Capítulo 18
Sacando una fotografía guardada, me asegure que nunca te encontraran, pero quien e iba a decir que algún día estarías, en mis manos de nuevo, cuando naciste tu madre suplico y suplico, pero al dejarte en aquel orfanato nunca imagine que te volvería a ver de nuevo.
Tu madre pagaría lo que fuera, por saber dónde estás, así es mi querida hermana tu hija está conmigo, ¿Cómo lo sé? Es tu vivo retrato cuando tenías su edad, pero voy hacer, pero voy hacer que me supliques saber ¿Dónde la tengo? Ese placer nadie me lo va a quitar.
Aún recuerdo cuando papa acordó tu matrimonio y tu hermana – hablando con la fotografía- ¿Qué fue lo que hiciste?...
-Retrospectiva-
Queridas hijas debo informales que una de ustedes dos será la esposa del Conde Oleska ya que me pidió la mano de una de ustedes, ya está acordado la dote, así que hijas una de las dos se convertirá en la Condesa Oleska, pero a la que escogieron para ese papel fuiste tú querida hermana, la que no rompía un plato, mientras que a mí se me partía el corazón.
Después de que nuestro padre murió, la casa había quedado en ruinas, nuestra casa era una de las mejores en su época, la de mayor magnificencia, éramos una de las mejores familias más acaudaladas de la ciudad de Londres, nuestra familia formaba parte de un linaje antigua o al menos así decía mi padre, ¿Qué paso? Mi padre simplemente se endeudo gracias a las deudas de juego, perdiendo todo.
Solo le quedaba hacer seguir con el arreglo del matrimonio, tu hermana aceptaste el compromiso por conveniencia que yo vi con buenos ojos, para eso debía olvidarme de mis sentimientos, su futuro esposo era un hombre poderoso y no solo eso, le daría un estatus mucho más alto del que nosotros teníamos, pero mi hermana tuvo la maravillosa idea de entregarse a un don nadie, un hombre guapo si, alto, blanco, cabello ondulado, pero solo con unas cuantas monedas en los bolsillos.
Mi hermana, cuando ya iba a casarse descubrió que ya iba embarazada de casi cuatro meses, no podríamos ni siquiera hacerla pasar por hijo del Conde se daría cuenta, el hecho fue que mi hermana deseaba ese bebe, pero aun así me las ingenie para mandarla a América, con la justificación que nuestra madre estaba muy enferma, mi madre había viajado para buscar un médico que pudiera curar a mi padre, cosa imposible si la verdad es que el murió de alcoholismo.
La verdad es que lo único que quería mi madre, era ser libre de la mediocridad de mi padre, de sus maltratos y no solo eso, que la realidad nunca lo quiso fue una de tantas que se casó sin amor, en fin, con esa justificación viajamos América, donde te mantuve lejos de los ojos de la gente, cerca en un pueblo llamado Lakewood en Michigan, donde después de dar a luz a pesar de que me suplicaste que no la apartara a tu hija de tu lado, tuve que hacerlo.
Aún recuerdo tu llorar, que por años me atormento, pero era necesario si te hubiera dejado conservarla jamás te hubieras casado con quien te dio todo a manos llenas, aun así, cuando te pedí que me ayudaras para recuperar un poco de lo perdido, te negaste olvidándote de lo que yo hice para que estuvieras bien, tu solo me diste la espalda, me dijiste que no regresara hasta que te devolviera a tu hija.
Jajjajajaajj mira ahora que la tengo en mi casa, aun no decido que hacer con ella, venderla al mejor postor, pero eso sin que tú lo sepas, sería como no hacerlo, necesito que sepas que ella está conmigo, que está bajo mi poder y no solo eso, sino que puedo hacer con ella lo que me plazca, no sabes cómo lo disfrutare cuando te enteres.
Vera, quiero que me traigas a la muchacha de ojos verdes.
-Sí, madan, enseguida.
