Capítulo 18: Una voluntad que desafía a la razón.
- ¡¿Dónde está Hima?! - Preguntó Izoold, el Obstagoon, a la Ambipom agazapada que tenía arrinconada contra la pared exterior trasera del bar una vez que se quedó a solas con ella. - ¡Responde ahora mismo! - Exclamó lleno de temor e ira por lo que había visto que el Pokémon mono dejó caer al suelo segundos atrás cuando se rehusó a responder la primera vez. No podía dejarle libre ahora que conocía su secreto. Y sin embargo al poco tiempo terminó por salir de su vista cuando el rayo de Shinx a la distancia lo hizo perder la concentración un breve instante. Ambipom aprovechó para escapar de su destino dejando al Obstangoon solo y confundido con las múltiples botellas de agua vacías ahora siendo mecidas levemente por el viento sobre la arena. Tenía que darle caza cuanto antes. Tenía que proteger a su gremio cueste lo que cueste. - Palmacosta... arruinaste tu vida... - Se lamentó en su interior por las decisiones que su compañera había tomado y por no haber podido estar ahí para ayudarla o detenerla. Caminó en dirección a encontrarse con su grupo para advertirles sobre el cambio de planes.
Mientras tanto, regresando a la iglesia Cian se bajó de la moto y agradeció a Toxtricity por su recomendación. - Si tomas el camino trasero de la iglesia llegarás a la aldea de inmediato. ¡Yo tomaré el camino largo para ayudarte a buscar a tus amigos! - Se despidió Duo de él. Realmente quería ayudar a que todos se alejaran lo más pronto de ahí.
- Ya te lo pagaré cuando nos volvamos a ver. - Se giró y entró corriendo al templo para seguir el camino exacto de Espeon y Mienshao.
- ¡QUACK QUACK QUACK! - se escuchó una risa proviniendo desde el altar. - NO ES NINGUNA SORPRESA, EL SOSPECHOSO SIEMPRE REGRESA A LA ESCENA DEL CRIMEN. - Habló el Farfetch'd que se encontraba ahora sobando los pies de su amigo dragón recostado sobre el altar. Una imagen que parecía ser evocada de la imaginación del famoso pintor Smeargleangelo siglos atrás. Si bien la bala había impactado en las rodillas de Druddigon, Farfetch'd no desaprovechaba cada ocasión que tenía para acariciar los seductores pies de su amigo. Hacerlo bajo la mirada de Dios en su propia casa era una oportunidad única que no iba a dejar pasar. El Druddigon que ya tenía muchos problemas para ordenar sus propios pensamientos antes de hablar, no podía oponerse a unos deseos que no podía comprender y los aceptaba como algo normal.
- Tú eres el dragón que destruyó la camioneta ¿no? - Preguntó Cian a Druddigon ignorando al Pokémon pato por completo. En su mente aún tenía fresca la escena en que sacaban al dragón del asiento del conductor, con los restos del cristal del parabrisas cubriéndolo por completo. Recordó después lo mucho que le gustaba esa camioneta a Amaranto y la forma en la que le había observado hablarle a lo largo del camino, le gustaba tanto que incluso le había otorgado un sobrenombre. - Si hubiese sido en otro momento me hubiera dado igual lo que hicieron... - Se detuvo un momento para pensar bien lo que sentía y lo que debía decir para ocultarlo. - ¡Sin embargo han retrasado que lleguemos a nuestro destino y con ello que pueda volver a casa lo antes posible! - Tomó la réplica de una espada decorativa bajo el pequeño altar dedicado a las tres conciencias de Arceus; Uxie, Mesprit, y Azelf. Un arma sin filo con apariencia y peso similar a algo que, según él, sabía usar muy bien.
- De verdad piensan ir a la aldea. - Susurró Breloom a Thievul ahora que era el único Pokémon con el que podía mantener conversación.
- ¿Es que no saben lo que hay en ella? - Respondió el zorro a su compañera con su propia duda. - ¿De verdad vale la pena meterse en tantos problemas por un par de mujeres? - Consideró hacer una retirada.
- Que tu pistola ya no sirva no es mi problema, anciano. - Replicó Diggersby burlándose de la poca hombría de Luin a causa de su senilidad. - Sinoa el bandolero jamás retrocede una vez ha encontrado un par de mamirrikas buenotas por la noche. - Sin darse cuenta habían comenzado otra discusión, ahora sobre el puente, ignorando a Espeon y Magenta una vez más.
- Parece que Cian encontró un mal final. - Habló Espeon aprovechando la discusión del grupo enemigo para hablar su plan con Magenta. - Tendremos que seguir sin él.
- ¡Es una orden, mi señor! - Tomó Magenta a Levigis en brazos y lo colocó sobre su cabeza. - Sujetate muy fuerte. - Expresó con ahínco, feliz de poder actuar. Mienshao entonces saltó repetidas veces sobre su lugar perturbando por completo el estado del puente. Todos los que estaban arriba empezaron a gritar de temor, aferrándose a las cuerdas podridas con todo lo que tenían, luchando por no caer hasta el fondo del abismo.
- ¡Alto! ¡Alto! - Pedía Levigis clemencia a su compañera. - ¡Te lo imploro! - De todos los presentes nadie más estaba sufriendo como él. La sensación que tenía era incluso peor que la de la muerte. No faltó mucho para que terminara perdiendo el conocimiento del puro susto.
Magenta se vio obligada a frenar sus movimientos para que su amigo no cayera al abismo ahora que era incapaz de sujetarse a nada. Volteó entonces a ver al grupo de mercenarios y, esbozando una sonrisa al mismo tiempo que se relamía los labios, les dejó ver un aspecto y un rostro que nadie de sus compañeros conocía hasta ese momento y que sólo Shinx había podido apreciar un ligero instante minutos atrás dentro de la iglesia. Breloom y sus aliados contemplaron atemorizados lo siniestro de su aspecto, pero poca importancia le dieron cuando aún trataban de sopesar el susto que se acababan de llevar con el tambaleo del puente. No pudieron ponerse por completo en pie cuando Mienshao volvió a sacudir el puente al echarse a correr para por fin llegar al otro extremo. Inclinando el torso hacia adelante y estirando los brazos hacia atrás, Magenta aceleró a gran velocidad para salir de ahí; corriendo entre los troncos buenos del puente como si supiera bien cuales podía pisar para no caer ni tropezar.
- ¡Se está escapando! - Gritó diggersby lo evidente. Thievul agradeció con sarcasmo la nueva información que su grito les dió. Esta vez decidió no hacerle caso a su compañero, le importaba más saciar su sed con los dos Pokémon que estuvo a nada de atrapar; estando tan cerca de tenerlas en sus brazos se sentía altamente frustrado por haberlas perdido de esa forma. - A un lado caballo tonto! - Empujó con fuerza a Mudsdale para revasarlo y, tratando de imitar a Mienshao, hizo su torso hacia adelante y estiró sus brazos hacia atrás creyendo que corriendo así ganaría más velocidad. Avanzó de ese modo por un par de troncos recibiendo más burlas de Thievul antes de tropezar con una tabla podrida que estuvo a punto de hacerlo caer hasta el fondo de no ser por la habilidad que tenía con sus orejas para sujetar cosas, en este caso la cuerda.
