¡Hola!

Por fin viernes señoras y señoras… y ¿sabéis lo que va a significar a partir de ahora esto no? Sí, estáis en lo cierto. Los viernes va a significar una nueva actualización.

Este capítulo 19 significa que estamos ya en el Ecuadro del FIC. Hemos avanzado mucho y a la vez también nos queda mucho.

Para mí, es particularmente importante porque va a venir un personaje que va a dar mucha caña, y a la vez, también va a suponer un pequeño punto de inflexión. Van a cambiar muchas cosas a partir de ahora. Sobre todo, al trío dorado.

Va a aparecer un personaje que va a dar muchísima caña y de paso, vamos a poder ver una escena que yo creo, que era bastante esperada. A ver que os parece.

Como siempre voy a proceder a responderos y dar la bienvenida a los nuevos miembros de nuestra pequeña gran familia :

SALESIA, Sí, todo esto lo ha montado Pansy para que Blaise no sufra, y Ron también gana por supuesto alejando a ese gusano de su hermana. Nooo no es por aguarle la fiesta, es que Pansy quiere mucho a sus amigos y quiere que sean felices. Es su mamá :D

Por Harry, no se puede hacer nada. Cabezón hasta el final siempre. No No, Daphne no tiene nada que ver con Ginny en formas, en mal carácter puede que un poco jeje a Harry le gustan las mujeres fuertes. Sí, la verdad es que no está bien eso que hizo, pero le uperó la situación al ver lo que realmente lo que le gustaba y lo que podía llegar a perder. Pero no te preocupes. Alguien va a hacerle ver la realidad a nuestro héroe favorito.

Y sí, estoy de acuerdo, Ron es bastante territorial con sus amigos, pero creo que es porque es una de las pocas suyas que tiene que son SUYAS de verdad. Y es bastante posesivo en ese aspecto…

Y sobre Draco y Hermione, habrá que tener paciencia. A ninguno de los dos les gusta lo que el otro tiene que hacer, pero es lo que DEBE hacerse. Aún no se lo ha dicho que vio los Horrocruxes. Esta esperando un momento a solas para poder explicárselo. Y… sobre su condición de que van a pelear con ellos, creo que a Hermione sí que le ha quedado claro que no van a volver ser sus títeres nunca más.

En fin, te lo he resumido mucho, pero te estoy contestando real des de la tablet en el tren. Es muy fuerte jajaja.

¡Un poco de paciencia y la semana que viene más! A ver qué te parece el capítulo de hoy. ¡Besos y abrazos!

Quiero dar la bienvenida a .Malfoy, Katherine Marie Zabinni, ¡espero que sigáis aquí con nosotros y espero mantenertos en vela hasta el final!

Ahora sí, no os voy a entretener más.

Espero poder actualizar la semana que viene con el próximo capítulo.

¡Gracias a tods/as!

Disclaimer: Harry Potter y el concepto de vampíros de Crepúsculo bacieron de las mentes maravillosas de J.K Rowling y Stephanie Mayer. Yo solo he cogido lo que me ha parecido bien, lo he metido en un caldero, lo he mezclado con la varita en sentido contrario a las agujas del reloj y lo he dejado reposar.

Me ha salido esto.

CAPITULO 19. Bad Beat

Harry, vestido con el uniforme, pero sin túnica, y con su varita de pluma de fénix rodando entre sus manos, caminó delante de los miembros del ED con rostro serio y concentrado. Aunque por dentro sentía el cosquilleo nervioso de estar hablando para tantas personas con la responsabilidad que eso le llevaba. - ''Bien.''- habló para sí mismo para tranquilizarse… respiró hondo, y se mojó los labios con la lengua antes de hablar. - '' He convocado esta reunión, porque según fuentes fiables, ya tenemos las criaturas mágicas con las que cuenta Voldemort en sus filas''- miró serio al resto y sacó la lista en un pequeño pergamino de su bolsillo trasero del pantalón. - ''Hombres lobo, gigantes, acromántulas, inferis…''- aquí algunos empezaron a mirarse entre ellos con cara de angustia y susurrantes entre sí. –'' Sospechamos que, al igual que en la otra guerra, los dementores tomaran posición en sus filas…- '' explicó puesto que era el único nombre con un interrogante al lado. – '' Finalmente, y esto es de conocimiento reciente, vampiros.'' – Aquí ya las emociones y voces de los jóvenes se hicieron completamente audibles y tangibles y Harry, respiró hondo comprendiendo lo que sentían y lo que realmente se les venía encima.

'' Pero… hombres lobo…vampiros. ''- comentó Hannah Abott asustada al lado de Ernie, ambos con el escudo de Huffepuff reluciendo en sus túnicas. – '' Son… son seres horribles y monstruosos. Matan por la sangre de los humanos y…''- respiró entrecortada agobiada. Ernie a su lado intentaba tranquilizarla. – ''Los vampiros son inmortales, ¿c-como vamos a…?

Hermione, también con el uniforme sin capa y con el pelo suelto y unas pincitas pequeñas sobre su oreja, miró abrumada hacia el suelo ante esa última declaración intentando tranquilizarse. Entendía la posición de su compañera. Ella misma se habría visto hastiada ante esa revelación… pero no podía sentirse internamente ofendida por la calificación de ''monstruo'' a Malfoy, Zabbinie y Nott. Ellos eran diferentes y habían renunciado a poder alimentarse de la sangre de los humanos para no hacer mal a nadie. Cierto que poseían cierto aire abisal a su alrededor y que su temperamento era muy cambiante e impredecible… pero ellos habían decidido cambiar y no ser partícipes de ese mundo oscuro al que se habían visto obligados a entrar. Tuvo que hacer acopio de su fuerza de voluntad para no saltar e intervenir dando a conocer todo lo que sabía.

Se inclinó un poco por delante de la fila para poder enviar una mirada de soslayo a Luna, que se encontraba mirando completamente tranquila Harry con su pelo suelto, sin túnica y sus pendientes de rabanitos. La rubia, le envío una sonrisa de lado tranquilizadora mirándola sin que se enterasen Ginny y Neville que se encontraban entre ellas, y la castaña sintió el alivio tranquilizador de la chica dándole a entender que opinaba lo mismo que ella, pero no era el momento de dar explicaciones. Ya llegaría.

'' Tranquila, Hannah''- dijo Harry. - '' Entiendo cómo te sientes, pero tenemos que mantener la calma. Sé que es difícil, pero no imposible''- Miró a la joven. – '' Tenemos que emplear otros métodos para poder defendernos de ellos''. - Decidió empezar por esos dos ya que parecían los seres que más les angustiaban. Él personalmente tenía otra opinión. Sobre todo, después de haber visitado la cueva con Dumbeldore el año pasado. – ''Ya que hemos sacado el tema. Hombres lobo y vampiros. ¿Dónde creéis que está su vulnerabilidad? ''- los miró inquisitivo. Él, por supuesto, ya lo sabía. Se había pasado la noche leyendo el libro de Hermione sobre los demonios nocturnos. Pero quería ver hasta dónde tendrían que empezar a trabajar.

Algunos se miraron entre sí. – '' ¿En su piel?''- preguntó al aire Seamus. Algunos fruncieron el ceño pensativo. Hermione se apresuró a contestarle.

'' El pelaje de los hombres lobo transformados repele la gran mayoría de hechizos. Y la piel de los vampiros, se describe fisiológicamente como granito puro. No es una debilidad precisamente''- Dean y Ernie estuvieron de acuerdo con ella.

'' Lo único que podría hacerse en caso de los hombres lobo es repelerlos''- dijo Ernie.

''O Obligarlos a doblegarse''- añadió Dean. El rubio tejón lo miró frunciendo el ceño- '' Sí tío, acuérdate de la milonga que nos contó Lockhart. Que obligó a una manada de hombres lobo a volver a su forma original y al estar tan desorientados se podían noquear en su forma humana''- explicó. - '' Obviamente no lo hizo él, pero puede hacerse…'' asintió.

