Esta historia hará parte de una colección con un tema en particular que se revelará más adelante así que estén atentos para descubrir cual es.
Así que sin más que decir vamos a continuar. Espero disfruten la lectura.
Descargo de responsabilidad: Fairy Tail no me pertenece, pertenece a su creador Hiro Mashima.
- Dos Natsus yeeyy - Persona hablando
" Tramposo descarado" Pensamientos
- ¿Amo lo estoy complaciendo? - recuerdo o fantasía.
Pussy Slayer
Capítulo 17: Entrenando a Erza: Semana Final
Ese día parecía ser el mas radiante, al menos así lo percibía la hermosa y sonriente pelirroja,de verdad, estaba pletórica, en ese momento se encontraba en su habitación, solo en ropa interior, una muy erótica de hecho, lencería, de encaje y negra, mientras tanto estaba tarareando una tonada bastante alegre, casi podría decirse que romántica mientras se veía al espejo de cuerpo completo que tenía y se probaba diferentes vestidos de todo tipo buscando la mejor opción.
A la pregunta de ¿a que se debía tal comportamiento de parte de la pelirroja?, la respuesta era bastante simple de hecho y el solo pensar en eso engrandecía su sonrisa.
Tenía una cita, si, una cita y con nadie mas que con el dueño de sus tormentos las ultimas semanas, su amo, ese que la estaba convirtiendo en una zorra adicta a su gorda, enorme caliente y venosa polla.
Se sonrojo ante la ultima parte, acababa de calificarse a si misma como poco menos que una puta adicta a la polla de un niño, no es que no lo fuera ya pero, no era precisamente lo que ella consideraba atractivo de una mujer, pero que sabía ella si lo mas cercano a un interés romántico era alguien que jamas parecía tener tiempo para ella y que la ultima vez incluso se atrevió a rechazarla.
Sacudió su cabeza, eso era lo último en lo que debía pensar ese día, solo en su cita con su amo y que para el final de ese mismo día, ella dejaría de ser virgen.
Si, aun era virgen y no, no porque ella quisiera, después de todo, había cedido finalmente y expresado su deseo, quería que su amo tomara su primera vez y eso no había cambiado, de hecho ahora lo deseaba aun mas que antes, de hecho resulta que fue su propio amo quien lo pospuso.
Si, lo pospuso, no, no se había arrepentido, se lo dejo muy claro con la cepillada a sus dientes que le dio con su polla usando su liquido preseminal como pasta de dientes y su abundante semen como enjuague bucal antes de enviarla a casa, tras magrear su culo y chupar sus tetas hasta que la pelirroja casi se corrió por el incesante pero dulce martirio que eran ahora sus caricias para ella.
¿Estaba caliente?, como el mismísimo infierno, ¿se quería masturbar?, hasta que le ardiera el coño, ¿lo iba a hacer?, diablos ¡NO!, porque o haría cuando podía conseguir algo mucho mejor de manos de su amo, bueno, no de sus manos precisamente, aunque si quería usarlas para jugar con ella... se estaba yendo por las ramas, por ello agito su cabeza para concentrarse en su problema actual, no en la cada vez mas abundante humedad en su entrepierna cada vez que pensaba en que hoy su amo la haría mujer.
Después de todo, aun recordaba lo que pasara esa mañana y que la tenía en la actual situación, - ve a casa Er-chan, esta sera tu primera vez y quiero que sea especial, ve y ponte aun mas bonita de lo que ya eres, hoy tendremos una cita, solos tu y yo - luego de eso profano su boca y magreo su cuerpo para enviarla a casa caliente y eso es lo que la tenía ahora probándose todos su vestidos.
Entonces desecho otra muda de ropa sobre su cama, la cual de por si ya estaba bastante saturada con diferentes vestidos, desde los mas simples hasta los que se podrían considerar de tipo cóctel, era increíble, pero en ese momento, ella sentía que no tenía ropa que ponerse para esta cita tan especial y ese era su problema en ese momento, ¿cual era el atuendo ideal para tan magnifico acontecimiento?
Jamas creyó preocuparse tanto por la ropa que usaba, pero ahora, era como si solo eso le importara, - ¿que le gustaría a Natsu? - trato de pensar en sus gustos, como se vería mas linda para el, lo cual resulto en una mala jugada.
Pues a su mente solo llegaban imágenes de su amo llenando su útero de espesa y caliente crema de bebes una y otra vez, sonrojadola fuertemente ante esas lascivas ideas y haciendo cada vez mas difícil contenerse de la idea de masturbarse y si, de hacerlo, lo haría pensando en el DS de fuego.
Quería verse hermosa para el, que no pudiera despegar su vista de su ser, que la elogiara, que le dijera que se veía linda, el problema es que se sentía inconforme con cualquiera que fuera su elección de vestuario, curioso, siempre fastidio a Mira sobre sus quejas sobre no tener suficiente ropa bonita que ponerse, ahora la entendía, solo un poco, pero la entendía.
Se le acababa el tiempo y no era una opción aparecerse en ropa interior totalmente húmeda, ¿o si?, sacudió su cabeza, no era momento para payasadas de esas, mantendría su libido bajo control, al menos hasta que fuera el momento, entonces, saciaría su sed hasta estar satisfecho o le secara las bolas a su amo, lo que ocurriera primero.
Por eso regreso a su armario, quizás debía comprarse mas ropa, ropa bonita, digna de una hermosa mujer como ella y que le gustara a Natsu, no sabía porque pero ahora no podía dejar de pensar en eso, que quería verse bien para el, que le gustara como se veía, por eso cuando reviso su armario, se dio cuenta de que solo le quedaba una prenda para vestir que probarse.
Bueno, salvo sus armaduras, pero no iba a ir a una cita con una armadura, entonces tomo la ropa y la vio totalmente sorprendida, hace mucho que no la usaba pero algo le decía que esa era la vestimenta perfecta, se sonrojo, no porque el traje fuera revelador ni mucho menos, bueno, quizás descubría muchos sus piernas pero no era eso lo que la sonrojaba, era el pensamiento que tenía en ese momento.
"Me pregunto, ¿le gustara a mi amo verme con esto?" se sonrojaba al pensarlo pues quería pensar que lo haría, que la alabaría, la mimaría y porque no, la manosearía un poco.
Estaba decidido, esa sería su indumentaria en su cita y con eso en mente se preparo para su cita ultimando los detalles de su apariencia, sobra en los ojos, lápiz labial, un poco de maquillaje, algo que no es que usara mucho pero ahora sentía que era adecuado, de verdad estaba actuando como una chica de su edad en esos momentos, al menos eso pensaba mientras peinaba y acicalaba sus largas y sedosas hebras escarlata.
Ahora la chica estaba en la plaza de la ciudad, nerviosa, sonrojada, insegura, de un momento a otro sintió que su elección de vestuario era incorrecta, que se había maquillado demasiado, que la forma en que peino su cabello era ridícula, un sin fin de preocupaciones que le asaltaban conforme los segundos pasaban.
No lo entendía, jamas había sido una mujer insegura, siempre tenía confianza de lo que hacía, como lo hacía y cuando lo hacía, entonces, ¿por qué ahora era diferente?, ¿qué poder tenía realmente Natsu ahora sobre ella para hacerle dudar tanto?, esto era ridículo y aun así no podía sacárselo de la cabeza, no importa cuanto luchara contra si misma, esa inseguridad simplemente no se iba.
Quiso cambiarse, de hecho lo estaba considerando seriamente en ese momento, "quizás aun tengo tiempo, podría volver a casa y probar otro estilo" su mente le estaba jugando una mala pasada y en ese momento cuando parecía haber tomado la decisión y se disponía a irse para llevar a cabo su cambió de imagen, fue entonces que lo escucho.
- Wow - fue una sola palabra, ni mas ni menos, pero fue suficiente para congelarla en su lugar dándole la espalda a esa voz, perteneciente a la única persona que al parecer era capaz de ponerla tan nerviosa.
Se giro tímida, de hecho la palabra era nerviosa, no quería que su ahora mala elección de atuendo pudiera arruinar su cita, de hecho, estaba a nada de salir corriendo y esconderse por la vergüenza, pero fiel a su forma de ser, afronto lo que se venía con toda la dignidad que su agitado corazón le permitía, pero cuando lo vio con su rostro asombrado, esa fuerza se le acabo, no le pudo sostener la mirada, "lo sabía, me veo mal" su inseguridad crecía conforme el tiempo pasaba y parecía que Natsu no tenía intención de decir nada, al menos hasta que finalmente lo escucho decirle algo que la sorprendió.
- Te ves... increíble - al escucharlo, volvió su mirada al pequeño pelirrosa, había escuchado bien, estaba segura de eso y por la forma en que se lo dijo, no era nada malo, muy por el contrario, le sonaba a un alago, - hace mucho que no te veía con ese atuendo Er-chan - se sintió cohibida de pronto y entonces aunque sabía lo que llevaba puesto, no pudo evitar darse un repaso a si misma buscando cualquier imperfección.
Su vestido consistía en una falda negra de volantes, lo suficientemente larga como para tapar lo esencial, pero que era suficientemente corta como para revelar sus hermosas y bien torneadas piernas, las cuales por cierto estaban enfundadas en unas medias negras con una franja blanca en la parte superior de las mismas y que le llegaban hasta medio muslo y unas botas negras que le hacían juego, del mismo modo usaba una camisa blanca de manga larga con holanes y que en el cuello se ataba por un lazo de tono negro y sobre esa camisa un chaleco negro de manga larga que se ajustaba por debajo de sus pechos dejándolos libres, ademas de ser ligeramente mas corto que la camisa de manera que en la zona de la cintura y las muñecas, dejaba ver la camisa blanca bajo la prenda y finalmente su pelo, totalmente peinado y un poco rizado de las puntas estaba sujeto en una cola de caballo por un listón igualmente negro a la altura de su coronilla salvo por dos mechones de cabello escarlata que caían libres a los costados de su hermoso rostro, ademas de unos aretes de diamante en sus orejas completando el cuadro.
Si, se decidió a usar su traje de lolita gótica para su cita, de hecho, no lo había vuelto a usar desde el concurso de belleza Miss Fairy Tail de hace ya varios años, pero en cuanto lo vio algo le decía que debía de usarlo para su cita, aunque ahora, ya no estaba tan segura de su decisión.
También recordaba el maquillaje en su rostro, sus ojos ahora presentaban una sombra purpurea sobre ellos, sutil pero efectiva que hacían esos ojos marrón mas coquetos, se había aplicado un poco de rubor en sus mejillas y el tono rosa acentuaba sus pómulos y por ultimo sus labios, barnizados en un rojo escarlata que los realzaba, se veían mas carnosos, mas sensuales, mas besables, pero en este momento, Erza estaba dudando incluso de eso, preguntándose si quizás había exagerado y ahora su rostro lucía como el de un payaso.
"M-Mis piernas están demasiado expuestas, creo que si me agacho me van a ver las bragas" estaba recriminándose en este momento, aghora sentía que la falda se había encogido mostrando quizás mas de lo que debía y haciéndola sentir que debería cuidarse en sus movimientos si no quería que alguien que no fuera su amos viera lo que llevaba bajo la pequeña falda, "y mis pechos, ¿siempre fueron así de grandes?" cuando vio sus pechos, se le hicieron enormes, de hecho solo hasta entonces noto que sentía la camisa mas apretada del pecho, por no mencionar que casi podía notar la forma de sus pezones presionando contra la tela, estaba avergonzada pues no entendía lo que ocurría con su cuerpo de repente.
Poco y nada sabía que de hecho su cuerpo si había cambiado un poco, tras casi un mes de ser manoseada por el pelirrosa a placer y cada vez que quiso, su cuerpo se fue viendo influenciado por esas caricias, ahora sus caderas eran mas anchas, su cintura mas estrecha, su piel mas cremosa y sus pechos, habían crecido una o dos tallas, esto último debido a que no había día en que Natsu no jugara con ellos, masajeandolos, chupándolos, pellizcando sus pezones, inevitablemente habían crecido gracias a sus caricias, pero ya que se la pasaba buena parte del día desnuda, bueno, no lo había notado hasta entonces, era innegable, su cuerpo había cambiado y ya no había marcha atras.
- ¿M-Me veo bien? - presa de sus propias inseguridades acabo preguntándole al pelirrosa su opinión respecto a su apariencia.
- Para nada - se sobresalto ante sus palabras, no se esperaba que le dijera algo así, ¿de verdad se veía tan mal? ese era su pensamiento en ese momento en especifico, - no te ves bien... te ves hermosa - cuando lo escucho decirle aquello se sonrojo enormemente mientras trataba inutilmente de contener la sonrisa que se formaba en sus carnosos labios.
Era increíble pero hace unos minutos estaba al borde de romper a llorar creyendo que de verdad a su amo no le gustaba su apariencia y ahora estaba a nada de ponerse a brincar de felicidad por ser alabada por el pelirrosa, le dijo que se veía hermosa y eso basto para que su tristeza e inseguridad se fuera, realmente el mago de fuego tenía control absoluto sobre ella, así ella no se diera cuenta.
- ¿Nos vamos? - pregunto entonces el chico sacándola de su ensoñación por haber sido alabada por el rosadito y sonriente asintió para tomar la mano que el DS de fuego le extendía para iniciar su cita, una cita que duraría todo el día, por ese día, Natsu sería solo de ella y eso la hacía feliz.
Si la vieron de manera rara al ir de la mano con un niño de manera demasiado romántica, poco le importo, de hecho no tenía cabeza para nada que no fuera la felicidad que sentía en ese momento en el que estaba en su cita con el pelirrosa, se moría por besarlo, que la tocara, pero resistía pues aunque poco le importaba, tampoco quería llamar la atención de mirones o escandalosos que arruinaran su momento a solas con su amo.
Aunque eso no impidió que cuando pasaban cerca un callejón, ya fuera el o ella, uno de los dos terminaba arrastrando al otro al mismo para cobijados por ese anonimato que tanto conocía se dejaran llevar y por lo menos sus labios pudieran calar la sed que sentían por los labios del otro, aunque en un par de ocasiones acabo con ella chupándole la polla incapaz de controlarse a si misma, pero para su desgracia, no la dejo beber ni una gota pese a lo duro que terminaba.
Su excusa, toda su leche de hoy era para su sucio y húmedo coñito, solo saber eso la ponía ansiosa por no decir que sonrojada y acababa besándolo aun mas fuerte, tanto que para cuando salían de aquel callejón ella estaba con el cabello algo desarreglado y su ropa semi desacomodada mientras que el chico debía hacer esfuerzos para que no se le notara la erección de caballo que traía y con la cara pintarrajeada de escarlata que solo bastaba con ver los labios pintados del mismo color de la pelirroja para darse una idea de lo que esa depravada estaba haciendo con el en esos callejones.
Al menos así le atormentaba Natsu cuando le susurraba que con su rostro así de lleno de pintalabios y ella llevando el mismo color, debían de estar suponiendo que ella era una depravada sexual con un fetiche shotacon devorando a un inocente niño por las calles de Magnolia, se debía de sentir avergonzada, incluso incomoda, pero tristemente la realidad era que la sola idea de todos esos ojos juzgándola por ser la sucia esclava de su amo la calentaban, el porque no estaba segura, simplemente lo hacía.
Como fuera, la cita fue de maravilla, fueron a los juegos mecánicos donde Natsu por primera vez los disfruto sin acabar mareado por su condición como DS, comieron helados dándoselo en la boca al otro para placer de ella, se sacaron fotos, tanto en una cabina para ello como en algunos juegos los cuales al final del recorrido ofrecían la posibilidad de una foto, probaron suerte en los juegos de tiro al blanco por algunos peluches y otros premios, pasearon por el parque de la ciudad el cual incluía un lindo bosque que en esa época solía estar florecido, fueron a bailar, cosa que le sorprendió pues no sabía que el chico bailara y menso tan bien como lo hacía, al menos hasta que recordó que la rubia que tenía por novia le enseño hace mucho tiempo y para cuando la noche cayo, fueron a comer a un restaurante elegante para cerrar la cita, al menos la parte publica de la misma.
