Donde se dirige tu mirada

Ushijima detuvo sus pasos en el pasillo, el inusual impulso a querer volver lo hizo fruncir el ceño extrañado. Miró en dirección a la puerta donde destacaba el 1001, el recuerdo de los brazos de Shirabu aún aferrándose a él, el destello en su mirada que le hacía pensar que algo lo estaba molestando.

¿Debería volver sobre sus pasos?

El sonido de su celular lo sacó de sus cavilaciones, contestando para avisar que ya iba camino al gimnasio.

Le echó una última mirada a la puerta antes de volver a andar, prefiriendo preguntarle a Shirabu por ello una vez regresara.

Apenas llegó al gimnasio, lo primero que recibió fue la mirada enfadada del más reciente miembro del equipo, quien movía uno de sus pies con impaciencia.

—Llegas tarde— Le anunció Hoshiumi con los brazos cruzados.

—Lo sé, lo siento— Respondió con simplicidad, lo que hizo que el contrario forme una mueca.

—No le hagas caso, está enfadado porque Oikawa lo trató de enano nada más llegó— Rió Hirugami, lo que solo hizo enfadar más al de cabello blanco.

Vio a los alrededores hasta notar a cierta persona que, apenas lo vio, comenzó a caminar más rápido en la dirección opuesta. Ushijima lo siguió, pero a medida que se acercaba Oikawa aceleraba aún más el paso hasta que prácticamente ambos terminaron corriendo.

—¡¿Por que demonios me estás siguiendo?!— Exclamó enfadado el armador cuando ya iban como en la octava vuelta alrededor del gimnasio.

—Iba a saludarte.

—¡Yo no quiero saludarte!— Respondió enardecido, para después tomarse unos momentos para respirar en un intento de no perder la calma tan rápido— Si tanto quieres saludar, dibuja mi cara en un balón y vete a saludarlo a el.

—No veo el sentido en hacer eso si estás en frente mío— Alegó sin entender el sarcasmo del comentario.

Oikawa levantó los brazos como pidiendo paciencia o un arma, lo que llegara primero, sin embargo, el entrenador interrumpió sus intenciones homicidas para dar comienzo a la práctica.

A Wakatoshi aún le causaba algo de intriga la razón por la que el ex capitán de Seijoh había aceptado repentinamente tomar en cuenta su equipo. Considerando su personalidad, ya lo veía jugando para algún equipo profesional y no aún tanteando opciones como él lo había estado hace un año.

Aún así, apreciaría que se quedara en los Adlers en pos de potenciar la ofensiva del equipo, aunque Oikawa no se veía muy alegre practicando con ellos que digamos.

El entrenamiento transcurrió sin mayores problemas, aún cuando Oikawa no dejaba de negarse con todas sus fuerzas a estar del mismo lado de la red que él. Al final, no tuvo más remedio que resignarse a hacerlo, ya no habiendo más combinaciones posibles. Era de las primeras veces que hacían equipo, siendo sus pases tan buenos como Ushijima los había imaginado.

Oikawa poseía la capacidad de idear brillantes estrategias y utilizar a cada uno de los miembros de un equipo de la forma más eficiente posible. Era por ese mismo motivo que no podía evitar pensar que si hubiera querido sacarle real provecho a su potencial, entonces la mejor opción por lejos era elegir a Shiratorizawa en la preparatoria.

Si él hubiera tomado esa elección, entonces...

¿Entonces?

Su hilo de pensamiento se detuvo cuando la figura de otro armador, un tanto más bajo y con los dedos vendados se superpuso a la imagen de Oikawa, distrayéndolo lo suficiente para fallar el remate ante la sorpresa de todos.

—¿Qué pasa contigo? Ese pase era perfecto— Se acercó ceñudo Oikawa, parpadeando confuso al ver que Ushijima parecía tan extrañado como él.

—Creo que me distraje.

—¿Crees?— Repitió irónico el contrario— Es evidente que estás en el planeta de las vacas, ¿por qué no te vas a pastar un rato y vuelves después?

