Yuri on ice no me pertenece es de Kubo, esta obra esta hecha por una fan para fans con el fin de entretener.

Capitulo 23 BATALLA DE HORMONAS


Era martes, no tenía cita médica pero sí clases de psicoprofilaxis, Kenjirou no pudo venir por mí así que sin dudar pedí un taxi, ya era tiempo de hacerme cargo de mí mismo, además me sentía mucho mejor, con más energías y bastante motivado.

Llegué con tiempo, fui uno de los primeros, me mantuve sentado hasta que se completó el grupo con una omega más, creo que se llama Harumi, la conocí en la fiesta de Isabella.

—Vamos a empezar los estiramientos, ya saben, Yuuri e Isabella, con cuidado por favor— nos advirtió Celestino. Nuevamente me relajé, al escuchar la música suave me fui a algún lugar especial dentro de mi mente durante la clase de yoga. Se me está haciendo costumbre practicarlo en casa, poner una música hermosa con sonidos de la naturaleza y dejar que mi mente se vacíe, sacar los temores, dejar ir las dudas que a veces me agobian.

Tengo tantos miedos pero no puedo dejar que ellos me gobiernen, debo tener fe en que todo va a salir bien, mi cachorrito hermoso va a nacer pronto y necesita una madre que sepa cuidarlo. Una madre que... allí están otra vez esas patadas. Cuando bebé Katsuki se despierta empieza sus estiramientos y lo primero que hace es torturarme.

Pedí a Celestino que me ayude a levantarme porque así sentado siento con más fuerza los golpes internos.

— ¿Te sientes mal Yuuri?— preguntó.

—No, es sólo que me patea mucho— dije agarrando mi cintura. Caminé pasos cortos acariciando mi panza y hablándole. Se calmó minutos después y pude sentarme para el conversatorio que hay luego de los ejercicios.

—Bien, hoy vamos a hablar un poco sobre esta nueva experiencia para los primerizos y aquellos que ya tienen cachorros nos compartirán algunos tips. ¿Isabella, puedes contarnos alguna anécdota de tu primera hija?— pidió.

—¡Claro!— dijo ella con una gran sonrisa. –Bueno yo estaba estudiando aún, de hecho cuando me embaracé estaba haciendo un curso de titulación así que no sentí los síntomas. Nada de nauseas, vómitos o antojos. Pero como al séptimo mes los pies se me empezaron a hinchar, descartaron presión alta y no sabían que tenía hasta que descubrí que era por demasiada sal en mi comida. Amaba los yakitori pero me los comía muy salados, así que cuiden su ingesta de sodio chicos, es muy peligrosa porque les hace retener líquidos— terminó con una sonrisa. Pude ver de reojo de Cao Bin volvió a hacer ese mismo gesto de burla que lo había visto hacer la semana pasada cuando recién entré al curso ¿Qué le pasa? ¿Está celoso de la vida de Isabella? ¿Le tendrá envidia?

—Soy Harumi, tengo dos cachorros d años y solo les puedo decir, ahora que pueden, duerman todo el tiempo posible porque cuando sus cachorros nazcan no volverán a hacerlo— sonrió con malicia. Algunos nos reímos, he escuchado eso antes, sé que los primeros meses y hasta que el bebé se acostumbre a un horario me mantendrá despierto por las noches.

—Muy buen consejo Harumi— rió Celestino. –Por cierto, les tengo una muy buena noticia— todos lo miramos interesados. –El hospital ha dispuesto hacerles un baby shower comunitario, se repetirá cada tres meses para que todos los pacientes puedan festejar aquí la llegada de sus cachorros, sé que hay personas que no tienen posibilidades para organizarse uno, así que aprovechen— miró su libreta de notas. –Será en dos semanas, necesito ayuda para la decoración, si alguno de ustedes puede traer algo para compartir sería genial. El hospital va a poner el pastel, regalos para todos los participantes y pueden traer invitados, sus parejas o familiares. ¿Qué les parece la noticia?— preguntó. Yo aún estaba procesando lo que dijo. ¿Un baby shower comunitario? No es mala idea.

—Puedo traer muchos aperitivos, me fascina cocinar solo espero poder acompañarlos y no explotar antes— dijo Isabella entusiasmada.

—¿Ya no tuviste un Baby Shower?— preguntó Cao Bin muy serio.

—¡Cortesía!— pidió Celestino mirando con enfado al muchacho.

