Queridos lectores:
Hoy traigo varias sorpresas con la actualización: Primero, este cap se viene con bastante carga sensual, después de lo que ha pasado en el último cap no podemos esperar que nuestra protagonista siga sintiendo de la misma manera. Y segundo, el fanfic ha llegado a casi 3.000 views desde el día en que lo publiqué hace un mes aprox, así que a modo de celebración y agradecimiento hoy subiré dos capítulos para ustedes ¡YAAAY! jsfdnj
Muchas gracias por sus reviews, siempre presentes Aida Koizumi, Honna-chan, Naty U y ahora he notado una nueva lectora: Inukag22, asi que muchas muchas gracias de corazón, me encanta leer sus opiniones aparte de que me da una orientación con respecto a si les va gustando la trama o no para ir así cambiando pequeños detalles en la marcha.
Sin mas texto los dejo con el cap.
'
Capítulo 19 .- Aprendiendo del mejor
(perspectiva de Inuyasha)
– Déjame mirarte – exclamé entre jadeos con una voz profunda. Ella levantó su rostro a la altura del mío y yo sentí mi instinto demoníaco desearla. – Eres mía Kagome, para siempre.
Llevé mi cabeza al espacio de su cuello y deposité un pequeño beso tibio en el lugar intentando con el gesto pedirle permiso para lo siguiente. Éste era el momento por el que había esperado toda mi vida sin darme cuenta. Kagome me había hecho recobrar la sonrisa y la confianza en el amor. Ella había nacido para conocerme y yo… yo había nacido para estar con ella.
De una sola vez para que no doliera, hundí mis colmillos en su nívea piel que cedió fácilmente ante el filo. La sentí gruñir como nunca antes y estremecerse. La sujeté con fuerza entre mis brazos abrazándola a mi cuerpo. Sentí sus uñas clavarse en mi espalda y con ello pequeños pinchazos placenteros. Luego de un momento sus gruñidos pasaron a gemidos y luego casi a gritos.
Luego de unos segundos ella tomó mi cabello con rudeza y lo jaló hacia un lado para exponer mi cuello. Pude divisar sus ojos rojos justo antes de que se hundiera en el lugar y enterrara sus colmillos en mi piel. La sensación había sido diferente a sus otras mordidas, ésta había dolido en un principio y luego había liberado calor embriagador por mi torrente sanguíneo. Sentí mi garganta dejar escapar un gruñido gutural e intenso justo en el mismo instante que alcancé el clímax sólo por las sensaciones que su mordida había amplificado en mí. Me quedé ahí un rato jadeando, pegado a ella mientras ambos recuperábamos el aliento.
– Gatita… ¿Estás bien? – Seguí sujetándola a mi cuerpo, con miedo de dejarle ir.
– S-Si… sólo muy agotada – susurró.
Revisé su cuello para ver si había logrado mi objetivo. Una marca violácea y un poco rojiza por ser reciente estaba ahí grabada a fuego en su nivea piel. Besé el lugar con cariño y la sentí estremecerse entre mis brazos mientras se sujetaba con fuerza a ellos.
– Justo donde he besado está mi marca – musité contra su piel.– la marca que nos une.
– Tú también tienes una marca… justo aquí. – exclamó y cargó mi piel con sus dedos. Sentí mis ojos arder nuevamente embriagado por las corrientes placenteras que me recorrieron con su toque… Espera, ¿Marca?. La miré sorprendido y me separé de su cuerpo para levantarme e ir al baño a mirar mi cuello. Justo en ese lugar al igual que en el cuello de mi amada Kag, yacía una marca violeta levemente inflamada. Volví a tocar el lugar y tuve la necesidad imperiosa de estar junto a ella de inmediato. Volví rápido a la habitación sin poder ocultar la sonrisa de felicidad que adornaba mi rostro.
– No contaba con que sucediera esto tan luego… pero has dejado una marca youkai en mí también, justo después de transformarte, lo que me confirma que tu lado humano ya no existe – exclamé. Kagome era youkai… Kagome era mía.
