Disclaimer: los personajes de Twilight le pertenecen a Stephenie Meyer. La autora de esta historia es LyricalKris, yo solo traduzco con su permiso.
Capítulo dieciocho
Edward estaba nervioso. El fin de semana de Acción de Gracias iba a ser algo enorme.
El viernes, iban a presentarle a Katie su cuarto en la casa de ellos. Querían mostrarle la casa y llevarla de compras, así ella podía elegir sus propios muebles y el color de pintura. Incluso podía ayudarles a pintar.
Ese viernes sería el primer día que ella pasaría la noche. Si todo salía bien, se quedaría el sábado a la noche también. Por fin estarían más cerca de llevarse a su bebé a casa.
Pero antes de todo eso, tenían que pasar por el jueves. El día de Acción de Gracias suponía que sería casi como el final feliz del cuento, en el mejor de los casos. Edward y Bella estarían en la casa de los padres de él con su hija. Charlie y su familia también estarían allí—dos familias ensamblándose en una más grande. Emmett y Jasper estarían allí—una bienvenida feliz por parte de su única y variada familia.
En la realidad, Edward y Bella llegarían a la casa de Carlisle y Esme sin su hija. Ella llegaría con Emmett y Jasper, y estos eran impredecibles. Edward estaba seguro que serían educados, pero este era otra cosa nueva para ellos—el primer día de Acción de Gracias que tendrían que compartir a su bebé, sabiendo que el próximo año tendrían que visitarla, no traerla. Charlie y su familia se llevaban bien con los padres de Edward, pero quién sabía lo que pasaría cuando todos se mezclaran.
Por lo que Edward se encontraba nervioso.
—Cariño, si sigues picando esas zanahorias, vas a tener jugo de zanahoria. —Esme le quitó el cuchillo de las manos y acarició su cabello.
Edward rodeó la cintura de su madre con un brazo y posó su cabeza sobre su hombro. Ella bajó el cuchillo, acariciando su espalda, y rio.
—¿Qué es gracioso? —preguntó él.
—Pensaba sobre el año pasado, cuando solo éramos nosotros cuatro. Tus hijos crecen y comienzas a imaginar lo que sería tener tu casa llena de ruidos molestos. El año pasado, sentada contigo y con Alice, pensé, ¿no sería bueno que hubiera un bebé pequeño en tus brazos el próximo año? —Volvió a reírse—. Ahora, tengo una nieta ya crecida con pensamientos únicos, opiniones, y carácter. Y nuestra casa se llenará de niños este año.
—Pero no todos ellos son míos.
—Oh, bueno. Gracias a Dios por eso. —Su madre le guiñó un ojo—. Hubiera estado asustada si tuvieras un preadolescente, Edward. Piensa en eso. ¿Ser un padre de repente de un niño casi adolescente? —Ella se estremeció exageradamente.
Edward tuvo que sonreír. Su madre tenía la asombrosa habilidad de ver el lado positivo en vez de preocuparse ansiosamente. Edward deseaba no estar tan nervioso. No era ajeno al hecho de que muchas cosas increíbles estaban pasando aquí. Mientras que estaba seguro que el día de Acción de Gracias con Emmett y Jasper habían sido maravillosas, él estaba feliz de mostrarle a su hija cómo lucía Acción de Gracias rodeada de familia y amigos.
Katie había conocido a Carlisle y Esme la semana después de haber conocido a Charlie. A pesar de que Edward estuvo un poco celoso, también se sintió aliviado por lo fácil que ella aceptó a sus abuelos. Ahora tenía muchas fotos en su teléfono de Katie sentada en la encimera de la cocina, hablando animadamente con Esme mientras su madre le mostraba una muestra de alfombras que había estado mirando. Luego, había una foto de Katie sentada en el regazo de Carlisle, su estetoscopio en sus pequeños oídos mientras escuchaba el corazón de su abuelo. Carlisle había traído ese elemento específicamente para tentarla, y funcionó perfectamente.
Él suspiró.
—¿Esto es la vida, mamá? ¿Alguna vez sabes lo que estás haciendo?
