Disclaimer: BNHA y sus personajes, no me pertenecen.

Summary: Bakugo Katsuki iba en contra de los intereses de su familia y nunca estuvo verdaderamente interesado en heredar la empresa de su abuela, él hacia su vida a su modo. Pero cuando su cuenta es congelada y su departamento alquilado, necesitará la ayuda de la nueva inquilina para jugar fuego contra fuego contra su familia... Claro, si sobrevivía al infierno que implicaba convivir con él.

Aclaratoria: Ésta es una obra propia y todos los derechos son reservados.

Advertencia: Lemon explícito.


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CHAPTER XIX: Sabor a limón.

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Viernes diecisiete de abril. Díez y media de la noche. La quietud en el complejo de departamentos Meraki's Place daba paso a los últimos preparativos para la fiesta de bienvenida al edificio para la pareja de Ashido Mina y Kirishima Eijiro. Ochako se encontraba en el baño ultimando su maquillaje para esa noche, nada muy cargado, sólo un poco de sombra de tonos naranjas y nude, un labial rojizo y delineado negro en los ojos. Llevaba allí un rato, Katsuki mientras tanto, terminaba de vestirse en su propio cuarto, seguía dándole vueltas a la conversación que tuvo con su madre, aún no se lo había dicho a Ochako, de hecho no volvieron a hablar del asunto del departamento por el resto del día.

Él salió de su cuarto y vio el pequeño horno eléctrico encendido pero Ochako no se encontraba allí, fue al baño para hallarla. Bakugo se recostó contra el marco de la puerta para verla terminar de colocarse rímel por las pestañas.

―¿De verdad dejaste el horno sin supervisión? ―Preguntó Katsuki―. Si estabas en horario de trabajo, te podría volver a suspender.

―Es una suerte que no lo esté ―Respondió ella terminando de arreglarse―. Termino en un segundo.

―¿Por qué la insistencia con maquillaje? Te ves bien de todas maneras ―Dijo distraídamente. Ella dejó lo que hacía parar mirarlo con sorpresa, él comprendió sus palabras un segundo después―. ¿Por qué me miras así?

―Por nada ―Sonrió ella―. Bien, chef. Le cedo el baño, terminé con lo mío.

Katsuki rodó los ojos y la dejó salir. Cerró la puerta tras de sí.

Ochako se dirigió al horno para supervisar sus tartas con una sonrisa en los labios; había preparado dos tartas, una de limón y otra de fambrueza porque sabía que era la favorita de Mina. Terminó el tiempo de cocción y los retiró con cuidado del horno, depositándolas sobre la mesada de granito. El delicioso aroma la hizo ampliar su sonrisa.

La segunda tarta se lo había preparado a Katsuki; no había hablando más del asunto, pero por el modo en el que lo veía sin tanta tensión encima, parecía haber conseguido lo que ambos anhelaban. Pero seguía la duda latente en ella.

Lo vio salir del baño, peinándose el cabello sin mucho esmero; no pudo ocultar su sonrisa, porque haga lo que haga, el cabello de Katsuki parecía no ceder ante nada. Lo vio acercarse hacia ella.

―¿Dos tartas? ―Inquirió curioso.

―Uno es para Mina y Eijiro ―Respondió―. El otro es para ti.

Katsuki la miró y ella sólo se encogió de hombros.

―No hemos hablado más del asunto del departamento… Pero de igual manera, quería agradecerte por no dejarme sola en esto.

―Sobre eso… ―Katsuki se llevó una mano a su nuca, intentando pensar cómo hablar del asunto―, hablé con mi madre. No nos quitarán el departamento bajo una condición ―Se apresuró a aclarar antes de que Ochako saltara en su lugar. Ella lo miraba con sus ojos expectantes, esperando oír la condicionante que faltaba para que ella pudiese respirar con tranquilidad―. Quieren que pase mi cumpleaños con ellas.

―Oh, ¿sólo eso?

―Eso y que también vengas tu.

―¿Yo? ¿Es porque vomité en su jardín? ―Katuki enarcó una ceja, ella sólo se sonrojó con verguenza―. Estaba muy nerviosa, olvídalo. ¿Por qué quieren que vaya?

―Tampoco lo entiendo ―Dijo encogiéndose de hombros―, pero si no…

―Iré ―Respondió enseguida para su sorpresa. No había atisbo de duda en su mirada cuando lo dijo―. Si es lo que quieren a cambio de mantenernos aquí, no veo que sea un problema.

Katsuki esbozó una pequeña sonrisa al verla tan decidida. Sin duda, Ochako era fuerte, lo supo desde el primer día que la conoció y lo seguía viendo en esos momentos.

―Tienes suerte ―Dijo entonces Katsuki―. El pie de limón es lo único que tolero.

