Me quedé en Shock.

- ¿Qué? - Tosí y todo.

-Pequeña, la boda no es más que una fachada, necesitábamos hacerlo, para que esos tres movieran ficha-Lilith me calmó.

- ¿Enserio? ¿Todo esto fue un montaje?

-Mal me temo, querida- Lucifer se acercó a mí, divertido.

-Enserio…yo…no, mejor dejémoslo ahí. ¿Y ahora qué?

-Bueno, tendremos que seguir adelante con la boda, cariño, pero podrás estar con tu maestro, no te preocupes, seguro que Charlie acaba separándose de nuestro querido demonio radio- se giró riéndose.

-No sé si matarme yo, o matar a mi maestro, en fin, majestades, me voy, a descansar, si me permiten. - Subí a mi moto, la arranqué, haciendo un ruido infernal, que hizo que los asistentes se quedaran a distancia. La televisión, había llegado. Mierda.

- ¿Evelyn? - Dijo Lucifer- Sus ojos brillaban. Mierda. Era Satanás. Lo miré.

-Buen trabajo.

-Evelyn Magne a su servicio- Incliné la cabeza, y me fui a toda velocidad, por la carretera, con música tronando por los altavoces que incorporé a mi radio. Las ruedas de mi moto quemaban el asfalto, lo destrozaban, levantaban humo, a medida que pasaban, por las calles de la ciudad, el fuego se veía desde lejos, y el humo era visible, era un espectáculo atronador, y digno del infierno, sin duda.

-Descenderás, al reino de la oscuridad…sigues buscando, una escalera al cielo…

El tremendo volumen de los altavoces, hizo que muchos se asomaran por las ventanas, y otros me miraran con cara de asombro.

El rojo cielo de la ciudad pentagrama, me iluminó, y levanté la moto en caballito. Pesaba, pero era liviana de manejar.

Me estaba acercando, no sabía si besarlo, matarlo, o matar a todos. Era todo una soberana y santa mierda. Mis cortes seguían sangrando, a pesar de que me cerrarían pronto.

Escocían mucho, la verdad, esa hija de puta de Velvet lo pagó con su vida. Al igual que Valentino. Vox, quedó vivo, pero lo dejé, para que fuera testigo de lo que soy capaz de hacer.

-Bien, señores, voy llegando.

Las luces del hotel, me indicaron que me quedaba poco, por llegar.

-Allá vamos. Ahora, o nunca, Eve.

Entré por la puerta principal, con el casco puesto, y todos se quedaron mirándome.

- ¿Una habitación? -

Me saqué el casco, respirando.

-Si, por favor. Necesito descansar.

Vaggie me abrazó, alegre.

-¡Evy! ¡Creí que no te volvería a ver!- Cerró el abrazo, llorando.

-No, cariño, soy una cabrona dura de pelar. ¿Cómo están todos?

-Bien. Charlie lo está curando.

-Estupendo, eso es bueno- Me derrumbé, en el sofá, dejando el casco a un lado.

-¡Mierda, tus brazos! ¿Qué ha pasado?

- ¿Ah, esto? Velvet, cariño, no es nada.

- ¡Pero si estás sangrando, deja que te cure! - Fue a por vendas, y unas cosas más, al botiquín.

-No es nada, Vaggie…

Me echó alcohol, me escoció como el puto infierno.

-¡mierda!- me mordí los dedos.

-Calma, lo sé, pero te curará, espera aquí.

Quiso coserme, pero la frené.

-No pasa nada, cerrarán solas.

-¿Qué dices? ¿Estás viendo?

-Pero hay que coser, cariño, y Charlie está ocupada con tu maestro, está hecho un desastre.

-Ufff, está bien- Recliné mi cabeza en el sofá.

-Sabes, no me cae bien Alastor, pero esos tres, se pasaron- Dijo mientras cosía mi piel.

- ¡Ay! Bueno, ya lo pagaron con su vida.

Vaggie paró de coser, y me miró asombrada.

- ¿Te has cargado a esos dos? -

-Ajá.

¿Y Vox?

-Tal y como ha quedado, no ser acercará a mi maestro.

