Disclaimer: Naruto no me pertenece ya que es del gran mangaka Masashi Kishimoto, yo solo tomo prestado a sus personajes para que hagan mis perversiones.


Capítulo 23.
Resaca.

Sasuke POV

—¿Te sientes mejor?

—Define «mejor».

—Mejor que el día de ayer

¿Ya es hoy? Mi cabeza todavía da vueltas y me siento como piltrafa. Estamos sentados en el cuarto de baño.

—¿Quieres almorzar antes de que partamos?

—¿Hoy... es el día?

—Síp.

La cabeza me duele y siento que ya no tengo estómago, es más estoy seguro de que podría jurar haber visto en la taza del inodoro un pedazo de él. He pasado, creo que, parte de la madrugada acostado en el cuarto de baño, Naruto me ha traído una almohada y una cobija para abrigarme y durante un tiempo se ha quedado conmigo.

A partir de este día, mi peor enemigo es el vino, especialmente el rojo, la resaca es lo peor que he vivido hasta el día de hoy.

El rubio se levanta dándome un beso en la cabeza, debo de estar echo un asco.

Prepara la bañera y no puedo evitar que el olor dulce con que lo está preparando haga que mi estómago se revuelva, ¡ya no puedo más! Pienso, aunque es inútil porque me vuelvo a aferrar a la porcelana y vuelco todo sobre la taza, ¡¿qué más puedo echar?! Creo que he vomitado hasta lo que comí 6 meses atrás.

Me limpio la boca con el enjuague bucal que está mi lado y que me ha acompañado desde hace horas. Me enjuago y me vuelvo a apoyar en la pared completamente exhausto.

—Bebe.

Naruto me pone un vaso en frente a mí, su contenido huele tan espantoso que se me revuelven las tripas otra vez.

—¿Quieres matarme dobe? —él se ríe por lo bajo y se agacha para quedar a mi altura.

—Sería lo último que quisiera hacer. Bébelo, te sentirás mejor.

—¿Qué es?

—Solo confía en mí.

Agarro el vaso con esa bebida verde espesa, arrugo la cara y antes de que me lo trague Naruto me indica que no lo huela, así que me tapo la nariz. El primer trago que pasa por mi garganta incluso puedo sentir cómo llega hasta mi estómago vacío y siento que nuevamente las tripas se revuelven, quiero vomitar, pero no pasa nada.

Voy por el segundo y la misma sensación, pero no me acerco a mi mejor amigo de porcelana, eso ya es avance.

Naruto pasa con una toalla alrededor de sus caderas extendiéndome su mano.

—Ven. Te relajarás conmigo en la bañera.

—Yo no...

—No es nada sexual —asegura sonriendo gentilmente—, es solo para que te relajes, te lo prometo.

Niego por ser tan ingenuo, pero me levanto. Me desnudo dejando a un lado mi ropa apestosa y me meto en la bañera con él aunque primero me lava el cabello y luego mi cuerpo, yo dejo caer mi cabeza en su hombro.

—Lo siento...

—No te preocupes.

—Yo... no sé qué fue lo qué pasó.

—Solamente te emocionaste con el vino, eso fue todo.

—No... no... hice nada... indebido, ¿verdad? —escucho cómo se ríe así que levanto la cabeza completamente alarmado—. Naruto... ¿qué... hice?

—¿En serio no te acuerdas de nada?

—Muy poco.

—¿Qué es lo último que recuerdas?

Mientras él termina de bañarme y nos metemos a la bañera, él primero y luego yo, para que me pueda servir de respaldo empiezo a hacer un poco de memoria.

—Fuimos a un restaurante... algo cerca de una plaza...

Él comienza a restregar una esponja en mi espalda, diablos, esa bebida hace que me empiece a sentir más humano, ¿por qué rayos no me la habrá dado antes?

—Pedimos comida, rayos, creo que eso fue una mala idea, comimos demasiado.

—Es difícil poder ignorar la comida de Francesco Vini.

—No puedo negarlo —aunque cuando pienso en ella siento como algo quema mi esófago y me llevo mi mano a la boca, solo no espero vomitar en esta lujosa bañera—. Nos traían botella tras botella.

—Fueron 4.

—¡¿Solo 4?! —Naruto termina de lavar mi espalda y me dejo caer suavemente sobre él. Sus manos acarician mis hombros—. Creo que te hicieron trampa si solo cobraron 4, estoy seguro de que fue por lo menos media caja, espero te las hayan cobrado al por mayor.

Eso lo hace reír a mi espalda.

—Creo... no sé... tengo la impresión... que alguien llegó a hablar con Kakashi —se me viene a la mente alguien, pero no logro recordar quien es, aunque hay algo que también me viene como flashback—. ¿Yo... busqué pelea con él...?

—¿Recuerdas quien era?

Me separo de él para verlo a la cara.

