Capítulo 17

Para alivio de Blaise, los días transcurrieron con calma en Ealdor. Había estado intranquilo desde el ataque de Aithusa en Dyfed, y también durante la huida que había efectuado el pequeño grupo. A pesar de su aparente tranquilidad, durante todo el viaje había estado temiendo la venganza del Dragón Blanco, afortunadamente, este no había aparecido o dado señales de que los estuviera persiguiendo. Agradecía a los dioses que les hubieran permitido llegar sanos y salvos al pueblo.

Rápidamente, Blaise había comenzado a integrarse a la vida cotidiana de Ealdor. Se levantaba temprano para ayudar a arar los campos, cuidar de los animales de granja o recolectar frutos en el bosque. No había sido difícil integrarse en la pequeña comunidad, todo le era tan natural que no había tenido problemas en adaptarse. A diferencia de sus dos amigos. Gwaine trabajaba sin quejarse, pero mostraba poca experiencia en la vida de campo, aunque lo compensaba con su rápido aprendizaje para llevar a cabo las diversas actividades del campo. Y Merlín…Merlín era un caso especial. Su existencia era todavía un secreto para Ealdor, por lo que pasaba la mayor parte del día encerrado en la casa de Hunith o en el bosque donde la ayudaba recolectando hierbas medicinales y frutos, pero siempre cubierto con su capa y con esa misma actitud melancólica.

Para gran desilusión de Blaise y Gwaine, la conversación de su amigo con Hunith no lo había animado o ayudado a salir de su tristeza. En la opinión personal de Blaise, Merlín parecía haberse retraído mucho más que antes. Ya casi no hablaba con ellos, y en su mayor parte se encontraba jugueteando con el extraño cristal que guardaba en su persona.

'¿Qué estará pensando hacer? se preguntó Blaise por milésima vez mientras arrancaba las malezas de los cultivos con el ceño fruncido '¿Volverá a Camelot o se irá por su cuenta?' Suspirando, Blaise se secó el sudor de la cara sintiéndose frustrado de no poder ayudar más a su amigo. Ya había hecho mucho por él, pero ahora todo dependía de la decisión del brujo.

"Eso será todo por hoy" llamó Harold, el líder de la aldea, interrumpiendo el tren de pensamiento de Blaise "Recojan todo y vayan a casa".

"¿Tan temprano?" preguntó Gwaine estirándose un poco para desentumecer su espalda del arduo trabajo en el campo "Hombre, todavía ni es la hora de la cena".

"Hoy es la luna oscura" respondió uno de los campesinos que ataba sus herramientas en un pequeño bulto apenas dándole un vistazo al caballero que lo miraba con curiosidad.

"¿La luna oscura?" preguntó Blaise con extrañeza al campesino.

"Así es" respondió el hombre incorporándose "Esta noche no habrá rayo de luna. Será mejor que no salgan de casa durante la noche".

"Mmm…sí. Gracias por el dato" respondió Gwaine despreocupadamente mientras el hombre se retiraba a su hogar.

"Creo que es supersticioso" dijo Gwaine mientras caminaba junto con Blaise hacia la casa de Hunith.

"Quizás, pero tiene razón en cuanto a la seguridad" respondió Blaise.

"Vamos, Blaise" respondió Gwaine con diversión "Viviste en los embrujaaados bosques de Dyfed. Seguro viste muchas lunas oscuras en esos tiempos".

"Sí, pero uno nunca sabe quién o qué se oculta entre la sombras de una noche sin luna" respondió el ermitaño con un pequeño toque de reprimenda.

"Lo que digas, amigo" respondió el caballero con el mismo tono despreocupado.

Los dos hombres continuaron su camino en silencio, mientras veían a los niños haciendo diversos trabajos bajo la estricta vigilancia de sus padres. "¿Por qué tan preocupados? La luna oscura ocurre cada mes" comentó Gwaine mirando a su alrededor con curiosidad.

"Y como cada mes, se produce esta agitación en el pueblo" respondió Hunith sonriendo a los recién llegados.

"¿Así es cada fin de mes?" le preguntó Gwaine con extrañeza.

"Somos una aldea periférica, Gwaine" respondió Hunith con tranquilidad "y como esta noche no habrá luz de luna, es muy común que lleguen visitas poco deseadas o haya situaciones incómoda. Como niños que escapan de sus casas para explorar los alrededores".

"¡Eso pasó una sola vez!" exclamó Merlín mientras vigilaba el pan que se estaba cociendo en el fogón.

"¡Y casi me matas de preocupación, Merlín!" respondió Hunith levantando la ceja con desaprobación de una manera tan parecida a la de Gaius que casi daba miedo.

"No me sorprende" se burló Gwaine "Considerando cuantas veces te escabulliste en Camelot".

"Seguramente ahí fue cuando adquirió el hábito" continuó Blaise tratando de contener su risa.

"Bueno, al menos esa fue la única vez que ocurrió a final de mes" continuó Hunith sacudiendo la cabeza con diversión.

"Sí saben que estoy aquí, ¿no?" se quejó Merlín mirando con molestia a su madre y a sus amigos hablar de él como si no estuviera presente.

"¡Merlín! ¿Cuándo llegaste?" preguntó Gwaine fingiendo sorpresa antes de unirse a las risas de los demás miembros del grupo.

