CAP 27
.
.
"La ganancia dentro de la pérdida"
.
.
.
Lucky Daytona se encontraba de pie en aquellos momentos con una expresión seca y bastante oscura, observando el suelo y con marcas evidentes de heridas que aún estaban en sanación así como algunos pedazos cubiertos de forma especial en lo que se conseguían los reemplazos necesarios para su carrocería externa.
Nuevamente, una sola luz blanca caía encima suyo conforme unos cuántos autos en las sombras parecían observarle excepto por uno, justo delante y que le daba la espalda.
Ninguno de los vehículos presentes hacía sonido alguno conforme parecía que los minutos se extendían, pero el corredor no parecía estar muy interesado en el ambiente que imperaba en aquella habitación; su mente se encontraba demasiado lejos, preguntándose si el espía habría llegado con bien hasta su hogar, si lo habrían recibido de manera adecuada, si ya habría buscado atención a sus heridas… lo cuál probablemente tenía como respuesta un no rotundo ya que era evidente que de lo único que se preocuparía el inglés sería del siguiente trabajo que le encargasen, heridas graves de por medio o no.
Y quizá por eso lo que más anhelaba en aquellos instantes era librarse de aquello lo más pronto posible.
Sanar, evitar la vigilancia que seguramente le impondrían…
Casi comenzaba a darse cuenta de que estaba pensando igual al británico que ocupaba toda su mente.
Pero aún así…
-Así que… un total de seis bases en Florida que han sido desmembradas pero eso no quita el hecho de que hayan conseguido introducirse de poco en poco hasta tener toda esa infraestructura… -la voz del auto que le daba la espalda era baja y grave sin que apenas el más joven reaccionase –y además, teníamos a Brasilia y a Bundery jugando por doble partida… -aquel auto emitió un suspiro pesado y cansado, recibiendo algunas miradas por los otros vehículos a su alrededor –debo de decir que no lo vi venir… y eso es grave…
Los ojos azul oscuro de aquel que hablaba se entornaron
-Joan Ferret jamás se había acercado tanto, incluso como para haberse llevado a los Daytona… y como para que sus sirvientes causaran tanto daño… al menos no en esta región, ya hemos tenido problemas en las zonas de California y Arizona donde hace años realmente consiguieron hacer un verdadero estrago pero… ahora de este lado?
El viejo auto rojo oscuro frunció el ceño y luego, miró de reojo a quien en esos momentos estaba al centro de todo y parecía no ponerle demasiada atención. Un viejo auto blanco se acercó un poco al que había estado hablando, con una mueca algo tensa
-Amigo…
-Pero lo que más me interesa no está en el hecho de que Ferret se haya sobrepasado en cuanto a territorios en esta ocasión, no es la primera guerra que hemos tenido con Viento Desértico y a estas alturas no será la última –siguió diciendo aquel auto antes de girarse, ignorando al viejo barracuda a su lado para acercarse y ver mejor al corredor al centro, esta vez con un leve dejo de interés –así que… Chrome?
Finalmente los ojos claros de aquel auto parecieron reaccionar, esta vez mirando a quien tenía delante y que lejos de parecer molesto, mostraba curiosidad al respecto
-Cuándo pensabas decirme?
La expresión del auto era de impacto y abrió y cerró la boca sin saber exactamente qué decir. No era como que no se imaginara que en algún momento se fueran a enterar pero todo había sido tan rápido que apenas y había tenido oportunidad de prepararse para la confrontación; nuevamente compuso una expresión seria y casi resignada mientras que el silencio imperaba por encima de todo. Conocía a su grupo, conocía a la mayoría de miembros en este así que no tenía caso seguirlo escondiendo por el momento.
