Capítulo 22. La verdad
El tema de la confesión de Luna acerca de que Jacob y ella nunca habían sido pareja se difundió como pan caliente entre todos los habitantes de la casa. Blaise decía sentirse orgulloso que su principessa nunca tendría tan mal gusto para meterse con ese chico de apellido Chang, Ronald hacía chistes de mal gusto referentes a los cuernos y Pansy volvía a ser cariñosa con Luna y con Theodore.
Aunque para todos, la situación parecía normalizarse, para otros lo peor estaba por llegar, con el anuncio de Draco de que volverían al ruedo con un gran operativo que aseguraría la destrucción de la corporación Arklay, los nervios se habían alterado para algunas personas, cuyos secretos escondían más de un lazo con el enemigo que pretendían destruir.
Harry parecía más alterado que de costumbre, cualquier cosa que le decían generaba una ola de comentarios que terminaban siempre en acaloradas discusiones que solo Draco o Blaise se atrevían a frenar, incluso con Ron había discutido un par de veces. Todos trataban de guardar las mayores energías para evitar fracasar en lo que iba a ser la misión más importante de sus vidas, pero a pesar de todos los esfuerzos realizados no podían librarse del cansancio mental que a todos aquejaba, el solo hecho de repasar la estrategia que llevarían a cabo le producía a más de uno un intenso dolor de cabeza.
A tan solo un día de la riesgosa misión era muy típico encontrar pequeñas reuniones de los grupos de trabajo por toda la casa, en donde se trataban todo tipo de temas, desde el rol en la misión de cada uno, hasta los posibles casos que se podían presentar al realizar aquella ardua labor. Luna en particular trataba de estar muy informada de cada movimiento que se debía realizar, por ello, no había faltado a ninguna de las reuniones e incluso llevaba una pequeña libreta donde repasaba una y otra vez el plan a seguir como tratando de memorizarlo sin omitir detalle alguno. Aquella mañana no era la excepción, la rubia se había despertado antes del amanecer con el claro propósito de entrenar antes de que los rayos del sol se asomaran por el horizonte, la chica había vuelto a casa cuando la oscuridad aún reinaba la casa, por lo que era difícil distinguir claramente las figuras que hablaban en susurros desde el estudio, la conversación que llevaban las dos personas le pareció interesante, sobre todo por la hora a la que se realizaba y a lo privada que parecía ser, con el cuidado máximo se escabulló hasta la cocina, se subió con facilidad en el mesón y asomó su cabeza por la pequeña ventana que daba al estudio agudizando su oído para escuchar todo.
En el interior del estudio no había dos personas sino tres, en medio de la oscuridad Luna pudo divisar a Ronald, cuyo inconfundible color de cabello resaltaba a la débil luz que ingresaba desde afuera, Draco sentado despreocupadamente frente al pelirrojo y Theo que se encontraba recostado sobre el marco de la puerta, la luz de la luna iluminaba sus ojos claros y poco comunes, lo que le daba un aspecto atractivo pero letal por la forma en que miraba a Ronald.
- Les digo que no trato de cubrir a Harry – Exclamó el chico de pecas con voz cansina – Puede ser mi mejor amigo, pero si él es culpable de todo esto debe pagar – Draco realizó un bufido antes de hablar.
- Te lo advierto Weasley, si me entero que cubres a Potter vas a sufrir las consecuencias – Ron rodó los ojos con fastidio y se removió con gesto de incomodidad en su silla.
- Ya les dije lo que sabía. – Dijo haciendo una pausa al hablar – El apellido de Harry era Riddle, sus padres adoptivos son Tom Riddle y Bellatrix Black, durante un tiempo d años convivió con ellos, pero luego por razones desconocidas fue entregado a un tutor, el comisario Severus Snape, con quien mantuvo contacto hasta la muerte de este. Al parecer Harry y Snape no se comunicaban con Riddle, de hecho, Harry en sus años de estudiante de la escuela de policía cambió su apellido a Potter, apellido real de sus padres.
- ¿Has hablado con Potter de su pasado? –Ron palideció durante unos segundos antes de contestar, al parecer le costaba dar aquella información
- Si – Susurró cabizbajo – Se puso algo nervioso por mi interés en sus padres, pero se escuchaba sincero cuando me contó que solo sabía que sus nombres eran Lily Evans y James Potter, que ambos eran científicos y que le habían salvado la vida en más de una ocasión. –Theodore suspiró con cansancio, al escuchar el relato de Ron, esa información que le proporcionaba el chico era la misma que ellos poseían y aquello no les ayudaba en nada.
