Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer pero la historia es completamente mía. Está PROHIBIDA su copia, ya sea parcial o total. Di NO al plagio. CONTIENE ESCENAS SEXUALES +18
Recomiendo: Make You Feel My Love – Adele
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Capítulo 17:
Una familia
"Cuando la lluvia cae por tu rostro
Y todo el mundo está en lo suyo
Podría ofrecerte mi abrazo
Para hacerte sentir mi amor
Cuando la sombra de la tarde aparece y con ello las estrellas
Y no haya nadie allí para secar tus lágrimas
Podría abrazarte por un millón de años
Para hacerte sentir mi amor
(…) No, no hay nada que no haría
Para hacerte sentir mi amor
(…) Podría hacerte feliz
Hacer tus sueños realidad…"
Renée corrió por los pasillos, seguida de Jasper y Alice, quienes la habían ido a buscar para llevarla al hospital.
Ella miraba, deteniéndose con el sudor pegándole en la cara entre las salas, buscando la urgencia. No podía pensar ni respirar con normalidad, solo se imaginaba lo peor, y eso era encontrarse con que su Gordito había pedido las fuerzas y…
—Por aquí, Sra. Swan —dijo Alice.
Renée no podía orientarse, era como si se encontrara en un punto perdido de su realidad, algo así como una de las peores pesadillas en las que había estado nunca.
—Estamos buscando a Charlie Swan, era el policía que… que vino por el tiroteo —dijo Jasper, muy agitado, apoyándose en la mesa de la recepción del servicio.
Renée seguía escuchando pero no estaba ahí. Alice la abrazó y notó cómo su mirada viajaba a algún lugar y sus ojos se volvían llorosos.
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Bella sentía que la sangre se le había ido de la cara y que el escalofrío la estremecía de pies a cabeza. A lo lejos oía que la llamaban constantemente pero no podía reaccionar.
—Sra. Cullen —dijo una paramédico, tocándole el brazo—. El doctor entró a la sala de reanimación. Sus hijos están con la enfermera pero…
—Ava… Noah —soltó, mirando hacia los lados.
—Por aquí —le dijo, instándola a avanzar.
Mientras caminaba no dejaba de pensar en su padre, en cómo habría ocurrido todo, de qué manera habría acabado ahí, desangrándose de esa manera. Su padre lo era todo, no se imaginaba sin estar a su lado. ¿Qué iba a ser de ella si no soportaba la intervención?
—Mami —lloriqueó la pequeña Ava, viéndola tan tensa y lejana.
Bella parpadeó, volviendo a recordar que ahora había mellizos que la veían como la figura más importante: su madre.
—Tranquila, estoy aquí.
—¿Adónde fue papi? —inquirió Noah, abrazándose a sus piernas.
—Fue a…
¿Cómo lo decía? ¿De qué manera le explicaba que su papá estaba intentando salvarle la vida al mío?
—Está trabajando. Vamos a comer algo al casino, ¿bueno? —Los tomó a ambos de las manos una vez que se limpió las lágrimas y los llevó a que se tranquilizaran. Se veían preocupados.
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Bella estaba mirando al frente en uno de los sofás de espero junto a Ava y Noah, que dormían profundamente en su regazo. A medida que los sostenía, pegados a su pecho, los contemplaba tal como si los hubiera parido, como si hubieran salido desde su interior, cobijados meses en su vientre. De no haber sido por ellos, habría acabado con un ataque de pánico pero la responsabilidad de ser fuerte para su bienestar hizo que todo cambiara.
Los mellizos habían llegado a mejorar su vida.
Renée, Alice y Jasper, luego de haber ido a consultar en urgencia por el estado de Charlie, fueron enviados a la sala de espera, por lo que al entrar vieron de inmediato a Bella.
—Cariño —gimió Renée, yendo hacia ella.
Su hija se levantó con cuidado para no despertar a los pequeños y la abrazó con fuerza. Por primera vez sintió que su madre era débil y que esta vez ella no sería quien la sostuviera, sino su hija. Renée iba a desmayarse de la angustia.
—Dime que sabes algo —suplicó la mujer.
Negó.
—Aún estoy esperando.
—¿Quién está con él? —preguntó mientras Jasper le pedía que se sentara para poder descansar.
—Edward, mamá, él está en pabellón —susurró Bella.
Se llevó una mano al pecho, mirando al suelo.
—Él lo salvará, ¿no? —Miró a su hija a los ojos—. Es un buen médico, lo hará, ¿cierto?
A Bella se le rompía continuamente el corazón.
—Lo va a intentar, ten por seguro que así será.