-En cuanto las cosas estuviesen más tranquilas y yo hubiera tenido el tiempo suficiente para que confiara en mí –respondió finalmente con un tono casi flojo el Daytona, bajando los párpados a medio ojo con cansancio –tampoco pensaba escondérselo a él –un breve murmullo se escuchó de golpe entre los autos en las sombras mientras que el auto más grande permanecía quieto –no tengo porqué esconderle nada si él no me lo esconde a mí de igual manera –dijo esta vez alzando la mirada agotada hacia su líder que pareció dejar escapar un breve suspiro
-Paul…
El barracuda blanco avanzó con calma hasta colocarse al lado del joven corredor que le observó de reojo con los ojos levemente entornados
Paul Atkins había sido el auto a cargo suyo desde que fuese recogido y adoptado por los Daytona hacía muchísimo años y le había entrenado y formado hasta que mejoró lo suficiente para formar parte oficial del equipo de sus nuevos padres… y generalmente, era quien daba la cara por él; ahora no estaba muy seguro de si acaso siquiera iba a querer defenderle al ser su protegido ya que se trataba de una situación delicada pero el viejo corredor no parecía ni siquiera preocupado al respecto
-Como si no tuviésemos suficientes autos de Chrome entre nosotros –replicó con una sonrisa divertida el auto blanco, lo que provocó que el número 19 parpadease un poco confundido –si el niño dice que ese británico estirado es de confiar, yo pongo mis tuercas y quizá, por qué no, parte de mi armazón en ello –aseguró el auto blanco golpeando una vez su llanta en el suelo, recibiendo un gesto cada vez más impactado en el coche celeste mientras que finalmente, Mark Shelby se daba la vuelta para ver a su mejor amigo por unos momentos y de ahí, al atónito Daytona
-En verdad hubiera querido que me lo dijeras tú mismo antes de que todo esto ocurriera… me hubiera inquietado demasiado el que te hubiéramos perdido sin saber qué estaba pasando –dijo con severidad el rolls royce entornando un poco los ojos hacia el corredor que le devolvió el gesto levemente más retador –qué harías si te prohibiera explícitamente, el acercarte nuevamente a ese auto o a cualquier otro que pudiera tener el mínimo contacto con Chrome?
-Pensaría que a final de cuentas Las Serpientes es un grupo tan hipócrita como aquellos que solemos criticar tan abiertamente –respondió con frialdad el Ford gt recibiendo una nueva sarta de comentarios bajos y alterados de los autos en las sombras
Los ojos de Mark Shelby se entornaron un poco más
-Esa sería tu única acción?
-Creo que ya sabes la respuesta a eso –volvió a replicar el auto celeste cada vez más tenso a pesar de que ahora estaba casi de frente con el auto más alto que seguía observándole amenazadoramente
-Entiendes tu posición en este momento?... –musitó el Shelby despacio mientras que el corredor que tenía delante parecía alzarse un poco mejor sobre las llantas, evidenciando un suave sonido de motor que indicaba que lo tenía preparado para cualquier movimiento del otro –recuerdas lo que hacemos con autos como tú, que podrían poner en peligro a nuestra organización y todo lo que hemos construido?
-Si pensaras eso, no creo que estuviéramos conversando en estos momentos… cierto? –Lucky Daytona pareció fruncir todavía más el ceño… y un segundo después, el Shelby suavizaba su gesto para componer uno más neutro y resignado… más sonriendo discretamente
-Tú y tu hermano son un verdadero dolor de cabeza… no solo para mí, por Chrysler, deberían pensar en los pobres autos a los que eligieron como compañeros de vida… ya no tienen tantos caballos de fuerza como ustedes dos, ténganles un poco de compasión –se rió un poco entre dientes mientras que el Daytona lucía perplejo –ya hablé con la grúa al respecto de tu… "novia" pero me gustaría saber un poco más por parte tuya, por supuesto –dijo moviendo un poco la cabeza para verle de reojo mientras que el auto celeste parecía todavía demasiado impactado como para decir nada –también… nuestros otros invitados que Kadoa tan amablemente ha incluido en la lista de autos bajo nuestra protección, me han hablado acerca del niño McMissile… sin embargo, te adelanto que… si de verdad confías en él entonces yo no tengo nada que decir…