―Lo sé ―Respondió Ochako con su mentón en alto―. Sato-san me lo comentó.

Katsuki la vio marcharse hacia su cuarto con aquella frase en el aire. Bajó la vista hacia la tarta, Ochako lo sorprendía cada día más.

Terminaron de prepararse para salir de su departamento rumbo al nuevo de sus amigos. Se ubicaban en el séptimo piso, con la vista que daba al patio trasero. Katsuki tocó el timbre cuando estuvieron frente a su puerta, la músicas escuchaba desde adentro sin ser molestosa para los demás. Mina abrió la puerta y sonrió a sus vecinos.

―¡Bienvenidos! ―Dijo la pelirrosada eufóricamente, tenía las mejillas sonrojadas y una lata de cerveza en su mano libre―. Ay, ¿tarta de frambuesa? ¡Te amo, Chako!

―Y yo a ti ―Respondió la castaña abrazando a su amiga.

―Pasen, ya sólo faltaban ustedes ―Dijo haciéndolos pasar―. Tomen una cerveza y pónganse cómodos.

En la sala se encontraban varios rostros conocidos para ambos, incluyendo a Tsuyu sentada en una de las sillas del comedor junto a Fumikage, Deku yacía sentado en el suelo y junto a él, ubicados en un par de asientos amorfos, Jiro y Denki, los de la banda de Eijiro. Ochako se dirigió a ellos para saludarlos y sentarse en el lugar libre que había en uno de los sofás, Katsuki se sentó junto a ella.

―Así que, Bakugo ―Inició Kaminari―, ¿cómo te trata la convivencia?

Tanto Ochako como Katsuki dirigieron su vista hacia Mina, ésta se encogió de hombros sonriéndoles apenada.

―No lo dije a propósito ―Respondió enseguida la pelirrosada―. Además, sólo se lo había dicho a Eijiro y sus compañeros de banda lo escucharon. ¡Pero no dirán nada, me aseguré de eso! ―La atención de Ochako y Katsuki viajó hacia los invitados y todos hicieron un gesto de cerrar la boca.

―Luego te preguntas por qué Uraraka no te cuenta nada ―Comentó Katsuki bebiendo un sorbo profundo de su lata. Ochako se encogió de hombros.

―¿Cómo haces para vivir con él? ―Comentó Jiro divertida―. Sin duda, tienes agallas.

―No están ayudando ―Murmuró Kirishima.

―No tienes que responder a eso ―Objetó Fumikage.

―Es algo muy privado ―Concordó Deku―, pero me alegro que se lleven mejor.

―Cállate, Deku.

―Bakugo ―Nombró molesta Ochako―. No es lo que esperaba pero ya no tratamos de matarnos mutuamente.

―Coincido ―Bakugo dio otro sorbo a su botella―. ¡Deja de mirarnos así, Cargador Portátil! No vinimos a hablar de nuestra vida privada.

―¡Le quitas lo divertido a todo, carajo!

―Ochako, al parecer tienes mucha influencia en los demás ―Volvió a hablar Deku mirándola―. Todoroki fue a verme al café ésta tarde para disculparse conmigo. Dijo que tú lo instante a ello.

―¿De verdad? ―Preguntó Ochako sorprendida.

―¿Así que ya se te declaró, Deku? ―Preguntó Denki con una sonrisa que enrojeció las mejillas del joven.

―¿En serio lo crees capaz? ―Preguntó Bakugo con una sonrisa ladina.

―Es cierto ―Otorgó Jiro―. Todoroki es bueno con las leyes pero muy malo para darse cuenta que Deku está enamorado de él.

―¡No me digas! ―Comentó Ochako emocionada. Deku sólo podía sonrojarse en su sitio, diciendo incoherencias.

Por el bien de los presentes, la conversación que giraba en torno a las cervezas y los nachos con cheddar, se trataba más que nada de los conciertos de Ikigai, los contratos que tenían con ciertos lugares, a donde ya no iban porque ocurría desastres gracias a Kaminari o a Kirishima. Mencionaron un poco sobre la vida laboral, nada demasiado aburrido, principalmente la vida laboral de Bakugo y Uraraka.

―Además de vivir con él, lo tienes de jefe ―Comentó asombrado Denki.

―Una pésima combinación ―Coincidió Eijiro riendo.

―¡¿De qué hablan, par de idiotas?! ¡Soy un excelente jefe! Diles, Cara Redonda.

―Me reservo de comentarios.

―¡Hey!