Hechos a resaltar de la cita, en todo el tiempo que llevaba durando, la pelirroja no había perdido su sonrisa, de hecho en algunos momentos incluso acabo con una mirada soñadora, se había sentido como si fueran una pareja, no sabía si de amante, novio o marido y mujer pero se sentía pletórica, las fotos que se sacaron, las atesoraría por siempre, aunque claro esta jamas podría mostrárselas a nadie y finalmente el hecho mas importante, estaba excesivamente caliente, pese a lo mucho que llevaba corriéndose en toda la cita.
Las fotos, la razón por la que jamas se las podría mostrar a nadie, no es porque fueran en una cita con Natsu, tampoco porque podría hacer que pensaran que ella estaba siendo una rompe hogares interfiriendo con la relación entre Lucy y Natsu, no, la verdadera razón era porque esas fotos, no eran para la vista de nadie debido al contenido de las mismas, que no podía calificarse de otra manera que como de connotación porno.
De cara a terceros, la salida se vio muy normal, pero esta era la cara que nadie mas vio, resulta que Natsu era de hecho muy bueno para ocultar a simple vista algunos actos, suponía ella que era la practica luego de tres semanas profanando casi todo su cuerpo en la vía publica, por eso, su cita fue todo, menos normal ni mucho menos típica, a decir verdad ni siquiera se la podía calificar de recatada, con lo que paso esa cita era una cita erótica, digna de el mayor de los relatos de depravación que se pudiera contar.
Resulta que Natsu nunca dejo de molestarla, mucho menos de manosearla a cada que podía, en los juegos mecánicos, no importaba si tenían gente detrás, el se las arreglaba para meter su mano bajo la camisa o la falda y masturbarla a consciencia, peor si eran juegos en los que ellos debían estar pegados, en ese momento le sorprendía que no acabara desnuda pues el le sacaba los pechos y se los chupaba o magreaba su culo hasta que el recorrido se acababa.
Las fotos que se tomaron el la cabina, eran fotos guarras, de ella dejando que el lente capturara un primer plano de su tetas, de su culo o su empapado coño, incluso algunas fotos eran de ella chupando su polla o con la verga de su amo metida hasta lo profundo del culo mientras ella se corría, la ventaja de estar en esa cabina, podían estar todo lo desnudos que querían mientras hacían cuanta obscenidad se les ocurría.
Ni que decir de las fotos del final de los recorridos, acababa exhibiendo sus tetas mientras el rosadito las magreaba, con el culo en pompa para la cámara o incuso haciendo el signo de la paz mientras chupaba su polla, quizás el mas destacable fue el juego del túnel del amor, donde durante treinta largos minutos, ella y el estuvieron en un bote, con ella chupando su polla, dejando que perforara su culo con su gorda herramienta mientras masturbaba su coño y le recordaba que para el final de esa cita acabaría con el coño lleno de leche, haciéndola correr de gusto y de deseo para que al final cuando era la hora de la foto, se saco una foto desnuda expandiendo con sus dedos su coño para la cámara mientras lamia el eje de la polla de su amo la cual descansaba sobre su hombro y hasta sus desnudas tetas mientras su expresión era prácticamente la de una golfa deseosa de sexo la cual se había estado corriendo todo el recorrido y aun así quería mas, cosa que de hecho así era.
Ni siquiera en los lugares públicos se contenía, cuando comieron helados, cada vez que ella le ofrecía del suyo, el se aseguraba de mientras lo comía magrear sus pechos para seguido decir que un helado hecho con su leche materna debía ser exquisito o que si no le gustaría un helado con sabor a su esperma a lo que ella acababa asintiendo sonrojada de acuerdo con el.
Cuando probaron puntería y fue su turno de usar la escopeta para tirar, ya que debía apoyarse contra la mesa para asegurar la mira, dejaba su enorme trasero expuesto cosa que Natsu aprovecho para jugar con el sin que nadie lo viera gracias a que el punto de disparo era una cabina, por lo que mientras ella apuntaba el no dejaba de manosear sus nalgas carnosas y cuando empezó a disparar, por cada acierto metía uno de sus dedos o en su coño o en su culo, por lo cual para cuando el juego acabo y la pelirroja había demostrado su certera y mortal puntería, la pobre llevaba al menos unos tres o cuatro orgasmos encima, algo que alabo Natsu pues pese a todo no perdió de vista el objetivo.
Lo peor fue el paseo por el parque donde en cuanto se adentraron en el bosque la desnudo y follo su culo a placer mientras la cargaba en una desvergonzada posición y la llevaba al orgasmo una y otra vez, orgasmos brutales en los que acababa orinándose por el excesivo placer, cosa que la avergonzaba pues al hacerlo, Natsu se aseguraba de que sus jugos regaran las flores que había en el lugar mientras le decía que ahora las flores crecerían aun mas hermosas pues habían sido bendecidas con la esencia de una hermosa doncella.
Lo peor es que durante todas esas ocasiones, la única que se corría era ella, asombrosamente, usando cada gramo de fuerza de voluntad, el pelirrosa se negó a correrse en cada oportunidad, no importaba cuanto ella chillara que le dejara beber su semen o que regara sus intestinos con su leche, la respuesta era siempre la misma, toda esa leche solo acabaría en lo profundo de su coño, en mas de una ocasión quiso decirle que la follara en ese momento entonces, pero sabía que el se negaría, que ese sería el postre de toda esa cita y que entonces si, su matriz no dejaría de beber hasta que saliera el sol.
De hecho para vergüenza suya ni siquiera durante la cena la dejo de torturar, pues luego de pedir sus platos, el llevo uno de sus pies entre sus piernas y ella gustosa abrió las mismas para darle mas acceso aunque avergonzada de que ni siquiera lo pensó un segundo antes de hacerlo y cuando empezó a tocarla con el pie de manera sutil, ella disimuladamente tomo su pie con sus manos y lo llevo a un contacto mas profundo contra su inundada vagina que rogaba por un poco de atención haciéndolo sonreír al ver su osada acción mientras ella desviaba la atención avergonzada, aunque sin permitir que el pie de su amo se alejara un milímetro de su intimidad, por lo que el resto de la cena se la paso mas centrada en evitar ponerse a gemir que en disfrutar de la comida, especialmente porque esta vez el pelirrosa le prohibió correrse y estaba haciendo acopio de toda su fuerza para cumplir con los deseos de su amo.
Para cuando salieron del restaurante, tomados de la mano, agradecía que era de noche y que ya casi no había nadie en la calle y que los pocos que habían no verían nada al estar amparada por la oscuridad, de lo contrario, todos habrían visto como tenía sus muslos totalmente mojados mientras que cada paso era tortuoso para ella debido al roce de sus húmedas bragas contra su sensible coño el cual no dejaba de manar jugos que ahora hacían un rastro tras ella en el piso al ya no poder ser contenidos por la tela de su ropa interior
Había dicho que estaba caliente, no, lo que estaba era como un volcán a punto de hacer erupción, estaba a un solo toque sobre su coño de acabar orinándose hasta desfallecer por el excesivo placer y quería que lo siguiente que la tocara fuera la polla de Natsu, así que si, enese momento estaba ansiosa por llegar a casa, meterse a la cama con el y follar como si no hubiese un mañana, gemir como una cualquiera, dejar salir todo eso que llevaba dentro a gritos y que era consecuencia del pelirrosa que la llevaba de la mano y que ahora gracias a la poca o nula concurrencia de la gente no reparaba en besarla a la mitad de la calle con descaro y ella le correspondía gustosa.
Sin embargo había un problema, aun en su bruma de placer y lujuria, tenía suficiente consciencia como para saber en que dirección iban y esa obviamente no era a su hogar en Fairy Hills, ni tampoco en dirección a la casa temporal de Natsu con la rubia, eso la confundió, supuso que sería en su casa, donde luego de poner unos cuantos hechizos podría darse la libertad que deseaba para gritar de placer si así lo quería, incluso considero que podrían ir a casa de Lucy donde aunque le irritara, podría gemir a placer sin tantas complicaciones, ya lo había hecho y estaba segura que esa pechos de vaca no estaría ahí, era su noche especial, no la arruinaría, pero no era ni la una ni la otra, Natsu la llevaba en otra dirección y no sabía a donde iban.
Por eso, cuando pararon frente a un lujoso hotel de la ciudad se sorprendió, no entendía que hacían ahí, duda que expreso con su rostro confundido a un Natsu que solo sonrió mientras la halaba hacia el para besarla, estaba sorprendida y confundida, pero aun así respondió gusto al beso y cuando se separaron, antes de que siquiera emitiera sonido el le respondió sonriente a la pregunta escrita en su rostro.
- Es nuestra noche especial Er-chan, se merece entonces un lugar especial... reservé una de las mejores habitaciones solo para nosotros dos - estaba anonadada, no se espero eso, de verdad que Natsu sabía ser romántico cuando se lo proponía y ante eso, fue ella la que esta vez lo atrajo hacia si para besarlo con desbordada pasión, se besaron hasta que el aire se les hizo necesario y entonces se separaron mientras un hilo de saliva unía aun sus bocas, entonces el pelirrosa hablo, - ¿entramos? - esa pregunta no necesitaba respuesta pues era mas que obvia, pero aun así, ella asintió y con eso, tomados de la mano, entraron al hotel.
Todo el camino hasta la habitación fue un autentico y placentero martirio para la pelirroja pues cada dos pasos se estaban besando una vez pasaron al recepcionista, el chico le decía cuanta obscenidad pretendía hacerle, en serio, sus bragas en este momento no eran otra cosa que un maldito trapo sucio y mojado y que el le dijera eso solo aumentaba su excitación, su humedad, al punto en que cuando llegaron a la cabina del ascensor y se sintieron seguros en ese lugar, ante la orden de su amo de abrir sus piernas y levantar su falda ella gustosa revelo el desastre que era su entrepierna.
Sus bragas estaban tan mojadas que se pegaban a su piel y aunque la tela era oscura, ahora lucía mas transparente dándole un toque erótico a la combinación de su suave piel de porcelana y la húmeda tela, por no mencionar que la tenía tan pegada a sus curvas que fácilmente dejaba ver la forma de su coño y sus dos carnosas nalgas.
Luego la obligo a chuparle la polla, no, la realidad era que el se saco la polla para masturbarse un poco con la visión ante el y ella no pudo resistir y termino tendida en el suelo, con sus piernas abiertas dejando que la mano de su dueño atormentara su clítoris mientras ella gustosa chupaba y sorbía la enhiesta verga que no dejaba de manar liquido preseminal, tenía sed, quería su semen, pero el no la dejaba beberlo, al menos no aun, aunque eso no impidió que dada su actual condición de sobre excitación, el chico la llegar a al menos dos orgasmos en el ascensor antes de llegar a su piso.
El trayecto en ese espacio fue rápido, aunque no lo suficiente para impedirle orinarse de placer, aunque para la pelirroja ese momento sintió que duro horas, tan aletargada estaba su mente en ese momento y por si fuera poco, cuando las puertas se abrieron, una pareja los recibió en la entrada, al parecer esperando el elevador, salio de ahí con la cabeza gacha considerando lo previamente acontecido, aunque eso no evito que escuchara a la mujer reclamarle a su pareja el estarla viendo demasiado.
No le importo demasiado, no le importaba ninguna opinión ni mirada que no fuera de su amo, pero si le importo lo que escucho después de la mujer cuando se calmo y dejo de regañar a su pareja y entraron en el cubículo, - ¿no se te hace que huele algo raro aquí?, ¿cómo una mezcla dulce y almizclada? - lo peor de todo es que el hombre le dio la razón mientras suponía que quizás el hotel estaba probando un aromatizador nuevo o algo así en sus elevadores, escuchar aquello mientras caminaban hacia su cuarto la avergonzó demasiado, durante el tiempo que llevara el recorrido en ascensor, esa pareja inundaría sus fosas nasales con el aroma a perra en celo que estaba emanando de la pelirroja y para mayor vergüenza suya, aquella idea la estaba excitando mas.
Cuando llegaron al cuarto y entraron, la pelirroja se quedo estática en la entrada al ver todo el glamour y lo ostentoso del lugar, sin duda era un lugar elegante y eso solo le emociono mas, Natsu la había traído a este lugar tan especial para una noche muy especial, lo vio y noto su cálida sonrisa dedicada solo a ella y sin poder evitarlo lo beso, un beso exigente y que estaba cargado de todo eso que ella no lograba entender o expresar pero que solo sentía cuando estaba con el pelirrosa.
Antes de darse cuenta el chico estaba desnudo en la entrada del cuarto, con su enorme erección seduciéndola mientras palpitaba ansiosa por hundirse en sus carnes, ella lo desnudó y del mismo modo el la desnudó a ella, bueno casi, pues aun conservaba su conjunto de lencería, sus pezones dolorosamente erectos atrapados en el encaje de su sujetador y su coño, bueno, pidiendo a gritos que le arrancaran las bragas y le penetraran con esa enorme polla frente a el., ademas de su inseparable collar de mascota
- Vamos a la cama Er-chan, ya no resisto mas - basto eso para dejarle claro que el ya no quería esperar mas y estuvo a punto de saltar de felicidad pues ella no quería mas juegos, quería que se la metiera ya, quería sentir a su amo abriendo completamente sus labios vaginales y les diera su forma permanentemente.
Sin embargo cuando se disponía a dar el primer paso hacia la habitación, Natsu la detuvo mientras le sonreía mordaz, amaba y odiaba esa sonrisa, al parecer la iba a humillar mas hasta llegar a la cama, odiaba su prepotencia, pero amaba que la sometiera, era su mayor placer, ya no lo iba a ocultar.
- No, no Er-chan, ya deberías saber que las mascotas no caminan como humanos - sintió su coño estremecerse y sin siquiera considerar el grado de degradación que su orden proponía, antes de ser siquiera consciente de ello, estaba en cuatro patas esperando los mimos de su amo por ser una niña buena y obediente.
Cosa que no se hizo esperar cuando el empezó a acariciarle la cabeza con mimo y le decía que era una buena niña antes de besarla, beso en el que se sumió mas de lo que debía.
¡Click!
Solo salio del trance solo al escuchar aquel sonido y entonces se percato de que ahora Natsu estaba un tanto retirado de ella y en su manita llevaba una correa, no necesitaba ser una genio para suponer que el otro extremo de la misma estaba en su collar y al revisar, encontró que efectivamente así era, luego volvió la atención a su amo cuando este abofeteo su rostro no con su mano, si no con su polla dura y viscosa.
- Vamos Er-chan, si eres una buena niña, te daré toda la leche que quieras - lo escucho decir con una voz muy cantarina, lo estaba disfrutando mucho, tenerla así de sometida a su divino capricho.
Por su parte ella estaba aturdida, ¿se sentía humillada?, por supuesto, ¿quería protestar?, tal vez, ¿iba a hacerlo?, claro que no, ella era una buena niña, una buena mascota y las buenas mascotas son obedientes, por eso cuando lo vio ir hacia la habitación de espaldas para que ella viera siempre su jugosa polla, ella lo siguió feliz y ansiosa, no lo sabía, pero sus ojos tenían su pupila en forma de corazón desde hacía buen rato.
Llegaron a la cama y ella estaba ansiosa, ya podía sentir las paredes de su coño siendo desgarradas por esa monstruosidad que cargaba su amo, quería que fuera ya, no resistiría un segundo mas, por eso cuando el pelirrosa se giro para retirar sus ultimas prendas con mimo y dejarla desnuda sintió su cuerpo hervir de gozo y cuando se sentó al borde de la cama y le ordeno acercarse casi salta sobre el para meterse su polla en el coño, pero, ella lo dijo, era una buena mascota, así que debía ser obediente, la espera traería sus recompensas.
Cuando estuvo frente a el, aun en cuatro patas mirándolo, en sus ojos se podía ver el deseo y desesperación porque le dijera que lo montara, ya no quería esperar mas, por eso cuando lo vio sonreír, se emociono, era hora, aquí venían las tan esperadas palabras.
- Ne Er-chan... ¿por qué no usas esa linda boquita y me colocas esto? - se desconcertó, mas cuando le entrego un paquete cuadrado de color rosa salmón en sus manos, el cual cuando lo vio supo lo que era de inmediato, un condón, pero la pregunta era ¿para que?, - vamos Er-chan, si no lo colocas no podremos empezar - le dijo mientras con un ligero movimiento de cadera hacía que su pene se moviera de lado a lado oscilante, hipnotizando a su victima.