Aseguró volteando a verle con un gesto más amable
-Nunca nos has fallado, ni una sola vez. Desde que llegaste, William y Tee juraron que tenías algo especial y no he tenido motivos para dudarlo. Y cuando conocí a tu hermano por primera vez y pude entender la historia que había detrás de ustedes no pude menos que confirmar, que ustedes muchas veces ven las cosas con el corazón más que con otra cosa… lo cuál puede ser peligroso a veces… -pareció advertir mirando fijamente al coche de ojos celestes –pero tampoco he encontrado motivos para dudar cuando me aseguran que puedo estar tranquilo respecto a algo específico…
Dijo e inspiró profundo
-En este caso… este sujeto…
Mark Shelby asintió una sola vez para luego, escucharse el motor de Paul Atkins que se movió un poco
-Bueno, si ya hemos concordado en que no hay nada de qué preocuparnos entonces… a mí me parece que deberíamos permitir que el chico descanse un poco más –dijo el barracuda blanco moviéndose para acomodarse a un lado de su protegido que parecía que empezaba a ponerse un poco pálido y que batallaba para permanecer de pie –la experiencia de hace semanas no ha sido muy buena para el chico y también tiene que recuperarse, lo que le hicieron esos desgraciados…
-Sí, no lo vamos a dejar así como si nada, por supuesto –aseguró el Shelby con una expresión severa y que evidentemente significaba que estaba completamente furioso. Detestaba la idea de que hubieran conseguido distraer no solamente a todo uno de sus equipos como para haber capturado a ese chico sino que le hubieran dañado a tal grado que casi habían tenido que secuestrarlo ellos mismos del hospital al cuál lo habían ingresado; si no hubiera sido porque afortunadamente el opal ampere ya había trabajado con autos mucho más dañados que el Daytona, probablemente este hubiera sido incapaz de volver a conducir en su vida.
Pero además, aquello lo sentía a un nivel más personal ya que se trataba de uno de los hermanos… quizá para el McQueen en Radiador Springs aquello todavía no significaba nada pero para él, sabiendo todo el trasfondo lo sentía como algo que les debía a ambos aunque estos no lo supieran
-Llévalo al hospital –ordenó finalmente observando al barracuda que asintió con suavidad pero entonces el joven corredor se adelantó un poco, provocando la curiosidad de su líder –qué sucede?
Lucky separó los labios por unos momentos sin saber qué decir o cómo hacerlo. A decir verdad… le quería pedir aquel favor al Shelby, este tenía los recursos y los autos para ayudarle con aquello que deseaba… no que no pudiera hacerlo por su cuenta pero dudaba que mientras se recuperaba por completo fueran a permitirle pedir su computador; los ojos azul oscuro del auto de mayor edad se clavaron en los del chico que parecía entre decidido y suplicante, como si no encontrara las palabras adecuadas para hacer aquella petición.
El rolls royce tan solo aguardó unos segundos para finalmente, sonreír muy apenas y asentir una sola vez con suavidad
-Lo buscaremos. No será difícil de encontrar, tu coche es bastante conocido por toda la comunidad así que alguien le verá más pronto que tarde y entonces, podremos darte aviso. A cambio, quiero que me jures que no saldrás del centro de recuperación BAJO NINGÚN CONCEPTO. Si en verdad quieres nuestra ayuda, al menos… intenta comportarte. Sé que no puedo forzarte pero espero que ese auto que te interesa tanto valga la pena lo suficiente como para que puedas quedarte en cama hasta que el médico lo indique… no me fastidies el viaje que tuve que hacer hasta este lugar…
Ordenó con un gesto algo irritado y el Ford asintió despacio
Cerró los ojos
Solo eso quería. Solo quería encontrar a Finn, quería saber que estaba bien… que no le había sucedido nada malo y que había llegado con sus compañeros.
Aunque casi podía jurar que no se iba a cuidar, esperaba…
Solo… esperaba…
-Tranquilo… todo estará bien… -aseguró el barracuda sonriendo un poco mientras que empujaba suavemente al corredor que emitió un gemido antes de comenzar a conducir lentamente al lado del auto mayor, que trataba de animarlo –lo encontraremos y veremos que nadie más lo esté molestando. Te preocupa que siga herido, cierto?
