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ハニー (Hani "Cariño")

"Palabras dulces que seducen, expresiones sencillas que hacen latir con fuerza el corazón..."

[...]

—Una semana en el hospital y otra semana en casa es tiempo suficiente, ademas ambos tenemos mucho trabajo por hacer— discutía con su suave voz, la esposa del Hokage.

—Hinata... por lo visto no podre detenerte...— suspiro derrotado— dejare que vuelvas a trabajar, pero eso si, al primer malestar que sientas quiero que me llames— pidió terminando de desayunar, ella asintió dejando de fruncir el ceño, para mostrar una sonrisa.

A Kakashi se le hacia divertido ver la cara de enojo de su esposa, si tan solo supiera que parecía una niñita haciendo berrinche, se veía tan linda que no lograba ponerse serio.

Esa semana en casa había sido un poco difícil, el tema había quedado censurado, Hinata pidió no volver a hablar de ello, pero era obvio que eso tardaría muchísimo en sanar, cada tarde al llegar a casa Kakashi encontraba a su esposa en el jardín siempre en la misma posición, con la vista clavada en el estanque y las lagrimas deslizandonse por las mejillas.

Solo una vez intento consolarla, pero de inmediato fue rechazado, ella intentaba por todos los medios demostrar que todo estaba bien, pero sabía que no era así, por las noches los sollozos provenientes del baño, le hacían darse cuenta que ella no asimilaría esa perdida tan pronto, quizás volver al trabajo si le haría bien, mantener la mente ocupada en otras cosas le harían olvidar por un momento la perdida, pensaba él, viendo como su esposa alistaba dos bentos para el almuerzo.

—Si todo resulta bien, te invito a una cita al salir del trabajo— comento Kakashi, causando un respingo en su esposa que casi deja caer los bentos ante la propuesta.

—¿U...Una Ci...ci... cita?— pregunto con el rostro enrojecido.

—Si, una cita— respondió lentamente, causando un nerviosismo mas agudo en ella, lo cual le pareció lindo— Desde que nos casamos no hemos tenido mucho tiempo solo para los dos, así que pensaba que sería bueno compartir mas tiempo juntos haciendo cosas que nos gusten— Se acerco hasta donde ella estaba, seguía de espaldas colocando la comida en los bentos —¿Que dices?— le susurro al oído, provocando un temblor en ella.

—H-Hai— asintió, con el corazón acelerado.

Kakashi adoraba verla así de nerviosa, quizás nunca cambiaría esa parte de ella, lo cual le parecía bien, no se cansaría de hacerla sonrojar y ponerla nerviosa.

Desde la fiesta a la que asistieron de la Mizukage, había transcurrido mes y medio, para ese entonces ya tenían cuatro meses de casados, los cuales fueron tan amargos por las malas noticias y poco avance entre la pareja, si tuvieron una noche candente, pero Kakashi aun cargaba con la culpa, ese vino fue lo que hizo de las suyas, pues el también lo ingirió, pero al igual que su esposa solo dio un sorbo, haciendo que la locura entre ambos se desatara con mas intensidad.

Era momento de cambiar todo ese raro y obligado inicio entre ellos, era momento de dejar ir todo lo malo y enfocarse en enamorar a su esposa.

Naruto ya sabía lo que sentía, no fue el mejor momento para hacerle la confesión, pero daba igual, lo importante ahora era hacer que su esposa lo amara.

Salieron juntos de la casa, el fue a dejarla hasta el hospital, no quería que ella tuviese algún inconveniente en el camino, la mañana se sentía fresca, era primavera, así que todo estaba floreciendo, charlaban de cosas triviales, de vez en cuando ella sonreía por alguna ocurrencia de él, era feliz viéndola reír de esa forma, nadie sospecharía que se la ha pasado noches enteras entre lagrimas y culpas.

Esa era su nueva misión, conservar esa sonrisa que le erizaba la piel.

—Kakashi-san— detuvieron su andar al llegar al hospital—Gracias— susurro, dejando a la vista un leve rubor en sus pálidas mejillas.

El se acerco a ella, para dar un suave beso en la frente de su esposa, por instinto ella cerro los ojos, disfrutando de ese roce en su piel.

—agradece mas tarde, cuando venga por ti— se despidió de ella, dejándola mas sonrojada que al inicio.