"Un condón, si se lo pongo Natsu me va a follar" su pensamiento era simple, solo debía ponérselo y entonces el le perforaría el coño por completo, embestiría contra su útero una y otra vez y se correría en lo mas profundo de ella, llenando su matriz de su delicioso, cremoso y caliente semen y con eso en mente procedió a abrir el paquete para acelerar las cosas, "un momento", sin embargo antes de rasgar el envoltorio para sacar el caucho, se detuvo ante una revelación.
Vio a su amo, sonriente como siempre, mirándola mientras no dejaba de agitar su cosa para ella, pero había algo que no cuadraba para la pelirroja en ese momento, no importaba como lo viera, algo se sentía erróneo en esa acción.
"S-Si se lo pongo, el me follara" esa parte estaba clara para ella y era lo que mas deseaba, el problema era lo siguiente, "p-pero si Natsu tiene un condón puesto, e-entonces todo su semen..." abrió los ojos horrorizada al comprender ese simple y fundamental hecho y vio de nueva cuenta a su amo que seguía sonriendo, pero esta vez sintió que esa sonrisa era mas perversa que antes, era la misma sonrisa, pero ella podía sentir las viles intenciones del pelirrosa tras ella y no se lo permitiría.
- N-No lo acepto - susurro ahora con la cabeza gacha, llamando la atención del sonriente pelirrosa cuando la escucho balbucear y verla quedarse quieta, al parecer había mordido el anzuelo.
- ¿Are?, no te escucho Er-chan, ¿qué fue lo que dijiste? - la estaba molestando, pero ella no se percataba, su mente estaba aturdida por otras cuestiones y cuando la vio levantar la mirada para encararlo, casi ensancha la mirada, el plan funciono mejor de lo que esperaba.
- ¡NO LO ACEPTO! - gritó fuerte antes de tirar el condón lejos a algún punto sin importancia y luego abalanzarse sobre el chico tirándolo a la cama y subiéndose sobre el, presionando su torso con su mano izquierda contra la cama mientras con la derecha tomaba su pene y lo enfilaba hacia su coño, el cual estaba levantado esperando ansioso que la tomara.
Empezó a restregar la punta de su polla contra su entrada, estaba como enloquecida y eso era justo lo que quería Natsu, molestarla para que ella tomara la decisión, por eso le entrego ese condón, desde un principio nunca tuvo intención de usarlo, tenía toda la intención de martillar a pelo ese sucio reducto virgen y llenarlo hasta el tope con su caliente semilla, era lo que mas deseaba hacer y no iba a permitir que ese molesto trozo de plástico interfiriera en su placer, pero si dejaba que Erza fuera la que lo desechara sería mejor aun, demostraría que ella lo deseaba tanto como el, seo guarro y sin protección, que quería ser llenada hasta el borde con el esperma de su amo y no se equivoco, aunque el efecto quizás fue mas de lo esperado pues ahora la chica se estaba masturbando frotando su punta contra la entrada de su coño mientras su rostro se contorsionaba en el mas depravado y perverso de los placeres.
- Mooo, Er-chan, si lo hacemos sin condón podrías quedar embarazada - debía seguir el juego y fastidiarla un poco mas, sabía que en este punto nada que le dijera la detendría pero igual valía la pena el intento por medir sus reacciones y si de verdad quedaba en embarazo, bueno, nada le haría mas feliz que formar una familia con su amada pelirroja, así como desde hace un tiempo consideraba lo mismo con la rubia.
- No me importa, no me importa, no me importa... - en su estado actual poco y nada le importaba cualquier cosa que no fuera calmar el incendio en su coño, pero no era tonta, sabía los riesgos de hacerlo así, pero no hace mucho tuvo su periodo, estaba en sus días seguros y aun si quedaba embarazada al final, sabía que su amo tomaría responsabilidad, - ¡NO ME IMPORTA! - grito fúrica, esto se estaba retrasando mucho, por lo cual decidió tomar manos a la obra.
Agarro el pene de Natsu desde su base, lo acomodo en su entrada y sin miramientos ni consideraciones sobre su propia condición como doncella virgen, se clavo con furia y hasta el fondo la polla de su amo dentro de su coño.
En ese momento, sintió algo dentro de ella quebrarse en el momento que su himen se desgarro, se suponía que debía doler, había escuchado que cuando pierdes tu virginidad el dolor era inevitable, entonces ¿por qué?, ¿por que no se sentía así?, no sentía dolor alguno, ni siquiera la mas mínima molestia, sintió el momento en que se desgarro, incluso podía sentir la sangre saliendo de su coño demostrando que dejaba de ser virgen, pero no sentía molestia alguna, solo sentía... placer.
Entonces exhalo y al hacerlo libero un halo de vapor mientras sus labios se torcían en una depravada sonrisa, ya entendía porque no dolía, en el momento que se clavo la polla de su amo, su punta beso su útero y ella acabo corriéndose tan duro que cualquier sensación de molestia o dolor, paso a segundo plano en comparación con el húmedo orgasmo que acababa de tener, porque si, sintió como se orinaba d placer cuando se corrió y esta vez se sintió diferente, mas fuerte, mas intenso, mas placentero y lo mejor... quería mas.
Se giro a ver a Natsu y con sus ojos en forma de corazón se abalanzo sobre el para besarlo y un segundo después empezó a mover sus cadera desesperada por volver a sentir ese obsceno placer de hace un segundo, quería que Natsu la follara, que se corriera dentro una y otra y otra vez, tenía sed, tenía sed por la leche de su amo y no descansaría hasta saciar esa sed.
Por su parte Natsu estaba en el paraíso, Erza era tan estrecha que era una delicia sentir como sus paredes se aferraban a su miembro, estaba tan húmeda que deslizarse dentro y fuera de ella era sencillo y estaba tan caliente que era reconfortante sentir esa calidez alrededor de su hombría, ademas la velocidad con la que ella lo cabalgaba mientras se besaban, era demasiado, quería jugar un poco mas con ella, peo en su estado actual, la realidad es que estaba a punto de correrse y no tenía la intensión de retrasarlo.
- Muy bien Er-chan, voy a castigarte, desafiar las ordenes de tu amo, que osadía - mientras le decía aquello la sujeto de las caderas, en ese momento la pelirroja lo vio aterrada y su terror provenía de que el castigo sería detenerse, - y tu castigo sera que hasta que salga el sol, tu coño no dejara de beber mi semen - tras decir eso, el chico embistió con fuerza su coño haciéndola chillar mientras apretaba sus dientes y abría los ojos al sentir la punta tratando de entrar en su útero.
- ¡EEEEKKK! - al final no pudo hacer mas cuando sintió la primera y mas espesa descarga de esperma que había sentido hasta la fecha derramándose en lo profundo de su matriz, cosa que junto al asedio contra su entrada uterina, la llevo irremediablemente al orgasmo, - Fuaaah - exhalo aire que ni siquiera sabía que estaba reteniendo mientras dejaba que el placer recorriera su cuerpo.
Estaba temblando, la saliva corría fuera de su boca, mientras sus ojos se nublaban por el placer y la lujuria, tras tres semanas en manos de ese degenerado niño y su gigantesca polla, finalmente conocía el placer de ser mujer de manos de su amo, no podía creer que follar se sintiera tan bien, "de haber sabido, habría cedido el primer día", si era consciente de ese pensamiento o no, era difícil saberlo debido a la bruma de lujuria que al parecer la envolvía.
Sin embargo pronto se vio sorprendida cuando el pequeño bajo ella de un movimiento brusco cambio las posiciones sin dejar de estar conectado a ella de tal manera que ahora ella estaba acostada boca arriba sobre la cama mientras chillaba al sentir como el rosadito se dejaba caer sobre ella enviando su polla hasta lo profundo de su ser haciéndola casi correr en ese momento y cuando lo vio noto esa mirada maliciosa que le prometía que estaba por ver estrellas hasta desmayarse estremeciendo su cuerpo en ansias de que lo hiciera.
- Parece que alguien se esta olvidando de quien manda aquí Erza - sonaba burlón, se burlaba de ella y su cuerpo chillaba de felicidad de que lo hiciera, - ¡mataku! que mascota tan problemática, buscando su placer por encima del de su amo - estaba temblando y no de miedo precisamente, mas bien de emoción, - en definitiva voy a castigarte Er-chan, continuare castigándote hasta que mis bolas estén vacías - a oídos de la pelirroja aquellas palabras estaban lejos de ser una amenaza, eran mas bien una placentera promesa.
Al siguiente momento, la pelirroja tenía su coñito masacrado por la enormidad del pelirrosa y considerando lo sensible que estaba la pobre, basto muy poco de esa brutal acometida para que empezara a correrse, el único problema es que el chico no se detenía, conforme ella se corría el aumentaba mas la fuera de sus embestidas y la velocidad de las mismas.
Llego al punto donde la pelirroja ya no podía respirar sin correrse, en otras palabras, estaba sumida en un orgasmo continuo, difícil de lograr, pero en su estado sobre excitado luego de todas las morbosas emociones de su cita, estaba a solo una brutal follada de lograrlo y en este momento, estaba siendo brutalmente masacrada a pollazos por el chico mandando lo que quedaba de su conciencia a paseo.
En ese momento, la chica no se diferenciaba mucho de un juguete masturbatorio para hombres, salvo porque se ponía cada vez mas húmedo y claro, un juguete no se corre como si se hubiera roto una represa.
Claro esta que su mayor satisfacción venía del hecho de que debido a lo fuerte que ahora apretaba la virilidad de su amo, la pelirroja e estaba proporcionando tal placer que su amo ya se había corrido cerca de cuatro veces mas dentro de su útero, todas las descargas igual de abundantes, espesas y calientes haciendo que Erza solo cayera mas profundo en el abismo de placer en la que ella misma pidió ser empujada.
Estaba drogada de placer y su droga era el esperma de su dueño, no quería que la sacara, en su pobre proceso mental actual, no le importaba pasar el resto de su vida así como estaba en ese momento, con sus piernas al lado de su cabeza mientras sus pechos rebotaban, su lengua estaba de fuera, sus ojos idos hacía arriba y claro esta, su pobre, rosado y prieto coñito siendo perforado por el monumental ariete del pelirrosa que al parecer estaba por correrse una ve mas dentro de ella.
- ¡ME CORROOOOO! - lo escucho gritar su liberación mientras una vez mas empujaba contra su matriz y liberaba con esa su sexta descarga de la noche y por como lo sentía, estaba lejos de estar satisfecho y ella tampoco quería que el se detuviera, así que era una situación de ganar-ganar.
- ¡NASHUUUUUUU! - No logro mucho pues el orgasmo solo se intensificaba cuando Natsu se corría dentro de ella, su mente estaba delirando, su cuerpo ya no tenía fuerzas y aun así, ella quería mas, mucho, mucho mas.
Terminado su ultimo orgasmo, Natsu se detuvo en sus embestidas, pero de lejos se veía satisfecho y ella lo veía en sus ojos y lo sentía en su coño, su polla no perdía ni un ápice de su dureza.
- Eres una niña mala Erza, es obvio que necesitas mucho mas castigo - sonrió mientras veía a la pelirroja convulsionar por tantos orgasmos, pero ni de cerca estaba listo para dejarla ir, - no te relajes mucho Er-chan, a duras penas a pasado una hora desde que empezamos y la noche aun es joven - sonrió ante eso ultimo, especialmente cuando noto como abrió los ojos al saber el tiempo que había pasado.
Era imposible, tenía que ser mas tiempo, no podía ser cierto que solo hubiese pasado una hora, era sencillamente imposible que en tan poco tiempo ella estuviera al borde del colapso orgásmico por tanto correrse, pero cuando vio un reloj de pared noto que era verdad, solo había pasado una hora y si el cumplía su promesa y por su mirada tenía intención de hacerlo, entonces aun le quedaba por delante una larga y orgásmica noche.
- ¿Eh? - fue todo lo que pudo decir antes de gemir cuando Natsu sin salirse de ella la giro sobre la cama, la forma en que su coño se retorcía alrededor de su eje mientras la giraba era tan deliciosa, su coño hiper sensibilizado en ese momento no sería capaz de soportarlo mas tiempo, pero por suerte una vez que quedo boca abajo el movimiento se detuvo también, aunque igual sentía nervios, - ¿N-Natsu? - no pudo evitar expresar sus dudas ante la nueva posición, algo le decía que iba a chillar y no sabía si de placer o de dolor, con su joven amo, era difícil discernir.
- Te lo dije Er-chan, te voy a castigar toda la noche hasta que aprendas tu lugar - entonces levanto la mano, eso la hizo estremecer ante la posibilidad, - y lo primero sera que reconozcas que eres una mujer sucia - la sonrisa perversa no ayudaba a calmarla y aunque aun no la tocaba su cuerpo ya temblaba en anticipación.
El no lo haría, ¿o si?, no se atrevería a hacerlo, es decir, ya lo había hecho antes, pero no en una situación como esta, si lo hacía, no sabía que sería de ella, pero antes de poder suplicar por su vida, el actuó primero.
¡SLAP!
- ¡UGYAAAAA! - no pudo evitar el chillido cuando su malvado amo abofeteo una de las mejillas de su trasero con fuerza, lo peor era que el punto donde la cacheteo fue suficiente para enviar una corriente eléctrica desde su glúteo hasta su cérvix y que de alguna manera transformo todo ese dolor en un depravado y masoquista placer.
Entonces Natsu comenzó a moverse de nueva cuenta martillando su coño haciéndola gemir al ser una vez mas follada por su amo, pero esta vez, cada cierto tiempo que no pasaba de un intervalo de al menos diez segundos, las acometidas de la polla de Natsu eran acompañadas por una nalgada fuerte y profunda a su culo, un asedio que estaba quebrando de nuevo su mente, demasiado rápido.
Continuo así por un buen rato entre penetraciones y nalgadas, manteniendo a Erza lo mas caliente que podía, disfrutando de la sensación de ser follada pero no lo suficiente como para permitirle correrse a placer, esto ultimo gracias a las nalgadas las cuales previo a convertirse en placer en lo profundo de su vientre le daban la suficiente dosis de dolor como para reducir su excitación, cosa que la estaba enloqueciendo.
- Podemos seguir así toda la noche Er-chan, pero si te quieres correr, tendrás que admitir que eres una chica sucia - lo estaba disfrutando demasiado, Erza pese a todo era orgullosa y eso le impedía ceder en algo como una sencilla oración de ese estilo y al hacerlo, solo le permitía disfrutar mas de atormentarla, su lado masoquista lo estaba emocionando, tal vez demasiado, - entonces... te escucho - dijo mientras aplicaba una nalgada mas al ya enrojecido culo de la chica.
Mientras tanto la pobre pelirroja estaba teniendo problemas para recordar hasta su propio nombre, el era muy malo, torturarla así, darle tanto placer y luego negárselo si no hacía lo que quería y lo peor, quería que fuera aun mas malo, si, definitivamente tenía que dejar las ero novelas masoquistas, le estaban afectando demasiado, pero que importaba, esa noche era para desinhibirse, era lo que quería y finalmente podía tenerlo.
- S-Soy... - no alcanzo a escuchar lo demás debido a que la pelirroja lo dijo en un tono de susurro, pero lo importante es que estaba cediendo, solo debía presionar un poco mas.
- Lo siento, no te escucho - fue todo lo que dijo mientra le daba otra nalgada a la chica para forzarla a admitir esas palabras en un tono mas elevado.
¡SLAP!
- FUAAAH, s-soy una chica sucia - aunque esta vez la pudo escuchar completamente, aun lo decía con un muy bajo volumen en su voz, hecho que le valió una bofetada mas a sus nalgas enrojecidas.
¡SLAP!
- ¡Mas fuerte Er-chan! - demando mientras profundizaba las estocadas contra su feminidad, aunque al ver que estaba gimiendo demasiado, mas concentrada en el placer que en su orden volvió a castigar su trasero.
¡SLAP!
- ¡S-Soy una c-chica sucia! - finalmente acabo gritándolo y esta vez su confesión se vio recompensada, bien que se gano otra nalgada, pero a diferencia de las demás, esta era acompañada por un estoque y por raro que sonara, la combinación no le dio el mas mínimo dolor, por el contrario, maximizó su placer.
Natsu sonrió mordaz, conocía a Erza, cuando cedía, cedía por completo y estaba a punto de explotar esa cualidad de su hermosa mujer.