Me lancé a la cama y la besé. Sentí su corazón acompasado y la noté demasiado cansada como para responder a mi tacto.
– Es incluso poético que justo el día de tu cumpleaños comiences una nueva etapa – susurré junto a ella mientras sus ojos permanecían cerrados, pero sabía que estaba escuchándome – Este es el primer día de la infinidad para ti gatita… y estaré a tu lado en ella.
– ¿Lo prometes?
– Lo prometo.
La envolví entre mis brazos y en pocos segundos sentí su respiración lenta. Se había quedado dormida.
'
(Perspectiva de Kagome)
Desperté sintiéndome una persona nueva, aunque bastante desorientada. El olor de Inuyasha en las sábanas me recordó que estaba en su apartamento. La luz que entraba por el ventanal me dejó ciega por unos segundos y entrecerré los ojos incómoda.
– Buenos días gatita, ¿Has dormido bien?
– Hmmm – Un sonido quejoso salió de mis labios mientras me estiraba bajo las sábanas. Inuyasha emitió una risa baja y me abrazó por la espalda. El tibio tacto de sus manos me hizo sentir en casa.
– Tomaré eso como un si. – Acercó su rostro al espacio de mi cuello y lo besó con cariño.
– ¿Qué hora es?
– Cerca de las 10 de la mañana. He estado despierto desde hace media hora, quedarme mirándote dormir es uno de mis pasatiempos favoritos desde ahora. – Sentí su aliento tibio contra mi oído y cerré los ojos disfrutando la sensación.
De pronto recordé que era día de semana e Inuyasha tenía que trabajar. Me senté de golpe.
– Mierda, tu tenías que ir a trabajar hace varias horas.
– Kag, te preocupas mas de lo que yo me preocupo – aún acostado estiró su brazo para ponerlo sobre mi abdomen y acostarme a su lado – ¿Cómo crees que preferiría ir al trabajo en vez de ver tu primer despertar como youkai completa?
Era cierto, mi parte humana se había ido para siempre.
– No me siento distinta.
– ¿Estás segura? Concéntrate un poco, y podrás notar cada una de las mejoras en tus sentidos.
Me quedé ahí, tendida en silencio mientras el trazaba una línea hacia arriba y abajo en mi abdomen. Cuando logré concentrarme pude escuchar el latir de mi corazón y de fondo estaba el de Inuyasha, un poco mas lento que el mío en su palpitar.
– Tu corazón, hace eco en mis oídos. – pegué mi mano a su pecho desnudo y su latido movió levemente mi palma. Yo estaba maravillada.
– Siempre pude escuchar tu corazón, cada vez que estabas nerviosa, tranquila o agitada. – Sus ojos dorados me miraron fijamente – Considéralo una música ambiente para mí, los momentos que estoy sin ti me hace falta.
Lo miré sinceramente enternecida con su declaración y acerqué mi mano a su mejilla, pude notar bajo mi tacto su piel perfecta, incluso a la luz se veía más luminosa de lo que mis ojos semi humanos habían podido notar.
Yo ya lo sabía desde el primer momento en que lo había visto, Inuyasha era perfecto a los ojos humanos, pero a los ojos de youkai era aún más magnífico, podía notar cada detalle de sus facciones. Sus ojos me miraron con atención e incluso a distancia podía notar su pupila aumentar y disminuir en tamaño para acostumbrarse a la luz. Delineé con mis dedos el borde de su quijada, extasiada.
– Eres… simplemente perfecto – musité mirando su rostro con atención. Él me sonrió y sus ojos se entrecerraron con el gesto. Acercó su rostro al mío y me besó con deliberada lentitud. Pude suponer que lo estaba haciendo a propósito, intentando mostrarme todos los beneficios de ser una demonio completa. Pasó su mano por mi cuello para mantenerme cerca y movió su boca contra la mía, pidiendo permiso para entrar. Cuando entreabrí mis labios y sentí su lengua rozar la mía mi corazón latió un poco mas fuerte. Suspiré justo antes de ahondar el beso y aferrarme a su espalda, intentando acercar todo lo que pude mi cuerpo al suyo.