"Bueno, cenaremos dentro de un rato" dijo Hunith después de calmarse un poco "¿Pueden ir a revisar que los caballos estén bien atados y que la carreta este asegurada? Uno nunca sabe lo que puede ocurrir en esta noche".

"Por supuesto, Hunith" respondieron los dos hombres antes de salir de la puerta para cumplir con los últimos deberes de este día.

-oOo-

"Muchas gracias por la ayuda, Gwaine" dijo Hunith con una sonrisa mientras el pícaro caballero lavaba los platos "No tenías porqué hacerlo".

"No es nada, mi señora" respondió el caballero inclinándose con aplomo "No podía dejar que ensuciara sus manos con estos viles platos".

"Muchas gracias, Sir Caballero" respondió Hunith con una pequeña reverencia "¿Supongo que no tendrá problemas en salvarme de la losa sucia de ahora en adelante, ¿verdad?"

"Ejem…yo…" tartamudeó Gwaine una y otra vez hasta que Hunith comenzó a reír sin control.

"¡Me atrapaste!" soltó Gwaine con diversión mientras su anfitriona finalmente se calmaba.

"Gracias, Sir Gwaine" respondió Hunith con una sonrisa "De verdad necesitaba reírme un poco".

"Ojalá pudiera hacer eso mismo por Merlín" murmuró Gwaine pensando en la nula reacción de su amigo ante sus chistes.

"Tú y Blaise ya han hecho mucho por él" lo consoló Hunith mientras tomaba los platos para guardarlos en los anaqueles "Ahora todo depende de él".

"¿Sabes si está bien?" le preguntó Gwaine mirándola con aprensión. Hunith guardó silencio mirando con detenimiento al caballero como si estuviera evaluándolo, considerando que tanto podía revelarle al caballero.

"Lo siento" dijo rápidamente Gwaine antes de comenzar a tallar una de las ollas sucias "Pregunta tonta".

"Él tiene mucho que pensar, Gwaine" respondió Hunith finalmente "Tiene que reevaluar su vida y reconsiderar sus futuras decisiones".

"¿Reevaluar su vida?" preguntó Gwaine sintiéndose extraño ante las palabras de Hunith "¿Él te dijo eso?"

"No tenía que hacerlo" respondió Hunith mientras comenzaba a barrer el piso de la cabaña antes de colocar los jergones donde dormirían sus invitados.

"Entonces, ¿cómo lo sabes?" continuó Gwaine interrogándola esperando saber que aquejaba a su amigo y encontrar un modo de ayudarlo.

Deteniéndose, Hunith suspiró antes de responderle al impaciente caballero con una triste sonrisa "¿Quién crees que le enseñó a ocultar la verdad? A desviar la atención" le preguntó Hunith mirando con intensidad al sorprendido caballero "Merlín…tuvo que aprender a ser una persona privada, especialmente después de que lo envié a vivir con Gaius".

"¿También lo es contigo?" preguntó Gwaine sorprendido. Que Merlín fuera privado no era una sorpresa. Eso lo había visto desde el día que lo había conocido. Aparentemente, él también le había ocultado cosas a Gaius durante su tiempo en Camelot, de acuerdo con las reacciones del médico cuando Merlín contó sus aventuras en la última reunión de la Mesa Redonda, pero hasta eso, él no había creído que lo haría con su propia madre.

"Él no quería preocuparme, pero en sus cartas podía ver que había omitido detalles o partes de la historia". 'Tiene sentido' pensó Gwaine considerando toda la historia de su amigo. "Así que tuve que presionar un poco más para que se abriera conmigo, pero no lo suficiente para revelar más allá de lo que te acabo de decir".

"Con reevaluar su vida, ¿él no quiere volver a Camelot?" le preguntó Gwaine tragando saliva con nerviosismo. ¿Podría haber un Camelot sin Merlín?

"No lo sé" respondió Hunith "No ha dicho nada sobre sus planes…no sé lo que hará. Pero, ¿podrías culparlo si decide irse?"

"Debo hablar con él" dijo Gwaine levantándose para salir a buscar a su amigo. Camelot no sería nada sin Merlín. El reino podría caer ante sus enemigos, aunque también podría no hacerlo. Pero lo más importante, la vida no sería lo mismo sin él. Ya lo habían vivido una vez y no estaba dispuesto a que se repitiera.

'Tienes que saberlo de una buena vez amigo' pensó Gwaine encaminándose hacia el brujo que se encontraba en medio del jardincito de Hunith perdido en sus pensamientos jugueteando con ese condenado cristal 'Y después…puedes decidir lo que harás'.


NA: Finalmente estamos aquí! Una disculpa por la tardanza, jeje. Salieron varias cosas esta semana (cursos en línea, mi tesis que no avanza tanto como este fic, estudiar francés, un proyecto de divulgación científica que traigo con unos amigos, etc.). Así que no pude escribir tanto como me hubiera gustado. En fin, la cosa es que este capítulo me estaba quedando más largo de lo usual, así que decidí dividirlo en dos (espero que no les moleste), y como regalito, lo subiré dentro de un rato!

Y ya saben, cualquier crítica, comentario o aclaración siempre son bien recibidos!