POV. Mia Grey.

—Mia, estoy preocupada, tu padre no aparece desde ayer, Consuelo me dijo que salió muy alterado después de leer el periódico —habla mi madre entrando a mi habitación.

Yo también estoy preocupada, sé que no ha sido el mejor padre del mundo, pero es mi padre.

—Yo también estoy preocupada —digo tratando de pensar en donde estaría él—. Voy a buscar el periódico para ver fue lo que leyó.

—Vamos, te acompaño. —Mi madre me sigue.

Bajamos a la cocina y buscamos el periódico de ayer, cuando lo consigo lo pongo arriba de la encimera y mi madre lo agarra.

Lo lee detenidamente y luego veo como palidece y lo deja caer en la encimera otra vez.

—¿Qué pasa, mamá? ¿Qué hay ahí? —pregunto alarmada.

—Christian... —susurra.

—¿Qué?

Agarro el periódico y lo leo rápidamente.

—Es tu hermano —musita mi madre con los ojos cristalizados.

—Oh Dios mío —exclamo comenzando a llorar.

Hace mucho tiempo que no sabía de él.

—¿Tengo una nieta? —pregunta mi madre confundida.

—No lo creo, ella no se parece a ninguno de los dos —digo mirando detenidamente la foto del periódico—. Entonces mi hermano no es gay, todo fue una mentira. —Me levanto furiosa de mi puesto.

—Tu padre nunca le dio una oportunidad de explicarse —murmura mamá.

—¿Por qué mi padre tuvo que hacer eso? ¿Por qué nos separó así de Christian? Muchas veces he pensado que él no nos quiere ni un poquito a nosotros, y si lo hace, vaya forma de demostrarlo. Si Christian fuese gay yo igual lo iba a seguir queriendo, él es mi hermano y es imposible dejar de quererlo, era tan dulce conmigo, lo extraño tanto —sollozo y abrazo a mi mamá—. Nunca lo contacté porque papá me amenazó, yo tuve mucho miedo, sé que papá puede ser una persona despiadada. —Las lágrimas salen sin parar de mis ojos.

—Yo también lo extraño, es mi hijo —solloza mi madre.

En ese momento suena el teléfono de la casa, mi madre se limpia sus lágrimas y contesta.

—Habla la doctora Trevelyan-Grey... ¡¿Qué?!... Sí, ya voy para allá —exclama mi madre alarmada y sus ojos se vuelven a cristalizar.

—¿Qué pasa, mamá?

—Tu padre tuvo un accidente y se encuentra en el hospital, tenemos que irnos ahora —dice mi madre agarrando su bolso.

Salimos rápidamente de la casa y nos montamos en su coche y ella conduce rápidamente al hospital.

—Le mandaré un mensaje a Elliot —murmuro y ella asiente.

Busco mi teléfono y le escribo rápidamente a Elliot.

Mia:

Elliot, mamá y yo vamos camino al hospital, es papá… Nos vemos allá.

A los minutos llegamos al hospital y mamá le pregunta a la recepcionista por Carrick Grey y ella le dice que está en cirugía ya que tuvo muchas fracturas y algo en el cráneo, la verdad es que no entiendo nada de lo que hablan los doctores.

Lo que me entere fue que andaba muy borracho pero el no tuvo la culpa del accidente, la culpa la tuvo el otro coche que venía sin frenos, así que solamente habrá cargos contra mi padre solamente por conducir ebrio.

Caminamos a la sala de espera y nos sentamos ahí a desesperarnos.

Elliot llega a la hora y está muy alterado —igual que yo—, nosotros queremos a nuestro padre, nunca lo podríamos odiar.

Todos estamos muy preocupados por mi padre, espero que no le pase nada malo.

Las lágrimas ruedan por mis mejillas, creo que mi padre se sintió culpable al ver el periódico y salió a desahogarse a algún bar hasta perder la conciencia.

Lleva como cuatro horas en cirugía y nadie dice nada, ni siquiera a mi madre que es doctora.

Vemos cómo entra un doctor a la sala.

—Familiares de Carrick Grey.

—Nosotros —habla mi madre levantándose al igual que Elliot y yo.

—¿Cómo está mi padre? —pregunta Elliot.

