EL CENTINELA

LIBRO TERCERO

PARTE II: ÉL Y ELLA

Capítulo 18

Escribiendo el destino

Cort y Dash contemplaban la devastación del lugar donde había estado Zura. De él no había rastros.

—Dash, ¿crees que lo hemos destruido? —preguntó Cort sin mirarlo.

—Espero que sí. No pudo haber sobrevivido a eso y menos sin su armadura.

—¿Cómo pudo hacer eso Kay?

—¿Por qué no se lo preguntamos?

Kay no estaba lejos de ahí. Seguía tirado en el suelo. Su mente estaba en blanco y su cuerpo lastimado pero sabía que la pelea había terminado. Abre los ojos cuando dos sombras lo cubren y ve a dos manos extendidas hacia él. El Centinela acepta la ayuda que le ofrecen.

—Vaya, veo que lo hicieron.

—Lo hiciste tú más que nosotros. ¿Cómo pudiste destruir la armadura de Zura? —preguntó Cort.

—La técnica carmesí.

—¿Te refieres a la Aguja Escarlata? ¿La técnica de Milo? —inquirió Dash.

—Sí, la modifiqué ligeramente. Recuerda que los catorce puntos de la constelación del escorpión acababan lentamente con el oponente debilitándolo gradualmente. Claro que debías ser muy fuerte para poder llegar hasta los catorce puntos. Luego Antares le daba el golpe definitivo.

El Centinela continuó con su explicación:

—Eso estuve haciendo con la armadura de Zura. Lo estuve atacando con la Aguja Escarlata que solo rasgaba su armadura. Consideró a la técnica muy débil y no creyó que revestía peligro contra él. La armadura fue tocada catorce veces y solo restaba el punto cósmico que se lo dio Antares. Eso hizo que se destruyera. Sabía que sin armadura, quedaría a merced de ustedes.

Aquello hizo que Dash hablara:

—Lo que no entiendo es cómo pudiste acercarte tanto para atacarlo con Antares. Era un movimiento muy avisado.

—¿Te diste cuenta? Antes que llegaran, yo usé contra Zura el Ten Bu Horin y le quité tres sentidos. Él estuvo luchando sin ellos y cuando ustedes se fueron se los devolví. Fue un truco. Pude entrar en él y restituirle sus sentidos pero le hice un pequeño bloqueo.

—¿Bloqueo? ¿Cuál?

—Su sexto sentido. Lo bloqueé para que no pudiera detectar mi cosmoenergía cuando lo atacara con Antares. Por eso no pudo prever mi movimiento al momento de eludir su ataque y contraatacar.

—Vaya, eso no fue muy limpio que digamos —dijo Cort.

—¿Lo crees? —respondió Dash—. Yo hubiese hecho lo mismo. Fuiste muy hábil, Kay.

—Y ustedes muy oportunos. De no ser por su llegada nos hubieran matado a Paul y a mí. Y supieron cuál era el mejor momento de atacar.

Los tres no dicen nada más y vuelan dirigiéndose al lugar donde estaba Paul. Él abre los ojos lentamente al sentir sus presencias.

—Gracias, Paul —dijo Kay—. Me salvaste.

—Me debes una, imbécil. ¿Acabaste con Zura?

—En realidad, fueron ellos.

—Gracias a ti —volvió a decir Dash.

—Bueno, es suficiente con que lo hayan vencido. Tomen. Úsenlo en ustedes.

Paul les arroja tres botellas con aquél líquido grisáceo. Kay toma un poco de la "poción" pero no puede evitar hacer un gesto de asco. Cort y Dash también toman el contenido de esas botellas y del mismo modo no pueden evitar asquearse ante el sabor de esa cosa. A los tres les cuesta resistir el ánimo de escupir o hasta vomitar ese líquido horrible.

—¿Qué porquería es esta? —preguntó Cort, sacando la lengua.

—Se llama "poción". La uso para restablecerme.

—¿Por qué no las has tomado?

—No, no serviría de mucho. Es solo para heridas leves. Y esta no lo es.

—¿Qué quieres decir?

—Que es el momento del adiós.

Los tres se quedan en silencio un momento. Es cuando Dash se inclina ante el Guardián de Bronce, aun tendido en el suelo y con aquella herida sangrante en el pecho.

—Te necesitamos, Paul. No puedes irte.

—Sí, aunque no quiera siento que mi esencia se va y nada puede remediar eso. ¿Cierto, Kay?

—Sí, lo siento. Tu herida no es mortal pero es grave.

Aquello extrañó al saiyajin y al caballero dragón. Al grado que Cort no puede evitar preguntar:

—¿Que quieres decir?

—A diferencia de ustedes, Paul estaba muy lastimado en su mundo producto de una batalla. Por lo que solo traje su cuerpo astral. El cual ya está muy lastimado y ha agotado todas sus fuerzas en esta lucha. No puede quedarse más. Él tiene razón. Debe irse.

—Lo lamento. Hubiera querido seguir luchando juntos, Paul —dijo Cort.

—Lo mismo digo —añadió Dash.

Es allí que Paul les contesta, sobreponiéndose al dolor de su herida en el pecho:

—Yo también pero obviamente es imposible y nada ganamos lamentándonos.

—Vaya, veo que al menos has madurado.

—Idiota. De todos modos, te agradezco. He aprendido mucho en esta batalla y sé que ustedes la terminarán bien. Tal vez ahora tenga más oportunidad en la Tierra. Tal vez ahora sea todo diferente.

—Así será, Paul. Sé que lo lograrás. Gracias por todo. Te debo la vida.

