CAPITULO 22
Se acercó a ella lentamente, como si no estuviera seguro de lo que hacía; como si tuviera miedo de cometer un nuevo error. Emily permaneció inmóvil aferrada aún a la silla y sintiéndose desfallecer a cada paso que Morgan daba hacia ella. Delante del equipo se había podido contener, pero ahora, sus piernas se negaban a soportar aquella carga, que no era física sino emocional.
Con delicadeza, Derek deslizó su mano hasta su mentón. Sus ojos estaban vidriosos y habían perdido toda su fuerza. Por un momento temió lo peor. Por un momento creyó que ella no había esperado por su respuesta para tomar una decisión irrevocable. ¿Por qué no la había llamado en cuanto había escuchado su mensaje?
- Emily…- Balbuceó- ¿Lo hiciste?...
Ella negó en silencio, avergonzada por encontrarse en medio de aquella situación imposible.
Morgan suspiró aliviado.
- Está bien…- La observó con más detalle. Parecía que de un momento a otro sus pies dejarían de sostenerla. Pasó su mano por detrás de su cintura- Ven…Siéntate- La instó con preocupación.
Emily obedeció, ocupando nuevamente la silla. Morgan arrastró una segunda silla frente a ella, y también se sentó.
- ¿Has comido algo hoy?- Le preguntó inquieto. Su aspecto comenzaba a resultar alarmantemente mortecino.
- En el almuerzo… Aunque no demasiado- Admitió ella, con sus manos hechas un nudo sobre su regazo- Tengo náuseas todo el tiempo.
Morgan sostuvo sus manos entre las suyas.
- Creí que había medicación para eso.
Ella lo miró desconcertada.
- Se suponía que no la iba a necesitar… Se suponía que iba a terminar con esto antes.
Por supuesto. ¿Cómo había sido tan estúpido?
- Lo siento… Es sólo que pareces extenuada….- Se disculpó. Sus ojos se desviaron hacia la puerta, por donde poco antes había salido el resto del equipo- Asumo que nadie más lo sabe.
- No… Sólo tú…- Admitió. Respiró profundamente, tratando de recuperar el control- Imagino que te asusté con mi mensaje…- Añadió arrepentida- Anoche no estaba bien…. No sabía lo que hacía… Debí esperar a que respondieras al teléfono para evitar que vinieras hasta aquí.
Él hizo un gesto de negación.
- No. Habría venido de todos modos. Esto es algo que nos concierne a los dos. No voy a dejarte sola… He cometido muchos errores, pero no cometeré ese.
Emily se quedó en silencio. No sabía qué decir. Ni siquiera sabía cómo abordar la pregunta que le estaba rondando. En un gesto protector, Morgan acarició suavemente su mejilla.
- ¿Qué quieres hacer?... ¿Estás segura que no quieres continuar adelante?
Ella se encogió de hombros.
- No lo sé… - Y de pronto aquella pregunta que no se atrevía a formular, salió de su boca con facilidad- ¿Qué quieres qué haga? ¿Qué quieres tú?
Morgan no tenía una respuesta certera para eso.
- Lo que yo quiera no es importante… Tú eres la que llevarás la peor parte de esta historia. Te apoyaré sea lo que sea lo que decidas.
Aquello no la aliviaba lo más mínimo. Con dificultad, se levantó de la silla y dio unos pasos en actitud pensativa, hasta que se volvió hacia él.
- Para mí es importante…- Le confesó ella- Para mí es importante saber si éste niño tendría un padre aunque tú y yo no estemos juntos.
Y entonces él lo vio. Vio con perfecta claridad que si Emily no había sido capaz de deshacerse del bebé hasta ahora, sólo era porque en el fondo no quería hacerlo. Estaba asustada por la idea de la maternidad, por la idea de no saber enfrentarse a algo así sola, pero la forma en que había dejado reposar sus manos sobre su vientre al hablar de su hijo, le mostró una verdad de la que seguramente ella aún no era consciente.
Se levantó de la silla, y cerró la distancia entre ellos. Sin temor a que lo rechazara tiró de ella con suavidad y la atrajo hacia él, envolviéndola cálidamente.