- ¡De nuevo, vamos dilo! - exigió mientras embestía con fuerza y preparaba una nalgada mas para la chica.
¡SLAP!
- ¡UGYAAA!, ¡s-soy una chica sucia! - y como la vez anterior su coño fue sacudido por una fuerte penetración junto a una buena nalgada sobre uno de sus glúteos, difícil saber cual cuando ambos ardían igual.
- ¡Una vez mas! - ordeno de nuevo, esto le estaba empezando a gustar, quizás mas de lo debido, esa sensación de poder sobre la chica para hacerla admitir incluso algo así de vergonzoso.
¡SLAP!
- ¡HNNNG!, ¡soy una chica sucia! - esta vez no dudo un segundo en decirlo, al parecer, el pelirrosa no era el único que estaba empezando a disfrutar de esto mas de lo que debía.
Continuaron así un buen rato, con ella admitiendo esas palabras una y otra vez, recibiendo a cambio sucias bofetadas contra su culo junto a penetraciones profundas que la hacían chillar a cada rato de placer, asta que lo inevitable ocurrió y ambos se corrieron al unisono, ella reventando como fuente y el explotando como géiser en las entrañas de Erza.
- ¡ME CORROOOOOO! - Natsu grito mientras se hundía hasta el fondo y descargaba su semilla una vez mas en lo que iba de la noche, sintiendo como ella usaba las paredes de su destrozado coño para apretarlo y ordeñarlo aun mas.
Cuando el orgasmo paso, ambos estaban sudados, jadeando, había sido intenso, quizás un respiro no vendría mal en ese punto, no dejar de hacerlo, pues no estaba en sus planes sacarla de la pelirroja, pero si quizás un seo menos rudo, al menos eso era lo que pensaba, hasta que escucho a Erza.
- S-Soy una chica sucia - se sorprendió, ya no tenía que hacerlo, se lo pensaba decir, no tenía que seguir, sin embargo no pudo, - soy una mujer sucia - esta vez al decirlo empujo su cadera contra el para penetrarse ella sola esta vez, al tiempo que meneaba su culo esperando algo mas.
Natsu estaba sorprendido, "¿acaso ella...?" sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando noto como Erza movía su rostro para mirarlo y en sus ojos llorosos notaba la suplica antes de escucharla decir una vez mas.
- Natsu... soy una mujer sucia - estaba claro con eso, ella quería mas, el porque no estaba claro, pero si eso era lo que ella quería, entonces eso le daría y con eso en mente le dio una sonrisa resignada antes de levantar su mano una vez mas para continuar nalgueandola, "cuando esto termine, Erza necesitara mucha crema en su trasero" y con ese pensamiento en mente, le dio a la pelirroja lo que deseaba.
¡SLAP!
- ¡HYAAAA! ¡soy una mujer sucia! - repetía una vez mas esta vez poniendo de su parte enviando sus caderas al encuentro con las de Natsu mientras tomaba una posición que empinara mas su culo.
¡SLAP!
- ¡HMMMM! ¡s-soy una mujer sucia! - Nstsu ya no decía nada, solo dejaba que Erza continuara repitiéndolo, al parecer, tenía algo que sacar de su interior y eligió esta muy extraña manera de hacerlo.
¡SLAP!
- ¡UFUUUH!, ¡SOY UNA MUJER SUCIA! - cada vez lo decía mas fuerte, con mas pasión, - ¡SOY UNA MUJER SUCIA!, ¡SOY UNA MUJER SUCIA!, ¡SOY UNA MUJER SUCIA! - repetía casi como una especia de mantra mientras Natsu solo la penetraba mas fuerte y a abofeteaba mas duro, sorprendido de su actual actitud
¡SLAP! ¡SLAP! ¡SLAP! ¡SLAP!
- N-Natsu, s-soy una mujer sucia, una mala mascota, una mujer egoísta, yo... soy... una mujer... s-sucia - esta vez lo confronto y al hacerlo el la vio llorando, no entendía porque, pero al parecer ella si se creía esas palabras y ante eso Natsu decidió actuar.
Ya no la nalgueo, por el contrario, la atrajo hacia el y en ese momento, desde su espalda giro su cabeza hacia el y la beso con la misma pasión e intensidad con la que previamente la había estado castigando con azotes en su rojo culo y así mientras la besaba continuo haciéndole el amor hasta que ambos se corrieron una vez mas.
Poco sabía que para Erza todo aquello había sido una terapia por demás intensa, de pronto sus emociones la abrumaron, particularmente aquellas de la ultima semana, sus celos irracionales, el que de pronto estuviese odiando a su amiga a la que antes tanto quería, sentía algo que no llegaba a entender, algo que no sabía como expresar, estaba esperando algo aunque no sabía que era exactamente, estaba confundida, se sentía egoísta y posesiva, con algo que desde el principio no era suyo y por eso, no podía dejar de decirse a si mismo y a su amo que ella era eso, una mujer sucia.
Cuando terminaron de correrse se miraron, ahora Erza se veía mas relajada, mas en paz aunque aun parecía haber algo que la incomodaba, pero al parecer por ahora lo dejaría estar para centrarse en y solo en su adorable y pervertido amo a quien le había entregado gustosa su virginidad.
- Ne Er-chan - la llamo un momento mientras le gritaba el rostro para verla a los ojos, todo con una sola idea en mente, aunque por lo visto previamente no la forzaría si es que ya no quería seguir.
- Esta bien, yo también aun quiero mas... amo - se sonrojo por lo ultimo pero mas que nada por admitir que estaba aun deseosa de que su dueño siguiera abusando de ella, por eso no pudo evitar la vergüenza, aunque igual el chico sonrió antes de empezar a mover sus caderas una vez mas.
Entonces la chica empezó una vez mas a gemir mientras sentía como esa enorme e insaciable polla se hundía de nueva cuenta en su interior, como de nuevo hacía estragos en su intimidad en su empresa de reformar su coño para que tomara su forma y arruinarla para cualquier otro aparte de el.
Luego de eso y hasta que el sol saliera no dejaron de hacer el amor, besándose en todo momento y sin separar sus sexos en ningún momento, tampoco es que lo desearan, por o cual cada descarga del pelirrosa terminaba dentro del cada vez mas lleno útero de la pelirroja la cual en ese momento ya denotaba un vientre ligeramente hinchado por el exceso de semen que el rosadito había derramado dentro de ella, algo que no era la primera vez que ocurría, pero si la primera vez que lo que se hinchaba era su útero.
De hecho continuaron incluso luego de que saliera el sol en el horizonte y siguieron por todo ese día, no salieron de la habitación en ningún momento, de hecho de no ser por los hechizos de supresión de ruido que colocaron desde el principio, lo único que habría salido de ese lugar habrían sido los gritos y gemidos de la pelirroja que para como berreaba muchos habrían acabado suponiendo una de dos cosas o a la chica la estaban violando duro o estaba teniendo un parto muy difícil.
De hecho la única señal de vida que dieron fue esa mañana cuando el metre del hotel se comunico con ellos por medio del aparato dentro de la habitación para notificar que el tiempo que tenían en esa habitación había terminado, recibiendo por toda contestación unas pocas y algo temblorosas palabras de una al parecer sofocada pelirroja.
- N-Nos g-gustaría e-extender nu-nuestra estancia... u-un día m-más p-por fa ¡VOOOOGG! - la ultima parte acabo gimiendola cuando Natsu se enterró hasta lo profundo de ella descargando una vez mas su simiente dentro de su inundada matriz hinchada, mientras no dejaba de jugar con sus tetas de erectos pezones, al final debió inventar una excusa que sonaba hasta ridícula pero que calmo al hombre tras la linea y acepto la solicitud para colgar y luego con ojos llorosos ver a un divertido Natsu al verla luego de la vergüenza que debió pasar aunque sonrió estremeciéndose de placer cuando le dijo que le daría una recompensa por hablar con el hombre mientras no dejaba de apretar su coño para ordeñar su polla.
Al final fueron dos días completos dedicados a ella y solo a ella, donde en el primero se divirtió saliendo en una cita, la primera suya de hecho y en la noche de ese día y todo el día siguiente, se sometió a los caprichos de su amo quien no dejo de perforar su coño hasta hacerla olvidar incluso su propio nombre por la sobrecarga de placer a la que la sometió.
Ya era el día veinticuatro de su sumisión como la maid esclava de Natsu, hace apenas dos días había dejado de ser virgen en el ultimo lugar de su cuerpo que le quedaba y en este momento estaba ansiosa, si, realmente ansiosa, la razón era simple, el tiempo con Natsu se acababa, hoy era el tercer día de esa semana, lo cual significaba que estaba a solo cuatro días de que su contrato con Natsu acabara.
Si, ya había perdido la apuesta y si, eso significaba que como tal el contrato se daba por concluido, pero al parecer ninguno de los dos estaba muy dispuesto a terminar esto prematuramente, por eso cuando al salir del hotel y dirigirse a casa, antes de separarse, Natsu llevo a la pelirroja a un callejón donde una vez mas la hizo suya, besándola de nuevo, haciéndola desear que la tomara una vez mas, pero al separarse y verlo el le dijo que la vería en el gremio mientras la llamaba su sucia mascota se alegro, porque no lo sabía, pero lo hizo, significaba que podría disfrutar de el un poco mas.
Fue entonces que se percato de que el tiempo se acababa, su idilio al lado del pelirrosa estaba por concluir y se reprocho tardar tanto en ceder, por eso dentro de sus planes estaba aprovechar el poco tiempo que le quedaba con su amo, ya no para pelear, ahora solo quería entregarse a el, disfrutar a plenitud de sus caricias y cariño.
Por eso luego de bañarse, cosa necesaria pues Natsu no le dejo hacerlo antes de salir, el quería su viaje de regreso a casa fuera mientras su aroma aun perduraba en ella e increíblemente, ella con un sonrojo en su rostro y aunque muerta de vergüenza, asintió sumisa a los deseos del pelirrosa, ahora ya en su casa y agradeciendo que no había nadie en el lugar pudo entrar sin tener que dar explicaciones de donde estuvo toda la noche, su olor tan particular o aun mas vergonzoso, que era eso que de vez en vez parecía resbalar entre sus muslos.
El baño fue tardado, quería que el aroma desapareciera si, pero no la sensación vibrante que aun perduraba en su piel, esa sensación producto de las caricias, los besos y demás atenciones del chico, eso quería que perdurara y por ello se lavaba con delicadeza cada zona de su cuerpo.
Aunque cuando llego a su intimidad, entonces y solo entonces se vio en la necesidad de parar, en primera porque su coño ahora estaba ardiendo solo que ya no de necesidad, mas bien luego de todo el sexo ininterrumpido que tuvo por mas de 24 horas, en segundo porque cuando llego a ese punto, sin siquiera esperarlo, se encontró conque su coño aun goteaba algo del semen de Natsu y quería asegurarse de que se limpiaba bien, cosa que termino con ella bajo la ducha recogiendo el semen que escurría de su entrepierna para luego llevárselo a la boca.
- Sería un desperdicio - era lo que decía y también pensaba cada vez que recogía la leche de su maestro y la veía correr entre sus dedos, poco dispuesta a solo lavarla con agua y jabón, por lo cual terminaba chupando sus dedos con deleite y gimiendo ante la exótica mezcla que resultaban sus jugos y la semilla del pelirrosa.
"Como puede saber tan diferente y al mismo tiempo igual de delicioso", pensó mientras recordaba el peculiar sabor de semen de su amo junto a jugos femeninos que bebiera dos días atrás cuando Lucy le restregó el coño en la cara y ella abrió su boca para limpiar su vulva y el semen que de ella se escurría, el sabor era delicioso por mucho que quisiera negarlo, pero al compararlo con la mezcla que hacía el blanco simiente con sus propios jugos, el sabor era diferente, aunque eso si, igual de delicioso y adictivo si no es que más.
Luego estaba el tercer problema que causo eso, podía estar hipersensible, muy cansada y todo lo demás, pero el semen de Natsu, su amo, se había vuelto como un afrodisíaco para ella, el mas rápido, fuerte y efectivo, tanto que enserió estaba considerado mandar todo al diablo y masturbarse pensando en el hasta saciarse, pero había faltado ya dos días al gremio y no había dormido en casa dos noches, de seguir así sin tener una misión que la saque de la ciudad como excusa, entonces levantaría sospechas, por lo cual aunque su cuerpo se estaba calentando debió resistir, por eso ahora estaba parada bajo la ducha dejando que el agua la lavara, aunque claro esta no era agua fría cosa que no estaba ayudando mucho pero no quería cambiarlo, en cierta forma eso le recordaba a Natsu y la hacía sonreír, aunque también mantenía el actual problema sobre ella.
Finalmente luego de un buen rato salio de la ducha, se sentía fresca, rejuvenecida y la sonrisa no se le quitaba con nada, tarareaba feliz, de hecho cualquiera que la escuchara pensaría que era una chica enamorada preparándose para ver a su novio, claro esta que ella no tenía novio y obvio no estaba enamorada, tenía un amo que era adorable y claramente lo odiaba.
Si le entrego su virginidad al chico que odiaba, pero... eso no tenía porque importarle a nadie, no es como que sintiera algo mas por el aparte de odio y esa insaciable lujuria que al parecer despertó en ella y solo aparecía cuando el estaba cerca, ¿o si?, esa era la pregunta que empezaba a atormentar su mente.
Dejo eso de lado por ahora, tenía que ir al gremio y no podía ir desnuda, bueno podría, conocía a muchos pervertidos que les encantaría que lo hiciera, pero ella los mataría por atreverse a mirarla y los que escaparan de ella estaba segura de que otro mago los rostizaría por ver lo que era suyo, eso la sonrojo, si solo fueran ellos dos, no le importaría estar desnuda y así una vez mas sus pensamientos se desviaron haciendo que se reprendiera mentalmente.
Termino de vestirse, a ojos de cualquiera parecía muy normal, pero la tela de su camisa blanca era mas vaporosa, lo suficiente para dejar insinuar sus carnes, pero no para mostrarlas y su falda azul era mucho mas corta de lo normal, por no mencionar las largas medias negras que usaba hasta los muslos, se estaba apropiando cada vez mas del hecho de ser una mujer, una muy femenina y no la caballero que siempre había sido.
"Tal vez le pida a Lucy que vayamos de compras luego", ahora podía volver a su relación normal con Lucy, bueno todo lo normal que podía ser luego de pasar un fin de semana con ella y su amo torturando todas sus zonas erógenas sin dejarla alcanzar el orgasmo mientras ella complacía la polla de su amo y el coño de su novia, como fuera, ahora que sus celos estaban aplacados, podía ver a la rubia como lo que siempre había sido, su muy querida amiga.
Tanto era su cambio que sin siquiera notarlo, mientras se dirigía al gremio atrajo la mirada de varios hombres en su camino pues su paso era mas sensual, se deslizaba por las calles con tal naturalidad y desenvoltura, sus caderas se movían con un erotismo que era insinuante y atractivo, su falda se movía de tal manera que amenazaba con revelar lo que había bajo ella sin revelar nada realmente y luego estaban sus pechos que rebotaban sutilmente quizás debido al hecho de que no estaba usando sujetador, como sea, el sutil rebote completaba el cuadro de su cuerpo atrayendo miradas y aunque no llegaba a a notarlo su rostro acentuaba el trabajo de su cuerpo ahora que estaba con sus labios pintados de escarlata una vez mas, con ligera sombra en su ojos los cuales desprendían un brillo seductor en su mirar, en definitiva una femme fatale.
Su paso por las calles causo varios problemas en los hombre comprometidos pues sus parejas no les hizo mucha gracia verlos babear por esa belleza que estaba pasando por la calle, porque si, aunque rabiaran, esa mujer era hermosa y en el caso de una que otra lesbiana, estaban considerando invitarla una copa para probar suerte con tan despampanante mujer, aunque claro Erza era ignorante de ello, de todo ello, tanto de las miradas, como de la lujuria que le dirigían e incluso de su propio comportamiento, ella solo podía pensar en su amo y en lo mucho que cambió su vida desde que acepto toda esta locura.
