Fandom: Final Fantasy VI (Square-Enix)

Personajes: Kefka Palazzo, Terra Branford

Prompt: Making up afterwards

+ Partes de muñeca +

No había nada que perdonar cuando él ni siquiera se sentía culpable de sus actos. Igual que un niño, se creía con el derecho de hacer lo que quisiera con ella.

Y justamente eso era lo que acaba haciéndole sentir.

Rompiéndola en pedazos que luego recogía para recomponerla una y otra vez. Pegando cuidadosamente cada pieza de delicada porcelana y ocultando cualquier señal de ruptura por fina que fuese tras la unión mediante el uso de pintura.

Y así cuando el pegamento se secaba, volvía a estar como nueva para su jugueteo pero... ¿Cuántas veces podría prolongarse el ciclo?

Todo sonrisas y delicadeza, pronunciaba su nombre meloso, prácticamente un ronroneo que escapaba con alevosía de entre sus curvados labios rojizos. Claros irises descendiendo por el cuerpo que sus manos deseaban palpar bajo las ropas desde su posición, parcialmente apoyado en el marco de la puerta que daba paso a su dormitorio. Valiéndose de un gesto con una mano de albar tonalidad le solicitaría acompañarle al interior.

Terra, observadora del despliegue de seducción, cual cándido cordero se acercaba al peligro, despacio al principio, como saboreando los instantes previos a su condenación a cada paso pues una vez cerrada la puerta detrás, toda falsa sensación de libertad e identidad propia quedarían atrás.

Ojala pudiese ser igual en el campo de batalla pero nunca lo era, no por sí misma... Había acabado por aceptar la condición de muñeca pero la de arma se le resistía.

-No importa, Terra, ya queda menos para que alcances tu perfección. -Le había susurrado él, su dueño, entre besos y caricias apasionadas alguna que otra vez.

Y entre suaves jadeos ella se había limitado a escuchar, prestando gran atención a cada palabra, aún vagamente capaz de darles un sentido. Más abrumada por la oración completa que el contacto de sus labios contra su clara piel o las picudas puntas de los alargados dedos cuyo fresco causaban estremecimientos rasgándola en su deslizamiento por el interior de uno de sus muslos, para peligrosamente colarse bajo la tela que protegía el sexo de Terra.