—Naruto... ¿no era alguien con quien haces negocios verdad?

—¿Te recuerdas de algo más?

—Naruto... —insisto verdaderamente afligido y avergonzado.

—Sí, intentaste golpearlo, pero estabas tan borracho que no lograbas guardar mucho el equilibrio, así que le diste a un florero —veo mi mano que tiene unos rasguños, aunque hay otro que tiene una herida más grande que está con unas mariposas, es por eso que él ha procurado no lavármela—. Derramaste el agua de otra mesa, mojaste a una pareja porque también se cayeron sus copas y... luego... —él se empieza a reír.

—¡¿Cómo puedes reírte ante eso?! Dime, ¡¿qué más hice?! —él se muerde los labios para no carcajearse, pero suelta el aire y recobra su seriedad.

—Les tiraste a su mesa unos papeles que andabas en tu bolsillo, según lo que Kakashi me dijo, tú creías que eso... era dinero —al final se empieza a partir de la risa y yo siento mi cara arder.

—Mierda...

—Te juro que habría dado lo que fuera por haber estado allí.

Recojo mis piernas y dejo caer mis brazos sobre mis rodillas completamente decepcionado por mi comportamiento.

—Es una lástima que ese lugar no tuviera cámaras, creo que pagaría lo que fuera por tener una copia.

—Creo que pagaste suficiente por los daños. Cuando lleguemos a Tokio, me envías la cuenta de todo lo que pagaste.

—No te preocupes por eso.

—¡¿Cómo no voy a hacerlo?! Casi destruí el lugar.

—Francesco y yo nos conocemos desde hace tiempo.

—¿También invertiste en su lugar y tienes parte de ello? —reclamo desesperado levantándome a lo cual él me extiende su mano.

—No invertí en su restaurante, pero sí tuve que remodelarlo —arrugo el ceño preguntando con ello a qué se refiere y él se vuelve a reír—. Tu pequeño encuentro con solo 4 botellas compartidas, yo lo tuve hace casi 8 años también en ese lugar con varios amigos, al final destruimos su bodega de vinos, hubo muchos heridos, varias mesas y sillas colapsadas, un desperdicio de comida que no te podrías ni imaginar y muchos de nosotros con heridas menores en el hospital, ¡ah sí! Y varios poliziottos detrás de nuestro culo.

—¿Poliziottos?

—Policías —aclara—. Por suerte pude llegar a un acuerdo con Francesco, conseguí otro lugar para que pudiera trasladar temporalmente su restaurante, sin costo alguno, remodelé por completo el lugar y llevé a todos los potenciales empresarios a ese lugar para que consumiéramos lo mejor del restaurante, dejábamos propinas exorbitantes y en 2 meses el lugar estaba como nuevo, cuando lo vio, toda la rabia que tenía se le esfumó, de esa manera pude evitar un problema legal bastante fuerte aquí.

—También tienes recuerdos con el vino.

—Y peores, créeme, hubiera preferido pasar un día entero echando el estómago a haber pasado todo eso.

Finalmente me vuelvo a sentar.

—¿Recuerdas algo más?

Intento hacerlo, pero niego.

—Bueno, ¿cómo vine aquí?

—Kakashi me envió un mensaje diciéndome que habían tenido problemas en el restaurante, me salí de mi reunión y me vine aquí, hablé con Francesco diciéndome que se había divertido mucho con tu pelea, que te convertías en alguien muy meloso cuando estabas ebrio, obviamente le dije que pagaría cualquier daño, aunque dijo que lo único que había pasado fue lo que te comenté, así que la pareja solamente se fue con una comida gratis y otra más, además yo les envié una invitación para venir a una estadía del hotel en una de las mejores suites, libre de costo, estaban felices.

—¿Cómo no estarlo? —me mofo sarcásticamente.

—Cuando Kakashi te trajo aquí, me di cuenta a lo que Francesco se refería. Kakashi ni siquiera se había retirado cuando empezaste a quitarte la ropa y te abalanzaste sobre mí.

—¡¿Qué?! —por favor, que el cielo se abra y me lleve de una sola vez. Él asiente.

—Pero antes de que se fuera empezaste a vomitar en la entrada, Kakashi trajo un basurero para que lo hicieras allí, cuando dejaste de hacerlo, te trajimos para el cuarto entre los dos, pero decías que no habías terminado, o bueno, farfullaste algo parecido a eso y te trajimos al baño y el resto es historia.

—¿Podría haber hecho algo peor?

Me siento completamente decepcionado de mí mismo, me he convertido en esta persona que no soy yo, creo que no podría reconocerme si realmente pudiera verme. Me salgo de la bañera y él lo hace detrás de mí abrazándome por la espalda.

—Sé que estás decepcionado de lo que acaba de pasar.