Las risas y el alcohol iban creciendo gradualmente entre ellos, la música era buena compañera. Los brindis entre ellos eran cada vez más fuertes, salpicando cerveza por todos lados, seguían riendo. Ochako se había perdido en el tiempo, disfrutando del círculo de amigos que la rodeaban y aunque es cierto, sólo conocía en forma a algunos pocos, se sentía tan a gusto; no se daba cuenta pero a medida que el alcohol la desinhibía, se recostaba cada vez más por Katsuki.

Él la miraba por el rabillo del ojo, disfrutaba verla riendo y sentirla contra él. Con disimulo, dirigió su brazo sobre el respaldo del sofá, permitiendo que Ochako se acomodara mejor contra él. Ella levantó sus ojos hacia los rubíes del hombre, una sonrisa sutil compartieron.

―¡Bien, ya basta de niñerías! ―Explotó Denki poniéndose de pie llamando la atención de los presentes―. ¿Quién está listo para una tanda de preguntas incómodas con Nunca, Nunca?

―Tienes que estar bromeando, viejo ―Respondió Eijiro―. Así fue que ya no nos permiten entrar a Índigo Bar.

―Eijiro tiene razón ―Comentó Fumikage―, aunque ahora no estamos en Índigo Bar.

―¡Ese es mi muchacho!

―No me llames así, por favor.

―¿Nunca, nunca? ―Preguntaron en simultáneo Tsuyu y Ochako.

―Son series de hechos que no has realizado, pero las personas que sí lo hicieron en algún momento, beben. ―Respondió Jiro.

―Por darte un ejemplo ―Inició Deku―, yo nunca me quedé dormido en el baño de un bar.

Todos en la sala salvo Tsuyu, Ochako y Deku bebieron un trato de cerveza. Ella miró curiosa a Katsuki y éste sólo se encogió de hombros.

―Fue el cumpleaños de Kacchan ―Respondió Deku―. Larga historia.

―¡Ella no tiene por qué saber eso, Deku!

―Esto se pondrá violento ―Comentó Tsuyu―. ¿Quién sigue?

―¡Yo! ―Dijo Denki sentado junto a Midoriya―. Ok, yo nunca he pagado por ir a un concierto.

―¡Eso es injusto! ―Respondieron varias personas.

―No puedes valerte de tu free-pass por ser parte de una banda. ―Contestó Mina.

―Reglas son reglas, Linda. ¡Vamos, beban!

Ochako, Tsuyu, Katsuki, Deku y Mina se bebieron un sorbo de cerveza.

―Nunca he besado a alguien de mi mismo sexo ―Dijo Tsuyu cuando llegó su turno.

Mina, Denki, Jiro, Deku y Ochako dieron un trago a su bebida. Las risas no se contuvieron al darse cuenta que entre los que bebían, yacía Ochako.

―¡Uraraka Ochako! ―Dijo Mina poniéndose de pie―. ¡¿Cómo puedes llamarme amiga y no me dijiste sobre ese beso?!

―Que Camie te haya besado no cuenta ―Respondió Katsuki con su ceño fruncido.

Los gritos no se hicieron esperar al escuchar quién fue a quien Ochako besó.

―¡¿Me estás jodiendo, Uraraka?! ―Gritaron Denki y Jiro―. ¿Besaste a la novia de Bakugo?

―¡No es mi novia, carajo! ―Respondió inmediatamente el rubio―. Además, fue Camie quien la besó, lo hizo para molestarme.

―¿Para molestarte? ―Preguntó Deku sin comprender.

―¡¿Y tú estabas presente?! ―Inquirió Kirishima―. Esto se pone cada vez mejor.

―¿Y por qué no le dices nada a tu novia? ―Comentó molesto Katsuki al verse como centro de atención.

Ashido rio divertida.

―Larga historia, pero Eijiro también estaba presente. De hecho, estaba en medio ―Dijo levantando ambas cejas.

―Mucha información.

Y de esa manera, todos fueron tirando sus nunca, nunca haciendo que todos se acabaran con rapidez sus bebidas tras varias rondas. Cuando volvió a ser el turno de Ochako, ésta pensó un momento. Katsuki la miraba atentamente.

―Yo nunca he bailado sobre una mesa estando borracha ―Dijo y varias risas se escaparon.

Mina, Denki y Eijiro bebieron a fondo.

―¿De verdad? ―Preguntó Katsuki, ella sonrió encogiéndose de hombros.

―Bueno, ¿por qué no lo haces ahora? ―Preguntó Jiro con una sonrisa―. Tienes el comedor de Mina, estás borracha al igual que nosotros.

―No estoy tan borracha como para eso ―Respondió Ochako sonrojada.

―¡Oh, vamos! Yo bailaré contigo ―Dijo Denki poniéndose de pie para tomarla de la mano―. ¡Jiro, pon mi música de teibolera! ¡Mina, luces!