—Tienes razón— Asintió el más alto dirigiéndose a las bancas ante el rostro boquiabierto del castaño.

—¿Crees que sepa que es en sentido figurado?— Le preguntó en un murmullo poco disimulado a Korai.

—No tengo porqué responderte— Le recriminó el otro, aún rencoroso por el comentario a su estatura.

—Yo diría que no— Respondió Sokolov, quien se acercó a la red para colarse en la conversación, recibiendo una mala mirada del ex de Kamomedai.

—Bien, si vemos que se acerca al césped de la entrada lo detendremos, por el momento hay que seguir con el entrenamiento— Los interrumpió Hirugami dando uso a su autoridad como capitán, a lo que todos asintieron volviendo a sus puestos, a excepción de Oikawa, quien seguía viendo con una mezcla de enfado y extrañeza a quien se hallaba ahora sentado en la banca viendo el techo como si éste fuera el pasaje al maravilloso mundo de Disney.

Mientras tanto, en la mente de esa misma persona había tantos pensamientos que cualquiera supondría que estaba al borde del colapso, aún cuando su rostro seguía siendo el mismo impasible de siempre.

Para Ushijima, la mejor opción siempre había sido que Oikawa hubiera elegido Shiratorizawa, nunca lo había puesto en tela de duda, pero ahora que se ponía a pensarlo con mayor detenimiento, eso también hubiera significado que Shirabu no hubiera llegado a ser su armador.

Shirabu tenía talento, de eso no tenía dudas, tenía una gran perseverancia y una metódica que, aunque era distinta a la de Oikawa, era única a su manera. Aún así, suponía que el de Seijoh seguía superándolo en gran parte por la experiencia que poseía.

Si Oikawa hubiera sido su armador y no Shirabu...

Una sensación de contrariedad se instaló en su pecho al pensar en lo distinto que hubiera sido el no tener la figura de Shirabu acompañándolo en los partidos. No escuchar su voz cuando comentaban acerca de sus futuros rivales en la cafetería o el solo hecho de no recibir uno de sus pases en los entrenamientos matutinos que se habían acostumbrado a hacer.

Pero si lo veía desde el punto de vista práctico, Oikawa Tooru seguía siendo la mejor opción, aunque...

¿Desde cuándo diferían sus pensamientos de lo que era mejor para un equipo con lo que él quería?

Shirabu había dejado de ser su armador hace más de un año, se supone que no debería haber nada más que lo una a él, pero había algo que seguía empeñándose en negarse a dejarlo ir de su lado. Parecía ser distinto al simple aprecio o la amistad, de lo contrario, hubiera sentido lo mismo con sus otros compañeros de equipo.

¿Qué significaba Shirabu para él?

La mirada que le había brindado aquella mañana volvió a cruzarse por su mente, dándole el repentino impulso a levantarse e ir en su dirección.

— ha dejado de funcionar— La voz burlona de Oikawa lo sacó de sus divagaciones, parpadeando aún algo aturdido para ver en su dirección y notar que, al parecer, estaban en un descanso del entrenamiento.

—Lo siento, volveré a jugar después del descanso— Anunció al pensar que Oikawa estaba ahí para regañarlo por su mal desempeño.

El castaño levantó una ceja haciendo una mueca molesta a su comentario, para luego mover los dedos con impaciencia como debatiéndose por algo.

—Bien, suficiente— Sentenció apuntándolo con un dedo acusador— Escúchame, Ushiwaka, no es de mi incumbencia y créeme, de verdad que si, cuando te digo que me molesta más a mí que a ti el hacerte esta pregunta— El zurdo lo vio sin entender, lo que por poco hace que Oikawa se arrepienta del supuesto acto de caridad con el que se había convencido en su mente, aún así se mantuvo firme—. Dime, ¿qué te pasa? ¿Qué tanto tienes en esa cabeza vacuna tuya como para fallar un remate?

Ushijima pareció meditar sus palabras con la mirada gacha, tratando de llegar a una conclusión de todos los pensamientos que había tenido el último tiempo.