- ¿No puedes pasar dos segundos sin hacer el tonto? - Preguntó Thievul entre risas caminando con cuidado para ayudar a su compañero en peligro. Ahora que estaban a casi la mitad de camino no era una opción regresar. Breloom y Mudsdale les siguieron el paso a un ritmo más lento, pues el caballo era el más pesado de los cuatro y necesitaba la asistencia de alguien que le dijera cuál tabla pisar o caería directo al fondo incapaz de sujetarse a nada a falta de manos, orejas, o cola prensil. Los cuatro se reunieron en el mismo lugar del puente en que Levigis y Magenta se habían quedado de pie por más tiempo, en el lugar donde perdieron la mayor parte de su ventaja.
- Por fin llegué... - Habló Shinx jadeando para recuperar el aliento en la entrada de la aldea, frente al letrero de bienvenida al lugar, el nombre de la aldea no obstante había sido borrado de éste de manera intencional. - Qué... ¿Qué pasó aquí? - Volteó a Shinx hacia todos lados, recordando lo que marcaba aquel mapa en el interior de la iglesia una vez tuvo una imagen clara de su alrededor.
- Sin sobrevivientes. - Era lo que indicaba el mapa al mismo tiempo que tachaba cada una de las casas con una cruz, así pues podía ver Shinx las pocas casas de pie frente a él marcadas también con una cruz; sólo que en lugar de ser una marca de tinta, era una cruz compuesta por dos grandes barras de madera clavadas a la puerta frontal de los hogares buscando impedir que estas fuesen abiertas en tiempo futuro. El lugar entero podía verse bien iluminado gracias a las lunas, era un sitio desértico y de vegetación muerta; las plantas que alguna vez adornaron el lugar no eran de origen local, por lo que murieron pronto al ser descuidadas por los habitantes.
Shinx no pudo evitar comenzar a sentirse incómodo e incluso nervioso pese a que seguía inspirado por las palabras de Amaranto. Aún si estaba un poco asustado podía sobrellevarlo pensó, no iba a detenerse esa noche hasta dar con Levigis y Magenta. Armado de valor se introdujo a la aldea en busca de sus compañeros, pero con cada paso que daba entre las amplias y desoladas calles ese valor se iba perdiendo, y en su lugar el temor comenzaba a apoderarse de él. El silencio le agobiaba, y su mente comenzaba a jugarle malas bromas creyendo ver sombras en cada esquina que pasaba; como si alguien lo estuviera acechando.
- Tengo que reunirme con Levi y Magenta. Tengo que reunirme con Levi y Magenta. - Se repetía una y otra vez en voz baja para evitar llenarse de malos pensamientos, hasta que algo lo sacó de su concentración cuando tenía los ojos cerrados. El rechinar de una puerta y su azote contra el marco de una casa, producto de cerrarla con fuerza, se hizo presente a una distancia considerable. El león no pudo evitar saltar sobre su sitio a causa del susto buscando en todas direcciones por la fuente de aquél sonido. En cuanto lo descubriera planeaba salir corriendo en la dirección contraria. - ¡¿Que ha sido eso?! - Apenas se pudo preguntar antes de que otra cosa lo perturbara aún más.
Enseguida, y proviniendo de las casas que justo acababa de pasar. Un débil y desvaneciente "toc toc" se hizo presente desde la puerta del hogar ubicado a sus espaldas, como si alguien desde su interior estuviese llamándole a que le abriera, en un ritmo torpe y errático que se combinaban de mala manera con empujones y arañazos entre débiles jadeos. El león por fin se dio cuenta de qué era lo que más le perturbaba la mente de aquella aldea funesta. Algo que hacía ruido en su cerebro de manera instintiva pero que no se había detenido a pensar en ello demasiado hasta ese momento. Las puertas y ventanas de las casas estaban bloqueadas, no para impedir que algo entrase, sino más bien para impedir que algo, o alguien, saliera de ellas. Su rostro palideció y sus pupilas se contrajeron, cayendo víctima del pánico se echó a correr con los ojos cerrados para no ver nada más, para proteger su poca sanidad mental remanente.
- ¿Quién estaba ahí? ¿Cuanto tiempo tenían ahí? ¿Por qué estaban ahí? - Se preguntaba sin poder concebir una respuesta lógica, al menos no una que le ayudara a sentirse mejor consigo mismo. Gritó ulteriormente hacia sus adentros con el objetivo de bloquear todos sus pensamientos, de sosegar las dudas, de ensordecer los latidos de su corazón trabajando a una velocidad que ponía en riesgo su propia salud física. Shinx perdió la orientación por completo y terminó corriendo directo hacia el interior de la aldea, directo hacia el lugar de donde escuchó provenir el primer azote vacío que para ese momento ya había olvidado.
- Listo, no más fuego por aqui que pueda poner en peligro a nadie. - Se limpió las manos Amaranto luego de pasar un par de minutos usando rocas generadas por él y la arena del lugar para acabar con el incendio que provocó Shinx con su rayo. - Los movimientos Pokémon pueden controlar la naturaleza misma. - Recordó el momento en que Shinx usó trueno por primera vez. - Pueden lograr cosas que ninguna otra herramienta puede. - Volteó a ver la condición del Pokémon gusano recordando como este no pudo ser dañado por el acero pero si por su ataque de rocas y la electricidad. - Pueden causar incendios, generar inundaciones y provocar avalanchas. Pueden destruir pueblos enteros y arruinar vidas por completo... - Recordó a Kommo-o llevandose a su hermana. - ¿Con qué propósito los tenemos? ¿Con qué propósito los han prohibido? - Continuó preguntandose cosas a las que no podía encontrar respuesta en lo que dejaba pasar un par de minutos para recuperar sus energías. Cuando se sintió mejor retomó su camino para juntarse con Shinx, Levigis y Magenta en el pueblo.
- ¡QUACK QUACK QUACK! - Reía farfetch'd aún fresco frente a un ya cansado Lucario. - HAS TOMADO ESA ESPADA DE LA PARED Y TE HAS MOVIDO COMO SI SUPIERAS USARLA SOLO PARA DAR UN ESPECTÁCULO DE PENA QUACK QUACK QUACK!
- No puede ir en serio. - Se quejó Cian en su cabeza sin prestar mucha atención a lo que Farfetch'd hablaba. - Ese pato solo lleva un poro consigo, pero aún así ha ganado cada encuentro que hemos tenido, no deja ninguna abertura y siempre encuentra una manera de penetrar mi defensa. - Trataba de estudiarlo desde la distancia solo para terminar intentando el mismo ataque frontal y desesperado que ya había intentado antes. Su único plan era que el rango le ayudase a ganar. Una vez más fue repelido y Farfetch'd impactó su poro de lleno contra el flanco derecho que Cian dejó al descubierto tras su torpe ataque. -¡Es el arma que siempre había soñado tener pero ni siquiera puedo tocarlo con ella! ¡¿Por qué no funciona?! - Se quejó frustrado en voz alta.