-Debiste matarlo, Evy.

-Tenía que dejarlo vivo, para que viera todo esto. Quiero que sepa qué pasa si molestas a los míos.

-Sabes…me pregunto, si también habrías sentido lo mismo…

- ¿Si fueras tú, o uno de vosotros? Cariño, la familia no se toca.

Vaggie no dijo nada, y siguió cosiendo, llegó Angel Dust.

-Vaya, parece ser que Val se ha empleado a fondo contigo- Rio divertido.

- ¡Angel, eres un bastardo!

-Tranquila, Vaggie. Oh, no, esto ha sido obra de Velvet. Valentino está muerto, junto a ella. Obra mía.

La sonrisa de Angel Dust se borró, y me miró.

- ¿Qué?

-Así es. Toca a mi maestro, y estás muerto.

Angel se levantó, en shock. Se veía afectado.

-Oye, Angel.

- ¿Qué quieres? - Estaba molesto.

-Vi a tu hermano. Me mandó recuerdos para ti.

- ¡JA! Ese idiota...

-No te preocupes, no le hice nada.

-Gracias…-Sólo alcanzó a decir eso, y se fue.

-Angel no se lleva bien con su hermano, pero eso que has hecho, significa mucho para él.

-Me va a odiar por lo de Valentino, ¡Ay! -

-Lo siento, ya casi estoy con un brazo, voy por el otro.

-Vale.

Vaggie tenía mucha paciencia cosiendo, y maestría, me dolió, pero fue delicada.

-Vaggie, Tengo ganas de una cerveza bien fría.

-Diré a Husk que te traiga una, tranquila. ¡Husk! ¡trae una birra!

- ¿Qué mierdas quieres, crees que soy tu criada? - Apareció gruñendo, y me vio.

- ¡Oh, niña! ¡Mierda!

-Hola Husk.

- ¡Ya traigo la maldita cerveza! - Se fue maldiciendo y soltando tacos.

-jajaja, es todo un personaje, pero adorable.

-Si tú lo dices…ya casi estoy.

-Gracias Vaggie querida.

-No hay de que…soportas muy bien el dolor.

-Estoy acostumbrada a él, me hace sentir que estoy viva.

-Cierto. Terminé, ahora voy a vendarte.

-Gracias Vaggie.

Husk llegó con la cerveza.

- ¡Aquí tienes, la próxima vez levántate a por ellas!

-Gracias Husk- Hice un gesto de agradecimiento.

Saqué mi puro, el último que quedaba de los de Mimzy.

-Toma, fúmate esto, y ve a por Charlie.

- ¿De qué hablas? Yo no fumo.

-Escúchame, es un puro especial, sólo se fuma si vas a matar a alguien, o si te lo vas a llevar a la cama. - Sonreí.

-Pero ya no…la boda…

-Sólo hazlo. Yo daré la cara por ti. Pero no digas nada, ¿ok?

Le encendí el puro, seguía desconcertada.

- ¿Evy?

-calla y aspira.

Lo hizo, y empezó a toser.

- ¿Cómo puedes fumar esta mierda?

-ja, ja, ja, querida, relájate. Vete, yo estaré bien.

-No fumo, Evy, pero por una vez…

-Por una vez, no me imites más, cariño.

-Estupendo, ¡Gracias por todo! - Me abrazó y me dio un beso en la mejilla.

-Gracias a ti por cuidarme, preciosa

Me fui al salón, abatida, y me senté en una de las mesas, junto al bar.

-así que todo es mentira…todo esto, ¿Para nada? Valientes hijos de puta.

Me quedé sin puros, vaya, tendría que beber. La cerveza se me estaba acabando.

Fui al bar.

-Husk ponme algo fuerte.

Husk me sirvió un cócktel, y siguió bebiendo de su botella de alcohol barato.

Estiré mis pies sobre la mesa, relajándome.

Me quedé bebiendo, y una voz me sacó de mis pensamientos.

- ¿Qué haces que no estás con el señor sonrisas?

-Ah, hola Angel.

-He visto lo que has hecho con Vaggie. ¡Ja! ¿Por qué no vas entonces con tu querido maestro? Dijo con exagerados y afeminados movimientos.