El corazón de Hinata latía con fuerza tuvo que posar las manos sobre su pecho, para evitar que se saliera, ya no podía seguir ignorando ese sentimiento, tampoco esa sensación en su cuerpo, cada vez que el estaba cerca, el mundo parecía tomar otro color, incluso sus días mas oscuros fueron iluminados por ese hombre con quien tenia un lazo para toda la vida, era aun muy pronto para decir que aquello era amor, pero sin duda algo se estaba formando y a ella se le hacia imposible seguir actuando como si no sintiera nada por él.

—Hinata...— escucho una voz familiar musitar su nombre.

Giro un poco para ver al rubio que la llamo, "...Naruto..." su mente hizo un click al darse cuenta que en todo ese tiempo no pensó en él, por mas triste que estuvo no lo extraño ¿Hace cuanto no lo pensaba?

—Naruto-kun— respondió viendo esos ojos azules que antes la hubieran derretido, pero para su sorpresa, esta vez solo causaron un poco de tristeza, mas no la suficiente como para descolar sus emociones.

—Hinata, he vuelto— intento sonreír como siempre, pero mas parecía una mueca de amargura, ella no se emociono al verlo, eso era extraño—Te he extrañado tanto— la abrazo con fuerza en un acto apresurado, espero tanto por tenerla junto a él.

La morena solo atino a soltarse de la forma mas respetuosa posible, desviando la mirada al lugar donde la figura de su esposo desaparecía, coloco distancia al dar un par de pasos atrás.

—Que bueno verte, creí que tardarías mas tiempo en tu misión— cambio el tema, para evitar el abrazo.

—Hina-chan, ¿tu me extrañaste?— su voz cargaba confusión por el actuar desinteresado de la morena.

—Por supuesto, todos en la aldea lo hicimos, eres el héroe de la Aldea— evito el "yo" cosa que no paso desapercibida para el rubio haciéndolo sentir un hueco en su pecho— ¿Viniste al chequeo de Sakura-san? Es bueno que estés presente en el crecimiento del bebe, Tsunade-sama dice que sera muy fuerte, yo espero que así sea— simulo una sonrisa, para evitar hablar de cosas mas personales.

—Hina... yo, quiero necesito hablar contigo, se que es un poco egoísta de mi parte, pero en verdad necesito...—

—Hinata— exclamo Shizune corriendo hasta donde se encontraba la morena junto al rubio — Que bueno que te encuentro, Lady Tsunade quiere verte, ¡Oh! Buen día Naruto, Sakura esta dentro, debes ir a su lado—

Ambos asintieron, caminando junto a Shizune, Hinata agradecía internamente por la interrupción, al entrar al hospital tomaron caminos diferentes, al sentirse sola, la azabache logro dejar salir un suspiro de alivio, seguía firme en no querer hablar con Naruto, eso le seguía afectando y con los hechos recientes era un poco difícil para ella.

Frente a la puerta de la oficina de Tsunade, se quedo esperando que le autorizara a pasar luego de tocar un par de veces.

—Buen día Lady Tsunade— le reverencio antes de ingresar.

—Buen día Hinata, pasa por favor— le indico señalandole que tomase asiento, mientras ella seguía leyendo unos documentos— Me alegra que estés por aquí, iré directo al grano para no hacerte perder el tiempo, hay dos cosas que necesito informarte, la primera es que tu tiempo de trabajo en el hospital sera menor, al menos por tres semanas mas, tu cuerpo aun no esta del todo bien, la herida en tu pierna contenía veneno, uno muy potente que posiblemente muestre sus efectos en una semana mas por ello no puedo arriesgarte, trabajaras solo por las mañanas, lo segundo es que si estas pensando en tener un bebe pronto, no sera posible, como te dije antes el veneno que aun reside en tu organismo es muy potente, tanto que tu útero quedo dañado, necesitas al menos un año para que el tejido logre regenerarse—

Hinata estaba un poco confundida con las palabras de Tsunade, ese tema seguía siendo incomodo para ella, le preocupaba un poco el no poder ser capaz de darle descendencia a su esposo, una mujer que no podía dar hijos era considerada una inútil, de por si su clan ya la consideraba alguien sin mucho valor, y si su padre se enteraba de esto, era capaz de anular el matrimonio y exiliarla del clan, para evitar la vergüenza que ella causaría.