Renée finalmente asintió y comenzó a llorar en su hombro, dejándose llevar. Esta vez no era tan fuerte como antes, porque la culpa y el miedo de no haberle dicho a Charlie que lo amaba la estaba matando en vida. Solo quería un momento junto a él, uno nada más, el suficiente para decirle todo lo que no había podido por sus inseguridades.
Las horas siguieron pasando y así como estaban ellas a la espera, las llamadas no tardaron en aparecer. El jefe Swan era un hombre muy querido, respetado y conocido en la pequeña localidad de Forks, no era de esperar que tanta gente quisiera saber respecto a su estado.
Isabella dejó a su madre en su soledad, la necesitaba, así que fue hasta los mellizos para taparlos y asegurarse de que siguieran durmiendo cómodos en las sillas. Durante un rato se quedó acariciándoles los cabellos, tranquilizándose solo con su quietud e inocencia.
—Es Edward —exclamó Alice, levantándose y alertando a los demás.
Edward estaba muy cansado. Como médico, se había enfrentado a muchas cosas en su vida y hacía muy poco había perdido a una pequeña a la que le habría gustado haberle facilitado una oportunidad pero esta vez la situación con Charlie había sobrepasado cualquier experiencia en su trabajo. Era el padre de la mujer que amaba y un hombre al que conocía y que apreciaba a pesar de todo.
Ver a Bella fue suficiente para que fuera aún más difícil. Quería salir de su lugar de profesional y abrazarla para demostrarle que él estaría aquí. Sin embargo, ahora era el médico a cargo y debía mantener su postura.
—¿Cómo está, Edward? —preguntó Jasper, alzando la voz por todos.
El Dr. Cullen se aclaró la garganta.
—Él… está grave pero ya se está recuperando de la intervención quirúrgica que le realizamos en conjunto con el cirujano —señaló, terminando la oración mientras miraba a Bella.
Renée reaccionó, volviendo del ligero trance, y se acercó a él.
—¿Estará bien? —inquirió con la voz titilante.
Para Edward seguía siendo difícil poder explicar todo. Ya eran su familia.
—Debemos esperar. El disparo atravesó una arteria muy importante de su abdomen, por lo que debemos estar pendientes de su estado de salud. Hasta el momento, solo puedo decir que estamos haciendo todo lo posible y que las respuestas seguirán siendo ambiguas.
Renée asintió y se puso una mano en el pecho, internalizando las palabras de Edward. ¿Cómo lo hacía? ¿De qué manera sopesaba la situación sin sentir que había perdido demasiado tiempo y que ahora podría perderlo para siempre?
—Estaré para lo que ustedes necesiten, ¿está bien? —añadió él.
Sí, lo que más quería era abrazar a su Ojitos Marrones y darle todo el valor a Renée, asegurándole que movería todo por ayudarle pero no podía, no ahora.
Finalmente, Edward salió de su guardia sintiéndose irremediablemente destruido, tanto a nivel emocional como físico. Había sido una jornada extenuante pues había tenido que asistir a una urgencia en la que su propio suegro estaba en peligro.
Bella lo esperaba con los ojos escocidos e hinchados por el llanto mientras sostenía a los mellizos, que se habían dormido esperándolo. La imagen le dolió pero aún más al ver a Renée, que miraba hacia el frente con agonía, como si estuviera recordando todo lo vivido con su esposo.
—Ya estoy aquí —le dijo, abriéndole los brazos para abrazarla.
Ella se dejó agasajar. Lo necesitaba enormemente. Quería sentirse frágil con él, que siempre estaba dispuesto a protegerla, en especial luego de ser fuerte por los mellizos y por su madre.
—Todo saldrá bien, te prometo que haré todo lo posible —susurró el Dr. Torpe, besándole los cabellos con cuidado.
Le limpió las mejillas con sus pulgares y luego le dio un beso suave, buscando su consuelo.
—Te ves muy cansado —notó Bella, preocupándose.
—Descuida. Estoy bien —susurró él, besándole la frente—. Los que deberían descansar son ustedes. —Miró a los demás—. Yo pedí que en cuanto tuvieran noticias me notificaran.
Renée negó pero sonrió en agradecimiento.
—Prefiero quedarme aquí, Edward, gracias. Velaré a mi esposo, no me marcharé.
—Mamá, tienes que comer —le recordó Bella.
—Descuida. Lo haré. Tú ve con Edward y los mellizos, debes estar con ellos, son tu nueva familia.
Bella sonrió con suavidad, sintiendo un poco de emoción en medio de la tempestad.
Sí, eran su familia.
—No quiero dejarte sola —insistió.
—Estaré mejor si descansas —le dijo su madre.
—Nosotros nos quedaremos con ella, amiga. Ve —instó Alice.