- ¿El contacto de Potter con Voldemort? – Ron negó con la cabeza un par de veces
- Es nulo…
- ¿Sabe ya que ese sujeto mató a sus padres? – Ron volvió a negar con la cabeza y Luna ahogó un grito que la pudo haber delatado ¿Así que Voldemort había matado a los padres de Harry? Aquello era una confesión verdaderamente seria.
- ¿Estás seguro que Potter no nos traiciona? – Preguntó Draco con insistencia
- Sí. Harry está ligado a Riddle por su parentesco adoptivo, era la única figura paterna que tuvo durante un tiempo y eso le hizo estar muy agradecido con él, pero hasta allí –Confesó Ronald con sinceridad – Creo que él también es una víctima más de todo este desastre
- No me convence del todo –Susurró Draco ceñudo – Estaré atento de sus movimientos y quiero que ustedes hagan lo mismo, a la mínima señal de algo extraño debemos actuar. – Luna se bajó con prisa de su escondite y se escabullo escaleras arriba hasta las habitaciones, ¿Qué debía hacer? Un secreto de esa magnitud no podía mantenerse oculto, eran sus padres y Voldemort se los había arrebatado de una forma baja y sucia, dispuesta a hallar una salida del laberinto en el que todos estaban encerrados, la rubia entró apresuradamente en la habitación de Harry, quien se despertó sobresaltado.
- ¡Lo lamento! –Se disculpó Luna colocando las manos arriba
- ¿Luna? – Exclamó Harry con voz soñolienta – Son las cuatro de la mañana, ¿Qué haces despierta?
- Tengo que hablar contigo y no puede esperar – El tono de alarma y preocupación de la chica hizo que el sueño abandonara el cuerpo de Harry. El moreno la invitó a tomar asiento y se levantó para ir al baño, unos minutos después había regresado con el rostro y el cabello completamente mojados.
- Lo siento por hacerte esperar, sí quería escucharte sin dormirme debía darme un baño – Luna sonrió por las ocurrencias del chico y suspiró tratando de darle la noticia de la mejor manera. – Ahora sí, ¿De qué querías hablarme?
- Harry… ¿Qué sabes de tus padres? – El chico de gafas se tensó de inmediato, aquel era un tema algo doloroso para él.
- Mis padres biológicos murieron en un accidente – Explicó pacientemente
- ¿Qué tipo de accidente? – El moreno frunció el ceño disgustado y miró a Luna con reproche
- ¿Por qué quieres saber eso, Luna? – La rubia se acercó a Harry y tomó cariñosamente su mano para transmitirle algo de confianza, pero contrario a lo que ella deseaba solo logró poner algo nervioso al chico de gafas.
- Hay algo de lo que me enteré escuchando por los pasillos, que siento que debo contarte – Harry asintió algo asustado y Luna continúo hablando – Se trata de tus padres…
- ¿Qué pasó con mis padres? – Dijo demasiado exaltado
- Tus padres no murieron en un accidente como hasta ahora habías creído – Harry abrió la boca totalmente contrariado, pero no produjo sonido alguno – Ellos… fueron asesinados
- ¡¿Qué?! – Gritó muy alto. Lágrimas abundantes inundaron sus ojos al punto que su visión de la rubia frente a él pronto se hizo borrosa.
- A tus padres los asesinó… Voldemort – Aquello había sido demasiado para el muchacho, quien adolorido había lanzado un grito desgarrador que de no ser porque se colocó la almohada en el rostro todos en aquella casa lo habrían escuchado. Ver el dolor en los ojos de Harry había roto el corazón de Luna, quien lo había acompañado en su profundo dolor y lloraba junto a él.
- Él me quitó todo Luna – Decía Harry en medio del llanto – ¡Creí que era como su hijo! Todos estos años me mantuve en silencio acerca de sus actividades porque a pesar de todo él era mi figura paterna, pensaba que me protegía, que me defendía… un chico sin nada en la vida valora lo poco que tiene ¿sabes?