Ella rascó por detrás de las orejas de él con cariño.
—No. Para nada. Pero no quiero que pienses que este tipo de cosas es normal, Edward. La vida es complicada y difícil, pero no a este nivel. —Besó su frente y lo soltó—. Creo que deberías pisar las papas. De alguna forma, creo que no dejarás ningún grumo.
—Buena idea.
Trabajaron en silencio por solo unos minutos antes que Esme comenzara a preguntar cuidadosamente sobre Bella. Había sido un mes interesante con respecto a ese tema también. Edward y Bella estaban tratando de ser amigos, tratando de olvidar cómo se sintieron esos besos llenos de alcohol. Su madre parecía haber notado el cambio entre ellos. Ella no presionaba, pero Edward estaba casi cien por ciento seguro que ella estaba al tanto.
—Estoy casi tan frustrado como ella con respecto al trabajo. Ella ha ido a muchas entrevistas. Pero a pesar de que viene a casa con los pies y la espalda adoloridos, ella se siente mejor ahora que tiene trabajo de vendedora. —El labio de Edward tembló. Ella había sido contratada solo por las fiestas.
—Puedo escuchar ese tono en tu voz, Edward —dijo Esme, con tono suave.
Edward aplastó las papas algo fuerte.
—Es solo que… Intentamos encontrar la forma de ser una familia. Se está perdiendo parte del día de Acción de Gracias porque está trabajando. Probablemente se pierda la Navidad. Ella debería estar aquí.
Esme vaciló.
—¿Por qué se siente mejor? ¿Te dijo?
—Ella quiere contribuir más. Quiere comprar regalos para todos.
—Eso pensé. —Esme apartó una cacerola del fuego y mezcló otra—. Estará aquí antes de la cena. Con respecto a Navidad, veremos qué pasa antes de eso. Ella sigue buscando un trabajo permanente, ¿no?
—Sí.
Su madre colocó una mano sobre su brazo, sonriéndole.
—Te diré algo, cariño. La vida tiene el peor sentido de sincronización. Sería genial si pudieras lidiar con un aspecto de tu vida a la vez, pero jamás será así. Un buen compañero es comprensivo con las necesidades del otro. Ella necesitaba una pausa así, para hacer algo de dinero así le puede comprar a su bebé un regalo de Navidad sin la ayuda de su padre o alguno de nosotros.
Edward mezcló las papas, buscando algún grumo.
—Supongo que no debí decir algo tan feo.
—¿Se lo dijiste a ella?
—No. No soy tan estúpido.
—Entonces hiciste lo correcto. —Esme le dio unas palmaditas en la espalda y volvió hacia la cocina—. Sé que intentas ser un buen padre. Es un juego de malabares ser un buen padre y un buen… ya sabes. Lo que sea.
Edward sonrió, sacudiendo su cabeza ligeramente.
—Compañero funciona.
—Por ahora —dijo Esme, su tono lleno de inocencia.
—Por ahora
~0~
Menos de media hora después, sonó el timbre. Edward abrió la puerta y encontró a Jasper, Emmett, y Katie en la entrada. Katie sonrió llena de felicidad y lanzó sus brazos hacia él.
—Hola —dijo ella, animadamente.
Edward llevó su mano hacia su cabeza, devolviéndole el abrazo.
—Hola, cariño.
Katie se movió hacia Esme, abrazándola con entusiasmo.
—Hola de nuevo, abuela Mae.
—Hola, pequeña.
Katie echó un vistazo a su alrededor.
—¿Dónde está mi mami?
Edward tragó saliva, agachándose frente a ella.
—Mami está trabajando, pero estará aquí pronto.
Aun sonriendo, Katie llevó una mano hacia atrás para quitarse la mochila que tenía puerta.
—De acuerdo. Traje cosas para hacer. Puedes hacerlas conmigo.
Edward miró hacia Esme, que le guiñó un ojo. Ella le ofreció una mano a Katie.
—Vamos, cariño. Podemos preparar las cosas mientras papi les da algo de tomar a Jasper y Emmett.