Lo sentí mover su cuerpo de la cama para acomodarse sobre mí. Sus mechones plateados cubrieron la luz de la mañana que me llegaba en el rostro. Apoyó sus codos en la cama y pegó su pecho al mío sin cargar su peso completo. El calor de su cuerpo me embriagó. Dejamos de besarnos después de un largo rato sólo para contemplarnos el uno al otro.
– Esto que sientes… – musitó contra mi piel mientras bajaba a mi cuello para dejar pequeños besos tibios – Cada sensación nueva… – Su lengua siguió el camino de mi yugular, yo jadeé – Es una muestra de lo loco que me vuelves con tus caricias.
Besó la zona violeta de mi marca youkai y segundos después sentí sus colmillos perforar mi piel en el mismo lugar.
La ola de sensaciones que me embargó se hace difícil de describir, pero basta con resumir que todo el placer que había sentido antes de ese momento era una décima, milésima parte de ella. Curvé mi espalda y mi garganta dejó escapar un gemido largo que incluso me avergonzó por unos instantes.
– Lo siento – Mi primer impulso fue pedir perdón por mi vocalización.
– No lo sientas – Volvió a morderme en el mismo lugar y tuvo el mismo efecto. Sentí la humedad entre mis piernas crecer. Dios, ni siquiera me había tocado en mis partes erógenas y yo estaba aquí, bajo él delirando por sus mordidas. Un olor dulce y agradable que no conocía llenó mis fosas nasales y me encendió aún más.
– Este olor… - Cerré mis ojos inhalando mientras rasguñaba la espalda de Inuyasha con unas ganas irrefrenables de tocarlo.
– Te presento el olor del deseo gatita.
Abrí mis ojos y pude notar en su mirada unas leves trazas rojizas mientras me miraba fijamente. Tomé los mechones que enmarcaban su rostro y lo atraje hacia mí. Lo besé hambrienta mientras restregaba mi cuerpo contra el suyo y pude escucharlo gemir ronco en mis labios cuando rocé su entrepierna con la mía, levantando mis caderas con desesperación.
Cada roce, cada toque de su cuerpo con el mío enviaba corrientes placenteras a través de mí. Se separó de mi boca sólo para evocar una de sus clásicas sonrisas juguetonas y bajó a mi pecho.
El tiempo se detuvo para mí cuando su lengua hizo trazos circulares sobre uno de mis pezones, despertando cada una de las terminaciones nerviosas que había en ese pequeño lugar. Intenté concentrarme en darle placer mientras él me lo daba a mí. Pasé una de mis manos entre nuestros cuerpos para alcanzar su miembro, que latió un poco bajo mi agarre. Cuando lo masajeé de arriba a abajo por unos minutos pude ver los músculos de sus brazos tensarse en efecto mientras jadeaba contra mi piel, sin perder la concentración de su labor. Aumenté la velocidad y pude notar como involuntariamente sus caderas comenzaron a seguir el ritmo de mi mano.
– Deja de hacer eso – su voz sonó ronca.
– ¿no te gusta?
– Al contrario, me está volviendo loco y no quiero correrme aún.
– No te resistas – susurré contra la piel de su brazo. Apreté aún mas mi agarre y me acerqué a su oído – Después de todo… tenemos la eternidad para compartir orgasmos…
– Agh… – Lo sentí gruñir y segundos después se derramaba sobre mi vientre jadeando mientras intentaba controlar sus espasmos. – Mierda, ni siquiera he podido evitarlo, deberías hablarme sucio mas seguido. No te muevas.
Se puso de pie y fue en busca de papel al baño para limpiarme. Cuando vio cumplida su misión se colocó sobre mi otra vez.
– Vas a pagar por eso. – Me sonrió justo antes de bajar a mi entrepierna y lamer mi punto de placer con devoción.
Gemí por la sorpresa mientras me arqueaba y jadeaba con cada lamida en el lugar. El picor placentero que me avisaba que mi clímax estaba cerca no tardó en aparecer, aunque esta vez pude sentirlo en cada rincón de mi cuerpo y no desaparecía. Arrugué las sábanas bajo el agarre de mis manos intentando aguantar todo lo que pude.