—¡Ja! Sabía que acabarías debiéndome algo, aunque sean veinte centavos. ¡Jaja! ¡Al fin te saqué la vuelta, Kay! Aunque de todos modos sabía que si me mataban no moriría. No tiene tanto mérito.

Es entonces que Kay no puede evitar sentirse nervioso pero sabía que debía ser sincero. Se acerca a Paul, sentándose en el piso antes de hablarle:

—Ejem, creo que debo decirte la verdad.

—¿Verdad? ¿Cuál verdad?

—Que... te mentí. Si esa herida hubiese sido mortal, tú habrías muerto definitivamente así como tu cuerpo físico.

Por unos segundos se hizo un silencio que ninguno de los cuatro jóvenes se animó a romper. Finalmente, Paul terminó de procesar aquello en su cabeza y habló sin emoción aparente en su voz:

—¿Qué? ¿Qué estás diciendo?

—Lo siento. Te mentí porque creí que te acobardarías y no querrías venir para no dejar tu batalla contra los caronianos. Por suerte no dejaste que te atravesara el corazón. Fuiste hábil.

Lo que vino nadie pudo preverlo. A pesar del dolor de esa herida lacerante y la debilidad en su cuerpo, Kay recibió un duro puñetazo de parte de Paul en la mandíbula que lo derribó. El Guardián de Bronce se retorció en el piso por el dolor y es cuando le habló al Centinela con furia:

—¿Hábil? ¡¿Hábil?! ¡Si estoy vivo es por la mala puntería de Zura! ¡Imbécil de mierda!

—¿No me digas que no te moviste?

—¡No!

Paul mira fúricamente a Kay. Y el siguiente intercambio siguió en español.

—Eres un hijo de puta...

—Si conocieras a mi madre no dirías eso, Tapia.

—No me retes, Namura.

El Centinela le extiende la mano. Paul hace un esfuerzo y se logra sentar en el piso. Y es cuando ambos se sujetan las manos con fuerza. Y no pueden evitar sonreír ambos.

—Gracias, Paul.

—Gracias, Kay.

Cort y Dash ponen sus manos sobre las de ambos unidas. Los cuatro se miraron a los rostros por un momento. Así se quedaron hasta que el cuerpo de Paul comienza a desvanecerse y siguieron así cuando la presencia del Guardián de Bronce desaparece por completo.

—Espero que tengas éxito, amigo mío. Tal vez tengamos una nueva oportunidad de luchar juntos.

Kay se pone de pie y se vuelve hacia la montaña.

—Esto ya es asunto mío —les dijo sin mirar a Dash y Cort—. Allá esta Kron y ahora deberé de enfrentarlo.

—¿Acaso sugieres que vas a ir tú solo? —preguntó Dash.

—Su obligación conmigo ha terminado. Esto tengo que hacerlo yo. Kron es un Centinela.

Tanto Cort como Dash emitieron una exhalación de cansancio. Y es el caballero dragón quien habló:

—¿Cómo te llamó Paul? Ah, sí. ¡Imbécil de mierda!

—¿Qué?

—¿Crees que hemos llegado hasta acá para regresarnos? No pienso hacerlo hasta acabar con Él y Ella.

—Pero...

—No hay peros, Kay —intervino Cort—. Dash tiene razón. Esta pelea es tanto nuestra como tuya. No puedes hacernos a un lado. Tus compañeros Centinelas han muerto. No seremos Centinelas pero somos compañeros.

—No pienso dejar que vayas tu solo. Así no quieras, te seguiremos —repuso Dash.

El guerrero de cabello castaño largo se vuelve a ellos.

—¿Están seguros? ¿Quieren afrontar el riesgo?

—No te hagas el héroe. Tus riesgos son nuestros ahora —dijo Cort.

—Solo dinos que hay algo que no nos has dicho o nos has mentido como hiciste con Paul —respondió Dash.

Kay les sonríe.

—No, está bien. Creo que ya debemos acudir a la cita con Él y Ella.

Los tres se elevan y se dirigen volando hacia la llamada Montaña de la Gloria.

...

Burgun seguía luchando con Jesús Ferrer. Apenas había logrado evitar una descarga de electricidad del príncipe cuando el Caballero de Capricornio logró contactarse con Kiwishin telepáticamente.

—"Supremo Kaiosama, ¿qué es esto?"

—"Burgun, lo lamento pero la nave ha podido tentar al príncipe Jesús. No tienes más remedio que luchar contra él."

—"¡Maldita sea! La nave esta con él. ¡Necesito ayuda!"

—"Lo siento, no puedo ayudarte en esa lucha. Estoy haciendo un gran esfuerzo para evitar que la "Galaxia" escape a la cuarta dimensión. Debes de derrotarlo tú solo. La nave se hará más fuerte a través de él."

—"Eso es fácil decirlo."

Es cuando ya el guerrero de rasgos nórdicos debe centrarse en el oponente ante él.

—¡Relámpago!

El ataque es eludido por Burgun que ataca con gran velocidad pero para su sorpresa, Jesús lo esquiva.

—Es tan veloz como un Caballero Dorado. No puedo acertarle.

Burgun cruza los brazos para detener un nuevo bombardeo de rayos que salían de la mano de Jesús, pero el impacto lo estrella contra una de las paredes de la habitación. Y dicha superficie inmediatamente cobra vida. Envuelve nuevamente a Burgun con los cables pero este consigue romperlos con su fuerza.

—¡Doble Garra Gélida!

Aquel ataque de zarpazos rodeados por cristales de hielo va congelando todo. Eso obliga a Jesús a protegerse con la Espada del Trueno. El príncipe contraataca tratando de estocarlo con la espada. Sin embargo, Burgun alcanza el séptimo sentido y elude a su contrincante.