-Porque no me apetece follar con nadie hoy - Respondí secamente, bebiendo.

Angel se moría de risa en el sillón.

- ¡Eres un caso! ¡Vamos, llego a ser tú, y le entro a ese culito como a una buena hamburguesa!

Me tuve que reír ante el comentario.

-Ay…mira mis brazos, estoy hecha una mierda, Angel.

- ¡Oh, vamos, conozco muchas posturitas donde no son necesarias!

Me volví a reír, madre mía…Estaba loco, pero era simpático.

-No es eso, Angel no tengo el cuerpo para tonterías…sabes…

-Te entiendo perfectamente, bueno, cariño, me voy a mi habitación. Si ves que quieres jaleo, tengo tarifa especial para mujeres.

-Madre del amor hermoso, no, gracias…compórtate…

-Tranquila cariño, ya estoy dejando las drogas, el problema es que no sé dónde las dejé.

Estuve un buen rato partiéndome de risa. ¡Qué cabrón!

Estuve un rato, en silencio, y el ambiente era relajado, pero la música era deprimente. Con un movimiento de mi dedo, lo cambié a algo más de mi gusto.

- ¿Qué coño?¡no hay quien aguante esto, me largo! - Husk se fue rechistando, y me reí.

Reposé mi cabeza, y me relajé, me quedé dormida, sobre el sillón. Estuve durmiendo, por un rato, pudiendo descansar, por primera vez en horas.

Noté, de repente, un peso en el sillón, no le di importancia, porque pensé que serían Angel, Vaggie, o Charlie, pero de repente, la música cambió. Noté una caricia en mi cara, y abrí los ojos.

Allí estaba él.

Frente a mí.

Curado.

Sonriente.

Lo miré, estaba curado, Charlie había hecho milagros.

-Maestro, me alegra ver que se haya curado.

-Te he echado de menos, querida mía.

Lo abofeteé, con fuerza.

Me miró sorprendido.

-Eso, por haberme hecho pasar el mayor ridículo delante del infierno.

Entonces lo besé.

-Y esto, por volver.

Reaccionó a mi beso, de forma salvaje, sus manos, pasaron por mi cuello.

-Te he extrañado, Evy…te extraño, como no creí jamás que podría…-tomó aire- Me volvió a besar.

Pero lo frené. Lo separé de mí.

- ¿Qué sucede, cielo, que te turba?

- ¿Por qué ha montado todo esto? Pregunté indignada.

Suspiró, y se recostó en el sofá.

-Cielo, no fue idea mía. El rey quería deshacerse de esos tres, desde que me vieron en la fiesta, ya estaban planeando y conspirando, contra mí, y yo acepté, para deshacerme de esas escorias, y de paso, liberar tu poder, para que empezaras a manejarte tú solita. Sé que fue cruel, cariño, pero no me quedó más remedio.

Me llevé la mano a la frente.

- ¿Todo esto para nada? - Estaba irritada.

- ¿Para nada? No, querida. Ahora sabes manejarte en peleas, has matado a dos de los más temidos Overlords, del infierno, y ahora, vuelvo a ti, no sé, si podrás perdonarme, pero por favor, no me odies, cariño, no me quedó remedio.

-Decididamente, el rey y usted son igual de retorcidos- Dije bebiendo.

-Vamos, querida, no te pongas así, lo has hecho muy bien, aunque si te soy sincero, creí, que no lo contaría, pero, me has sorprendido, estoy orgulloso de ti- pasó su pulgar por mi labio inferior-

Con un chasquido de sus dedos, cambió la música. Me sorprendió totalmente.

-Creí que moriría, maestro…

Empecé a llorar, en silencio. Me tomó de mis mejillas, con suavidad

-Your pride has built a wall, so strong,

That I can't get through,

Is there really no chance?

To start once again,

I'm loving you …"

Cantaba la canción para mí.

Lo tomé por sus mejillas, acaricié su cara, ahora en su forma demoníaca. Era jodidamente hermoso, de pies a cabeza.