-No es lo físico, Paul… -musitó el Ford celeste mientras que el auto a su lado suavizaba la mirada, guiándole hasta donde un tráiler de colores discretos les aguardaba –es…
-Joan Ferret es experto en romper la mente de cada auto con el que se cruza –suspiró el barracuda dejando de sonreír mientras que su expresión cambiaba a una de tristeza y meditativa sin que el auto a su lado le viese; tan solo mantenía la vista baja, si acaso haciendo algunas muecas muy discretas al moverse de lado –entiendo. Y creo que sé lo que pasa por tu cabeza en estos momentos pero tienes que recordar que para poder ayudarlo…
-Primero tengo que mejorar yo mismo. No me lo tienes qué decir, yo se lo estuve diciendo a él todo el tiempo en que estuvo resguardado en el estadio Daytona –dijo en un tono bajo e incómodo conforme se detenía para girarse al mismo tiempo que aquel tráiler bajaba una rampa para el Ford; el barracuda con cuidado comenzó a empujarle por delante para que no obligase a su motor a hacer demasiada fuerza al momento de subir –supongo que sería demasiado hipócrita haberle rogado por tanto tiempo que se cuidase si yo voy a hacer lo contrario, cierto?
-No voy a negarte eso –aseguró con una sonrisa divertida el corredor veterano conforme él mismo ingresaba en el tráiler y la rampa de este se cerraba, para comenzar a llevarlos al centro donde se recuperaría el número 19 –Mark no se atrevió a tratar con el chico la única vez que lo vi en el pueblo, creo que es obvio el por qué pero yo si lo hice… realmente ni tú ni tu hermano se fijan en cualquier modelo de coche, cierto? –el barracuda movió un poco las cejas con picardía lo que hizo que el menor le observase completamente perplejo –qué?... –comenzó a reír con diversión –no voy a negarte que es bonito y un modelo de los clásicos… no fácil de encontrar y tiene muy bonitos ojos, si tuviera que recalcarlo aunque se nota que de experiencia tiene bastante y…
-Bien… BIEN! –saltó levemente el Daytona abriendo mucho los ojos con molestia lo que siguió provocando la hilaridad de su cuidador –ya entendí, tú y Finn comparten experiencia en el ramo mundano… me preocupa en realidad que no le hayas tratado de poner las llantas encima…
-Bueno… hubiera sido divertido pero sinceramente, en estos momentos digamos que me han colocado fuera del mercado… -el barracuda hizo una mueca mientras que el Ford alzaba una ceja –se lo prometí a tu cuñado, en realidad…
-En verdad? –inquirió el Ford con los párpados a mitad de los ojos con verdadera incredulidad a lo que el mayor fingió una expresión dolida
-Oye!... me gustará probar de todo un poco pero también mis promesas tienen honor…
-Seguro –suspiró el Daytona terminando por recostar el cuerpo en el suelo de aquel tráiler mientras componía un gesto de dolor y cerraba los ojos. En lo único que podía pensar era en el Aston martin y su estado de salud. No podía olvidar esas noches en que el otro se tensase, demasiado asustado de encontrarse con el maldito firebird y su mirada al perderse en el vacío de sus memorias, preguntándose si seguiría teniendo esas pesadillas y si todavía tendría problemas para adaptarse a su trabajo
Tan solo… quería recobrarse, estar mejor y partir en su búsqueda para al menos estar cerca en caso de que cualquier cosa ocurriese… quizá volver a intentar convencerlo de continuar con aquello que le dejó en pausa al pretender que podrían estar juntos aunque fuera por un poco tiempo…
Maldición
Nunca se habría imaginado que le iba a querer tanto como para que el dolor de no verle o de no escucharle, incluso molesto con él, fuese aún más grande que el de sus heridas por aquella sesión de tortura; el barracuda delante suyo suavizó la mirada para luego, frotar suavemente el capó del joven Ford por arriba, como si quisiese tranquilizarlo
-Te prometo que lo vamos a encontrar y que estará bien –le dijo con un tono de voz suave y amable, sin dejar de sonreírle con cariño –y en cuanto estés mejor, yo mismo me comprometo a llevarte con él
-En verdad? –el Daytona abrió los ojos para verle casi con un pequeño dejo de esperanza que hizo suspirar levemente al Atkins
-En verdad –aseguró asintiendo una sola vez –no podría volver a ver a tu hermano a la cara, sabiendo que no te pude ayudar a ti después de que tú lo ayudaste a él –el Ford celeste sonrió muy apenas, casi con pena –ahora trata de descansar… mientras más rápido te recuperes, más pronto volverás a ver a tu lindo espía inglés…
El más joven rió suavemente y asintió antes de volver a cerrar los ojos, dejándose descansar conforme sentía el leve temblor del vehículo de transporte al irse moviendo por aquellas calles de Florida, donde los autos no tenían ni idea de lo que había ocurrido en estas; a final de cuentas y le gustase o no, haría lo que se necesitara y se sostendría a lo único que tenía en esos momentos: la seguridad de que el Aston martin seguía con vida y que no había tenido que caer en las garras de aquel sujeto que tanto daño le había hecho.
