Capítulo 18
(Ranma)
En el preciso momento en que abrí mis ojos, muchos recuerdos llegaron a mi mente, algunos confusos y otros muy claros, es como si acabara de despertar de un sueño profundo, pero sabía que todo había sido real... ¡El beso! ¿Por qué rayos hice eso?
Mis ojos se abrieron de repente y ahí estaba ella, con los ojos abiertos por la sorpresa, con una mirada que no pude descifrar, pero tenía sus pupilas clavadas en las mías.
—¿Ranma? —me preguntó en un susurro. Acercó una mano hacia mí pero yo me alejé un paso de ella—. Lo entiendo —dijo triste bajando su mano.
—Yo... Akane... Perdóname.
Salí corriendo, no podía quedarme ahí, me sentía totalmente confundido, necesitaba alejarme de ella.
—¡Ranma!
Alguien me gritó pero ni siquiera me detuve a ver quién me había gritado, solo quería salir de ahí lo más rápido posible.
Cuando llevaba algún rato corriendo sin ningún destino, paré cerca de un río y me tumbé boca arriba tratando de regular mi respiración. Me tapé mi rostro con ambas manos y di un potente grito de frustración.
¿Por qué rayos la había besado? Debo admitir que es algo que he deseado hacer durante mucho tiempo, tal vez desde que la conocí, sin embargo yo no quería que pasara así, ni siquiera sabía si ella se había o no molestado, incluso puede pensar que me aproveché de la situación. Tal vez no fue una buena idea a verme ido así y dejarla sola, tuve que a verme quedado para hablar sobre esto. Incluso hasta hubiéramos podido aclarar algunas cosas pendientes, pero como siempre huí como un cobarde. No entiendo por qué rayos ella me hace sentir tan inseguro. Creo que lo mejor es volver y aclarar esto, se supone que antes de que pasara todo esto yo estaba totalmente decidido a luchar y pelear por ella, no puedo acobardarme ahora, no cuando Mousse está intentando arrebatarla de mi lado, además... ¿A quién engaño? No me arrepiento para nada el a verla besado.
Toqué mis labios con mi mano izquierda y sonreí... Lo había hecho, eso que siempre he deseado hacer lo había logrado por fin. No era momento de comportarme como un cretino y un cobarde, Ranma Saotome no era un cobarde.
—¡Ranma!
—¡Mousse!
—¿Por qué rayos te fuiste tan de repente? He estado como un idiota buscándote —me dijo molesto.
—¿Qué rayos quieres? —inquirí también molesto.
—¿Por qué te interpusiste cuando Shampoo lanzó su ataque hacia mí?
—No lo sé —dije sinceramente, ya que en verdad no sabía el por qué lo había hecho.
—Necesito que vengas conmigo.
—¿Para qué? —le pregunté alzando mi mirada hacia él.
—Tal parece que al fin podrás deshacerte de Shampoo.
—Shampoo —dije apretando mis puños—. ¿Y tú me ayudarás? —le pregunté con ironía.
—No, yo no lo haré, pero alguien más sí.
—No necesito la ayuda de nadie.
—¿Qué fue lo que pasó con Akane?
—¿De qué hablas? —pregunté.
—Sabes a lo que me refiero. ¿Por qué te fuiste tan de repente?
—Eso es algo que a ti no te importa —le respondí empezando a alejarme de él.
—¿A dónde vas?
—No tengo por qué responderte.
—¡Maldición Ranma, solo quiero ayudarte!
Me detuve de repente y me giré a observarlo.
—¿Qué dijiste?
Se pasó una mano por su rostro en señal de frustración y suspiró.
—Que quede claro que no lo hago por ti, si no por Akane.
—¿De qué rayos hablas?
—El consejo de nuestra tribu amazona, mandó a una de sus representantes para llevárselas de vuelta a China.
—¿En verdad?
—Colagne llegó a un acuerdo con el consejo, tú no perteneces a nuestra tribu y no era válido tu compromiso con Shampoo, pero esa vieja arpía logró obtener un plazo para lograr que te casaras con ella.
—¿Entonces todo lo de sus leyes y su tribu era falso? —pregunté molesto.
—Al principio sí, pero te acabo de decir que Colagne llegó a un acuerdo. Pero su plazo terminó y ahora tienen que regresar y cumplir con su castigo.
—¿Las castigarán por eso?
—Así lo estipulan nuestras leyes —me dijo con expresión seria.
