Me encanta este capítulo, no lo sé, pero me gusta mucho escribir los flash backs de itachi y Sakura, espero que les guste.


POV SAKURA.

Me quedé anonadada ante el hombre que yacía frente a mí, quise pronunciar alguna torpe palabra, pero me había quedado completamente muda. Las palabras se embarullaban en mi garganta. Los primeros segundos no supe que hacer, quizás salir corriendo de aquella habitación, me dije a mi misma que no debía hacerlo, me quedé sentada en el mismo lugar esperando mi perdición.

Lucía extremadamente nervioso, conocía bien todos los gestos en su rostro, anteriormente —cuando estábamos juntos— podía pasar una tarde completa viéndolo leer, o escribir, quizás cocinar. Al instante voleé a tiempos pasados, observé como un hilo de sudor descendía de su sien, tragó un poco de saliva mientras cerraba la puerta tras de sí. Yo no perdía de vista ninguno de sus movimientos, por diminutos que fueran. Me parecía estar un poco mareada, tal vez yo también estaba nerviosa.

Tomó asiento en un pequeño sillón frente mío, era uno de esos sofás demasiado mullidos, se notó su incomodidad enseguida.

—hola —dijo con voz entrecortada, ya un poco más cerca pude notar como sus mejillas estaban sonrojadas, un momento después me embargó su perfume. Ese olor tan peculiar y tan familiar. Olía a otoño o eso es lo que a mí me parecía, amaba ese perfume, en ciertas ocasiones y sin que él se diera cuenta tomaba aquel frasco y lo vaciaba sobre mi piel, sobre mi ropa; inclusive dentro de mi mochila y en mis libros. Al recordar esto una pequeña sonrisa apareció en mi rostro.

—hola —contesté aún sumida en el recuerdo.

—siento ser un idiota y haber fallado, tal vez no esté bien que haya venido, lo cierto es que necesitaba verte. Recién me entere del incidente, perdón por haber tardado tanto. —bajo su cabeza y mordió su labio inferior.

— ¿incidente? Vaya forma de llamar a una sobredosis —sonreí para calmarlo un poco.

—no empieces un debate, siempre lo haces. Siento que todo esto es mi culpa, si yo no te hubiera dejado ir, quizás, sólo quizás, esto no fuera tan desastroso. —cerró su puño y golpeó levemente su pierna.

Yo no hacía otra cosa más que mirarlo con atención.

—descuida, tú no pudiste haber hecho nada por mí, la droga ya estaba en mi sistema. Al parecer fui demasiado lejos esta vez —odié haber dicho eso en voz alta.

— ¿Quién te dio esa basura? Te dije que no terminaría en nada bueno, de nuevo su tono de voz cambiaba. De esto me había dado cuenta hace mucho tiempo, podría tratar de fingir lo que quisiera, pero su voz siempre lo delataba.

—no lo sé —me pasé una de las manos por mi rostro. —no conocía a la mayoría de las personas que estaban en ese lugar.

—pero debiste verlo, ¿cómo lucía? — Itachi insistía.

—yo que sé. No lo recuerdo —la verdad era que, si recordaba al sujeto llamado Kizame, pero no quería meter en problemas a nadie. —eso está demás, ahora lo único que importa es como saldré de aquí.

— ¿Cuánto tiempo estarás en este lugar? — dijo, mientras negaba con la cabeza.

—si me comporto y cumplo con sus estándares, quizás en dos mes más. — mordí mi mejilla por dentro.

—esto no tenía que haber pasado. —se le veía algo afectado.

—pero paso. Hay muchas cosas que no tenían que haber pasado, pero terminaron pasando. Como el hecho de tu repentina huida. —al decir esto, la atmosfera sobre nosotros cambio.

—no quiero que te pongas en mis zapatos, pero realmente estaba pasando por un mal momento. —su rostro parecía quebrarse.

