"Vendito Dios por encontrarnos en el camino, y de quitarme esta soledad de mi destino."-Bendita tu luz, Maná.
La rutina de dormir juntos en la misma habitación ahora sería inalterable, cosa que no le gustó a Buyo hasta que notó la cama de la otra habitación era toda para su majestad.
Despertar a su lado le daba confort al cual podría acostumbrarse, sus ojos azules recorrieron el rostro de Sesshomaru, verdaderamente atractivo, aunque no es lo que más le gustaba de él, no pudo evitar pensar en sus intenciones.
¿Serían verdaderos sus sentimientos?
Apretó los labios, no podía creer Sesshomaru quisiera estar con ella, es decir, no tenía nada de especial, nada que pudiera justificar su atracción, su amor, absolutamente nada, pero él no era de mentir, si no sentía algo era notorio. Cerró los ojos recordando esos días en la pubertad donde intentó encontrar su identidad, encontrar algo a lo cual pertenecer y sentir como suyo. Pero siempre terminó en fracaso, era como si careciera de personalidad.
《Porque no la tienes》le dijo su conciencia.
Tenía razón en ése punto. No tenía una personalidad definida ni propia, desde adolescente fue encasillada en una sola palabra que dominó su mundo, solo era la chica fea y rara que nadie tomaba en cuenta y a la que todos engañaban. A pesar que intentó probar integrarse a grupos distintos, supo que nada de eso era para ella.
《Porque eres y siempre serás solo la chica que no tiene un pelo de gracia 》su conciencia, era a veces su peor enemiga.
"-Kagome- recordó las palabras de su madre el día que regresó llorando de la secundaria.
¿Lo recuerdan?, cuando se burlaron de su trasero y otras partes de su cuerpo.
su madre siempre fue la razón por la cual seguía adelante, siempre fue una buena madre.
-Las modas van y vienen, nada de eso te define como persona querida, solo son una extensión o un disfraz- le tomó por los hombros sonriendo -Tú eres tú, nadie te puede quitar eso, quizás hoy lo que es considerado bueno cambie y sea otra cosa
》Mañana descubrirás que lo que hoy brilla no era realmente oro, si no una imitación; mañana descubrirás que aquella chica hermosa ya maduró y no se centra en esas vanalidades o por el contrario, su cuerpo es lo único que tiene para mostrar, ¿No crees que es más triste?; Mañana tus dotes y habilidades brillarán más que una ropa bonita, mañana despertarás y verás, que esa única persona que te ama, te ama con todo su corazón, porque la belleza exterior sirve para llamar la atención, pero la del corazón, ésa atrapa para siempre"
-¿Será verdad?- llevó sus dedos hasta el rostro de ese hombre que aseguraba ver en ella algo que se negaba a si misma.
Le acarició un ratito, sonrió, él era alguien más allá de su apariencia, una persona capaz de distinguir más que solo un cuerpo hermoso o una cara bella.
"-Usted y Kagura se veían tan bien juntos
-Hmp-
-Si salieran juntos, serían una pareja maravillosa...
-Si saliera con ella, no tendríamos nada de qué hablar"
Tenían algo de razón, en todo el tiempo que ella trabajó con la cantante junto a su jefe jamás les vio pasar de saludos corteses y asuntos relacionados con su carrera. Llevó sus dedos a los labios de Taisho, esos que finalmente probó, esos tan suaves como el terciopelo. Era ella la mujer con la que conversaba, la que recibía sus alabanzas, la que recibió un aventon cuando se les hizo más tarde de lo usual, fue ella quién recibió la mitad de su sándwich ese primer día de trabajo en que olvidó llevar algo de comer, las atenciones de Sesshomaru, aunque sutiles, siempre fueron dirigidas hacia su persona. Ahora que lo pensaba bien, era la única a la que le prestó su taza favorita con el logo de la empresa y... la única a la que le sonrió, la única que sentía indispensable a pesar de los comentarios de los demás, él siempre le miraba cuando creía ella estaba distraída.
-¿Será verdad?- el dedo se detuvo en su labio inferior.
De repente los ojos dorados de Sesshomaru le enfocaron, aprisiono su mano, le besó los dedos con delicadeza antes de soltarla. Ella se sonrojó.
-Buenos días- saludó tratando de calmarse.
-Hmp- contestó.
-Deberias dejar de usar esa muletilla
-Deberias dejar de usar esa pijama tan aburrida, pero es parte de ti y lo acepto- bromeó.
Kagome rió, Sesshomaru sabía qué decir cuando le convenía. Él se sentó, estiró sus manos, se puso de pie, rodeó la cama, ella contenía el aliento entre más se acercaba. Le besó la frente, la punta de la nariz, ambas mejillas y esperó unos segundos para finalmente darle un beso casto en los labios.
Se quedó extasiada con el aliento de ese hombre tan maravilloso. Supo era su forma de decir "Buenos días"
-Haré el desayuno- se dirigió a la puerta, apenas y abrió Buyo le recibió con maullidos.
-No necesitas hacer el desayuno todos los días- llevó la punta de la sábana hasta su nariz para ocultar su sonrojo.
-Es parte de mi plan- tomó al gato entre sus brazos para calmarlo -Para enamorarte
No le dio tiempo de decir nada, ya se había ido, suspiró, pero igual los latidos de su corazón no se calmaban. Salió de la cama, fue hasta las bolsas que seguían sobre una silla ya que le dio mucha pereza arreglarla en el armario, trataría con algún conjunto de ropa interior, quizás algo lindo le haría sentirse más bonita, no perdía nada con tratar, buscaría el rojo, pero... ¡Sorpresa! No estaba por ninguna parte. Caminó hasta la cocina, iba a preguntarle a Sesshomaru si lo había visto en algún lado.