- QUACK QUACK QUACK - Volvió a reír el pato. - ¿EL ARMA SOÑADA DICES? ¡COMO TE MUEVES DUDO QUE SIQUIERA SEPAS USAR UN PALO DE BASEBALL PARA PROTEGER TU VIDA QUACK!
- ¡Para tu información ya he ganado muchas batallas antes! - Respondió para mantener su orgullo.
- ¡¿MUCHAS BATALLAS?! ¡QUACK QUACK QUACK! - Rió con más fuerza incluso. - LE HABRÁS GANADO A FRACASADO UNO Y FRACASADO DOS CUANDO MUCHO, Y AHORA VIENES Y TE PAVONEAS DE TU MISERABLE HABILIDAD EN LAS GRANDES LIGAS. ¡NO SABES USAR UN ARMA! - Le atacó ahora él de frente directo a la espada para hacerla a un lado. - NO SABES DEFENDERTE. - Comenzó a pegarle repetidas veces en ambos brazos haciéndole retroceder hasta derribarlo. ¡NO SABES PLANEAR UNA ESTRATEGIA Y NO SABES ELEGIR TUS BATALLAS! ¡LO ÚNICO QUE SABES HACER ES CORRER CON SUERTE A FALTA DE UNA VERDADERA DETERMINACIÓN QUACK!
- ¡¿Una verdadera determinación?! - Se cuestionó Lucario ahora en el suelo sobre la razón por la que había estado practicando toda su vida. ¿Quería alcanzar a su padre que jamás lo había ido a ver? ¿Quería imitar lo que veía en sus historietas? ¿Quería pertenecer al ejército de Aurea solo porque un viejo Flygon se lo dijo? - Trató de llegar a la respuesta, pero en su cabeza no había nada. No podía recordar si quiera en lo que pensaba mientras entrenaba cada mañana. - ¿Por qué lo hacía? ¿Cuál era su determinación? - Se cuestionó sin éxito.
¡LOS POKÉMON DE ACERO SON TODOS IGUALES! ¡SIN NECESIDADES! ¡SIN METAS! ¡SIN OBSTÁCULOS! ¡SIN RAZONES PARA VIVIR DE VERDAD! ¡LLEVAN UNA VIDA FRÍA Y VACÍA COMO SUS CUERPOS SOLO PARA MORIR OXIDADOS A FALTA DE USO! - Exclamó buscando dar el golpe final en la cabeza de su rival. - ¡MUERE Y CONVIÉRTETE EN EXPERIENCIA! ¡ASÍ TE AYUDARÉ A DARLE UN SENTIDO A TU EXISTENCIA!
- Mi determinación... - Finalmente se detuvo a pensar en Amaranto y en la frase que con dificultad pudo escuchar en medio de su sordera. - Cian, te encargo mucho a Levi y Magenta. Todo depende de ti. - Pudo escuchar la voz del perro nocturno en su cabeza. - Mi determinación... - Volvió a repetir apretando los dientes. - ¡Yo no tengo una determinación! - Se puso de pie esquivando el golpe de Farfetch'd con agilidad. - ¡Mi viaje apenas comienza! ¡No tengo nada que deba proteger! ¡Tampoco tengo nada que me haga luchar! - Exclamó con fuerza. - ¡PERO LO QUE SÍ TENGO ES UNA JODIDA SUERTE DEL DEMONIO CON LA QUE SALDRÉ ADELANTE PARA VER EL MUNDO ENTERO POR MI CUENTA! - Imitó la intensidad con la que Farfetch'd hablaba y arrojó el arma hacia el altar buscando dar con ella a Druddigon.
- ¡EXIRE! - Giró Farfetch'd la cabeza para confirmar la salud de su compañero. Descuidó su defensa frente a Lucario no más de un segundo. Pero eso fue suficiente para que Cian lograse conectar un golpe sobre la cabeza del Pokémon volador. Tras el primero no fue difícil conectar los siguientes antes de que se pudiera recuperar. Con una velocidad equiparable a la del sonido, y unos puños recubiertos de acero Cian acertó una serie de golpes como balas sobre Farfetch'd que lo dejaron muy malherido antes de salir despedido hacia el altar, cayendo justo sobre Druddigon.
- Respirando fuerte Cian se detuvo sobre su marcha para tratar de identificar lo que había hecho. Era la primera vez que sentía algo así en sus brazos, era la primera vez que adquiría esa velocidad. Él nunca había entrenado para ser veloz. Él nunca había entrenado con sus puños limpios, entonces ¿de dónde había salido ese poder? ¿Su suerte era así de buena realmente? No podía comprender nada de lo que ocurría, mas estaba agradecido de haber salido avante.
- ¿Qué pasa con ustedes? - Habló una voz extraña para Cian a sus espaldas, de pie en la entrada principal del templo. Era una voz grave y profunda que transmitía confianza y seguridad a quien le escuchaba, incluso él se sintió protegido un momento antes de voltear a verle. Se trataba de Obstagoon que ya tenía tiempo observando la batalla en silencio. - ¿Hakonesia? - Se dirigió a Farfetch'd. - Creí que habías jurado nunca más volver a ser derrotado desde que perdiste a tu maestro. - Se dirigió entonces a Druddigon. - ¿Exire? Ya hemos avanzado mucho en descubrir el misterio de tu pasado y de tu familia. ¿No vas a rendirte ahora o sí?
- Jefe... nosotros... - Se puso Farfetch'd de pie con mucha dificultad. - NoSOtrOS NO...
- Shhhhhh. - Le calló Obstagoon. - Guarda tus energías para la batalla que aún no termina. - Caminó hasta él y le regresó su poro en la mano. - Tienes la llama y el poder adecuado, no olvides que hoy las armas están de tu lado. - Le animo cantando.
- ¡La canción de Amaranto...! - Reconoció Cian de inmediato el mismo tono que Lycanroc había intentado cantar para él y Shinx esa tarde, con la diferencia de que Obstagoon lo hacía mucho mejor afinado que su compañero.
- Hakonesia, no olvides que Fracción roja es un equipo que actúa siempre en conjunto por el bien de los demás. Cuando sientas que no puedas más recuerda que siempre tienes a tus amigos detrás. Listos para terminar el trabajo que noblemente comenzaste en soledad. - Elaboró Obstagoon un pequeño discurso tras terminar su cantar. - Estoy seguro que Exire está más que dispuesto en apoyarte con toda su fuerza si es necesario. - Tanto el Pato como el Dragón se miraron a los ojos mutuamente. - Son el complemento ideal del otro. Incluso yo, Izoold envidio profundamente la conexión especial que hay entre ustedes. Una sincronía que va más allá de lo físico y llega a lo que es etéreo y eterno. - Sentenció tomando al pato entre sus brazos. Estiró hacia arriba el ala con la que sostenía el poro y le pidió que se mantuviera firme con toda su voluntad. Acto seguido lo puso entre las manos de Exire para que lo sujetara de las patas como si fuera un florete. - Una Fusión de Almas perfecta. - Mencionó avanzando ahora de vuelta a la entrada principal del templo en lo que Druddigon ondeaba a Farfetch'd por los aires con un rango y fuerza superior.