—me ha costado mucho trabajo sobrellevarlo, a diario me preguntaba ¿Qué había hecho mal? Lo que sentía por ti, era algo sin precedentes —bajé la mirada hacía el suelo. Estaba apenada por haber dicho todo aquello, pero sino era ahora ¿Cuándo sería?

Me comencé a sentir incomoda, escuchaba un jadeo muy cerca, para ser más claros en mi oído izquierdo. Intuí que Alucard estaba presente.

— ¡no puede ser! —dije en voz alta.

— ¿Qué no puede ser? Sakura lamento todo lo sucedido, si pudiera cambiar las cosas créeme que lo haría, pero así no funciona la vida. Para bien o para mal, me fui de esta ciudad. Buscaba mi paz y tu seguridad, me estaba carcomiendo la tristeza, el enojo, la ansiedad.

— ¿mi seguridad? —estaba comenzando a alterarme, aún podía sentir el jadeo de la hiena junto a mí — ¿Qué sabes de seguridad? Lo único que sucedió es que tuve interminables crisis de pánico, estuve hospitalizada durante dos semanas, porque no hallaban como mantenerme estable. ¿Qué sabes de mi seguridad? —mis mejillas se encendieron. Lo miré fijamente, lo estaba retando. Estaba harta, harta de sentirme como un maldito gusano que no puede salir de lodo.¿Qué era eso? Acaso eran lágrimas que caían por mi rostro. Maldita sea, no podía estar pasando esto. Pase mi antebrazo por mi cara para quitar la humedad.

— ¿eso es todo lo que puedes hacer? —Alucard yacía junto a mí. Su expresión era desafiante —pensé que cuando lo tuvieras frente a ti le harías entender lo que fue perderlo. —comenzó a lamerse una de sus patas.

Itachi me observaba en silencio, pude ver como sus ojos se comenzaban a cristalizar.

—no tengas miedo ¿qué puede pasar? ¿No has dicho en repetidas ocasiones que duele bastante? muéstrale un poco de ese dolor. Mientras él viajaba en tren por toda Europa con la hermosa chica de cabello naranja, tú te hundías más y más. Esta noche él saldrá de aquí e irá junto a ella, mientras, tú sólo trataras de dormir sin lograrlo.

— ¡cállate! ¡No te atrevas a decirme nada más! Estoy harta de ti, harta de todo —reventé hacía Alucard, de repente me di cuenta de la situación. Itachi me miraba de manera extraña, yo estaba hablando con algo invisible, una criatura producto de mi cabeza.

POV SASUKE.

— ¿han visto a Itachi? —pregunté al último grupo al que hacía falta preguntar.

Volví con Azuka, la cual seguía tratando de comunicarse con él. Parecía nerviosa y asustada.

—no te preocupes, él está bien —dije un poco enojado. No entendía que mierda pasaba por la cabeza de mi hermano para irse así, sin más.

—no lo sé, ni siquiera sabemos a dónde fue o cuando se fue —frunció el ceño ante la pantalla del celular. Pude observar que era su séptima llamada. Llevé una de mis manos hasta su clavícula.

—descuida, él a veces es algo temperamental. —me observó un par de segundos, parecía que quería decirme algo, pero sólo paso a mi lado y volvió al mismo sitio donde estaba con Konan.

Decidí salir del bar para buscar en los alrededores, primero en el estacionamiento del local, no había rastro alguno de él. Tomé mi celular y marqué su número. Sonó alrededor de cinco veces antes de mandarme a buzón de voz. Ya en la calle, tenía la oportunidad de ir hacia la izquierda o derecha. A unos cuantos metros hacia abajo —hacia la izquierda —divisé el automóvil de Tayuya, era difícil no verlo, era el único modelo de finales de los sesenta. Caminé hacia el imponente Impala, ya frente a él, me di cuenta que adentro se encontraba ella con Hidan y Kizame, toqué el vidrio e hice señas para que me abrieran la puerta. Tayuya enarcó una de sus cejas y acto siguiente, abrió una de las puertas traseras. Ingresé al vehiculo y me quedé observando a las tres personas que yacían frente a mí. Escuchaban una música realmente extraña, el auto apestaba a marihuana y alcohol.

