AQUI LES TRAIGO MI NUEVA ADAPTACIÓN ESPERO LES GUSTE

Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer al final les digo el nombre del autor


Capítulo Quince:

Bella

Felicidad. Eso era mi vida en este momento. Completa y pura felicidad.

Seguro, sabía que dormir con el sobrino de Rose probablemente no era la cosa más inteligente que podría hacer. Arriesgar nuestra amistad me asustaba como la mierda, pero mirarlo dormir profundamente junto a mí tenía otras emociones elevándose en mi pecho. Él bromeó con que no sólo iba a follarme, si no que iba a enamorarse tan profundamente de mí que yo nunca podría deshacerme de él. Lo que él no sabía era que yo entendía lo que él estaba diciendo.

Sacudí mi cabeza librándome de mis pensamientos regresando a mi novela. Había algo tan maravilloso sobre perderte en un libro. Justo mientras estaba consiguiendo una buena parte, el teléfono de Edward sonó al lado de mi cama.

Cuando noté que él ni siquiera se encogió, decidí ignorarlo e ir de regreso a mi historia de amor. Como sea, cuando su teléfono sonó tres veces más consecutivamente, me estiré sobre él para alcanzarlo y lo agarré antes de que lo despertara.

Miré a su pantalla y noté que los mensajes eran de su amigo Dillion. Mi curiosidad pudo conseguir una mejor parte de mí, porque pude haber deslizado la barra a lo largo de su teléfono y abrí los mensajes de Dillion.

Amiiiiiiiigo, trae tu trasero a la fiesta en casa de Tanya. ¡Está jodidamente buena! Ella está preguntando sobre ti. Saca tu blanda polla afuera y ven a la fiesta. Coño.

Rodé mis ojos y reí cuando vi algunas fotos que él le había enviado de sí mismo en lo que parecía un reventón adolescente. No podía imaginar a Edward en medio de todo eso. Pero entonces miré la última foto que él envió y no la encontré tan divertida. Aparentemente era Tanya, quien era hermosamente maravillosa y mostraba una impresionante cantidad de escote.

—¿Mirando porno en mi teléfono de nuevo?

Su voz me sorprendió tanto que mi agudo chillido lo hizo saltar hacia atrás y su teléfono se fue volando. —¡Mierda! Me asustaste —dije y golpeé su pecho.

La risa de Edward hizo que mis mejillas se enrojecieran. Había sido atrapada con las manos en la masa, sobre su teléfono.

—Entonces, ¿eso es un sí? Parecía como un buen par de tetas —dijo él juguetonamente, pero eso sólo me hizo enojar más. ¿Por qué? Él era tan joven y podía tener una chica joven quien podría darle todo lo que él alguna vez haya querido, pero aquí estaba yo, poniéndome celosa y molesta cuando pensaba sobre él estando con alguien más. Amaba su polla, y demonios, era mía.

—No —dije rápidamente y fui a agarrar su teléfono antes de que él pudiera ver lo que yo estaba viendo.

Sin embargo Edward fue más rápido y lo alcanzó primero. —Déjame ver que estábamos viendo, entonces. —Sus ojos se ampliaron, pero entonces se centró en el pecho de quien fuera que sea—. ¿Tanya? ¿Estabas viendo el pecho de Tanya Denali?

—Oh mi Dios —murmuré y me acosté hacia atrás, escondiendo mi rostro con mis manos—. No. Tu teléfono continuaba sonando y pude haber echado un vistazo a lo que Dillion estaba enviándote.

Él se acostó junto a mí y sacó las manos de mi rostro. —No te avergüences. Tanya tiene un gran par de tetas, pero es nada comparada a las tuyas. —Él me sonrió y se inclinó, tomando mi pezón en su boca y lamiéndolo y chupándolo gentilmente.

Creerías que tener sexo con alguien un millón de veces se volvería aburrido, pero ese no era el caso con Edward. En cualquier caso, él me hacía querer más cada vez.

—Además, si me dejaras hablarle a la gente sobre nosotros, Dillion no me enviaría fotos de otras chicas.

