Tiempo Actual en Storybrooke.
(Evie)
—Henry abrió el Sello de Sangre y se llevó la Varita del Hechicero— dice Regina a su hermana Zelena.
—¿Para que querría esa vara, solo funciona con personas con magia?
—No tengo ni idea, pero alguien la hizo funcionar y lo transporto a él y a la hija de Maléfica a otro sitio, tenemos que investigar quién.
—Mejor vamos con Mary Margaret, David y Emma, ellos han patrullado todo el día, seguro lo sabrán.
—Ustedes— Regina nos apunta a Jay, Carlos y a mí—. No salgan de aquí, lo tienen prohibido, entendido.
Y sin decir más, ambas desaparecieron en un torbellino morado.
—Bueno, mínimo Mal fue a encontrar un antídoto para Ben y que podamos regresar a Auradon— dice Carlos.
—El problema es que nos dejó con la Varita del Hada Madrina y un Ben sin memoria que cree que es un ladrón sexy con cara de pocos amigos— dice Jay.
—Hablando de, ¿Por qué no hablamos con él?— pregunto.
—Evie, no nos reconocerá, es mejor dejarlo de esa forma, mejor hay que buscar como entretenernos.
Los miro ir a la cocina.
(Emma Swan)
—Sin duda esas nubes fueron provocadas por un portal— digo a mis padres que están a mi lado en la camioneta.
—¿Pero quién lo abrió?— pregunta Mary Margaret.
—Esa es la pregunta importante— David frena de golpe y mira el cielo.
Se ha nublado de inmediato, los rayos golpean de un color verde.
Nos bajamos, en una de las tapaderas que dan al drenaje comienzan a surgir unos rayos de color verdes, nos acercamos con cautela hasta que surge una explosión del drenaje lanzando a los lejos la tapa del drenaje, un espeso humo sale de la alcantarilla y unos rayos se esparcen por el suelo, llegando a nuestros pies, quienes sufren una descarga eléctrica y nos lanzan a los tres a una pared, siento un fuerte golpe en la cabeza.
(Evie)
—Oigan chicos, miren— Carlos apunta a afuera por una ventana, Jay y yo nos asomamos.
Unas nubes de tormenta empiezan a abarcar la ciudad.
—Nunca había visto una tormenta avanzar tan rápido— dije extrañada.
—Y jamás una tormenta con rayos verdes— dice Jay.
(Regina)
—Gold, dime que no es lo que temo— digo mirando al hombre que solo mira el techo de su casa.
—Me temo que es eso, Narissa, está en el pueblo.
—¿Qué demonios quiere esa bruja?— dice Zelena a mi lado.
—No lo sé, pero si puedo estar casi seguro hacia donde se dirige— me mira—. Busca a su ladrón.
—Va a mi casa— digo con miedo.
—La atacara, el escudo que levantaste en tu propiedad será destruido, recuerden que Narissa tiene el Collar de Zelena.
—Esos chicos están en peligro— dice mi hermana.
—Vamos, tenemos que detenerla— le digo a Gold.
—Entonces no perdamos tiempo.
Salimos corriendo hacia la calle en dirección a mi casa, solo espero que no sea demasiado tarde.
Tiempo Actual en el Bosque Encantado.
(Mal)
Si Evie estuviera aquí estaría de acuerdo conmigo en una cosa, la ropa de aquí no tiene nada de estilo. Estoy usando un horrendo vestido blanco que me llega a los pies, y he cubierto mi pelo rubio con un pañuelo blanco, Henry se ha puesto una camisa muy floja de los brazos, un chaleco café, unos pantalones del mismo color y unas botas.
—Encontremos el Cristal de la Memoria y vámonos, este lugar es más escalofriante de lo que pensé.
—Lo dices por los animales parlantes— dice Henry mirando la Sabana.
—Y porque el Bosque Encantado es un sitio desconocido, la magia oscura puede abundar en este lugar.
—No te preocupes, mi abuelo dijo que el cristal está en el Cementerio de Elefantes, al parecer en el único sitio que no toca la luz del sol. Por lo que, si estoy en lo correcto, debe ser ahí.
Apunto a un sitio totalmente oscuro, daba miedo, y sin duda era peligroso.
—De acuerdo, vamos.
Salimos de la casa, pero Henry me detuvo.
—Recuerda lo que dijo mi abuelo, este lugar es territorio del Reino Animal, no está permitido el ser humano, tenemos que esperar hasta que los animales duerman para...
Pero ambos vimos con asombro como todos los animales se alejaban de todo, iban directo a una especie de roca inmensa, todos formados en fila, incluso las aves volaban hacia allá, parecía que era...
—Imposible— digo—. La Roca del Rey.
—El Rey León— dijo Henry.
—Debe ser el día de la Presentación de Simba.
—Y si ese es el Cementerio de Elefantes, debe ser donde están las hienas... y...
—Scar— digo.
—Conseguir el Cristal de la Memoria será más difícil de lo que pensamos.
Tiempo Actual en Storybrooke.
(Evie)
—Chicos, hay alguien afuera— nos informó Carlos a Jay y a mí.