— ¿Qué necesitas Uchiha? —Inquirió Tayuya arrastrando las palabras.

—Alguno de ustedes ha visto a Itachi —respondí bastante malhumorado.

— ¿acaso se escapó? —preguntó Kizame, quien ni siquiera levantó la mirada para verme, él se encontraba forjando otro cigarrillo de hierba.

—no lo sé, al parecer se largó del maldito bar sin avisarnos. Azuka está preocupada, se suponía que me divertiría, no que ese idiota me arruinaría la noche.

—así son los Uchiha suelen arruinarlo todo —Tayuya dijo bastante convencida, le regalé una sonrisa algo sarcástica.

—yo lo vi. Cuando venía hacia acá. Estaba sentado en la banqueta, frente a un puesto de comida, quizás dos calles hacia abajo. Me iba a acercar a él para saludarlo, pero un automóvil bastante suntuoso color negro se detuvo. Cuando volvió a circular Itachi había desparecido, supongo que se subió a ese auto. —Hidan, quien estaba sentado en el asiento del copiloto me observaba por el retrovisor.

— ¿un auto negro de lujo? —no tenía ni la más mínima idea de quien podría haber sido.

—si Sasuke era negro. —Tayuya infirió burlonamente.

—Kizame ¿conoces a alguien con un auto así? —Kizame sabría algo, por lo general, él e Itachi siempre estaban juntos.

—lo siento Sasuke, yo me quedé de ver con él en el bar, ni siquiera he llegado al dichoso bar. —se encogió de hombros.

Me quedé pensando un poco, ahora que debía hacer, era claro que Azuka no estaría tranquila hasta que el idiota contestara su celular. Llevé mi cabeza al respaldo del automóvil, me dejé llevar un poco por la música, la cual se había vuelto un tanto tétrica. El olor a la hierba verde comenzó a llenar mis fosas nasales, habían encendido la porquería de cigarro.

POV SAKURA

La imagen de Alucard se disipó ante mis ojos, tragué saliva. No podía ser, acababa de mostrarle a Itachi que estaba demente.

— ¿estás bien? —fue lo primero que alcancé a escuchar.

No estaba bien, estaba sumamente aterrada, me llevé la mano a mi boca. Sabía que mi cara estaba completamente desencajada, traté en vano de acomodarla, pero no me fue posible. Comencé a llorar, gruesas lágrimas surcaban mis mejillas, no podía cerrar los ojos, estaba mirando sin mirar realmente.

Cuando me di cuenta, tenía los brazos de Itachi rodeándome. Mi rostro estaba bien acomodado entre su clavícula y su pecho. Yo aún lloraba mares de lágrimas, lágrimas de dolor, de miedo. Lágrimas de ansiedad, de hartazgo, porque somos humanos y los humanos nos rompemos en varios pedazos de vez en cuando. Su olor volvió a embargarme, parecía que no respiraba, odiaba ese ataque de ansiedad que siempre llega en los momentos menos oportunos. Quería llevar una de mis manos a mi estómago, tratar de resistir ese espasmódico episodio que luchaba por gobernar mi cuerpo.

El no dejaba de aprisionarme bajo sus brazos, pude escuchar su corazón latir precipitadamente. Me estaba perdiendo a mí misma, pero estaba tranquila, aquí estaba él. Él para cuidarme o hacer de mi lo que bien le viniera en gana, entonces recordé.

El olor de la habitación era el de su olor combinado con mi inexperiencia en el amor, llevaba el cabello suelto y el torso descubierto. Yo lo miraba como un ave rapaz desde el otro lado de la habitación, me sentía indudablemente feliz.