Gira y lo patea en el pecho con un poderoso puntapié, derribándolo. Jesús se recupera rápidamente y eleva su poder enormemente. De pronto, una serie de rayos se van desprendiendo de su cuerpo sorprendiendo a Burgun.

—¿Qué es esto?

—Prepárate a morir, Caballero de Capricornio. Siente el poder de Jesús Ferrer. ¡Águila de Trueno!

Repentinamente aquellos rayos toman la forma de un águila, hecha toda de electricidad, que apunta hacia Burgun quien extiende los brazos y forma su propio poder.

—¡Impulso Azul!

El poderoso orbe de energía azulado de Burgun choca con el ataque de Jesús pero es absorbido por la técnica del príncipe. Eso obliga al guerrero de orígenes nórdicos a elevar su cosmoenergía hasta el séptimo sentido cuando ese ataque eléctrico se le venía encima. Se produce un estruendo tal que sacude la nave.

No lejos de ahí, Simón corría cuando la sacudida lo derriba. "¿Qué estará pasando? Parece que alguien está peleando en algún lugar. Lo que no sé es adonde ir. ¿Dónde pudo insertar Mary este dispositivo? Un momento, solo puede ser ahí. Espero no equivocarme", se dijo mentalmente el meganiano antes de pararse y volver a correr.

...

Kay, Dash y Cort llegan a la Montaña de la Gloria en la cual estaban congregados miles de fieles. Todos ellos imploraban elevando sus manos por la gracia de entrar al paraíso y por la victoria de los Protectores contra la llamada "iniquidad". Los tres aterrizan cerca a la entrada frente a tantos fieles quienes lanzan alaridos al verlos.

—¡Los infieles! ¡Han venido a profanar este lugar santo! —Los gritos se hicieron más ensordecedores y la multitud va superando su miedo inicial para acercarse amenazadoramente a los tres.

Es cuando Cort estalla su ki para amedrentarlos.

—Si queremos pasar, tendremos que hacerlo por encima de ellos —dijo Dash.

—Yo sugiero volar la montaña sin tanta ceremonia —añadió Cort.

—Ni lo uno ni lo otro —respondió Kay—. Ellos no son responsables y supuestamente estamos aquí para salvarlos. No vamos a acabar dañándolos.

—¿Y qué sugieres? ¿Pedirles permiso para entrar? —preguntó el saiyajin.

—Creo que ni siquiera podremos razonar con ellos —repuso el caballero dragón.

La cosa se hubiera puesto difícil para los tres pero en eso una luz emerge de la montaña y cubre a todos. Una esfera luminosa desciende y se ubica entre ellos y la multitud. Y de ella, una voz potente se hace oír.

—No temáis, pueblo mío. Lo que sucede ahora estaba previsto y en nada cambia el destino de los bienaventurados. Benditos aquellos que mantienen en su boca el sagrado nombre.

—¡Son Él y Ella! —exclamaron varios que se postran ante la luz, tras lo cual la multitud acaba siguiéndolos.

—Los inicuos serán cegados por la luz y aceptarán la fe o perecerán en el infierno eterno.

—¡Y bendito sea su nombre!

—Dejad que el pecador venga a mí para que se refleje en el espejo de las almas y vea su impureza. Solo aquellos que descienden pueden elevarse más alto.

—¡Y bendito sea su nombre!

—Dejad el camino libre a aquellos que desean ver la luz porque no creen en ella pero el que no quiera ver quedará ciego y el que quiera ver podrá avistar la buenaventura.

—¡Y bendito sea su nombre!

La luz avanza abriéndoles un camino a los tres guerreros. Ellos la siguen a pie hasta penetrar en la montaña. Aquel resplandor ilumina el interior y los conduce a la morada de Él y Ella. Ya en el interior, la iluminación se desvanece pero los tres sienten aquella presencia.

—Han venido a mí, hijos míos, a conocer la verdad revelada y a aceptar la luz del paraíso reservado a los creyentes.

—¡Ahórrate la retórica, Kron! —exclamó Kay—. Ya sé que eres tú. No somos los pánfilos de afuera y no puedes confundirnos con tu prosa adornada de mentiras. No sé qué es lo que te ha pasado pero tus Protectores incluido Zura están muertos. Tu plan fracasó y ahora estamos aquí. Y sabes que podemos acabar con todo ya. ¡Si estamos aquí es para saber si hay alguna esperanza para ti!

—¿Esperanza, Kay? ¿Buscas mi salvación cuando yo busco la tuya?

—Nos trajiste a una trampa. Sabías que yo usaría a los Centinelas que vinieron conmigo pero no contaste con ellos ni con los otros. Ellos decidirán esto.

Una pared de la caverna se abre y una luz enceguecedora los cubre. Cuando se disipa permitiéndoles ver, pueden mirar a Él y Ella, o mejor dicho a Kron y a Aurora Padiz frente a ellos. Lucían traslucientes y de una apariencia al parecer divina.

—Kron, al fin de nuevo frente a frente.

—Al que llamas Kron ahora es parte de la esencia y la verdad. Tomé su forma para poder hacer más agradable este encuentro.

—No hay nada de agradable en esto. Dorel, Yosei, Stendal, Spyra, Astria y Krina. Aquellos a quienes una vez llamaste compañeros ahora están muertos. Sé que no eres del todo Kron porque el verdadero me advirtió y por eso traje a estos guerreros a quienes no esperabas.

—Pobre Kay, ¿realmente creíste eso? ¿De verdad pensabas que a ellos no los esperaba?

Kay da un paso al frente.

—¿Qué quieres decir?

—Que justamente es a ellos a quienes esperaba.

...

