personal? No, no están emparentados si a eso te refieres.

3312luv: Me gusta el término "cosas de impacto" jaja. Pero sí, coincido. El capítulo pasado tuvo sus momentos cumbre: la explicación del parsel (venimos desde LGN esperándola, no?), Heros Morgan aprendiendo de Ducan Ford (por lo visto, los ha sorprendido más de lo que yo había previsto), descubrir que hay más infiltrados en el Ministerio de los que imaginábamos. Es verdad que Amadeus tiene una forma de pensar que se complementa muy bien con la de Albus: siente curiosidad por la magia, y no la juzga... No piensa en el pársel como algo oscuro, sino como algo que amerita su interés. Efectivamente, Hugo ha logrado entrar al equipo. Y Thomas no va a permitir que una Visión le robe su oportunidad de estar con Felicity: lleva muchos años esperando a que ella le de una oportunidad.

purkiss: siempre que me es posible, intento responder a todos los reviews :) Es difícil seguir la linea temporal de todos los personajes (Yo la tengo anotada en un cuaderno que tengo junto a la computadora para no perderme jaja) así que no te culpo por no hacer la conexión entre Scarlet y Agamenon. Pero sí, son contemporaneos. ¿James es el único mujeriego del grupo? Mmm... Es el más mujeriego, aunque Lorcan no se le queda atrás. Louis es el más romántico, al que le gusta la idea de tener una novia. Y Alex es el más tranquilo de los cuatro, y definitivamente no es un mujeriego. Scarlet no le habla a Nina de la Orden, ni de la guerra. Pero si la entrena para el duelo. La ha entrenado siempre, desde que era pequeña. Y sí, Nina admira a su madre, pero hay que tener en cuenta que todavía es chica, y hay muchas cosas de Scarlet que no sabe.

229: ¡Lo voy a confesar! Me encanta cuando me dicen que se han quedado sin habla leyendo un capítulo jajaja. Es una reacción demasiado intensa y que expresa muchas cosas :) ¿No te veías venir a Linus como parte de la Rebelión? Bueno, hay que reconocerle que hace un trabajo muy bueno como inflitrado, moviendose con mucha cintura entre los dos lados como para no despertar demasiadas sospechas. Y sí, empezamos a ver un poco los "planes" de la Rebelión: hacia dónde apuntan, y que podemos esperarnos que suceda próximamente. La frutilla del postre parece que ha sido la relación Ford/Heros, algo que por lo visto a dejado a casi todos estupefactos. Me gusta saber que todavía tengo el factor sorpresa de mi parte... A veces siento que ya me conocen tanto que me empiezo a volver predecible! Sobre la reunión en sí: que bueno que notaste que no es era la típica "reunión de malos"... Ni siquiera estaba el Mago de Oz, y eso es IMPORTANTE, porque claramente, no necesita estar presente para llevar adelante sus planes. Y su identidad, no es solo un misterio para sus enemigos, sino también, para muchos de sus seguidores. Coincido en que no existen habilidades puramente buenas o puramente malas, sino más bien es el significado que le damos, y la intención con que las usamos lo que termina determinando eso. Y sí, es verdad, no hay nada naturalmente malo en la forma en que Albus adquirió la capacidad de hablar pársel, aunque sí hay que ser prudente con la idea de que "La magia lo eligió", no te parece? Y sí, Albus es un personaje gris, y por lo tanto, su reacción es... gris. ¿Qué tanto Albus se parece a Salazar? Bueno, no sabemos mucho de Salazar Slytherin, salvo la parte fea de la historia, cuando se peleó con Godric, encerró un basilisco en Hogwarts y prometió limpiar la sangre de los magos jajaja. Pero me gusta pensar que no siempre fue así, o de lo contrario, nunca habría sido amigo de Godric, Rowena y Helga. Creo que hubo algún momento, antes de que todo el tema de la pureza de sangre se le subiera a la cabeza, en que Salazar fue un buen mago, interesado por trasmitir los conocimientos de la magia, por crear un lugar donde los alumnos se sintiesen que pertenecían. Así que parecerse a él no necesariamente el algo malo. Pero bueno... Ni siquiera Albus sabe todavía que tan parecido o no es al Salazar. Talvez lo único que tienen en común es el pársel... Sobre Lily, nuevamente estamos ante una decisión compleja, donde no parece haber un camino correcto y otro incorrecto, o al menos no podemos verlos tan claramente, porque ambas alternativas tienen sus cosas buenas y sus cosas malas. ¡No te preocupes por el largo del review! Estoy acostumbrada a los reviews extensos jaja.