—¿Dónde está el abuelo?
—Fue a recoger a tu tía Alice del aeropuerto.
—¿Crees que le agradaré?
—Por supuesto que sí. ¿A quién no le agradaría la mejor y la más hermosa niña del mundo?
Katie rio.
—Abuela, eres tonta.
Mientras ellas se alejaban, Edward giró hacia los dos hombres que miraban con anhelo hacia Katie. Emmett parpadeó cuando Edward tomó la caja que cargaba, tenía una olla y un plato cubierto.
—Gracias. Adelante —dijo él.
Ellos entraron casi arrastrando los pies, y Edward colocó sus platos en la mesa de la sala.
—Por favor, tomen asiento. Normalmente no miramos el juego, pero si ustedes lo hacen, está bien. Podemos encender el televisor. —Se dio vuelta y los vio todavía de pie en la entrada, algo perdidos—. ¿Alguno quiere una cerveza? ¿Soda?
Por cómo lo miraban, Edward estaba bastante seguro que querían comenzar a gritar. En su lugar, él hubiera tenido unas cuantas palabras. Esto era una farsa. Ninguno de ellos quería sentarse allí y ver a su hija ser absorbida en una familia que ellos no eligieron.
Jasper tomó aire profundo, echando una mirada a su esposo antes de volver hacia Edward. Fue un esfuerzo, pero sonrió.
—Cerveza estaría bien.
Edward le devolvió la sonrisa y se movió hacia el pote de hielo.
—¿Dos?
—Sí —dijo Emmett, su voz temblaba un poco—. Gracias.
—Katie tiene muchas ganas de hacer, eh… —El labio de Jasper se arqueó hacia arriba ligeramente en los bordes—. Nos hizo ver, al menos, seiscientas páginas en Pinterest en busca algo perfecto para hacer. —Miró a Edward—. Ella nos contó que le dijiste que era una tradición familiar, que todos los que tengan más de seis años deben hacer algo.
—Hablaron sobre las tradiciones en su clase hace unas semanas. Ella preguntó si teníamos alguna tradición, y tenemos. Ella estuvo feliz de saber que era lo suficientemente grande como para hacer algo que Tyler no.
Emmett bufó.
—Sí, ella odia cuando le dicen que es muy pequeña para hacer algo.
—Edward, cambiemos de lugar —dijo Esme, viniendo de la sala—. Tu hija quiere hacer pavos de Oreo contigo.
Le costó mucho a Edward no sonreír como un idiota. Él creía que jamás se iba a cansar de escuchar que su bebé lo quería para algo.
—Gracias, mamá.
En la cocina, encontró a Katie de pie sobre una silla que había sido arrimada a la encimera. Ella estaba sacando bolsas de dulces y galletas.
—Oh, bien, estás aquí. —Tomó una pila de hojas de su mochila y los alisó sobre la encimera—. Necesito que un adulto corte las tacitas de mantequilla de maní.
—¿Tacitas de mantequilla de maní? Pensé que estábamos por hacer pavos de Oreo.
Ella le dedicó una mirada enojada muy graciosa.
—Las Oreo son lo más grande. Mira. —Señaló hacia las hojas—. ¿Ves? Se sienta sobre una Oreo, y tiene una Oreo en la parte de la cola y cuernos de dulce del otro.
—¿Dónde aparece las tacitas de mantequilla de maní?
—Son las más pequeñas. —Katie tomó una bolsa de mini tacitas de mantequilla de maní—. Ese es el cuerpo. Tienes que cortarlo un poco en la parte de atrás, y yo no puedo hacer eso. No puedo usar un cuchillo. Un adulto tiene que hacerlo.
—Bueno, supongo que soy tu hombre.
Ella lo miró algo perpleja.
—Eres mi papi.
Ante eso, él tuvo que sonreír.
—Eso sí es verdad.