Candy, bajaba para hablar con aquella señora a lo mejor y si contactaba a William el pagaría su rescate, solo era cuestión de tiempo para que diera con ella, confiaba en que la buscaría, - al llegar junto con Navarro, para ver a la Madan.
-Señora, aquí tiene la muchacha - Candy mirándola, ni siquiera Navarro había visto el rostro de aquella señora.
-Ahora vete, quiero hablar con ella.
-Sí, Madan.
-Bien muchacha dime ¿Cómo te llamas?
-Candy, Candy de Andrew - tratando de distinguir su rostro bajo el velo, pero la tela era impenetrable, que ocultaba esa señora quizás tenía el rostro desfigurado, era por eso que ocultaba su rostro.
-Dices que tu esposo tiene dinero, nunca he escuchado su apellido, la gente de alcurnia o que tienen cierto estatus, puedo reconocer su apellido, aunque el de tu esposo no lo he escuchado, yo me muevo por todos lados y conozco a innumerables familias, así que no creo que tu esposo tenga el dinero suficiente para pagar por ti.
-Sí lo tiene, no miento, solo diga una cifra y él lo pagara.
-Mmm estas muy segura.
-Bueno veremos, no te pondré en venta aun, pero no te quedaras en este país, sino al contrario te llevare a una ciudad donde sé que vas a estar mejor que aquí.
-No, ya le dije hable con mi esposo, el pagara lo que le pida mire quitándose el anillo que traía en su mano, aquel que William le regalo por su compromiso, usted cree que si mi esposo no fuera de posición traería un anillo como este.
-La Madan, lo observo con detenimiento, la piedra era preciosa un diamante rosa.
-Digamos que te creeré, como sabré yo, que de verdad quiere hacer negocios, solo envié una carta a la hacienda, ahí podrá contactarlo - casi llorando.
- Ya deja de llorar, mejor cuéntame de que familia provienes, ¿tienes padres?
-Sí, los tengo.
-¿Dónde viven?
-En Chicago.
-Tu edad.
-Ya voy a cumplir 19 años.
-¿Fecha de nacimiento?
-7 de mayo.
-En su mente aquella señora hacia sus cuentas, solo faltaba saber si era adoptada, para estar completamente segura que era ella su sobrina.
-Dime niña, tus padres tienen dinero, si tu esposo no puede pagar quizás tus padres si puedan.
-No, ellos no tienen dinero, pero ya le dije que mi esposo sí.
-Dime ¿cuánto tiempo tienes de casada?
-Apenas vamos a cumplir cuatro meses.
-Bien, aun no estarás al servicio de esta casa, pero en cuanto tenga una fuerte oferta por ti, tendrás que hacerlo, así que, por ahora solo estarás en uno de los cuartos, hasta que te consiga algún cliente de acuerdo a tu belleza.
-Candy, se puso a llorar, cuando llamaron a la puerta para ir por ella, llevándola a uno de los cuartos, donde estaría encerrada hasta que fuera comprada.
William, llegaba a la ciudad, se fueron a un hotel donde estarían, lo primero que hizo fue llamarle a Julieth por teléfono, ya que la casa de Julieth contaba con uno, así que le fue fácil contactarla, le empezó a narrar todo lo sucedido, rogando por su ayuda.
-William, por dios, ¿Cómo fue que la encontró?
-No, lo sé, Julieth el caso es que la rapto y temo que le hagan algo.
-No, creo le va a buscar un buen prospecto antes de poner precio, solo que debes apurarte, sé que tiene un par de casas ahí en esa ciudad, solo que tiene muchos cuidadores, debes tener cuidado cuando entres a buscarla, si sabe que la buscan lo que hará será sacarla del país, entonces no creo que la vuelvas a ver, esa señora tiene casas por todo el mundo, es muy peligrosa.
Debes entrar a su casa y pagar una fuerte suma, para que te la devuelva.
-Eso es lo de menos, le daré todo lo que tengo, pero la quiero de regreso conmigo solo eso.
-William, hay otra cosa, tú y ella ya consumaron el matrimonio.