—¿En qué te beneficia a ti que yo quede libre de Shampoo? —le pregunté.
—A mí en nada, pero Akane se alegrará en cuanto lo sepa.
—¿Entonces tu intención es quedar bien frente a ella?
—Me importa muy poco lo que pienses. Ahora necesito que testifiques.
—¿Testificar? ¿Sobre qué?
—En lo acordado con el consejo, no menciona nada sobre obligarte a casarte con Shampoo. Y ellas han utilizado varios métodos para intentar forzarte.
—Al fin me desharé de ella —dije en un susurro apretando mi puño—. De acuerdo, vamos.
—Ranma, primero necesitamos aclarar algunas cosas pendientes.
—Tienes razón —dije parándome frente a él—. Ambos queremos a la misma persona y esto no puede seguir así.
—Estoy de acuerdo contigo, por lo que propongo que sea ella la que decida.
—¿Eso quiere decir que tú...?
—Sí, le he hablado sobre mis sentimientos.
Apreté mis puños y contuve mis ganas de golpearlo y mandarlo lejos de aquí. ¿Cómo se atrevía a hacer eso?
—¡Es mi prometida! ¡No tenías ningún derecho!
—Te recuerdo que tú jamás has admitido que ella sea tu prometida.
—Ese es mi problema.
—Te equivocas —me dijo acercándose más a mí, por lo que nuestras miradas quedaron clavadas fijamente—. Akane me interesa y si tú no estás dispuesto a pelear por ella yo sí.
—Yo también lucharé por ella, puedo incluso acabar contigo en este momento.
—Ya te dije que lucharé por ella pero no de esa forma —me dijo girándose—. Pero de esto hablaremos luego, por ahora necesito que vengas conmigo.
—Mousse —dije y él se giró hacia mí—. Akane es lo que más quiero, que no te quede duda que haré lo que sea por ella.
—Y tú no olvides que lo que tú más quieres, es lo que yo más quiero —me dijo guiñéndome un ojo mientras empezaba a caminar.
.
.
.
Maldito cretino, ¿por qué tuvo qué volver? Se hubiera quedado en donde quiera que estuvo entrenando, solo vino a complicarme las cosas, ¿y todavía se atrevía a decirme que me ayudaría con Shampoo? Sí mi viejo no me hubiera llevado de entrenamiento y no me hubiera alejado tanto tiempo de ella tal vez ya hubiéramos progresado más. Pero al menos yo ya la besé, solo me restaba hablar con ella sobre eso.
—Happosai regresó —dijo Mousse sacándome de mis pensamientos.
—Eso quiere decir que estás enterado que fue él el que se quedó con esa copa —inquirí.
—Sí, le pregunté sobre ella pero me dijo que no me diría nada.
—Eso tiene fácil solución —dije confiado.
—Me alegra oírte decir eso, ya que es responsabilidad tuya entregármela nuevamente.
—Lo haré, te la daré.
Mousse detuvo sus pasos y se giró hacia mí, alzó una ceja y sonrió de medio lado.
—Vaya, jamás me imaginé que dirías eso.
—Si quiero terminar con todo esto debo de hacerlo, jamás debí aceptar esa copa, así es que supongo que te debo una disculpa por eso.
—Supones bien.
—Lo lamento, lamento todo, pero también debes de admitir que tú tenías algo de culpa por todo lo que pasaba. Siempre me atacabas sin razón alguna solo por que Shampoo quería siempre estar pegada a mí.
—Sí, lo sé, estoy consciente de que yo tuve gran parte de culpa por todo.
—Creo que también te debo las gracias —dije dando un paso hacia él—. Me has ayudado en algunas ocasiones, fuiste de gran ayuda en Jusenkyo, jamás te he agradecido así es que creo que ésta es una excelente ocasión. Gracias.
—Supongo que de nada.
—La verdad yo sí te consideraba un amigo —le dije con sinceridad.
—Creo que yo también, aunque si fueras menos como eres, me caerías un poco mejor —me dijo sonriendo.
Sonreí también pero después mi expresión cambió a una mirada seria. Mousse se giró al observar mi mirada.
—Akane, ¿pasa algo?
—No, yo... Yo solo salí a entregar un trabajo a la escuela —dijo bajando su mirada.
—Nosotros nos dirigíamos a tu casa, Kiara necesita a Ranma.
