Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen.
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. :: Parte de Lily ::.
XXII
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Ahogando un bufido de cansancio, Teddy levanta su brazo y con un suave movimiento de varita termina de cerrar las puertas y persianas de la tienda de George después de haber pasado todo el día atendiendo a chiquillos inquietos y bromistas. Esos no eran exactamente los planes que tenía para su día libre, pero nunca puede negarle nada a los Weasley. Así que termina de poner los cerrojos desde la calle, listo para un merecido descanso, después de también activar los hechizos de protección. Y mientras está en la vereda, con su varita todavía en el aire, sin darse cuenta cuenta choca su espalda con una mujer, apenas teniendo tiempo de moverse para reducir el impacto.
—Lo siento —dice de forma automática, volteando de inmediato para ofrecer sus disculpas de la forma correcta. Y cuando lo hace sentir que sus ojos se abren tanto como los de James la mañana que Lily lo dejó calvo con su magia involuntaria cuando era apenas una niña, pero la sorpresa es tal que no puede evitarlo —¿Cathy? —murmura, dudoso, haciendo que la mujer levantara la vista también, tan sorprendida como él.
—¿Teddy? ¿Ted Lupin? —responde, abriendo sus ojos castaños con asombro. Ted entonces sonríe, y su primer impulso es abrazarla; para su buena suerte, aunque algo sorprendida al principio, Cathy McGregor le corresponde como una vieja amiga, devolviéndole el gesto de inmediato.
Todo es confuso luego; Teddy no puede decir si es él quien la invita a El Caldero Chorreante o es ella quien lo hace, pero para cuando se da cuenta ya están ambos sentados frente al otro, muy cerca de la misma mesa donde se había reunido por última vez con Arabella, pero intenta no pensar mucho en eso cuando la señora Longbottom rompe el incómodo silencio haciendo aparecer sus cervezas de mantequilla frente a ellos.
Entonces quiere hacer algún comentario, o una pregunta para romper el hielo, pero pierde su oportunidad cuando dos adolescentes se acercan a su mesa con sus plumas mágicas. Cathy les sonríe tan políticamente correcta como siempre solía ser, habla un momento con ellas y después despide a las niñas con sonrisas y promesas de un nuevo álbum pronto. Es entonces cuando Teddy se aclara la garganta y se decide hablar antes de volver a ser interrumpido.
—Oí que te va muy bien con la música —opta por los efectivos cumplidos para quitar un poco de tensión, lo que parece funcionar bien para ambos—, y que llenaron el Coliseo Mágico de Edimburgo tres noches seguidas. Felicidades
Cathy le sonríe de esa misma forma que lo hacía cuando él gritaba su nombre desde las gradas durante los partidos de Ravenclaw, y de inmediato se lleva un mechón rebelde detrás de la oreja. Ese ha sido otro cambio en ella, deshacerse de sus indomables rizos pelirrojos para optar por una melena oscura y lisa, además de maquillaje que cubre su rostro lleno de pecas. Es como estar con la vieja Cathy pero al mismo tiempo no. Se siente extraño para Teddy, pero sabe qué sería tonto esperar que todo fuera como en el pasado.
—Gracias. La banda está muy emocionada —sonríe —Nos va de maravilla entre los magos y brujas jóvenes.
—Lo sé. Dominique, Molly y Louis fueron a ver uno de tus conciertos. Les fascinas, aunque a Vic no le hace mucha gracia.
—¿Te refieres un Victoire Weasley? ¿Todavía son amigos?
—Es mi novia —Teddy traga grueso al decir eso, y es que no puede evitarlo. Cathy, sin embargo, solo suelta una discreta carcajada.
—Te dije que le gustabas.
—Lo sé, pero nosotros ... Quiero decir, comenzamos a salir mucho después de que tú y yo ...
—Está bien, Teddy, de verdad. Eso está en el pasado —Cathy le sonríe con dulzura, tomando su mano un momento antes de soltarlo para tomar su vaso de cerveza— Me alegra que hayas encontrado a alguien especial. Por cierto, ¿cómo están tus primos? Muero por saber de ellos. Extraño mucho a Lily, ¿sabes?
—Y ella te extraña a ti. Quería ir a tu concierto el año pasado, pero… Supongo que te enteraste.
—Si. Lo siento mucho por Albus —su antigua novia suspira con pesar, y otro silencio aparece entre ellos, aunque esa vez no dura demasiado —Quise escribirte entonces, pero estábamos de gira por América y…
—Está bien, lo entiendo —responde Ted de inmediato, porque sabe que no puede pedir nada de ella después de lo que pasaron, así que no se arriesgará a pedir más de lo que merece.
—Oí que la familia del chico que asesinaron pide una ejecución pública para esa mujer —Cathy retoma la conversación, observando a través del líquido de su cerveza —Y tienen mi apoyo.
—Es un asunto complicado —murmura el joven Lupin, incómodo; después de todo, esa lunática es su prima, hija de Voldemort y una asesina desquiciada cuya existencia nadie conocía hasta hace un año atrás, cuando uno de los peores sucesos después del fin de la guerra habían tenido lugar en el Mundo Mágico.