-Por qué me preguntas eso.
-Porque si es virgen aun, ella no la venderá aquí, sino que la llevará a otro sitio donde pueda…
-Sí, lo consumamos.
-Bien, eso es bueno solo busca las casas te será fácil dar con ellas, solo son dos busca una casa de juegos donde los políticos y generales van a divertirse, vístete de traje, lleva dinero, mucho dinero, solo así podrás acceder a ella.
-Bien buscare esos lugares, ya mis hombres se están moviendo.
-William, solo cuídate y de verdad espero que la encuentres.
William, estaba se estaba arreglando iría al banco de la ciudad, para sacar una muy fuerte cantidad de dinero, así como otras piedras que tenía guardadas en cajas de seguridad, de ahí fue hasta donde se encontraban sus hombres, muy bien armados, si era necesario entrarían y la sacarían de ahí, pero tenía que asegurarse que ahí se encontraba.
Busco a uno de los Capitanes del ejército español ya que aún tenía demasiada influencia en México…
-Dime William, que te trae por estas tierras, te vi en España la última vez.
-Bueno vine a hacer negocios, ya sabes solo que me casé, aunque ya me harte solo el matrimonio no es para mí, las mujeres son tan complicadas.
-Sí, lo sé, por eso la mía la mantengo lejos, mientras yo me divierto con algunas chicas, ya sabes hay lugares para eso.
-Sí, precisamente eso es lo que necesito una noche de placer, dime dónde puedo ir.
-Yo te llevo majo, veras que el lugar es la hostia.
-Eso espero…
-Pues vámonos ya, que la noche nos espera.
Al llegar al lugar, era una casa muy elegante con un diseño interior muy francés, desde que pasaron el umbral de la casa, un mayordomo les abrió la puerta y los dejo en una mesa, donde esperarían la puja de las muchachas. William, se sentía con una opresión en el pecho, algo que solo no lo dejaba respirar, pero tenía que controlarse, pidió un trago y la madan encargada de la casa les dio la bienvenida.
-Buenas noches, mis queridos invitados como sabrán hoy es un día especial, día de subastas, pero antes pueden iniciar, espero se diviertan con las distintas distracciones que están a su disposición pueden comenzar con nuestras mesas de juego, esta es la casa de las ilusiones, aquí pueden obtener lo que deseen, solo necesitan pedirlo y lo obtendrán, -sonriendo.
-Vamos William, juguemos una partida de póker.
-William, se sentó en una de las mesas pidiendo cartas para jugar, aunque ni atención le ponía al juego, solo miraba a su alrededor para ver algunas de las chicas y si visualizaba a Candy, pero no la encontraba.
En aquel salón, se hacía presente el olor a tabaco por los habanos que eran encendidos, así como el alcohol ya que las copas que eran servidas para los presentes, la madan hizo sonar una campana y varias chicas elegantemente vestidas para la satisfacción de los presentes iban descendiendo por las escaleras, cada una fue buscado la compañía de los caballeros que ya estaban ahí ansiosos de diversión…
-Buscas compañía, una joven que no pasaba de los veinte años, muy guapa y elegante con una apariencia que pasaría por cualquier joven de la alta sociedad. - hola puedo acompañarte.
-Claro, gustas un trago.
-Si, por supuesto, - un brandy por favor - dirigiéndose a la barra donde el cantinero daba las bebidas.
-Dime ¿con quién debo hablar? para buscar un poco de compañía más íntima.
-Oh claro con la madan, yo puedo ser tu compañía.
-No te ofendas, pero mis gustos son más definidos.
-¿Qué tan definidos?
-Rubias, piel blanca, ojos claros si pueden ser verdes o azules es mejor.
-Mmm ya veo que las pelirrojas, no te llaman la atención.
-Bueno tengo mis preferencias.
-Creo que, si hablas con la madan, puede que encuentre algo a tu gusto.
-Anda dile cuales son mis exigencias y claro que te daré una compensación, por tu grata compañía.