~0~
A Bella le dolía la cabeza. Y los pies. Sus caderas tampoco se encontraban en mejor estado. Estacionó frente a la casa de Esme y Carlisle e hizo una pausa. Estaba muy cansada porque había estado despierta desde las cuatro de la mañana. Las reuniones eran agotadoras. Una cena familiar con gente amontonada porque era una situación inusual era suficiente como para hacer que se arrastrara hacia el asiento trasero del coche, se hiciera un bollo y durmiera hasta la semana siguiente.
Pero entonces, la situación en cuestión era su hija.
Bella bajó del coche y caminó hacia la entrada, sus pasos más ligeros a pesar del dolor en sus pies. Su hija estaba en la casa, e iban a pasar su primer Acción de Gracias. Ella no estaba demasiado cansada para eso.
Tocó a la puerta. Edward la abrió un momento después, pero antes que alguno de los dos pudiera decir algo, un chillido sonó detrás de él. Él se giró y ambos vieron con algo de horror como su hija se echaba sobre Tyler, con manos empuñadas.
—¡Katie! —Al menos tres voces gritaron. Fue Emmett que llegó a ella primero. La cargó en el aire, lejos de su cuerpo mientras ella sacudía sus extremidades.
—Katie Elaina. ¿Qué te pasa? —preguntó Emmett, acercándola a su cuerpo.
Ella señaló con el dedo a Tyler, su rostro lleno de furia.
—Él dijo que es mi tío.
—Lo soy —dijo él, frunciendo el ceño seguro en los brazos de Charlie—. Mami y papi dijeron que era así.
—¡No lo eres! —Katie jadeó, su labio comenzó a temblar—. Tú…
—Shh —la regañó Emmett—. Vamos. Vayamos a un lugar donde puedas calmarte.
Él y Jasper caminaron hacia las escaleras como si hubieran coreografiado toda la escena. Bella miró a Edward. Su expresión era igual a la de ella—dolor por Katie, pero fastidio hacia Emmett. Ellos siguieron a la pareja y los alcanzaron justo cuando Emmett sentaba a la pequeña sobre la cama.
Katie lucía completamente miserable en ese momento, el enojo se había ido por completo de su rostro mientras lloraba.
—No se enojen, pa… —Frunció el ceño, sus ojos moviéndose entre Jasper, Emmett y Edward—. Solo no se enojen conmigo.
—Nadie está enojado contigo —dijo Edward, hablando por sobre los dichos similares de Emmett y Jasper.
Emmett le dedicó una mirada fea, pero la ocultó rápidamente.
—Dinos lo que pasó.
Katie bajó su cabeza.
—Tyler dijo que él y Mike son mis tíos —dijo ella suavemente.
Bella se arrodilló frente a ella.
—Ellos son tus tíos, porque son mis hermanos. Eso es lo que significa ser tío. El hermano o hermana de tu madre o padre.
—¡Pero no quiero otros tíos! —Sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas, y ella siguió mirándose las rodillas—. Mis papis ya no pueden ser mis papis, porque tengo un papi. Así dijeron, todos dijeron que podían ser mis tíos, y eso significa que son especiales. —Ella levantó su mirada hacia Emmett y Jasper, con lágrimas cayendo más rápido—. Quiero que sean especiales.
Jasper la tomó en brazos, y Emmett colocó los suyos alrededor de ellos. Bella nuevamente miró a Edward. Él lucía tan inseguro cómo ella se sentía.
—Sabes que por lo que todos estamos pasando ahora es complicado y confuso —dijo Jasper, su voz suave mientras la mecía. La dejó en el suelo y se apartó, limpiándole las lágrimas.
Edward se arrodilló cerca del trío. Tomó la mano de Bella y la llevó a su lado.
—Katie, cariño. Es simplemente que no hay un nombre oficial para lo que Jasper y Emmett son para ti. A veces, las personas usan "tío" para referirse a una persona con la que tienen una relación especial. Tío es solo una etiqueta. Tú sabes en tu corazón lo que significan para ti. Lo que sientes por ellos será diferente a lo que sientes por las demás personas del mundo. Eso lo hace especial. Eso es lo que importa.
Ella estudió a Edward, algo dudosa, pero menos miserable de lo que había estado hace un momento.