—Oikawa.

—Si, si, te escucho— Dijo el otro sentándose en la banca dispuesto a escuchar.

—¿Qué significa cuando no puedes sacar a alguien de tu mente?

Oikawa entrecerró los ojos, viéndolo de arriba a abajo como si se hubiera equivocado de persona. Cuando comprobó que se trataba del mismo cerebro de músculo que conocía, consideró tomarse su pregunta más en serio.

—Depende, necesito más información— Respondió mirándose las uñas distraídamente.

—¿Más información?— Repitió Ushijima pensando en qué decir.

—Si— Explicó el armador— ¿Qué se te viene a la mente cuando piensas en esa persona? Es distinto querer, no sé, abrazarla, a querer barrer el piso de la cancha con ella mientras le regodeas tu victoria.

Ushijima volvió a pensarlo, recordando la calidez de la mano de Shirabu entrelazada a la suya y la sonrisa que le había brindado cuando sus miradas se encontraron.

"¿Se está divirtiendo, Ushijima-san?"

—Pienso que su sonrisa es hermosa— Respondió volviendo a sentir el calor inundando su pecho—, y que quiero verlo sonreír así para siempre.

El castaño parpadeó perplejo, mirando a sus alrededores y luego pellizcándose para cerciorarse de que no estaba en ninguna clase de sueño perturbador o un fanfic de esos que una vez le vio leyendo a Hanamaki.

—Ya, primero solo para aclarar, esa persona no es tu madre, tu vaca mascota o nada que se le parezca, ¿verdad?— Se aseguró en pos de no generar malos entendidos.

El más alto negó sin entender muy bien el sentido de la pregunta, a lo que el armador asintió.

—Entonces, recapitulando, dices que no puedes sacar a esa persona de tu mente y que quieres que sonría para siempre blablabla— Continuó— Sinceramente me sorprende, con lo denso que eres pensé que te pasarías toda tu vida con la mirada tan centrada en tu objetivo que jamás notarías lo que pasa a tu alrededor.

—¿A qué te refieres?

—Me refiero a que estás enamorado, Ushiwaka.

—Entiendo, enamo...rado— Terminó la frase algo aturdido, viendo en su dirección, a lo que Oikawa levantó los hombros como quien no puede hacer nada al respecto.

—Bienvenido al mundo humano— Dijo levantándose de la banca al ver que el entrenador estaba por reanudar la práctica— Suerte con eso y mi más sentido pésame a la pobre alma en desgracia.

Ushijima se levantó también, pero con el recuerdo de otro escenario comenzando a escapar nuevamente de sus memorias. Su mano ocupada sosteniendo el diploma de graduación, impidiéndole apartar los mechones cobrizos del cabello de Shirabu que no dejaban de juguetear con el viento, sus ojos chocolate sin apartar la mirada de los suyos mientras sus labios articulaban palabras que le sonaban tan extrañas en ese momento.

"Yo estoy enamorado de usted, Ushijima-san"

Shirabu tenía planes, haciendo especial énfasis en el "tenía", puesto que éstos quedaron vilmente arruinados cuando cierto par entró como Pedro por su casa mientras él terminaba de comer su tostada con mermelada de frambuesa.

Se había olvidado de la manía de Tendou a sacar copias de las llaves.

Claro, sus planes no eran más que pasar toda la tarde recostado en su cama viendo películas de sangre y destrucción, en tanto esperaba que la pastilla que se había tomado acabe con sus ganas de vivir o con su dolor de cabeza, ya a ese punto le daba igual.

Pero planes eran planes, lo que no parecía entender Tendou y Semi, quienes se empeñaban en hacer su mañana más miserable con el aura de amor que irradiaban sin notarlo realmente.

—Vamos, Shirashira, no seas aburrido, si nos ayudas con las cortinas de la cocina hasta te haremos un tour por Tokio— Propuso el pelirrojo señalando la ventana con tanto entusiasmo como si lo estuviera invitando a recorrer Narnia.