-La joven, fue hasta donde estaba la madan y le dijo que el hombre que está en la barra desea algo especial, algo que si hay posibilidad de obtener pudiera pagar por ello.
-Navarro, se acercó para verificar que la persona si tuviera el suficiente dinero, para poder darle lo que estaba pidiendo.
-Buenas noches, señor.
-Sr. Albert Poss, utilizando el apellido de soltera de su madre.
-Bien señor Poss, dígame cuáles son sus preferencias.
-Bueno quiero algo más fino, ya sabes algo que no usualmente tengan aquí, estoy harto de las mucamas y quiero algo más acorde a mí, no se alguien con piel blanca, rubia de hecho si tienes a alguien con ojos claros mejor, pagare muy bien el servicio.
-Navarro, si sabía lo que buscaba, algo que le recordara a su país, solo pensó en Candy, pero su Madan le dijo que nadie la tocara, que aún no sabía qué hacer con ella, pero el ganar algo no costaría nada, además la madan no estaba, ¿Quién le diría? Así que…
-Bien tengo algo que me acaba de llegar, solo que es demasiado caro, no sé, si usted esté dispuesto a pagar.
-Tengo suficiente, para darme mis caprichos.
-Está bien, pediré que preparen a la chica, esta es la suma de dinero ¿le parece bien?.
-Perfecto, llamando a uno de los hombres que lo acompañaban con uno de los maletines que traía, para sacar fajos y fajos de billetes para dárselos, si estoy contento con la chica, te pagare el doble por tenerla toda la noche.
-mmm perfecto, sé que así será, solo espere, ya lo llamare para que pase a la suite.
Pasado una media hora William, subía por esas escaleras hasta llegar a una puerta y al mover la perilla abrió aquella puerta, para encontrar a una Candy en lágrimas con una lámpara para defenderse.
-¡William!
-Amor, corriendo abrasarla, pensé que no te encontraría.
-Viniste por mí, gracias - llorando en su pecho, nunca pensé que fueras tú, me dijeron que atendería a un cliente, estaba tan asustada.
-Ya amor, deja de llorar ya estoy aquí, dime te obligaron a algo, te lastimaron, anda no tengas miedo de decírmelo.
-No apenas llegue no hace mucho, hoy en la mañana, aunque la señora dijo que no me obligaría aun, hace un rato subieron a decirme que ya me habían comprado.
-Sácame de aquí, por favor.
-Sí, amor, solo deja ver como - viendo por la ventana que estaba alto - tendremos que saltar, si salimos por la puerta tengo miedo que se den cuenta y no ataquen, ven ayúdame tomando las sabanas, para ayudarla a bajar, chiflando para que uno de sus hombres supiera que era su patrón llamándolo.
Amarraron las sabanas, junto con unas cortinas, para bajarla con sumo cuidado, eran tres plantas, Candy abajo ya con Bartolomé para salir, cuando los hombres de seguridad se percataron que una muchacha se había escapado.
William, salía de aquel cuarto cuando Navarro lo abordo.
- Espero y la chica haya sido de su agrado, espero que nos siga visitando.
William, sentía una rabia profunda pero aun no podía hacer nada, hasta no salir de ahí y que la policía entrara para clausurar el lugar. - si fue muy complaciente solo que, no es lo que yo esperaba ella es muy salvaje.
-Sí, hay que domarla.
-William, lo llamaba el capitán, - dime majo ya te vas, ven tomate un trago conmigo.
-No debo irme, de verdad ya voy atrasado, salgo para el pueblo hoy mismo, solo quería divertirme un rato.
-Hay que te digo, tú te lo pierdes.
En eso, un par de hombres llegaban a informarle a la Madan, que una chica se había escapado, al escuchar eso la madan, busco a toda su seguridad, para que comenzaran a buscarla, - rápido que no se escape.