Cuando llego al gremio lo encontró como era habitual, en otras palabras, destruido, era una suerte que con las misiones que sus miembros hacían se podía costear este tipo de destrucción y aun así contar con suficiente dinero para continuar funcionando, como fuera entro en el edificio y como era normal su sola presencia calmaba las aguas agitadas en el lugar, aunque claro esta, en este caso el caos paro no por el increíble terror que tenían por la mujer y el dolor que prometía si no se comportaban, no, en esta ocasión pararon porque estaban sorprendidos del aspecto de la pelirroja, exudaba confianza, sensualidad erotismo, algo que ciertamente no mostraba la pelirroja al siempre estar vestida como si fuera a ir a la guerra en cualquier momento.
Claro que una vez mas la pelirroja era totalmente ignorante de ella, porque, porque en ese preciso momento estaba buscando al dueño de sus tormentos, el pequeño que la hizo mujer, curiosa oración, pero el hecho era que no estaba ahí, lo único que la consolaba era que Lucy estaba en el gremio, la acababa de ver sentada en una de las mesas tratando de evitar el conflicto a su alrededor mientras hablaba con Cana y Mira, eso implicaba que Natsu no se había quedado en casa ahora cogiendo con la rubia, ya no sentía celos de ese hecho, solo que esperaba que al menos la invitara si eso ocurría.
No la malentiendan, no es que le estuviese agarrando el gusto a los tríos o algo así, era mas una cuestión de que con el poco tiempo que le queda con su amo, quería compartir tanto del mismo como le quedara, pero aun así la idea de compartir sentía que no era algo a lo que estuviera dispuesta, quería saber algo primero, aunque no estaba segura de cual era.
Aun así continuo su camino e increíblemente se sentó al lado de Lucy en la misma mesa para después poner su cabeza en la mesa totalmente decepcionada haciendo un puchero, algo que no paso desapercibido por las demás y les sorprendía verla así, ella no era de comportarse así, aunque claro tampoco era muy de exudar el erotismo y acababan de verla causando mas de una erección en los miembros masculinos del gremio.
- Ara, Erza, jamas creí verte luciendo así, ¿acaso tienes una cita este día? - la primera en hablar fue Mira, quien su curiosidad le gano, aunque claro esta, también un poco de celos había en su voz, mentiría si dijera que no sabía que su rival era hermosa, pero hoy estaba mas radiante que nunca y eso la hacía sentir celos, quizás ella debía mejorar su propio guardarropas también y aprovechar un poco mejor sus atributos.
- Claro que no Mira, a diferencia de ti no necesito la aprobación de un hombre para sentirme bien con lo que uso - tal vez había sido cruel, no lo negaba, pero en ese momento se sentía tan superior a la albina, después de todo, a diferencia de su compañera, ella ya no era virgen, se sentía mucho mas mujer que Mira y por eso no era capaz de evitar sentirse superior.
- Joooo, en serio, bueno, supongo que eso se debe a que con esa cara de amargada tuya, aunque lo desearas no conseguirías que un hombre se fije en ti - ahora tenía una vena remarcada en su frente, esa pelirroja en serio la hacía enfadar, desde que retomaran su rivalidad de niñas, la competencia entre ellas era bastante común.
De hecho cuantas veces no se había masturbado imaginando que sometía a Erza, que la hacía su perra y la quebraba a placer, verla ahora tan altanera con esa nueva apariencia, si, muy seguramente esa noche reviviría esos recuerdos mientras imaginaba a Erza con esa apariencia tan sensual, rogándole que la violara, si, sus pensamientos eran crueles, incluso sádicos, pero ese era el efecto que tenía su odiada amiga sobre sí, cuando se ponía pesada con ella.
"Lo que no daría por poner a esa perra de rodillas ante mi" era su pensamiento previo a prepararse para una pelea con Erza pues ya se estaba preparando para su siguiente golpe verbal, siempre era lo mismo entre ellas, una golpeaba y la otra respondía.
- Como sea, podrías por favor traerme un trozo de pastel de fresas - ahora si que estaba sorprendida, se esperaba que le respondiera el insulto, no que se rindiera tan fácil, no, no se rindió, mas bien simplemente perdió el interés en esa conversación, fuera cual fuera la razón, la descoloco y se quedo congelada un segundo antes de responder.
- C-Claro - estaba sorprendida si, pero igual ya que ella no quería pelear no tenía caso seguir con eso y ya que estaba siendo tan amable, al menos debía de hacer lo mismo, pero la duda persistía en su mente, ¿que le estaba ocurriendo a la pelirroja?, ahora si que sentía curiosidad.
Entonces se levanto del lugar y se dirigió hacia la cocina en busca del pedido de su amiga, quien sabe, con el pastel en sus manos, estaría mas receptiva y abierta a responder las preguntas que quería hacerle y saber que pasaba, desde la semana pasada estaba muy rara y tras su ausencia los últimos dos días, bueno, su comportamiento era raro, mas raro de lo usual.
Una vez que se fue a buscar el pedido de Erza, las otras dos la miraron sorprendidas, sabían que la pelirroja se esforzaba por ser la madura del gremio entre tanto loco, pero rara vez rechazaba pelear con Mira, claro no como antaño que casi que se tiraban del cabello cuando empezaban pero igual no retrocedía a las insinuaciones de mira y luego claro esta, Erza acababa de suspirar con desgano, eso era raro, generalmente sus suspiros eran de resignación mas que de otra cosa.
- Vaya, nunca te había escuchado suspirar así, ¿estas cansada acaso? - esta vez la pregunta vino de Cana quien la veía con sorpresa, jamas se imagino ver a su amiga así, ni con ese aspecto ni con ese comportamiento, era... nuevo, pero le gustaba no lo negaría.
- Si, haaaa, algo así - no pudo evitar el suspiro entre oraciones, en parte porque no había dormido nada en mas de dos días, aunque eso no es que le molestara en realidad, en parte porque nunca creyó que desearía que el tiempo pasara mas lento y otra parte porque recordó sus mas de 24 horas de placer a manos de su amo luego de que le entregara su virginidad y eso le hizo estremecer dulcemente al recordar sus caricias y el semen que aunque en menor cantidad luego de recogerlo con sus manos y beberlo en la ducha aun sentía en su matriz calentandola.
"Eso me recuerda que debo tomar esa pastilla", no estaba tan loca, lo ultimo que necesitaba era un escándalo por un embarazo que no tenía ni ánimos de explicar porque ocurrió, así que en el camino al gremio se aseguro de comprar algo que evitara esa posibilidad, se la tomaría en un rato cuando trajeran su pedido que generalmente incluía un buen vaso de leche, aunque eso por desgracia la hizo sonrojar al recordar los vasos de 'leche' que llevaba tomando el ultimo mes.
- Heee, sabes si no te conociera diría que estas así porque acabas de follar con un hombre - como siempre la desvergüenza de su alcohólica amiga hacía que dijera lo que pensaba de manera demasiado cruda y lo peor, es que en esa ocasión acertaba, acababa de follar con su amo, pero eso era información que ella no necesitaba saber, por su propia tranquilidad, era algo que no tenía que saber.
- No digas estupideces Cana, no voy a perder tiempo en algo tan trivial - habría sonado mas convincente si no fuera por el sonrojo en su rostro el cual levanto de golpe de la mesa cuando escucho la teoría de su castaña amiga, aunque claro, ella lo atribuyo a otros motivos, después de todo, hasta donde la castaña sabía, estaba ante Erza, una chica demasiado puritana como para no sonrojarse si se hablaba de sexo, es decir, se sonrojo cuando conoció a Azuka y actuó como si la que fuera una madre primeriza o una virgen fuera ella y no Bisca, - estoy así porque este mes me he estado matando aumentando mi aguante y he dormido poco, es todo - no mentía en eso, aunque los métodos no eran precisamente convencionales a ese propósito considerando que el aumento en su aguante estaba en dejar que su amo destruyera sus agujeros con su vergota.
- Hmm, como digas - normalmente habría insistido un poco mas, al menos lo suficiente para llegar al punto donde la pelirroja amenazara con hacerle daño si no paraba, pero en esta ocasión no era así por una única razón y era culpa de la misma pelirroja, bueno, de sus pechos al menos.
Cuando se levanto tan bruscamente tras el bochorno del comentario de Cana sus pechos dieron un brinco y por unos deliciosos segundos, le dieron a la castaña un perfecto espectáculo de su movimiento mientras terminaban de oscilar de arriba a abajo tras el sobresalto, todo ese tiempo la castaña no pudo o no quiso apartar sus ojos de esa zona de la mujer y en el proceso pudo notar la tela un tanto mas transparente de lo normal, suponía que era su imaginación pero durante ese tiempo casi pudo jurar que alcanzo a ver lo rosado de los pezones de la pelirroja lo cual solo significaba una cosa, no estaba usando nada bajo esa camisa.
"¿Sus pechos siempre fueron tan grandes?", pensó al notar ese detalle particular de la pelirroja, no es que se los viera todo el tiempo, pero estaba segura de que esos pechotes habían crecido una talla, dos mínimo.
De repente ver a esta Erza que exudaba ese erotismo por cada poro de su piel la puso caliente, sentía sus pezones presionar contra su sosten y la humedad surgir entre sus muslos, Erza era una de las razones por las que termino desarrollando gusto por las mujeres y ahora verla ahí tan sensual, daría lo que fuera por tenerla una noche, se estaba calentando demasiado, mas tarde se llevaría a Lucy a algún lado y se desfogaría con ella pero por ahora debía hacer algo.
- Necesito un trago - con eso dicho se levanto en busca de algo frío que le quitara la calentura, aunque sabía que solo habían dos opciones para lograrlo, masturbarse o llevarse a Lucy a un rincón y frotar sus coños uno contra el otro hasta que la necesidad se aplacara y de entre las dos, prefería la opción que involucraba a su pechugona amiga.
Fue entonces cuando solo quedaron en la mesa las dos que se formo un silencio entre ambas, no uno incomodo, mas bien era simplemente un momento de calma para relajarse, ambas obviamente tenían mucho que decir.
- Así que... ¿dos días eh? - la primera en hablar fue la rubia y para su desgracia las palabras que eligió fueron demasiado vergonzosas, por eso ahora estaba realmente sonrojada y sin saber que decir, - ¿te trato bien? - pregunto esta vez mirándola esperando una respuesta de su parte.
- S-Si, f-fue grandioso - no tenía caso mentir, mas cuando estaba segura de que Natsu igual acabará contándole, esperaba que solo lo necesario, - ¿estas molesta? - no podía evitar la pregunta, después de todo se desapareció dos días con el novio de la rubia para coger como conejos.
- No en realidad - se sorprendió con lo que escucho, mas porque mientras se lo decía, la chica le estaba sonriendo, - bueno... no negare que lo extrañe en mi cama, pero creo que tu lo necesitabas mas que yo - se sonrojo de nuevo, no se esperaba que la rubia fuera así de atrevida y pervertida, aunque considerándolo mejor, por algo era la novia de ese pequeño degenerado.
"¿Pues que le hizo ese idiota pervertido a ella?" tan rápido como pensó en eso le llego la respuesta en forma de una vocecita que le decía que solo debía verse a si misma para saber la respuesta a su cuestionamiento y se sonrojo, era increíble que aun pudiese sonrojarse mas pero al parecer así era.
- Ademas, no es como si yo sola pudiese tratar con su condición tan... particular - eso le llamo la atención, lo que fuera a lo que se refería no debía ser malo si estaba sonriendo como lo hacía, aun así le causo curiosidad y estaba pro preguntar.
Sin embargo antes de poder siquiera llegar a formar una palabra, ante ella apareció un plato con su pastel y un vaso de leche para acompañar servidos por una albina que regresaba a la mesa al parecer mas calmada pues sonreía como siempre en ese momento.
- Aquí esta Erza, un trozo fresco de pastel de fresa, disfrútalo - a su manera esa era la forma en que decía que hicieran las paces, al menos por ese día, aunque ciertamente el deseo de Mira de esa noche fantasear con someter sexualmente a Erza no desaparecía y posiblemente nunca lo hiciera.
- Gracias - fue todo lo que dijo, no es que quisiera decir mas, necesitaba distraerse, tanto de su anterior altercado con Mira como de otras tantas cosas en su mente que no le permitían estar en paz.
Entonces se dispuso a comer, siempre atenta a un momento de descuido de parte de sus amigas que hablaban entre ellas para tomarse la pastilla, aunque no debió esperar mucho cuando la distracción vino a ellas sola en forma de una sonrojada y al parecer agitada castaña la cual tomo de la muñeca a Lucy.
- ¿Cana? - la rubia estaba sorprendida al ver a su amiga así de agitada y sonrojada, aunque el hecho de que en su otra mano llevara una bebida le daba la idea de que estaba ebria, aunque no era precisamente el caso y quedo claro cuando dejo la bebida en la mesa para verla fijamente.
- Ven conmigo - no dijo mas, luego de eso jalo a la rubia sacándola de su asiento y llevándosela totalmente confundida mientras la llamaba y le preguntaba a donde iban sin recibir respuesta alguna mas que la prisa con la que Cana la estaba sacando del gremio.
Mientras tanto las otras dos vieron confundidas toda la interacción, aunque a diferencia de Erza quien se notaba aun extrañada por el suceso, Mira estaba ahora sonriendo discretamente y pasando su lengua por sus labios al ya imaginarse que era lo que iban a hacer y estaba considerando unirseles, aunque sus planes se vieron truncados con un grito.
- ¡Mira-Nee! - eso la hizo dejar de ver por donde se fueron sus dos amigas para ver en la dirección del llamado donde en su visión apareció su hermanita que venía corriendo agitada sin estar totalmente segura de la razón, - ¡rápido, es Elf-Niichan! - se veía angustiada aunque ella aun no salía de su asombro, así que se vio obligada a reaccionar.
- ¿Are?, ¿Lissana?, ¿que ocurrió con Elfman? - aun estaba algo aturdida pues no se esperaba nada de esto, pero poco a poco empezaba a preocuparse por la seguridad de su hermano.
- Estaba peleando con los demás cuando una botella le dio en la cabeza y ahora esta inconsciente y desangrándose en el suelo - de pronto toda la preocupación se le fue, lo que acababa de oír era ridículo, un mago consumado como el, vencido por una botella voladora y aunque quería desestimar el problema, el rostro preocupado aunque fatalista de su hermana no se lo permitía.
- Haaaa, esta bien, muéstrame donde esta lo llevare a la enfermería y le daré primeros auxilios - suspiro resignada antes de levantarse para ir con su hermano caído, - lo siento Erza, pero tengo cosas que hacer, hablemos luego, ¿si? - despidiéndose de su amiga la cual solo asintió aun perpleja por lo ridículo de la situación mientras la veía irse.
"Elfman te voy a matar", mientras tanto, la albina mayor estaba furiosa con su hermano, acababa de arruinarle la diversión que pudo tener con sus amigas por culpa de sus estupideces, por eso luego de salvarle la vida se encargaría de hacerlo desear estar muerto, en serio, a veces era tan difícil ser la hermana mayor.
Mientras tanto Erza solo se quedo ahí sintiendo raro todo lo que paso, aunque por otro lado, ahora que estaba sola, podía tomarse la píldora sin problemas ni llamar la atención de nadie y eso fue lo que hizo, la llevo a su boca rápidamente y la paso con el blanquecino liquido antes de continuar comiendo su pastel.
No tenía caso pensar en lo que acababa de pasar, era Fairy Tail después de todo, para ellos, lo normal estaba sobre valuado y si quisiera saber que impulsaba la locura de todos en ese gremio no le alcanzaría la vida para hacerlo, así que mejor se dedicaría a lo suyo, que por ahora era saborear la delicia azucarada frente a ella y por la cual sentía gran debilidad.
Sin embargo había algo extraño en esta ocasión, algo que no cuadraba, el sabor no era el mismo y no era el dulce, pues sabia tan dulce como siempre, era algo mas, como si el trozo de pastel no estuviese completo y fue entonces cuando la revelación la arrolló de repente, ya sabía que era lo que faltaba y no podía creer que fuera eso lo que quería, de hecho casi se atraganta con un trozo de pastel por eso y debió beber la leche para pasar el pastel aunque tampoco es que ayudara mucho al recordar también esa parte de su postre, aunque por lo menos ahora no se estaba ahogando con pastel y eso la ayudo a relajarse.