—Puf —me mofo—. Creo que a eso le deberías de agregar avergonzado, no sé cómo podré ver a Kakashi otra vez, o incluso a ti —me siento fatal y no solo es por la resaca.

Me da la media vuelta pasando uno de sus dedos sobre mi labio inferior.

—Fue tu primera vez haciendo una locura como esa —me dice de la forma más tierna que he escuchado después de que he hecho cosas atroces.

—Y créeme, será la última.

—Otra primera vez conmigo.

—¿Otra?

—Sí —me agarra la mano—, dijiste que no querías ser el pasivo, nunca, y lo aceptaste conmigo.

Mierda.

—Naruto... yo... —bajo mi cabeza completamente avergonzado.

—Fue tu primera vez conmigo —asegura—, en esta relación, y no fue por algo por lo que yo te presionara, así que el hecho de que lo hayas aceptado antes de que yo te lo pidiera, para mí cuenta como la primera vez.

Su mano se entrelaza conmigo fuertemente.

—Fue la primera vez que te até, que utilizamos juguetes en ti y quiero seguir viendo muchas primeras veces más, quiero seguir viendo muchas más cosas contigo Sasuke.

—Yo... —sus palabras me dejan atónito—... creí que estarías decepcionado.

—Mi mayor temor es que sepas todas las cosas que he hecho antes de conocerte e incluso durante este tiempo, porque estoy seguro de que sí te decepcionarías de mí y me dejarías.

Su frente se pega a la mía.

Estamos desnudos uno frente al otro, pero sin tener una erección y aun así podría decir que es el momento más eróticamente dulce que he tenido en toda mi vida.

—Regresemos a casa —me dice.

—Sí, regresemos a casa —concuerdo.

—La próxima vez que viajemos te aseguro que será diferente.

—Siempre y cuando la programemos —él levanta su rostro sonriéndome.

—Lo haremos —hace el gesto de quererme besar y lo detengo.

—¿Podríamos... dejar ese tipo de demostraciones... para después? —él se asusta cuando lo menciono—. Solo... mientras recobro un poco mi... orgullo.

Cuando termino de decirlo me tapo la boca y creo que lo entiende, no puedo besarlo después de que he estado vomitando medio día o más a lo cual solo me da un beso en la mejilla.

Nos sacan las maletas, que ahora descubro que todo lo que está en su closet venía como en 8 maletas y todo se lo han acomodado, y hacen lo mismo.

Nos subimos al avión que nos hará la conexión de Florencia a Roma para luego salir a Tokio, según lo que ha dicho Naruto ahora sí tiene permiso para aterrizar su avión allí. Los primeros 48 minutos de conexión no lo paso tan mal, pero cuando nos subimos al avión más grande y el tiempo se nos incrementa siento que podría desfallecer. Al final solamente me han pasado un basurero muy elegante, he puesto recto el asiento, una pastilla para las náuseas y la promesa de Naruto de que me despertará si a la lata lujosa le pasa algo.


Naruto POV

—¿Todavía no lo recuerda?

—No —respondo secamente.

—¿Se lo dirás?

—No lo sé.

—Naruto... tarde o temprano los recuerdos regresan.

—Lo sé.

—Además, ¿por qué se lo ocultarías?

Encojo los hombros levantándome de mi asiento, por suerte hoy el viento está colaborando bastante así que tenemos mucha estabilidad.

—No le dije que Shukaku es Gaara.

—¿Por qué? —vuelvo a encogerlos mirando de lejos que Sasuke está con una mascada y completamente dormido, creo que está pulverizado.

—No lo sé, me pareció más importante pasar una buena noche con él que estar hablando con una erección que nos estaba matando a las 5 de la madrugada luego de un viaje que duró más de 1 día con lo que estuvimos en Roma.

—La amenaza de Gaara parecía muy real.

—Intentaré buscarlo y hablar con él.

—¿Siempre a escondidas de tu gato?

—No quiero involucrarlo.

—Él lo hizo primero.

—Pero ¿estás seguro de que no mencionó su nombre? —Kakashi asiente.

—Siempre se estuvo dirigiendo a él como Taka.

—Lo cual probablemente significa que ni siquiera sabe de qué es un Uchiha.

—¿Tomarás el riesgo?

—Bee ya se está encargando desde que me llamaste del restaurante.

—¿Correrás el riesgo?

—No dejaré nada al azar.

—Mi recomendación sería que le dijeras la verdad.

—Lo haré.

—Antes de que algo malo suceda.

—No sucederá.

Termino la conversación y me regreso al asiento, lo que hace que él también haga lo mismo.

Al final después de 15 horas y 50 minutos aterrizamos en el hangar personal de los Uzumaki. Son casi las 3 de la madrugada. Kakashi baja primero y me quedo con Sasuke esperando a que termine de reaccionar.

—¿Qué pasa? ¿Te sigues sintiendo mal?