―¡Sí, señor! ―La bajista del grupo se dirigió a la consola de música en donde tenía conectado el teléfono del guitarrista para buscar una música en específico.

―¡De inmediato! ―Respondió la pelirrosada yendo a por los interruptores para bajarlos dejar que las luces de la sala sean las únicas que dieran cierta luminiscencia, la suficiente para crear un ambiente más íntimo.

Sally Walker de Iggy Azalea comenzó a sonar en los parlantes de la consola y Denki comenzó a moverse hacia la mesa del comedor del departamento, apoyó ambas manos sobre la mesa comenzando a mover su trasero en un intento por hacer twerking, subió una pierna sobre ésta luego y deslizando su mano sobre el trayecto de la misma. Nadie podía dejar de mirar a Kaminari riendo ante su interpretación de Ariana sobre la mesa del comedor.

Tomó a Ochako del brazo y la llevó hacia él para bailarle, bajando por ella como si fuese una serpiente; la castaña sólo podía reír ante la situación, sonrojada por el alcohol y la pena, más cuando éste la hizo girar sobre sus pies, atrapándola entre sus brazos, Denki daba la espalda a los demás, susurró a Ochako al oído.

―Vamos, Uraraka, no quieres dejar a Bakugo con las ganas, ¿o sí? ―Preguntó con una sonrisa pícara―. Sólo míralo, un poco más y se le cae la baba.

Ochako miró disimuladamente a Katsuki por encima del hombro de Denki comprobando la mirada penetrante del hombre sobre ella, no había sonrisas en sus labios como los demás que esperaban seguir viendo su baile; en lugar de eso, encontró una mirada cargada de intensidad, como si quisiera desnudarla con la mirada. Erizó su piel.

―Nunca lo he hecho ―Respondió ella a Kaminari.

―Imagina que sólo están ustedes dos ―Ella se sonrojó―. Sube a la mesa.

El alcohol pudo más que ella y terminó subiendo a la mesa, mientras Kaminari seguía bailando sobre el suelo, insistiendo en que era bueno con el twerk. Sally Walker terminó para dar paso de inmediato a Genius de Sia, Diplo y Labrinth. Conocía esa canción y solía bailarla cuando cocinaba sola. Sonrió para sí, cerró los ojos y comenzó a moverse lento al principio, moviendo sutilmente sus caderas, sus manos fueron subiendo desde sus caderas, recorriendo su abdomen y levantando un poco la tela de su blusa, llegó a sus pechos, siguió el trayecto hacia su pelo, metiéndose los dedos entre sus hebras castañas.

Escuchaba los silbidos de los demás, ella no los miraba, no podía, sencillamente siguió bailando. Comenzó a mover con mayor confianza las caderas, girando en su sitio, sus manos en el aire. Descendía de a poco sin dejar de moverse al ritmo candente de la música, para volver a subir. Su cuerpo se movía por su cuenta, ella sólo se dejó llevar.

Abrió los ojos para mirar a Katsuki en el sofá, éste se acomodó mejor en el sofá sin dejar de verla, podía sentir sus ojos sobre su cuerpo y eso la alentó a ir moviéndose aún más, escuchaba los gritos de sus amigos y los silbidos de otros, cuando se dio cuenta, se encontraba bailando como si estuviese en un bar, haciendo lo que nunca llegó a hacer.

Flexionó sus piernas y se acomodó sobre sus rodillas, tenía el cabello revuelto y una fina capa de sudor cubriendo su frente cuando la música terminó, dando paso a otra canción. Todos comenzaron a aplaudirla y Denki la ayudó a bajar, abrazándola.

―Eres mi persona favorito en todo éste lugar ―Le dijo Kaminari sin dejar de reír―. ¡Bakugo, cuídate porque te la robo!

Katsuki sólo le enseñó el dedo del medio en respuesta. Ochako regresó al sofá con el rostro sonrojado, podía sentir aún los ojos de su roomie sobre ella, pero aún no estaba lista para verlo. La forma en la que la miraba cuando bailaba fue algo que aún no tenía muy claro cómo describir pero sentía su cuerpo temblar.

El juego no duró mucho más, Bakugo hizo un ademán de marcharse porque no se sentía bien, llamó la atención de Ochako aquello así que no tardó en ponerse de pie para despedirse de los demás invitados. La promesa de volver a juntarse quedó presente y Ochako caminó junto a Katsuki hacia el palier de ascensores. Era cerca de la una de la mañana cuando se percató de la hora.

―Creo que hoy fue el día que perdí toda mí dignidad ―Dijo divertida Ochako una vez estuvieron dentro de la cabina. Uraraka se daba cuenta que el hombre no medió palabra con ella en el trayecto, le resultó extraño y hasta un poco preocupante.