Solo el saber eso… era suficiente
.
.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
.
.
Mientras tanto en aquel momento, un auto emitía sonidos ahogados conforme su motor parecía hacer un sobreesfuerzo al querer funcionar sin encontrar una chispa adecuada que lo mantuviese en movimiento.
Lo estaba forzando, humeaba y empezaba a sobrecalentarse conforme algunos pequeños espasmos le recorrían ante la electricidad residual que aún soltaba pequeñas chispas por encima de su cuerpo; en aquellos instantes, el auto colgaba de su eje trasero, goteando agua hasta el espacio de agua marina que ingresaba por una entrada especial para ello, desde el muro de aquella bodega; aquel auto comenzó a tener arcadas, como si fuese a vomitar mientras que en la superficie seca de aquel sitio un auto era atendido con una mesa elegante y un mantel, siéndole servida la cena con tanta calma que aquello podría parecer más bien la atención de un hogar.
Uno de los pequeños montacargas con tonos arena había comenzado a servir un fino aceite en una copa cercana pero entonces, el auto magenta al que estaban sirviendo alzó una llanta para que se detuviesen
Los sirvientes retrocedieron con calma y suavidad y aquel auto de ojos dorados movió casi con aburrición el fino cristal que brillaba ante las luces anaranjadas que estaban sobre sus cabezas
-Tengo que decir… que me siento bastante… incordiado…
Dijo despacio aquel auto entornando levemente los ojos mientras que el auto que colgaba tosía finalmente un poco y veía su reflejo sobre la superficie del agua que se removía con el vaivén del océano en el exterior que seguía enviando sus ondas a través del ingreso en el muro; su expresión era de completo pánico mientras que aquel que había hablado tan solo parecía pensar y suspirar cada cierto tiempo antes de que otro pequeño montacargas se acercase para comenzar a limpiar los costados de aquel firebird con suavidad mientras que su voz se volvía a escuchar
-Florida –dijo despacio volviendo a fruncir el ceño muy apenas como si algo le hiciese pensar en algo de pronto –perdimos todas las bases de Florida en una limpieza rastrera por parte de esos inmundos gusanos rastreros lame oxido que besan las llantas del hijo de Anton Shelby y que no saben lo que es el respeto por sus verdaderos superiores
Emitió un breve quejido haciendo girar el aceite dentro de su copa de cristal para luego, negar un par de veces con la cabeza
-Debo de decir… que me siento demasiado decepcionado de todos ustedes, creí que estaban hechos de un mejor material que este…
-P-p-p-pero señor… -intentó decir aquel auto mostrando lágrimas en los ojos –nosotros tratamos… AH!
Al siguiente momento le habían hundido de cabeza en el agua, solo dejando la parte superior de su cuerpo en el aire conforme se podían escuchar los ruidos de aquel auto intentando respirar o tratando de que su motor no se ahogase ante la falta de oxígeno, agitando las llantas con desesperación mientras las hacía girar al mismo tiempo; las sacudidas que daba hacían salpicar con fuerza el agua de forma que parecía una especie de pez al que acabaran de pescar y el firebird dio un breve sorbo a su bebida.