—Satori tiene razón, te mostraremos muchas de las tiendas que conocemos, de seguro te gustarán— Lo apoyaba Semi, pero el castaño seguía con la misma nula demostración de energía.

El de cabellos ceniza observó al menor con gesto preocupado, era cierto que Shirabu nunca era muy partícipe de cosas como esas, pero que ni siquiera hubiera hecho ademán de echarlos a patadas era ciertamente alarmante.

—No puedes quedarte todo el día aquí— Siguió insistiendo Tendou, sentándose sobre la mesa del comedor para molestia de Shirabu.

—Si, si puedo.

—¿Pretendes pasarte el día celando al ex capitán de Seijoh hasta que Wakatoshi-kun vuelva?

Semi le hizo gestos de que dejara de hablar, temiendo por unos segundos que la relativa calma del castaño se transformara en un intento homicida. Por suerte para él, el menor sólo apretó los puños y lo vio de mala manera.

—¿Por qué no me sorprende que lo sepas?— Preguntó irónico, a lo que el pelirrojo se rió.

—Wakatoshi-kun me lo contó anoche, también dijo que estabas actuando extraño, unes un punto con otro y listo— Explicó divertido, lo que sólo amargó más al más bajo.

—No le veo el porqué, solo es un partido de práctica, ¿no es así?— Comentó Semi en un intento de calmar los ánimos.

—No es eso, Ushijima-san...él...— Trató de explicarse el castaño, dirigiendo su mirada enfadada hasta el bloqueador sabiendo que él sabía bien a lo que se refería, pero estaba aguardando a que lo verbalizara—. Ustedes también debieron haberse dado cuenta, el aprecio que le tiene, lo evidenció muchas veces en la preparatoria...debería ser más que obvio.

—Pero a él no le pidió que se fueran a vivir juntos, ¿no?

Shirabu formó una mueca sin saber muy bien qué responderle.

—Yo creo que es distinto un aprecio a nivel deportivo que uno a nivel personal y sentimental— Explicó Tendou— Para nosotros puede ser evidente separar ambas cosas, pero para alguien como Wakatoshi que lleva más volleyball que sangre corriendo por sus venas ha de costarle mucho más, así que solo dale algo de tiempo.

—Lo sé, no tienes que decírmelo— Respondió con un tono rudo que hizo reír al contrario— Yo puedo darle todo el tiempo de mi vida si es necesario, me esforzaré para que mis sentimientos sean correspondidos, solo me detendré...

La imagen de Ushijima caminando en dirección a la puerta hizo que volviera a aparecer la dolorosa sensación de aquella mañana.

—Solo me detendré cuando sea él mismo quien me lo pida— Terminó la oración con tono decidido, a lo que ambos visitantes compartieron miradas.

—¡Bien! Ya arreglado eso, nada mejor que escoger cortinas para alegrar la tarde— Exclamó entusiasmado Tendou, sacándolo del asiento aún con la tostada en la mano.

—Yo aún no he aceptado— Se quejó Shirabu, apenas recibiendo el abrigo que Semi le acababa de lanzar— Es-esperen, mis zapatos— Trató de decirles mientras era empujado a la salida— ¡Mi celular! Ni siquiera le avisé a Ushijima-san que saldría.

—Ya lo llamaré de camino, las cortinas nos esperan~

—Vi una tienda muy buena de camino aquí, hay que pasar por ella primero.

—¡No! ¡Esperen! ¡Aún no termino mi tostada! ¡Esto es un secuestro!

Por supuesto, fue ignorado junto a sus planes.

Una vez la práctica acabó, Ushijima miró en dirección a la ventana notando que ya estaba anocheciendo. Se preguntó si Shirabu ya había cenado o se hallaba esperándolo para hacerlo juntos. Vio por el rabillo del ojo a Oikawa tomar sus cosas, ante lo que se acercó obteniendo una mueca molesta del contrario.

—Por favor, dime que no me dirás algo como "Deberías venir a los Adlers" que dejo viudo al pobre desdichado, aunque técnicamente podría estar haciéndole un favor— Reflexionó con interés.