—Quizás puedes crear una palabra —dijo Bella.
Katie se emocionó.
—¿Una palabra especial mía? —Ella miró a Jasper—. ¿Como cuando los científicos descubren algo y pueden nombrarlas?
Él sonrió, aunque Bella podía ver que le había costado.
—Sí. Creo que eso sería genial, amor.
Ella hizo una mueca.
—Si Tyler es mi tío, ¿eso significa que puede darme órdenes? —preguntó ella, aun mirando a Jasper.
—No —dijo Bella antes que cualquiera pudiera responder.
Katie la miró.
—¿Tengo que llamarlo tío?
—No. Puedes llamarlo Tyler. Pero necesitas disculparte con él, porque no fue bueno que le hayas golpeado.
La pequeña escondió su rostro de nuevo. Llevó su vista hacia Jasper y Emmett.
—¿Tengo que hacerlo?
Bella y Edward compartieron otra mirada, notando la diferencia entre cómo Katie los trataba a ellos y cómo seguía mirando a estos hombres. Una sensación fría y cansada la envolvió—otro recuerdo de las batallas que todavía tenían que enfrentar.
—Sí, tienes que disculparte con Tyler —dijo Emmett—. Y creo que deberías disculparte con todos los demás por alterar su día. Nunca hay una razón para golpear a alguien así.
Ante eso, Katie lucía completamente reprendida.
—De acuerdo —dijo en voz baja. Levantó la mirada—. Lo siento.
Emmett la llevó hacia él, abrazándola fuerte.
—Está bien, cariño. Sé que tienes sentimientos mezclados sobre todo lo que está pasando, pero hay mejores formas de lidiar con ello, ¿no?
—Sí —dijo ella, su voz todavía temblando. Dio un paso hacia atrás, secándose los ojos y tomando aire profundo, como si estuviera dispuesta a ser valiente. Ella miró a Edward y de vuelta a Jasper—. ¿Solo tengo que pedir perdón?
Emmett parecía perplejo ante eso, pero respondió antes que Edward pudiera.
—Sí. Dile que lo sientes y dilo en serio.
Edward cerró su boca, apretando la mandíbula en lo que Bella podía decir era irritación. Él había estado trabajando para que Katie se acostumbrara a la forma que él quería que se disculpara; el método que él usaba en su clase, la cual era mucho más que un simple "lo siento". Él y Bella habían estado de acuerdo en que esa era la forma que querían tratar a Katie, y la niña sabía eso. Bella esperó, listo para defender su respuesta, pero él dejó pasar el momento. Todos se pusieron de pie, y Jasper le dio un pequeño empujón a Katie hacia la puerta.
~0~
A pesar de todo, fue una buena noche de Acción de Gracias, aunque algo incómoda. Carlisle y Esme hicieron todo lo posible para ser especialmente amables con Jasper y Emmett, para hacerlos sentir bienvenidos. No que Charlie no fuera cordial, pero era difícil superar su primer encuentro. Los tres fueron educados, pero distantes.
A Alice, observó Bella, le fue fácil dejar el pasado atrás. A pesar del hecho que ella había estado presente durante los peores momentos de todos, ella fue buena con Jasper y Emmett. Incluso logró hacer que Jasper riera. Por supuesto, ella adoraba a Katie, y el sentimiento parecía ser mutuo.
Pese al hecho que Bella podía ver que Jasper y Emmett querían irse a casa, ellos se quedaron mientras que Katie fuera feliz. Esa fue una respuesta al menos. La novedad de tener una gran familia fue positiva dentro de todo el desastre que era su situación.
Fue solo cuando Katie se quedó dormida con el resto de los niños que Jasper y Emmett se despidieron. Edward y Bella, habiendo encontrado un momento para hablar las cosas, los siguieron hacia afuera. El corazón de Bella latía nerviosamente mientras observaba a Emmett colocar a Katie en el coche, convenciéndola que volviera a dormir.
Esto no iba a ser divertido.