William, iba a salir cuando un par de hombres le tocaron el hombro, - usted no ira a ningún lado señor deberá acompañarnos. - William, comenzó a caminar, en un descuido de uno de ellos, le dio un codazo y lo golpeo para comenzar a correr para salir de ahí, los hombres comenzaron a seguirlo, la algarabía se sintió al escuchar que se rompían cosas, al salir, ya estaban unos hombres detrás de él.
Solo que en ese instante la policía entro aquel lugar, ya que estaban a la espera la señal de Bartolomé para entrar, haciendo que todos dejaran de hacer lo que estaban haciendo, para tratar de salir corriendo ya que los hombres comenzaron a disparar, las mujeres comenzaron a gritar y otros solo se refugiaban.
William, al salir, comenzó a buscar a Bartolomé y a Candy, pensado que, si los habían capturado de nuevo, pero al dar vuelta en la esquina, observo a un par de sus hombres y a Bartolomé con Candy llorando.
-Mi vida, ¿estás bien?, dime.
-Sí, estoy bien, solo vámonos de aquí.
-Sí, te llevare a un hotel vamos ya un coche los esperaba, William llevaba a Candy, en su regazo.
Candy, lo había extrañado tanto que no quería separase para nada de William, al llegar a un hotel en la ciudad, pidió una habitación donde pasarían la noche al siguiente día partirían, no quería estar muy cerca, por miedo a que la buscaran, ya que sabía que esa casa no estaría mucho tiempo cerrada ya que, con un poco de dinero, sabía que regresarían de nuevo a estar en funcionamiento.
Cuando subieron a la habitación Candy, comenzó a llorar William la acurruco en sus brazos para consolarla.
-Ya mi vida, ya estas a salvo, mira estás conmigo, ya tranquila, nadie se atreverá a dañarte.
-Tuve tanto miedo.
-Ya a mor, tranquila, se levantó para salir.
-¿A dónde vas? ¿me dejaras sola?
-Debo ir a la policía y ver que paso con alguno de mis hombres, no todos regresaron conmigo, solo será un momento.
-No, no, no me dejes sola.
-Amor Bartolomé estará contigo, tranquila no te pasará nada, porque no tomas un baño, en lo que regreso, te pido la cena solo descansa.
-Está bien, te esperare solo no tardes.
William, salió del hotel para buscar a sus hombres, dejando un par de ellos cuidándola, se fue hasta donde estaba la policía para denunciar el rapto de su esposa y hacer las acusaciones pertinentes, ahí estaba madan Navarro, dando su declaración al ver a William, lo observo fue el que pago una suma bastante considerable, ¿pero que hacia ahí?
Señor Andrew, pase en un momento le tomo su declaración, Navaro lo miraba…
-Vaya, yo pensé que usted era el señor Poss, no Andrew.
-Sí, así es y para su información la joven que usted tenia encerrada es mi esposa, así que créame si de mi depende, hare que la dejen en el peor de los agujeros para que se pudra ahí para siempre.
-Jjajajajjajaj eso es lo que usted cree, mas tardare yo en entrar que salir de aquí, el poder es el dinero y créame eso es lo que me sobra, así que en cuanto salga voy hacer que se arrepienta de haber entrado a mi casa para perjudicarme.
-No se preocupe, la estaré esperando, solo que no se le ocurra volver acercarse a mi esposa, porque soy capaz de matarla con mis propias manos, ¿escucho bien?, espero que sí, así que le aconsejo que se vaya lo más lejos que pueda, antes de que me olvide que es usted es una dama.
Señor Andrew, el capitán lo espera para que de su declaración.
Después de un rato, salió para irse con Candy, al ver a sus hombres les pago los que les debía y vio que uno de ellos fue lastimado ya que lo habían golpeado, pero nada grave, así después de eso regreso al hotel donde estaba Candy.
-Bartolomé, ve a descansar ya no hay de qué preocuparse, esa señora como todos los que la acompañan, no saldrá al menos en unos días, así que no te preocupes, ya tu cuarto esta pagado.
-Señor, regresara a la hacienda.
-No, de aquí partimos para viajar, ya te daré instrucciones mañana, yo igual me iré a descansar, anda ve y descansa.