- Apuesto que preferirías bebes otro tipo de leche Er-chan - no se espero eso, de todos los momentos que podía usar para aparecer tenía que ser precisamente cuando se tomaba el vaso de leche y ahora sonrojada al nivel de que su rostro competía con su cabello, estaba luchando por no morir ahogada con el blanquecino liquido luego de que su amo se le apareciera por la espalda y le hiciera una insinuación de ese tipo que para colmo, acertaba muy bien con su actual proceso de pensamiento.
- Cough, Na-Natsu, ¿q-que crees que haces? - fue lo primero que pregunto luego de que el trago pasara por su garganta y ahora intentaba recuperar el aliento mientras un burlón pelirrosa estaba tras ella dándole palmaditas en la espalda para que se repusiera, era tan vergonzoso, pero cuando menos nadie lo había visto, al parecer porque una vez mas el gremio estaba en su destrucción y caos rutinario.
- Lo siento, pero verte vestida así de sexy, bebiendo esa leche - ese tonto era especialista en hacerla sonrojar, lo peor es que no podía esconder su hermosa sonrisa producto del hecho de que el acababa de decirle que se veía hermosa con lo que traía puesto, bueno, le dijo sexy pero eso era mas una cuestión de semántica, - simplemente no me pude resistir - le sonreía, esta vez cálidamente y con total sinceridad calentando su corazón.
"¿Qué es esto que siento cuando el me sonríe así?, ¿por qué soy feliz cada vez que el me mira?", su mente era un caos en ese momento, luego de sus dos días juntos entregándose a algo mas que la pasión la lujuria y el deseo, su corazón corría como loco cuando pensaba en Natsu, bueno, ya lo hacía desde antes pero jamas tan desbocado y una parte de ella le gritaba que era lo que sentía, pero nunca la escucho, de hecho, ni siquiera era consciente de esas palabras que se reproducían en su mente y describían perfectamente lo que sentía.
- ¿D-De verdad te gusta como luzco? - decidió dejar eso de lado por ahora y mejor centrarse en lo que ocurría, quería volver a oír a Natsu alabarla, una simple confirmación de que a sus ojos ella era hermosa ese era el porque de su pregunta.
- Hum, te ves increíble - escucharlo decir eso la hacía demasiado feliz, mas si al decirlo le dedicaba esa sonrisa, eso realmente calentaba su corazón, - cualquier chico te invitaría a salir - estaba sonrojada y con eso último su ego como mujer se elevó, claro no es que realmente quisiera salir con alguien pero eso no impedía sentirse bien ante la idea.
Tanto fue el impacto de sus palabras en ella que sin siquiera darse cuenta se acomodo en la silla para permitirle una mejor vista de su aspecto al pelirrosa, mientras sostenía una sonrisa hermosa y mordía sensualmente su labio inferior e inconscientemente llevaba uno de sus mechones escarlata detrás de su oreja en un movimiento coqueto, todo mientras aun se mantenía sonrojada y no podía verlo a los ojos sin sentirse abrumada por esas sensaciones que el causaba en ella.
- Lastima para ellos que tu eres mía y solo mía Er-chan - eso ultimo se lo dijo en un susurro cerca de su oído y al sentirlo tan cerca como para notar su respiración su cuerpo se estremeció, tembló de placer, tanto por su cercanía como por lo posesivo de esas palabras, era suya y de nadie mas, le encantaba como sonaba eso aunque no estaba seguro de porque.
El placer era suficiente como para causar furor entre sus piernas hacienola restregarlas entre si tratando de calmarse y que sus pezones se pusieran duros de inmediato remarcando la tela, cosa que el pelirrosa noto rápidamente y sonriendo mordaz se acerco de nuevo a su oído para susurrar unas palabras que la sonrojaron furiosamente pero a las que asintió antes de verlo marcharse.
Era realmente una suerte que su gremio no pudiera pasar ni un minuto sin causar un alboroto o todo lo que paso hace unos segundos habría llamado la atención, así como el hecho de que ahora Erza estaba temblando de emoción, sonrojada y ansiosa de ir tras su amo.
Para cuando todo acabo en el gremio y una medio normalidad los alcanzo, en la mesa donde antes estuvieran primero cuatro chicas y luego solo la pelirroja y el pequeño DS, ahora no había nada mas que un plato solo con migas junto a un tenedor y un vaso de leche vacío, de la pelirroja no había rastro y nadie pregunto, no es que fuera necesario, en el ultimo mes se habían acostumbrado a que en algún momento la mujer desapareciera, intuían ellos que se cansaba de tanto alboroto y se iba en busca de un terreno mas tranquilo.
Mientras tanto, en una zona de la parte trasera del gremio, Erza se encontraba clavando la polla de su amo en lo profundo de su garganta, le encantaría que fuera en su coño, pero aun sentía el escozor por la larga jornada previa de sexo intenso, no estaba acostumbrada a una maratón de esas y ciertamente no fue una buena idea hacerlo así siendo virgen, pero ya era tarde para lamentos.
- Mooo, Nashu-shama, ¿como puehes tenher Tanha enegía luego de lo que hicimosh? - cuando hablo al retirar la polla de su boca, su oca era un desastre humedo de su saliva y el presemen del pelirrosa por lo cual sus palabras sonaron raras aunque entendibles haciendo sonreír al chico, mas porque mientras la pelirroja hablaba no dejaba de menear su pene y al acabar se dedico a darle besitos en la punta y oler el viril aroma que desprendía con el cual se estaba intoxicando, por no decir que dejaba su mente en blanco.
- Es tu culpa Er-chan, como quieres que no me ponga duro cuando desbordas un aura tan erótica y hueles tan bien, es imposible resistirse - lo dijo mientras le acariciaba una mejilla haciéndola sonreír como una tonta, lo mas increíble era que esas palabras solo la animaban a seguir complaciendo a su dueño, - tomaras la responsabilidad, ¿verdad?, te harás responsable de ser una chita tan sucia, no es así? - lo dijo con un toque de sorna pero sintió como se estremecía en sus manos, de verdad, con Erza a veces la única forma de hacer las cosas bien, era haciéndolo todo mal.
Por su parte los pensamientos de Erza eran un revoltijo, y todos girando alrededor de la misma idea, no era justo, no era justo que el con solo unas pocas palabras pudiera calar tan profundo dentro de ella, no era justo que pese a que el la había convertido en la chica erótica que era ahora aun así la culpable era ella, no era justo que solo una caricia de su parte fuera suficiente para desarmarla y ciertamente no era justo que le gustara que fuera así, lo peor fue cuando le recordó aquello de ser una chica sucia, su cuerpo de calentó de inmediato y entonces solo un pensamiento se apoderó de su ser, ella era una chica sucia y debí hacerse responsable de haber seducido a su amo con su pecaminoso y sucio cuerpo.
Lo que siguió después de eso, fue una tanda de sexo oral seguido de una buena sodomización de su apretado culo hasta dejarla llena de leche, de nuevo, antes de separarse en un ámbito sexual pero no físico pues ella cerro sus piernas tras el para impedir que se fuera, cosa que no planeaba hacer y luego comenzar a besarse como si no hubiera mañana, una vez mas estaba hecha un desastre y una vez mas poco le importaba, solo quería seguir siendo mimada por su amo, cosa que siguió así hasta que decidieron irse a casa, cada uno a su casa, para decepción de ella, aunque no sin la promesa de que continuaría al día siguiente por lo cual debía descansar y en ese momento para ella al menos, la palabra de Natsu era ley.
El jueves de esa semana, Erza estaba ansiosa, se acababa cada vez mas el tiempo y ella aun no encontraba eso que le ayudara a aclarar su sentir respecto a todo lo que había ocurrido, lo que estaba ocurriendo y lo que eventualmente ocurriría.
Aun así, en ese momento en el gremio no se veía rastro de ella, de hecho faltaban varias personas que hasta donde sabían no estaban de misión, Erza, Natsu, Lucy, Cana, Mirajane, Lissana y Elfman, aunque en el caso de este último todos sabían que estaba en la enfermería recuperándose de la paliza que le propinara su hermana el día anterior por andar de revoltoso y siguiendo esa lógica suponían que Lissana estaba con el atendiendo sus heridas las cuales se abrían cada que el gritaba algo sobre ser hombre, de los demás no se tenía ni idea.
Claro pocos sabían o les importaba, que Erza hace unos minutos acababa de entrar al baño de mujeres, de ahí el que no les importara, aunque ninguno llegaba siquiera a intuir lo que ocurría en ese lugar.
Si, la pelirroja había entrado y bajo circunstancias normales cualquiera supondría que necesitaba usarlo para sus necesidades fisiológicas, sin embargo la razón por la que entro era muy diferente, pues en ese momento se encontraba en uno de los cubículos y lo que hacía lejos tenía que ver con el aseo.
- ¡Haa!, ¡Nat-hgnn! - estaba gimiendo, todo porque estaba sentada pero no precisamente en el escusado, no, estaba sentada sobre Natsu el cual en ese momento tenía su polla metida hasta el fondo dentro del coño de la maga de clase S, la cual cuando trato de hablar fue interrumpida por un beso.
En algún momento luego de llegar al gremio Natsu le dio una orden a Erza la cual la cumplió rápidamente y consistía en ir al baño juntos para desfogarse de todo lo que no pudieron el día anterior.
Esta de mas decir que para la pelirroja ese componente de inmoralidad y riesgo que suponía hacerlo en un lugar así, pero si era con Natsu, quería correr el riesgo, entro ansiosa solo para encontrarse con que su amo ya se había escurrido al lugar, la asalto y empezó a manosear su cuerpo conforme se dirigían juntos a uno de los cubículos y una vez ahí, la desnudo completamente, la giro para que le diera la espalda y penetro su ansioso coño desde atras, irónicamente no necesito juego previo, estaba tan húmeda desde el comienzo que su pene se deslizo dentro de ella como cuchillo caliente en mantequilla.
Luego de un rato en aquella posición, acabaron sentados, el sobre el retrete y ella sobre el aun dándole la espalda mientras cabalgaba su miembro e intentaba controlar sus gemidos, cosa difícil cuando quería gritar de placer antes las caricias de su amo sobre su cuerpo y su coño, para luego recostar su espalda sobre el y en un movimiento inesperado el tomara sus piernas y las levantara hasta su cabeza para tomar control total del acto que realizaban.
La posición era tan obscena en ese momento que si los descubrían y abrían la puerta de ese cubículo, la vista que los recibiría sería la del gordo culo de una Erza desnuda, totalmente expuesto mientras tras ella una enorme polla viajaba hasta enterrarse en su coño el cual se notaba totalmente abierto y desbordando semen.
Quería protestar en un principio, pero cuando lo intento solo fue recibida por los labios de su dueño en un lascivo beso que le hizo olvidar cualquier cosa diferente a seguir disfrutando de tan morboso placer en el baño de mujeres del gremio mientras su coño era inseminado de nueva cuenta y ella lanzaba chorros de su propio orgasmo lavando la puerta ante ella.
Luego de su ultimo orgasmo solo se quedaron ahí un rato, besándose, mientras Erza aun se encontraba en esa posición tan sucia y Natsu aun permanecía enterrado hasta el fondo de ella, la tenía tan dura aun, era increíble, como si no se cansara jamas y si lo hacía, le bastaba consumir algo de fuego y era como si apenas fueran a empezar.
No lo sabía, pero a ese punto, decir que su cuerpo le pertenecía, que cada agujero en su cuerpo había tomado permanentemente la forma de su polla no era exagerar, dudaba que alguien mas la hiciera sentir así, le pertenecía y por extraño que parezca, a diferencia de cuando era solo una niña, en este momento, lo ultimo que quería era romper sus cadenas para liberarse de su amo.
Estaba en un idilio, donde mientras se besaban, el pelirrosa mantenía con sus fuertes bracitos sus piernas contra su cabeza y con sus manitas manoseaba descaradamente sus pechos, especialmente sus pezones y su coño solo esperaba ansioso que esa enormidad que tenía clavada dentro empezara a moverse de nueva cuenta.
Sin embargo, eso no podía durar para siempre y ya que ella había olvidado el lugar donde estaban, cuando escucho la puerta del baño abrirse regreso a la realidad de que aun estaba desnuda, follando con a la vista de todos un niño y en una posición por demás vergonzosa que revelaba sus profanados agujeros y para colmo identifico de inmediato las voces.
De todas las mujeres que podían entrar tenían que ser esas dos, ahora el peligro aumentaba mas, particularmente porque si la descubrían, sabía que ellas jamas la dejarían olvidarlo.
- Mooo, Mira por tu culpa llegamos tarde - era Cana, ese tono y el desparpajo con el que hablaba, no podía ser otra persona que ella y tenía que entrar con esa odiosa albina que disfrutaba de molestarla, si, esto no podía ser mejor.
- ¿¡Mi culpa!?, no fui yo la que dijo que no quería dejar la calidez de esas esponjosas almohadas según recuerdo - no sabía a que se refería en ese momento la albina, pero no le importaba, lo único que quería era que ese par se fuera lo mas pronto posible de ahí.
- N-No es mi culpa, me sentía tan bien que no quería salir de la cama - la conversación era rara, no es que ella no sintiera en ocasiones el deseo de quedarse en cama todo el día, pero por como giraba la conversación, sentía que había algo mas de fondo, solo que no sabía exactamente que era, - ademas no fui la única que quiso un poco mas esta mañana - ahora si estaba curiosa, mas por esa reciminación de la castaña a su compañera de cabellos blancos.
Solo rogaba que lo que sea que entraran a hacer lo hicieran rápido y se fueran, eran las últimas personas a las que les quería enseñar su vergonzoso estado y lo peor, Natsu al parecer tenía otros planes cuando sintió como movía suavemente sus caderas para empezar a follarla de nuevo.
"¿Es en serio?, de todos los momentos, ¿tenía que ser este?" se alarmo en sus pensamientos y cuando giro su rostro para verlo se encontró con una perversa sonrisa, era todo lo que necesitaba para saber que se traía entre manos ese pelirrosa y antes de poder decir cualquier cosa, la beso para callarla y empezó a acelerar sus acometidas sin ella tener como defenderse, bueno si tenía como, pero de hacerlo llamaría la atención y era lo ultimo que quería, así que estaba atrapada en las manos de su sucio compañero.
- Como sea, solo agradece que Erza no estaba presente o nos reprendería por llegar tan tarde - cuando escucho su nombre se altero y fue una mala idea que ocurriera pues en su alteración los músculos de su cuerpo, incluidos los de su vagina se contrajeron con lo cual apretó mas la polla de Natsu y eso solo envió un placer desmedido por su columna cuando el continuo follandola haciendo que ahora fuera mas difícil contener sus gemidos aun en la boca del pelirrosa.
- Y hablando de Erza... ¿no te parece que esta actuando extraño últimamente? - eso llamo su atención, aunque era difícil centrarse en eso cuando debía centrar toda su atención en no gemir muy fuerte para que no le escucharan.
- ¿De verdad?, yo la veo igual de amargada que siempre - era oficial, mataría a esa perra cuando saliera de esto, esa mujer parecía que había recobrado el gusto por molestarla, incluso parecía haberse hecho mas fuerte, pero si lo que quería era guerra, pues guerra le iba a dar.
- Si, últimamente parece distraída, desaparece de repente, incluso parece nerviosa, ¿en serio o lo has notado? - con la poca consciencia que le quedaba logro escuchar a Cana, se sintió un tanto asombrada de que fuera así de evidente en algunas cosas, al menos le quedaba el consuelo de que no sabrían jamas a que se supone que se debía.
- Mmmm, tal vez tenga un novio - al parecer se adelanto a los hechos, no es que tuviera novio, Natsu no era su novio aunque al pensar eso... como fuera, si tenía una relación, una muy retorcida y lasciva, pero no era romántica, ¿o si?
Sabía que continuaron hablando un rato mas, el único problema es que Natsu no dejaba de empujar su polla en su coño, haciéndole difícil centrarse en cualquier cosa que no fuera evitar gemir y ser descubierta, aunque si escucho algo sobre Lucy, su crecimiento y estaba segura de escuchar algo sobre el pelirrosa también, pero, con sus ideas tan revueltas, era difícil saber si lo que escucho fue real o solo su imaginación.
Cuando ya fue imposible evitar los gemidos ella estaba resignada a tener que ser descubierta, ya no era capaz de contener su voz, por eso abrió la boca, pero antes de emitir algún ruido, su boca se vio invadida por un trozo de tela que servía como mordaza que ella no dudo en morder, no sabía de donde la saco, pero no tuvo que preguntar cuando vio de que se trataba el trozo de tela, reconocía el color y los patrones de la tela, como no hacerlo cuando lo que ahora estaba en su boca eran sus propias bragas.