Si esto fuera poco, la sola idea de volver a fracasar con una tarea que debería ser natural para ella le daba pánico. No sabia si sentirse triste o alegre, pues tenía mas tiempo para poder llevar un proceso sin problemas en el futuro, pero estaba la otra parte, que era mucho tiempo sin un heredero, cuando en su clan, todas las mujeres prácticamente se embarazaban en el primer mes de matrimonio y ella ya tenía cuatro meses sin dar frutos.

—Hinata— la saco de sus cavilaciones Tsunade— quiero que entiendas bien lo que estoy diciendo, si te embarazas antes del año, hay un 70% de posibilidades que ese embarazo no culmine o que tu vida este en peligro, por el momento puedes disfrutar de vida sexual, pero necesitaras usar protección, ¿de acuerdo?—

—Si, comprendo la situación, no se preocupe Tsunade-sama, tendré mucho cuidado— la melancólica sonrisa en el rostro de la morena no paso desapercibida para la rubia, sabia que todo esto le afectaría en gran manera, mas aun conociendo lo extremistas que son en su clan.

Las rondas en el hospital eran tranquilas, entre los primeros pacientes por ver estaba la persona que menos quería ver, pero debía ser profesional y no dejarse llevar por su intereses emocionales.

Suspiro hondo, antes de ingresar al consultorio, saludo a la pareja presente sin hablar nada personal, mientras leía el archivo medico de la peli-rosa, el rubio presente sentía una enorme incomodidad, al tener a la esposa y al amor de su vida frente a él, moría de ganas por que Sakura saliera con cualquier excusa para así quedarse a solas con la morena.

—¿Quieren saber si es niño o niña?— pregunto Hinata mientras hacia el ultrasonido, le alegraba ver que ese bebe porque se esforzó tanto estuviese bien, por lo menos logro salvar la felicidad de alguien mas. — Ya tiene seis meses de gestación, esta creciendo muy bien— siguio comentando al no tener respuesta a la primera pregunta.

—Todo gracias a ti, si no fuese porque arriesgaste tu vida para salvarnos, no se que...—

—por el momento eso sería todo— le interrumpió Hinata, no era necesario hablar de mas con los Uzumaki— puedes ponerte tu ropa, pronto vendrá una enfermera para entregarles las vitaminas que necesitas, fue un gusto poder ayudarles, con su permiso— se despidió sin dejar que ninguno de ellos dijera algo mas.

Necesitaba aire, mentiría si actuar de forma tan frívola le agrado, para nada fue así, sus manos temblaban y el escozor en sus ojos era casi imposible de contener, se dirigió con prisa hasta la azotea del hospital, llegando allí, seco las pocas lagrimas rebeldes que se atrevieron a salir, respiraba hondo y luego soltaba el aire despacio, en un intento de calmar sus nervios, vaya primer día de trabajo...

...

...

Estaba por terminar sus labores, mirando el reloj que pronto daría la una de la tarde, esa era su nueva hora de salida, ensimismada viendo la hora no se percato cuando ingreso Ko.

—Hinata-sama— le llamo Ko un par de veces sin tener la atención de la morena— Hinata-sama— insistió, esta vez tocándole el hombro.

—¡Ko!— dio un leve respingo al darse cuenta de que había perdido la noción del tiempo— ¿Que te trae por aquí? ¿Estas bien, te duele algo?— le cuestiono, al creer que necesitaba atención medica.

—No se preocupe señorita, todo esta bien, he venido porque su padre y el consejo desean verla, la reunión sera en la mansión dentro de una hora— le informo.

—Gracias por informarme Ko, ¿Hokage-sama ya fue informado?—

—No, Hiashi-sama, me ordeno solo llamarla a usted, al parecer son asuntos internos del clan—

Su estomago empezó a doler con ese comentario, sabía que no sería nada bueno para ella, para que el consejo la mandase a llamar significaban malas noticias, le aterraba volver a la mansión.

—Entiendo, aun tengo tiempo para ir a casa y ducharme, estaré allí en la hora acordada—

Las cosas empezaban a tensarse, pero era inevitable, lo mejor era enfrentar al consejo y escuchar que otra cosa a parte de su existencia les tenia molestos.

...

...

...