Finalmente suspiró y asintió, cediendo. Se despidió de su madre, prometiéndole volver a buena hora de la mañana y luego de sus amigos, agradeciéndoles el quedarse ahí.
Una vez en el coche, Bella se sintió devastada al recordar la realidad que estaba viviendo. Le dolía el estómago de solo recordar que su padre estaba intentando recuperarse pero que además no tenían certeza alguna de lo que iba a suceder mañana. Fue inevitable llorar, mirando a la ventana ante los recuerdos que tuvo de él antes de verlo llegar sangrando.
Sintió una mano tomando la suya e inevitablemente se giró a mirar sus ojos verdes. Edward se veía muy preocupado, tanto que solo suplicó por llegar a su casa y acomodarse con él entre las sábanas, rodeándose de su calor.
Edward la llevó a su casa, por lo que llegaron entrada la medianoche.
—Acostaré a los pequeños, tú ponte cómoda. Tengo algo de ropa que compré para ti —susurró, tomándole la barbilla para acariciarle el rostro con el pulgar.
—Déjame a mí. Muero por hacerlo. —Le sonrió—. Tú ve a darte una ducha, así te relajas, ¿sí?
—¿Estás segura, Ojitos? No quiero…
—Me llaman mamá y eso soy, ¿no es así? Quiero aprovecharlos, verlos me hace feliz a pesar de todo.
Edward sonrió.
—Está bien, mi amor.
Bella los acomodó en la cama y les cambió la ropa, no sin antes darles un beso. Una vez que los tapó en cada cama, miró a su alrededor, sintiendo el cariño ante el aura infantil y dulce que había a su alrededor. Hasta hace un año, ella jamás habría pensado que estaría aquí, sintiéndose irremediablemente feliz de tener a dos pequeños que pudieran decirle mamá pero también de ser parte de su proceso de crecimiento. No solo estaba enamorada de su padre, sino también de ellos. Nunca imaginó que su vida cambiaría de esta manera, no volviendo a Forks, saliendo del tormento que significó vivir con Jacob.
Ella sabía que debía contarle más a Edward, muchos aspectos de su vida él aún no las conocía pero le resultaba enormemente difícil poder hacerlo sin temer. Era algo irracional y que le costaba controlar, en especial luego de dejar el medicamento por petición de Jacob.
¿Por qué hizo tantas cosas por él? Le dolía acordarse de lo tonta que fue.
Suspiró y encendió la luz atrapamonstruos, mirándolos una última vez para volverse a la habitación de Edward.
Allí, sintió la inmensa alegría de la comodidad que significaba un hogar. Cuando se trataba de él, todo su mundo le encantaba.
Abrió el armario y se sorprendió de ver que sí, su doctor había comprado ropa para ella. Había pijamas muy hermosos y vestidos para que se sintiera cómoda. Hasta había ropa interior.
—Siento si te molesta, solo quería tener algo para que vengas más seguido aquí —susurró, llamando su atención.
Se giro y lo vio con el cabello mojado y el pecho desnudo, usando solo una toalla en su cintura. Su doctor era un hombre tan atractivo y tan inteligente, lo tenía todo y aún seguía sorprendiéndola.
—Me encanta pero no tenías que molestarte, cariño, me habrías dicho que viniera y habría traído algo para estar más cómoda.
Él sonrió y le tomó la cintura.
—¿Soy muy apresurado?
Bella rio.
—En absoluto. No podemos medir nuestros sentimientos por el tiempo, sino por la intensidad de ellos. Y te puedo asegurar que lo que tú me haces sentir es lo más fuerte que he sentido en mi vida.
Besó su pecho y lo sintió abrazarla con fuerza, hundiendo su rostro en sus cabellos.
—Te quiero aquí todo el tiempo. Te amo y sueño con despertar contigo todos los días.
Se miraron a los ojos mientras Edward pensaba en cómo decirle que quería crear un núcleo junto a ella, uno llamado familia.
—Y yo te amo a ti —susurró Bella, cómoda en su manera de apretarla con pasión y ternura—. Eres todo lo que necesito cuando no puedo más.
—Entonces quédate aquí, conmigo.
Bella levantó sus cejas y tragó.
—Estoy hablando en serio. Al menos piénsalo, ¿sí?
Ella sonrió con los ojos escocidos, lo que le sacó un suspiro al doctor.
—Mi hermosa, ponte cómoda. Te haré de comer, debes tener mucha hambre y no podemos tragarnos esos cupcakes sin los pequeños, ¿no es así?
Bella se rio y se dejó caer en la cama, una cama que sabía que Edward solo había compartido con ella.
—Elige mi pijama, así nos vamos ambientando por si me decido a ocupar tu lugar de soltero codiciado.