anilem12: ¿Por qué McKenzy estaba nervioso o asustado? Duncan Ford, por supuesto. El hombre le pone los pelos de punta. Todavía no he tenido la oportunidad de mostrar a este personaje en todo su esplendor, pero es bastante desagradable como ser humano. Es un psicopata sádico y cruel... Sí, creo que eso lo define bastante bien jaja. Y entendiste bien: Bradshaw no forma parte de la Rebelión. Un ataque a Hogsmeade: sí, es un blanco importante. Y difícil. Está muy vigilado últimamente. Pero si logran llevarlo adelante exitosamente... Bueno, será un golpe fuerte para la moral de la gente, y para el ego de los Aurores también. ¡Y claro que el Mago quiere control de Camelot! ¡Es Camelot! ¿Quién no quiere acceso a ese lugar? ¿Qué es lo que hacen Heros y Duncan? Sí, extorsionan a personas... Son matones. Y torturadores. Y asesinos, básicamente. Son los que se ensucian las manos, por decirlo de alguna forma. ¿El Palacio de las Águilas existe o es creación propia? Aquilanest es creación mía... Lo siento, no hay fotos para que puedas usar de referencia. Pero prometo buscar cuando tenga tiempo en internet a ver si encuentro algo que sirva de referencia para que pueda imaginarlo. Pero si lo llaman Palacio de Águilas, puedes imaginarte que se encuentra en una colina bastante alta, con una vista hacia las tierras que la rodean, y es un castillo alto, de torres inmensas y largas. Sobre Albus y el pársel: no, Amadeus no dice qué es lo que vuelve "apto" a un mago para hablar el idioma, porque no lo sabe jaja. ¿Qué es lo que se necesita para hablar pársel? Albus se pregunta lo mismo jaja. ¡No te lamentes de que Thomas haya visto la predicción sobre Felicity! Lo ha impulsado a buscarla con más fervor ;) Sobre Alex Domich: te puedo asegurar que no es ninguna víctima, jajaja. Los Caballeros siempre prueban sus inventos y sus bromas entre ellos, y bueno, esta vez le tocó a él jaja.

Severus 8: Los hijos de Hollow todavía no están en edad escolar para asistir a Hogwarts. Pero puedo asegurarte que Duncan Ford tiene formas muy convincentes de hacer que la gente le obedezca. Sí, Linus tiene una hija en Hogwarts: Mila Cavenger, y sí, ella es neutral en el colegio... Pero no todos los hijos saben sobre las implicancias políticas de sus padres. Hasta donde Mila sabe su padre es un reconocido abogado que trabaja en el Departamento de Seguridad Mágica llevando adelante los casos frente al Wizengamot. Y sí, Linus es mestizo. No eres el primero que me hace esta pregunta... ¿puedo saber por qué el interés ? Pura curiosidad lo mío jaja. ¡Pareces convencido de que las Joyas de la Corona van a volver a aparecer! ;) Sobre Heros: nose si la palabra es "respetar" a Albus, sino más bien que sentía intrigado sobre la presencia de un Potter en Slytherin... Y visto desde esta nueva perspectiva que tenemos ahora del personaje, podemos interpretarlo como curiosidad por ver qué resultaba de un Potter Slytherin, después de todo, había muchos rumores al respecto en esa época. Me gusta que mantengas tu teoría sobre el futuro de Albus, jajaja. Veremos si con los años se cumple. ¡Muy bien por notar que aquellos que tienen trabajos público no usan el anillo todo el tiempo, sino que lo llevan escondido en la túnica! Linus recién se lo coloca cuando tiene que cruzar las barreras de Aquilanest (sin anillo no puedes entrar). ¡Gracias y gracias por tus palabras sobre la explicación del pársel! Sí, hay una analogía entre la Física y la Magia, con una vuelta de tuerca como me gusta darle a mi jaja. Porque no todos los hijos de Harry y Ginny tienen esta habilidad. Solo Albus. P.D: me gusta como en el headcannon de todos los fanáticos de HP, Remus Lupin era el que controlaba a James y a Sirius, la voz de la razón y el estudiante aplicado, a veces un poco avergonzado de las estupideces que hacían sus amigos, pero siempre incondicional.

Sandrdelaoliva: Sí, Linus es un envidioso! ¿Aspira a ser Ministro si la Rebelión gana? Bueno, en defensa de Linus, él se ha unido a la Rebelión por convicción, no solo por poder. Coincido en que el ser humano puede ser muy decepcionante: le cuesta aprender de los errores, y vuelve a tropezar con la misma piedra una y otra vez, casi sistemáticamente. Pero en medio discursos sobre supremacía de magos y deseos de guerra, también surgen cosas buenas. Personas dispuestas a sacrificarse, gente que siga apostando al amor... Depende del lado del cual lo miremos, el vaso puede considerarse medio lleno o medio vacío, jaja.

Tefi Black: pedías Hogwarts, así que te traje otro capítulo casi exclusivamente de Hogwarts (consideramos a Felicity y a Thomas dentro temática "Hogwarts"? jaja). Y si además venías esperando un poco de drama adolescente, bueno, también traje un poco de eso jaja. Y posiblemente este es uno de los capítulos donde vemos un Albus arrebatado por el torbellino de emociones que supone transitar la adolescencia, pasando de momentos de completa euforia o momentos de furia incontrolable. ¿Alex es el nuevo beau de Lily? No fue una interacción con fines románticos. Fue un momento sincero, donde Alex se preocupó por ella e intentó ayudarla... James es bastante despistado algunas veces, y puede pasar por alto algunas cosas. Pero Alex es mucho más perceptivo, y notó que pasaba algo con Lily. Y ella verdaderamente necesitaba alguien en quien apoyarse, aunque fuese solo un rato.

