Hola, les recuerdo que esta historia está basada en "Saint Seiya" de Masami Kurumada y que yo sólo imagino muchas cosas con sus personajes.

El capitulo de hoy esta basado en otro fanfic "Miho" escrito por skymoon, lo pueden encontrar aquí en

Revelación y Nostalgia.

Ikki esperaba a Miho en la estación de tren, ella había ido a la reunión de padres de familia para recoger las calificaciones de su hija, él aún no se sentía del todo a gusto en esa clase de situaciones y Miho lo tranquilizó diciéndole que ella asistiría sola.

El caballero se preguntaba como tomaría la niña la noticia de que él era su padre biológico, después de todo habían sido muchos años sin formar parte de su vida. Otra cosa que últimamente le preocupaba era la manutención de su familia, él tenía dinero ahorrado pues había participado durante mucho tiempo en peleas clandestinas de alto nivel ganando muy buenas sumas en una noche, pero no era el tipo de ocupación digna de un hombre de familia. Todos sus amigos tenían una ocupación, Shun era cirujano, Hyoga era dueño de un bar, Shiryu se dedicaba al campo y a la labor social, Seiya era un caballero de Athena a tiempo completo ¿Y él? Un peleador clandestino ocasional…si de verdad quería permanecer al lado de Miho debía pensar en una forma convencional de ganar el sustento.

Aun recordaba aquella noche cuando inició la historia de amor con su ahora prometida.

Aquella noche lluviosa él había salido de un local disfrazado de bar, pero en realidad era un lugar de peleas clandestinas, donde se jugaban fabulosas apuestas, cada peleador recibía muy buen dinero, incluso si perdía; pero en aquel momento a Ikki no le interesaba el dinero sino sacar la tensión de alguna manera y hasta entonces lo único que lo calmaba era pelear a puño limpio. Esa noche recibió su dinero y salió por la puerta trasera dispuesto a ir al departamento de Shun para dormir y luego lamentar que Esmeralda no fuera parte de su vida. Pero entonces escucho un grito ahogado detrás de unos contenedores de basura, se acercó a ver qué ocurría, un hombre tenía inmovilizada a Miho del cuello, Ikki alcanzó a ver como ese sujeto le golpeaba el estomago y como ella caía doblada sobre si misma mientras trataba de cubrirse con los brazos su pecho, puesto que su blusa estaba desgarrada.

Todo fue muy rápido, un par de golpes derribaron al sujeto aquel, pero Ikki estaba más preocupado por la condición de Miho, se quitó su chaqueta de cuero, se acercó a ella, la cubrió y la cargó con cuidado de vuelta al local de donde había salido, sabía que la encargada sabría cómo manejar la situación.

La encargada revisó a Miho y decidió que no era necesario llevarla de urgencia al hospital, pero si había que tenerle cuidado, uno de los empleados los llevó en auto hacia el departamento de Shun, en aquella época él apenas estaba iniciando sus estudios de medicina, pero su experiencia como caballero le daba conocimientos de cómo tratar ciertas lesiones. Atendió a la mujer lo mejor que pudo y la dejó dormir.

Shun no podía faltar o llegar tarde a la universidad, así que Ikki cuidó de Miho, aun recordaba lo primero que ella le dijo al despertar.

- ¿Seiya? Eres tú ¿verdad? -Ella extendió la mano tratando de tocar el rostro del caballero, él tomo su mano y suavemente la devolvió a la cama, al lado del cuerpo de ella.

-No, lamento decepcionarte, soy Ikki, ¿me recuerdas?

Miho parpadeó confundida.

- ¿Ikki? ¿Qué paso? Yo… recuerdo que estaba en una fiesta y luego…luego…-Ella abrió los ojos al recordar lo ocurrido y comenzó a llorar- ¡No! ¡Que idiota fui!

-Ey, no digas eso, no fue tu culpa… ese bastardo fue un cobarde que te lastimó…

- ¿No lo entiendes? Yo accedí a salir con él, pensé que charlaríamos y quizá me daría un beso o algo así, ¡Que tonta!

-No pienses eso, ese sujeto te engañó y por como estabas, mi hermano dijo que probablemente te pusieron algo en tu bebida, pero parece que no pasó a mayores, pude detenerlo antes de que… bueno antes de que te hiciera mas daño…pero Shun dice que para estar seguros deberías checarte en un hospital.

-¿Dónde estoy?

-En el departamento de Shun, él ha estado revisándote, y bueno… me dejó a mí a tu cuidado.

-Ya veo… Gracias por cuidarme, Ikki.

-De nada.

Durante tres semanas, Miho permaneció en el departamento de Shun, y durante ese tiempo Ikki sólo la dejaba para ir al bar a pelear por las noches o para comprar provisiones, pero él nunca se iba hasta asegurarse que Shun se quedaba con ella.