—¿Qué harás a partir de ahora, Oikawa?— Fue la pregunta del más alto ignorando su comentario.

El aludido levantó una ceja ante su cuestionamiento, considerando no responderle, pero finalmente optando por ser honesto.

—No me quedaré en los Adlers si es lo que quieres saber— Respondió, sin embargo, Ushijima negó con la cabeza.

—No me refería a eso.

—Argentina.

—¿Argentina?

—Si, aunque ese es solo mi objetivo final, antes recorreré distintos países para convertirme en un jugador a la altura de lo que aspiro— Dijo con los mismos ojos determinados que siempre le conoció, aún así sentía que eso no respondía del todo sus interrogantes.

—Entonces, ¿por qué estás aún en Tokio?— Notó que sus ojos lo vieron cautelosos, dando a entender que se trataba de un tema complicado.

—Debo estar siendo bastante obvio para que alguien como tú se dé cuenta— Soltó una risa seca que terminó transformándose en una sonrisa triste— Es porque hay algo importante que aún no quiero dejar atrás.

Ushijima asintió, pensando que lo dejaría hasta ahí, pero, para su sorpresa, Oikawa continuó hablando.

—Pensé que si encontraba un buen equipo en Japón tendría las razones para quedarme, pero ninguno fue suficiente para hacerme olvidar mi sueño— Dijo con tono apesadumbrado— Por si fuera poco, esa persona importante se enfadó conmigo por estar perdiendo el tiempo— Añadió con una media sonrisa— Así que me iré.

—Ya veo.

—Tú también deberías dejar de perder el tiempo y solucionar tus líos mentales, de lo contrario, el alma en desgracia se dará cuenta que su príncipe Eric es un palurdo y se irá con alguien más, ¿eso quieres?

—No— Ushijima formó una mueca involuntaria al imaginarse la escena, lo que hizo asentir con orgullo a Oikawa antes de que comenzara a dirigirse a la salida.

—Ah, se me olvidaba— El armador se detuvo sobre sus pasos, para voltear a verlo de forma desafiante—Esta vez te ayudé con tu corazón de vaca, pero la próxima vez nos encontraremos como rivales, y puedes tener por seguro que barreré la cancha contigo, Ushiwaka.

—Eso no pasará.

—Isi ni pisiri— Lo remedó el contrario, para después retomar su camino.

—Oikawa— Lo llamó al percatarse que se había olvidado de decirle algo.

—¿Qué?— Respondió con brusquedad el castaño.

—Gracias.

—Agh, no por favor.

Mientras caminaba rumbo al departamento, meditó las palabras de Oikawa, preguntándose en qué momento habían comenzado a cambiar ciertos aspectos de su vida a un ritmo tan lento que no se había percatado.

Tal vez fue desde que empezó a vivir con Shirabu, puesto que se dio cuenta que sus días no giraban solamente en torno a sus entrenamientos, que podía divertirse siendo de catador para sus recetas, que podía aprender a hacer cosas nuevas como salir a patinar o a solo notar lo tranquilo que era ver la televisión apoyado sobre su regazo.

Antes de ponerse a pensarlo, sus pasos ya se estaban dirigiendo con mayor prisa hasta el departamento, esperando ver la escena a la que ya se estaba acostumbrando sin darse cuenta siquiera. A ver su mirada dirigirse hasta él al abrir la puerta y notar sus labios curvarse ligeramente antes de darle la bienvenida.

Cuando ya estaba por subir las escaleras, el tono de su celular lo detuvo, buscándolo hasta dar con el en uno de los bolsillos de su bolso.

—¿Si?— Respondió mientras retomaba su subida por las escaleras.

[—¡Oh, Wakatoshi! ¡Contestaste!]— Exclamó la voz de Semi del otro lado de la línea— [Mira, no te asustes, es solo que...no, espera, tienes que estar tranquilo, ya verás cómo irás mejorando...]— Parpadeó confundido al notar que parecía estarle hablando a alguien más.

—¿Pasa algo?— Preguntó deteniendo sus pasos.