Edward sonrió y se apoyó con ambas manos en la cama, encarcelándola. Le dio un suave beso en los labios y luego en el cuello.
—No quiero ningún título de soltero codiciado, quiero ser tuyo y de nadie más —susurró.
Suspiró y vio cómo se alejaba para buscar un pijama para ella. Cuando se devolvió y le entregó uno de flores de satín, sonrió.
—Lo eligió Ava.
—¿Para mí?
Asintió.
—Solo para ti, mi amor.
Mientras ella se vestía, Edward le preparó algo liviano para comer y se lo llevó a la cama, sorprendiéndola una vez más. Era tan increíble que ningún hombre le hubiera dado esas atenciones en su vida. Para Edward parecía algo normal cuando se trataba de amar pero no para Bella.
—Gracias por todo, Dr. Cullen —susurró ella, terminando de beberse su té.
Edward la tenía abrazada y no tardó en repartir besos por su hombro.
—Sé que estás haciendo lo posible por mi papá. —Su voz se quebró.
El solo hecho de recordar todo le hizo soltar el llanto desde el fondo de su garganta. Edward se tragó el nudo y la abrazó con más fuerza.
—Estoy haciendo lo imposible, mi amor, y no dejaré de hacerlo.
—No quiero vivir sin papá —le confesó—. Sin él mi madre va a morirse. No quiero ni imaginar el dolor que debe sentir al verlo así, es como si… te perdiera a ti.
Se miraron y Edward arqueó las cejas mientras le limpiaba las lágrimas con suavidad.
—Pero eso no va a ocurrir, ¿sabes por qué? Porque estaré contigo y seguiré haciendo lo imposible por Charlie, te lo juro por todo el amor que te tengo.
Bella siguió llorando, imaginando su vida sin su padre. Habían estado demasiados años separados, no era justo que ahora que volvía a su vida…
No, ni siquiera podía pensarlo.
—Abrázame, ¿sí? —pidió, dejando la taza a un lado para acomodarse mejor sobre su pecho.
Edward siguió besando su piel y lo hizo, apretándola con fuerza hacia su torso, metiendo los dedos en sus cabellos y acompañándola ahora que más la necesitaba.
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Entre sueños sintió que alguien lloraba. Al levantar la cabeza, inquieta por el sonido, supo que era uno de ellos, sus pequeños.
Edward dormía tan profundo que no escuchaba, muy agotado debido a la guardia pesada del día. Bella salió de la cama sin pensarlo y al abrir la puerta vio a Ava que se aferraba a un oso de peluche, sollozando de manera amarga mientras temblaba.
—Mami —gimió, levantando sus manos y sus pequeños dedos para que la abrazara.
Bella se estremeció ante cómo la llamaba, queriendo su protección y su calor, por lo que la tomó en sus brazos y la abrazó con fuerza. Ava se agarró de su cuello y siguió llorando, disminuyendo paulatinamente a medida que se iba sintiendo segura con ella.
—¿Qué pasó, cariño? —preguntó, meciéndola como si fuera un bebé.
—Vi algo muy feo en mi cama —susurró, terminando de sollozar.
La llevó por los pasillos hasta dar con la sala, lugar cálido por la chimenea. Dio paseos cortos con ella abrazándola, queriendo calmarla.
—Solo era un sueño, Campanita, nada de eso es real.
—Pedo eda un monstuo —le recalcó.
—Lo sé, da mucho miedo.
Se sentó en el sofá y le comenzó a dar caricias en el largo cabello, apoyando su cabeza en su pecho.
—¿Tú tambén tienes medo a los monstuos? —inquirió.
Bufó.
—Uff, muchísimo, y hay unos que no quisiera volver a ver en mi vida.
Por un momento iba a decirle que uno se llamaba Jacob y que sí que había sido un monstruo pero se aguantó.
—¿Y llodabas?
—Mucho. De hecho, hay un monstruo muy feo que me sigue.
Sus ojos se abrieron.
—¿Y no te da medo?
Bella sonrió.
—Siempre me da miedo pero intento ser muy fuerte y sé que tú puedes serlo también. Todas las mujeres lo somos, acuérdate de eso siempre.
—¿Cómo se llama ese monstuo?
Suspiró.
—Ese monstruo se llama Trastorno Obsesivo Compulsivo —le conté.
—Que nombe tan dado.
Carcajeó mientras limpiaba sus lágrimas con los pulgares.