Gemí cuando su mano se arrastró hacia abajo por mi cuerpo desnudo y empujó mis piernas abiertas. Su lengua continuó atacando mis sensibles pezones, y cuando sus dos largos dedos entraron en mí, no pude manejarlo. Agarré su rostro y lo besé con tanta pasión que supe allí y entonces que estaba enamorándome de ese hombre.

Demonios, no estaba enamorándome. Ya estaba enamorada.

OOOOO

—Deberías ir. Tener algo de diversión este verano. Eso es lo que quisiste todo este tiempo, en primer lugar.

Edward tomó su último mordisco de algunas galletas con chispas de chocolate que yo había hecho el día anterior y levantó sus cejas. —Iré si tú vienes conmigo —dijo él, escupiendo varias migajas de su boca.

Mi cuerpo aún estaba zumbando por los múltiples orgasmo que él me había dado hace varios minutos, pero le hablé sobre ir a un segundo round para bajar a la cocina a recargar. —No voy a ir a una fiesta universitaria. Esos días están muy lejos detrás de mí.

Edward me dio su mejor sonrisa que hacía caer bragas y me jaló contra su gran pecho desnudo. —Vamos, nena. Será divertido salir de la casa por un rato. Ven y conoce a mis amigos. He estado tan jodidamente listo de presentarte.

Sonreí por sus dulces palabras e incliné mi cabeza hacia atrás mientras él comenzaba a depositar un gentil camino de besos hacia abajo por mi cuello. Supuse que era hora de salir y realmente hacer algo. ¿Por qué estaba escondiéndome? Si esto se volvía más serio de lo que originalmente había planeado, Rose estaba obligada a descubrir algo. —De acuerdo —dije tranquilamente.

—¿Sí? —preguntó él.

—Sí —dije más fuerte y reí entre dientes cuando me levantó y me giró a través del aire.

—Ve a prepararte.

Eran casi las diez en punto cuando finalmente fuimos a casa de Tanya Denali. Edward me tranquilizó un millón de veces diciendo que él nunca había hecho algo con ella.

Cuando miré abajo a mi corta falda y camiseta sin mangas, éstas me hicieron sentir más de diez años más joven, pero la manera en la que Edward me vio cuando salí de mi vestidor me ayudó a decidirme que estaba vestida bien.

—Todos los sujetos van a tratar de robarte de mí esta noche. Se cuidadosa.

— Él meneó sus cejas hacia mí, lo que sólo me hizo rodar los ojos hacia él.

—Claro, una mujer quien es casi diez años mayor. Dudo eso altamente.

Edward puso su mano derecha sobre mi muslo y lo apretó gentilmente.

—Bella, mira esto a través de mis ojos. Eres como una elegante copa de vino. Tengo la mierda buena mientras esos palurdos aún están tomando tragos de tequila.

Rodé mis ojos hacia él, pero eso sólo lo hizo reír y apretar mi pierna nuevamente.

—Hablo en serio. Eres increíble. Tú sólo has estado casada a una porquería por demasiado tiempo como para saber eso.

—Gracias —susurré y me incliné sobre él para darle un rápido beso. Él no tenía idea de lo mucho que significaban estas palabras para mí.

—Vamos, quiero que conozcas a algunos de mis amigos. Dios, estoy tan emocionado de presentarte.

No podía evitar la sonrisa de niña que se extendió a través de mi rostro. No podía recordar la última vez que alguien estaba tan orgullosos de tenerme a su lado. Jasper, quizás, en el comienzo de nuestra relación en la escuela, pero muy pronto yo parecía ser más de una molestia para él que un premio.

La caminata hacia la gran casa en frente de nosotros fue como algo salido de una película de Van Wilder. Los niños estaban bebiendo de vasos rojos desechables y autos estaban estacionados erráticamente a lo largo de la gran entrada en medio círculo. —Me siento un poco fuera de lugar —dije mientras Edward abría la puerta frontal.

—Vas a divertirte si sólo te sueltas un poco. Confía en mí. —Edward me guiñó y empujó abierta la puerta, dejándome entrar a lo que podría sólo describir como el infierno de un maestro de secundaria. La única cosa buera era que yo sólo había enseñado en la escuela secundaria local hace unos pocos años, así que era difícilmente encontrar a un ex estudiante. Ahora, eso sería incómodo como la mierda.