No esperaba ver a su jefe con sus calzones nuevos en la mano viéndolos como si fueran la octava maravilla del mundo, gritó.
-¡¿De donde los sacaste?!- preguntó furiosa.
-Fueron el regalo de tu gato por alimentarlo- contestó como si fuera lo más natural del mundo.
-¡Buyo!- rugió.
El gato siguió tranquilamente comiendo de su platito, los gritos de su humana lo tenían sin cuidado, de hecho, ahora le gustaba más el nuevo humano, siempre le atendía como el rey que era.
-¡Sueltame, yo le doy sus nalgadas!- exclama.
Sesshomaru le sostuvo por la cintura, la mujer era pequeña pero toda una fiera.
-No puedes hacerle eso a un gato mujer, además, tú dejaste las bolsas de compra tiradas- sonrió.
Ella finalmente se calmó, con sus dos dedos se apuntó los ojos y después al gato, lo tendría vigilado, Buyo apenas terminó de comer se estiró, caminó a la ventana y se hecho allí para ver a los mortales desde su palco especial.
Se pasaron el día terminando su cuarta canción, dándose uno que otro beso y viendo una de las muchas películas de Kagome.
"Te regalo mi cintura
Y mis labios para cuando quieras besar
Te regalo mi locura
Y las pocas neuronas que quedan ya
Mis zapatos desteñidos
El diario en el que escribo
Te doy hasta mis suspiros
Pero no te vayas más
Porque eres tú mi sol
La fé con que vivo
La potencia de mi voz
Los pies con que camino
Eres tú, amor, mis ganas de reír
El adiós que no sabré decir
Porque nunca podré vivir sin ti
Si algún día decidieras
Alejarte nuevamente de aquí
Cerraría cada puerta
Para que nunca pudieras salir
Te regalo mis silencios
Te regalo mi nariz
Yo te doy hasta mis huesosPero quédate aquí
Porque eres tú mi sol
La fé con que vivo
La potencia de mi voz
Los pies con que caminoEres tú, amor, mis ganas de reír
El adiós que no sabré decir
Porque nunca podré vivir sin ti"
Compuesta por: Dillon O'Brian / Shakira
Tú by Shakira.
Higurashi sentía que estaba en una burbuja, una que no deseaba se reventara jamás.
Para cuando la noche cayó, se encontraban lavando y secando los platos, apretó los labios, había una pregunta que deseaba hacerle desde hacía un rato, nuestra protagonista tomó aire y decidió ser valiente, dejó el plato y el paño a un lado para verlo a la cara.
-Sesshomaru- llamó.
Taisho le prestó su entera atención, ella aclaró su garganta.
-¿Cuando te enamoraste de mí?- preguntó tan intrigada como la vez en que deseaba saber con quién se quedaría al final momo la protagonista de Pich Girl, un animé que le encantaba.
Él dejó los platos, se acercó a ella, llevó sus manos mojadas a la cintura femenina para levantarla y sentar la en la isla, así estarían frente a frente. Le vio con intensidad, con una decisión que ella envidiaba en él.
-No fue como si un día desperté enamorado de ti- dijo -Fue gradual, fueron esas largas secciones de grabación, fue tu determinación, fueron esas canciones que taradeabas cuando creías nadie te escuchaba, fue tu esfuerzo, tu amabilidad desinteresada, al menos al principio- su mano fue hasta la clavícula de la mujer para hacer círculos con su dedo pulgar.
》Después fueron las horas juntos aquí, el contarte cosas que a nadie le diría, el reír juntos, verte a los ojos, fue todo Kagome, absolutamente todo de ti.
Ella suspiró, Sesshomaru realmente sabía cómo derretir el corazón de una mujer. Se acercó a su oído, ella sintió una palpitación en su intimidad.
-Hasta tus calzones de abuela- bajó a su cuello para depositar un ardiente beso que le dejó con una sensación de calor irreal.
Se separó.
Ella tembló, definitivamente Taisho podría tomarla allí mismo y ella estaría totalmente dispuesta, aunque... ¿Podría soportar le viera desnuda?
El miedo trató de instalarse en su corazón pero él lo calló untando espuma en su nariz, sonrió. Bajó de la isla para tomar espuma del fregadero y untarla en su camiseta y la barbilla, así inició una guerra que terminó cuando Kagome se deslizó y al agarrar los pantalones de Taisho ambos terminaron en el suelo.
Buyo se acercó, vio a los dos locos, maullo y se retiró, sus humanos no estaban muertos así que no necesitaban su divina presencia.
El hombre la atrajo hasta él, miró su sonrisa, tan bonita, tan auténtica.
-Por esto te amo mujer- le besó. Un beso algo jabonoso pero igual de intenso.
Ella igual sentía que por cosas tan pequeñas como esas, su corazón cada vez le pertenecía más y más.
La canción, se llamó Tú.
Continuará...
Perdón la espera, les traje este capítulo ligero pero lleno de sentimientos como ofrenda de paz
Espero lo disfrutaran con todo mi amor para ustedes.
Gracias a mi amiga Andy Taisho por la idea de la ropa interior
Saben que las quiero.
Besitos en el cachetito