—¿Cierto que es raro? Pero bueno, me ha acompañado desde que tengo quince años. Bueno, es mucho, y a veces no puedo dormir, ni comer, ni reír, porque siento que está ahí, luchando por comerme y… —Boté el aire—. Me da miedo, mucho miedo. Pero ¿sabes qué? Lucho con ese monstruo todos los días y a pesar de que estuve mucho tiempo sin mi super escudo ni mi espada, casi dispuesta a que me comiera, ahora conocí unos guerreros implacables que me han dado armas mortales que me dicen que puedo hacerlo.
—¿Encontaste ota espada?
—Sí. ¿Sabes quiénes son esos héroes que me acompañan y me instan a buscar esa arma?
Negó.
—Tú, Noah y tu papá —murmuró—. Son mis guerreros.
Abrió sus ojos de par en par.
—¿Y cómo te puedo ayudad, mami? No quiedo que ese monstuo feo te pedsiga.
Bella le acarició el pequeño rostro y luego le besó la frente.
—Estando conmigo mientras voy a buscar esa arma para luchar contra ese monstruo horrendo.
—¡Una espada gande!
Sonrió.
Para Ava, la mejor manera de derrotar al monstruo era teniendo una espada pero Bella sabía que necesitaba terapia y volver a tomar los medicamentos que por insistencia de Jacob y Lauren dejó.
Recordarlo le dolía. Su trastorno había empeorado desde que se fue de Forks para vivir como una ama de casa rota y sin aspiraciones. Jacob y Lauren sabían que iba a hacer lo posible por encontrar la razón de las pérdidas de sus embarazos, cuando le comentaron con sutileza que podía deberse a la medicación, no dudó en dejarlas, un error que hasta el día de hoy seguía creciendo como una bola de nieve. Lo que en realidad querían ellos era que acabara presa de sí misma, de ese monstruo que no la dejaba vivir, todo ello mientras cogían y se reían en su propia cara.
Nunca más iba a permitir eso. Tenía que luchar con ese monstruo, solo… tenía miedo, sí, de fallar, de no poder hacerlo, de que la medicación fuese a…
—Mami —la llamó Ava—. Papi nunca dejadá que ese monstuo te coma.
Bella sonrió.
—¿Eso crees?
Asintió.
Le tenía terror a la idea de que él fuese a asustarse por su enfermedad. Sabía de sobra que la amaba pero ¿era capaz de enfrentarse a ese monstruo junto a ella? No lo sabía pero tenía la certeza de que era momento de contarle de él.
—Ni mi hedmanito… ni yo —afirmó, bostezando en el momento.
—Pues yo tampoco dejaré que ese monstruo feo te ataque. Vamos a dormir con papá, ¿qué dices?
—¡Sí!
La llevó a la habitación y la acostó en medio de ellos. Ava se dio la vuelta hacia Bella y la siguió abrazando, dispuesta a dormir. Sin embargo, ella no pudo hacerlo hacerlo de inmediato, porque seguía pensando en su maldita enfermedad.
Necesitaba medicación, le debía esto a su padre y ella necesitaba estar bien.
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Bella despertó por el fuerte aroma a canela que salía de algún rincón de la casa. Cuando abrió sus ojos, vio el rostro dulce de Ava, que la abrazaba mientras tenía la cabeza cerca de su pecho. Sonrió de manera instantánea y le pasó un brazo en su pequeño cuerpo para acercarla a ella. De inmediato se metió el pulgar a la boca, chupando de manera adorable.
Buscó a Edward pero él no estaba, tampoco Noah. ¿En qué estaban metidos esos dos?
Iba a levantarse con cuidado para ir buscar un poco de agua y pedirle una aspirina a su doctor, pues le dolía la cabeza debido al llanto y a la tensión de anoche. Fue duro revivir el estado de su padre pero no quería pensar cosas negativas.
Antes de bajar los pies al suelo, se aseguró de poner el derecho primero, de lo contrario iba a tensarse. La idea de hacer lo incorrecto provocó que le sudaran las manos.
—¡Ven aquí! —exclamó la voz de Edward, como si se estuviera aguantando la risa, queriendo sonar serio e imponente. Definitivamente no le salía.
—¡No! —Carcajeó el pequeño Noah, entrando a la habitación completamente desnudo, bueno, a excepción de la capa que llevaba amarrada al cuello y al antifaz.
Edward lo siguió con el pañal en una mano y el talco en la otra.
Noah vio a Bella y se subió a la cama para brincar y darle un abrazo mientras mostraba todos sus superpoderes íntimos.
—¡Noah Cullen! —lo regañó el doctor, queriendo atraparlo mientras Bella estaba en medio, intentando no reírse para no romper la imagen de autoridad del padre de la casa.
Antes de que pudiera dar un paso más, Edward se golpeó el pie con la pata de la cama, por lo que dio brincos mientras gruñía.
—¡Soy el Capitán Noah! —cantó el pequeño, despertando a su hermana.