Ingresaron al departamento, encendió las luces y vio a Katsuki dirigirse al baño sin decir nada más. Comenzaba a pensar que quizá no fue una buena idea bailar frente a sus amigos, además de que lo vieron salir con ella tras la fiesta. ¿Podría estar molesto con ella?

Mientras tanto, Katsuki tenía otro asunto qué atender. Intentó mostrarse sereno todo el tiempo que pudo, no quería mirar a Ochako en ningún momento hasta llegar al departamento, pero incluso allí, su cuerpo seguía responderle en forma. Lo primero que hizo al llegar a su casa fue ingresó al baño, abrió el grifo para mojarse un poco la cara y tratar de calmarse. Sentía cómo su pantalón se ajustaba a cada segundo y eso lo ponía de peor humor.

Todo por culpa del idiota de Kaminari que convenció a Ochako de bailar sobre la mesa. Levantó sus ojos hacia el espejo del baño y vio su rostro sornojado. Carajo, ver a Uraraka bailando de esa manera y mirarlo de pronto, su erección despertó y él no tuvo mejor idea que devorarla con la mirada. Necesitaba calmarse y tratar de bajar la calentura de su cuerpo.

Un par de golpes en la puerta lo sobresaltaron. Escuchó la voz de Ochako.

¿Bakugo, estás bien? ―Inquirió preocupada.

―No te preocupes ―Respondió él. No podía permanecer mucho tiempo allí sin llamar su atención. Tampoco podía salir con una erección frente a ella.

Bajó la vista a sus pantalones y maldijo todo lo que conocía. Necesitaba pensar en cosas que le hagan bajar su erección. Aspiró profundo, contuvo el aliento un momento para dejarlo salir. Su mente era un torbellino de pensamientos que intentaban descender el tamaño de miembro oculto en sus pantalones. Pensar en el trabajo, la cocina, incluso en sus problemas familiares fueron suficientes para calmar un poco su cuerpo.

Abrió la puerta una vez estuvo seguro que no llamaría la atención de Ochako, pero entonces la vio sentada sobre la mesa del comedor con un pedazo de pie de limón en la boca. Ella lo vio y se sonrojó notoriamente. Carajo que era hermosa.

―¡Lo siento, no quise comer tu tarta! ―Dijo de inmediato Ochako viéndolo acercarse a ella―. Sólo quería algo dulce para bajar un poco la borrachera.

Él asintió pasando de ella para ir a servirse un vaso de agua, su cuerpo regresó a su entero control para su alivio. Escuchó la voz de Ochako nuevamente.

―¿Quieres acompañarme? ―Él se giró a verla, ella seguía sentada en la mesa extendiendo un poco la bandeja con el pie de limón―. No quiero comerlo sola.

La miró allí sentada con esa mirada en su rostro. No podía negarse. Se acercó a ella y se sentó en la silla frente a ella, la sonreír y él sólo le dedicó una mueca ladina. Se llevó un pequeño pedazo del pie a la boca y saboreó con gusto. Ochako era una excelente chef y repostera, tenía un gusto magnífico y ese pie sólo confirmaba lo que ya sabía.

―¿Te gusta?

―No está mal ―Respondió y ella rodó los ojos.

Estuvieron un momento en silencio, ella mecía sus piernas en el aire para delante y para atrás, tenía la vista puesta en sus pies descalzos que aparecían y desaparecían de su vista a medida que los movía. Katsuki, por su parte, observaba la sala frente a ellos, intentando no mirarla a ella.

―¿Estás molesto conmigo? ―Preguntó entonces la mujer y él no pudo evitar mirarla con sorpresa. Ella se encogió de hombros―. No me has hablado mucho desde que regresamos. ¿Tan penoso fue mi baile?

Katsuki la miró un momento intentando encontrar la gracia en sus palabras, pero en verdad ella creía que él estaba molesto por verla bailar. Es verdad, estaba molesto pero con sí mismo porque no pudo controlar su cuerpo cuando la vio de esa manera, bailando como si no existiese nada más, siendo ella tan ligera y sensual.

Esbozó una sonrisa ladina.

―Me provocas muchas cosas, Cara de Ángel ―Respondió él sin apartar su mirada de la mujer―, cosas que no me animo a admitir aún… Pero no creo que pena sea una de esas.

―¿Por qué nunca me lo dijiste? ―Preguntó ella y él sonrió por lo bajo.

―¿Acaso habría cambiado algo?

Ochako no dijo nada, de hecho, ninguno dijo nada; sus miradas lo decían todo. Ella no lo pensó mucho para tomar el cuello de la camisa de Katsuki y jalarlo hacia ella, lo tomó desprevenido. Atrapó los labios de su jefe con los propios, el impacto fue brusco pero ella lo fue suavizando con su tacto. Él no pudo resistirse, de hecho, no le importó que su mano terminara sobre el pie de limón aplastándolo y llenándose con crema de limón, tenía los labios de Ochako contra los propios y nada más le importaba.