– Ven. – jadeé intentando atraerlo a mi rostro.
– ¿Por qué?, ¿no te gusta? – Volvió a lamer la zona y yo gemí.
– Quiero besarte… quiero sentirte. – Las palabras cada vez me salían menos entendibles.
– Donde quieres sentirme. – Introdujo uno de sus dedos con cuidado de no rasguñarme y yo gemí en respuesta.
– Dentro.
– Estoy dentro…
– Inuyasha… no me hagas… rogarte. – Sentí una risa sensual contra mi piel, pero lo vi subir a mi altura. Enredé mis brazos alrededor de su cuello y lo atraje hacia mí para besarle, pude sentir mi sabor en su lengua.
Utilizando mi nueva fuerza me giré bajo su agarre para quedar encima de él y pegué mi pecho al suyo mientras él tomaba su miembro y lo acomodaba en mi entrada.
– Dime que eres mía. – Sentí la punta entrar sin embargo se detuvo – Dilo.
– Soy tuya. – Empujó un poco mas y yo jadeé – y tú, eres mío también.
– Oh gatita, completamente tuyo.
Se hundió en mí y mis paredes se acomodaron envolviéndolo. Aferré mis uñas a sus brazos mientras él tomaba mi trasero entre sus manos. Comenzó a moverme contra él a un ritmo lento y constante. Yo apoyé mis manos en su pecho y me concentré en sentir todo lo que pude. La fricción de su pubis contra mi clítoris me hizo caer en un vórtice de placer del que ya no pude escapar.
Sus embestidas se hicieron cada vez mas rápidas y potentes y yo sólo podía jadear en respuesta. Cuando volví a estar cerca de la cima me pegué a su pecho y lo besé con desesperación. Mi cuerpo debió avisarle cuando era el momento indicado, ya que apenas mi orgasmo comenzó Inuyasha mordió mi marca y yo instintivamente mordí la de él, sintiendo al mismo tiempo como se derramaba en mi interior. Mi vista se fue a negro por unos instantes mientras intentaba aferrarme a su cuerpo. Acallamos nuestros gemidos en un beso apasionado y hambriento mientras nuestras respiraciones se acompasaban. Cuando pude volver a hablar lo miré fijamente.
– Eso ha sido... por lejos el mejor orgasmo que he podido sentir, aún siento las corrientes atravesar mi cuerpo.
– Eso es porque la marca intensifica el placer – Me atrajo hacia su pecho y me abrazo contra él sin salir de mi interior. – Me has llevado a un delirio del que no quería salir. Dios, ¿Cómo puedes volverme tan loco?
– Al menos es mutuo. – Besé la piel de su pecho y el besó mis cabellos para luego peinarlos con delicadeza. – ¿Sabes que te amo?
– Te amo más.
Sentí su mano subir y bajar por la línea central de mi espalda desnuda y sólo pude pensar que siempre había pertenecido a ese lugar.
– ¿Cuál es tu color favorito? – pregunté mientras me concentraba en el latido de su corazón bajo mi mano en su pecho. No supe por qué, pero de pronto tuve ganas de saber más de él.
– El rojo – exclamó seguro. – Aunque hubo un tiempo en que me gustó mucho el verde oscuro.
– ¿Qué tal es vivir distintas épocas?
– Se hace tedioso si estás solo, no se disfruta lo suficiente. Aunque debo admitir que fue bastante divertido ver como los atuendos iban cambiando con el tiempo.
– Me hubiera gustado vivir esas cosas contigo, debes de haber sido muy guapo en la época antigua.
– Me alegra la vida saber que, si bien estuve 800 años sin ti, al menos los próximos… infinitos te tendré a mi lado. Podemos recorrer todos los lugares que siempre has querido, probar todos los sabores que se te ocurran.
– Estarás siempre conmigo…
– El tiempo suele ser escaso para los que lo necesitan, pero para los que aman dura para siempre. Yo estaré a tu lado pase lo que pase, siempre cuidaré de ti.