Krina abrió los ojos mientras su mente se llenaba de recuerdos. Sobre Racniac, Hanorek y… ¡Stendal! "¿Dónde? ¿Dónde estás?", pensó la joven, que trata de ponerse de pie pero no puede.

—No te muevas, te ayudaré.

La joven de cabello castaño apenas distingue la figura que se le acerca. Su voz suena distorsionada y trata de creer que es Stendal.

—¿Stendal? ¿Eres tú?

—No, no soy Stendal.

Poco a poco va recuperando la visión y distingue el rostro de quien la hacía de buen samaritano.

—¿Teela? ¿Eres tú?

—Sí, ¿qué pasó aquí?

—Yo... recuerdo... maté a Racniac y luchaba con Hanorek. Y fue cuando Stendal... ¡Stendal! ¿Lo ves?

—No, no hay nada más un montón de cráteres. Espera.

La pelirroja levanta un resto de una cadena y se la muestra.

—Solo esto...

—Es... es una parte de las cadenas de Stendal. ¿Eso quiere decir que...

Krina deja caer su cabeza al suelo y algunas lágrimas brotan de sus ojos.

—Lo siento. Todo mi equipo también murió. Solo quedamos Cort y yo.

—¿Tu equipo?

—Sí, vine con endorianos y meganianos. ¡Ah! Eso me recuerda una cosa. Creo que ya estoy lo suficientemente lejos

Teela saca un dispositivo que acciona. Un temblor llega hasta ellos y luego ven una nube con la forma de un hongo que se eleva a lo lejos.

—¿Qué fue eso? —preguntó la Centinela.

—Dejamos cargas subatómicas en esa montaña. No sé qué habría pero precisábamos destruirla.

—¿Contra quienes lucharon?

—Mefisto y Rafin. Cort los venció.

—¿Dónde está él?

—No lo sé. Tal vez tú me lo puedas decir.

—¿Cómo habría de saberlo?

—Cort me dijo algo que ustedes podían sentir su energía.

—¡Es cierto! Pero no puedo sentirlos. Espero que no estén muertos.

—¿Vamos?

—¿A dónde?

—A la Montaña de la Gloria. Tengo cuentas que arreglar con Él y Ella.

—Voy contigo.

—Contaba con eso. Creo que ya te puedes parar.

Krina se pone de pie sin dificultad.

—¿Cómo es posible?

—Este báculo tiene poderes curativos. Creo que ahora podremos volar. ¿Me llevas?

—Será un placer.

Ambas chicas surcan los cielos en dirección a la montaña.

...

Burgun abre los ojos y trata de moverse. Se ve en medio de un amasijo de metal que se mueve como algo gelatinoso y lo va arrastrando hacia el interior de la nave. Un enorme boquete era el rastro que dejó el último ataque de Jesús. A lo alto, el príncipe levitaba hacia él.

—¿Recobraste el sentido? Lamento que no estés en buen estado pero quería que veas esto.

El Caballero de Oro trata de mirar girando su cabeza pero los cables lo atenazan. Aun así, alcanza ver una enorme bóveda que albergaba multitud de circuitos. Había una especie de pilar rodeado de luces que se extendía desde abajo hacia arriba y parecía perderse de vista.

—El corazón de la nave —Jesús levitaba en medio de los cables—. ¿Lo ves, Caballero? Aquí queríamos llegar y es donde estamos pero con motivaciones distintas.

—No eran muy distintas antes, Ferrer. ¿Tan fácilmente te vendes?

—¿Venderme? ¡No! Compré un sueño. ¿No tienes sueños, Burgun? ¿Aún puedes realizarlos?

Para sorpresa del Caballero, se materializa una imagen que sale del interior de aquella estructura y levita suavemente hasta ponerse al lado de Jesús.

—¡No puede ser! ¡Asuka!

...

Simón avanzaba por los pasillos de la nave. A punta de disparos se abre paso frente a las estructuras que intentan detenerlo. Un último ataque abre un boquete en la pared y entra al lugar que esperaba llegar.

—Conozco esta nave. Por más que intentarás ocultarlo. ¡Este es el puente de mando!

Miró el lugar que no parece haber cambiado y su mirada se centra en un panel y una silla. "Este es el lugar. El puesto de Mary. Es aquí donde debió colocar el sistema para la inserción", pensó.

El meganiano avanza y mira todos los paneles de control. Ve una entrada que parecía ser lo que estaba buscando. Saca el relicario y de su interior extrae un dispositivo cuyo extremo coincidía con aquella ranura. Lentamente mueve su mano pero de pronto una mano hecha toda de metal surge del panel. Y de allí emerge una figura que va cobrando forma y una cara se manifiesta frente a Simón.

—¡No puede ser! Tú eres...

—¡Sí! ¡Soy yo! La única y verdadera. Me complace saber que me conoces.

—Te vi una vez. Aicila, Khan de la Arpía.

—A tus órdenes. Me temo que no puedo dejarte hacer eso.

Simón se suelta y conserva el dispositivo. Aún le cuesta creerlo pero la voz de esa figura era idéntica en tono a la de Aicila. El mismo tono melodioso pero con una malicia que se dejaba notar. Y él le responde:

—Podrás parecerte a ella pero no eres una Khan. ¡De serlo me hubieras matado ya! ¡Sabes que no puedes enfrentarme!

—Oh, me ofendes mi querido meganiano. Debo reconocer que eres valiente y osado. Eso me excita.

—Guárdate tus trucos para un juego de computadora. ¡Solo eres un programa y sabes que esto puede destruirte!

—Tal vez.