Ella rodeó su cuello con sus brazos, él se enfrascaba en saborear el dulce gusto a limón que hallaba en los labios de Ochako, sentía la lengua de la mujer jugar con la suya y el calor volvió a subir por él pero ésta vez, no le importó disimularlo. Se separaron un momento, se miraron a los ojos y ambos tenían en claro que él no era el único cuyo cuerpo exigía atención.

Ochako se percató de su mano llena de crema y echó a reír para tomarlo entre sus manos.

―Creo que tendrás que hornearme otro ―Dijo Katsuki sin borrar su sonrisa de los labios―. Éste se echó a perder.

―¿De verdad? ―Preguntó ella untando un poco de crema en su dedo para dirigirla a la mejilla de Katsuki.

―¡Hey, qué mierda!

Ella echó a reír con ganas y él volvió a besarla, acercando su mano llena de crema al rostro de Ochako para mancharla. Ella pegó un gritillo de sorpresa al sentirlo, apartándose de él. Katsuki rio por lo bajo al verla manchada. La vio fruncir el ceño fingiendo enfado, él sólo levantó una ceja.

―¿Qué? ¿Planeas intimidarme?

―Puede ser ―Respondió Ochako. Ella se llevó los dedos del hombre a sus labios y se los metió a la boca con cuidado, saboreando la crema entre éstos. Katsuki dejó de sonreír cuando la vio engullendo sus dedos y apreció la mirada lasciva en sus ojos―. Dime… ¿Te intimido?

Con su mano libre, la empujó ligeramente hasta recostarla sobre la mesa, levantó su blusa hasta por debajo de sus senos y fue untando crema sobre la piel de su abdomen. La escuchaba suspirar, la veía mordiéndose los labios ante la frescura de la crema y la sensación que le provocaban sus dedos sobre su piel.

―Bastante ―Susurró entonces para acercar su lengua por el camino con crema de limón que dejó sobre su abdomen.

La oía estremecerse ante su lengua pero entonces, la vio desprender los botones de su blusa, dejando al descubierto su bonito brassier blanco de encaje. Él detuvo los movimientos con su lengua para apreciar su rostro sonrojado y sus pezones erectos bajo la tela de su ropa interior. Sonrió para sí.

Acercó su boca a uno de sus senos y por encima de la tela, comenzó a dibujar círculos sobre su pezón, mientras que realizaba el mismo movimiento sobre el otro con sus dedos. Levantó sus ojos hacia ella, Ochako tenía los ojos cerrados, mordiéndose los labios ante la sensación que le producía sus caricias. Introdujo el pezón entre sus dientes y mordisqueó ligeramente para escucharla chillar de sorpresa.

Bajó la tela del brassier hasta dejar expuestos sus pechos con rosados pezones apuntando al aire. Sopló sobre uno de ellos, erizándole la piel. La escuchó suspirar, él tomó ambos pechos con sus manos y llevó sus labios a la unión entre éstos, fue lamiendo a cada uno, fue introduciéndolos en su boca a un ritmo que comenzaba a desesperar a Ochako.

―Bakugo… ―La escuchó suplicar, él no se detuvo. Lamió, succionó, mordió cada pecho por igual como siempre quiso hacerlo desde el momento en el que la vio desnuda en su baño―. Bakugo… ―Volvió a repetir para tomar una de sus manos y llevarla hacia el inicio de sus shorts rosas. Él comprendió el mensaje pero no se molestó en hacerle caso.

―Di mi nombre ―Susurró él a su oído sin borrar su sonrisa de los labios. Ella lo miró a los ojos, los tenía más oscuros, más profundos, delatando la excitación que abrazaba cada célula en ella.

―Katsuki ―Respondió y él fue dejando un camino de besos hasta llegar a su ombligo.

Desabrochó el botón de los shorts de Ochako y se los quitó con rapidez, dejándola sólo con su ropa interior blanca, podía ver cuán excitada estaba por la humedad en su prenda. Sonrió para sí, llevándose nuevamente una mano hacia el destrozado pie de limón y untando un poco de crema, fue cubriendo un camino hasta el inicio de su ropa interior. Sus labios volvieron a descender hasta su piel y su lengua degustaba la crema junto al sabor que la propia piel de Ochako poseía.

La mujer subió ambos pies sobre el borde la mesa, abriéndole camino a Katsuki con mayor facilidad. Él dirigió una de sus manos hacia su intimidad y por encima de la prenda que la cubría, fue masajeando la zona, permitiéndose observar el sinfín de reacciones que provocaba en Ochako. Era una vista que lo ponía cada vez más duro.