Miré hacia arriba desde su pecho y el juntó sus labios con los míos en una caricia que selló su promesa.
'
Luego de esa primera sesión sexual como youkai completa, entré al baño para ducharme y cuando estuve limpia lo que vi en el espejo me impactó. Seguía siendo la misma Kagome, sin embargo, había sutiles diferencias que hacían de mi la mejor versión que había visto en toda mi vida. Los bucles de mi cabello eran aún más formados de lo que recordaba y el color azabache brillaba intensamente, haciendo notar mis reflejos azulinos aún más. Mi piel seguía tan blanca como siempre, aunque más tersa de lo que recordaba, incluso mis labios lucían aún más rosados, aunque conservando su naturalidad. Lo que terminó de sorprenderme fueron mis ojos. Seguían siendo chocolates, pero un tono un poco más claro, lo que dejaba ver la pupila en su centro sin problemas y mis pestañas si bien ya eran largas desde antes, ahora lucían más onduladas y definidas, casi como si llevara máscara de pestañas en ellas. En definitiva no tendría que usar maquillaje nunca más. Inuyasha entró para ducharse justo cuando salí.
– ¿Estos cambios… los notas? – el asintió.
– Para tener éxito como predador la naturaleza nos hace más llamativos frente a las presas. Sigues siendo tú, aunque si ya eras perfecta a mis ojos, ahora eres sublime.
Cuando por fin estuvimos vestidos tomamos un desayuno rápido y mientras estábamos en eso logré convencer a Inuyasha de ir a trabajar aunque fueran casi las doce del mediodía, mientras yo iba a mi departamento y a la universidad a hablar con uno de mis profesores.
– Estaré libre a las seis, tengo que ver los últimos detalles de la fiesta de la empresa, es en dos semanas. – Inuyasha intentó hablarme mientras cepillaba sus dientes – ¿Paso por ti a esa hora a tu departamento?
– Estaré esperando por ti – le sonreí y él se agachó para enjuagarse.
– Oye gatita… Sé que te gusta ser independiente, pero ahora que te he marcado y somos literalmente una pareja por la eternidad, me gustaría que no sé, tal vez, te vinieras a vivir aquí… conmigo.
– ¿Hablas enserio? – pregunté sorprendida.
– Si, me he acostumbrado a tu presencia, se me hace difícil dejarte ir a tu departamento, siento casi como si te perdiera. – me miró haciendo un puchero con sus labios.
– Podemos conversarlo y meditarlo cuando vuelvas del trabajo – exclamé y lo besé – Si viviera aquí, me gustaría aportar con parte de la renta y los gastos.
– Podemos hablarlo más tarde. Además de eso, quiero llevarte de paseo cuando vuelva.
Mencionar la palabra paseo frente a mí era despertar a la niña que permanecía dormida en mi interior.
– ¡Donde iremos!
– A un bar, pero no iremos por alcohol, iremos para practicar tus dotes de cazadora. – Me acarició el cabello mientras hablaba – Sé que te conformas con beber de mí y eso está bien. Pero también he pensado que si algún día me pasa algo y estás por tu cuenta… Necesitas saber usar tus habilidades para alimentarte… de vez en cuando y no debilitarte.
– A ti no puede pasarte nada, queda prohibido. – lo miré enojada.
– Me gusta ser precavido, hazlo por mí, ¿sí? Después de la primera vez lo encontrarás hasta adrenalínico – Suspiré – Sé que sigues castigándote por el inconveniente con la chica y tus celos de la otra vez, esta aventura te demostrará que eres capaz de controlarte.
– ¿Estarás todo el tiempo conmigo? – él asintió.
– Si algo sale mal, también estaré ahí para solucionarlo.
– Bueno, te espero en la tarde entonces.
'
Salimos juntos en su auto y me dejó de camino en la universidad. Cuando llegué me acerqué a la oficina de mi profesor y toqué la puerta. Una voz masculina me invitó a pasar del otro lado.
– Señorita Higurashi, que bueno tenerla por acá. Su certificado de egreso aún no está listo, pero puede venir a retirarlo en un par de semanas.