—¿Y ella es tu familiar, verdad? —Como si hubiera escuchado sus pensamientos, Cathy presiona justo en la herida, aunque no parece ser intencional, por lo que Teddy no quiere ser brusco en su respuesta:
—Prima segunda. Creo que ni siquiera cuenta —contesta, tratando de salirse por las ramas para no caer en el inevitable tema de su ahora tristemente célebre prima. Por su parte, Cathy asiente con comprensión y baja la mirada un momento, pensativa. Para fortuna de Teddy, ya no vuelve a tocar el tema de Delphini Riddle.
—¿Y cómo está Albus? —Pregunta en su lugar, y el ambiente se torna un poco más agradable nuevamente.
—Mucho mejor, de hecho. Quiero decir, no lo veo mucho, pero por lo que oí de mi padrino, lo supera poco a poco.
—Me alegra escuchar eso —ella sonríe, y después vuelven a quedarse callados porque dos jóvenes más se acercan con plumas y pergaminos para pedir el autógrafo de Cathy. Y solo vuelven a hablar cuando están a solas otra vez:
—¿Y qué tal tú? ¿Qué te trae de regreso a Londres? —Dice Teddy mientras termina su cerveza y le pide a la señora Longbottom que la llene nuevamente con una seña. La ex alumna de Ravenclaw sonríe, le da vueltas a su vaso y mordisquea una nuez de fuego antes de contestarle.
—¿Recuerdas que te conté que mis padres me habían adoptado en un orfanato cerca de White Chapel?
—¿Estuvo buscando a tus padres biológicos? —Se sorprende Ted. Se acuerda vagamente de aquella conversación mencionada, pero sí recuerda que Cathy no tenía interés en encontrar a esas personas en aquel entonces, y le sorprende que quiera hacerlo ahora.
—No es que quieran tener alguna clase de relación con ellos —la joven se encoge de hombros, indiferente— Solo quiero saber un poco más de la historia ... ya sabes ... si ellos eran un mago y una bruja, o si como mis padres eran muggles .No es que me importe. Solo… No puedo evitar pensar que cada mago o bruja pelirrojos que veo podría ser mi familia. Es tan extraño.
—Oh, no tienes que dar explicaciones —le sonríe Teddy, apretando su mano sobre la mesa con gesto amistoso, sin darse cuenta de lo que estaba haciendo hasta que ella lo mira, aunque no se ve incómoda con el contacto —Supongo que tiene sentido que alguno de tus padres fuera mago, y tienes derecho a saber tu historia. Siempre dije que con ese cabello podrías ser una Weasley —bromea antes de soltar su mano, y ambos rían.
—¿Weasley abandonando a un hijo? Molly nunca lo habría permitido —se burla su amiga, y Teddy ríe, porque es cierto. Los Weasley no son de esa clase de gente; para ellos la familia siempre es lo más importante.
—¿Y qué descubriste?
—Bueno, acabo de llegar a Londres, así que no pude ir al orfanato todavía. Lo haré mañana a primera hora.
—¿Necesitas apoyo? —Propone sin pensar. Cathy ríe en voz baja.
—En realidad, ya tengo un cómplice —dice, mirándolo con diversión. El joven Lupin parpadea —Pero puedo apuntarte para la próxima aventura —añade la muchacha, y Teddy siente todo el momento tan absurdo que no puede evitar bajar la mirada y soltar una risilla sarcástica —¿Qué?
—Es gracioso —ríe. Ahora es Cathy quien parpadea.
—¿Qué cosa?
—Volver a verte después de tanto tiempo, y que ahora estemos aquí, haciendo planos como si nada… —se encoge de hombros; ahora que ha empezado a hablar ya no puede detenerse —Deberías odiarme. Lo que hice no fue ... No fui bueno contigo. Y aun así tú me viste en la calle y sonreíste.
—Eres una buena persona, Teddy —anuncia Cathy, tomando ella su mano ahora por encima de la mesa, pero instantes después la suelta, negando con la cabeza y sonriendo —Siempre supe que estabas enamorado de Arabella. Y, para serte sincera, esperaba que me dijeras que estaban juntos o algo así.
—No sabido de Arabella en un buen tiempo —suspira el metamorfomago, encogiéndose de hombros con indiferencia— El día que nos viste se fue y jamás regresó.
—¿Todavía estás enamorado de ella?
Teddy niega tan rápidamente que teme haber sobreactuado su reacción y hacerla menos creíble. Después ahoga la vergüenza en el fondo de su vaso, terminando todo el líquido antes de seguir hablando:
—Realmente no me gusta hablar de eso. Vic y yo somos felices.
—Me alegra oír eso —dice Cathy, sonriendo con honestidad.
Pasan toda la tarde hablando, recordando y poniéndose al corriente, incluso cuando ambos atraviesan el muro hacia el Londres muggle, siguen caminando lado a lado como si el tiempo no hubiera pasado, riendo y bromeando. Es agradable para Ted, porque se siente como si el tiempo no hubiera pasado. Con Cathy siente que todo puede volver a ser como antes, o al menos quiere creerlo.