—¿Podemos hablar un segundo? —preguntó Jasper mientras Bella juntaba el valor para hacer la misma pregunta. Emmett se ubicó a su lado, un hombro alrededor de los hombros de su marido.
Bella y Edward compartieron una mirada, pero ella asintió.
—Sí, también queríamos hablar con ustedes.
Jasper miró a Edward.
—Cuando desapareciste por un momento, tu mamá y tu hermana charlaron con Katie sobre su habitación. Ellos quieren pintarla o algo. —Agitó una mano—. Como sea. Katie vino a nosotros después, y estaba alterada. Creemos… Creemos que ella no está lista para quedarse. Todavía no. Quizás podemos posponerlo unos días hasta después de las fiestas.
Bella se echó hacia atrás, y Edward ya se encontraba moviendo su cabeza.
—No. Por supuesto que no.
—Si… —Comenzó Emmett, pero Edward lo interrumpió.
—Escucha. Esto es de lo que queríamos hablar con ustedes. —Edward señaló entre él y Bella—. Nuestros roles en la vida de Katie necesitan cambiar. Creo que ella nos ama. Ella ansía pasar tiempo con nosotros. Pero ahora mismo, somos más sus compañeros de juegos que sus padres. Hoy fue notorio a quién busca para que la guíe, la palabra de quien ubica por encima de las demás, a pesar de lo cómo los llame.
Bella inhaló profundamente, dando un paso hacia adelante mientras los miraba.
—Jamás podré ser capaz de decirles lo agradecida que estoy, que ella hubiera terminado con ustedes al perderla. La amaron demasiado, y estoy agradecida. —Volvió a inhalar profundo, tratando de no abrumarse—. Desearía poder hacer esto sin lastimarlos. Desearía poder hacer esto sin lastimarla, pero tienen que entender que ya no es su trabajo criar a Katie.
La expresión en sus rostros casi mataba a Bella. Ella realmente odiaba herirlos. Ella odiaba que tener que quitarle a su hija para poder recuperarla.
—¿De qué diablos hablan? —dijo Emmett—. No estamos deteniendo esto. No les hemos peleado en nada.
—Y no le corregiste a Katie cuando Bella le dijo que hiciera algo y ella les preguntó a ustedes si tenía que hacerlo —respondió Edward, con tono calmo—. No la dirigiste hacia nosotros.
—Katie estaba angustiada porque se sentía territorial con nosotros —dijo Jasper.
—Sí, pero deberían haber dejado que nos encarguemos de toda la situación cuando golpeó a Tyler. Son nuestras reglas las que seguirá desde ahora, y nuestras reglas no siempre coincidirán con la manera que ustedes enfrentan las cosas. Necesitan seguir nuestra dirección.
Ambos se tensaron. Por un segundo, Bella estuvo segura de que uno de los dos iba a comenzar a gritar. Emmett tragó saliva fuertemente.
—De acuerdo. Ustedes toman las decisiones. Entiendo eso. Pero, ¿qué tiene que ver con dejar que se quede en casa por un tiempo más? Solo hasta que esté lista.
—Jamás va a estar lista —dijo Edward, con tristeza—. Ninguno de nosotros jamás estará listo. Seguramente será horrible, y estoy seguro que ella pensará que somos los peores padres del mundo. Estoy seguro que ustedes pensarán lo mismo. Va a ser feo, pero es el momento. Le dimos un cronograma. Vamos a seguir eso. Y tiene que ver con la forma en que ella nos ve. Ella ha sabido por un tiempo ya que su vida iba a cambiar. Necesita cambiar, así todos nos podemos acomodar.
El silencio después de que Edward afirmara su autoridad fue ensordecedor. Bella tomó su mano, y él la apretó con tanta fuerza que casi gritaba. Emmett y Jasper estaban furiosos, la hostilidad fuerte en el aire entre ellos. Bella se tensó, esperando que comience los gritos.
—Tú eres el jefe —respondió Emmett, su tono lleno de veneno. Tironeó del brazo de Jasper y, sin emitir palabra alguna, subieron al coche con Katie aun durmiendo tranquilamente en el asiento trasero.