—El señor Grey se encuentra grave, tuvo una fuerte contusión cerebral y cayó en coma, no puede respirar por sí mismo, no creemos que pase la noche —dice mirándonos con pena.

—No... —susurra mi madre y se lanza a los brazos de Elliot a llorar al igual que yo.

—¿Podemos verlo? —pregunta mi Elliot al doctor.

—Sí, si pueden verlo, pero solamente pueden pasar dos personas —dice el doctor con una pequeña sonrisa.

—Elliot, acompaña a mamá —le susurro a mi hermano y él asiente.

Ellos se van a la habitación donde se encuentra papá y yo me vuelvo a sentar mientras las lágrimas vuelven a salir.

Busco mi teléfono y ahí tengo el número antiguo de Christian, ¿todavía conservará este número? Creo que no pierdo nada con intentar llamarlo.

Marco su número y él responde a la tercera señal.

—¿Hola?

Oh, Dios, ¡es él!, ahogo un sollozo, hace tanto tiempo que no escuchaba su voz.

—Christian... —sollozo

—¡Mia! ¿Qué sucede? ¿Por qué lloras? —pregunta él alarmado.

Si a papá no le dan mucho tiempo de vida es mejor que él venga.

—Es papá... Sufrió un accidente —susurro.

—¿Qué?

—Que papá sufrió un accidente y no le queda mucho tiempo de vida, es mejor que vengas, estamos en el hospital central —digo tratando de calmarme.

—Sí, ya voy para allá. —Cuelga.

Solamente queda esperar.

POV. Christian Grey.

No puede ser, estoy en estado de shock, a mi padre no le queda mucho tiempo de vida, joder, sé que él no ha sido la mejor persona, pero no tiene por qué sufrir esto.

—Christian, ¿qué pasa? —pregunta Ana.

—Mi padre ha tenido un accidente, tengo que ir al hospital —hablo rápidamente.

—Yo te acompaño —murmura Ana y yo asiento.

—Yo también —dice Mike levantándose.

—No, tú no, Luciana no es para que esté en un lugar como el hospital, mejor vete a la casa —digo mirándolo.

—Está bien, como tú digas.

—Ana, ¿podemos ir en tu coche? —le pregunto y ella asiente—. Toma, cuídalo —digo pasando las llaves de mi coche a Mike—. Vámonos.

Tomo la mano de Ana y salimos del zoo hasta su coche.

—¿Puedo manejar tu coche? —le pregunto a Ana.

—No, que va, estás muy alterado y así no puedes manejar.

Ella entra al lado del piloto de su coche.

Me subo resignado al asiento del copiloto y Ana arranca el coche rumbo al hospital central.

En el camino rumbo al hospital me pongo a pensar, no odio a mi padre, eso no lo puedo hacer, ¡es mi padre!, yo todavía lo sigo queriendo, que esté enfadado con él es otra cosa, pero ahora se encuentra en una cama de hospital luchando por su vida, tengo que saber que paso, además, ¡volveré a ver a mi familia! Aunque no sea en las mejores circunstancias, siento una especie de alegría y dolor a la vez, esto es muy jodido.

Espero que ellos no se enteren que soy stripper, no los quiero avergonzar, aunque ese fue el trabajo que prácticamente me salvó, ellos no tienen por qué saberlo.

—Llegamos —musita Ana sacándome de mi ensoñación mientras parquea en coche.

Bajamos en total silencio del coche y luego caminamos rápidamente hasta recepción.

—¿Dónde se encuentra Carrick Grey? —le pregunto a una pelirroja que al levantar la mirada se le iluminan los ojos, ahorita no estoy para juegos—. Señorita, ¿dónde se encuentra Carrick Grey? —vuelvo a preguntar en un tono más duro.

Ella vuelve su mirada a la computadora y teclea algo, luego me dice donde se encuentra mi padre y Ana y yo caminamos hacia allí.

Logro visualizar a Mia quién se encuentra sentada en una silla, ella al verme se le iluminan los ojos como creo que se me iluminaron a mí también, corre rápidamente hacia mí y se tira en mis brazos.

—Christian... —solloza con su cara escondida en mi cuello.

—Shh, estoy aquí —digo acariciando su espalda, la verdad es que yo también quiero llorar.

He vuelto con mi familia.