'' Exacto''- sonrió Harry. – ''El Hermatopus, puede revertir temporalmente su transformación, y eso, los haría vulnerables momentáneamente para poderlos atacar nosotros'' – asintió. - '' Más''- les pidió.

'' Flipendo''-dijo Hermione.

'' Baubillious''- dijo Luna.

'' Inmobilus''- propuso Terry Boot cruzando de brazos. – '' O cualquier hechizo de congelación de impacto''.

'' ¿Carpe Retractum?''- preguntó Neville inseguro sonriendo tímido cuando Harry asintió.

''Perfecto''- dijo Harry. - '' En materia de hombres lobo, creo que podemos trabajar ya con eso''- sobre todo, porque dudaba que alguien aparte de Ernie, Hermione o Luna, pudiesen dominar plenamente el hechizo de reversión momentánea de la licantropía. Era un hechizo complicadísimo y necesitaban alternativas variadas. - ¿Y los vampiros?''- les preguntó ahora.

Se hizo el silencio en la Sala de los Menesteres.

El ejército del ED estaba pensando internamente en esos seres hermosos, pálidos, y fríos de ojos rojos que deambulaban por el mundo sin dormir ni cansarse.

'' Son fuertes…''- habló Michael Corner esta vez apoyado en una de las columnas de la sala. Cho, a su lado, estaba con pose pensante.

'' Rápidos…''- habló Cormac a su lado entre Hermione y Dean.

'' No les afectan según qué hechizos. No pueden dañarles''- dijo Hermione con la cara contrariada. - ''Solamente pueden enfrentarse a una fuerza equivalente a la suya. Y el fuego…''

'' O sea un hechizo que convierta esa piel de piedra en añicos y otro para hacerlos estallar en llamas… ''- sonrió de lado Zacharias Smith haciendo sonreír sarcásticamente a Cormac y Michael Corner. – '' Genial. Hay muchas posibilidades. Creía que sería más difícil matar a esos indeseables''.

Hermione se giró indignada hacia ellos, pero acalló porque Luna habló primero.

'' Lo último que te aconsejaría Zacharias, es que los subestimases''- habló Luna con voz tranquila mirándole. - ''En algunos casos basta con un simple Incendio o con un Reducto''- miró a su amiga pelirroja que frunció el ceño. - '' Hay algunos que cuentan con habilidades especiales, unas que tú tan siquiera puedes llegar a imaginar… capaces de alterar la materia o incluso de actuar de forma psíquica''- volvió a mirarlo e inclinó un poco la cabeza de lado inocentemente. - '' Se plantaría frente a ti, tranquilo. Con esa aura fría y mortal que desprenden. Luego, notarías un cosquilleo agradable por todo el cuerpo, subiéndote des de la punta de los pies hasta la cabeza… y como entras en un trance vaporoso mientras el latido de tu corazón te bombea en las sienes muy parecido al Imperio. Y al contrario de cómo suena, en vez de inquietarte, te encantaría. Porque te gusta. Te gusta su voz, te gusta su olor, te gusta su presencia. Te verías en un instante que estás cenando con tu familia en una agradable velada, y notarías como tu dulce madre te pone la mano en el brazo y te lo acaricia, cuando en realidad no es ella. Pero tú, notas que es ella. Ves a otra persona, pero es tu madre. Porque él, te hace creer que es ella. Y, en cuanto de des cuenta, a tu madre se le cambian los ojos. Esos ojos que tú has heredado de ella se vuelven carmesí y una sonrisa sádica surge en su rostro, pero no lo puedes ver, no te incomoda ni te inquieta, porque estás seguro. Mamá nunca me haría daño…''- se encogió de hombros negando con la cabeza con simpleza. - '' Lo último que verías en esta vida, son sus ojos rojos, y cómo en esa boca… que se te antoja hermosa, le empiezan a salir unos colmillos puntiagudos. Se acercará a ti, lentamente, a tu cuello. Primero te lo besaría, y te lo lamería… porque les gusta jugar ¿sabes? Les gusta jugar con la comid-''

'' ¡Luna!''- la interrumpió Harry con nerviosismo. –'' Gra-gracias. Creo que nos ha quedado a todos suficientemente claro de lo que pueden llegar a hacer''- respiró hondo y apartó la mirada, claramente incómodo. Miró al resto del ED que se había quedado mudo en un silencio sepulcral intentando procesar la información. Ron en concreto parecía que iba a escupir otra babosa como en segundo de un momento a otro. – '' Sabemos que no tenemos tantas habilidades como ellos y que, en uno contra uno, sin varita o desprotegidos, el resultado sería bastante contundente a su favor…''- se aclaró la garganta. - '' Por suerte, tenemos magia. Contra ellos utilizaremos hechizos explosivos, destructivos, de fuego. Cualquiera que se nos ocurra excepto el fuego demoníaco. ''- dándoles la espalda y empezando a andar hacia el centro de la sala.

La Sala de los Menesteres, preparada ya para cualquier ocasión, hizo aparecer descendientemente del techo varios bloques cuadrados, sólidos y duros de piedra del tamaño de un adulto. Se colocaron en diferentes alas de la sala.

'' Vamos a practicar''- les dijo el moreno. – '' Coloquémonos en grupos e intentamos destruirlos con todo''- los demás lo siguieron separándose por toda la sala. – '' Neville, Hermione, Ron, conmigo''- les llamó. – '' Ginny, intenta no lanzar Reducto hasta el final''- le imploro divertido a la pelirroja que rodó los ojos sonriendo, colocándose con Seamus, Dean, Luna y Lavender. Ellos fueron testigos de lo que era capaz con ese embrujo la chica.

Sus amigos llegaron a él – '' Y Bien, ¿qué tal?''- les preguntó sobre la clase.

''Genial, amigo. Buen trabajo''- le felicitó Ron sonriéndole mientras sacaba la varita para practicar. Neville asintió a su lado dándole la razón.

'' Sí''- le dibujó una sonrisa dulce Hermione en su rostro cuando miró a ella esperando su valoración. – '' Ya te lo dije en su día Harry, eres muy buen profesor''- lanzó un hechizo no verbal con la varita que fragmentó el trozo de piedra por la mitad haciendo dar un saltito a los chicos. Ella hizo una mirada contrariada. Podría haber estado mejor.

Continuaron durante aproximadamente una hora practicando hechizos y destruyendo las rocas que la sala les presentaba haciéndolas añicos y consiguiendo reducirlas prácticamente a polvo.

Alrededor de las ocho y media de la tarde, la puerta de la sala emitió un sonido agudo y empezó a materializarse y resquebrajarse. Alguien entraba. Los chicos fruncieron el ceño y se juntaron en el centro mientras Harry, Ron y Hermione se adelantaron con alerta.

Por la puerta vieron entrar a Hagrid, con su habitual vestimenta de guardabosques acompañado de un joven alto, delgado, de cabellos castaños y ojos azules. El chico, llevaba una expresión dulce en su cara llena de pecas, y tenía el pelo casi tan alborotado como Harry. Vestía con unos pantalones grises pegados por encima de los robillos, unos calcetines largos de rayas azules y negras, botas marrones, camisa azul oscuro y un abrigo negro largo hasta casi los gemelos. Llevaba también una bufanda de rayas a juego con los calcetines y un maletín de cuero y varios libros en sus manos. Se miraron confundidos mientras las chicas intercambiaban una sonrisa cómplice entre ellas. Era una monada de muchacho.

''Ah, ¡Hola, chicos!''- les saludó amigablemente Hagrid. – '' Perdón por presentarme sin avisar…''

'' No, tranquilo Hagrid, faltaría más''- sonrió Hary a su amigo. Luego miró al desconocido.