Nos acercamos a las ventanas que hay a cada lado de la puerta y veo a una mujer parada en la calle mirando la casa fijamente, esa mujer se parece a...
—Chicos, es Narissa— digo viendo a la bruja.
Esta alza sus manos y pronuncia en voz alta, casi gritando.
—¡Especiasus, Formosus, Preclarus!
Unos rayos de color verde salieron disparados de sus manos, chocando con una especie de pared invisible que se tiño de verde.
—Está tratando de derribar la Protección Mágica— dice Jay mirando la pared verdosa que empieza a agrietarse —. Me retracto, la está derribando.
Corremos a la sala.
—Tenemos que ocultar la Varita Mágica del Hada Madrina— digo con miedo.
Carlos apunta a algo detrás de mí, cuando me giro, veo que se refiere a la chimenea que está llena de hollín.
Corremos a quitarlo, pongo la varita adentro y la enterramos, solo espero que funcione.
Nos alejamos y justo en ese momento un estruendo sacude la casa, miramos afuera viendo como unos extraños fragmentos verdes caen y se disuelven antes de tocar el piso.
Otra explosión hace volar la puerta, dejando ver a la malvada bruja.
—¿Dónde está? — nos pregunta con una extraña voz calmada.
—¿De qué habla? — pregunta Carlos a la mujer.
—No se hagan los graciosos, donde está mi ladrón.
Sabemos que se refiere a Ben, la mujer gira la cabeza a las escaleras y avanza.
—Aléjese de él — grito corriendo junto Carlos y Jay.
Narissa se gira y nos lanza un rayo verde, que nos lanza a la pared y hace que me suma en la oscuridad.
Tiempo Actual en el Bosque Encantado.
(Mal)
—Sin duda el venir a un lugar regido de animales es una mala idea— me quejo una vez más, levantando el horrible vestido que ya se ha ensuciado de lodo.
—Vamos, estamos cerca del Cementerio y del Cristal de la Memoria.
Ya casi hemos llegado al lugar sombrío de la Sabana, estamos cerca, cuando al fin, lo veo.
Hay esqueletos en todas partes, son diversas partes de animales y en su mayoría elefantes, sus cráneos y cuerpos se hayan dispersos en todo el lugar, sí que es un sitio horrible.
—Vamos, el cristal debe de estar cerca— susurra Henry.
Avanzamos por el lugar y entramos a una cueva.
Cráteres de vapor. Parece que es lo único que hay, pues hace un calor insoportable y el pelo ya lo tengo mojado.
—No debemos estar tan lejos— dice Henry caminando con cautela de no pisar ninguno de los cráteres, lo cual yo sigo.
—Ese cristal tiene que estar...
Henry me tapa la boca y me hace ponerme de rodillas junto a una roca, él se pone junto a mí y me susurra.
—Cuidado, Mal, ahí esta— apunta a un punto del otro lado de la roca.
Miro y lo veo, el Cristal de la Memoria, ese pequeño frasco que parece un diamante, esta cerca de un cráter, en medio de una manada de hienas que eta durmiendo placidamente alrededor de él.
—Genial, encontramos el cristal, pero ahora falta obtenerlo, y hay cuarenta hienas dormidas alrededor.
—Usa tu magia— dice Henry.
—Necesito mi Libro de Hechizos que lamentablemente no traje.
—Tal vez puedas usarla sin él.
—Mi magia funciona de forma diferente, no es igual a la de Emma o Regina.
—Al menos inténtalo.
Ruedo mis ojos y los cierro, pongo mis manos adelante y trato de concentrarme lo mejor que puedo.
—Mal— Henry me llama, pero lo ignoro—. Mal— otra vez.
—Henry tengo que concentrarme.
—¡MAL!
Abro los ojos, Henry esta apuntando a algo a mis espaldas, es un león con una melena negra, el pelo café oscuro, los ojos verdes y una cicatriz sobre el ojo izquierdo.
Scar.
Tiempo Actual en Storybrooke.
(Narissa)
—No debiste ser tan dura con ellos— dice el chico a mi lado mientras caminamos a la cabaña.
—Si prefieres no me importaría regresarte a la casa de Regina, parece que te tenían mejor atendido.
—No, prefiero la compañía de una vieja amiga.
Entramos a la cabaña, donde Úrsula esta mirando la vieja tele sentada en el sillón, Flotsam y Jetsam flotan en su viejo y sucio acuario.
—Ya quítate ese disfraz, Frollo, nadie te verá.
El chico me mira, levanta las manos, su atractivo rostro es transformado en el viejo y demacrado rostro del Padre Frollo.
—Estaba cómodo con el disfraz.
—Pero ambos sabemos que no eras tú.
—¿Cómo está el invitado?
—Dormido, le dimos de comer, pero se negó.
—Ese chico es nuestro pase de salida de este mundo, podremos investigar donde está la Falla, y conquistar cada mundo del Plano Existencial.
Abre la puerta del sótano y lo vemos, el chico de piel pálida, ojos color miel, el pelo café claro, expresión neutra, camisa negra y pantalones rotos.
—Ponte cómodo, Arthur, estarás aquí por mucho más tiempo.
Y sin más, cierra la puerta.