—al parecer se está haciendo tarde, debemos irnos —inquirió, sentí un escalofrió en mi cuerpo.

— ¿no podemos quedarnos un rato más? —dije mientras me erguía un poco.

—no lo sé, si sigo viéndote sin ropa no podré resistirme —me ruboricé un poco mientras que con las sabanas tapaba las partes de mi cuerpo que quedaban al descubierto.

Su sonrisa tenía un fuerte poder sobre mí, nunca había visto una sonrisa tan verdadera en el rostro de alguien. Dejó de lado lo que hacía en su computadora y se sentó sobre la cama.

—no hagas eso —pedí insistentemente.

— ¿hacer qué? —volvió a sonreír.

—eso. Siempre que sonríes, me quemo por dentro —expliqué un poco apenada.

Se acercó más a mí y besó mi cuello. Me tenía de nuevo bajo su merced, me deje hacer como a una muñeca de trapo. Entre besos y caricias nuestros cuerpos trataban de igualar la hermosa armonía de la canción que sonaba quedamente.

Paganini siempre había sido su violinista favorito, el violinista de diablo, me parecía que él era paganini y yo era el instrumento de su creatividad.

—te quiero —su voz se había vuelto más sincera, como si la máscara con la que cargaba durante el día se hubiera caído.

— ¿por qué dejaste de quererme? —pregunté aún con los ojos cerrados y la cara roja de tanto llorar.

POV SASUKE

— ¿Qué música tan extraña escuchas Tayuya? —aunque no había fumado absolutamente nada, el humo de aquel cigarrillo ya había entrado en mi cuerpo.

— ¿acaso pensabas que escuchaba música sin ningún sentido? —la pelirroja respondió desde su asiento.

Abrí los ojos y me di cuenta de que nos encontrábamos solos.

— ¿Dónde están Kizame y Hidan? —me asomé por la ventana, pero no pude ver a ninguno de los dos.

—fueron a comprar más alcohol —tomó su celular y cambio la música, ahora sonaba algo como dark wave.

—bien ¿puedo preguntarte algo? —dije aun viendo hacia la calle.

—dime — ella se acomodó en su asiento.

—hace un rato cuando te dije que Itachi y yo éramos hermanos, lucías demasiado sorprendida ¿Por qué? — tomé una de las botellas casi vacías que había en el lugar y bebí el poco líquido que tenía.

—no quieres saberlo, enserio. —comenzó a reír tontamente. Quizás los efectos de la marihuana estaban haciendo lo suyo dentro de su cuerpo.

— ¿por qué no querría saberlo? No creo que sea algo demasiado importante, ni siquiera sabía que lo conocías.

—no lo conozco mucho, en eso tienes razón. Sólo diré que tu hermano es un idiota. —su tono de voz inquiría enfado.

— ¿qué? ¿Acaso salías con él? —comencé a reír desaforadamente imaginando la escena de mi hermano y Tayuya.

— ¡pobre pedazo de mierda! —Parecía aún más enojada —tu hermano es sólo un cobarde, digamos que lastimó a alguien importante para mí.

— ¿a ti te importan las personas? —volví a reír tras ello. —la única persona que conozco que te importa es Sakura. — esperaba su respuesta, me gustaba hacerla enojar, era como una niña pequeña.

Nada, no escuché ni una sola palabra. Volví mi cabeza hacia su lugar, me miraba con expresión irónica. Por fin comprendía todo, la vez que Sakura me miró como queriéndose perder en mí. Aquella otra vez que escuché como Itachi preguntaba por ella al teléfono.

— ¿Quién ríe al último Sasuke? — dijo a media sonrisa, no estaba riendo, cosa que me hacía creer que lo todo era verdad.

Mi celular sonó, lo saqué de mi bolsillo aún sin dar crédito de aquello. Era Azuka, ella se me había olvidado por completo.