Apartó la tela hacia un lado para que sus dedos hallaran comodidad cuando continuaron con su estimulación sobre la intimidad de la mujer, pero con un ritmo lento y acentuado en su clítoris.

Escuchaba Ochako gemir y pidiéndole que continuara, que siguiera tocándola de ese modo. La veía abriendo más sus muslos mientras erguía su espalda buscando sentir a profundidad aquella sensación. Introdujo un par de dedos entonces, mientras que con su pulgar seguía estimulando su clítoris. Adoraba verla moviéndose por el placer que recibía, la sentía tan bien que eso aumentaba su erección. Se curvó sobre ella para llevar sus labios a su vagina y continuar su estimulación con su lengua, introduciéndola en su cavidad sin dejar de incitar su zona erógena con sus dedos.

Ochako se llevó ambas manos hacia el cabello de Katsuki, introduciendo sus dedos entre sus hebras y jalando de éstas a medida que las oleadas de placer la hacían sucumbir. Estaba próxima a su orgasmo y necesitaba aumentar la velocidad. Él lo comprendió cuando sintió cómo estironeaba sus cabellos, le gustaba sentirla así, tan salvaje, tan sumida en sus instintos tan primarios que dejó de introducir su lengua en su vagina para concentrarse en su clítoris, hacía movimientos circulares en distintas velocidades para retrasar un poco su venida y jugar con ella. Introdujo de vuelta sus dedos, pero con movimientos más marcados, la sentía venirse en cualquier momento así que se llevó su boca a su vagina. No tardó mucho en venirse en él, haciéndolo saborearla a profundidad.

Ochako volcó su cabeza sobre la mesa, exhalando grandes bocanadas de aire. Estaba exhausta y eso era digno de ver. Él se cernió sobre ella para ver su rostro salpicado por el orgasmo que le provocó. Sonrió al verla tan sonrojada y con los labios entreabiertos intentando recuperar el aliento.

―Eres hermosa ―Dijo él antes de volver a besarla. Ella le correspondió, enredando sus piernas en su cintura y apretándolo contra ella, sintió la gran erección que tenía.

―Y tú necesitas atención ahora ―Respondió ella alejándose de él para mirarlo a los ojos―. Vamos al sofá.

Él no se opuso a la idea, así que la ayudó a bajar de la mesa para ir hacia la sala. Ochako lo empujó sobre el sofá y él no esperó a desprender sus pantalones quitándoselos. Uraraka fue consciente de la condición de Katsuki al ver cuán duro estaba por debajo de sus boxers.

―¿Llevas así desde hace un rato?

―Desde que subiste a la mesa de Mina ―Respondió él encogiéndose de hombros. Ella sonrió y besó sus labios para ayudarlo a quitarse su camisa.

Bakugo abrió sus piernas cuando se deshizo de su ropa interior y Ochako se acomodó entre ellas. Tomó su hombría entre sus manos y con su lengua, fue dibujando un camino desde su punta hasta sus testículos, lo sentía tensarse en su sitio ante cada lamida. Dio una larga sesión de lamidas en su punta estimulándola un buen rato para luego pasar esa misma atención a los testículos bien duros del hombre.

Katsuki dejó escapar un gemido al sentirla lamiendo uno de sus testículos. Una de sus manos fue a la cabeza de la mujer para alentarla a continuar, se sentía tan bien. Ochako no ignoró aquel pedido así que tras terminar con sus testículos, regresó a su pene para introducirlo en su boca, golpeando un poco su garganta. Katsuki se estremecía ante la sensación, seguía con su mano sobre la cabeza de Ochako y fue presionando un poco para que introducirse un poco más en su boca. Ochako fue lagrimeando un poco ante aquella intromisión pero continuó su felación.

―Ven encima de mí ―Exigió el hombre con su ronca voz a consecuencia de la excitación que traía encima―. Quiero sentirte mejor.

Ochako se deshizo de su brassier y sus panties para acomodarse sobre Katsuki, sus rodillas a cada lado de las caderas del hombre para ubicarse mejor. Él tomó los senos de Ochako entre sus manos y volvió a engullir uno de ellos en su boca cuando sintió cómo Uraraka se introducía su pene dentro suyo. La mujer contuvo el aliento al tenerlo dentro para acostumbrarse a su tamaño y de a poco, fue moviéndose, arqueando la espalda al sentir la lengua del hombre en sus pezones.

―¿Estás bien? ―Preguntó Katsuki entre suspiros, ella asintió en silencio, disfrutando los espasmos de placer que le producía el miembro de Bakugo en su interior.

