Decisión
Un nuevo obstáculo para poder avanzar surge de las dudas de Merlín. ¿cuántas veces más tendrán que lastimarse hasta poder ser felices?
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Merlin observaba cómo la joven que había venido desde un lejano reino charlaba con Arthur en el jardín del castillo. Se veía un poco mayor que él y definitivamente había en algo en ella que no le agradaba, aunque siendo sincera ninguna de las pretendientes le agradaba.
Después de conversar cómodamente un rato se habían dirigido hasta el carruaje de la joven, donde Arthur le ayudó a subir y ella se había despedido con un beso en la mejilla.
"Si tú no te decides alguien más lo hará"
Habían sido las palabras de Meliodas y ahora que su pupilo no era más un niño, entendía lo que podía significar. Pero ella se habia convencido a si misma que está etapa era necesaria.
-¿Estás molesta?- le dice Arthur cuando se reúne nuevamente con ella.
-No, se ve que es una chica amable, pero no creo que sea buena pretendiente- le dice sin darle importancia- ¿Cuál era su nombre?
-Ginebra; deberías recordarlo porqué fuiste tú la que insistió en que debía conocerla- le responde calmado- No tenemos que hacer esto, no si te molesta, ¡al diablo las tradiciones!
-Es necesario que lo hagas- le regaña.
-¿Porqué? No estoy interesado en ninguna de esas chicas.
-¿Cómo lo sabes?- le dice con un nudo en la garganta, mientras lo lleva hasta el balcón para no ser interrumpidos por alguno de los sirvientes del castillo.
-¿De eso se trata?- le pregunta molesto- ¿Es tu nuevo plan, hacerme tener citas para que me olvide de tí? ¿Acaso ya te aburriste de mí?- agrega dolido
-¡No!- responde Merlín- Se trata de que conozcas el mundo, eres joven, demasiado joven, ni tu, ni yo entendemos lo que sentimos por el otro ¿Qué tal si todo este tiempo te has sentido atraído por mí, por qué soy la única mujer con la que has convivido?
-¡No!... ¡Yo te…- interrumpe pero es silenciado por los dedos de Merlín sobre sus labios.
-Déjame terminar- suspira- Durante mucho tiempo hemos sido solo los dos y créeme que me encantaría que siga siendo así, pero que tal si un día encuentras a alguien más...
-¿Cómo pasó con Meliodas y Elizabeth?- le dice de pronto demostrando lo mucho que ha llegado a entenderla.
- Si- le dice abrazando sus propios brazos, gesto que delata cuando está tratando de no mostrar emociones.
-No hay nadie que pueda tomar tu lugar, nunca lo habrá- le dice seguro.
-No puedes saberlo, o aunque lo fuera, qué tal si mi lugar a tu lado no es en el sentido romántico, sino simplemente guiándote, como tú consejera… como tú amiga…
-¿Y tú estarías bien con eso?- le pregunta serio- ¿Serías capaz de seguir a mi lado mientras me ves ser feliz con otra persona? ¿No te dolería que alguien más sea mi pareja?
"Si me dolería, me dolería muchísimo" piensa Merlín, mientras se imagina al joven al lado de otra mujer, que de momento no es real, pero que igual ya odia.
-Si eres feliz lo aceptaré- responde fría- Por eso no pienso cambiar de decisión, así que dejemos de pensar tonterías y preparate para recibir a la próxima chica el jueves- termina marchandose.
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Esa noche Arthur había llorado contra su almohada, la actitud de Merlín realmente le dolía. Él había hecho todo lo posible por tratar de conquistarla, quería demostrarle que podía ser fuerte, quería poder cuidar de ella, tal como la hechicera lo había hecho, había sido romántico, había dejado su actitud de niño tímido y empezado a ser más dominante, más impulsivo, para demostrarle que la deseaba como mujer, de la misma forma que la respetaba como su guía.
Pero ahora todo parecía en vano, a las primeras de cambio lo había ofrecido a los nobles para conocer a quién sabe cuántas chicas de su edad y estaba seguro aunque las rechazara a todas, Merlín seguiría poniéndole excusas.
-Tu sabías lo que te esperaba- casi puede escuchar la voz viniendo de Cath y eso lo aterra. Por lo que rápidamente sale de su cama y decide asomarse al balcón, el viento frío de la noche parece relajarlo y por un momento piensa en huir de Camelot para no afrontar esa situación.
-Soy un rey no una princesa- se golpea mentalmente, al tiempo que piensa que eso solo lo hará quedar más como un cobarde ante Merlín- Debo pensar en algo… yo sabía que esto no funcionaría tan rápido, si ella espero pacientemente 3000 años para despertar este poder- dice concentrandose en crear una pequeña esfera en su mano, que luego cobra vida y se convierte en una polilla- Tu puedes seguir luchando por ella, si me rindo, solo probaré que tiene razón, que no estamos destinados para esto.
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Por otro lado Merlín no estaba en mejor situación, no quería perder a la segunda persona que había llegado a amarla aún con todo lo malo que había hecho, sin embargo ella ya había tomado demasiadas decisiones sobre la vida del muchacho, así que por una vez dejaría sus caprichos de lado y debía ser él quien tuviera la última palabra sobre su vida, una opción que podría alejarlo de su lado, pero que a este punto sería el castigo perfecto del destino para sus acciones.
"Él ya tomó su decisión hace tiempo, eres tú la que parece dudar"
Recuerda las palabras de Meliodas, mientras sigue sin conciliar el sueño. Ya que aún con todo lo que ha pasado, le cuesta creer que la vida sea tan buena como para dejarla ser feliz. Por eso no quiere ilusionarse con la segunda opción de su plan, en la que todo salía bien para ambos y tenían un final de cuento de hadas.
Por primera vez en su larga vida, su mente fría y calculadora, comenzaba a dudar de sus decisiones.
Merlín se había convencido a sí misma durante el último mes que Arthur la quería únicamente como parte de su plan, porque había sido amable con él para que nunca la traicionara, porque lo había cuidado de niño para que él la defendiera como su padre nunca lo hizo, porque había hecho todas esas tonterías de adolescente enamorada para que él fuera feliz y pudiera dominar el Caos. Ella no lo amaba, ella solo lo usaba a su conveniencia, eso se repetía una y otra vez, aún sabiendo que no era verdad. Pero era lo que su corazón tendría que creer si él llegaba de pronto a fijarse en otra.
arual17:¿Qué comes que adivinas? Aunque siendo sinceros según la lógica de Merlín, sería lo que ella haría para poder seguir evitando mostrar emociones.
**En las leyendas del rey Arturo, Ginebra es la esposa de este, misma con la que el mago Merlín nunca estuvo de acuerdo. Y tenía razón ya que la mujer le termina siendo infiel con cieeerto caballero de la mesa redonda.
No solo eso, la obsesión y disputa de Arturo por la reina, son el desencadenante para la caída del reino y posterior muerte del monarca. Si me preguntan una forma de evitar ese lío en la secuela, sería que Arthur y Merlín terminen juntos.