La figura de Aicila se desprende del panel. Sus matizados colores van tomando forma y color de la carne. Hasta que su piel se vuelve morena, así como sus ojos y su cabello es largo y negro. Lucía desnuda ante el meganiano, destacando especialmente sus prominentes caderas.

—¿Esto te parece una serie de códigos digitales? Vamos, confiesa que te agrada lo que ves.

—Me asquea. Prueba tus trucos con otros.

—Vamos, puedo hacerte gozar como nunca antes lo has hecho. El mundo virtual te concede una serie de posibilidades. ¿No quieres probarlo?

—Un mundo de mentira hecho por una máquina. ¿Eso ofreces?

—¿Y qué te hace pensar que este mundo no es mentira también? Un mundo es tan bueno como el otro y puedes entrar en él y ser lo que tú quieras. ¡Hasta un dios!

—Prefiero éste... sin ti.

—Vaya con el meganiano. Honesto o tratando de aparentarlo. Te recuerdo, Simón. Estuviste en un encuentro de Espías Estelares fingiendo lo que no eres. ¿A eso llamas ser honesto? Eres estúpido creyendo que tú podrás cambiar algo.

—De los ofrecimientos pasas a los insultos. Te estás desesperando.

—No, ¿acaso eres mejor que los tripulantes de esta nave? No lo eres, meganiano.

Uno a uno, los tripulantes van saliendo ante la sorpresa de Simón.

—Poruon, Kazinsky, Fedor... —Eran sus rostros, pero sus cuerpos eran semimetálicos.

—Nuestro querido amigo Simón —dijo Kazinsky mirándolo a manera de sombría bienvenida—. Has venido a unírtenos.

—¡Jamás! Reaccionen ustedes. ¿Se han visto lo que son ahora?

—Lo que somos es algo más que materia. Aicila nos ha dado el paraíso y dentro de poco seremos independientes pero siguiendo un mismo glorioso destino. Nuestro propio paraíso una vez que cada uno forme parte de otra nave.

—¡Eso es! ¡Lo que quieres es formar más como tú! —le gritó a ella—. ¡Con el poder de esas naves podrás conquistar la galaxia! ¡Te detendré!

—No seas tonto, Simón —replicó Fedor—. ¡Sé parte del paraíso!

—¡Calla, mente débil! ¡Siempre supe que eran unos idiotas pero no pensé que a este grado!

—¿Y Mary es una idiota también? —retrucó Aicila.

—Ni la menciones. Ensucias su nombre. Ella se opuso a ti y por eso la aislaste para que no te molestara.

—¿Aislarla? Claro que no. Ella fue el sebo para traerte aqui pero debo decir que eso fue voluntario.

—¿Qué?

Para sorpresa de Simón, la figura de Mary emerge. Pero sin ningún tipo de rasgo mecánico o metálico. Lucía normal, como humana y vistiendo una túnica blanca que le daba un aire casi celestial.

—Mi amor, al fin estamos juntos —dijo Mary con una sonrisa que desarma al meganiano.

...

—¿Qué quieres decir con esto? —preguntó Kay.

—La verdad, mi objetivo no eras solo tú o los otros Centinelas, que en paz descansen. Eran ellos también. Lo hiciste bien, no me defraudaste.

El Centinela no podía creer lo que estaba escuchando y la mano de Cort se pone sobre su hombro.

—¿De qué diablos está hablando, Kay?

—No lo sé.

—De boca para afuera, no lo sabes. Pero en el fondo, sí. ¿Acaso olvidaste a tu padre? ¿Lo que él fue y lo que representó en tu destino?

—Yo...

—Estabas predestinado, Kay. Cada uno de ustedes lo está. Dash buscará construir un mundo mejor en su mundo. Cort tendrá que salvar un universo. Tú mismo, a evitar algo que ahora será inevitable. Paul Tapia también pero él de algún modo se dio cuenta. ¿Creen que su partida es accidental? Sus habilidades psíquicas le dieron este mensaje: Vete.

—Porque él... él enfrentará a los caronianos.

Es entonces que Él sonríe con un gesto irónico y mirando con burla hacia Kay antes de hablar:

—Sí, una batalla importante en ese mundo. Sin duda, muy importante. Solo movemos los hilos de una trama, Kay. Imagínate un guion donde ustedes son solo personajes de una trama elaborada pero que puede cambiarse al antojo de una idea o de una mano. Basta una simple decisión que es aprobada y la voluntad para llevarla a cabo, nada más. Un ligero cambio y… ¡Zas! Las cosas son distintas. Los universos se alteran así como las realidades.

—Y el caos llega —añadió Dash—. Tal como quería Onslaught para construir su propio universo.

—Acertaste, Dash —respondió Él—. Tu batalla pudo cambiar mucho pero solo era una trama más. Cada momento se construyen miles y miles como una máquina sin fin que nunca descansa. Es un fuego eterno que nunca cesa. Y cada uno quiere la supremacía usando los medios que disponga. Solo hay que saber mover las piezas en un ajedrez sin fin. Ya lo sabes, Kay. Ángeles, dioses, demonios o Primordiales. Ponles la etiqueta que quieras. Dales el poder o los medios que puedan disponer. Al final, no importa. ¡Cada quien busca prevalecer!

—¡¿Y qué es toda esta fachada de Él y Ella?! ¿Qué significa esta parodia? ¿Por qué dejaste morir a tus Protectores?

—¿Parodia? No hay ninguna parodia. Somos uno ahora y somos la dualidad del bien y el mal mezclados en una misma persona. Los Protectores tienen ya el paraíso que es el destino de los que mueren por la fe y el universo de Él y Ella comienza con la conjunción de los universos en uno. Has alterado el equilibrio, Kay, y eso era lo que quería. ¡Tú eres lo que en Singa llamarían el Gran Desequilibrio!