Él se llevó sus manos a la pequeña cintura de Ochako y modulando sus movimientos de manera rítmica, acentuando sus penetraciones y escuchándola gemir con mayor fuerza. Levantó sus ojos hacia ella, viendo cómo sus senos saltaban a cada embestida, su rostro seguía tan sonrojado y sus labios entreabiertos lo llamaban a besarla.

La atrajo hacia él, la besó con ganas, como si estuviese degustando su platillo favorito, con la satisfacción de que querría más después. Ella pegó sus pechos contra el suyo propio y rodeó su cuello con sus brazos, acelerando el ritmo, moviendo sus caderas de adelante para atrás, sintiendo mejor el pene de Katsuki en su interior, golpeándola de una manera que llegaba tan profundo.

Katsuki tomó el cabello de Ochako y lo jaló hacia atrás para alejar su rostro de él y permitirle besar y morder su cuello. Dejó un camino de mordidas en su cuello hasta la naciente de sus pechos y Ochako no dejaba de gemir al sentir aquella brutalidad, era la primera vez que la hacían sentir de ese modo, que la lamían y mordían de tal manera que el dolor se volvía placer. Ella pidió más y él fue arremetiendo palmadas fuertes en una de sus nalgas, sorprendiéndola pero excitándola aún más.

Soltó su cabello y volvió a traerla hacia él para besarla, acentuando los golpes en su trasero que a cada impacto, ella gemía en su boca. Los golpes se volvieron uñas hincando su piel, desde su espalda hasta sus nalgas, ella arqueaba su espalda ante la sensación que le dejaba el modo en el que él le daba placer.

Ella volvió a besarlo pero ésta vez, fue mordiendo y estirando los labios de Katsuki, lo vio sonreír.

―Esa es mi chica ―Dijo cuando ella lo soltó y volvió a darle otra nalgada.

Ochako lo miró entre excitación y cariño tras sus palabras, así que fue descendiendo un camino de besos desde sus labios hacia su cuello, dejando chupones en su trayecto. Ambos estaban en la cumbre del placer, entre mordidas y arañazos, sentían que en cualquier momento estallarían y era verdad, el orgasmo estaba a sólo unos segundos más.

Katsuki rodeó con sus brazos a Ochako para ponerse de pie con ella encima, sorprendiéndola.

―¿Katsuki? ―Preguntó en un hilo de voz.

―Quiero verte acabar ―Respondió y la depositó con cuidado sobre el sofá para ubicarse de vuelta en ella y acomodando sus piernas sobre sus hombros, aceleró sus embestidas.

Ochako sentía cómo su cuerpo sucumbía al orgasmo al mismo tiempo que Katsuki, éste se acercó aún más a ella para dar las últimas embestidas antes de que acabara viniéndose en su interior. Ochako exhaló un gemido largo y agudo cuando lo sintió correrse dentro y ella se vino un segundo después, abrazándose a él. Katsuki se acomodó sobre ella sin salir de su interior cuando aún los espasmos de placer recorrían sus sudados cuerpos.

Ella dirigió sus manos hacia el rostro perlado del hombre y apartó los cabellos rubios que se impregnaban en su frente, él sonrió a la mujer al sentir su tacto. La besó un largo rato, sin apartarse ni un centímetro.

―Carajo, si sabía que terminaríamos así, no me hubiera demorado tanto tiempo en hacerlo ―Comentó Katsuki y ella echó a reír.

―Nos hubiéramos ahorrado algunas peleas.

―El sexo es mejor con peleas de por medio ―Respondió él y la besó con dulzura en los labios―. Eres lo mejor que me pasó en mucho tiempo, Ochako.

La castaña lo abrazó y él descansó su cabeza entre sus pechos.

―No quiero quedarme dormida con tanta crema en mí ―Dijo Ochako moviéndose un poco. Katsuki salió de su interior, sonriéndole.

―Me lo hubieras dicho, pude haber terminado afuera ―Ella golpeó su hombro intentando ocultar su sonrojo. Él la ayudó a ponerse de pie y fueron juntos al baño.

Los besos bajo la ducha y las caricias entre jabón y shampoo no faltaron, las risas y mordidas tampoco. Cuando salieron de allí, la cama de Katsuki los recibió a ambos, ella se puso una camiseta suya y él sólo unos bóxers limpios para recostarse a su lado.

Bakugo acomodó el cabello de Uraraka al tenerla a su lado, ella no dejaba de mirarlo como si fuese lo mejor que tenía frente a ella y en parte, era cierto. Besó sus labios y lo atrajo hacia sí, él se abrazó a ella para fundirse de inmediato en sueños. Ambos estaban agotados, una semana de trabajo exhaustivo y una noche de sexo con sabor a limón que ningún esperaba.


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¡Feliz Kacchako Day para todxs! :3

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