- Está bien si quieres tenerlo…- Le susurró al oído- Yo estaré aquí para él….Te lo prometo- Se detuvo un momento sabiendo que ella necesitaba algo más que sus promesas- Sé que te he decepcionado, pero si aún quieres saberlo…. No hay nada que me pueda hacer más feliz que tener un hijo contigo…- Continuó mientras Emily se dejaba arrullar por sus palabras- Déjame que compense mis errores… Sólo dame una oportunidad y te lo demostraré con hechos, no con palabras.
Emily se apartó de él lo suficiente para ver sus ojos. Las manos de Morgan seguían rodeándola, mientras ella se preguntaba qué era exactamente lo que había detrás de aquellas palabras. En cualquier caso se había sentido aliviada al saber que pese a todo lo que pudieran cambiar las cosas, ahora, en ese mismo instante, podía contar con él.
¿Sería suficiente?
Sólo el tiempo lo demostraría.
- Gracias por decírmelo…- Le dijo ella con voz tenue- Creo que con eso podré tomar una decisión.
Sin embargo, Morgan sabía que ya tenía la decisión tomada. Podía verlo en sus ojos. Le había dado un motivo más para mantener al bebé sano y salvo en su vientre, y él estaba dispuesto a cumplir su promesa.
-¿Vas a irte ya a casa?- Le preguntó Derek. Había tenido que posponer algunos temas urgentes en el trabajo para volar hasta allí y debía regresar cuánto antes- No tengo más que un par de días… Debo volver… Pero regresaré en cuanto pueda organizar algunas cosas.
Ante la sola mención de que volvería a Chicago, Emily se tensó y se apartó de él. Ni siquiera sabía por qué le había molestado. Era lógico. Morgan no podía dejar su trabajo de un día para otro. Bueno. Tal vez ese era el motivo. Al fin y al cabo era justo lo que había hecho hacía unos meses.
- Sí… Necesito descansar esta noche y pensar bien en todo esto…- Respondió Emily en una clara insinuación de que dormiría sola. Aún no habían llegado a ese punto- ¿Tienes donde quedarte?- Añadió sintiéndose un poco culpable.
Derek sonrió. Había notado su enfado detrás de aquel interés por el lugar donde iba a dormir.
- Le pediré a Rossi que me deje usar su habitación de invitados…. Seguramente querrá que el equipo se reúna mañana. No hemos estado todos juntos desde…
Se interrumpió a sí mismo cuando vio el cambio de expresión en Emily. Se dio cuenta tarde de que le había recordado un momento doloroso.
- No he vuelto a estar allí desde aquel día…- Le confesó ella- Tal vez ya va siendo hora… Supongo que seremos capaces de comportarnos civilizadamente y, al fin y al cabo, sé que García está deseando algo así desde hace tiempo….
Se abstuvo de decir en alto, que le parecía una buena ocasión para comunicarles su embarazo.
En caso de que siguiera adelante con él, claro.
A Morgan le sorprendió la entereza con la que le había propuesto aquella reunión familiar, pero se alegró de que tuviera la fortaleza para enfrentar algo así.
- De acuerdo…- Aceptó él- Hablaré con Rossi, estoy seguro de que estará encantado… Pero me gustaría que luego busquemos un momento para hablar a solas… Ya te lo he dicho, decidas lo que decidas, estaré a tu lado.
La acompañó hasta la puerta. Allí Emily evitó la cercanía del resto del equipo. No podía ver a Hotch, pero los demás aguardaban impacientes junto a la zona del office. Con un gesto cómplice, se despidió de Morgan y se escabulló hacia su escritorio. Cogió su bolso y se dirigió hacia los ascensores, mientras que dejaba que Derek se enfrentara solo al interrogatorio que se avecinaba.
- ¿Está Emily bien?- Le preguntó Rossi mientras contemplaba cómo desaparecía tras la puerta del ascensor.
Morgan aceptó el café que le ofreció J.J.
- Espero que pronto lo esté…- Contestó crípticamente.
Cuatro pares de ojos desconcertados lo interrogaron.
- ¿Qué se supone que significa eso?- Le exigió saber García. Su tono se suavizó ante la expresión de sorpresa de Morgan- Quiero decir… Todos estamos hartos de ver cómo se está apagando… ¿Habéis solucionado algo?... ¿Te pidió ella que vinieras?