—Puedo ayudar en la decoración— ofrecí. –Tengo material en casa, puedo hacer los adornos, cenefas, guirnaldas, chupones con globos...— empecé a enumerar. Me gusta mucho hacer cosas con las manos.

—Perfecto Yuuri, tenemos presupuesto para eso así que estás a cargo de la decoración, pregunta si alguien más puede ayudarte— empezó a anotar.

—Yo no tengo nada que traer ¿Puedo ayudarle a Yuuri?— preguntó Kenji Miyamoto.

—Pero Kenyi tu sabes hornear ¿Verdad? Te he visto en la panadería municipal— dijo Isabella. –Me puedes ayudar, voy a necesitar alguien con desesperación.

—Sí, estoy practicando, me dan clases gratis— contestó el omega.

—Bien, Kenji e Isabella van encargarse de los aperitivos. ¿Alguien que quiera ayudar a Yuuri con la decoración?— preguntó.

Yoon Bum levantó la mano con timidez. —Yo... podría ayudarle a Yuuri— dijo.

—Estupendo— felicitó Celestino. –Yuuri, recuerda decorar un cuaderno grande para que todos lo firmen, deberá estar colocado a la entrada de la fiesta y cada invitado tiene que dejar allí sus buenos deseos. De unas 100 hojas porque se quedará aquí en el aula para las siguientes celebraciones— pidió, lo anoté mentalmente para no olvidarlo.

—Cao Bin ¿Estarás con nosotros?— le preguntó Celestino.

—No le veo la gracia. Me voy a deshacer de esta lombriz apenas nazca, ni siquiera voy a verlo ¿Para qué celebrar? No quiero obsequios que no voy a usar— dijo con frialdad. Me sorprendieron sus palabras. ¿Lombriz?

—Cao ya lo hablamos— susurró Celestino. –Puedes darlo en adopción y a pesar de ello permitirte quererlo por el tiempo que lo lleves dentro de ti.

— ¿Para qué? No, gracias, es solo un error en mi vida— dijo furioso.

—No eres el único aquí que sufre por si no te has dado cuenta— le reclamó Mitsurou. Todos la miramos, ella tiene su alfa, no creí que tuviera problemas ¿seguirá sufriendo por el cachorro que perdió?

—Yo no sufro— le corrigió Cao Bin. –Me da lo mismo si la lombriz es niño o niña, alfa, beta u omega. Sólo quiero que todo vuelva a ser como antes, lo más rápido que se pueda.

—Na... nada volverá a ser como antes— dijo Yoon Bum con tristeza – ¡Nunca! Yo.. me... me casé enamorado, pensé que con este bebé tendríamos un hogar. Pe... pero mi alfa ha cambiado, ya... ya no llega ni a dormir... ¡Tampoco sé cómo voy a hacer cuando mi bebe nazca! — dijo llorando.

—Al menos ustedes saben quién es el padre de sus hijos— susurró Kenji. Parecía a punto de reírse. —Tal vez no estaba en nuestros planes preñarnos pero ya no podemos hacer nada así que paz ¿Ok?— dijo levantando las manos en señal de querer tranquilizarnos.

— ¿Cuántas veces lo mismo?— se quejó Isabella. —A pesar del buen humor que tengo y el esfuerzo que hago por comprenderlos muchas veces salgo de estas clases con depresión— nos miró a todos. –Ninguno de ustedes lleva dos varones en su vientre a punto de salir...

—No tenemos la culpa de que te guste follar tanto— se burló Cao Bin.

— ¡Mocoso insolente!— le reclamó ella. –Yo amo a mis hijos, aún a estos que llevo dentro y no conozco, los amo. Algún día te vas a arrepentir de entregar a tu cachorro, solo espero que te consuele el hecho de saber que hiciste lo correcto— le dijo mirándolo directamente.

—Ya no se peleen— rogó Matsurou con lágrimas en los ojos.

—Eso me pasa por venir a una clase con mocosos— se quejó Harumi, la omega que tiene varios hijos. –Todos creen que sus problemas son los peores, me tienen harta.

Me sentí algo desesperado por parar la pelea, Celestino no hacía nada por detenerla, nos miraba y a veces anotaba algo pero no intervenía.