Él movía sus pequeñas nalguitas redondas, nada avergonzado de ser el centro de atención de todos, mostrando su intimidad.
—Noah. —Edward volvió a alzar la voz—. Voy a contar hasta tres para que dejes a Bella o te quitaré a tu conejo Bobby.
—¡Soy Capitán Noah, papi! ¡Y no es Bella, es mami! —le corrigió, volviendo a saltar mientras la abrazaba.
Edward suspiró, armándose de paciencia y aguantándose las carcajadas al igual que ella.
—Creo que son tal para cual, a ambos les gusta mostrarle el trasero a los demás.
El doctor le lanzó un beso ante su broma.
—Bueno, Capitán Noah, contaré hasta tres y si no te sientas para ponerte el pañal, voy a quitarte a tu conejito. —Se aclaró la garganta—. Uno… Dos…
Noah se siguió riendo y brincó hasta el suelo, moviendo sus nalguitas ante la vista de todos.
—¡Tres! ¡Ven aquí!
Él corrió para atraparlo pero acabó cayendo a la cama y golpeándose otra vez.
Noah iba a salir de la habitación, dando brinquitos. Pero Bella fue más rápida y acabó cogiéndolo desde las axilas y devolviéndolo a la cama.
—Oye, Peter Pan, no vas a querer quedarte sin tu conejito, ¿no es así? —le susurró Bella con mucha dulzura.
Acabó echándose a reír al ver a Edward bañado en talco, y para no desaprovechar el momento, tomó el pañal para ponérselo.
—No quedo pañal —respondió Noah, frunciendo los labios.
—Bien, entonces haremos sin pañal.
Bella buscó el orinal y lo dejó en el suelo.
—Olvídalo, no hay forma de que acepten hacer ahí por más que se los suplique —afirmó Edward.
Ella le guiñó un ojo.
—Bueno, ¿no vas a sentarte? No te va a comer las pompis.
Se sentó delante de él y esperó a que lo hiciera. Noah se puso un dedo en los labios acomodando lentamente su culito, mirando a Bella a los ojos para tranquilizar su común miedo al retrete.
—¡Muy bien! —Aplaudió Bella—. Ahora, solo debes soltar.
Bella lo abrazó y le besó los cabellos, haciendo que él se sintiera seguro de seguir. Y finalmente dejó ir sus necesidades de la naturaleza, situación que emocionó tanto a Edward que se puso a brincar de felicidad.
—¡Hiciste! —exclamó, tan feliz y orgulloso que Bella no podía creerlo—. ¿Lo ves, Noah? ¡Hiciste!
Él lo tomó en sus brazos y le dio besos ante la emoción de saber que podrían dejar el pañal.
—Edward, Noah no ha… Terminado…
Se calló, ya era demasiado tarde. Noah ya le había orinado toda la camisa.
—Oh no —susurró, devolviéndolo al orinal.
Bella se rio tanto que Noah y Ava la siguieron aún sin entender por qué lo hacía.
De pronto, el móvil de Edward comenzó a sonar y él lo buscó, temeroso de que fueran noticias de Charlie. Bella también enfocó su atención en ello mientras acompañaba a Noah para que siguiera haciendo pipi.
—Es Kate —le dijo a Bella.
Ella notó la ferviente incomodidad en la expresión de su Dr. Torpe. Estaba harto de su insistencia.
—Mami —gimió Ava, abrazándola desde el cuello, como si escuchar el nombre de esa mujer la asustara.
Frunció el ceño y la miró.
—¿Qué pasa, Campanita? —inquirió, angustiada ante la forma en la que miraba al teléfono.
Noah también se había tensado y quería dejar el orinal.
—Voy a contestarle para pedirle que deje esta barbaridad —gruñó Edward, mostrándose tan cansado y agobiado con la idea que Bella no tardó en levantarse con los dientes apretados.
Tomó el teléfono de Edward y apretó el botón para responder.
—Hola, Kate —bramó, levantando la barbilla.
—¿Bella? —inquirió—. ¿Qué haces respondiente al teléfono de Edward? ¿Qué pretend…?
—No vuelvas a llamar —espetó sin esperar más conversación—. Deja a mi familia en paz de una vez por todas o te juro que me vas a conocer.
—Yo…
—Deja a Edward y a mis pequeños… O voy a hacerte la vida de cuadritos, Kate Denali, te lo juro por todo el amor que les tengo, ¡¿me oíste, rubia de mierda?!
Solo escuchó su jadeo mientras miraba la manera en la que sus mellizos parecían muy asustados. Desde ahí supo que algo iba mal, algo que no sabía de qué se trataba pero que aludía directamente a esa mujer.