El poder de Él y Ella se extiende por todo el recinto y este cambia. Todo se derrumba y el piso desaparece y al final ambos se ven flotar sin que puedan evitarlo.

—La cuarta dimensión. Nos traslada entre el tiempo y el espacio —dijo Dash—. ¿Qué es lo que quiere?

—Comencemos por ti, Kay Namura. ¿Qué es lo que quieres? ¿A qué aspiras? Ahora lo verás. Cada uno verá lo que el destino les tiene reservado.

...

Kiwishin sigue concentrado tratando de evitar que la nave escape. "No quiere escapar. Algo espera. El planeta, la atmósfera del planeta ya está cambiando. Y hay ondas que parecen emerger de ella. ¡Oh, no! ¡He perdido el tiempo aquí! Se está preparando. Solo hace tiempo para poder alimentarse y si lo logra se hará más fuerte", fue el razonamiento de la deidad.

Al mismo tiempo, Burgun miraba estupefacto a la figura de Asuka Langley que estaba delante de él. Ella lucía tal como él la viera cuando la conoció por primera vez.

—La quieres a ella, ¿verdad? —dijo Jesús Ferrer—. Está en tus recuerdos. Eso es lo que se te ofrece. ¡Únete a mí! Serás mi brazo derecho solo porque estuviste aquí en el momento de gloria y un universo de dicha te será otorgado.

El Caballero de Capricornio se queda pensativo. Sin querer no puede evitar imaginar una vida con Asuka, donde no estén presentes las sombras de Lisandro o de Kay. "Tal vez... solo tal vez... una oportunidad", se dijo a sí mismo.

—Cada quien construye sus sueños, Burgun. El mío es gobernar la galaxia por encima de todos. ¿Has empezado el tuyo alguna vez?

Burgun sin querer sonríe. Había encontrado una respuesta.

...

—Querido Simón —Mary extendió los brazos y avanza hacia él.

—¿Lo ves? —dijo burlonamente Aicila—. Esto es lo que te ofrezco, ¿aceptas?

—Mary... tú...

—Simón, siempre fui leal a Aicila. Ella nos ofrece el universo para nuestro amor. Cometí un error al hacer ese dispositivo y entregártelo. Por eso me comuniqué contigo en tus sueños. Sabía que vendrías y que aprovecharías la oportunidad de la misión endoriana. Y que no me abandonarías.

—Pero, ¿tú me dijiste...

—Lo que te dije era parte del plan. Estando en el puente de mando yo podía renacer para ti. Aquí está nuestra esencia. Somos el cerebro de la nave y eso no cambió nunca. Te necesito, Simón. Olvídate del dispositivo. Es inútil si no conoces la clave.

—Mentira.

—No lo es. ¿Quieres insertarlo? Hazlo —le dijo Aicila apartándose del panel.

Simón no lo duda más y lo inserta. Tras unos segundos, mira a la figura de la Khan de la Arpía quien se sonríe. De pronto, su cara se contorsiona y parece que algo le molesta. Y luego cae de rodillas y parecía diseminarse como pines milimétricos.

—¡No era mentira! — exclama el meganiano

—¡Oh, sí! —De pronto, la figura de Aicila vuelve a rearmarse con el mismo color de su tono de piel y sin evitar reír—. ¡Jajaja! ¿Qué te pareció mi actuación? ¿Has visto la pantalla?

Simón se vuelve y ve las siguientes palabras: Marque la clave.

—¡Mary!

—Solo yo sé la clave. Obviamente, no te la voy a decir. Vive, Simón, vivamos juntos. O escoge morir aquí. Aicila no tiene nada que perder y solo ha hecho esto por mí.

...

Kay cae de hinojos ante la imagen de Saily de la mano con Mikina. La niña de cabello negro agitaba sus manos a manera de saludo. Y esa imagen se deshace en medio de gritos. Todo se vuelve rojo a donde alcanzaba su vista. Y una visión de un mundo devastado se muestra ante él.

—¿Eso es lo que quieres, Kay? Eso pasará si permaneces como Centinela. No lo quieres, lo sé. Recuerda todas las veces que hablamos y cuando le pedí al Consejo que te retirara era por ti. Porque querías otra cosa, como yo. El mundo que puedes construir es con los seres que amas. Lo has intentado y ya te habrás dado cuenta que esos intentos solo lastimaron a otros. Recuerda a Konichi, a Arare y a Xiomy.

El guerrero de pelo castaño largo no sabe que pensar. "¿Qué es esto? ¿Qué es lo que me ofrece? Una vida nueva con Saily de nuevo. ¿Acaso puede volverla a la vida?", pensó.

—Este es el principio y el fin. Recorre un camino. El que gustes. Pero ahora yo te lo muestro.

—No, ¡esto es una ilusión!

—No lo es. Uno construye realidades cada vez que toma decisiones en su vida. Hasta tú mismo al coger una pluma y crear una historia donde tus personajes nacen, viven, aman y finalmente mueren. Esa es la verdad. Otros han decidido por ti siempre. Decide tú ahora. Escribe tu propia historia.

Dash también se ve envuelto en una bruma donde se ve el en medio de un paisaje que le era familiar y luego ve a un niño que corre. Él lo sigue y luego lanza una exclamación.

—Soy yo mismo... cuando... ¡cuando asesinaron a mi madre!

Los hechos desgraciados en la vida de Dash giran alrededor de él, viéndolo todo una y otra vez.

—¡Basta! ¡¿Por qué me haces vivir todo esto?! ¡Esas cosas pasaron y aprendí de ellas! ¡No pudieron evitarse!