– Ah, sí, no hay problema, no es por eso que estoy aquí… quiero conversar con usted sobre la oportunidad de participar en el tratamiento del paciente de mi caso clínico.
– Excelente. "Bizcocho" está respondiendo muy bien a la quimioterapia, aunque como usted sabrá, el primer abordaje para un osteosarcoma siempre será la amputación de la extremidad afectada.
Asentí. Me daba un poco de lástima el animal, pero así nos asegurábamos de que no hiciera metástasis en otros órganos.
– Si le interesa participar puede venir a la clínica de la universidad, el paciente viene los viernes a control por la mañana. Ahí planificaremos la cirugía para un par de meses – me sonrió.
– Muchas gracias, doctor, por la oportunidad.
– Usted misma se la ha ganado. La veo pronto entonces – Asentí y salí de ahí con una sonrisa.
'
Cuando llegué a mi departamento eran cerca de las cinco de la tarde. Lo bueno de no estar en casa es que se mantenía ordenada. Sólo me preparé un café de caramelo y me senté en el sofá a esperar por Inuyasha. Cuando llego cerca de las seis treinta me lancé sobre sus brazos apenas abrí la puerta.
– Te he extrañado tanto tanto. – exclamé mientras me abrazaba con fuerza a su pecho.
– Yo también a ti gatita. – besó mi frente con cariño y luego mis labios - ¿Cómo es esto de que aún no estás vestida para salir?
– No me demoro nada, así puedes ayudarme a elegir.
Inuyasha se recostó distraídamente sobre mi cama mientras jugaba con un oso de peluche, esperando que yo saliera del closet.
– ¿Qué te parece este? – pregunté mostrándole un vestido blanco.
– Gatita, irás a cazar, ese vestido blanco podría quedar hecho un desastre. – Toda la razón. Tomé otro entre mis manos.
– ¿Y este? – El vestido era negro, corto y se pegaba a mi cuerpo como segunda piel, el escote era redondo y permitía ver el inicio de mis pechos sin mostrar de más. Era esa clase de compras compulsivas que uno hace pensando que tendrá la confianza para usarlo, pero luego queda abandonado en el closet.
– Ese es perfecto para lo que necesitamos. – exclamó. En un movimiento rápido salió de la cama y se puso frente a mí, trazando mis curvas por encima de la tela, mirándome con hambre.
– Concéntrate amor. – musité cerca de su pecho. Lo miré hacia arriba y él tomó mi mentón con delicadeza.
– Es difícil concentrarse cuando se tiene a una compañera tan perfecta como tu al frente. – musitó cerca de mis labios. – De todas formas, se supone que hoy debes morder a otra gente, no a mi – exclamó. Me dio un beso corto en los labios y se alejó.
'
Cerca de las ocho llegamos a un bar lleno de gente que parecían estar en sus veinte, máximo treinta. Antes de sentarnos me habló al oído.
– Quiero que observes rápidamente a la gente de este lugar – musitó – Y que me digas a quien escogerías como presa.
– ¿Hombre o mujer?
– Cualquiera, aunque tu apariencia llamará más la atención de hombres, será más fácil.
Hice un escaneo rápido y encontré a un tipo sentado en la barra, tenía el cabello castaño corto con pequeñas ondas y parecía medir mas menos un metro ochenta, al menos así su cuello me quedaba a la altura.
– Aquel. – lo señalé disimuladamente.
– Buena elección. Este es el plan… Me acercaré a una chica para alimentarme y tu estarás cerca de mi para ver como lo hago ¿sí?
– ¿Por qué una chica? – mis celos me estaban consumiendo.
– Porque la última vez que una chica se me insinuó perdiste el control. Quiero demostrarte a ti misma que puedes con ello, y así te liberas de la culpa y el miedo.
Lo miré por unos segundos, la verdad tenía bastante sentido su lógica. Necesitaba probarme a mi misma que era capaz. Asentí.
– Esta será la primera vez que probaremos tu habilidad para controlar mentes. Como resumen te digo que sólo necesitas mirarlos fijamente, concentrándote en una idea central, siempre en modo imperativo, debe escucharse como una orden. – Comenzó a caminar.