- Dices que son un equipo y aún así prefieres retirarte antes que luchar en compañía de ellos. - Reclamó Cian la actitud hipócrita de Obstagoon.
- Mi habilidad es corta en comparación con la que han alcanzado ellos dos en este momento como para marcar una diferencia importante en el resultado. - Se excusó. - Confío en que Exire y Hakonesia terminarán el trabajo en lo que busco y reuno al resto de mis compañeros. Aún hay algo más de lo que debo protegerlos. Aún hay un Lycanroc al que debo darle muerte para cumplir nuestros sueños. - Se retiró del lugar cerrando la puerta, advirtiendo a sus compañeros que no dejasen entrar a nadie al templo hasta que el regresara con el gremio completo.
- ¡Alto Luin! - Exclamó Breloom a Thievul que había comenzado a moverse. - ¡No des un paso más que esa zorra ha cortado el puente! - Observó como el pasamanos de un lado estaba sujetado apenas por un par de hebras. Mienshao lo había deshecho a rasguños mientras esperaba que su compañero se pusiera en pie. Ese siempre había sido su plan.
Volteó el grupo de mercenarios hacia el final del puente para fijar sus ojos en Mienshao una vez más cuando esta ya los esperaba en tierra firme. Pidieron por compasión mas no los escuchó, y mostrando unas garras largas y brillantes arañó también la otra cuerda desde su lugar hasta destruirla. El puente se tensó del centro y gracias al peso de todos los que estaban encima de él, no tardó en partirse en dos cuando la primer cuerda arañada no consiguió soportar toda la presión. Mientras se abría, el equipo de Breloom se apresuró a correr con toda su alma para tratar de alcanzar la orilla donde se encontraba Magenta, mas fue una carrera inútil y terminaron por caer todos juntos al abismo. Mientras lo hacían, gritaban consumidos por el miedo, no por sus vidas o por insultar a Magenta, si no para pedir disculpas hacia Obstagoon por haber sido tan débiles.
- La oscuridad gobernará sobre cada una de nuestras almas al final. - Expresó Mienshao cuando Espeon por fin despertó de su pequeño desmayo, completamente avergonzado. Levigis le pidió que no dijera nada de su secreto al resto de sus compañeros a cambio de prometerle otra botella de vino y una de ron. Partieron juntos a la aldea en busca de Amaranto y de Shinx. No había caso en preguntarse qué había pasado con Cian ya, y sólo lamentó haber confiado en él, creyendo que los había dejado a su merced.
Entrando por la parte trasera de la aldea el aspecto no era muy diferente al que Shinx había observado al frente. Ambos estaban igual de impresionados que su compañero más joven, a la vez de atemorizados por lo que sus ojos le mostraban. Un panorama triste y desolado lleno de pequeñas casas cuyas puertas y ventanas se encontraban totalmente bloqueadas; decoradas con vegetación muerta para completar el cuadro fúnebre. Levigis al ser más listo que Shinx dedujo casi de inmediato que el bloqueo de las puertas era para impedir que algo o alguien saliera de ellas.
- ¡El hecho de que el mapa indique no hay sobrevivientes significa que el Pokémon que lo escribió sigue vivo cuando menos! - Recordó sus propias palabras en la conversación que tuvo con Cian cuando observaron el mapa por primera vez. No temía a lo que estuviera encerrado tanto como temían a quien los había encerrado. - Sabía que era una pésima idea venir a este lugar. - Se quejó en voz baja con Magenta que para él era su compañero ahora que no podían regresar por el puente y tenían que atravesar toda la aldea.
Buscando por rastro de Amaranto o de Shinx ambos Pokémon avanzaban hacia el centro del lugar haciendo uso de las calles más anchas disponibles para tener el mejor campo de visión. Se desplazaban lentamente hacia donde debían esperar se encontraba la entrada de la aldea siguiendo el gran sentido de orientación de Magenta; cuando escucharon desde su perspectiva el mismo sonido vacío de una puerta azotando a sus espaldas, desde una de las calles por las que habían pasado hace nada.
- ¿Puedes ubicar qué ha sido eso? - Preguntó Levigis a Magenta.
- ¿Oigan ustedes dos, se les ha perdido algo? - Preguntó una voz extraña aunque familiar, por lo menos para Levigis, justo detrás de ellos ahora que se habían dado media vuelta para buscar entre las casas que habían pasado en el camino.
- El Lycanroc de la gabardina y el arma de granja. - Le llamó desde la distancia Obstagon a Amaranto ahora que por fin había llegado a la entrada del pueblo. - ¿Cómo te ha tratado mi gente? - Le alcanzó para ponerse frente a él con una expresión estoica que intentaba ocultar los sentimientos que le causó encontrar el cadáver de Whirlipede en el camino. - Espero que mejor de lo que los estás tratando tu a ellos. - Lanzó a los pies del perro el pedazo de metal quemado que arrancó del esqueleto del gusano.
- Con que tú eres el jefe de estos idiotas malnacidos. - Respondió Lycanroc adquiriendo una pose defensiva. - La bienvenida que nos han dado ha sido bastante cálida, un gran jaleo con explosiones y todo, lo menos que podía hacer era pagarles con la misma moneda. Al gusano le gustó tanto mi regalo que no quiso soltarlo nunca más. Digamos que lo encontró bastante electrificante, que hizo chispa con él y murió de alegría. ¿Me comprendes? - La única intención de Lycanroc era la de hacer enojar a Obstagoon, aún si tenía que recurrir a comentarios sin ninguna gracia. No iba a permitir que entrase a la aldea. No iba a arriesgar la vida de Espeon, Mienshao, Cian y Shinx.
- ¡Hagas lo que hagas no vayas a soltarte por nada del mundo! - Ordenaba Luin sujetando a Diggersby de las orejas con su cola al mismo tiempo que se aferraba a la pierna de Mudsdale con sus cuatro patas, quien mordía la pierna de Breloom con fuerza para no caer, y que ésta a su vez se sujetaba con ambos brazos de una de las paredes del barranco casi en el fondo. Justo después de que el puente se abrió por la mitad Breloom consiguió estirar sus extremidades hasta el muro del acantilado para salvar a todo su equipo. De haber caído ella sola probablemente ni lo habría intentado.
- ¡Tontos! - Expresó Breloom con dificultad, luchando con toda su alma por mantenerse aferrada a la pared. - Yo soy Ozette la matriarca del grupo. Si no los salvo de esto jamás podré mirar a Izoold de nuevo a los ojos en el otro mundo. - Comenzó a subir recitando la canción que tanto le gustaba a Obstagoon. Thievul y Diggersby le acompañaron en su entonación. Mudsdale lo hubiera hecho así también pero no podía abrir la boca en ese momento. Sólo trató de tararearla lo mejor posible para reforzar el ánimo.