No esperó a que respondiera, no quería escuchar ni una sílaba más o acabaría insultándola delante de Ava y Noah, lo que no iba a perdonarse. Miró a Edward, temiendo por su reacción debido a su exabrupto pero él parecía muy cómodo con la explosiva Ojitos Marrones.
Pero algo no terminaba de cuadrar para ella. ¿Qué había hecho Kate para que los pequeños reaccionaran con miedo?
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La mañana había pasado muy rápido y aunque la situación con Kate la había dejado muy pensativa, la realidad era que ver a su padre le consumió por completo la atención, por lo que acabó dejándolo en segundo plano mientras esperaba a que Edward tuviera noticias de Charlie, pues era su médico tratante.
Bella estaba abotonando el vestido de Ava, quien había ido con ella solo con el fin de verla cambiarse de ropa, pues iban a ir al hospital para acompañar a Renée.
Edward había acomodado todo el lugar que antes ocupaba para él solo con el fin de hacer que el ambiente ya no fuera para un viudo enfocado a sí mismo. Ahora, lo femenino estaba ahí pero no basado en los gustos genéricos de una mujer, sino en la mujer que él conocía. Se sentía dichosa, como si siempre hubiera pertenecido a ese lugar, a ese que siempre buscó y que, cuando ya dejó de hacerlo, llegó en medio de su tienda de disfraces.
—¿En qué pensas? —preguntó Ava, mirando cómo Bella se ponía un poco del perfume que traía en el bolso—. ¡Yo tamben quiedo!
Bella se rio y le besó la frente. Para cuando le roció un poco, la pequeña la abrazó, escondiendo el rostro en su vientre.
Sí, era una dicha imposible de explicar.
—Ahoda soy bonita como tú.
—Ya lo eres, siempre lo has sido —susurró, atrapándole la nariz con suavidad.
Edward y Noah llegaron a la habitación, los dos ya listos para marcharse. El pequeño corrió como su hermana y quiso que lo tomara en sus brazos, mientras su padre la contemplaba con unos ojos hambrientos que solo significaban amor.
—¿Ya podemos ir, Hermosa Mía? —preguntó, tomando su barbilla para besarla.
Bella suspiró y asintió.
Era momento de ver a su padre, algo que no se atrevía a hacer porque… era enfrentarse a la idea de que el hombre más fuerte de su vida ya no lo era, lo que dolía de una forma intensa y desgarradora.
Llegando al hospital, las recepcionistas de inmediato se acercaron al Dr. Cullen para saludar. Al ver nuevamente a Bella, todas parecían a punto de seguir echando el chisme.
—Es un agrado conocer a la esposa del Dr. Cullen —dijo una, tomándole la mano.
Bella no se tomó la molestia de corregirle, le gustaba ser señalada como tal. Edward, por su lado, se sentía vivo de amor de tan solo escuchar cómo la llamaban.
Mientras caminaban, ella sintió cómo llamaban a su móvil. Temió que pudiese ser su madre, así que lo sacó para revisar.
No. Mierda. No era su madre.
"Bella, me he enterado de que tu padre está grave en el hospital. Aunque no lo creas, sigo sintiendo un cariño inmenso por él. Gracias a Dios ya voy camino a Forks para darte todo mi apoyo
Atentamente
Jacob"
Sí, Jacob venía al pueblo.