– ¿Me dejarás sola?
– Mantente cerca de mi. – me guiñó un ojo y siguió su camino.
Me sorprendió el como no necesitaba hacer ningún esfuerzo para llamar la atención, con tal solo caminar hacia la barra tres chicas se habían acercado a hablarle, y al mismo tiempo. Sentí mi sangre hervir, pero inhalé y exhalé intentando calmarme. Me acerqué y me puse tras él, fingiendo que pedía un trago.
– ¿Puedo invitarte a un trago? – preguntó una de las chicas. La miré de reojo y pude notar que era bastante guapa. Tenía el cabello rubio y rizado hasta la cintura y llevaba un vestido con el doble de escote que yo. Me aguanté las ganas de ir y sacarla a la fuerza, mis manos dolían por como las estaba apretando.
– Puedes – respondió Inuyasha – Me gustaría un whisky.
La chica habló al barman y luego le sonrió a MI chico de ojos plateados. Las otras dos tipas se rindieron… al menos por el momento y siguieron bailando.
– Amo tus ojos, nunca había visto un tono similar.
– Es herencia familiar – señaló Inuyasha.
Bebieron juntos, de vez en cuando la tipa tocaba su pierna sin vergüenza y yo contaba hasta diez para no separar su cabeza de su cuerpo. Luego de unos quince minutos Inuyasha volvió a hablar. Su voz ronca y melódica era suficiente para convencer a cualquier persona.
– Que tan probable es que me acompañes al baño para… ¿entretenernos? – Le sonrió de lado, sentí los celos arder en mí.
– Definitivamente muy muy probable. – susurró la chica cerca de su rostro.
Ella fue la que tomó la iniciativa y lo llevó unos metros más allá, en un pasillo que tenía dos puertas, una para hombres y otra para mujeres. Justo antes de entrar la chica se abalanzó sobre Inuyasha intentando besarlo. Sentí un subidón de energía y estuve a punto de ponerme de pie. Inuyasha en un movimiento rápido la esquivó y tomó su rostro.
Intenté agudizar mi audición.
– No volverás a hacer eso. Quédate quieta y no grites – exclamó. Me miró para asentirme y yo hice el mismo gesto de vuelta. Inuyasha ni siquiera se molestó en entrar al baño, tomó el cabello de la chica, ladeó su cabeza y la mordió. Me asusté por un segundo pensando que alguien lo descubriría. Miré a mi alrededor y noté que había al menos diez parejas toqueteándose y besándose; ahora entendía por que Inuyasha prefería hacer de cazador en lugares como éste. Cuando se separó de ella, mordió su propia muñeca y la obligó a beber por un par de segundos. Me impresionó notar lo pulcro que había sido para atacarla, no había ninguna gota de sangre delatora.
Le dijo algo más a la chica, quien le sonrió y luego caminó en dirección a la pista de baile, olvidando completamente a Inuyasha. Cuando él se acercó a mí me sonrió.
– ¿Has aprendido como hacerlo?
– Creo que sí, aunque he tenido ganas de matarla cada segundo que estuvo contigo. – musité. Inuyasha rió y enredó uno de mis bucles en su mano de forma cariñosa.
– Sabes que sólo soy tuyo gatita y creo que ha sido suficiente para demostrarte que eres capaz de controlarte. De todas formas, es tu turno, ve por el chico que escogiste y yo estaré cerca por si algo llegara a salir mal.
Acomodé mi vestido y me acerqué a la barra, el tipo iba ya por su segundo vaso de algo que olía a Ron.
– Hola – me senté a su lado y sonreí. Me miró por un instante como si no creyera que estaba hablándole a él.
– H-hola – susurró.
– Soy Kagome, ¿puedo quedarme a beber contigo?
– Por supuesto – me sonrió - ¿Qué quieres tomar?
– Whisky de miel – Lo miré fijamente intentando parecer coqueta. Me había acostumbrado a ese licor y ahora me parecía delicioso.