-Sí señor, gracias.
William, regresaba a la habitación donde Candy que se encontraba dormida, solo la observaba ni siquiera él podía creer que estuviera ahí con ella, se acercó para tocar su rostro, Candy al sentir la caricia grito de asustada. – Nooooooooo.
-Sshhh, soy yo amor, tranquila.
-William, pensé que eran ellos.
-Amor, ellos ya no se te acercaran, poniéndola en su pecho, dime ¿te lastimaron?
-No, bueno una de ellas me abofeteo, pero solo eso.
William, le miro el rostro, - ¿Dónde?
-En esta mejilla, aun la tengo roja.
-William, la beso en esa mejilla – te duele.
-No, solo abrásame, así se quedaron dormidos estaban muy cansados que solo basto que tocaran la almohada para perderse en sueños.
Al siguiente día, se despertaron y William, pidió el desayuno estaba muy feliz de despertar con Candy a su lado.
-William, ya nos podremos ir para la hacienda.
-No, mi vida ya no regresaremos, vamos a viajar.
-¿A dónde?
-Bueno que te parece a nuestra luna de miel.
-¡De verdad!
-Sí, anda vámonos, al verla con aquel vestido solo la miro.
-¿Qué pasa?
-Ese vestido.
- El vestido, me lo dieron en esa casa.
-Vamos, aunque no me guste solo lo usaras en lo que salimos a comprar, anda vamos, llevándola a una casa donde vendían ropa como a la que ella le gustaba.
-Sí, buenos días señor, en que podemos servirle.
-Quisiera que atendieran a mi esposa y le mostraran todos los vestidos que tengan, compraremos todo lo que ella le guste.
-Si, en un momento pidiendo que sacaran varios vestidos, donde Candy, fue hasta un vestidor donde se probaba un sin número de vestidos que le mostraba a William, el solo la observaba lo feliz que estaba probando sus vestidos y que hasta daba vueltas como una niña, solo ahí muy feliz.
William, le compro infinidad de vestidos, así como sombreros, zapatos, bolsos, guantes y todo absolutamente todo lo que necesitara, saliendo de ahí volvió hacer la misma Candy de antes, ya vestida como la dama que era, William la llevo a comer al mejor restaurante de la ciudad…
-Te gusto la comida.
-Sí, aunque la comida de Nancy es mucho mejor.
-Lo sé, pero una vez que regresemos a Chicago ella estará en la mansión, para que te prepare lo que gustes.
-Eso quiere decir que ya me levantaste el castigo, - sonriendo.
-Si, por así decirlo, te amo Candy y realmente deseo hacerte feliz, así que dime ¿a dónde quieres que te lleve de luna de miel? elige el lugar que desees, si quieres te puedo llevar a Italia, Francia, España, donde tú quieras.
-Bueno te parecerá algo absurdo, pero la verdad es que quisiera ir a ese lugar que me mencionaste, hace algún tiempo donde hay lugares mágicos.
-¿A Veracruz?, de verdad quieres ir, puedo llevarte a cualquier lugar del mundo, que no te de pena.
-Pues quiero conocer esos lugares exóticos y pintorescos, anda llévame sí.
-Bueno, si así lo quieres te llevare.
Regresaron al hotel donde pasarían la noche William había dispuesto que les llevaran la cena, de tantas compras ya no querían salir estaban cansados.
Candy, llegaba a la habitación para quitarse el sombrero, para sentarse y quitarse las botas que ya la estaban moliendo.
-William, se quitó su saco, igual compro ropa que necesitaría ya que todo su equipaje se había quedado en la hacienda.
-Estoy totalmente cansada.
-Es que no paraste en toda la tarde de hacer compras, eso cansa muchísimo.
-Sí, pero necesitaba todo para poder viajar, así ya no pasare más como si fuera tu sirvienta.
-William, sonrió ante su reproche - perdóname sé que comporte mal contigo, pero estaba muy celoso.