Lento pero seguro terminaron llegando hasta la cima. Dejaron a Breloom descansar un momento tras todo el esfuerzo que hizo y el resto se marchó hacia la aldea con prisa. Nadie quería estar ahí pero ya era muy tarde para arrepentirse. Espeon y Mienshao iban a pagar por sus crímenes cometidos. Diggersby seguía empeñado en saciar su sed que había aumentado aún más al estar al borde de la muerte.
Azotando a Farfetch'd contra el suelo y pilares, Druddigon se acercó a Cian para enfrentarlo de frente. Su compañero hacía todo lo posible por mantener la postura, feliz de poder sentir el sudor del lagarto mientras lo sujetaba de las patas.
-No sé bien lo que han hecho pero parece que su fuerza ha aumentado considerablemente. - Se hizo Cian para atrás tratando de pensar. - Quisiera seguir peleando pero ya retrasé mucho el verme con Levigis y Magenta, necesito saber si estan bien. - Se concentró en observar al Dragón. - Juntos tienen el rango y la fuerza del reptil, además de la técnica y velocidad del pato. ¿Qué han perdido en el resultado de esa unión? Parece que no tengo más opción que arriesgarme a descubrirlo...
- ¡QUACK QUACK QUACK NADA HAY QUE PUEDAS HACER ANTE ESTE ABRUMADOR PODER! -Exclamó Farfetch justo antes de ser impactado contra un Lucario que poco se movió para evitar el golpe. El daño que ambos recibieron fue crítico, Lucario salió despedido contra el altar, y Hakonesia rebotó en los brazos de Druddigon.
- Aún puedo moverme... - Se puso de pie sobre el altar con dificultad. - Puedo resistir uno más... - Retomó su posición moviendo sus pies con cuidado para no ser víctima del mareo.
- ¡Aquí tu moriré! - Exclamó Druddigon lleno de determinación. Corrió hacia el lugar en que estaba Cian y antes de que pudiera defenderse fue golpeado de nuevo con el poro del pato en el estómago. Un segundo impacto crítico llegó sobre los dos. Farfecth'd estaba determinado a soportar todo el dolor pero poco a poco iba mermando el efecto de la inspiración que recibió de Obstagoon. Pese a que fue lanzado contra la pared Cian pudo darse cuenta de que el golpe había sido ligeramente más débil y con menos técnica.
- Si recibo un golpe más es muy probable que ya no pueda levantarme... - Habló desde su lugar notando como le costaba incluso volver a abrir los ojos con cada parpadear. Ni siquiera podía levantar la cabeza por completo cuando vio los pies de Druddigon. - No sé atacar, no sé defenderme, no sé planear una estrategia, no se elegir mis batallas... lo único que supe hacer hasta ahora fue correr con suerte. - Suspiró usando la pared misma como punto de apoyo para levantarse. - Farfetch'd tenía razón en todo eso... - Se preparó para recibir de pie el que sería su último golpe.
Viendo como se quedó de pie para aceptar su derrota Druddigon no dudó en atacar directo a su cabeza mientras que Farfetch'd lo felicitó por lo mismo. - ¡ESTE SERÁ TU FIN! - Gritó Hakonesia con más fuerza que nunca haciendo el tercer daño crítico de la batalla con el poro directo sobre la cabeza de Cian. Pegó con tanta fuerza que el poro mismo se rompió y rebotó fuera de sus alas
Lucario poco o nada se movió tras ese golpe, después de todo había sido impactado desde arriba, no estaba planeado para empujar sino para hacer el mayor daño posible. Aún así lo resistió de pie con todas sus fuerzas, su nariz sangraba y su boca ya no podía mantenerse cerrada sin gastar energía en eso.
- Pero en una cosa te equivocas... - Habló despacio entre respiraciones profundas. - Mi determinación no necesita una razón. - Extendió los brazos hacia los lados, atrapando en cada uno de ellos un fragmento del poro de farfetch'd - ¡Mi determinación es una que desafía a la razón misma! - Ni bien terminó de hablar los fragmentos empezaron a brillar con intensidad al mismo tiempo que Farfecth'd comenzó a hacerlo. Los tres golpes críticos conseguidos sobre Cian detonaron su evolución a Sirfetch'd. El poro no se había fragmentado por los golpes, sino que lo hizo porque estaba preparándose para la evolución. En la mano derecha Cian terminó con un escudo y en la izquierda yacía ahora una espada larga hecha de la fibra vegetal. No esperó un momento para usarlas contra ellos.
Hakonesia podía ser un maestro con el poro y dominar la técnica de la ofensiva incluso para corregir los torpes movimientos de su compañero guiando su brazo en cada ataque. ¿Pero qué podía hacer para ayudarle a defenderse cuando este no sabía ni pelear? Sólo le quedaba ser un escudo de carne involuntario entre las garras del dragón que pronto terminó por quedar inconsciente tras los ataques viciosos de Cian con su propia espada. Incluso cuando Druddigon intentaba contraatacar resultaba solo en Sirfetch'd estrellándose de lleno contra su propio escudo. La batalla llegó a su fin cuando Exire soltó a su amigo para pelear por su cuenta. Fue dominado muy fácilmente hasta quedar inconsciente al lado de Sirfetch'd.
- Era tan dependiente de las armas que de nada le sirvió evolucionar para poner las cosas a su favor... - Pensó Cian observando a sus rivales y después a su nueva espada y escudo. Salió con ellas en mano por la puerta trasera y llegó hasta el borde del acantilado donde debía estar el puente. - Llegué muy tarde. - Se tomó un momento para ver el puente destruido y el abismo, preguntando sobre lo que habría pasado con Levigis y Magenta. No tuvo mucho tiempo para imaginar cosas cuando escuchó un grito a la distancia al mismo tiempo que un trueno apareció al otro lado del precipicio, donde imaginaba debía estar la aldea. No le quedó más remedio que dar media vuelta para tomar el camino largo.
- ¿Este niño les petenece? - Les preguntó Toxtricity a Levigis y Magenta elevando a Shinx hasta la altura de sus hombros, cargandolo del pellejo con un solo brazo. El niño se miraba totalmente ido con sus pupilas desaparecidas del susto.
- Es posible que alguna vez hayamos estado en el mismo escenario sin el conocimiento necesario. - Habló Levigis mostrando ambigüedad. No quería dar información de más a un completo extraño.
- Niño. - Los ignoró Toxtricity al ver que no iba a obtener una respuesta directa y se dirigió a Shinx llevándolo hasta su rostro. - ¿Estos son los dos Pokémon que estabas buscando? - Shinx Asintió con la cabeza completamente nervioso y lleno de miedo. Levigis le hizo una mirada de querer matarlo en ese momento. Magenta sólo rió por detrás de él.
- ¡Levigis por favor sálvame! - Pidió Shinx por su rescate. Antes de poder hacer otra cosa este fue arrojado hacia sus compañeros por le interesaba tenerlo de rehen y no quería perder un segundo en una discusión vaga
- Traten de mantenerse juntos. - Recomendó Toxtricity. - Será mejor que salgan de aquí cuanto antes y le consigan un pañal al niño.