Por desgracia, Morgan aun no tenía respuesta para todas sus dudas..
- No me pidió que viniera… Pero necesitaba que viniera- Siguió con la ambigüedad- Y sobre si hemos solucionado algo, tampoco lo lo sé… Tal vez… Pero al menos no hemos discutido.
Y ese era el único consuelo que podía ofrecerles por el momento.
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Por la mañana, a primera hora, justo después de dejar en el fondo del váter su desayuno, Emily se acercó a la farmacia para comprar la medicación de las náuseas que su médico le había recetado por si decidía continuar adelante con el embarazo. Antes de irse a dormir, había recibido un mensaje de Morgan dándole las buenas noches. Había contestado escuetamente sin aclararle qué decisión había tomado finalmente.
Aún necesitaba concretar exactamente a qué se refería Derek al prometerle que se responsabilizaría del bebé, y no quería hacerlo por teléfono. Lo que se avecinaba no iba a ser sencillo, y no sólo por el hecho de que sus vidas cambiarían para siempre, sino porque a corto plazo tendrían que enfrentarse al equipo. No había forma de que pudiera continuar realizando intervenciones peligrosas estando embarazada; así que simplemente no podía dilatar más el tema.
Se dio cuenta entonces, de que su decisión ya estaba tomada, independientemente de que Morgan se implicara en mayor o menor medida.
Toda la opresión que había sentido en el pecho los días anteriores, se desvaneció en cuanto tiró la caja de Mifepristona a la basura.
Rossi la había llamado por la mañana para preguntarle si le apetecía ir al almuerzo que habían organizado en su casa antes de que Morgan regresara a Chicago. Emily había notado la inseguridad en su voz, pero también la satisfacción al aceptar ella su ofrecimiento. Los demás irían desde media mañana, pero Emily necesitaba asegurarse de que la medicación para las náuseas comenzara hacer efecto y se excusó diciéndole que tenía algunos asuntos personales que resolver pero que iría después de almorzar.
No quería arriesgarse a vomitar la comida italiana que Rossi iba a cocinar con tanto cariño para el equipo. El queso era uno de los alimentos que prefería mantener a cierta distancia durante un tiempo.
En cualquier caso sabía que esas reuniones con el equipo solían alargarse hasta la noche, y tampoco creía que físicamente fuera capaz de soportar tantas horas. Morgan le había dicho que se quedaría un par de días, y pensó que tal vez sería buena idea ir a desayunar juntos en algún lugar neutral como una cafetería para hablar con tranquilidad. La reunión estaría bien para comunicarle su decisión a él y al resto, pero no planificar lo que se les venía encima.
Emily comprobó pronto que la medicación para las náuseas realmente hacía efecto. Así que para cuando tocó el timbre de la puerta de casa de Rossi, el color había vuelto a sus mejillas y se sentía más fuerte.
-¡Bella!- La saludó cordialmente Rossi, plantándole dos auténticos besos efusivamente italianos a ambos lados de la cara.- ¡Adelante! ¡Te estábamos esperando!
Emily le sonrió con diversión y se preguntó cuántas copas se había tomado ya. Lo siguió a lo largo del pasillo hasta llegar a la sala donde efectivamente todos se encontraban conversando alegremente.
Durante un instante se quedaron en silencio, tal vez temiendo a que ella se sintiera incómoda por la presencia de Derek, pero después de cruzar sus ojos con éste durante un segundo, asegurándose de que seguían en la misma página, Emily les dirigió a sus amigos una sonrisa generosa y los saludó con naturalidad.
Pronto J.J. y García le hicieron hueco entre ellas en el sofá, y poco después Rossi le ofrecía una copa de vino que Emily mantuvo en su mano un momento para dejarla después discretamente sobre la mesita auxiliar. Morgan, frente a ella, captó sus ojos en ese instante. Emily le sonrió tímidamente, sabiendo que él había interpretado su gesto como una consecuencia de la decisión que había tomado.
A partir de ahí, Emily se dejó llevar por el ambiente distendido, sintiéndose relajada por primera vez en mucho tiempo.
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