''Ah, sí. Chicos…''- Puso su mano enorme en su hombro. El chico pareció tragarse el golpe de forma poco disimulada. '' Os presento a…''

'' ¡ROLF!''- Anthony Goldsdaine se adelantó contento hacia el muchacho y lo abrazó con ímpetu. Él correspondió el fuerte abrazo. - '' Pero, tío…''- lo miró de arriba abajo pareciendo no creerse lo que veía... '' No te veía des de hace tres años…. Lo último que supe de ti es que estabas en Egipto''. - sonrió encantado. – '' ¿Cómo estás?, ¿dónde has estado?''

'' Bueno, bien… después de Egipto hay una larga historia. Pero acabo de llegar de Japón''- sonrió amable a su pariente. – '' ¿Qué tal la tía abuela?''- le preguntó separándose de él.

'' Bien, dando guerra. Como siempre. Ya sabes cómo es''- rodó los ojos haciendo reír al otro haciendo referencia a la ex aurora. – '' Te veo bien. ¿Qué haces aquí?''

'' Pues…''- miró tímido a Hagrid que asintió volviendo a explicar.

'' Ha venido a asesorarnos cobre criaturas y de paso aprender un poco sobre ser Profesor de Criaturas Mágicas''- le dio un ligero golpe en la espalda que casi lo tumba.

'' No me lo creo''- sonrió encantado Anthony. - '' Dijiste que nunca trabajarías tras una mesa''- Rolf era igual a su tío abuelo en este sentido.

'' Bueno, me han ofrecido trabajo en Ilvermorny con libertad a algunos viajes e investigaciones. Con un buen sueldo y material. Estoy planteándomelo''- admitió.

'' Es genial''- le felicitó. Luego se giró a los demás. – '' Chicos, os presento a mi primo. Rolf Scamander. Nieto del famosísimo magizoologo, Newt Scamander''- al oír el apellido de su abuelo los chicos alucinaron y a Rolf se le colorearon las orejas.

Empezaron a acercársele a saludarle poco a poco y Rolf correspondía a todos encantado.

Harry, Ron y Hermione, tras saludarle, fueron a juntarse con Hagrid.

'' ¿Qué tal la primera clase?''- le preguntó el semigigante a Harry.

''Bien, hemos empezado por los hombres lobos y los vampiros''- le explicó el chico.

'' Es una buena decisión. Nosotros nos incorporaremos esta semana a las lecciones. Seguro que Rolph aporta muchas ideas. Tengo entendido que estuvo un año en Italia con los vampiros''- alzó las cejas sinuosamente mientre Ron fruncia los labios de forma contrariada ante la idea. Luego lo miraron otra vez. - '' Va a ser de gran ayuda… ya lo veréis''

'' Mientras no empiece a sacar cosas raras del maletín me conformo''- dijo Ron cruzándose de brazos y haciendo reír a sus amigos intrigado porque al igual que su abuelo llevase toda una colección de criaturas mágicas y peligrosas encima.

'' Y… bueno, mientras se limite a hacer solo esto… venir a colaborar con la lucha y sus prácticas'' dijo Ginny llegando a ellos. Los otros fruncieron el ceño sin entender, y ella señaló hacia atrás con el dedo sonriendo de lado. – ''Se le pegan los admiradores como bowtruckles a los árboles hervobitalizantes. Me temo que al pobre Nott no le van a dar los nervios de si…''- comentó mirando a su amiga rubia haciendo que desviasen la mirada con, más atención en su dirección.

La pequeña Ravenclaw se encontraba en medio de la marabunta charlando con el joven magizoologo. Seguramente le estaba preguntando sobre diferentes criaturas de reciente descubrimiento. Los ojos del joven Scamander, devoraban con la mirada a la pequeña y hermosa rubia mientras la escuchaba detenidamente hablar con pasión sobre animales fantásticos.

Hermione, des de su posición pudo ver que el chico casi suspiraba y tragó grueso pensando en qué pasaría si resulta que Theo fuese igual o más territorial que Malfoy.

Esperaba por favor que no lo fuese.

A la mañana siguiente, aunque se encontraban particularmente agotados por el entrenamiento del día anterior, los tres amigos andaban contentos y sueltos por los pasillos esa mañana nubosa hacia primera clase del día, riéndose de una chorrada que había dicho Ron sobre un artículo de Rita Skeeter que había sacado el Profeta.

'' ¡HARRY! ¡HARRY!''

'' Oh no…''- se lamentó el pelirrojo acelerando el paso. – '' Seguid adelante, no miréis. Y no llegaremos tarde a clase…''- miraba hacia el frente con decisión intentando ignorar esa voz tan conocida por todos los de su curso.

'' Ron, a lo mejor es importante''- le regañó Hermione. A veces Ronald podía llegar a ser la reina del drama. Se puso un mechón de su pelo suelto tras la oreja y obligó a frenar a los chicos parándose. Miró con amabilidad al Huffelpuff que llegó a ellos respirando entrecortadamente por la carrera. – '' ¿Qué ocurre Ernie?''

El chico se puso las manos sobre sus muslos mientras se inclinaba para respirar. – '' Es importante''- levantó la cabeza y sonrió de lado. – '' Creo que lo tenemos''.

'' ¿El qué? '' inquirió Ron frunciendo el ceño. A Harry, su infalible sexto sentido le puso en alerta. La adrenalina y euforia ante la posibilidad de poder haber descubierto algo se hizo presente con rápidos latidos en su corazón.

'' Un Horrocrux''- respiró hondo mientras se erguía y volvía a su estatura normal. - '' Creo que Hannah y yo, hemos descubierto otro Horrocrux''

Hermione le recordó a Harry súbitamente a un personaje de Cómic que había descubierto este verano Flash… porque en menos de 10 segundos se encontraban los cuatro en un aula deshabitada y con varios encantamientos protectores y silenciadores.

'' Explícate Ernie, por favor''- el nerviosismo de la voz de Harry era tal que le tembló un poco el tono. Bastante curioso pues sus ojos verdes reflejaban una letal determinación.

'' ¿Recordáis la noticia sobre que un elfo doméstico había asesinado a una señora mayor que resultó ser su ama? ''- ante el asentimiento de los otros continuó. – '' A Hannah y a mí, nos pareció sospechoso este tipo de comportamiento en un elfo''- se anticipó ante la mirada de la castaña. - '' Hermione… no estamos hablando de un elfo de la familia Parkinson, Malfoy, Avery o yo se sé… Nott. Estamos hablando de un elfo en una familia más integrista, con valores y menos prejuicios. Me apostaría todo lo que tengo a que no fue un elfo maltratado''- inquirió serio. – '' Un elfo leal daría todo por su familia. Siquiera osaría ponerles la mano encima. Antes se hierve los dedos''- hizo un mohín serio. – '' Fue un asesinato. A esa mujer la mataron y echaron la culpa a su elfo''.

'' ¿Cómo es que los aurores no hicieron nada al respecto?''- se preguntó Harry. A esa conclusión de seguro que ya habían llegado ellos en su día.

'' Porque no había pruebas determinantes''- contestó Ron serio. – '' No sólo llevan mal que pase ante sus narices, sino que también son los mejores tapando el sol con un dedo''- farfulló Ron cruzándose de brazos y rodando los ojos. - '' Querían un culpable, lo encontraron y cerraron el caso''.

'' Exacto'' – dijo Ernie. – '' Pero, esperad.''- les frenó un poco. - '' Esa mujer era tendera y coleccionista de antigüedades y objectos mágicos valiosos. Puso la mano en su túnica y sacó un trozo de papel de periódico amarilleado por el paso del tiempo. El trio de oro se juntó para observar mejor la fotografía.

'' ¿Qué tiene de especial? Es una fotografía de esa pobre mujer''- dijo Ron serio mientras le arrebataba de la mano y junto su cabeza con Harry para observar mejor.

Hermione se quedó clavada en el lugar mirando al vació ante la mirada sonriente del tejón. Vaya, ella sí que lo había notado. Esta vez fue ella quien les quitó bruscamente el papel de las manos del pelirrojo.