—Yo... —dije para aliviar la tensión sin saber cómo distraerlos de su pelea grupal. – ¡Yo engañé al padre de mi hijo!— lo dije en un arranque de locura para frenar el enfrentamiento que estaba empezando. Todos me miraron esperando a que continúe. Al menos se olvidaron de su disputa. –Por favor no lo repitan, que esto no salga de aquí— rogué algo asustado. —Necesitaba embarazarme porque tengo que extirparme el útero y me acosté con una persona que estaba cayéndose de borracho y él no sabe que será el padre de mi cachorro— confesé.

Cao Bin soltó una carcajada, Matsurou, Kenji e Isabella me miraron con pena, Harumi me lanzó una sonrisa de lástima y Yoon Bum parecía asombrado. Miré a Celestino buscando aprobación para continuar.

—Aquí no vamos a juzgar a nadie Yuuri. Estamos en reunión y nada de lo que digamos saldrá de estas paredes. Al menos no con nombre y apellido ¿Estamos todos de acuerdo?— nos preguntó.

—Eso ya nos advertiste desde que empezamos— dijo Cao Bin.

—Si alguien tiene algo que decirle a Yuuri, quedará entre nosotros— los motivó el guía de la clase.

— ¿El padre de tu hijo es rico?— preguntó Kenji.

—No... bueno es profesional pero no es rico.

—Entonces no vale la pena, no le digas nada— me respondió decepcionado.

—Deberías decirle— dijo Isabella. –Tiene derecho a saber...

— ¿Y si no lo quiere?— preguntó Cao Bin.

—Podrías arriesgarte Yuuri, quizás él también te quiere— me sonrió Isabella.

—Se embarazó de un borracho, para que quiere un padre así para su cachorro— se rió Cao bin

—Aunque tenga familia e hijos deberías decirle— aconsejó Mitsurou.

—Ya... ya déjenlo en paz— pidió Yoon Bum.

—Bien... ya terminamos por hoy. Hemos tenido una batalla de hormonas, a veces es bueno sacar lo que tenemos guardado siempre con respeto, recuerden que nadie sabe lo que el otro vive así que no juzguen...

— ¿Ya nos podemos ir?— preguntó Cao Bin.

—Ah, me olvidaba, tú vas a dar el discurso de agradecimiento a los invitados durante la fiesta— le dijo Celestino. Él se quedó boquiabierto.

— ¿Qué?— dijo molesto. — ¿Y si no vengo?— lo retó Cao.

—Pues no le agradeceremos a nadie— le sonrió Celestino. –No olviden la clase práctica del jueves. Es sobre labor de parto.

Todos nos miramos asombrados por la frescura con que Celestino hablaba, quise reírme.

Cao Bin salió apresurado, mientras que Isabella conversaba con Kenji, Harumi y Minsurou. Yoon bum se me acercó.

—Yuuri ahora... no... no puedo quedarme pero el jueves conversamos ¿Sí?— asentí y él se marchó corriendo. Qué chico más extraño.

Mi celular sonó en mi bolso, me dispuse a contestar mientras salía.

—Yuuri estoy afuera del hospital ¿Aún estás allí?— era la voz de Kenjirou.

—Estoy saliendo, espérame— dije sin fijarme, me di vuelta para decirle adiós a Celestino con la mano pero al girarme para salir mi brazo golpeó a alguien y mi celular salió volando. Solté un grito ahogado por el susto.

—Fue mi culpa, lo siento— escuché una voz que corrió hacia mi equipo y lo levantó del piso. Por suerte le había comprado una carcasa doble y no creo que se dañara.

—Hola— saludé al encontrarme con aquellos ojos celestes que aún seguían manteniéndome hechizado. Miró mi rostro, mis hombros, su vista descansó en mi redonda pancita.

—Te sienta de maravilla el embarazo— sonrió con esa sonrisa en forma de corazón que solía darme. –No recuerdo haberte visto tan hermoso— susurró apenado. –Lo siento— se disculpó devolviéndome el celular. Me hizo una reverencia y siguió para encontrarse con Celestino.

Salí lentamente del lugar, mientras procuraba que mi corazón dejara de latir como si estuviera en una montaña rusa. Alcancé a oír que estaba coordinando con Celestino lo de la fiesta que se organizaba para nosotros.

Llegué la salida del hospital y por fin pude respirar a gusto. ¿En qué me estoy metiendo? ¿Cómo diablos se me ocurrió compartir con los demás la forma en que concebí a mi bebé? Sólo espero que a nadie se le ocurra abrir la boca.