Tal como Kakashi se lo dijo, paso por ella al hospital, sin dudar lo recibió con una hermosa sonrisa, era reconfortante encontrar a quien le daba paz luego de tan caótico día.

—Si vas a recibirme así siempre, me asegurare de venir por ti todos los días— comento ante la sorpresa del abrazo que le dio su esposa.

—lo siento...— musito avergonzada, soltándose al darse cuenta de su actuar.

—No te disculpes, ven— antes de que ella pusiera mas distancia la abrazo aspirando el aroma del cabello de ella— tuve un mal día, dejame recargar fuerzas— musito cansado.

Hinata sonrío, aceptando el abrazo y correspondiendolo, era bueno encontrar un refugio después de tanta presión. El gruñir del estomago de la morena hizo que Kakashi soltara una sonora carcajada.

—Creo que también necesitamos comer— la vergüenza se apodero de ella, ahora que recordaba, solo ingirió el desayuno, tan sumida en sus preocupaciones estaba que se olvido de comer.

—H-Hai— respondió cabizbaja.

Tomados de las manos, se dirigieron a un restaurante, pidiendo ambos sus platillos favoritos, el lugar era muy tranquilo, no era tan lujoso como a los que visitaron antes, pero se sentía acogedor y el aroma de la comida era exquisito.

—La próxima vez te llevare a un mejor lugar— se rasco la cabeza un poco nervioso al ver como su esposa observaba atenta el lugar.

—¡N-No...!— exclamo ella con un leve sonrojo en sus mejillas— este lugar esta bien, solo observaba los colores, me resultaron muy lindos— bajo la cabeza al sentir que ofendió a su esposo.— La verdad... es que no necesita llevarme a lugares caros, me basta con que el ambiente sea acogedor y que la comida sea buena— comentaba por lo bajo.

—Lo se, se que te gustan las cosas sencillas, pero te he llevado a lugares así porque quiero consentirte, para los Hyuga eres la princesa del Byakugan, pero para mi, eres mi reina...— al instante la chica se puso mas roja que un tomate— y lo de hoy es solo porque es el único lugar donde preparan mi comida favorita de la forma que a mi me gusta— sonrío ante las torpes acciones de su esposa, quien no lograba disimular su estado.

La comida continuo entre comentarios que hacían sonrojar e incomodar a Hinata, cosa que Kakashi hacia adrede, solo para ver ese rubor en las mejillas de ella, se veía tan inocente así que le era gratificante el observarla.

—Ven, hay algo que quería darte— la tomo de la mano ingresando a la florería Yamanaka.

—Bienvenido, en un momento le atiendo— se escucho la voz de Ino — Hokage-sama, Hinata-chan, que gusto verlos— se acerco a abrazar a la morena— ¿En que puedo ayudar a la joven pareja?— miro con picardía a Kakashi, dándole un leve toque con el codo.

—Vengo por lo que encargue esta mañana—

—Claro, ya esta listo— decía ingresando al invernadero dentro de la florería.— Aquí esta, tal como lo pidió— le extendió un hermoso ramo de lirios blancos con girasoles— Vinieron a tiempo, estaba por cerrar—

—Muchas gracias Ino— agradeció para voltear al lado de su esposa que estaba contemplando las demás flores— Hinata...— le llamo, haciendo que ella le pusiera atención— esto es para ti— extendió el ramo de flores, haciéndola sonrojarse aun mas que cuando estuvieron en el restaurante.

—...Gracias...— susurro abrazando el ramo de flores — N-no se...co...como agradecerle, es un gesto muy lindo de su parte— decía sin mirarlo, seguía anonadada con el detalle.

—Al contrario, soy yo quien esta agradecido contigo, soy muy dichoso al tenerte como mi esposa, esa es la mejor recompensa que la vida me dio—

—¡Kyaaa!— el grito de Ino rompió la burbuja romántica de la pareja— Hokage-sama, es tan romántico... Vamos, Hina-chan, contestale— decía casi bailando de emoción tras el mostrador.

Hinata no supo que decir, solo atinaba que en cualquier segundo se desmayaría, el corazón le latía con fuerza, esas palabras erizaron su piel, sintiendo como una leve sensación de electricidad recorrer su espina dorsal.

—Vamos— la tomo de la mano para salir de ese lugar, el ambiente ya no era igual, ademas se sentía un poco avergonzado por la intromisión de Ino.