- Perdóname. Yo no debí decirte eso Harry – Le dijo Luna apesadumbrada al ver el dolor del chico
- Hiciste lo correcto. Ya era hora de que me quitara la venda de los ojos, ahora puedo ver con claridad mi misión. – La determinación en sus palabras la asustaron
- ¿Qué vas a hacer? – Preguntó temerosa - ¡Harry por lo que más quieras no cometas una locura! – Potter sonrió y se limpió con violencia las lágrimas de sus ojos
- Vamos a acabar con él Luna. Le daremos donde más le duele y conseguiremos nuestra libertad de una vez por todas – Susurró con seriedad
- ¿Nuestra libertad? – dijo algo cohibida
- Sí. Sé perfectamente que él te obligó a alejarte del hombre que amas y que quiere que seas su espía en esta casa. – Luna se sorprendió por lo que Harry le acababa de confesar, sin embargo, no le dijo nada. – Vamos a destruirlo y quiero saber si cuento contigo – Luna asintió enérgicamente y Harry prosiguió – Perfecto, entonces el plan es el siguiente…
Harry había tardado aproximadamente una hora explicándole cada detalle del complejo plan que debían llevar a cabo para desenmascarar a Voldemort, al salir de la habitación del moreno, Luna temblaba de pies a cabeza, era cierto que el plan a realizar era algo descabellado y por eso no había estado de acuerdo al principio, de salir mal podría lastimar a mucha gente, pero también sabía que esa era la única salida que tenían para librarse de ese sujeto que tanto daño les había causado, si aquella era la única alternativa ella no dudaría en tomarla aun con lo compleja y arriesgada que parecía. Los posibles errores que podía cometer se repetían una y otra vez por su cabeza, al punto que no era consciente que había salido de casa y que se dirigía a paso apresurado en medio de la oscuridad hacia el lago que quedaba cerca. Al llegar se dejó caer al húmedo suelo y tomó sus piernas con gesto preocupado, estaba asustada por todo lo que podía ocurrir y en aquel momento todos sus pensamientos estaban dirigidos en Hermione, su bebé y la pequeña Donna. Una figura salía lentamente del lago, por un momento se quedó allí paralizada solo contemplando como se acercaba a ella cada vez más, el sujeto en cuestión era alto y fornido, su andar era elegante y sigiloso como el de un depredador que está en búsqueda de su presa, estaba tan embelesada mirándolo que no notó cuando este llegó frente a ella.
- ¿Te encuentras bien? – Luna subió su rostro y se encontró con la mirada preocupada de Theodore
- S…Si – Contestó algo nerviosa sin poder mantenerle la mirada. El chico tomó aquello como una invitación a quedarse, pues se sentó al lado de ella sin emitir una palabra y el incómodo silencio reinó durante unos segundos que parecieron horas. – ¿Qué haces acá? – Preguntó mirándolo sobre su hombro, el chico levanto su mirada y sin hablar señaló el lago en frente de ellos.
- Nadar un poco logra hacerme relajar – confesó mirándola fijamente, la rubia asintió y volvió a sumirse en el profundo silencio. - ¿Y tú? – Se atrevió a preguntarle –Pareces algo nerviosa
- Lo estoy – Dijo abrazando con fuerza sus brazos para transmitirse calor en aquella fría madrugada.
- Supongo que es por la misión - Luna asintió dándole la razón – No te preocupes, todo saldrá bien
- ¿Cómo lo sabes? – Lo retó con la mirada con gesto desafiante, a Theo pareció darle mucha gracia aquello, así que sonrió antes de contestar.
- ¿Qué es lo que te preocupa? ¿Morir? – El castaño soltó una sonora carcajada cargada de sarcasmo – Lo único seguro que todos tenemos es la muerte, aparte de que con tus poderes yo no me preocuparía.
- Lo dice el señor "Yo me regenero" – Contestó mordazmente la rubia frunciendo el ceño
- No siempre ocurre – reconoció el ex mercenario mostrándole a Luna su brazo izquierdo, de donde se podía ver una enorme cicatriz que aún no sanaba del todo.
- Lo lamento – Se disculpó apenada. El alzó los hombros restándole importancia al asunto y ella sonrío a modo de que todo estaba bien. - ¿Cómo lo haces?
- ¿Qué?
- Estar tan tranquilo a sabiendas de que puedes perder a las personas que amas – Theodore removió su húmedo cabello desordenándolo salvajemente, gesto que la tomó completamente por sorpresa al verlo así tan rebelde, salvaje, su piel se erizó al recordar sus momentos juntos y juraba que incluso se pudo haber sonrojado porque Theodore la miró con diversión.
- Cuando no tienes nada que perder, no tienes nada de qué preocuparte – Contestó con simpleza.
- ¡Cómo puedes decir eso! – Exclamó molesta - ¿Dónde quedan Draco y Blaise? – Theodore volvió a sonreír, lo que estaba haciéndole perder la paciencia a Luna.