No alcanzo a protestar pues un segundo después sintió su coño lleno de la crema espesa del chico tras ella mientras se corría con el también y una vez mas lavaba la puerta con sus jugos, lo único que la tranquilizaba era que pese a lo vergonzoso de todo esto, al menos no la iban a escuchar ni descubrir, pero no sabía cuanto mas podría soportar.
Agradeció cuando las escucho salir del baño, eso era un descanso para sus nervios, aunque no para su coño cuando un segundo después estaba de pie inclinada y sosteniéndose de la puerta que previamente había retenido sus jugos orgásmicos mientras tras ella y sujetada por sus glúteos el chico continuaba perforando su intimidad en la nueva posición.
Miro hacia atrás para ver a su amo y también aunque fuera solo con sus ojos implorarle no solo un descanso, también que fueran a otro lugar, no quería arriesgarse mas, aunque cunado lo vio, supo que no funcionaría de nada, su rostro estaba perdido en la lujuria, disfrutando del placer que le producía su cuerpo y la dureza que sentía en su polla le decía todo lo que necesitaba, no se detendría hasta sentirse saciado.
- Lo siento Er-chan, pero eso fue tan excitante que ya no puedo parar - al parecer el si noto su suplica, aunque no por eso iba a detenerse, al menos se disculparía, pero era evidente que no se detendría, al menos no hasta correrse una vez mas, solo esperaba que nada como la anterior experiencia se repitiera, pues solo bastaba un golpecito, un gemido que ya no pudiera contener y entonces quien entrase en ese momento la descubriría.
Tristemente la suerte no estaba de su lado, durante la siguiente hora en el lugar entraron al menos seis chicas mas haciendo que ella debiera de hacer un esfuerzo sobrehumano para no delatarse dentro de lo posible, porque aunque no gemía gracias a las bragas en su boca, estas ya estaban tan húmedas que la saliva empezaba a desbordarse de su boca corriendo libre por su mentón y cuella hacía abajo generando gorgoteos de vez en cuando, del msimo modo sus pechos que se bamboleaban adelante y atras con cada embiste del chico por lo cual en ocasiones alcanzaban a golpear contra la puerta, por suerte los golpes eran suaves y no duraron mucho cuando el presiono su cuerpo contra la puerta eliminando ese golpeteo.
Pero sin duda su mayor vergüenza era el charco de jugos que se estaba formando bajo sus piernas gracias a su extrema excitación y que el goteo de su coño generaba un ligero chapoteo cada vez que una gota alcanzaba el suelo y eso era algo que no podía evitar salvo que se detuvieron y aunque no quisiera admitirlo, la idea de detenerse no le hacía gracia, no cuando estaba así de caliente y cerca de correrse una vez mas.
Solo esperaba que ese sonido húmedo no fuera lo suficientemente fuerte como para que las que entraban no lo escucharan, por lo cual cuando salían su respiración se relajaba tras la tensión del momento que significaba la presencia de esas chicas en el baño y que para desgracia suya, superar cada una de estas pruebas a su autocontrol solo la ponía mas caliente.
Por eso cuando finalmente se corrió con el chico que soltando una fuerte descarga de semen dentro de ella, ella no pudo evitar desplomarse sobre el charco de sus propios fluidos presa del inmenso placer luego de un acto tan morboso e indecente, pero ahora tenía otro problema, cuando se vistiera de nuevo debía elegir, salir usando sus empapadas bragas o salir sin ellas y no es que una le resultara mas atractiva que la otra.
Luego de eso y de asegurarse de que podían salir sin problemas, primero Erza claro esta, ella llamaría menos la atención saliendo del baño de mujeres, aunque considerando el tiempo que tardo, lo que paso después de salir del baño y de que Mira la viera, solo trajo el caos con el simple comentario que lanzo la albina.
- Ara, Erza no me digas que has estado todo este tiempo en el baño, ¿acaso estas estreñida? - cuando lo dijo los de a su alrededor se congelaron y algunos incluso se pusieron azules, si las cosas procedían como suponían, pronto todo se pondría feo.
Lo siguiente que se sintió fue como el aire era cortado por una hoja de metal que paso cerca de la mejilla de Mira la cual nada mas vio como la espada se incrusto profundo en la pared mas atrás de ella y se giro entonces a ver a Erza con una mirada fría y encontrándola con su armadura de la rueda del cielo puesta.
- Repite eso zorra... te reto - su voz era fría y mortal, muchos ya estaba considerando la manera de huir para evitar lo que se venía, pero el miedo los tenía congelados, por no mencionar que no eran capaces de mirar en otra dirección, sentían que incluso eso sería suficiente para meterse en problemas.
- Jooo, ¿estar estreñida te pone gruñona Erza? - todos tragaron duro, Mira estaba echándole leña al fuego y eso no era bueno, para la salud de ellos al menos, - buen tiro por cierto - le dijo de pronto mientras se tocaba la mejilla donde sintió un corte hecho por la espada de la chica, cosa que solo la estaba enfureciendo mas.
- Fallé... apuntaba a tu garganta - lo decía con tanta convicción, de verdad que estaba furiosa y no iba a dar marcha atrás contra la albina, de hecho eso se podía tomar como una provocación, si, el conflicto era inevitable.
De pronto se sintió en el ambiente como el aire se hacía pesado y la intención asesina se hacía presente, incluso tragar se hacía difícil y por la mirada de ambas era evidente que solo bastaba una provocación para que el infierno se desatara.
- Hace mucho que quiero azotar ese culo gordo tuyo Erza y hoy pienso cumplirlo - entonces Mira activo su magia Satan Soul y se preparo para la batalla y los demás solo temblaban, había algo que no podían ni debían decir, era prácticamente un tabú y la albina lo acababa de mencionar.
- Quisiera verte intentarlo sádica pervertida - claro esta que la pelirroja no se quedaba atrás y ahora encabronada por el comentario sobre su trasero ya tenía espada en mano esperando a la chica.
No fue si no que una botella cayera al suelo para romperse y ambas se lanzaron al ataque con toda la intención de hacerse daño la una a la otra mientras que los demás se escondían donde pudieran, las conocían a ambas lo suficiente y ninguna de las dos iba a tomarse esto precisamente con calma y pobre del que intentara calmarlas, quizás la próxima vez que lo vieran sería para despedirlo en el cementerio.
Aunque de algo si sirvió ese problema y es que con todos centrados en la pelea y en no morir en el fuego cruzado, nadie reparo en el pelirrosa que salia del baño de mujeres totalmente desconcertado ante el hecho del desmadre que sucedía y a la cual consideraba unirse, al menos hasta que vio a Lucy que parecía notar de donde salio y le decía con la cabeza que ni se le ocurriera, cosa que lo intrigo hasta que vio quienes eran las que peleaban y no era tan tonto como para enfrentarlas a ambas a la vez.
Lo que fue el resto del día se paso tratando de evitar ser arrastrado por la guerra de las dos magas clase S, cosa que algunos desafortunados como Macao y Wakaba no lograron y acabaron necesitando una camilla en la enfermería y luego de un regaño de Makarov, todos deieron colaborar para restaurar los daños hechos por el par de alborotadoras que ahora estaban en una esquina castigadas como niñas chiquitas.
Lo peor es que Erza estaba sonrojada, no tanto por ser regañada ni por haberse comportado como una niña chiquita, no, lo que la sonrojada en todo momento es que por estar enfrascada en su rabieta contra Mira, olvido que de hecho ella tenía el coño lleno y durante toda la pelea e incluso ahora, algunas gotas del blanquecino liquido escapaban de su intimidad y escurrían por sus muslos.
Por suerte nadie lo noto, pero eso no reducía su vergüenza ante el hecho de su arrebato y sus posibles consecuencias y no ayudaba el que sentía a su amo mirarla y estaba segura de que se estaba burlando de ella, siempre actuando tan correcta y basto algo así de simple para que se saliera de sus estribos con la albina, el no la dejaría olvidarlo nunca.
Al menos no ocurrió nada mas de interés ese día, salvo que al salir y aprovechando que no había nadie cerca su pequeño y pervertido amo le cacheteo el culo haciéndola chillar de sorpresa y luego protestar mientras lo veía alejarse sonriente y despidiéndose de ella, al final sacandole una sonrisa a la mujer.
El viernes Erza estaba con Natsu desde que salio de casa, algo que le sorprendió no solo a el, también a la rubia, mas al verla tan ansiosa, como si esperara por algo, aunque lo que la impulsaba a estar ahí desde tan temprano era que aun buscaba esa respuesta que no encontraba y su tiempo con Natsu se acababa.
- Creo que tienen que hablar, así que yo los cubriré en el gremio - fue lo que dijo la rubia cuando noto como al parecer Erza quería saber algo o al menos hablar de algo con su novio, así que ella les daría el espacio pues suponía de que iba aquello, - tratala bien Natsu y se sincero con ella - le dijo en un susurro antes de besarlo y luego proceder a marcharse al gremio.
Aprovecharía eso para ella también arreglar algunas cosas con sus dos amigas y ultimar algunos detalles en sus propios planes para el futuro de su relación con Natsu, solo esperaba que todo saliera bien, "tal vez necesite pedir un lugar para dormir estos días" ya suponía que esos dos necesitarían tiempo para resolverlo todo.
El problema para ella estaba en el hecho de que a falta de Levy quien estaba en misión sus dos opciones mas probables eran o Cana o Mira y estaba segura de que con cualquiera de las dos, lo ultimo que haría sería dormir, pero ya cruzaría ese puente al legar a el, lo importante era darle a ese par su espacio quien sabe, al final de todo esto, ella podría tener una hermana.
Por su parte Erza se quedo ahí viendo a Natsu mientras frotaba sus muslos ansiosa, quería decir algo, pero no sabía que decir y eso la hacía sentir incomoda, avergonzada y por eso no podía ver al pelirrosa a los ojos.
Mientras tanto Natsu solo la veía, estaba tan hermosa, definitivamente en los últimos días la pelirroja había sacado a relucir toda su feminidad, era difícil no quedarsele viendo cuando ella desprendía ese aura erótica y coqueta que al parecer ni siquiera era consciente de que tenía, pero al verla tan nerviosa lo hizo enternecerse con ella.
Lucy tenía razón, ya era momento de ser sincero, ahora que ella al parecer había dejado de lado esa agresividad con la que se protegía, podía llegar a su corazón, era su mejor oportunidad luego de cuatro semanas sometiéndola, pero claro esta no era algo para hablar ahí a la mitad de la calle.
- ¿Quieres entrar Er-chan? - cuando lo escucho decir aquello y luego señalar la casa de Lucy se sorprendió, no creyó volver a estar a solas con el en ese lugar, pero no le molestaba la idea, solo esperaba que no acabara como en ocasiones anteriores, con ella y el desnudos follando como conejos.
No respondió, no en palabras al menos, solo asintió sonrojada antes de empezar a caminar para entrar al lugar donde todo empezó y luego ser seguida por el pelirrosa quien aunque no lo mostraba, también estaba nervioso, quería que todo saliera bien, pero con ella era una apuesta en la que no tenía control.
"Recuerda Erza, estas aquí para hablar, no dejes que el deseo nuble tu juicio" era como una especie de mantra para ella en ese momento cuando al parecer su mente y su cuerpo empezaban a disentir respecto a que era lo que querían ahora que estarían a solas con su amo y las libertades que esa soledad les brindaba.
Sin embargo cuando estuvieron a solas, de pronto la idea de entregarse a su amo otra vez empezaba a pesar mas que cualquier otra cosa y eso era un problema para ella, no era lo que quería, bueno, si lo quería, pero no era su principal motivador en ese momento.
- ¿Quieres algo de beber? - lo escucho decir y solo asintió, quizás algo de tomar fuera justo lo que necesitaba para calmarse y sin saberlo era lo mismo que pensaba el rosadito, necesitaba algo que le relajara, de lo contrario los nervios lo devorarían vivo.
Era curioso si lo pensaba, había mostrado tanta seguridad en el pasado para romper a Erza hasta su estado actual y ahora se sentía inseguro, aunque claro esta, la actual situación distaba mucho de lo que había hecho hasta el momento con ella y sentía que solo tendría una oportunidad, no quería arruinarlo, eso era lo que pensaba mientras que iba a la nevera en la cocina de la residencia en busca de algo que beber para ambos y rogaba que fuera algo que los relajara para la conversación venidera.
En cuanto a Erza, la espera la estaba matando, con cada segundo que pasaba todo su valor con el cual se había armado para venir a hablar con el se esfumaba y cada vez la idea de salir corriendo de ahí se le hacía mas atractiva, aunque haciendo acopio de su testarudez y orgullo se obligó a permanecer en ese lugar hasta obtener las respuestas que quería, pero esperaba que el chico no tardara mucho, estaba al borde de un ataque de nervios, por eso se sentó en el sofá esperando que así en caso de que sus piernas perdieran la fuerza no diera el patético espectáculo de desplomarse en el suelo por los nervios.
Entonces el chico volvió de la cocina con dos latas de cerveza, le causo curiosidad la presencia de alcohol en la casa, no creyó que Lucy fuera de las que bebieran fuera del gremio, eso era algo mas del estilo de Cana, pero quien era ella para criticar cuando su cuarto estaba lleno de armaduras armas, por decir la parte que se supone era publica de sus enseres.
Se sonrojo pensando en eso, pero alejo esas ideas rápido para centrarse en el pequeño que ahora le ofrecía la bebida alcohólica, considero si era correcto que un niño bebiera pero teóricamente no era un niño pese a su edad así que lo dejo pasar, quizás el alcohol era lo que necesitaba para relajarse y poder hablar sin sentirse incómodos, bueno, mas incómodos de lo que estaban actualmente presa de los nervios.
Por unos minutos no dijeron nada, solo bebieron tratando de reunir el valor para empezar a hablar, aunque la realidad era que solo se sentían mas y mas incómodos al no saber como empezar, algo que pronto rayo en la impaciencia de Natsu quien no era precisamente alguien que fuera mucho de esperar.
- Me sorprendió verte tan temprano hoy - se sobresalto cuando lo escucho empezar la conversación, pero agradecía que el lo hiciera porque en lo que respecta a ella no tenía ni idea de como hacerlo, - ¿puedo saber a que se debió tal sorpresa? - sonrió amargamente pues suponía que era una pregunta bastante evidente.
- ¿Te molesta? - no era lo mas sabio responder a su pregunta con otra pregunta, pero antes de nada quería saber si lo que el pensaba sobre este pequeño arrebato suyo.
Entonces Natsu se sentó justo a su lado antes de tomar su mano libre y estrecharla, no solo eso, entrelazo sus dedos con los suyos antes de sonreirle de esa manera tan suya que la hacía sentir cálida por dentro y luego le hablo.
- Para nada, sabes que me encanta que estemos juntos - esa simple frase acelero una ve mas su corazón y no tenía sentido, ¿por qué cada vez que él le hablaba así sentía como si su mundo empezara a dar vueltas sin control por la euforia que la invadía?.
Su corazón parecía que se le quería salir, estaba a nada de sonreír como una tonta e inconscientemente apretó mas la mano del pelirrosa, luego de un solo trago se tomo lo que quedaba del contenido de la lata y se decidió, era ahora o nunca, era el momento de aclarar sus dudas de los últimos tiempos respecto a su joven amo.
- ¿Por qué? - la pregunta lo tomo desprevenido y lo confundió pues el suponía que se refería a su último comentario, aunque para el chico era mas que evidente la respuesta, aunque antes de responder algo la chica continuo, - ¿por qué me haces esto?, ¿cuál es el objetivo? la apuesta, el como me trataste con cariño en ocasiones y con deseo en otras, que me alabaras, me llamaras con tanto afecto, ¿por qué te esforzaste tanto en confundir a mi corazón? - lo soltó todo de inmediato, ya no quería postergarlo mas, el tiempo juntos se le acababa.
Si lo hacía solo para divertirse quería saberlo, si solo estaba burlándose de ella prefería que se lo dijera ahora y no continuara con esa farsa, pero si había otro motivo y rogaba porque así fuera, ese motivo, fuese cual fuese, sentía que estaba en derecho de saberlo, por eso ahora lo encaraba con sus ojos cristalinos, estaba a punto de llorar pero no quería hacerlo, no quería derrumbarse frente a él.