-Yo, fui la que se portó mal contigo desde el principio, pero ya no más, acercándose para besarlo, beso que William acepto, Candy, comenzó a desabrochar los botones de la camisa de William, para comenzar a besar su cuello.
-No que estas cansada.
-No tanto, como para no estar con mi esposo, anda hazme el amor.
William, como esposo obediente comenzó a desabrochar el vestido, los botones de aquellos vestidos eran tan diminutos que le costaba desabrocharlos… de verdad que no pudiste escoger otro tipo de vestido. El vestido de Candy, iba abotonado desde la parte de la nuca hasta la parte baja de la espalda, con botones que se encajaban en su broche.
-Sí, pero se me hizo interesante ver cómo te las ingeniarías para desabrocharlo.
-Eso no es ningún problema para mí, solo desabrocho tres para comenzar a besar la poca piel descubierta y de un tirón los desgarro, haciendo que todos los diminutos botones cayeran al suelo en un segundo.
-¡William! Lo rompiste.
-Oh sí, no iba a tardar una eternidad desabotonarlo, quitando la prenda para que cayera al suelo, dejándola solo con su corsé, que la hacía lucir deseable, William con sus dedos acaricio sus senos expuestos por el corsé, que hacía que lucieran voluptuosos, más de lo que ya eran, desabrochando aquella prenda con destreza, para liberarla de aquella tortura, al dejar caer la prenda. Solo la trajo hacia si para cargarla y llevarla a la cama, donde quito los listones de las medias, beso sus piernas llenándolas de caricias para subir y desprender la última prenda que poseía, quitándola para subir más aun y mirarla a los ojos.
-Candy, dime ¿estas contentas con esto?
-Sí, me encanta que me hagas el amor, me encanta sentirte.
William, solo poseyó sus labios, para saborearlos, volteándola para besar su nuca y descender hasta su espalda, ubicándola para poseerla en una posición desconocida para Candy…
-¿Qué haces?
- Es hora de enseñarte diferentes posiciones, tranquila confía en mí, te gustara, colocándola para que sus caderas estuvieran en una posición donde sabía que los dos disfrutarían, colocando una almohada bajo su pelvis comenzó a invadirla el abrasado de su cintura comenzó a jadear, Candy al sentirlo solo recibía las estocadas que le daba, llenándose de placer…oh dios… en un momento la volteo y la acomodo a ahorcajadas sobre de él, Candy estaba extasiada, el sentirlo dentro de ella, era algo que nunca imagino que lo disfrutaría, cuando tuvo la charla con su madre, para lo que iba ser su noche de bodas, solo le dijo…
-Candy, ahora que tú vas a tener tu noche de bodas, debes de saber lo que es compartir con tu esposo, sé que William es un caballero y se comportara como tal, así que es mi deber informarte lo que va a suceder. Una Jean Briter muy ruborizada, - bien, no es fácil, cuando mi madre la tuvo conmigo ella también debió sentirse abochornada.
-Candy, estaba muy atenta a lo que su madre le informaba.
-Cuando un hombre y una mujer están en la intimidad, bueno él se tomará ciertos atrevimientos con la mujer, en este caso tu esposo hacia a ti, él te desnudara y pues te va a tocar de una forma que solo es correcta dentro del lecho matrimonial, ¿me entiendes?
-Candy, muy nerviosa solo asentía con la cabeza.
-Bien él, te tocara y besara de una forma en la cual deberás dejar que lo haga, ya que dentro del matrimonio le será permitido, sé que siempre les he prohibido que dejen que algún joven se propase con ustedes, pero en este caso, así será, también tu podrás… bueno… tocarlo y besarlo de la misma manera, en este caso observaras algo diferente en su cuerpo no te asuste, cuando sientas que tu cuerpo es invadido por él, es normal y al principio sentirás dolor, pero eso pasara después entenderás que es maravilloso.
-Candy, al escuchar esa platica si sentía un poco de miedo, pero era más su curiosidad, solo que en aquel momento todo lo que le relataba su madre solo lo quería sentir con una sola persona, de la cual creía estar muy enamorada.