'' Mira, Ron''- les señaló con el dedo un punto tras la foto de la mujer.

Harry y Ron abrieron sus ojos alucinados al ver lo que había en la fotografía justo encima de la uña larga y cuidada de Hermione.

El guardapelo.

El guardapelo de Salazar Slytherin estaba colgado en la pared tras esa mujer en el mostrador dentro de una vitrina de cristal ornamentada.

'' Imposible''- susurró Ron.

'' No… no lo es Ron''- dijo Harry ya más serio saliendo de su embotamiento.

''Mirad…''- les insistió el rubio tejón. – ''Mirad a la derecha de la señora ahora…''- les señaló un punto de la fotografía.

Los tres amigos juntaron sus cabezas para poder observar mejor, y, efectivamente. Dentro de otra vitrina de cristal exactamente igual a la que estaba el guardapelo de Salazar Slytherin se encontraba una copa de oro antigua minuciosamente ornamentada que, pese a los años no había perdido brillo ni esplendor.

'' ¿Conocéis la historia de Salazar Slytherin y Helga Huffelpuff?''- les preguntó una vez se colocaron bien y ya parecían convencidos de que era más que probable que eso fuese otro Horrocrux.

'' Sí/No''- contestaron Hermione, Harry y Ron respectivamente. La chica los miró frunciendo el ceño ¿Es que esos dos no pensaban dignarse a abrir un libro de historia en su vida?

Ernie pareció pensar más o menos lo mismo pues suspiro. Pero les explicó brevemente la historia – ''Cuando los cuatro fundadores empezaron a construir el casillo y ya empezaban a conocerse un poco más, para entretenerse a veces se batían en duelo. Sytherin había llegado a pensar que Hufflepuf era una bonachona y la más débil de los tres. Un día, se desafiaron a un duelo, y Slytherin, la subestimó. Quedando Helga Huffelpuf con una victoria aplastante frente a él''- el tejón irguió su porte con orgullo pensando en la fundadora de su casa.

'' Des de ese entonces, Helga Huffelpuf y Salazar Slytherin pasaron a ser los mejores amigos… ''- completó Hermione sonriendo de lado. La verdad es que era una anécdota muy bonita.

'' Bueno ahora el cuento ha cambiado un poco''- dijo divertido Ernie haciendo rodar los ojos a los tres amigos. –'' Pero sí, en esencia es eso. ¿Quizá podría elegir la copa de Helga Huffelpuff por esto? ¿Por lo que significa para uno de sus antepasados?'' – hizo la conjetura.

''Eso, o que realmente le gustaban los objetos valiosos''- dijo Harry sonriente. - '' Muchas Gracias, Ernie, y díselo a Hannah. Buen trabajo''- le golpeó el brazo amistosamente felicitándolo por el trabajo.

'' No hay de qué''- se rascó la cabeza por detrás algo avergonzado el inteligente muchacho. - '' Si no os importa nos gustaría continuar por ese hilo a Hannah y a mí… como es de nuestra casa y eso… a ver si podemos seguir el paradero unos cuantos años''- hizo un mohín con la boca.

'' Oh claro, Ernie''- dijo Harry enseguida. – '' Ningún problema con eso. Tras las clases comentaré a la Orden el descubrimiento. A ver si ellos pueden averiguar algo también''- Hermione asintió a su lado estado de acuerdo.

'' Genial'- dijo contento Ernie. –'' En fin… no quiero entreteneros más''- suspiró en tono de despedida. - ''Nos vemos, ¡una clase genial la de ayer, Harry!''- dijo marchándose y haciendo referencia al entrenamiento del ED.

''Bueno'' – suspiró Hermione. - '' Ya tenemos otro más. Lo ves Ron…''- sonrió de lado y se puso un mechón tras la oreja mirando a sus dos amigos.

''Si… ya estamos un poco más cerca de matarle'' - dijo Harry mirando el lugar dónde se había marchado el rubio pensando en las noticias que les había explicado Arthur esta mañana por carta de manera confidencial a la Orden y el ED.

El Ministro de Magia Scrimgeur estaba en San Mungo tras un misterioso ataque que había recibido la noche anterior de regreso a su casa. Obviamente era un intento de asesinato camuflado. Para la gente de a pie, había sufrido un desafortunado accidente doméstico y todo había quedado en una columna redactada en Profeta de forma muy divertida dónde el Ministro explicaba lo patoso que había sido y que sentía preocuparles.

Por suerte, sólo quedó en un intento y el primer gobernante mágico inglés solamente tenía unas quemaduras parciales y algunos cortes.

Estaban siendo considerablemente sibilinos a la hora de actuar. Pero había que estar muy ciego o negarlo fehacientemente por miedo para no verlo.

Había desapariciones, muertes accidentales que había que indagar a fondo sí se quería descubrir que en realidad eran asesinatos…. tres relevantes integrantes del Winzengamot estaban también en el área permanente del hospital por pérdidas de memoria...

Nada era una casualidad.

Estaba empezando.

Realmente, estaba comenzando.

''Eh''- Ron sacudió amistosamente su hombro con intención de animarle. – '' Venga, basta ya por hoy. Vamos a clase''

Hermione sonrió suavemente mirándolo y asintió estando de acuerdo con él.

Harry sonrió con agradecimiento a sus amigos y volvieron a emprender la marcha hacia su siguiente clase.


Tras las clases, ya bien entrada la tarde, Blaise andaba con su atractivo caminar por los pasillos de Hogwarts.

Theo, Draco, y él, tras haber pasado un buen rato revisando libros antiquísimos de su Sala Común para intentar averiguar alguna pista sobre la varita de Sauco, llegaron a la conclusión que ellos no tenían el material ni los conocimientos necesarios para rastrear o entender algo así. Lo mejor sería preguntar a alguien tipo Ollivander o Gregorowitch.

También, estimaron que lo mejor sería que no fueran solamente la información. Lo mejor, sería aparecer directamente con o con alguno de ellos ante él. Les sabía mal, pero tenían que hacer lo que pudiesen para mantener las apariencias. Probablemente se quedarían en Malfoy Manor y estarían bajo la supervisión de Narcisa. Estarían bien atendidos dentro de la gravedad. Si ellos los apresaban, los plantaban ante él, y les daban ciertos signos de que les habían torturado, él ya se quedaría medianamente contento con todo.

Pero eso ya lo planearían. Ahora sus amigos se habían ido con sus respectivas chicas a hacer los rituales propios del cortejo y acercamiento entre partes y le habían abandonado sin ningún tipo de miramiento.

En cuanto se fueron su boca carnosa se curvó en una perfecta sonrisa de lado que, de haber sido vista, habría provocado más de un suspiro. Perfecto.

Por fin solo.

Era el momento.

Por fin solo sin tener que mirar la mirada burlona de Draco al saberse conocedor de sus pasos, ni de la reprobatoria de Theo que no estaba a favor de su manera de hacer las cosas. Al fin podría poner en marcha su pequeño plan con la guapa leona pelirroja.

Así que allí iba. De camino a la Biblioteca del castillo a paso ligero siguiendo el suave aroma a peonias.

Contuvo un gruñido de enfado pues el aroma de la flor venía acompañado del dulzón olor de canela que caracterizaba al joven Huffelpuff. Seguramente estarían haciendo tarea juntos en alguna de las mesas.

Pero a él le daba igual.

Iba a cobrarse su premio.

Hoy.

Llegó por fin a la entrada de la Biblioteca y pasó una rápida mirada por el lugar localizando su larga cabellera de fuego entre los estudiantes.

Se encontraba definitivamente junto con Callum dándole la espalda mientras ella escribía lo que parecía ser una redacción y el releía sus apuntes de la clase frente a ella.

Vio su oportunidad cuando el tejón se levantó de la silla y le dijo que necesitaba un libro de la sección de Historia, que ahora volvía mientras le besaba la frente ante la sonrisa bobalicona y enamorada de ella.