Avanzaron un poco hasta llegar al centro de la aldea, cerca de muchas tiendas de ropa.

—Kakashi-san, si no le molesta me gustaría buscar un regalo, hace tiempo que quiero visitar a mi sensei y quiero llevarle un presente a la pequeña Mirai— se detuvo justo en una tienda de ropa y accesorios para bebe.

—Me parece buena idea, te acompaño—

Entraron a diferentes tiendas buscando el regalo indicado para la pequeña Sarutobi, la mayoría solo tenia ropa para niños, tardaron un poco hasta que al fin encontraron la tienda indicada, desde que entraron Hinata no dejo de expresar la emoción que sentía al ver tantas cosas lindas.

—Es una pena que a la pequeña Mirai ya no le queden— susurro cansina, al sostener unos zapatitos estilo ballet para bebe de unos seis meses.

—Puedes comprarlos si te gustan— le indico su esposo.

—Pero no tengo a quien dárselos— quizás si tenia, ...al hijo de los Uzumaki... pensó, pero no sería capaz de regalarles algo, su mirada se oscureció por un leve instante que fue perceptible para Kakashi.

Se acerco a ella, abrazándola por la espalda, envolviéndola con sus brazos a la altura de la cintura de ella.

—Compra todo lo que te guste, llegara el tiempo en que tengamos a quien darle todo, no importa el tiempo que debamos esperar, estoy seguro que tendremos un miembro en la familia a quien le queden todo lo que elijas— ella se estremeció un poco, conmovida dejo salir un par de lagrimas—Tranquila, todo sera a su tiempo, pero no esta demás adelantar unas cuantas cosas—

—Gracias— alcanzo a decir, estaba muy sensible, los consejos de Tsunade, y la conversación con su padre la tenían nerviosa, pero agradecía por las palabras que su esposo tenía siempre en el momento correcto.

La pareja estaba sumida en sus pensares disfrutando de ese cálido abrazo que ambos necesitaban para darse fuerzas, ninguno de los dos sabia lo que rondaba en la cabeza del otro, pero sabían como apagar esa tristeza con un simple acto.

Las exclamaciones en el pasillo de la par, les llamo la atención, pues la voz de Ino era la mas escandalosa.

Desde donde estaban, escuchaban los que las dos chicas hablaban.

—No seas terca frente, hay que hacer una fiesta antes del nacimiento del bebe, ya solo te quedan tres meses, cuando tengas la barriga mas grande ni siquiera podrás moverte, es el momento adecuado para hacer el festejo—

—No lo sé, es que Naruto saldrá en una misión pronto y quiero que él este presente—

—Siempre pones una excusa diferente, a mi no tienes que mentirme, se bien que no te interesa que Naruto este presente, solo no quieres hacer nada—

—Tienes razón, no me interesa el festejo, ni siquiera se si quiero a este bebe...—

—¡Sakura! ¿acaso estas demente? ¿como puedes hablar tan a la ligera de tu bebe— Ino no salia de su sorpresa, sabia que su amiga era algo cruel, pero hablar así de su propio hijo se le hacia un poco malvado.

—Dijiste que no puedo mentirte, pues esa es la verdad, sabes algo mas, cuando fueron a buscarme deseaba que se atrasaran un poco mas, estoy harta de la compasión y felicidad fingida, hubiera sido mejor si perdía al bebe...—

El sonido de un golpe impactando con la mejilla de la peli-rosa interrumpió sus palabras.

—¡Hinata!— exclamo la rubia presente.

—Deberías ser mas agradecida con lo que tienes, no todos pueden disfrutar de la dicha que posees, tienes el amor de alguien que ha estado pendiente de ti toda su vida y ahora también una vida que se esta gestando dentro de ti... deja de ser egoísta y pensar solo en ti, ya tienes todo— las palabras de Hinata sonaron duras, por sus mejillas se deslizaban unas lagrimas amargas que no logro contener.

Ella estaba allí, con miles de preocupaciones y heridas que no lograban sanar, pero ese ultimo comentario que salio de la boca de Sakura fue el detonante de su furia.

—¿Que sucede?— pregunto un Naruto confundido, al ver a Hinata llorando y a Sakura sobando su mejilla.

—Ya tienes una familia, no reniegues de tu dicha— musito para alejarse.