—No... no es nada...

—Vamos Sasuke, puedes confiar en mí.

—No lo sé... es como si... al estar en nuestra tierra nipona todo se me volcara encima.

—¿A qué te refieres?

—Estando lejos me parecía lógico seguir ocultando... nuestra relación... pero...

—Lo sé... —acepto con mi corazón latiendo a mil por horas lleno de ansiedad, así que le tiendo la mano para darle un empujoncito y que se pueda levantar—. Entres los dos, lo haremos, ¿sí?

Asiente una vez y se levanta.

Bee ya nos está esperando en mi camioneta, Kakashi ya ha salido con otro de mis choferes para su casa, lamentablemente hemos perdido un día por el horario porque ya es lunes.

—¿Quieres... que nos quedemos en tu casa? —pregunto cuando nos subimos al auto.

—¿Lo harías? —pregunta asombrado.

—¿Por qué no? Sería bueno pasar una noche o madrugada en tu piso.

—No es tan lujoso como el tuyo, pero... —antes de que termine de decirlo le doy un beso.

—No me interesa a donde estemos, mientras tú estés a mi lado.

¿Me podría escuchar más cursi? No lo creo, pero nunca hay que subestimarnos.

Le envío un mensaje a Konohamaru diciéndole que me presentaré hasta después de mediodía en la oficina, Bee me deja una maleta para mi cambio del día y le digo que también se retire a descansar.

Su apartamento no es tan pequeño, pero si lo comparo con el pent-house podría resultar como él lo ha descrito. Hay plantas en cada esquina, algo como palmeras ¿en serio? Nunca creí que él pudiera tenerlas adentro.

—Son artificiales —me dice cuando me acerco a una para tocarla—. No tengo mucho tiempo para regarlas, es mejor solo limpiarlas.

Ciertamente le da un toque bastante hogareño al lugar. El salón es normal, sillón de dos y de tres personas y dos sillones de esos reclinables muy cómodos, una TV. Separado por un biombo está el comedor y la cocina, una pequeña, me recuerda mucho a la del hotel, de hecho, la acomodé así porque casi nunca como allí.

Tiene dos habitaciones, una está adecuada como su despacho y una cama individual, imagino que la debe de ocupar tanto de oficina como de habitación de huéspedes.

Su cuarto tiene una cama grande, no tan grande como la mía, de lo contrario creo que utilizaría todo el lugar en sí. A un lado está el armario con todos sus trajes, tiene una cómoda para su ropa interior, atrás de la cama a un par de metros está una puerta, es el baño. Me da una toalla y me dice que si quiero podría bañarme.

—¿No tienes hambre?

—Creo que pasaré de comer durante una semana —eso me hace gracia.

—Si no comes, luego te llevarán al hospital con un hoyo en el estómago por no comer.

—Lo haré en el transcurso de mañana.

Nos damos una rápida ducha y nos acostamos uno frente al otro, solo en ropa interior. Lo tomo del rostro admirándolo, es la primera vez que paso en un lugar que no sea mío, lo he hecho en mis hoteles, a veces en el Obsession e incluso en un apartamento que tengo en el centro de la ciudad cuando al principio de una relación no he querido llevar a mi pareja a mi casa.

—Oye Naruto...

—¿Sí?

Se queda callado y niega.

—¿Qué? —pregunto curioso.

—Me alegro de que estés aquí.

—Yo también.

Mi corazón se acelera al estar cerca de él y finalmente lo beso olvidándome de todos y de todo.


Abro los ojos y tomo automáticamente mi celular. Son las 7 de la mañana, ¿cuándo he dormido hasta esta hora? Sin embargo, debo de admitir que habernos acostado pasadas las 4 de la madrugada es un buen aliciente para quedarme en la cama un tiempo más, aunque es la primera vez que lo hago a pesar de cualquier desvelo.

Admiro el techo sintiéndome muy solo en la cama cuando escucho un parloteo y me levanto.

—Sabes que es lo que sucederá, ¿verdad?

Me pego tras de una pared del pasillo que conduce de la habitación a la sala, esa es la voz de Itachi.

—No me interesan tus amenazas Itachi.

—Pues debería, en esta ocasión cumpliré mi promesa.

—Habla con papá lo que tú quieras, de todos modos, tengo otros resultados para International Bussines, dudo mucho que él los pase por alto.

—Ya lo sabes entonces.

¿Desde hace cuánto han estado hablando? Escucho como abren la puerta.

—Tarde o temprano te darás cuenta de la verdad.

La puerta se cierra y me retiro con cuidado y nuevamente me meto en la cama fingiendo dormir. Esta se hunde y sé que Sasuke ha regresado. Me pasa un brazo sobre mi cuerpo y poco a poco me voy quedando dormido pensando y trazando un nuevo plan de cómo abordaré a Itachi.