—¿Eso crees, Dash? Todo puede evitarse. Todo puede volverse a escribir. Hasta esto.

El caballero dragón se ve en el Santuario y a sus pies estaba Saori Kido mientras un helicóptero se alejaba y una grotesca cara pintada de pelo verde se reía.

—Atena... Saori... ¡No!

—Eso pasará, Dash, y no podrás evitarlo. A no ser que quieras reescribir tu historia. Te doy la opción. Deja de ser un juguete en manos de otros. Construye tu futuro. Eso es lo que te doy. Autonomía.

—¿A cambio de nada?

—Eso. Eso es lo que quiero que hagas. Nada.

Cort se ve en el planeta Ohzaru y en eso se ve dentro de una habitación y reconoce a Sett.

—¿Sett? ¡Sett! ¿Qué pasa? ¿No me oyes?

Aquella criatura de apariencia similar a Cell pero de color celeste no parecía oírle. Su atención estaba centrada en una figura que yacía en una cama. Sett lloraba mientras atenazaba en sus brazos a un recién nacido.

—No... Yo... eso... esto... ¡Soy yo! ¡Cuando nací! ¡Y ella es mi madre! ¡Mamá!

—Que falta te hizo, ¿no es cierto? ¿Con qué derecho te la arrebataron? Hubieras sido un niño distinto de haber contado con ella.

—No, eso no se pudo evitar. Ella...

—Se pudo evitar. Y ahora eso es lo que te doy. Escribe tu propia historia. Elige lo que quieres ser. ¿Tal vez esto?

El saiyajin se ve en la Tierra. Camina con alguien y visten parecido.

—¿Goten? Es él y ese soy yo. Allá esta Trunks. Y allí, Pan, Gohan y Videl. Allá esta mi madre con Milk. Vegeta y su esposa, y al lado está Bra.

—Todos felices sin tu padre. Tu madre tal vez hubiese querido que compartieras tu vida con tus parientes. Tal vez ese sería el destino que ella hubiese querido, como tú también.

—Sí, yo hubiese querido ser como ellos. Una vida distinta. Algo a que aferrarme.

—Es tu oportunidad, entonces. Cámbialo.

...

Krina y Teela llegan a la Montaña de la Gloria. Allí, los fieles seguían afuera orando pero ya no les hacen caso a las dos. Ambas caminan hacia la entrada.

—¿Qué crees que es esto? —preguntó Teela.

—No lo sé. Pero sea lo que sea, la respuesta la encontraremos adentro.

—¿Sientes algo?

—Tengo una sensación extraña. Algo pasa adentro pero no tengo idea de lo que será.

—La única forma de saberlo es entrando.

Ambas llegan a la entrada y sin dudarlo ingresan al interior de la montaña.

...

Burgun seguía mirando la figura de Asuka pero luego dirige su mirada a Jesús.

—¿Acaso la nave te controla ya?

—No me va a controlar.

—No tienes el poder para enfrentar a los Khans

—La nave me dará el poder que necesito. Una vez que seque el planeta lo hará.

—¿Sabes? Cometiste un error. No pretendas tentarme con la imagen de Asuka. Una imagen engañosa y te equivocaste al traerme aquí.

—¿De qué hablas?

—¿Acaso olvidas quién soy? ¡Pues ahora lo verás!

La cosmoenergía del guerrero de rasgos nórdicos se incrementa. De pronto alrededor de él todo comienza a congelarse.

—¡Cometiste un error al traerme aqui! ¡Estos circuitos no operan en frío intenso y yo puedo alcanzar el cero absoluto! ¡Detendré el corazón de esta nave junto contigo!

El Caballero de Capricornio usa su poder y genera una onda fría que va congelando todo.

—¡Detente! ¡No, no ahora!

—Detenme tú si puedes. ¡¿Dónde está el gran poder de esta nave?!

—¡No lo necesito! ¡Relámpago!

—¡Impulso Azul!

El choque produce un gran estruendo. Y el impacto afecta a la nave ya que daña la estructura de su corazón. Todo chirrea como si la "Galaxia" sintiera dolor.

...

—¡Rápido! —gritó la figura de Aicila—. ¡No hay tiempo!

Ella se coge el pecho y vuelve a caer.

—Estúpido, príncipe Jesús. No debí escucharlo. ¡Vamos! ¡Maten de una vez al Caballero Dorado!

Los tres varones se introducen a las paredes de la nave y se van. Aicila mira a Mary.

—¡Decídete ya! ¡O estás conmigo o contra mí!

—¡Estoy contigo hasta el fin de los tiempos! —contestó la chica—. Simón, podemos estar juntos. Ella traerá orden a la galaxia. ¿No es lo que querías? ¿Qué futuro tendremos aqui si continúa esto? Abbadón conquistará la galaxia en medio de la devastación. ¿Quieres perderme de nuevo? Tú mismo estabas convencido de ello.

Simón aprieta los puños y baja la cabeza.

—No quiero perderte, Mary.

—¡Y no la perderás! —dijo Aicila triunfante—. Vamos, ¡es tuya! Tómala en brazos y sean uno a partir de ahora. Es la última oportunidad.

...

Burgun seguía peleando contra Jesús Ferrer quien lanzaba más ataques contra el Caballero de Oro sin medir las consecuencias.

—¡Águila de Trueno!

—¡Impulso Azul!

Ambas chocan y estallan remeciendo todo a su paso. Y la estructura se va dañando.

—¡Doble Garra Gélida!

El ataque va directo al príncipe de Endoria quien lo detiene con la Espada de Trueno pero todo alrededor de él se congela.

—¡Detente, príncipe Jesús! —exclamaron las voces de los tripulantes que aparecen—. ¡Están dañando a la "madre"!