Blaise, sacó de su bolsillo un pergamino y un lápiz y rápidamente sobre la pared se puso a escribir una nota.

Luego, la enrolló en una bola y sacó su varita para encantar el pergamino y lo lanzó al aire como si fuese una pelota hacia ella. Seguidamente, se apoyó en la pared apoyando su espalda y cruzándose de brazos a esperar.

Ginny, que se encontraba concentrada en un ejercicio bastante complicado de Transformaciones frunció el ceño al oír un leve susurro conocido acercándose a ella.

Miró hacia los lados y un poco hacia arriba pero no encontró nada. Alzó los hombros sin comprender y volvió a la redacción intentando no hacer caso al zumbido.

Entonces, sí que notó unos leves golpecitos en su espalda. Era una cosa bastante pequeña y sin peso alguno. No le hacía daño, pero era recurrente y pesado. Llevó una mano sin girarse hacia atrás a la espalda y lo que fuera eso se le escurrió entre los dedos.

Los susurros y zumbidos continuaron y se giró al instante cuando eso lo golpeó en la parte posterior de la cabeza.

Maldita fuera.

Lo agarró rápidamente cerrando el puño ya harta y se volvió a sentar bien en su silla para ver que diantres era.

Abrió el puño de la mano y sobre su palma encontró un pergamino de papel flotando sobre su palma vibrando hacia un lado y otro junto con esos pequeños sonidos. Parecía inquieto y nervioso por moverse. Evidentemente ahora lo comprendía. Era una mini réplica en forma de pergamino de una bludger.

Desdobló el papel con aire cansado para ver qué había en la nota y sobre todo quién había tenido la ''genial'' idea de molestarla con eso.

Tu deuda conmigo aún no ha sido saldada.

Aula 12 pasillo del 5º piso.

Tienes cinco minutos.

B.Z

Ginny sintió como la saliva que tenía en la boca le pasaba como cristales en su garganta.

Mierda.

Se había olvidado completamente de ese cretino y su apuesta.

La furia urgió como lava en su interior y se colocó en su cara coloreándola de ira y se giró para confirmar sus sospechas.

Ahí estaba el cabrón.

Apoyado de manera despreocupada en la pared en una pose bastante sexy y que cualquier otro quedaría como un chulo o como un payaso en ella.

Pero él no.

A él le quedaba bien.

A ese imbécil le quedaba bien todo maldito fuera.

El joven morocho descruzó los brazos y se puso ya erguido para proceder a marcharse de la biblioteca no sin eso antes señalarle su desnuda muñeca morena como si hubiese un reloj… incitándole a que se diese prisa que no tenía toda la tarde.

Ginny se indignó tanto que su propia mágica provocó involuntariamente que el papel se quemara lentamente hasta desaparecer.

Muy bien.

Él se lo había buscado.

Se levantó haciendo un ruido chirriante en las sillas e ignoró los sonidos que pedían silencio de algunos de sus compañeros. Cogió un papel y le escribió a su novio que ahora volvía. Que había ido a la Sala Común un momento.

Dejando el trozo de pergamino sobre el trabajo de Brian, respiró hondo y contuvo un improperio encaminándose hacia la salida de la Biblioteca.

Su andar furioso provocaba que algunos que se la cruzaban la miraran con miedo. Incluso Leo que la saludó con todo el cariño y timidez del mundo, ella pasó por su lado haciendo un gruñido en vez de el saludo siempre amable que tenía para él. El niño la miró con temor y sus amigos estaban tras él aterrorizados.

Salió por la Gran Escalera y subió hasta el quinto piso.

Puerta 7, Puerta 8, 9, 10, 11…Puerta 12.

Su corazón empezó a acelerarse. No sabía por qué. Pero sentía un pequeño cosquilleo en el estómago el saber que él le esperaba tras la puerta. Su estómago acostumbrado a los azotes de la escoba y a miles de tirabuzones se encontraba haciendo el Amago de Wronsi al cerciorarse de lo que iba a ocurrir.

Un beso.

Blaise Zabbinie, el atractivo Slytherin que le sudaba todo, quería un beso de ella.

No podía evitar preguntarse… ¿por qué? Sabía que no era fea, y que Blaise tenía fama de ser muy exigente en lo referente a las chicas… pero también sabia en sus tiempos que él no la habría tocado por ser '' una traidora a la sangre pobretona''.

En fin, sea como sea tenía que dejar de hacer la lumbrera frente a la puerta y terminar con eso cuanto antes. Había dejado a su querido Brian en la Biblioteca solo.

Reunió todo su valor Griffyndor, y tomó el antiguo pomo para abrir la puerta.

Entró y cerró tras ella, encontrándose con un aula vacía y polvorienta. La luz entraba por la ventana y se dejaba ver las motas de polvo flotando en ella.

Solamente había un par de mesas contra la pared y tres o cuatro sillas esparcidas por diferentes lugares y algún pergamino sucio en el suelo. También pudo divisar una pequeña caja rectangular en el fondo. Pero debía ser un objecto olvidado de algún alumno que no se molestó en venir a recoger.

Era bastante deprimente. Pero íntimo.

Comprobó que él la esperaba sentado de forma casual sobre la mesa que había contra la pared. Llevaba esa sonrisa que tanto odiaba de él. Esa sonrisa de consigo todo lo que quiero porque puedo, inútiles.

Su furia, previamente calmada por los nervios, se retomó y subió a su rostro como el agua en una tetera, y se encaminó hacia él a paso firme con la cara casi tan roja como su pelo.

'' ¿Pero tú de que vas haciéndome venir como si fuera una de tus muchas niñitas de las que te aprovechas?''- le increpó llegando a él.

Blaise se alzó de hombros con tranquilidad. – '' Eso es lo que dicen los rumores, yo simplemente he optado por no desmentirlo. – sonrió con sorna. - '' Vamos Weasley, agradece que lo haya hecho buscando un lugar privado y apartado, y no delante de todos o cuando estabas en el baño''. – no podía negar, que la imagen de ella mojada por al reciente ducha y envuelta en una toalla (a poder ser, blanca) se le antojaba francamente irresistible.

Ginny pensó que tal vez tenía razón. Tampoco le habría hecho mucha gracia que él apareciese cuando estaba con sus amigos o terminando algún entramiento de quiddich. Al menos aquí nadie los vería y podrían terminar rápido con eso.

'' Me has llamado a venir como si fuese tu maldita esclava''-inquirió indignada.

Blaise al ver que la tenía lo suficientemente cerca, bajó de la mesa. Quedando bastante más pegados. – '' Oh, pequeña Weasley, ¿pero en esencia no eres eso? Si hubiésemos perdido nosotros el partido, habría estado a tu lado el resto del año ayudando a limpiar el equipo de Griffynfor''- lo cual también lo habría llevado a estar más tiempo con ella. Tiempo que habría aprovechado a su favor.

Aunque por supuesto, un beso era lo mejor que podía pedir.

Ginny se cruzó de brazos y apartó la mirada. Mirando el suelo polvoriento. A saber, cuantos años habían pasado des de que aquí no entraba nadie.

'' Con todas las aulas que hay en el castillo. ¿Por qué has escogido esta en particular? No pareces ser la clase de persona que disfruta en un lugar así''- preguntó.

'' Y no lo hago''- respondió sincero. – '' Pero este lugar tiene mucho valor para mí''. – su tono advertía que no le contaría más.

Ella alzó una ceja pelirroja. – '' Ah, ¿sí?''- no sabía si creer que alguien tan snop como él pudiera tener en valor ''sentimental'' un aula desvalijada del castillo. Respiró por la nariz ruidosamente dando por finalizada la conversación.

Al ver que él no se movió del sitió si no que aprovechó para apoyarse a la mesa con el trasero y mirarla cruzándose de brazos.

'' ¿Qué esperas, una cerveza de mantequilla? ¿Te recito un poema? ¿Te abanico?''- le escupió desdeñosa. Encima estaba allí repanchigado. Como si esperaba que fuera ella la que… JA. Iba listo.