Justo cuando estaba a punto de quejarme y voltear, un sujeto joven, quien asumí que era Dillion, vino volando escaleras abajo con un tetona morena detrás de él.

—¡Amiiigo! —gritó él y abrazó a Edward en un abrazo de lado. —¡Mira quién está aquí! Mierda, hombre, creí que no vendrías.

Edward lo empujó con el puño y asintió a la chica detrás de él. Entonces él voltea hacia mí con la sonrisa más grande en su rostro. —Dillion, me gustaría que conozcas a mi novia, Bella.

Dillion lentamente volteó en mi dirección con una casi más grande sonrisa come-mierda en su rostro. —Sellaste el trato, ¿eh? Es bueno conocerte, Bella—dijo él mientras extendía su mano. Dillion parecía un buen sujeto, joven e inmaduro, pero bueno.

—Gracias, es bueno finalmente conocerte, también. —Él podría no haber estado satisfecho con sólo una sacudida de mano, porque pronto mi cuerpo estaba siendo jalado hacia el frente dentro de un gran abrazo.

—Edward es una persona buena, así que estoy feliz de que él se haya encontrado a una mujer con clase. —Podía haber sonreído a sus palabras, pero por dentro rodé mis ojos porque para mí, todo lo que oí fue que tenía clase porque yo era mucho más vieja que ellos.

Dillion entonces volteó hacia Edward y dijo algo sobre un sujeto de su universidad estando en la sala, y sonó como si una pequeña reunión estuviera a punto de pasar. Edward volteó y me miró, estirándose para agarrar mi mano cuando la chica de Dillion se metió en la conversación. —La llevaré afuera por una bebida. Soy Jessica, por cierto —dijo ella y sonrió, extendiendo su mano hacia mí.

—Bella. Es bueno conocerte, y eso suena genial. Podría necesitar un trago. — Le di a Edward una mirada tranquilizante, diciéndole que estaría bien, y así nos fuimos por caminos separados.

Jessica era dulce, diciéndome quienes eran ciertas personas y cómo ellos conocían a los otros. Estaba feliz de que esta no fuera una fiesta de secundaria. Todos allí parecían estar más allá de los veintiuno al menos.

—Así que, tú y Edward, ¿eh? Él es malditamente caliente, bien por ti. —Ella me empujó con su hombro y entonces me hizo señas para que la siguiera hacia la puerta trasera.

La seguí y sólo le sonreí de regreso. —Sí, él es bastante genial.

Jessica dijo hola a otro par de invitados, y una vez que llegamos al barril de cervezas, algunos chicos sirvieron cerveza para nosotras y entonces continuaron hablando como si acabáramos de interrumpir la conversación más seria del mundo.

Estaba a punto de preguntarle a Jessica qué iba a hacer cuando comenzó a saludar a una joven chica con brillante cabello rojo. Yo en serio no conocía a nadie en la fiesta, y comencé a sentirme incluso más como una marginada que como lo hice cuando habíamos entrado por la puerta del frente.

—Bella, regresaré. Sostén nuestras cervezas, ¿de acuerdo? —Jessica me entregó su vaso rojo y brincó hasta su amiga.

Suspiré de nuevo por la quinceava vez esa noche, y encontré varios sillones y puse nuestras cervezas sobre una mesa justo junto a ellos. Después de sentarme y ponerme cómoda, no pasó mucho tiempo hasta que noté varias chicas detrás de mí, quien obviamente estaban hablando sobre Edward. Podía oírlas tan claro como el día y ellas no hacían nada para esconder su conversación. Probablemente porque no tenían idea de quién era yo.

—Oí que Edward Cullen está aquí. No lo he visto en tanto tiempo, pero sus fotos en Facebook si divierten para acosar —dijo una de las chicas mientras la otra reía.

—En serio. Sólo estoy molesta porque oí que vino con su hermana, o tía, o alguna mierda. ¿Quién trae a su tía a una fiesta? Eso es raro. Aún espero que pueda convencerlo de tener una pijamada esta noche. He oído tantas historias sobre esa gran polla suya que creo que moriré si no la consigo esta noche.