Kakashi estaba sorprendido por lo ocurrido, al igual que las chicas, pero comprendía bien el sentimiento de Hinata, no hablo, solo se limito a sacarla de la tienda y abrazarla estando fuera de ella.

—¿Pueden explicarme que pasa?— volvió a preguntar Naruto.

—yo que se, Hinata enloqueció, se que debe estar molesta porque la dejaste, pero esto es el colmo— se enfureció la peli-rosa.

—Detente, no debes hablar así de Hinata, no esta loca— intentaba explicar Ino.

—¿Así? ¿Y como explicas lo que acaba de ocurrir?—

—Hinata perdió a su bebe salvando al tuyo...— Naruto bajo la mirada ante las palabras de Ino, Sakura solo se quedo helada ante la confesión, ahora entendía las palabras de la morena.

Tenia razón, estaba siendo egoísta e inmadura, cuando ella estaba pasando la peor parte y todo gracias a su capricho.

—Espera... Hinata perdió a su bebe— musito viendo a Naruto.

—No era mio, si es lo que piensas— confeso con suma tristeza el rubio.

—Por supuesto que no, era de Kakashi— comento Ino, como si no fuese obvio— el esta haciendo las cosas bien— suspiro la rubia.

—¿Y tu como sabes eso?— pregunto inquisitiva la peli-rosa.

—Solo lo sé... ahora tu deja de renegar por lo que tienes y ve a casa con tu esposo y se buena con él, ambos se lo merecen, yo tengo que irme— se despidió la rubia, dejando a los Uzumaki con cierta incomodidad por todo lo conversado.

...

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—Lo siento, mi comportamiento lo puso en ridículo, por favor perdóneme— pidió Hinata al ingresar a su casa.

—No te preocupes, actuaste bien, creo que esa fue la mejor forma de hacer entrar en razón a Sakura, ademas, ella es fuerte, se recuperara pronto— comento divertido Kakashi.— Por el momento, me gustaría olvidarme de todo eso y disfrutar del tiempo con mi esposa...—

sin esperar respuesta la llevo hasta el jardín cerca del estanque, la ayudo a sentarse, para luego recostarse y dejar la cabeza sobre las piernas de ella.

—...Kakashi-san...— susurro cohibida al ver como el leía su Icha Icha en esa posición como si fuese algo de lo mas normal.

—Hay algo que he querido pedirte desde hace un tiempo— comento él, bajando el libro y enfocando su vista a los ojos perlados que ahora lo veían desde arriba.— Quiero que dejes de llamarme por mi nombre, quiero que me llames de una forma en la que solo tu lo hagas—

—...— mordió su labio inferior ante la petición, no se le ocurría nada, para llamarle de forma diferente— Ha... Ha-ni... "Hani"(cariño), le parece bien— con dificultad logro hablar.

—Me parece perfecto "Takara"(Tesoro)...— musito, viendo como el rostro de su esposa ardía — Eres mi tesoro, Hinata, gracias por estar aquí—

El impulso por querer besarlo, le hizo inclinarse un poco, sin calcular bien, la distancia entre sus pechos y el rostro de su esposo, aplastandolo así en el intento.

—L-lo siento— dijo avergonzada por lo ocurrido.

—Puedes hacerlo cada vez que quieras— sonrió, ante la emoción que le causo tener esos pechos restregándose en su rostro de improviso.— No seas tímida, si quieres algo solo debes pedirlo, o tomarlo, ten por seguro que no me molestare— susurro al levantarse para y ponerse de rodillas para quedar a la altura de ella.

El ambiente estaba cambiando a algo mas intimo, ella lo sabía y quería por algún motivo continuar.

—Entonces, lo tomare...— musito, dándose fuerzas internamente.

Teniéndolo tan cerca de ella, le era imposible dejar pasar esa oportunidad, lo necesitaba, despacio bajo la mascara que cubría el rostro de su esposo, para acercarse mas y besarlo con un leve temblor en sus labios pero con la seguridad de querer tener mas de él.

—mi corazón necesita estar a tu lado, tu eres mi pieza perdida, eres la luz que brilla en mi oscuridad— musito Kakashi, al momento que separaron levemente su labios en busca de aire —Te necesito Hinata...— susurro, regresando a besar y disfrutar esos labios que lo enloquecían.