'' Bueno, esperaba que al igual que como si era yo el que perdía, yo te limpiaba el material… igualmente serias tu la que me besara a mí''- inquirió alzando una ceja de forma seductora.

Vaya… era más idiota de lo que creía. Le dio la risa.

'' De verdad tu… crees…''- empezó a reír. - '' ¿Que yo te iba a besar a ti como si fuese algo que yo quisiese?''

Él se alzó de hombros. - '' Un trato es un trato y si no sabes jugar, no juegues…'' – se la devolvió astutamente. – '' Además… ''- puso levemente la cabeza de lado. – '' Veo perfectamente como me miras…''- Venga pelirroja, la provocó internamente. Ven a tu sitio. Aquí.

'' Sí, como el gilipollas que eres''- Ginny cayó en la trampa y fue hacia él dejando su cara frente a la suya en muy pocos centímetros. – '' Tienes suerte de que hoy venga medianamente de buenas y que yo, siempre cumpla lo que prometo''- dijo seria.

'' Ah, ¿pero que esto para ti es estar de buenas?''- preguntó con bon juguetona.

Ginny no pudo más. Si seguía escuchándole terminaría en prisión porque lo mataría.

Sí.

Cerró los ojos e hizo de tripas corazón. Aún con los brazos cruzados se acercó a él sin mirarle y alzó un poco los pies de puntillas ya que, pese a que el estaba medio apoyado, era bastante más alto. Y llegó a sus labios.

Frío, eso era lo primero que notó.

Los labios de Blaise Zabinnie, pese a ser extremadamente suaves, húmedos y esponjosos, estaban helados como el propio hielo. Notaba que estaba ante la suavidad de una gelatina que conservaba plenamente su textura, pero estaba en una temperatura que rozaba la congelación… era… agradable.

Sí. Podía notar que podía quemarse la boca con ese hielo, pero ciertamente. No le importaba.

Blaise, por su parte, en cuanto notó que ella había dado la iniciativa y se acercó a él se dejó llevar, e intentó confirmar si realmente alguien como él, podía llegar a sentir algo más que deseo y furia.

Oh, sí.

Le recorrió por el cuerpo una oleada de calidez y ternura. Esa sensación venía des del punto donde estaban unidos… sus bocas… y se extendía poco a poco por todas las extremidades de su cuerpo. Era increíble.

Era increíble como ese pequeño y enfadado ser caliente podía provocarle tantas cosas. La furia que le invadía des de hacia días, sus ganas de desmembrar a alguien habían mitigado completamente con solo su mera presencia ante él. Volvió a ser el Blaise Zabinnie sarcástico, juguetón y provocador en vez del ser malicioso, huraño y amargado que se había convertido recientemente.

Necesitaba un poco más.

Necesitaba un poco de esa sensación. Necesitaba volver a ser él.

Desdobló sus brazos, y se ayudó con ellos a acercarla a él y pegarlos completamente poniendo una mano tras su cabeza y otra rodeando su cintura con el brazo que le quedaba. La ayudó a meterse entre sus piernas y profundizó el beso pidiendo permiso para entrar en su boca.

Ginny se encontraba tan perdida que la abrió sin ningún tipo de problema.

Tenía calor. Mucho calor. Se sentía diminuta y apresada. Y le gustaba, pero a la vez la abrumaba. Necesitaba un poco de control y no sentirse tan pequeña a su lado. También quitó los brazos de su postura a la defensiva y los apoyo levemente en su pecho fuerte, empujándolo un poco hacia atrás pese a que sabía que no se movería ni un centímetro. Tuvo la reacción que esperaba y eso le dio el punto de desconcierto que necesitaba por su parte.

Aprovechó para cambiar de ángulo y hacerse con el control del beso y de su boca. Demostrándole de forma fiera quién mandaba ahí. Blaise no se quejó ni un poco. Acarició la espalda suavemente y se levantó de la mesa, poniendo las manos en sus mejillas blanca como la leche y repleta de pecas. Encantado de que, al fin, se rindiera a él.

Las acarició suavemente dibujando un suave recorrido hasta la quijada y finalmente su cuello dónde se detuvo al notar el acelerado pulso de ella. No… no podía seguir por ahí.

Algo hizo un clic en su interior. Su aroma a peonias lo envolvía completamente y ya no era dueño de su cuerpo. Era una pesada masa que a sus manos se convertía en la forma que ella pidiera. El calor empezó a concentrase en cierta zona de su cuerpo cuando notó que ella también deslizó las manos por sus pectorales hasta el estómago i abdominales. Tenían que parar.

Tenían que parar si esa chica no quería terminar sentada en la mesa y el con los pantalones bajados.

No. No podía ser. Así, de un arrebato. Y ella… ella estaba con otro.

No podía permitirlo. Su orgullo como hombre estaba en juego.

Ginny bordeó el hueso de sus caderas y poso las manos en su duro y redondeando trasero disfrutando de su firmeza bajo sus dedos. Era tan bueno como exactamente pensaba…

Esto fue más de que Blaise estuvo dispuesto a soportar. Agarró las manos de la chica que estaban sobre su zona posterior y se separó con cuidado de su boca, notando que ella le seguía levemente la cara hasta que se apartó lo suficiente. No había tenido todo lo que quería.

Blaise se jactó internamente de que le hubiese gustado lo bastante y el haberla dejado en ganas de más solamente alimentaba un poco su esperanza.

Progreso.

Puso su sonrisa más arrebatadora al ver la cara confundida de niña a la que quitaban el juguete de golpe y se mojó los labios.

'' Creo que ya has tenido suficiente''- Por hoy. – '' Tu deuda queda saldada pequeña Weasley. Ahora, ya puedes volver con ese hortera llorón que no te merece''- se la quitó delicadamente de encima y la apartó mientras ella lo miraba asombrada. – '' A no ser que te replantees a partir de hoy otra cosa…''- le insinuó juguetón mientras se encaminaba hacia la puerta. - '' Cuando reacciones, házmelo saber…''- dijo él saliendo tranquilo sin mirar atrás y cerró la puerta.

Dejando la sala en el más absoluto de los silencios.

Ginny, quedó plantada en medio del lugar petrificada, sin terminar de procesar el momento que acababa de vivir.

La pelirroja, intentaba asumir las diversas sensaciones sentidas con el chico, y su cerebro estaba colapsado por la cantidad de información que le llegaban des de distintas partes del cuerpo. Los nervios a flor de piel, el corazón desbocado, los labios se sentían vibrantes y húmedos, y la respiración entrecortada.

¿Qué había sido eso?

Por su parte, Blaise, bajaba las escaleras al más puro estilo Don Lockwood bajo la lluvia. Neville se lo cruzó y prácticamente se lo quedó mirando asustado como si se hubiese bebido el entendimiento. Blaise lo cogió de la cara y dio una vuelta con él.

Había conseguido un beso de su preciosa pelirroja. Había conseguido crear un pequeño impacto en ella. Había podido lograr que ella se rindiera a él y se dejase llevar.

La había llevado a esa sala que… siempre tenía claro que solo llevaría a alguien realmente importante.

Y es que, para nuestro buen amigo Blaise, significaba mucho esto.

Mucho. Muchísimo.

Por eso eligió esa sala. Por eso quiso que el primer acercamiento real con la pelirroja fuese allí.

Por que allí, en esa sala polvorienta y olvidada… era donde sus padres se encontraban en sus años estudiantiles.

Y, sobre todo, porque fue en esa abandonado lugar… dónde su padre biológico, el único que había amado y respetado, le pidió matrimonio a su madre.


CENA DE NAVIDAD CLUB DE LAS EMINENCIAS

Estimado/a alumno/a,

Con la presente carta te envío formalmente una invitación a la cena de Navidad que tendrá lugar el próximo día 21.

Se requiere indumentaria de cóctel y un acompañante si así lo desea.