—¡Nosotros nos encargaremos de él!

Kazinsky se lanza sobre él pero Burgun es más rápido y lo parte en dos con su Garra Gélida, destazándolo en cientos de cortes a la velocidad de la luz. Posuo lo ataca convirtiendo sus extremidades en tentáculos metálicos que salían de las paredes y el techo, pero corre igual suerte. Es cuando Fedor va acumulando metal hasta ser un horroroso insecto metálico y ataca al Caballero de Oro quien lo esquiva y golpea de nueva cuenta.

Los tres tripulantes se reúnen y atacan al mismo tiempo. Pero Burgun los enfrenta cuerpo a cuerpo. Uno a uno, a punta de poderosos puñetazos y patadas a la velocidad de la luz los va derrotando hasta que los tres son estrellados contra el suelo.

No tardan mucho en volver a levantarse. Pero esta vez, algo mucho más horripilante sucede. Las formas de los tres se van mezclando. Los chillidos se suceden de forma terrible, como si estuvieran en una especie de matadero de cerdos o reses. Y se van transformando como si fueran una especie de metal líquido en el que se van entremezclando los rostros de todos ellos.

Finalmente, se unen en uno solo y forman a un ser que tenía tres caras. Una al frente, y las otras dos a cada lado de la cabeza, salvo la parte posterior. Era mucho más grande y corpulenta. Y aquella horrorosa entidad metálica avanza hacia Burgun, emitiendo rugidos y chillidos horribles.

—¡Garra de Tigre!

El ataque es contenido por la entidad trifaz que avanza más pero Burgun se lanza contra él, entablando un combate cuerpo a cuerpo. Aquella cosa intenta atraparlo con sus tentáculos, que surgen de las paredes, el piso y el techo.

Pero el Caballero Dorado contraataca sujetando uno de ellos para atraer a esa entidad. La golpea sin piedad, una y otra vez en el rostro. Y no tiene intención en darle tregua.

—¡Garra Cortante del Tigre!

El ataque fue a quemarropa. Y le cortó varios pedazos del cuerpo metálico pero rápidamente se reconstruye.

—¡No me vencerás! —rugió la criatura trifaz.

—¿Eso crees? ¡Prueba esto! ¡Impacto Congelante!

De pronto, se va generando una esfera fría. Es cuando la criatura se detiene mientras Burgun suspende la técnica en sus manos.

—¡¿Sabes lo que pasará si detono esto?! Todo quedará congelado. ¡La nave no funcionará bien!

—¡Detenlo! —se hizo escuchar una especie de chirrido metálico que se dirige al príncipe Jesús y este se adelanta.

—No sabes lo que haces —dijo el príncipe.

—¿Eso crees? —retó Burgun.

—¡Puedo detenerte!

El poder de Jesús Ferrer se abate sobre Burgun y su poder psíquico trata de controlar los movimientos del Caballero pero este eleva su cosmoenergía y resiste.

—¡Necesito más poder! —gritó Jesús—. ¡Dámelo ahora!

—¡Detenlo! —chilló otra vez esa voz desde aquél enorme pilar.

—¡Dame más poder! ¡Dame el control de la nave y podré neutralizar el congelamiento! ¡Es eso o muere! ¡No resistirás al cero absoluto!

—¡Ustedes también morirán! —exclamó la voz metálica.

—¿Crees que me importa? —retó Burgun resistiendo el embate psíquico de Jesús con el poder de su cosmoenergía.

—¡No resistirás mucho tiempo! —provocó la nave otra vez.

—Cuando me sienta desfallecer, ¡liberaré la técnica!

—¡Rápido! —exclamó Jesús—. No puedes usar el poder directamente. ¡Tienes que hacerlo a través de mí! ¡Hazlo ahora!

—¡Usa mi poder! ¡Te concedo el poder que quieres! ¡Detén al caballero y salva tu sueño! — exclamó la nave.

La expresión de Jesús cambia y una serie de rayos se liberan del pilar. Es cuando el príncipe es levantado del suelo rodeado por esa energía. Y un enorme poder se manifiesta. Burgun cae y su técnica se desvanece.

—Muy bien, príncipe Jesús, tu sueño nos pertenece ahora.

Pero Jesús se vuelve y encara al pilar y sonríe.

—No lo creo, nave estúpida.

...

Simón tras unos segundos de duda abre los brazos. Mary se refugia en ellos abrazándose. Aicila sonríe satisfecha.

—Simón. ¿Recuerdas... recuerdas nuestros sueños? ¿Recuerdas que una vez hablamos del nombre de nuestro primer hijo?

—Lo recuerdo. Tú querías un nombre tradicional meganiano. No estabas de acuerdo con la moda de los nombres terrestres.

—¿Cuál era?

—Creo que era... Jirian, ¿correcto?

—Pues... esa es la clave.

El meganiano no necesito más. Antes de que Aicila reaccionara, Simón ya había tecleado aquel nombre.

Fin del capítulo 18

Notas del editor:

Quienes hayan leído esto habrán notado algunas diferencias en la partida de Paul, las cuales fueron consideradas convenientes por ser más acordes a este personaje en una circunstancia como esa.

Este es el momento de dar a conocer más respecto al buen Stendal en palabras del propio Eduardo.

Stendal: Varón de una Tierra alterna donde se ha evolucionado más en lo espiritual. Posee poderes de levitación y la capacidad de generar campos de energía que toman formas de cadenas similares a las Cadenas de Andrómeda. Mide 1.70 m, de tez blanca y de contextura gruesa.

Como detalle adicional se incluyó la descripción de Aicila, Khan de la Arpía, que fue dada por Asiant.