La repuesta de el la sorprendió, aunque inicialmente no de buena manera cuando lo vio sonreír, cosa que malinterpreto como que se burlaba de ella y entonces sintió la furia crecer en ella al creer que el pelirrosa se lo estaba tomando a chiste, por lo cual estaba mas que dispuesta a molerlo a golpes por atreverse a burlase de su compungido corazón.
Sin embargo cualquier deseo violento murió en cuanto la sorpresa que desato su furia cambió a una sorpresa de confusión y luego a un total desconcierto y todo ocurrió con una sola acción, cuando el pequeño mago soltó su mano y entonces con ambas manos la tomo con delicadeza de sus sonrosadas mejillas.
- Por todos los cielos, creí que para este momento ya debería ser mas que obvio el motivo Er-chan - quiso preguntar a que se refería, pero antes de poder decir cualquier cosa, sus labios fueron tomados como tantas veces antes por el pelirrosa, pero esta vez sentía ese beso diferente, ya no era cargado de deseo, era algo mas cálido, sin ninguna otra intención mas que besarse, transmitir en ese contacto labial todo aquello que las palabras no podían en ese momento.
Y eso fue lo que ocurrió, ella se perdió en ese beso, se habían dado tantos hasta ahora, si lo pensaba bien, desde el primero que se dieran hace ya tanto, no había un solo día en el que ambos no acabaran besándose al menos una ve al día, pero este beso, era tan diferente, mas cálido, mas afectuoso, que movida por su egoísmo, no quiso que dejara de besarla, quería ahogarse aun mas en esa sensación e inconscientemente una lagrima se escapo de sus ojos, una lagrima de absoluta felicidad aunque ella no lo sabría.
Cuando se separaron, Erza tenía sus ojos acuosos, pero aun esperaba la respuesta de Natsu, quería escucharlo de el, solo de el, aunque tristemente no sabía que era lo que quería y cuando se percatara de ello, bien podría ser muy tarde.
- Si aun no lo entiendes entonces déjame aclarártelo Erza - veía tanta decisión en sus ojos, quería saber que era lo que le iba a decir, sentía que eso marcaría un antes y un después con el pelirrosa, - me gustas... me gustas mucho Erza - abrió los ojos asombrada de esas palabras, - te amo - sintió su respiración cortarse en ese momento y no supo realmente como reaccionar.
La beso de nuevo, ahora se sentía animado, mas valiente, se lo había dicho, ese sentimiento que albergaba por la pelirroja desde hacía mucho y que se había prometido solo revelarle cuando lograra vencerla y creía que finalmente había llegado el momento, ahora solo esperaba que fuera correspondido y algo dentro del él le decía que así era.
Por su parte Erza estaba conmocionada, nunca se espero esas palabras, ni siquiera sabía como responderlas, pero de algo si estaba segura, se sentía bien escucharlas, sentía su corazón latir como loco por la emoción, sabía que era una mujer deseable, varios babosos se habían intentado propasar con ella antes alegando que era hermosa aunque se notaba a leguas lo que buscaban, saber que el pelirrosa tenía ese tipo de sentimientos por ella, era algo que no sabía como procesar, pero que ciertamente le alegraba el corazón.
- ¿E-Entonces porque hiciste to...? - cuando se separo de el en su ultimo beso quiso preguntarle el motivo de que bueno, básicamente la hiciera su mascota si tanto la amaba, esa era una parte de la historia que no entendía, aunque no logro formular la pregunta cuando el la volvió a besar.
Se estaba haciendo adicta a este tipo de besos y al parecer el también, eran diferentes a los besos pasionales que se daban mientras follaban, eran mas cálidos, mas significativos, mas deliciosos y le resultaba difícil negarse a ellos, suponiendo claro que se estuviera tratando de negar en un principio, pero aun así y haciendo acopio de toda su fuerza de voluntad se separo de los labios del chico para verlo fijo, dejando en claro que no tenía intención de dejar esa pregunta en el olvido, cosa que lo hizo suspirar divertido, a veces ella era tan predecible.
- Lo hice porque eres tu Er-chan y te caracterizas por no ser precisamente fácil de tratar - eso le sonaba a insulto, se sentía como un insulto, carajo era un puto insulto, pero se guardaría sus comentarios temporalmente y lo dejaría continuar si es que tenía la intención de continuar, - tenía que usar métodos menos... ortodoxos contigo - si, definitivamente la estaba insultando pero antes de que pudiera reaccionar la estaba besando... otra vez.
Era un tramposo, definitivamente era un tramposo, no se podía definir de otra manera al chico si primero la insultaba y luego a base de sobornos labiales le trataba de quitar el enojo que le provocaba y para como, estaba funcionando pues poco a poco cualquier cosa que no fuera disfrutar de esos besos y las caricias dejaba de ser relevante en su mente.
- Er-chan, vamos a la habitación - fue el pedido de Natsu cuando se separaron, bueno tanto como podían pues ahora tenían un puente de saliva conectando sus bocas y ella no negaría que la idea se le antojaba mucho, por eso asintió con la cabeza antes de tomándose de la mano con el pelirrosa emprender camino al cuarto donde sabía lo que ocurriría y no tenía la mas mínima intención de impedirlo.
Aun tenía dudas, principalmente sobre como responder a la declaración del pelirrosa, pero por ahora lo pospondría, quería estar con el sin preocuparse de nada mas aunque fuera un poco mas, ya se ocuparía del desastre en su corazón después.
Lo que siguió después de eso fue una apasionada sesión de amor, para ella todo era tan nuevo, ahora el acto tenía otro significado y aun así sentía que algo faltaba, se sentía bien de eso no había dudas, de hecho se sentía mejor que antes, mucho mejor, mas especial, con mayor entrega, cada beso, cada caricia y cuando se la metió se sintió desfallecer de placer, pero sentía que aun faltaba algo, solo que no sabía que era exactamente por mas que pensara en ello.
Las horas que paso con Natsu en la cama se sintieron gloriosas, se sintió amada, pero se sentía insegura al mismo tiempo, sentía que algo no estaba bien, de repente la situación la superaba, estaba mas allá de su comprensión, se sentía insegura respecto a la respuesta a una simple pregunta, ¿cual era su respuesta para Natsu?
- Se que tienes dudas Erza, así que en lo que nos queda de tiempo, déjame demostrarte que tan enserió voy sobre esto - lo escucho susurrar mientras descansaban tras la intensa actividad.
Erza no dijo nada, solo asintió como toda respuesta con un solo pensamiento, dejar que las cosas pasaran, con algo de suerte sus dudas se despejarían y sabría que hacer, aunque una parte que ella no oía o siquiera tenía en cuenta le gritaba que ya sabía cual era la respuesta y que se arrepentiría si no hacia caso a su corazón.
Por eso durante lo que quedaba de ese día y durante los siguientes últimos dos días, ella fue algo cercano a un prototipo de novia para el, dejo que a idea de una relación con el chico fundamentara sus actos y pronto se vio a si misma colmada del amor del pelirrosa, procurada y cuando salían en citas el se esmeraba por demostrarle lo mucho que le importaba, de lado quedaron las connotaciones sexuales de su primera cita, esta vez actuaban como pareja y le gustaba.
Durante el día, ella era su pareja de algún modo y en las noches era su amante experimentando ambos lados del amor de Natsu, desde el mas cálido hasta el mas salvaje, desde el mas amoroso hasta el mas apasionado, desde el caballero que no sabía que tenía dentro hasta esa maquina de sexo que era cuando estaban en la cama, no lo negaría, le gustaba como se sentía, pero la duda aun permanecía, sus sentimientos estaban revueltos, sus pensamientos eran un caos y por eso no lograba tomar la decisión que quería y le traería felicidad fuese cual fuese.
Para cuando la noche del domingo cayo en el apartamento donde ambos residieron ese fin de semana, el ultimo de su convenio y la ultima oportunidad de estar juntos, la chica no supo que decidir por mas que lo pensara.
El chico era lindo con ella, cálido y amoroso, en la cama era todo un semental y ciertamente a su lado podía ser solo una chica normal, no una maga de clase S, no Erza 'Titania' Scarlet, no una caballero de moral intachable, solo Erza y eso le gustaba, a su lado se sentía protegida, amada, pero la duda persistía, ¿que sentía por el?, ¿podía realmente aceptar la relación que el le proponía? no como amigos con beneficios, no como amo y mascota, si no como amantes, novios y si lo hiciera ¿qué pasaría con Lucy?, ¿de verdad estaría dispuesta a quitarle a Natsu a su amiga? y aun si ambas estuvieran reacias a renunciar a el, ¿se atrevería a compartirlo?, no podía entender porque la respuesta le era tan difícil y eso era lo que en ese momento la tenía sentada en la cama, desnuda mirando a la nada mientras su mente se atormentaba con sus propios pensamientos.
Debía darle una respuesta, el chico se merecía una respuesta pero no sabía que responder, estaba tan confundida, no quería tomar la decisión equivocada, por eso tomo una decisión, no sabía si era la adecuada pero al menos le ayudaría a aclarar sus pensamientos.
Miro a Natsu y sonrió tristemente, recordaba lo que le dijo antes de caer rendido, "- solo dame la oportunidad Erza y te prometo hacerte feliz -", no se merecía nada de esto, no merecía sufrir por su indecisión, solo esperaba hacer lo correcto.
Por eso se hizo a su lado y acariciando su rosada melena le beso la mejilla, acto al que el respondió removiéndose en la cama mientras una sonrisa que desbordaba calidez aparecía en su rostro, de verdad esperaba estar haciendo lo correcto.
A la mañana siguiente, Natsu despertaba relajado y feliz, el trato había terminado pero se sentía increíble, pudo decirle eso que se había guardado para si mismo tanto tiempo, ahora podría estar con ella como había soñado casi que desde que la conoció y quedara prendido de su belleza y su fuerza.
Sin embargo cuando se giro para abrazarla pues suponía estaba a su lado, se encontró con que no podía sentirla y al abrir los ojos sorprendido, se halló solo en la cama, no había rastros de la pelirroja en la habitación y sabía que no estaba en el baño pues no escuchaba la ducha abierta y no veía la ropa de la chica por ningún lado.
La ultima prueba que terminaría de desanimarlo es que trato de percibir su aroma en el departamento y no pudo percibirlo mas que tenuemente, casi desvanecido de hecho, eso era clara señal de que hace mucho que se había ido, entonces se le acongojo el corazón, ¿no podía solo haber huido verdad?, debía haber una razón para que ella se marchara pronto, ir a recoger sus cosa para venir a vivir con el, ir temprano al gremio, que fuera a comprar víveres, lo que fuera que le diera esperanzas de que la pelirroja no se había ido solo así y que todo lo vivido al final no sirvió para nada mas que una historia sobre lo que pudo ser.
Estaba a puto de llorar por la impotencia cuando noto algo a su lado, un trozo de papel doblado en el cual decía para Natsu en la portada y no necesitaba ser un genio para saber que era de la pelirroja.
Tomo lo que al parecer era una nota ansioso y esperanzado de que fuera una buena noticia, pero conforme la leía la esperanza fue disminuyendo hasta casi desaparecer de su rostro ahora compungido y que ya no ocultaba las lagrimas que corrían libres por su pequeño rostro.
Palabras mas, palabras menos, en la nota la pelirroja se disculpaba con el, pero con sus sentimientos tan desordenados y con sus pensamientos tan enredados, no sabía como afrontar esos sentimientos que el tenía por ella y por eso se alejaba, al menos hasta saber que era lo que quería y no estaba segura de cuanto le tomaría averiguarlo, le pedía perdón y al final solo una frase que era a lo único que podía aferrarse sobre la posibilidad de quizás mas adelante estar juntos.
- Necesito tiempo - era la nota final de esa carta que solo le causo amargura y con lo cual, ese glorioso mes con Erza, finalmente llegaba a su fin.
- CONTINUARA -
Finalmente el arco de Erza se termino, ahora solo ruego porque no me maten con el final del mismo, pero es que es necesario que sea así, para efectos de la trama futura es fundamental que ellos queden en ese punto en que si pero no, solo tenganme paciencia y ya verán a que me refiero, aunque creo que se van a disgustar conmigo pero es un riesgo calculado, al menos eso espero.
Por otra parte que les pareció lo de la cita, trate de hacerla lo mas fiel al argumento de todo el arco, Erza siendo una mascota lasciva, aunque como ven todo lo pasado era con un propósito, tal vez se hicieron las cosas mal pero bueno, es Erza, con ella lo convencional no funciona, así que había que tratar con otro tipo de métodos por raros que estos parezcan
Me gustaría saber sus conjeturas ahora que saben el desenlace de todo esto, que creen que pasara ahora, como se comportaran ambos a partir de este punto y si les gusto el arco en general, déjenmelo todo en los reviews, quiero saber ss opiniones y teorías para lo que vendrá de ahora en adelante.
Ahora si, vamos con los reviews del capitulo anterior:
Reviews
Fernando Murillo
Respecto a tus dudas:
Los capitulos de la lista publicada es hasta donde llevo planeado, no necesariamente es el final de la historia que como veras falta mucho para decir que es el final, como bien dices, faltan chicas que es obvio que le tienen ganas al rosadito y que esperan su turno.
Lo de temporada de celo, pues si, el primer final era uno beta, quería ver como reaccionaba el publico, aunque no era el verdadero final pues desde un principio lo sentí forzado, por eso lo cambié en los puntos necesarios, en cuanto a un capitulo mas, estoy considerando hacerlo, principalmente para cerrar el punto de Grayfia que es algo que a muchos les gustaría ver cerrado, pero bien, por lo cual eso acabaría siendo en un capitulo de al menos no se, ¿20 años en el futuro?, mínimo.
Me alegra que te gustara y en cuanto a que admitiera sus celos, es Erza amigo, es demasiado orgullosa como para admitir algo tan vergonzoso, mas cuando ni siquiera sabe que es lo que quiere, bueno si lo sabe, pero no sabe que lo sabe, no se si me entiendes, las dudas de Erza le van a jugar mala pasada, no tienes ni idea de cuanto, ademas faltan las otras tres y muchas mas que están por venir, créeme, algunas que ya se estarán haciendo una idea de quienes son y otras que serán una verdadera sorpresa.
Aquí esta e capitulo final, ahora ya sabes cual es el desenlace, solo no me mates por como acabo todo, ya lo dije antes, tiene su propósito.
Por cierto lo de Mira, tengo planes para ella y su condición, pero si te los digo, entonces donde estaría el chiste.
zeta12345
Al cliente lo que pida, así que servido, espero lo hayas disfrutado.
daniel2610994
Jajaja, no son Natsu, interesante razón para que no importen, no digo que no te apoye, pero se oye cruel dicho así.
Demasiado locas diría yo, eso de la nueva normalidad de normal no tiene nada, pero que se le va a hacer, lamento lo de tu tía y espero que se recupere de todo corazón, en mi caso nos encontramos con la buena fortuna y la gracia de Dios de que ninguno de la familia ha salido contagiado, al menos hasta ahora.
Su terquedad es parte central de todo lo que fue este arco de locos y pasado de porno y es lo que va a seguir causando conflictos como te habrás dado cuenta, lastimosamente eso de hacerla entender, bueno ya no paso y eso va a poner tensión en la relación a partir de ahora, ya lo veras, de nada sirvió que Natsu le dijera las cosas, no si la testarudez de Erza la impide ver esa parte de sus sentimientos hacia el rosadito.
El angel de la oscuridad
Deben haber señoras por ahí, pocas, pero deben de haberlas no se hagan las mojigatas, XD, que la marque, interesante, no había considerado eso de una marca, pero podría usarlo, aunque no se exactamente que tipo de marca y respecto a quien es la siguiente, creo que el capitulo habla por si solo, hay dos que al parecer están muy ansiosas y las que siguen después.
BigDragon500
Se iba a acabar rompiendo, eso todos lo sabían, solo faltaba saber en que punto. Es Natsu, nunca deja las cosas a medias y menos cuando su integridad física esta en juego, es decir, Erza lo iba a matar si perdía XD. No pueden ser todas las chicas del gremio pues dos están en una relación y una esta casada.
