Fic Castiel 18

- oye amigo. De donde sacaste todas estas plumas? - Dean pregunto a un vendedor. El tipo al quien habían obligado a hablar, resulto que decía la verdad.

- ya te lo dije. Son verdaderas plumas de un ángel -

- no se supone que las plumas de ángeles son blancas? - Sam preguntó fingiendo todo para obtener más información.

- escuchen amigos. Si no van a comprar nada, entonces desaparezcan de aquí. –

- o, claro que queremos comprar muchas. Solo queremos saber si realimente no nos vas a estafar. - Dean quiso tomar la pluma negra de la mano del vendedor. Pero él fue más rápido y la alejo.

- si esas plumas las consiguen de un verdadero ángel, entonces debes de tener uno encerrado en alguna parte. No es así? - Sam dijo tratando de negociar - qué tal si nos muestras al supuesto ángel y nosotros te compramos un puñado de esas plumas -

- sí, claro - el vendedor dijo sarcásticamente. - cómo sé que realmente me compran y no planean algo entre ustedes - Dean miró a Sam y le hizo una señal. Sam sacó un maletín lleno de dinero y se lo mostró al vendedor.

- será suficiente? - Sam preguntó. El vendedor lo miró y lo pensó un poco. Por suerte, ese vendedor no era uno de los demonios de los cuales los habían atacado para secuestrar a Castiel. Este trabajo era aún más fácil para los chicos, siempre y cuando no cometieran ningún error, o que Gabriel se apareciera en un momento de desesperación.

- esperen aquí. - el vendedor dijo mientras llamaba a su jefe para solicitar un permiso a unos humanos para ir a ver al ángel. Después de unos minutos, otros cinco demonios aparecieron vigilando a los chicos y para guiarlos a donde se encontraba Castiel. Después de un viaje en auto proporcionado por los demonios, y después de muchas amenazas e insultos, por fin llegaron a su destino. Era una casa vieja sin nadie a su alrededor. Los demonios guiaron a la entrada de la casa mientras se mantenían muy firmemente cerca de ellos hasta que fueron atenidos.

- no tienen permitido sacar teléfonos o cualquier otro aparato - otro demonio hablo. - solo espero que aún le queden algunas plumas jajaja o al menos que esté vivo - el demonio se rio con una cara de maldad mientras Dean trataba de controlarse de no golpear al tipo. Cuando finalmente se abrió la puerta, pudieron ver a Castiel colgado de sus manos obligándolo a mantener sus alas extendidas con pequeños parches de calvicie por todas partes de sus alas.

- qué hacen aquí? - el demonio encargado de cosechar las plumas pregunto.

- estos tipos compraran una gran cantidad de plumas. Solo querían cerciorarse de que las plumas fueran reales. Órdenes del jefe - Dean y Sam se contuvieron y siguieron su actuación lo más que pudieron. Castiel parecía muy agotado y mantenía los ojos cerrados pareciendo que estaba desmallado.

- y bien señores? Que les pareció? - el jefe de los demonios apareció en la escena en donde Dean y Sam lo miraron reconociéndolo en el instante - idiotas! Ellos son los chicos que estaban con los ángeles! - el jefe grito y cerro la entrada quedando automáticamente atrapados con ellos. Dean y Sam se prepararon para luchar con las armas que mantenían escondidas bajo su ropa. Sacando así, el cuchillo mata demonios y una pistola que siempre cargaba Dean, y otra que cargaba Sam. La lucha comenzó y todo lo que se podía escuchar eran los gritos y golpes proporcionados por la pelea. Castiel no se movía ni reaccionaba al escuchar los gritos de Dean que lo llamaban con desesperación. Dean cada vez más asustado por su amigo y enojado con los demonios por la situación en que mantenían a Castiel, recuperaba más fuerzas para seguir peleando.

- necesitamos ayuda! - Sam gritó quitándose de encima a sus enemigos.

- te conseguiré tiempo! - Dean se pasó en frente de su hermano y amenazo a los demonios para evitar que se acercaran el mayor tiempo que pudiera. Sam cerró los ojos y comenzó a hablar. Los demonios se unieron para atacar a los hermanos y estuvieron a punto de ganar esta pelea cuando un ruido de golpes y gritos se escucharon fuera de la habitación.

- jefe! El arcángel… esta…. - un demonio abrió la puerta herido para avisar a su jefe, cuando una espada atravesó su pecho y con un destello de luz, su vida termino. Cuando el demonio calló al suelo, rebeló la figura de su atacante alertando a los demás demonios.

- ya era hora de que me llamaras. Me estaba aburriendo - Gabriel dijo extendiendo las alas para intimidar a los demonios.

- ya era hora de que aparecieras - el jefe de los demonios dijo con cara muy molesta - te estuvimos buscando por todas partes. Creí que tu hermano nos diría en donde estabas escondido, pero veo que te tiene muy buena lealtad -

- Castiel! - Gabriel gritó al ver a su hermano herido, débil y en muy mal estado.

- yo no me acercaría si fuera tú. - el jefe de los demonios amenazo. Uno de sus empleados se acercó a Castiel con la propia espada que el ángel utilizo para defenderse antes de ser sometido - si se mueven tan solo un poco, él lo atravesara.

- eres un hijo de perra - Dean gruño

- a menos de que quieras tomar su lugar, podemos hacer un trato - El jefe dijo a Gabriel - de todas maneras… las plumas de un arcángel valdrían el triple que las plumas negras de un ángel. - el demonio se acercó a Gabriel y paso sus dedos a lo largo de una de sus alas.

- no me toques! - Gabriel gritó con amenaza y verdaderamente enojado mirándolo directamente a los ojos mientras lo tomaba por el cuello. Un grito de Castiel llamo la atención de todos cuando el demonio cortó una pequeña parte del costado de Castiel.

- les dije que no se movieran. - el jefe sonrió una vez que el arcángel lo soltó sin tener muchas opciones. - encadénenlo! - el jefe ordeno a los demás teniendo sometidos a los chicos. - hoy fue un gran día. Vendimos algunas plumas, atrapamos al arcángel y tenemos de rehenes a los humanos que buscan las brujas - Sam y Dean miraron al demonio con rabia al ver que su plan no funciono. En cuestión de segundos los chicos se encontraban encadenados desde sus tobillos hasta la pared, mientras Gabriel yacía prisionero en la misma forma y al lado de Castiel - dejaremos vivir al ángel un poco más. - el jefe se acercó a Gabriel - mantengan débil a este también! No quereos que escape. - dicho esto, un grupo de demonios nuevos aparecieron y comenzaron a golpear a Gabriel sin ninguna piedad mientras otros cosechaban algunas plumas arrancándolas dolorosamente frente a Sam y Dean haciendo caso omiso de sus gritos y suplicas de que lo dejaran en paz.