[—Es difícil de explicar]— Suspiró nervioso—[Estamos en el hospital, Shirabu está aquí, quizo que te llamara para que no te preocuparas, pero...¿Hola? ¿Wakatoshi, me estás escuchando?]

—¿Hospi...tal?— Pronunció repentinamente asustado, la imagen de la mañana repitiéndose en su cabeza mientras miles de escenarios comenzaban a armarse, cada uno peor que el otro.

Shirabu le había dicho ayer que estaba algo enfermo, ¿y si había empeorado? ¿Si había tenido algún accidente?

Por cada pregunta apresuraba más sus pasos, el celular olvidado de vuelta en su bolso, en tanto intentaba llegar lo más rápido posible al hospital. Por suerte, éste no se hallaba muy lejos del departamento, llegando solo minutos más tarde hasta la entrada, viendo a los alrededores indeciso de donde ir.

Volvió a marcarle a Semi, sin embargo, su celular sonaba ocupado, lo que solo lograba impacientarlo más. Su mal presentimiento de aquella mañana se estaba haciendo realidad, temiendo nuevamente haberse equivocado al no haberle insistido para que le dijera sus inquietudes o el solo quedarse a acompañarlo.

Era su culpa, si algo le había pasado, entonces...

—¿Ushijima-san?

Sintió su voz traerlo de nuevo a la realidad, sus latidos volviendo a normalizarse al verlo acercarse sin ningún rasguño. Sus iris castaños evaluándolo sorprendido, a la vez que miraba a sus alrededores extrañándose de encontrarlo ahí. Sintió en sus dedos el impulso a querer acercarse para comprobar que, efectivamente, estaba frente a él y estaba bien, pero terminó deteniéndose antes de intentarlo.

—¿Le sucedió algo?— Preguntó el más bajo con un deje de preocupación.

—Semi me llamó...— Empezó a decir aún aturdido por el susto que poco a poco empezaba a liberarse de su cuerpo.

—Si, pero no es nada grave, le están dando un suero ahora.

—¿Suero? ¿A quién?

—Hum...¿a Tendou-san?— Dijo a modo de pregunta, pensando que Ushijima ya estaba enterado de todo, pero por su rostro confundido parecía que no— ¿Semi-san no le dijo que Tendou-san se intoxicó con unos churros que compró en la calle?

—¿Qué?

—¿Qué?

Ambos se miraron confundidos, Shirabu soltando una ligera carcajada por la situación y señalándole que lo siguiera.

—El cielo, veo el cielo, Semisemi— Decía Tendou desde la camilla mientras el armador le tomaba la mano preocupado.

—Por eso te dije que esa tienda lucía sospechosa, Satori— Le respondía con tono de regaño, pero con pequeñas lágrimas en los ojos que demostraban lo preocupado que estaba en realidad.

—Está bien, Semisemi, moriré aquí a causa de un churro, pero quiero que sepas que no hay nada mejor que llevarme el recuerdo de tu hermoso rostro conmigo al otro mundo.

—No, Satori, no puedes dejarme así.

—Lo...siento...Semi...semi— Cerró los ojos mientras Semi lo abrazaba, a lo que Shirabu rodó los ojos a la entrada del box y Ushijima miraba todo sin entender.

El doctor carraspeó la garganta al entrar, haciendo que el supuesto muerto abriera uno de sus ojos para mirarlo.

—Ya terminó de pasar el suero, le haré una receta, pero con algo de hidratación debiera estar bien— Explicó con una sonrisa.

—¿De verdad?— Preguntaron Semi y Tendou a la vez, recibiendo un asentimiento por parte del médico.

—Podremos poner las nuevas cortinas entonces— Mencionó con alegría Semi, a lo que Tendou volvió a fingir estar inconsciente, recibiendo un regaño casi inmediato del armador mayor.

Ushijima aún estaba confundido por la situación, acompañando en silencio a Shirabu cuando se despidieron de la pareja en la entrada del hospital. Semi pidiéndoles perdón por los problemas causados, para después quitarle a Tendou el paquete con los churros que aún quedaban.