Quería voltear y decirles que se callaran y que no era su tía, pero decidí ser la persona mayor, así que sólo mordí mi lengua hasta que Jessica o los chicos me encontraran.

—Tanya, eres tan traviesa, pero Edward sería un idiota si te rechaza.

Oí a las chicas estar de acuerdo con ella hasta que una de ellas chilló. —En serio, pero no creo que sea su tía. Estoy bastante segura de que es su nueva novia.

Oí un jadeo audible de una de ellas, y ahora estaba molestándome. —¿Novia?

Jesús, ¿cuánto tiene? ¿Treinta y dos o alguna mierda?

Sin ser capaz ya de mantenerme callada, me puse de pie y volteé para enfrentarlas. —En realidad, sólo acabo de cumplir treinta pero eso no significa que mi cuerpo está fuera de servicio. De hecho, Edward acaba de decir algo sobre mí siendo la mejor acostada que él nunca ha tenido.

Las cuatro chicas se detuvieron medias ebrias, sus bocas colgando abiertas como una condenadas atrapamoscas. Sonreí y pensé que las tenía perplejas hasta que Tanya cerró su boca y encontró mi mirada. —¿Treinta? De acuerdo, así que, ¿Edward está listo para saltar al viaje del matrimonio y el bebé? Sé eso es en todo lo que ustedes mujeres viejas pueden pensar. Diviértete con Edward ahora, porque pronto él va a abrir sus ojos y ver con qué bruja está saliendo.

Cerveza fría golpea a Tanya directo en el rostro, y pensé por un segundo que estaba teniendo una experiencia extracorporal. Sabía que yo no había lanzado mi cerveza hacia ella, así que volteé y encontré a Jessica de pie detrás de mí con un vaso vacío. —Eres toda una perra, Tany. He querido lanzarte una cerveza en tu jodido rostro idiota desde que me dijiste que mi lonchera era fea en segundo grado.

—¡Jessica! —chilló Tanya y corrió de regreso al interior de su casa. Las otras chicas la siguieron, pero no antes de voltear y darnos mirada muy malvadas.

Volteé hacia Jessica y no podía creer que ella acababa de hacer eso. —Eso fue malditamente increíble —dije y choqué los cinco con ella.

—¿Verdad? Ella necesitaba eso.

Estaba a punto de hablar sobre cuán perra era mi mejor amiga, pero una mano se envolvió alrededor de mi cintura. —¿Todo está bien? Oí que estas lanzando bebidas a la gente.

Caminé fuera de su agarre y sacudí mi cabeza. —No yo, pero Jessica es bastante increíble.

Jessica sonrió e hizo una pequeña reverencia cuando Dillion la alzó en brazos y la hizo reír. —Supongo que necesitamos salir de aquí. Tanya dijo que sí aún estás aquí cuando regrese, ella te desconocerá para siempre.

Jessica rodó su ojos y me dio un rápido guiño. —Oh, bu hu. Bien, vámonos. ¿Vienen, chicos?

Miré hacia Edward y le rogué silenciosamente. Ya estaba lista para irme a casa. — No, creo que vamos a pasar. Esto fue suficiente emoción por una noche. ¿Quizás podemos conseguir una película pronto o salir a pesar?

Dillion asintió, gustándole el sonido de eso.

Miré arriba hacia Edward y oí las hirientes palabras de Tanya en mi mente. Así que, ¿Edward está listo para saltar al viaje del matrimonio y el bebé? Sé eso es en todo lo que ustedes mujeres viejas pueden pensar. Diviértete con Edward ahora, porque pronto él va a abrir sus ojos y ver con qué bruja está saliendo.

—¿Quieres irte? —preguntó Edward y me empujó con su hombro.

Sin decir una palabra, asentí una vez y lo seguí fuera de la puerta trasera. Juro que oí susurros y cotilleos mientras nos íbamos, y trate lo mejor que podía que no me llegaran. Lo mejor que podía era mierda, porque me golpearon justo en el centro de mi jodido pecho.