-Sinceramente, no sé qué me hace enojar más –dijo mientras que sacaban de nuevo a aquel auto que vomitaba con fuerza el agua que había tragado y que había tomado una tonalidad púrpura –el haber perdido tanto terreno ganado a esos desperdicios de metal que se hacen llamar autos, lo que provoca que tenga menor acceso a los puertos para nuestras labores de comercio… o el que por culpa de ustedes haya terminado perdiendo a mi nuevo, pequeño juguete… no me había interesado tanto hasta que me di cuenta de que tenía un encanto bastante… elegante… refinado… delicado! Creo que esa era la palabra… para ser un auto de su año, realmente tenía algo muy suyo… por supuesto que buscaré recuperarlo pero… con esas asquerosas pestes rondando, me temo que tendré que esperar al momento adecuado…
Gruño entornando los ojos mientras que el pobre miserable que seguía colgando de su eje intentaba verle con suplica y pavor en la mirada
-Por favor… por favor…
-Por supuesto, no me molesta lo que haga Chrome si es que intenta algo, no son tan estúpidos como Shelby y saben que no deben de meterse en mi camino… saben… que yo no soy cualquier vulgar inicuo, tengo mi nivel y por ello, es que soy respetado en cualquier círculo…
Musitó y alzó la mirada dorada hasta el techo como si se hubiera relajado por unos segundos
-Por favor, se lo suplico… -gimió aquel auto con las pupilas tan contraídas que parecían haberse desvanecido –se lo ruego, déjeme… sé que puedo hacer algo…
-Sin embargo… debido a tu maldito descuido y a todo lo que ustedes hicieron, perdí algo mucho más grande y valioso que un nuevo auto concubina y unos cuántos territorios que ahora tendré que dejar de lado hasta que pueda juntar a los borregos suficientes para recobrar lo perdido –dijo con un tono bastante suave, casi como si lo que recordase fuese parte de algo en el pasado que tan solo le causaba una leve incomodidad –creo que a estas alturas y con lo que ha sucedido, puedo incluso pasar por alto el que tenga que llamar a mi equipo especial de mecánicos para mañana porque esta noche, desgraciadamente, alguien tendrá que hacerme olvidar lo que ha pasado y eso significa por supuesto, que mi actual pareja va a recibir mucho de mi fastidio… pobrecillo, pero sabe que ese es su deber cuando algo me molesta… es una lástima, le había prometido que descansaría un par de semanas pero supongo que siempre es bueno darle una sorpresa de vez en cuando…
Suspiró con fastidio para luego, encaminarse hacia las cadenas enganchadas que subían y bajaban al auto del agua
Los que estaban a cargo de mover aquel sistema se alejaron despacio, mirando con miedo al firebird que se detuvo observando aquella palanca conforme el auto que colgaba ahora se removía con más ahínco tratando de no ser colocado de nuevo boca abajo en el agua, sabiendo que una vez que habían hecho enojar al otro solo podía significar el final de todo
-PIEDAD! –chilló con fuerza, los ojos desorbitados ante el preámbulo de lo que estaba por sucederle –JURO QUE ME REDIMIRÉ ANTE USTED DE ALGUNA FORMA! RECOBRARÉ LO PERDIDO AÚN ASÍ SEA LO ÚLTIMO QUE HAGA, YO…YO… YO LE DARÉ LO QUE ME PIDA, LE ENTREGARÉ TODO, PERO PERMÍTAME VIVIR!
Comenzó a llorar aquel auto con desesperación mientras sus lágrimas caían entre el agua salina debajo suyo y sus ahora ex compañeros apartaban la vista, tanto por el dolor que les daba observar a uno de ellos en aquella posición como por el miedo que sentían por el auto que les comandaba; este ni siquiera parecía notar los gritos y súplicas de aquel vehículo que gimoteaba, intentando aferrarse a una última oportunidad de vivir, cualquiera que el otro auto pudiese otorgarle incluso así fuese a pedazos, no le importaba
Tan solo no quería morir
Joan Ferret pareció quedarse pensativo por algunos momentos, mirando aquella palanca que detenía las cadenas de las cuáles se sostenía aquel pobre diablo desde su eje y los que le rodeaban le miraron por unos momentos casi con asombro, preguntándose si en verdad aquel vehículo color magenta mostraría algún tipo de piedad hacia su sirviente; incluso aquel coche que colgaba de cabeza intentó alzar la mirada a pesar de tener los ojos anegados en lágrimas, murmurando por lo bajo todo lo que sería capaz de hacer si acaso le perdonaba la vida… y entonces, el viejo ex corredor entornó los ojos