- Hace unos años, cuando inicié mi vida como mercenario, recuerdo que en cada objetivo que nos asignaban yo era un completo desastre, siempre me preocupaba demasiado por el bienestar de Malfoy o de Zabinni. Quería asegurarme en cada paso que daba que ellos estaban vivos y muchas veces por corroborar aquello dejaba de cumplir lo que me correspondía hacer a mí. El sujeto que nos entrenaba, quien era un hombre muy rudo, me llamó aparte un día y me regaló el mejor consejo que pude recibir como soldado, me dijo que un buen guerrero debe tener sus ojos fijos siempre en el objetivo y que una vez que se conseguía la meta propuesta, entonces ya podías fijarte en lo demás. – Luna soltó un bufido de molestia
- Eso es absurdo – Replicó enojada
- En ese momento yo también pensé lo mismo, pero luego él me dijo lo siguiente "Cuando involucras los sentimientos en medio de la guerra y tu enemigo lo nota, todo acaba mal, pero si eres capaz de mostrarte ante tu némesis como una persona sin nada que perder, será más fácil para ti llevar la situación hacia el terreno contrario" – Luna pareció reflexionar durante algunos segundos, lo que aquel hombre le había dicho a Theodore era muy cruel, pero también muy cierto, si ella involucraba sus sentimientos por sus amigos, Voldemort terminaría aprovechándose de ello, si ella se mostraba indiferente, él no tendría un arma con la que atacarla. Ahora veía y entendía mejor las cosas desde la perspectiva de Harry y todo ello se debía a la reflexión que le había dado Theo.
- ¡Genial! – Gritó emocionada abrazando a Theodore – Eres simplemente genial – Susurró separándose de él, al hacerlo lo miró a los ojos y pudo notar que él la miraba sumamente serio, tal vez había sido muy atrevida al abrazarlo, las cosas entre ellos no habían quedado en los mejores términos y lo más probable es que él quisiera guardar su distancia.
- Que bien que te haya servido mi consejo – Exclamó sinceramente el castaño desviando su mirada hacia el imponente lago que estaba frente a ellos. – Ahora podemos hablar de mi paga – Luna lo miró extrañada al oírlo hablar.
- ¿Paga? ¿De qué estás hablando? – Preguntó algo sorprendida al verlo cambiar de tema tan ágilmente
- El consejo no fue gratis, debes pagar por ello – Le contestó sin dejar de mirar el lago
- ¿Pagar? – Volvió a repetir cada vez más confundida - ¿Y cómo te podría pagar? – Los ojos de Theo se fijaron en ella y por un momento Luna pudo jurar que había visto un brillo de malicia y diversión en ellos.
- Con la verdad – Susurró él muy despacio
- No sé de qué verdad me hablas –Mintió ella levantándose de donde se hallaba sentada, la rubia hizo el intento de marcharse del lugar, pero no pudo dar un solo paso al sentir el fuerte agarre que Theodore ejercía sobre su abdomen.
- ¿Segura? – Susurró en su oído. Luna asintió algo intimidada, pero sin dar su brazo a torcer, estaba dispuesta a seguir el plan de Harry y eso conllevaba dejar sus sentimientos de lado.
- ¿Qué es lo que te propones? – Le increpó Luna volteando su cuerpo hasta quedar frente al chico.
- Nada. – Dijo algo cortante por la actitud de ella
- ¿Qué quieres de mí? – Preguntó de nuevo con algo de agresividad. Él ni siquiera se inmuto, contrario a lo que Luna pensaba solamente la miró como queriendo retarla, luego de algunos segundos de una intensa lucha de miradas en las que ninguno de los dos bajó la guardia, Theodore desvió su mirada hacia el sol, que ya se asomaba con sus brillantes rayos, para Luna no pasó desapercibido su gesto de dolor en su rostro que hizo antes de dar media vuelta dispuesto a marcharse. La rubia lo vio caminar rumbo a la casa y algo en su interior se removió de forma brusca, casi escuchaba una pequeña vocecilla que le pedía a gritos que no lo dejara ir, sin saber por qué y con seguridad, corrió tras de él llamándolo a gritos, Theodore volteó su cuerpo y la miró con expresión de confusión al verla correr hacía él y lanzarse en sus brazos llevándolos a ambos irremediablemente al suelo.
- ¿Qué haces? – Preguntó él completamente confundido. Entonces Luna sin decirle nada, lo besó. La rigidez de su cuerpo le dio indicios a la chica, que aquello había sido una mala decisión, se apartó de él con agilidad y se disculpó un par de veces antes de intentar levantarse de encima de él, pero Theodore giró tan rápido que ella ni siquiera fue consciente del momento en el que los papeles se habían invertido y ahora era ella quien estaba a su merced.
- No te disculpes – Le susurró antes de tomar sus labios en un beso lento y cargado de tantos sentimientos, que por un momento ella pensó perderse en él. Pero pronto acabó y contrario a lo que Luna se pudo haber imaginado, el castaño la ayudó a ponerse en pie – Ojalá llegue pronto el día en el que me hables con la verdad – dijo él y ante su mirada consternada se marchó dejándola completamente confundida y sola.
Próximo capítulo: El traidor