—¿Akane? ¿Podemos hablar? —le pregunté y ella alzó su mirada.
—¿Para qué? —preguntó molesta.
—Creo que sabes perfectamente para qué —le respondí seriamente sin apartar mi mirada de la de ella.
—De acuerdo.
—¿No podrían hablar más tarde? —preguntó Mousse—. Kiara me pidió no tardar.
—Sí, creo que podemos hablar más tarde —dijo Akane.
—Pero...
—No se diga más, vamos —dijo Mousse empezando a caminar tras Akane.
¿No quiso hablar conmigo? ¿Estaría molesta por lo que pasó?
.
.
.
Cuando llegamos al dojo, Kasumi estaba tendiendo ropa, y junto a ella estaba una chica alta de cabello largo recogido en una coleta. Ambas giraron su mirada hacia nosotros y esa chica alta nos sonrió, la verdad era muy bonita, su vestimenta era similar a la de Shampoo, solo que menos provocativa, sus ojos eran negros pero su mirada era cálida.
—Mousse, tardaste —dijo hablando en perfecto japonés.
—Lo lamento, pero podemos ir ya a ver a Colagne y a Shampoo.
—Primero tengo que presentarme, yo soy Kiara y formo parte del consejo de la tribu amazona de Shampoo. Tú eres Ranma Saotome, ¿cierto? —me dijo parándose frente a mí, por lo que yo solo asentí—. Según lo que me ha dicho Mousse, tú no tenías ni idea de lo que hacías cuando la derrotaste, ¿cierto?
—Si lo hubiera sabido antes jamás lo hubiera hecho, yo simplemente defendí a mi prometida —dije girándome hacia Akane, que se sonrojó fuertemente en cuanto nuestras miradas hicieron contacto.
—Bien, entonces vamos. Akane, necesito que nos acompañes.
—¿Por qué? —preguntó sorprendida.
—¿No eres tú la prometida de Ranma? —le preguntó Kiara.
—Bueno sí, pero por decisión de nuestros padres.
No podía creer lo que acababa de escuchar, yo había admitido que ella era mi prometida, ¿y ella decía que solo lo era por decisión de nuestros padres?
—Aún así necesito que nos acompañes —dijo Kiara volteando a verme—. Ranma, en tus manos estará el deshacer tu compromiso con Shampoo —dijo empezando a caminar a la salida. Mousse nos dirigió una última mirada antes de salir tras Kiara.
—Ranma yo...
—No es necesario que digas nada.
—¡Escúchame antes de sacar tus conclusiones!
—Bien, te escucho.
—¿Podríamos hablar después? —dijo observando a Kasumi, quien seguía tendiendo la ropa mientras tarareaba una canción.
—De acuerdo, ahora si me permites, necesito ir a deshacerme de Shampoo —dije caminando hacia la salida.
Cuando salí del dojo mi madre venía llegando de hacer unas compras.
—¡Ranma! ¡Hijo! —me dijo aventándose a mis brazos.
—Mamá —le susurré respondiendo su abrazo.
—¿Me recuerdas? —preguntó alzando su mirada hacia mí.
—Sí, lamento todo esto —le dije sonriendo.
—¿A dónde vas? —me preguntó al separarse de mí.
—Necesito resolver un asunto pendiente.
—¡Akane! ¡Hija! ¿Acompañarás a Ranma?
Yo ni siquiera me giré a verla, me había herido bastante y no quería decir algo que empeorara las cosas.
—Sí —respondió en un susurro.
—Volveremos más tarde —le dije.
—De acuerdo, me ofrecí a preparar la comida en agradecimiento por a verte cuidado toda la noche, en especial gracias a ti querida.
—No fue nada tía.
—Lamento interrumpir pero debemos apresurarnos —dijo Mousse acercándose a nosotros.
—Está bien, nos veremos después madre.
—En seguida regresamos —dijo Akane empezando a caminar para alcanzar a Kiara.
Suspiré y no me quedó de otra más que caminar tras Mousse. ¿Por qué siempre se me complicaba todo?
Continuará...
NOTAS DE LA AUTORA:
¡Hola!
Estoy trabajando ya en el final, creo que ya es hora de ponerle un fin, así es que éstos serán los últimos capítulos. No sé cuántos me falten exactamente, pero trabajaré ya en darle un final.
Gracias por todo su apoyo y sus lindos comentarios.
Sin nada más que agregar me despido.
Desde muy muy lejano, LUZ.