Buenos días, les traigo un nuevo capítulo de esta historia. Quiero comentarles que muy pronto entraremos en recta final, aunque aún falta. Quiero tomarme un momento para hacer énfasis en eso, la enfermedad de Bella. Si bien, muchas en los reviews me preguntaban si solo era ansiosa, supersticiosa o algo por el estilo, la verdad es que no, Bella tiene Trastorno Obsesivo Compulsivo, el tipo lo sabrán más adelante y también verán más respecto a esto. Quise hacer hincapié en esto porque es desnudarme ante ustedes, pues yo presento la misma enfermedad hace aproximadamente cuatro años. El que haya decidido ponerlo en una de mis historias es super complejo pero lo encontraba necesario, porque de alguna u otra manera, quería mostrarles lo que es vivir con esta enfermedad. A mí me da terror dar esta información ante tanta gente porque es fácil que te juzguen, en especial porque sé que detrás de la pantalla existe gente muy mala, gente de la que he sido testigo durante mucho tiempo, situación que ya varias conocen. Decirles esto es super complejo para mí pero ya quería revelarlo, no solo en el capítulo, sino también aquí y que todo lo que muestro en esta historia respecto a lo que produce la enfermedad es cierto. En los capítulos que hay a futuro se darán cuenta de mucho más y por esa misma razón quiero que también conozcan que hay una persona real escribiendo lo que vive, quizá en diferentes contextos de vida pero con los mismos sentimientos, emociones, padecimientos, etc., porque es real y existe, yo lo padezco y estoy ante ustedes "desnudándome". Respecto a la historia, ¿qué creen que pasará ahora con Charlie? ¿Qué está haciendo Jacob aquí? Porque sí, ha llegado el peor pasado de Bella. ¡Cuéntenme qué les ha parecido! Ya saben cómo me gusta leerlas
Agradezco los comentarios de Coni, CeCiegarcia, Cris, tulgarita, Pam Malfoy Black, cavendano13, Yoliki, Josi, Joa Castillo, FallenDarkAngel07, AniluBelikov, rosycanul10, Jenni98isa, Diana, Marenny, Salveelatun, sheep0294, LizMaratzza, patymdn, Robaddict18, Angel twilighter, Stella mio, Dominic Muoz Leiva, Claudiahernandez, Pameva, LuAnKa, Tereyasha Mooz, JadeHSos, Gladys Nilda, Bell Cullen Hall, esme575, debynoe12, Ella Rose McCarty, BreezeCullenSwan, Adriu, Veronica, Milacaceres11039, llucena928, AstridCP, CCar, Liz Vidal, auritacullenswan, Marianacs, MssBrightside, Kamile PattzCullen, piligm, , DanitLuna, Abigail, Mayraargo25, rjnavajas, lalyrobsten, Pancardo, Brenda Cullenn, eli music love, monze urie, Rero96, NoeLiia, Celina fic, indii93, Tata XOXO, Srita Cullen brandon, Techu, Valeeecu, Chiqui Covet, maribel hernandez cullen, Liliana Macias, Noriitha, Katty Meyer, jupy, Smedina, Flor Santana, beakis, SeguidoradeChile, Twilightsecretlove, Lore562, calia19, Noriitha, maries24, Luisa huiniguir, Vanina Iliana, jenni317, michicullen, Vero Morales, Car Cullen Stewart Pattinson,morenita88,Diana2GT, Olga Javier Hdez, valentinadelafuente, krisr0405, barbya95, viridianaconticruz, Belli swan dwyer, AnabellaCS, johanna22, anakarinasomoza, dania, lunadragneel15, MariaL8, BellsCullen8, VeroG, Kamile PattzCullen, Valentina Paez, Mela Masen, Claribel Cabrera, saraipineda44,Melany, catableu, Gis Cullen, Idalia Cova, kaja0507, carlita16, nataliastewart, Gra, Andre22twi, Says, Elmi, Damaris14, somas, terewee, NarMaVeg , Jocelyn, Vanenaguilar, isbella cullens swan,bbluelilas, Ceci Machin, BellaNympha, Ivette marmolejo, Iza, valem00, katyta94, Sony Bells, DianaMarie,merodeadores1996, VIC, twilightter, keith86, Markeniris, adrianacarrera114, JMMA, PatyMC, YessyVL13, LicetSalvatore, Kara, alejandra1987, miop, ManitoIzquierdaxd, LoreVab, Francisca Moreno, Aidee Bells, camilitha cullen, florcitacullen1, Fernanda javiera, FlorVillu, Santa, Veronica, Amy Lee Figueroa, amedina6887, Beth, NaNYs SANZ, morales13roxy, Micalu, bealnum, liduvina, Tecupi, Isabelfromnowon, monik, Gibel, cary, Kath Morgenstern, Angelus285, IsabellaSV, ROMINA19, whit cullen, Nat Cullen, selenne88, nydiac10, Jeli, Cami-twilighter y Guest, espero volver a leerlas a todas nuevamente, cada gracias que ustedes me dejan es invaluable para mí, en estos momentos me siento sumamente desnuda y solo quiero agradecerles a todas ustedes por el apoyo que me dan, por ese entusiasmo que depositan en mis historias, porque a veces me peleo con esto, me siento incapaz pero ahí están ustedes, instándome, por ustedes siempre estoy y estaré, gracias por todo
Para una lectora que me preguntaba cuál era la especialidad de Edward y de Emmett, estas son cardiología y medicina interna en el caso de Edward y Emmett es urgenciólogo
Recuerden que quienes dejen su review recibirán un adelanto exclusivo del próximo capítulo vía mensaje privado, y si no tienen cuenta, solo deben dejar su correo, palabra por palabra separada, de lo contrario no se verá
Pueden unirse a mi grupo de facebook que se llama "Fanfiction: Baisers Ardents", en donde encontrarán a los personajes, sus atuendos, lugares, encuestas, entre otros, solo deben responder las preguntas y podrán ingresar
Nos vemos la próxima semana con un nuevo capítulo
Cariños para todas
Baisers!