—Mi hotel está en la siguiente calle —señala ella cuando pasan frente al edificio de aduanas. Teddy entonces se sorprende, porque aunque los hoteles muggles son mucho más relucientes que los mágicos, no tiene el sentido a su amiga se hospede en uno.
—¿Por qué te quedas en el mundo muggle? —Pregunta; Cathy suelta una risita.
—Oh, no es por mí. Es que no quiero alborotar a todo el callejón Diagon con mi famosa presencia, ya sabes —bromea, y Teddy ríe como hace mucho tiempo no lo hace. El sentido del humor de Cathy siempre ha sido una de sus cosas favoritas en el mundo.
—Es eso, ¿o es que no quieres que nadie te vea con tu cita? —Se burla; su ex frunce el ceño.
—Yo nunca dije cita. Oh, por cierto —Cathy suelta su brazo, sonriendo con la mirada en la puerta de su hotel —Ahí está él —dice, adelantándose mientras eleva un brazo en el aire para llamar la atención del hombre que espera en la acera. Y Teddy se queda como piedra cuando Tadeus Higgs voltea hacia ellos, mientras Higgs lo mira de la misma forma, entre sorprendido y confuso.
—Lo siento, Tadeus —dice Cathy, rompiendo el extraño y desconcertante momento, haciendo que ambos hombres la observen a ella —¿No te hicimos esperar mucho, verdad?
—Descuida —Higgs ríe de lado, besando la mejilla de Cathy y aceptando su abrazo —Acabo de llegar. Tuve que tomar esa cosa que llaman metro. Imagínate.
—Oh, ¿qué dirían tus padres si lo supieran? Has traído deshonor a tu familia —se burla la ex Ravenclaw, mientras Teddy mira hacia sus pies con incomodidad. Se siente extraño volver a ver a su mejor amigo después de aquella navidad; estar tan cerca y al mismo tiempo sentirse tan lejos. Llevan casi dos años sin hablar, así que no está muy seguro de cómo actuar a pesar de haber crecido juntos.
—Vaya, vaya, vaya, pero si es Ted Lupin en persona —Teddy solo levanta la vista cuando Higgs dice su nombre, e intenta sonreír, porque de verdad se siente feliz de verlo, pero lo único que puede hacer es una leve mueca —Siempre rodeándote de gente famosa, ¿verdad? —Se burla, extendiendo su mano, y cuando Teddy la estrecha lo atrae hacia él y se abrazan, pero es un abrazo frío, de esos que nunca imaginó que Higgs podría dar, como el de dos viejos conocidos obligados a saludarse. Así que Teddy se obliga a decir algo para romper con ese extraño ambiente:
—Así que ustedes ...
—Solo somos amigos —dice Higgs, sonriendo mientras pasa un brazo por sus hombros —Aunque, si por mí fuera, dejaría que nuestra Cat me volviera un hombre honrado —se burla, y ella ríe, pero Ted se siente demasiado incómodo como para hacer lo mismo.
—Tadeus vino a uno de mis conciertos en Nueva York, y como ambos debíamos estar en Londres por estas fechas decidimos vernos para enseñarle cómo viven los no mágicos —sonríe entonces la joven, dándole un empujón amistoso al jugador de Quidditch, que de inmediato suelta a Ted para volver a pasar su brazo por los hombros de ella.
—Incluso compré una de estas cosas —dice Higgs, mostrándoles una pequeña pantalla que saca del bolsillo de sus jeans —Aunque todavía no descubro cómo funciona, ni porqué parece ser tan indispensable para los muggles.
—No intentes entender, chico mágico —dice Cathy, y ambos ríen mientras Teddy mira a Higgs fijamente, notando su aspecto apenas si ha cambiado con los años, a excepción de su cabello, plateado ahora. Al joven Lupin no le agrada demasiado ese cambio; el color perfila los rasgos de Higgs, haciéndolo verse mayor y más serio. Pero no puedo decir nada al respecto; es demasiado incómodo pensar en ello.
—¿Por qué no me enviaste una lechuza para decirme que vendrías? —se le escapa entonces, haciendo que su viejo amigo lo mire también, con esa misma sonrisa encantadora que siempre usaba para las cámaras, bella en el exterior, pero completamente vacía por dentro.
—Oh, supuse que estarías ocupado —dice, encogiéndose de hombres —Además, no me quedaré. Solo vine a apoyar a Cat.
—Claro —responde Teddy, bajando la mirada sin saber qué más decir.
—Bueno, creo que deberíamos irnos. Tenemos una reserva para cenar —anuncia Cathy, saliendo de debajo del brazo de Higgs para abrazar a Ted una última vez —Fue agradable volver a verte. Saluda a tu familia por mí, ¿quieres? Y dile a los niños que enviaré boletos para nuestro próximo concierto. Pases de escenario —le guiña el ojo y Ted le regresa una sonrisa. Entonces se prepara para despedirse de Tadeus, pero este solo mueve la cabeza en su dirección, dándose la vuelta para comenzar a alejarse con la bruja.
Y Teddy se les queda viendo hasta que desaparecen dentro del hotel, preguntándose en qué momento todo en su vida pareció empezar a ponerse de cabeza.