Cuando Miho se sintió mejor. decidió ir por su cuenta a un hospital para que la revisaran más a fondo y se sintió más tranquila cuando le informaron que si bien los golpes habían sido fuertes no habría secuelas físicas y que aun era virgen, aquel sujeto no había logrado ir mas allá. Ikki aun recordaba cuanto se había enojado porque ella fue al hospital sin él, lo preocupado que había estado al volver de comprar alimentos y no verla en el departamento. Se estaba enamorando y aun no se daba cuenta.

Al final Miho estuvo en condiciones de retomar su vida y era tiempo de volver al departamento que compartía con sus amigas. Para agradecer decidió preparar una rica cena para los hermanos, ambos hicieron comentarios sobre lo bien que cocinaba y que algún día sería una buena esposa.

-Gracias Shun, si es que algún día me caso.

-Por supuesto que te casaras y el que te tenga será el hombre más bendecido del mundo.

-Creo que exageras un poco Ikki, pero gracias igual.

-Cambiando de tema Miho, has perdido varios días de clase.

-No me lo recuerdes, tengo mucho por estudiar y por hacer para ponerme al corriente, por cierto, te agradezco que hayas informado a la fundación y a la escuela acerca de mi…

-Enfermedad respiratoria, eso les dije, estuviste con una enfermedad respiratoria.

-Gracias Shun.

-Me gustaría poderte ayudar a preparar tus exámenes, pero yo también tengo mucho que leer.

-No te preocupes, ya veré como me las arreglo. además, ustedes dos ya hicieron bastante por mí.

Ikki sonrió al verla repuesta y lista para seguir con su vida, esa noche Miho tuvo insomnio, quizá por ser la ultima noche que iba a pasar en el departamento de Shun, para entretenerse tomó un libro de texto sobre historia y comenzó a hojearlo para recordar algo de lo que estaba estudiando antes de ese incidente.

- ¿No puedes dormir? - Ikki habló tras ella

-Creo que tú tampoco…

-En realidad iba a salir, pero creo que he cambiado de opinión. -El caballero tomo asiento junto a ella y miro por encima del hombro de Miho el contenido del libro.

-No te preocupes por mí, estoy bien y supongo que tú tienes compromisos que atender.

-No pasa nada… ¿Qué estas leyendo?

-Historia universal.

-Umm ya veo…

- ¿Puedes ayudarme con algo?

-Claro.

-Mira, esta pagina es de preguntas y aquí están las respuestas, ¿puedes hacerme las preguntas y revisar si sé la respuesta?

-Sí, adelante.

Ikki aun recordaba lo extraño que se sintió ayudándola con aquel repaso, era la primera vez en mucho tiempo que estaba en paz, disfrutando el momento sin pensar en el pasado.

Después de eso Miho retomó su vida de manera normal, Shun seguía con sus estudios y para Ikki era cada vez mas claro que ya era momento de elegir su rumbo.

-Shun, voy a volver al santuario, debo conocer y perfeccionar las técnicas de Aioria, para utilizar como se debe la armadura de Leo. Me he desentendido de mi obligación como caballero, pero eso se acabó.

-Me da gusto saber que has decidido retomar tu vida, hermano, y aunque estaremos separados me siento feliz por ti.

-Shun, sé que serás un gran médico, tu corazón es mas propenso a salvar vidas que a pelear, pero yo… el combate es mi vida y por ahora no conozco otra forma de vivir y prefiero encausar eso al servicio de Athena

-Y me siento orgulloso de así sea, tú eres Ikki de Leo y debes seguir ese camino. Sé que ella desde el cielo también está feliz y orgullosa.

-Antes de ir a Grecia, iré a la Isla de la reina muerte a visitar su tumba.

Shun se dio cuenta que era la primera vez que Ikki decía "su tumba" en vez de "visitarla a ella" y se preguntó si acaso algo estaba cambiando en el corazón de su hermano. Después de todo últimamente pasaba mucho tiempo con Miho ayudándola a estudiar, desde cuidar que ella comiera y durmiera bien, hasta más sesiones de preguntas y respuestas.

-¿Llevas mucho tiempo esperando? -Miho devolvió a Ikki al presente con esa pregunta.

-No en realidad ¿Cómo te fue en la reunión de padres?

-Muy bien, Sirah mantiene buenas calificaciones y el entrenador esta orgulloso de su rendimiento, dice que quizá ella pueda ser la siguiente capitana del equipo.

Ikki sonrió y asintió satisfecho.

-Creo que ella tiene lo mejor de cada uno, tu fuerza y mi inteligencia.

-Voy a tomar eso como algo positivo, Miho ¿Estás segura de lo de mañana?

-Sí, ya es el momento de contarle la verdad acerca de su origen. Ya es hora de poner firmes los cimientos de nuestra familia.

El caballero le ofreció el brazo a Miho y ella lo tomó con cariño.

-Ikki, te amo.

-Yo también te amo, bonita.

Miho se sonrojó, y del brazo de su prometido volvió a su departamento. Le darían las buenas nuevas a Sirah acerca de sus calificaciones, le avisarían de un almuerzo a la orilla del mar, tanto para celebrar sus logros como para por fin revelar que Ikki era su verdadero padre.