- Ay Shinx no me digas que... - Habló Levigis observándolo. - No... Ya no podemos llamarte hombre.
- ¡¿Y qué querías que hiciera?! - Trató de justificar el niño. - ¡Si estaba completamente muerto de miedo!
- ¡¿Se puede saber qué te tenía tan turbado?! - Demandó Espeon una respuesta. Shinx apuntó de inmediato a las casas para fundamentar sus alegaciones. Los cuatro Pokémon presentes guardaron silencio un momento esperando descubrir algo. - Nada de líquidos antes de dormir y a partir de ahora solo dormirás con Amaranto. - Sentenció Espeon al no encontrar nada diera razón a Shinx para tener miedo.
- ¡Todo esto es culpa de Amaranto por hacerme entrar a este pueblo solo! - Lloró el león.
- Hablando de Amaranto, ¿Cuál es su situación? - Preguntó Levigis tratando de dejar atrás el tema con Shinx. Antes de que alguien pudiera responder nada escucharon una serie de disparos provenientes de la entrada. - Obvia resultó mi pregunta. ¿Se puede saber el nombre de nuestro amable invitado de la noche?
- Son amigos del Lucario... Cian ¿cierto? - Respondió a la interrogante con otra pregunta. - Parece que tuvo un pequeño contratiempo con unos tipos en la iglesia, por lo que me pidió que viniera a buscarles en su lugar. Pueden llamarme Duo. - Se presentó mostrando su pañoleta como era costumbre y esperó un momento antes de seguir.
- Y accediste sin más. - Intervino Levigis poniéndose a la defensiva. - Pero qué gran amigo resultaste ser, demasiado bueno... ¡que sería una lástima te dedicases a servir tu acto en la compañía de ellas! - Reconoció de inmediato la imagen de la pañoleta de Toxtricity. - Eres un miembro de los protestantes de Giratina. Eres aliado de esa zorra que vimos en Hala.
- ¡¿Vieron a Ambar en Hala?! - Preguntó más que interesado. - ¡¿Había un Pokémon torpe en particular con ella?!
- Ya no hay lugar al que puedan escapar. - Habló Mudsdale con una risa forzada desde atrás de Levigis, finalmente fueron alcanzados por el grupo de mercenarios. Habían dejado de escapar de ellos cuando creyeron haberlos perdido en el abism,o y no esperaban volver a verlos. - Será mejor que se preparen para recibir nuestra venganza. - Continuó hablando, colocándose de pie frente a Mienshao.
- Qué frases tan genéricas hablas, mi estimado Balacruf. - Se colocó Thievul frente a Shinx. - A la próxima deja el discurso inicial a mi cargo.
- Eso si tienes una próxima vez, anciano. - Respondió Diggersby posicionandose frente a Espeon casi babeando.
- Shinx... cambiemos de lugar. - Habló Levigis jalando al niño apenas vio a su oponente. - Parece que la batalla es inevitable y no quiero ser yo quien enfrente a ese asqueroso conejo. - Se posicionó ahora frente a un Thievul que no paraba de reír incontrolable al ver el rechazo que todos tenían por Diggersby. Aceptó el cambio con gusto al reconocer a Espeon como tipo Psíquico.
¡¿Qué?! - Volteó Shinx a ver a su siguiente rival. - ¡¿De verdad vamos a pelear contra ellos aquí y ahora?! - Preguntó sorprendido. - ¿Por qué no vamos a donde Amaranto?
- Amaranto ya está teniendo su acto con un gran rival en la entrada del pueblo. Esas pistolas no han dejado de sonar. -Explicó Levigis la situación en la que estaban atrapados. - Y Cian seguro fue capturado por las locas de Giratina. No nos queda más opción que pelear por nuestra cuenta para salir de esta. Espero estés listo para ganarte un papel protagónico en nuestra obra. - Motivó al niño a darlo todo.
- Conque a mi me toca el niño ¿no? - Preguntó Diggersby un poco decepcionado pero igual de ansioso. - No diré que no a un pequeño aperitivo. Un calentamiento para el plato fuerte. - Volteó a ver a Levigis limpiándose la saliva de la boca.
- ¡¿Qué?! - Exclamó el niño. - ¡¿Vas a comerme?! - Preguntó en su inocencia sin recibir respuesta de Sinoa. No le quedó más remedio que salir corriendo del lugar a toda prisa al ver como el conejo empezaba a caminar directo hacia él.
- ¡Espera un poco! - Salió corriendo detrás de él. - ¡¿No quieres jugar un poco con tu tío el conejo gracioso?!
- Shinx si sobrevives a esto... te compraré un helado mañana. - Se disculpó Espeon por haberlo hecho pelear contra el conejo pervertido. - ¡Ea pues que vuestra voluntad sea dominada a razón de la oscuridad! - Le gritó a Thievul.
- ¿No te parece que hablas con palabras que no te pertenecen? - Se quejó el Luin del lenguaje de Levigis. - Bien dicen que más sabe el diablo por viejo que por diablo y en este caso yo tengo ambas. Antes de ser un ladrón de tiempo completo yo era un estratega personal del antiguo amo y señor de Plata. Puedo ver en tus ojos una mirada muy similar a la mía. Cargas con el peso de haber robado algo muy importante. ¿No es así?
- Magenta, no dejes que sus palabras te engañen. - Comentó Espeon tratando de ignorar el discurso de Thievul. - Lo mejor será separarnos para pelear sin problemas.
- ¡A su orden mi señor! - Exclamó Magenta feliz de escuchar esa sugerencia y salió corriendo del lugar con el caballo siguiéndole el paso de cerca ahora que podía correr en absoluta libertad.
- Esta será una batalla muy rápida. -Rio el zorro confiado.
¡AAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHH! ¡Quieren comerme!- Corría Shinx tan rápido como sus cortas piernas le permitían de un conejo que se iba a acercando rápidamente a pequeños saltos. - ¡Ayudeme alguien quien sea! - Comenzó a llorar de la desesperación. - ¡Amaranto Amaranto! - Pedía la aparición del Pokémon lobo cuando comenzó a recordar todas las palabras de ánimo que le había dado minutos atrás.
¡Cambia tu perspectiva niño, no soy yo el quedó acorralado en el fuego, son ellos los que están atrapados entre el calor de las llamas y el frío de mi acero. ¡Recién acabas de darme la victoria! - Recordó las palabras de Amaranto en su cabeza haciendo que frenara de a poco hasta detenerse.
- No soy yo el que está en problemas... - Sacudió su cabeza para quitarse las lágrimas. - ¡Es él el que debe enfrentar mi rayo! - Dio un paso al frente con determinación y tratando de mantenerse enfocado llamó a las nubes de tormenta una tercera vez esa noche. Era la primera vez que estaba tan concentrado al usarlo, y como premio de su gran voluntad, el rayo se descargó directo sobre su enemigo, directo sobre Diggersby.