Caminaron de vuelta al departamento, pero el mayor aún no lograba liberarse por completo del miedo que había tenido, no perdiéndole la vista al castaño mientras éste hablaba.

"Sinceramente me sorprende, con lo denso que eres pensé que te pasarías toda tu vida con la mirada tan centrada en tu objetivo que jamás notarías lo que pasa a tu alrededor"

—Tenemos que quitarles la llave extra del departamento— Comentaba Shirabu con tono cansino—. Fue terrible, recorrimos prácticamente todas las tiendas, pero siempre acababa en la misma discusión.

¿Mi objetivo?

—Tendou-san quería las cortinas de helados y Semi-san las de sushi, les dije que ninguna combinaba bien con la cocina, entonces Tendou-san empezó a decir que le había dado hambre, lo cual no tenía nada que ver, pero no dejaba de repetirlo, así que Semi-san terminó por decirle que si.

Desde niño lo único que quería era ser un gran jugador que haga sentir orgulloso a su padre, siempre esforzándose para llegar a ese punto. Cada paso, cada partido, cada año de su vida.

¿Cuándo fue que empezó de disfrutar más del camino que de la meta?

—Desde que llegamos al puesto de churros todo fue un desastre. Era obvio que lucía sospechoso, el aceite era completamente negro y el manjar parecía vencido hace meses, aún así se comió tres. ¡Tres, Ushijima-san! No puedo creer qu-

Interrumpió su relato tomando una de sus manos para atraerlo hasta él en un abrazo que lo enmudeció. Se olvidó de mantener la distancia que siempre había considerado como prudente para apoyar la cabeza en la curvatura de su cuello, dándose el lujo de embriagarse en ese aroma que parecía estar haciéndolo enloquecer.

—¡¿U-U-Ushijima-san?!— El castaño movía sus manos sin saber muy bien donde ubicarlas, el rostro tan rojo que contrastaba completamente con el frío de la noche.

Tener el cuerpo de Shirabu entre sus brazos se sentía tan bien, le brindaba una calma que no recordaba haber sentido en ninguna otra parte. Era como si su presencia le recordara que no tenía que ser el habilidoso jugador de volleyball con él, que podía olvidarlo todo por unos minutos solo para disfrutar de su calidez.

—Estaba preocupado— Soltó tras un rato, en un suave murmullo que Shirabu escuchó a la perfección al estar tan cerca.

—¿S-si?— Preguntó con timidez— Estará bien, le apuesto que Tendou-san estará como nuevo mañana.

—No solo por él— Explicó suavemente mientras sentía los ritmos de sus corazones acompasarse— También lo estaba por ti.

Shirabu se quedó quieto unos momentos, a lo que Ushijima sintió sus brazos avanzar algo titubeantes hasta responderle el abrazo.

—¿Shirabu?

—¿Hum?

—¿Te molesta que permanezcamos así un poco más?

Como respuesta el castaño negó sobre su hombro, haciendo que pudiera relajarse lo suficiente para cerrar los ojos, el cosquilleo que le daba la respiración del contrario haciéndolo sonreír levemente.

Ahora que lo pensaba, las pocas veces en que apartaba la vista de su objetivo, Shirabu siempre estaba ahí. Tal vez su mirada ya estaba enfocada en el de cabello cobrizo antes de que él mismo se diera cuenta.

"Estás enamorado"

Así que eso era...

Todas esas extrañas sensaciones.

Esos eran los sentimientos que Shirabu intentaba transmitirle aquel día.

Ahora lo entendía.


¡Hola, hola! Nuevo capítulo para ustedes ❤️ algo más pronto y largo de lo habitual gracias a que estoy en receso universitario ❤️-❤️

Ushiwaka se dio cuenta! (inserte fuegos artificiales y gritos de emoción)

Espero les haya gustado el capítulo! Muchas gracias a todos los que leen, muchos corazoncitos virtuales para ustedes ❤️

¡Saluditos virtuales!