Pero ahora, que esas sensaciones la única persona que estaba dedicado hacérselas sentir era William, ¡dios!, cada entrega era diferente a la otra ni que decir de las sensaciones que disfrutaba cada una de ellas, jamás se imaginó sentirse plena, mujer y amada, si muy amada.
Los dos sumidos en la pasión, concluían con un vaivén donde la vida une a dos personas para provocar el inicio de la vida, ahogando en un grito de placer…oh siiiiii…ahhhh...William, hundiendo su cara en el cuello de Candy besándolo, Candy aferrada a el sintiendo una dicha inexplicable.
-¿Estas bien?.
-Sí, muy bien besándolo en los labios.
El colocándose a un lado y poniéndola en su pecho, aun agitados, para acariciar su espalda desnuda, sabes que nunca imagine que así era entregarse, cuando mama me lo explico lo hizo de una manera que bueno se quedó corta.
-Es que esto no se puede explicar, solo se siente, así solo al calor de la pasión.
-William, me puedes decir ¿con quién dormiste esa noche?
-¿Cuál noche?
-La noche que nos casamos, sé que dormiste con alguien.
William, se levantó de aquella cama, para dirigirse al baño, de regreso la miro y contesto. -bueno estaba muy molesto con todo, no te voy a mentir si dormí con alguien, pero eso no significa nada para mí, esa noche soñaba con hacerte mi mujer, pero las cosas a veces no salen como nosotros queremos.
-Sí, lo sé, Candy bajando la mirada.
Amor, no te preocupes por eso, lo importante es que tomamos un punto donde estamos aprendiendo amarnos, eso es lo que importa ahora, Candy soy solo tuyo, de nadie más, solo quisiera saber si tú eres solo mía y que has logrado sacarlo de tu corazón.
Candy, levanto la mirada al verlo darle la espalda, se acercó y lo abrazo, no te negare que aún estoy un poco confundida, pero ahora soy tu mujer sé que te quiero y mucho, pero sé que te voy amar como tú lo mereces, solo dame un poco más de tiempo.
William, la volteo a ver, - claro si el que necesites, acostándose al lado de ella para abrasarla y quedarse completamente dormidos.
En la madrugada Candy, balbuceaba …mmm…no….no….me lleven….no… sálvame…ayúdame… Art…Arc…
-Amor despierta, Candy despierta, estas soñando.
-No…ayúdame…no…me lleven…
-Amor despierta…
-Nooooooooo, desertando de aquel trance comenzando a llorar.
-Ya mi vida, solo es un sueño, aquí estoy, a tu lado.
-William, abrasándose a él, no me dejes por favor, solo no me dejes.
-No mi vida, no abrasándola, no te dejare por nada del mundo lo haré.
-Me lo prometes.
-Te lo prometo, pase lo que pase jamás te dejare, ahora duerme anda aquí estaré.
Candy, se sentía segura en sus brazos, nunca se imaginó que, con William se iba a sentir así, como una niña asustada y a la vez protegida, pero algo le daba temor el hecho que el supiera de quien se trataba aquella persona de la cual había estado enamorada. ¿Cómo reaccionaría si lo supiera? ¿la vería igual? ¿la protegería igual? a eso si le tenía miedo, que él se enterara y lo que era peor, destruir lo que ya habían construido.
Continuara…
Hola chicas pues aquí con este nuevo capítulo espero que sea de su agrado, van a decir ¿Por qué Candy esta confundida? No lo está, ella está enamorada de William, es solo que tiene miedo de lo que oculta, que no se siente liberada para amarlo, ella siente que no lo merece esa es la realidad.
Les tengo una mala noticia este miércoles no habrá capitulo tengo un compromiso súper importante que se llevará mucho mi atención, así que las veré hasta el próximo sábado, lo siento.
Las espero la próxima semana con un nuevo capítulo, ya saben por la XEW, Radio.