Mucho fue el espectáculo que dio pero poco el impacto que tuvo sobre la batalla. Diggersby era tipo tierra, inmune al rayo, inmune a las descargas eléctricas. Sólo se sacudió un poco la electricidad remanente y siguió su camino un poco más molesto que antes.
- ¡Waaaah! - Exclamó Shinx con sorpresa, como si no supiera algo tan simple y necesario como los tipos de los Pokémon. Alguien de su edad ya debía haberlos aprendido todos en la escuela. No era su caso. - ¡Tonto levi ¿por qué me cambiaste al enemigo?! - Preguntó frustrado y continuó huyendo hasta dar con una calle sin salida. - ¡Tonto Levigis, tonto tonto tonto! - Repetía frustrado sin saber qué hacer.
- Tus gritos me emocionan aún más. - Se acercaba Sinoa a él con la misma saliva que le había mostrado a Levigis momentos atrás. -¿Crees que puedas usar ese rayo cuando te atrape? Haría las cosas mucho más... divertidas je je je. - Se le hizo agua la boca.
Quién eres tú... - Cuestionó el caballo en el suelo completamente abatido frente a Mienshao aún fresca sin ningún rasguño o herida. La batalla había terminado casi al mismo tiempo que comenzó. - ¡¿De dónde has salido?!
En lugar de dar una respuesta Mienshao pidió a Mudsdale que guardase silencio y dio un gran salto hacia el cielo haciendo una pirueta en el aire cuando la luna de Hoenn cubria entera su silueta para la perspectiva de Balacruf. Quedó entonces en su espalda y le sujetó del cuello con ambos brazos. El destino del caballo estaba sellado o eso creyó él cuando cerró los ojos para aceptar su muerte. Los segundos pasaron y sólo escuchó la siniestra risa del Pokémon tipo lucha aún sobre su espalda. Su cuello fue liberado y pudo abrir los ojos para ver qué ocurría. Justo entre su cuello y Mienshao se encontraba la extremidad estirada de Breloom. Aún con el pie sangrado y destruido a causa del caballo cuando le mordió para no caer en el abismo; había corrido hasta allá para socorrerlo desde que los escuchó pelear.
- ¡No dejaré que lastimes a mis amigos! - Gritó desde varios metros atrás completamente molesta. - ¡Si quieres pelear con alguien que sea conmigo! - Estiró su otro puño buscando impactar sobre Mienshao, esta lo esquivó con gracia haciendo un giro sobre la tierra utilizando sus brazos delanteros para caminar, quedó de cabeza un segundo esquivando un tercer golpe de Breloom y después volvió a ponerse de pie estando ya más cerca del Pokémon planta. Ambos Pokémon se miraron a los ojos fijamente en silencio un momento. Breloom con odio, y Mienshao con lástima.
Imposible... - Habló Thievul frustrado, doblando una de sus patas delanteras para caer al suelo debilitado. - Conozco todo sobre los tipos de Pokémon y sus ataques antiguos... ¿Por qué... ¡¿Por qué no te ha hecho apenas daño mi Tajo umbrío?! - Cuestionó incrédulo de su resultado. ¡Tenía que ser un movimiento super efectivo en un Pokémon del tipo psíquico! ¡Pero es como si no lo hubieras sentido! - Observó detenidamente al Pokémon que tenía frente a él, mirándole en silencio, esbozando una sonrisa inquietante, con la luz de la luna de Kalos brillando intensamente sobre su espalda, cubriendo su silueta completa. - No... ¡Tu sombra! ¡¿Qué le ha pasado a tu sombra?!
- Plaudite acta est fabula. - Fue la respuesta que emitió Espeon acercándose ominosa y lentamente a Thievul para terminar la batalla ahora que conocía su secreto.
- ¡Pedazo de mierda! - desenfundó Obstagoon la pistola que Vanadio le otorgó al aceptar el trato. - ¡Te mataré aquí y ahora! ¡No dejaré que la muerte de uno de mis amigos haya sido en vano!
- ¡Ahora hablamos el mismo idioma! - Respondió Amaranto desenfundando su arma para aceptar el duelo de obstagoon.
Ambos Pokémon dispararon una vez y se echaron a correr sobre el otro, apuntando con el arma de fuego a su rival. Quedando uno frente al otro ambos comenzaron a forcejear sujetando el brazo del otro hacia arriba para que no pudieran apuntar ni disparar. Con su brazo libre comenzaron a dar golpes al aire esperando conectar alguno sobre la cara de su oponente. No había tiempo para hablar, no tenían nada qué discutir tampoco. Ambos tenían un sueño que no podían explicar. Después de varios golpes al aire Amaranto por fin fue alcanzado por uno en el hocico, se dejó golpear para soltar la pistola de su mano elevada y la atrapó con la otra emitiendo un segundo disparo casi de inmediato. Pese a que la bala falló, Amaranto pudo cobrarse el golpe estrellando la empuñadura de su arma sobre el hocico de Obstagoon varias veces seguidas. Izoold trató de imitar el truco de Amaranto y soltó el arma esperando cacharla con su otra mano, sin embargo lo que atrapó primero fue una roca generada por Lycanroc haciendo que el arma resbalase hasta la arena del suelo. Molesto y con el plan frustrado Izoold lanzó un gran gruñido directo a los odios de Amaranto para obligarlo a retroceder. Sacó una segunda pistola oculta y disparó al aire antes de poder apuntar.
- Yo... no puedo perder... - Habló Obstagoon tratando de recuperar el aliento pensando en su sueño de tener un gremio al que sus amigos pudieran llamar hogar. El lycanroc, que era el villano a derrotar, había demostrado ser superior en el combate y además contaba con el conocimiento de un movimiento Pokémon. Algo tenía que hacer para contrarrestar su falta de habilidad. - No necesitas pensar en nada, si titubeas morirás. No te dejes engañar por lagrimas falsas. - Comenzó a cantar para motivarse una canción muy familiar para Amaranto.
- Soy duro como el acero, fuera de mi camino, No me contendré hasta hacerlos pagar a todos de una maldita vez. - Respondió Amaranto con la siguiente estrofa.
- Armaste un caos en este mundo podrido de Arceus. La mala suerte ha sido hasta ahora mi único aliado. - Cantaron los dos al mismo tiempo. Emitiendo una sonrisa para el otro. Finalmente estaban entendiendo la razón de su pasión. - ¡Enciende la llama con el poder adecuado! ¡Las armas están hoy de mi lado! - Ambos Pokemon dispararon todas sus balas hacia el cielo y tiraron las pistolas al suelo, lejos de ellos para salir al combate a mano limpia.
No pasó mucho tiempo para que ambos terminaran en la arena, turnándose para estar uno encima del otro entre golpes directos a la quijada mientras competían por ver quien cantaba mejor y más fuerte su canción favorita en una batalla que aparentaba no tener fin. Hasta que algo sacó a Amaranto de su concentración. Un grito desesperado de dentro de la aldea. Se puso de pie rápidamente justo para observar un nuevo Rayo de Shinx en el interior. Obstagoon lo volvió a derribar en el suelo para impedirle marchar hasta terminar la batalla. No contaba conque, momentos más tarde, escucharía el grito de agonía de uno de sus aliados. Recordando así su plan original antes de encontrarse con el cadáver de Triet. Dejaron a un lado la batalla y ambos corrieron en compañía para socorrer a sus compañeros.