Celebraremos la vida pese a los tiempos que corren.

Envíeme una confirmación de asistencia y el nombre de su pareja antes del viernes.

Os deseo un feliz y provechoso final de trimestre.

Mis más cordiales saludos,

Horace Slughorn.

Hermione frunció el ceño ante la invitación de color dorado y la giró examinando los detalles de la bonita tarjeta. Golpeó suavemente la otra mano libre la carta con gesto nervioso y se giró en el sillón mirando la boca de las escaleras con ojos anhelantes y luego la chimenea de la Sala Común.

Eran las dos de la mañana del sábado, y el lugar estaba vacío a excepción de ella y Harry.

La castaña, con el pelo suelto y el clip con lacito, vestía con un calentito jersey color azul oscuro con rayas burdeos estilo chevron y por el que debajo se podía observar otro color crema, y tejanos apretados dentro de unas botas marrones con calcetines gris oscuro que sobresalían de ellas.

Levantó su mirada de la invitación, observó a su amigo ojiverde, que estaba tumbado de espaldas a ella y que llevaba una camisa de pequeños cuadros negros y verde oscuro, tejanos y sus converse.

''Harry''- le llamó suavemente. Él, estirado completamente en el sofá grande seguía mirando la chimenea de la Sala Común de forma pensativa y triste con la invitación que había recibido encima del vientre. Hermione, se inclinó un poco del sillón al ver que parecía que no la había escuchado y le agarró la mano del muchacho apretándola suavemente y sacudiéndola de forma leve, volviéndole a llamar. - '' Harry…''- esta vez sí que consiguió que la mirara.

Él pareció algo incomodo por la situación y volvió a colocarse bien. Era evidente que hoy no estaba para muchas charlas. Quizás si esperase a Ron mañana…Él siempre conseguía rebajar la tensión y quitarle el hierro al asunto. Aunque a veces fuese algo brusco. Miró hacia su amigo y se encontró con los ojos verdes de Harry, que destilaban vergüenza y culpa.

'' ¿Qué te ocurre?''- le preguntó preocupada. - '' Llevas un par de días muy extraño. Y no me digas que es por el guardapelo. Está a buen recaudo en el baúl de seguridad de Ojoloco...''- inquirió. – '' No te preocupes.

Harry negó con la cabeza esa suposición. - '' No. No es esto''- luego pareció pensarlo. - '' Bueno, no es solo eso''- decir que tampoco le preocupaba era una mentira como la garganta de una Quimera.

Hermione sonrió de lado. Siempre tan dulce…- '' ¿Entonces?''- insistió- ''Sabes que puedes contármelo…''

La mirada verde del muchacho parecía empezar a ceder un poco y eso le dio esperanza. Se levantó del sillón y dejó la invitación de Slughorn sobre él.

Rodeó un poco el sofá y le levantó las piernas suavemente para colocarse debajo de ellas sentada. Luego las volvió a apoyar encima.

Le miró expectante.

'' Es mi culpa…'' -solo dijo.

Hermione lo miró con aprensión. - '' Harry… no''- que no fuera por allí. No otra vez. No iba a permitirlo. – '' ¿En serio llevas comiéndote la cabeza por lo que ocurrió? Déjalo ya…''

'' No puedo''

''Sí. Sí que puedes.''- le dijo la castaña. - '' No es tu culpa. Es de Bellatrix. Es ella quién lo hizo.''

Ese acto llevaba la firma de la mortífaga en puño y letra.

''Pero sí. Indirectamente sí que lo es, Hermione''- negó Harry. - '' Por mi culpa. Por ser quien soy. Porque eres mi mejor amiga. Imagina que tus padres hubiesen estado…''- no quería llegar a imaginar si los padres de Hermione no se hubiesen marchado hace meses como la Orden Planeó des de un principio. Pero ella lo interrumpió.

'' Harry, mis padres están en Australia viviendo una vida completamente feliz, ajena y diferente a la que tenían antes. Nadie puede relacionarles conmigo y mucho menos contigo''- le explicó ella. – '' Que los mortífagos hayan ido a mi casa y la hayan destrozado, sólo puede significar una cosa.''- alzó una ceja a ver si la seguía.

'' Una advertencia''- dijo el niño que vivió.

''Exacto''- asintió la castaña- '' Es como decir Ei, oye… os tenemos vigilados. Sabemos vuestros puntos débiles y dónde tocar para hacer daño''- hizo un mohín con la boca. – '' En tu caso, Harry…''

''Seríais tú…, Ron…, los Weasley…''- asintió. Sí. Entendía. – '' ¿Veis porque quería que no os metieseis en esto? Solo os traería problemas''- cogió la hoja del Profeta y la desplegó de un golpe de mano. – '' ¿Te parece bonito, Hermione? La casa dónde naciste, ya no está. Todo… ha desaparecido.''

La imagen mágica reflejaba lo que antes era una casa de dos plantas, con vidrieras en los bajos, un bonito y pequeño jardín y arbustos laterales… ahora era una planta baja derruida, negra, ruinosa, y por la que salía un humeante humo con cenizas.

Al lado había tres o cuatro imágenes prácticamente iguales. Seguramente de varias familias mágicas nacidos de muggles y/o mestizos.

Pero su nombre era el único que salía en prensa.

Era una declaración de intenciones total.

Iban a por ellos. A por todos.

'' Hoye Harry…¿es probable que la Madriguera …?''- pero no pudo continuar porque él la interrumpió duramente.

'' No me cambies de tema, Hermione. Sabes perfectamente que la Madriguera ha recibido tantos encantamientos de protección que es inútil acercarse a menos de 10 kilómetros…''- suspiró. - '' Estamos hablando de ti… de tu casa… tus padres. Cuando vuelvan y se encuentren esto…''

'' Mis padres NO van a volver''- esta vez la firmeza vino de parte de la castaña. - '' Y aunque lo hicieran… no te preocupes. Tenemos seguro''- dijo cruzándose de brazos en un tono tan cínico que, a Harry, no sabía por qué, pero le recordó a Draco Malfoy.

'' Eso no lo sabes''- le replicó el ojiverde.

'' SÍ. Sí que lo sé… aunque salga con vida de esta… no puedo hacerlos regresar. No después de que yo…''- se auto interrumpió. No. Frena. No podía decirlo ahora. Respiró hondo e intento tranquilizarse y pensar. Había estado a punto de rebelarlo todo y de exponer a los amigos de Malfoy y a él, a Luna, y a ella.

'' No después de que tu…''-el chico no entendía nada y se incorporó para poder sentarse mejor junto a ella.

'' El Obliviate no garantiza buenos resultados. La gran mayoría no consiguen hacerlo''- negó con la cabeza. - ''Mira a Lockhart…''- se encogió de hombros aflojando el agarre de los brazos y frotándoselos auto tranquilizándose.

'' Hombre, pero Lockhart se auto-oblivió, con la varita de Ron pegada con celo''- dijo Harry con obviedad poniendo un cojín tras su espalda en el brazo y subiendo las piernas en el mueble. - '' Cualquier cosa que saliese de ahí sería catastrófico''. - A parte se dio semejante golpe contra las paredes de la Cámara de los Secretos que cualquiera no tendría amnesia luego…- '' Tu, eres más que capaz de realizar el hechizo para devolverlos a la normalidad.''- Esta vez, fue él que le vio claramente en su rostro que no las tenía todas. – '' Inténtalo, Hermione. No renuncies a tu familia sin luchar. Creo que nadie mejor que yo puede pedirte eso''- sonrió triste. - '' Prométeme que, de alguna forma u otra, conseguirás recuperarlos''.

Esas palabras quedaron clavadas en el pecho de la castaña provocándole un dolor agudo.

Sí, era cierto. Harry, que no había conocido a una familia, sabía exactamente lo que era encontrarse solo. Ella, pese que ahora lo estaba, era reversible. Lo de su amigo no. Lo miró y sonrió.