– Eres una chica bastante especial – exclamó sonriéndome. Me acerqué a su rostro y puse una mano en su pierna, lo había aprendido de la rubia que había intentado conquistar a mi chico.
– Baila conmigo, ahora. – Intenté probar si mi habilidad funcionaba tan bien como la de Inuyasha, el tipo pestañeó por unos segundos y luego tomó mi mano para llevarme a la pista de baile.
Intenté mantenerme lo más lejos que pude a pesar de que él en definitiva era un mano larga, intentando agarrarme de la cintura cada vez que tenía la oportunidad. Miré a Inuyasha quien a lo lejos miraba al chico a mi lado con ojos rojizos. Okey, era hora de terminar con esto antes de que mi novio tuviera el mismo impulso asesino que yo. Tomé de su mano y lo llevé al rincón más oscuro que encontré del lugar, lo acorralé contra la pared y acerqué mi rostro al suyo.
– ¿Puedes hacer algo por mí? – pregunté mientras pasaba mi mirada de sus ojos a sus labios, intentando darle las señales incorrectas.
– Lo que sea. – musitó intentando acercarse a mis labios, ladeé mi cabeza y me reí bajito intentando sonar sensual. Él bajó a mi cuello. Antes de que pudiera hacer cualquier cosa jalé de su cabello para quedar de frente a sus ojos.
– Quédate quieto y muéstrame tu cuello. – El chico me miró sin comprender nada, me lancé a morderlo y la piel se abrió con facilidad bajo mis colmillos. Lo sentí quejarse por un rato, pero luego cuando asumí su cuerpo estaba lleno de endorfinas se dejó estar. Bebí la sangre a pesar de que su sabor no era mi favorito, la de Inuyasha era mejor. Mordí mi lengua, tomé mi propia sangre con mi dedo y lo pasé por las perforaciones en su cuello, estas cerraron bastante, me sentí orgullosa.
– ¿Qué has hecho? – preguntó el chico bajo mi agarre un poco asustado. Mierda, no había esperado a ver si mi control sobre él había funcionado. Inuyasha apareció a mi lado en un pestañeo.
– Ella ha bebido de tu sangre, muchas gracias por alimentarla – le sonrió mientras con una mano agarraba su quijada con poca delicadeza. – Aunque creo, el afortunado has sido tu al menos por un instante, porque ni en tus sueños podrías tenerla… vete de aquí y olvida todo.
El chico asintió y caminó lejos de nosotros.
– Pensé que lo había hecho bien… no esperé a comprobarlo, mi error… – agaché la cabeza como si hubiera fallado en un examen.
– Oh Gatita lo has hecho excelente – besó mi frente y luego me sonrió mientras limpiaba los bordes de mi boca, de seguro tampoco había sido tan pulcra como él. – No esperaba que manejaras la situación a la primera y lo has hecho como una profesional, tu control mental funcionó sólo una vez y sin embargo lo tuviste comiendo de tu mano… o al menos hasta que se dio cuenta de que le habías mordido – hizo una mueca.
– No me he sentido contenta… su sangre sabía mal y prefiero la tuya, no me gusta morder a gente inocente. – exclamé.
– Lo sé cariño, esto fue una lección para casos de emergencia, y para que practicaras tu habilidad de control mental – me tomó del mentón con suavidad y me besó – No tendrás que beber de otra persona porque me tendrás a mí siempre, lo prometo. Vámonos de aquí.
'
Cuando Inuyasha abrió la puerta de su departamento y prendió las luces, por algún motivo me sentía exhausta, habíamos pasado por mi hogar primero para buscar mas ropa, Inuyasha había insistido en que me fuera a quedar con él. Entramos en su habitación y me tiré en la cama, entrecerré los ojos intentando con todas mis fuerzas no quedarme dormida. Él se acomodó a mi lado y besó mi frente.
– Te amo – musitó contra mi piel.
– Te amo – susurré adormecida y me acerqué más a su cuerpo.
Él me abrazó y sentí su mano sobre mi cabello, acariciándolo con suavidad. Unos minutos después no pude evitar caer en un sueño profundo.