Camilla 740: ¿Qué hará Circe cuando llegue el momento de elegir bando? Uf... Que pregunta. Pero bueno, Albus hace un razonamiento muy interesante: Circe no parece el tipo de persona capaz de unirse a la gente que mató a los padres de su mejor amiga. Aunque pelear del lado contrario a tu familia tampoco puede ser fácil, no? Para bien o para mal, son sus padres... Y Taurus es su hermano. Y por ahora, ninguno de los chicos sabe que Zabini fue quien mató a los padres de Tessa. Sobre Albus: sí, su deseo por aprender más sobre la magia y sus propias capacidades empieza a volverse un poco una obsesión. Y no se limita solamente a él, sino que como vemos, se extiende también a Lily. ¿Crees que no encaja que Albus hable pársel? Bueno, aquí me permito pensar diferente... Yo creo que encaja perfectamente con el personaje, jaja. Pero bueno, es algo personal claramente. Espero que, con el correr de los capítulos, le vayas encontrando más sentido a por qué decidí incluir esto en la historia... Aunque bueno, también está la posibilidad de que fuese algo completamente innecesario, llegado el momento. Pero en cambio me alegro que te gustara el momento que compartió Lily con los Caballeros. Creo que le trajo un poco de alegría a un capítulo que venía muy cargado con energías oscuras y charlas sombrías jaja. ¿Tendrá otra visión? Uf, eso depende enteramente de ella! Sí, es verdad muchos especular sobre un Lily/Lysander, aunque no creo haber insinuado esta pareja en ningún punto de la historia jaja.

lulu0611: ¿Impaciente por el quidditch? Bueno, aquí tienes algo de quidditch, aunque algo me dice que no va a ser lo que te esperabas jaja. ¡Me vuelve loca que todos se sientan tan sorprendidos de que Heros Morgan forme parte de la Rebelión y esté aprendiendo de Ford! Jajaja. Nadie mostró tanta sorpresa cuando se enteraron de Zafira ;) ¿Qué hay de la Orden, si saben de las misiones de Zaira y Morgana? A grandes rasgos. Saben que están persiguiendo pistas que dejó Solcoff y buscando formas de luchar contra la Rebelión. ¡Es verdad, la confirmación de que Linus no era de fiar llegó relativamente rápido! Normalmente suelo mantenerlos en vilo durante más tiempo, jaja. ¿Aquilanest tiene algo de especial para el Mago? Sí, lo tiene. No voy a decir qué, pero lo tiene. Pero he revelado muchas cosas en el último capítulo, así que me permito mantener algunos misterios jaja. La familia Avery está inspirada en las miles de familias corruptas que existen en el mundo, pero particularmente, en aquellas involucradas en el tráfico de drogas, armas, personas... Y cómo disfrazan todo eso con actos de caridad, y falsas cenas a beneficio de las mismas causas que ellos son responsables en primer lugar. Me gusta pensar que mi historia, cada tanto, puede ser también una declaración política :) Sobre Hogwarts: este será un año intenso para nuestros chicos, porque además de todo lo que ya sabemos, tendrán que lidiar con empezar a definir sus futuros: pensar en qué carreras quieren seguir cuando terminen el colegio, y a partir de ello, definir qué TIMO tienen que aprobar! Será divertido y estresante en partes iguales. Yo también soy una friki de la ciencia, y creo que eso se vuelve bastante evidente en algunas partes de mi fic, jajaja. Por favor, si en algún punto sienten que se me está yendo la mano, háganmelo saber jaja. Ha sido lindo terminar el capítulo con los Cabelleros, ¿verdad? Me gusta escribir sobre ellos, porque le dan cierta frescura y ligereza a la historia. Me recuerdan las cosas lindas que existen en este mundo jaja. ¿Pobre Alex? Oh, no sientas pena por él. Los Caballeros siempre prueban sus chascos y sus bromas entre ellos. Esta vez le tocó a Alex. Además, él fue quien inventó las Bombas, así que tenía sentido que fuese quien las probara jaja. Y es verdad que Alex se ha vuelto más responsable desde que lo nombraron Prefecto, o al menos, eso intenta aparentar... Las golosinas de Honeydukes, sin embargo, siguen siendo su perdición, y nunca se pierde la oportunidad de escabullirse por el pasadizo secreto para recolectar algunos dulces (aclaro que Alex siempre deja una bolsa con monedas para pagar por lo que se llevan... Son ladrones honestos jaja).

POR FAVOR, NO OLVIDEN PONER SUS NOMBRES/NICKS EN LOS REVIEWS O DE LO CONTRARIO NO PUEDO RESPONDERLOS!

Saludos,

G.