- Ven aquí pequeño gatito. - Llamó Diggersby con un tono que haría enfermar a cualquiera. - No querrás hacer molestar a tu tío conejito. - Amenazó entrando a la casa en la que Shinx había corrido a ocultarse, la única que había encontrado abierta en el pueblo. No tenía tiempo para sentir miedo. Más temor le causaba ver a Diggersby en ese estado.
La oscuridad de la noche impedía ver algo con claridad en el interior y el olor era nauseabundo. El suelo se sentía pegajoso y el ambiente húmedo. Aún así Shinx corrió a ocultarse en una de las habitaciones de la planta alta sin darle la debida importancia con el único deseo en mente de perder al conejo. Entró en la primer habitación abierta que encontró y se ocultó bajo la cama bajando la sábana para cubrir su presencia. Era un mal escondite pero era mejor que ocultarse en el closet sin salida alguna cuando fuese descubierto, razonó con la poca cordura que le quedaba.
- Sal de de donde te encuentras pequeño amiguito. - Lo invitaba recorriendo la planta baja, buscando en cada rincón. - Ya verás cómo te enamoras de mi comida. - Dijo entrando a la cocina, donde tomó un gran machete para carne sobre la mesa. - Me pregunto cuanto temblarán tus pequeñas y frágiles piernitas antes de que te parta en dos con este cuchillo jejeje - Rió subiendo las escaleras cada vez más molesto y exasperado, ondeando su nueva arma en mano tras terminar su amenaza.
Entró a la primer habitación abierta que encontró y de manera natural revisó el armario. El lugar más obvio para ocultarse, la puerta estaba trabada y tardó un poco en abrirla, haciéndole creer falsamente que se trataba del león haciendo fuerza desde el interior. - ¡Te encontré! - Gritó cuando finalmente cedió, revisando su interior. En efecto había un gran bulto dentro que dificulta su apertura, aunque no podía identificar con exactitud lo que era, algo le hizo creer que hacía un movimiento casi imperceptible, como si estuviera respirando. Trató de alcanzarlo con la mano para ver que era cuando no pudo relacionar esa silueta con la Shinx, hasta que escuchó azotar la puerta al final del pasillo.
- Así que allá es donde te ocultas ¿no? - Salió de la habitación saltando de una manera bastante perturbadora a los ojos Shinx que miraba todo por una abertura de la sabana. No tenía idea alguna de qué es lo que debía hacer en ese momento. Optó por salir de su escondite para huir de la casa lentamente ahora que Diggersby se había distraído con otra cosa. - Un dos tres por shinx que se oculta en la habitación del fondo. - Cantó Diggersby girando la perilla para abrir la puerta lentamente, con el único propósito de generar tensión en el león.
Apenas abrió la puerta el olor que se mezclaba en el ambiente se hizo aún más insoportable, Diggersby recurrió a usar sus orejas para cubrir su nariz, dejando caer el machete que recién había tomado. Rápidamente encendió la luz para ver qué ocurría en lo que Shinx aprovechaba para bajar las escaleras aún en la oscuridad. Tropezando con un extraño bulto antes de salir, Shinx abrió la puerta principal y hecho un vistazo al interior generando un poco de luz con la electricidad de su cola.
- ¿Palmacosta? - Preguntó Diggersby descubriendo a su compañera temblando sobre la cama, cubriéndose la cara con las dos manos que nacían de su cola. Tratando de ocultar al Pokémon que descansaba en ella. - ¿Qué estás haciendo aquí? - Atravesó la habitación para llegar hasta ella, pateando y pisando un montón de botellas de agua vacías a lo largo de la recamara. - Izoold se va enojar contigo si sabe que nos ocultas algo. - Le tomó del hombro para girarla de manera mecánica. - ¿Acaso aquí es donde tienes oculta a Hima? - Preguntó jugando por el paradero de Medicham. -Pero qué- - Se llevó una gran sorpresa al ver lo que había detrás de su compañera. Sólo había hecho una pregunta en broma y sin embargo había acertado de pura suerte. No obstante la forma en la que la había encontrado le hizo retroceder asqueado hasta la puerta; incapaz de creer la imagen que recién había visto.
Hima Medicham, o al menos gran parte de ella, yacía sobre aquella cama custodiada por su mejor amiga Palmacosta, en un estado que no podía corresponder al de alguien vivo, con heridas abiertas sin sanar y sin tratar, pudriéndole la piel y llenandole de llagas en las pocas partes del cuerpo que seguían unidas artificialmente; su rostro deformado reflejaba la añoranza de la muerte y sin embargo parecía que esta le había olvidado deliberadamente, no hacía más que sacudirse con dificultad de tanto en tanto sin dejar de sufrir un solo instante. Palmacosta abríó una botella de agua nueva, bebió un poco de ella y vertió el resto del contenido sobre Hima.
- WAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHH - Gritó Shinx completamente horrorizado, a un nivel que no había alcanzado hasta ese momento a causa de lo que había visto retorcerse en el suelo de aquella casa. Un grito ensordecedor que llegó hasta los oídos de Amaranto a las afueras de la aldea. Salió corriendo de ahí con su mente destrozada.
Diggersby no pudo ni gritar de la impresión cuando ya tenía a Ambipom sobre él, sosteniendo el machete que él mismo había llevado a la habitación. Un grito de agonía retumbó en la aldea y su alrededor un breve instante antes de quedar todo en silencio de nuevo. La vida de Diggersby estaba por llegar a su fin a causa de una desesperada Palmacosta que ya tenía tiempo planeando su muerte por ser él la mayor fuente de sus burlas cada que tartamudeaba. No era suficiente con solo matarlo, Palmacosta decidió cortar solo sus piernas y le abrió una herida en el pecho para hacerle desangrar lentamente, en lo que devoraba partes no vitales de su cuerpo una por una.
- ¡No puede ser! - Exclamó Duo tras escuchar los gritos desde el acantilado. Descubriendo recostado en el suelo al Pokémon que había ido a buscar, aún inconsciente. Era diferente a como lo recordaba pero no había duda de que era él. La situación estaba a punto de tornarse mucho peor de lo que imaginaba. Tenía que ir por los demás y sacar a todos de la aldea cuanto antes.
Mientras tanto no muy lejos de ahí, en la aldea cercana que había sobre la laguna del otro lado de la carretera, Gumshoos cerraba su local y se preparaba para hacer su recorrido nocturno por los restos de su pueblo. Se mostraba un ambiente igual de desolado que el de su aldea vecina, pero se respiraba una actitud diferente, Con las casas completamente destruidas hasta sus cimientos no había nada que ocultar en su interior y la verdadera paz reinaba en el lugar. Lo que ya había pasado ahí estaba a punto de repetirse una vez más donde Amaranto y los demás.