'' Te lo prometo, Harry. Prometo que haré cuanto esté en mi mano para recuperarles. Ya sea de alguna forma u otra.''- Harry contento, se acercó a ella hacia el centro del sofá y le rodeó los hombros con un brazo, acercándola y apretándola a él.

Hermione, feliz por esa muestra de cercanía y cariño de su amigo, que pocas veces se daban en él, se acomodó y disfrutó de su compañía.

Aún así, podía sentir que Harry, pese haber apartado un poco el tema de su casa… estaba todavía en tensión. – '' Per Harry, no puedo evitar pensar que hay algo más… a parte de todo esto''- dijo subiendo un poco la cabeza y mirándolo ya que estaba más alto que ella en esa posición. - '' ¿Quieres hablarlo?'' -le preguntó ella.

Harry suspiró, como suponía tampoco podía ocultarle eso. Le conocía mejor que nada ni nadie y era como si Hermione pudiese ver a través de él. Aunque… ella era la única persona del mundo con la que podía realmente hablar de sus sentimientos sin sentirse incomodo o juzgado. Y ahora, tenía a parte de la guerra y sus daños colaterales, había que sumarle la situación con Daphne. Situación a que todavía no le había hecho frente y que, quizás si que iría bien empezar hacerlo.

O se volvería loco.

Bajó la mirada y se encontró con la mirada preocupada de ella. Tampoco podía negarle nada a esa cara. Respiró hondo y se preparó para encontrar las palabras adecuadas. Reacomodándose ambos en sincronía volvieron a mirar el crepitar de las llamas en el fuego.

'' Me besó.''- explicó solamente sabiendo que entendería- '' Nos besamos''- Hermione continuaba callada a la espera. Era también evidente que estaba esperando a que se abriera. – '' Daphne y yo…''- se removió en el asiento algo incómodo. – ''El otro día, cuando salimos de Pociones''.

Hermione dibujó una pequeña sonrisa en su cara sin que él le viese. Sabía que había algo más… Y, tenía la sospecha de que esa guapa rubia tenía algo que ver en el comportamiento de su amigo recientemente… pero le sorprendió que el tímido Harry Potter, en lo que a chicas se refería hubiese avanzado tanto por si mismo. – '' Bueno… no creo que eso sea algo malo, ¿no?''- le preguntó ella. Además, a Harry, se le notaba a la legua que la rubia le gustaba muchísimo más de lo que quería admitir.

El moreno de la cicatriz negó con la cabeza. No, ese no era el problema. - '' No es eso. Es que…Me fui, luego del beso''- confesó. - ''Me escapé. No podía hablarle.''- su tono dejaba entrever algo de vergüenza. Pero no de timidez, si no hacia sí mismo al saber que no había obrado bien.

La castaña se mantuvo callada unos momentos también pensando en las palabras adecuadas. Bueno, como chica no podía aprobar su comportamiento. Personalmente, dejar a alguien en ascuas después de algo así era de muy mal gusto.

Sin embargo, le invitó a que continuase. No quería juzgarle tan pronto. Y, si estaba en lo cierto, Harry no tenía el problema de que le gustase Daphne, si no que Harry, no podía dejar que le gustase Daphne.

Algo parecido a lo ocurrido con Ginny. Solo que ahora suponía que el sentimiento de Harry era mucho más fuerte que lo que sentía por su mejor amiga. Aún así le invitó a hablar y dejó que se explicase.

''Sentí cosas que me asustaron''- dijo triste. - ''Y no, Hermione…''- la interrumpió antes de que le dijera nada porque ya le venía con la intención. –'' Ya sé que no estuvo bien lo que hice de irme así, pero no puedo. No puedo permitirme sentir estas cosas por alguien''- negó con la cabeza. - '' Dejé a Ginny para que Voldemort no la usara para hacerme daño a mí. No sería justo que me pusiese de novio o amante ahora.''

Hermione asintió comprendiendo el debate moral que tenía el muchacho internamente. - ''Y, aun así, algo me dice que lo que sientes por es un poco diferente a lo que sentías por Ginny, ¿verdad?''- le preguntó la chica.

Harry asintió. Claro que sí. Era mucho más fuerte. Hermione se mojó los labios y se reacomodó en su hombro. – '' No creo que te debas sentir así, Harry. Es amor. Sientes amor de verdad''- le sonrió ella. - '' No tienes por qué renegar de él''.

'' Ya lo sé. Pero Hermione, entiende también que la situación es muy diferente''- le explicó él. - '' Yo… estoy… marcado''- dijo explicándose, quitando su mano de ella. - '' Llevo un sello de muerte encima. Primero fueron mis padres, luego fue Cedric, Sirius… Dumbeldore… ellos murieron por mi culpa. No quiero que a ella también le pase algo. Todo el que se acerca a mí más estrictamente de lo necesario, muere''- comentó triste mientras se levantaba de la mesa... – '' No intentes convencerme de lo contrario, Hermione. La decisión está tomada. Tenemos que centrarnos en los Horrocruxes. Ahora mismo es lo único en lo que puedo permitirme centrar mi atención.''- Frotó un poquito su hombro para infundirle calor y ánimo a la chica. Sabía que en parte sentía lástima y compasión por él.

Después de haber dicho eso, inclinó otra vez la cabeza y procedió a besar suavemente su frente.

La guapa joven solamente atinó a volver a suspirar abatida compadeciendo a su amigo y en parte sintiéndose un poco mal porque ella sí que podía permitirse sentir algo así. Ella no tenía ni mucho menos la responsabilidad de lo que representaba Harry para el mundo mágico.

Su mente se desvío por un momento a los recuerdos de esta mañana en el desayuno… cuando sentada frente a sus amigos, vio a Daphne Greengras, vestida con un bonito conjunto de falda blanca de vuelos, leggins, botas, y jersey caído de un hombro amplio negros y el pelo sujeto en una cola de lado dejando caer sus rizos rubios por el pecho.

Iba acompañada de Pansy Parkinson, vestida con un conjunto de tejanos negros, botas de tacón negros y camisa de seda gris y de su hermana Astoria, que llevaba una camisa de cuadros de colores violetas y rosas, pantalones negros y bailarinas plateadas.

Siguió con la mirada a las tres amigas hasta que las vio sentarse en la mesa de las serpientes. Su amigo no se cercioró de su presencia pues estaban de espaldas.

Pero ella sí.

Ella lo vio todo.

No pudo dejar pasar por alto que la guapa rubia apoyó su cabeza suavemente en su mano en la mesa miraba su almuerzo con pocas ganas de comer. Incluso des de aquí odia percibir la tristeza y confusión que invadían sus ojos celestes. Era evidente que la chica estaba realmente afectada por lo ocurrido y seguramente llevaba comiéndose la cabeza intentando buscar una explicación.

Sus miradas se cruzaron y Hermione le devolvió una sonrisa comprensiva correspondiéndole a la sonrisa triste que ella le envió des de su mesa mientras ignoraba la conversación de Parkingson y su hermana pequeña.

Pero Hermione, era muy observadora y raras veces cuando hacía conjeturas basadas en hechos reales y plausibles se equivocaba. Ella era muy lógica y eso le permitía captar los pequeños detalles que otros pasaban por alto.

Tan cierto como que no había que hacerle cosquillas a un dragón mientras dormía… que la historia de Daphne Greengras y de Harry Potter había acabado allí pensó sonriendo misteriosa mientras echaba una última mirada de reojo a su amigo.

Pero Hermione… aunque fuese muy observadora de buenas a primeras con las personas, objetos, y problemas que tenía adelante, raras veces se podía dar cuenta de lo que sucedía a su alrededor. Y Harry, como era tan parecido a ella… tampoco.

Por tanto, ninguno de los dos se dio cuenta de que hacía un momento un par de ojos azules estaban observando la escena de ambos amigos des de hacía unos momentos.

Y la mirada de esos ojos transmitía problemas.

Muchos, pero que muchos problemas.

Continuará…

A.B