-Me entregarás todo?... qué curioso… no es la primera vez que escucho eso de parte de un auto, que suplica y ruega con tal de que le deje en paz… hace años… todavía lo recuerdo…
Entrecerró aún más los ojos y resopló, casi como si fuera comenzar a reír
-Y sin embargo, tan solo se convirtió en una molestia… además, la situación no es la misma puesto que lo que perdí no es una actividad sexual cualquiera, eso se puede conseguir con un par de billetes bien colocados y hay muchos autos desesperados que podrían venderse del todo y hasta gratis, si me presentara en sus puertas…
Dijo y golpeó la palanca lo que hizo que aquel coche cayese al agua marina, comenzando rápidamente a chapotear aquel vehículo en un intento de mantenerse a flote, con expresión de pánico mientras que su motor parecía esforzarse aún más; hacía años que a los vehículos se les construía de forma que resistiesen un poco más al agua, para que esta no ingresase donde no debía pero mientras más viejos o inútiles los modelos de todas maneras siempre había algo que se colaba a su interior, especialmente si era en grandes cantidades como en esos momentos
Y aun así, aquel coche luchaba para nadar dentro de lo que cabía, buscando a qué aferrarse con desespero mientras que el firebird se acercaba al borde de aquella especie de muelle dentro de la bodega, observando hacia abajo con gesto serio y casi aburrido al sujeto que hacía lo mejor que podía para sobrevivir, para intentar existir un día más
Casi como una cucaracha, desde su punto de vista
El auto magenta se movió un poco para sacar su aditamento en forma de garra del cuerpo y estirar un cable cercano, a lo que el resto de coches le miraron casi con asombro
Eso era verdad?
Realmente… había conseguido la compasión y la piedad de aquel poderoso y frío señor del crimen, que gobernaba todo con llanta de acero y al cuál tanto aliados como enemigos temían y respetaban al punto casi de la adoración?
El viejo firebird ladeó suavemente la cabeza y entonces, pareció entornar con rabia sus fríos ojos
-Alguna vez escuchaste de Viktor Thin Ivanov?
La mirada de aquel auto cambió con una gran velocidad a una pensativa pero el brillo de su rabia aún traslucía por entre sus ojos dorados, conforme el otro auto seguía chapoteando en sus intentos por alcanzar alguna superficie de la cual pudiera tomarse; Joan Ferret volvió a ladear la cabeza como si por unos instantes hubiera dejado de ver al auto que boqueaba e intentaba alzarse por entre el agua hasta que el auto magenta volvió a hacer una mueca, haciendo crujir sus dientes por unos segundos
-Ese maldito bastardo era muy inteligente, muy rápido y trabajaba como uno de los mejores inventores para cualquiera que tuviera el suficiente dinero para pagarle –dijo por lo bajo –todo el mundo se benefició de sus conocimientos, Chrome mismo todavía utiliza algo de la tecnología que les vendió porque algo era seguro, nunca se podía obtener nada de lo que creaba si no era vendida a través de él… todo tenía seguridad e incluso si lo robabas, esa porquería nunca funcionaría o no lo haría tan bien como algo que él preparase para la venta
Dijo por lo bajo
-La última vez que lo vi fue hace unos años… se había hecho desaparecer del mundo o eso pensamos, ya que yo sabía que había creado algo único y maravilloso, algo que si obtenía, me llevaría hasta la cima sobre todo… el antiguo líder de este grupo no supo darse cuenta del potencial de ese objeto pero yo sí y cuando le ordené que me lo vendiese… sencillamente, se esfumó –entrecerró los ojos –durante años lo busqué sin encontrar nada de su paradero hasta que finalmente, cometió un error… uno tan grave que no solo me dijo su paradero sino que me hizo ver que en verdad, la porquería que había creado funcionaba aunque su usuario nunca le sacó el máximo provecho…
Emitió un fuerte gemido y entonces su semblante se oscureció
-Cuando le hice frente… cuando finalmente le tenía en mi poder… solo me sonrió, con esa prepotente satisfacción de que nunca obtendría lo que quería… y por más que lo intento, una y otra y otra vez, ese maldito objeto termina escapándose de mi poder a pesar de que me pertenece… y cuando por dos malditos instantes, dos MALDITAS oportunidades, finalmente, podría haberlo arrancado de donde se encuentra siendo mal usado y desperdiciado, lejos de su verdadera naturaleza y poder para maximizar sus capacidades….