-"If we'd go again

All the way from the start,

I would try to change,

Things that killed our love…" - seguí cantando muy bajo, y melódicamente, para él., mientras me tomaba por la cintura.

Me apegó a él, lentamente, acomodándome entre los sillones del aquel sofá. Secó mis lágrimas.

Yes, I've hurt your pride, and I know

What you've been through

You should give me a chance

This can't be the end…- Se acercó para besarme. Pasé mi mano, por una de sus lágrimas, que se deslizaban por sus mejillas.

No podía dejarlo.

No podía odiarlo.

No podía dejar de amarlo.

"I'm still loving you… I'm still loving you…- Seguí.

Me besó, al compás del estribillo de la canción. Lloré, por todo lo que había pasado, pero, sobre todo, por la idea de que lo pude haber perdido, no por la boda, si no de verdad. No pude soportar esa idea en mi cabeza, Alastor, era mi Alfa, y mi omega.

Era todo para mí.

Es todo para mí.

Seguirá siendo todo para mí.

Tras un beso corto, sincero, y humedecido en lágrimas, nos separamos, para tomar aliento. Sonrió, pero de felicidad, por primera vez en mucho tiempo. Casi por primera vez en su vida diría yo.

- " I need your love

I'm still loving you

Still loving you baby"- me susurró, cantando en mi oído, besándome de Nuevo.

Asentí, feliz.

Prácticamente, se tiró sobre mí. Besándome, pero no como otras veces, si no con todo el cariño del mundo, noté que empezaba a impacientarse, pero no podía, al menos esa noche, debía descansar. No hubo falta de decirle nada. Se retiró unos segundos, a mirar mis manos.

-Cariño…Mira tus brazos…-me los acarició por encima de las vendas.

-No es nada, maestro…

-Por mi culpa estás así…perdóname mi vida...-Me tomó las manos, pasando sus labios por mis dedos.

-No esh nada, maestro…

- "I'm still loving you

I need your love

I need your love"- segue contend, con voz sensual.

No hubo falta más. Nos besamos, podía notar su ansia, su corazón latiendo a mil por hora, su respiración agitada. Podía notar, que decía la verdad, que me seguía amando.

Se subió a horcadas sobre mí, sin dejar de besarme.

-Te he extrañado tanto estos días, sin ti…han sido peor que una eternidad…- Devoraba mis labios, su lengua invadía mi boca, y me encendía aún más, se estaba poniendo como loco.

-Yo también le he echado de menos, maestro.

De ahí bajó a mi cuello, donde estuvo, un rato mordiéndome. Pasó por la quemadura del puro.

- ¡Ay! ¡Eso dolió! - Me quejé.

-Déjame que te cure- Me lamió la herida, notar su cálida lengua, pasar suavemente por mi cuello, me hizo respirar rápido, no podía más, y él lo sabía, pero no debía, al menos, hasta curarme.

Empezó a apretar los dientes, y a hacer succión, gemí en voz alta, y lo oyó, posó sus manos, sobre mis pechos, y empezó a manosearlos.

Hace unas horas lo torturaban, y ahora está metiéndome mano, ¿De dónde saca las fuerzas este hombre?

-Maestro…por favor, pare.

Se detuvo, extrañado.

-¿Qué te ocurre, cariño? Sé que te está gustando- Me miró con lujuria, relamiéndose los dientes.

-Sí, lo sé, pero esta noche no tengo cuerpo, para hacer nada más que estar aquí, y descansar, por favor…-intentaba recuperar mi aliento.

Mi maestro, tenía ya la cornamenta enorme, y sus orejitas, caídas hacia atrás.

-Cielo, nunca haremos, nada que tu no quieras- Recogió mi pelo tras mi oreja.

-Gracias maestro, estoy muy cansada, han sido horas muy intensas…

-Tienes razón, cariño, ven, quiero tenerte junto a mí.

Me acurrucó junto a él. Me puso sobre su pecho, reclinándome sobre el respaldo. Me envolvió con su abrazo, encogí mis piernas, para poder estar más cómoda.

Alastor, me besó, en la cabeza, y me acarició.

-Te quiero, Evelyn de mis amores.