De golpe, el firebird cortó la punta del cable que había sostenido hasta ese momento y la arrojó hacia el auto en el agua que ni siquiera pensó y se lanzó hacia este, creyendo que se le estaba brindando una única oportunidad de salvación; los autos a su alrededor apenas habían alcanzado a soltar una exclamación ahogada, dándose cuenta de que ni siquiera hubieran tenido tiempo de advertirle ya que en cuanto aquel coche se aferró al cable con los dientes, en menos de un segundo, toda aquella bodega había hecho un terrible sonido eléctrico que hizo parpadear las luces con tanta potencia que algunas bombillas sencillamente habían estallado junto con los cristales del auto en el agua que ahora daba unos terribles alaridos automáticos por entre los dientes que ni siquiera podía separar
Chapoteada y se estremecía con tanta violencia que sus ex compañeros retrocedieron con el horror pintado en sus ahora pálidos rostros mientras que la ira de aquel firebird lo llenaba todo, observando con ira el cuerpo que tan solo se movía por inercia de las potentes descargas eléctricas que lo atravesaban y habían hecho estallar los cauchos de sus llantas cuyo agrio aroma a quemado ahora llenaba todo
-LAS DOS VECES LO DEJASTE IR! –había gritado aquel ex corredor abriendo aún más los ojos conforme su iris se hacía diminuto como una expresión extendida de sus emociones –LA PLANIFICACIÓN DE TODA UNA VIDA PARA CAPTURAR ESA COSA, PARA ARRANCARLA DE SUS PROTECTORES Y LAS DOS VECES QUE LE TENIAMOS LO DEJASTE ESCAPAR!
Finalmente la palanca de seguridad eléctrica saltó a su posición de apagado y de poco en poco, las luces de emergencia se encendieron mientras que el cable que había sido arrojado hacia el otro auto ahora colgaba tenso, con la punta por debajo del agua donde aparte de los cuerpos de los peces submarino que ahora flotaban, muertos por la electricidad que también les había recorrido, el cadáver de aquel automóvil colgaba sin poder soltarse mas ya sin flotar y alejado de la vista de los demás que se habían encogido en su sitio
Definitivamente, ninguno de ellos se atrevería jamás a enfurecer de aquella manera al auto magenta que respiró profundo y con un movimiento de su garra metálica, se limpió las gotas de aceite que habían caído de un corte en el borde de su boca, al exagerar en su gesto rabioso
Nadie quería hacer ningún sonido. Nadie se atrevía a hablar
Y finalmente aquel viejo auto se dio la vuelta para volver a sentarse frente a la mesa que le habían preparado y donde los montacargas ya le servían la cena, sudando frío por el miedo pero sin atreverse a cambiar su comportamiento delante de aquel monstruo con cuerpo de automóvil; los ojos dorados del Ferret parecían pensar en muchas cosas al mismo tiempo conforme regresaba su garra al interior de su cuerpo y ahora, usaba una de sus llantas para mover la copa con aceite nuevo dentro de esta
-Supongo que no todo es una pérdida… -dijo con suavidad volviendo a ver el reflejo en su cristal –ahora que lo pienso detenidamente… quizá este insecto no lo arruinó del todo…
Bajó un poco el rostro y entonces, muy despacio, sonrió
-Le importa demasiado, cierto? –dijo para sí mismo mientras que a su alrededor el resto de autos volvían a sus actividades, sin atreverse a preguntarle a su líder si podían recuperar el cadáver de su compañero y sin siquiera querer ver en esa dirección –lo suficiente como para regresar una y otra vez, no importa lo que le hagamos… -musitó para luego, sonreír con satisfacción –bueno, mi pequeña y escurridiza sabandija… entonces… para obtener lo que quiero solo tengo que llegarte al precio, cierto?... mientras te dé lo que quieres… yo obtendré lo que quiero… aunque al final de cuentas yo seré quien lo gane todo…
Dijo y comenzó a reír antes de beberse aquel aceite de un solo trago y luego, volver a verse en el reflejo de aquella copa con la satisfacción pintada en sus crueles facciones
-Yo siempre gano…
.
.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::TBC::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
.
