Death is but the Next Great Adventure

Por TheObsidianQuill

Traducción por Alyssa S.


Capítulo 16

Si estas páginas pudieran hablar, serían bastante molestas

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En el anterior capítulo: Harry inicia su segundo año en Hogwarts bajo la compañía de un sin número de rumores, ganando el apodo de "El Príncipe de Hielo". Harry adopta un enfoque neutral, sin querer provocar alguna confrontación ante las burlas que era objeto. Lockhart seguía siendo tan despreciable como siempre. Harry y Anthony se unen al equipo de Quidditch de Ravenclaw como buscador y cazador, respectivamente. Harry es objeto de burla de sus amigos por su "encaprichamiento" con Ginny, aunque Anthony se pone del lado del ojiverde. Harry descubre a Ginny escribiendo en la pared con sangre y le roba el diario, que luego se da cuenta de que es el primer Horrocrux de Tom Ryddle.

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Después de ver qué era el diario, Harry lo guardó bajo llave en su habitación, sacándolo cada noche para estudiarlo e intentar descifrarlo. Era claro que había algo más en el diario que lo que aparentaba, es decir, le había dado algunos efectos demasiado extraños en la Weasley menor -y Harry siempre la había visto escribir en él-; sin embargo, el diario estaba completamente en blanco, Harry lo podía asegurar.

La solución más obvia a las preguntas sin respuesta de Harry era escribir en aquel librito, pero durante una semana entera, Harry se mostró reacio a no hacer más que lanzarle hechizos de detección. Finalmente, después de días de llegar a resultados vacíos con los hechizos anteriormente mencionados, Harry se dejó llevar por su curiosidad, sentándose en su escritorio mientras sus compañeros de dormitorio estaban en los jardines, en la sala común o estudiando en la biblioteca (como Anthony).

Sumergiendo su pluma en un tintero, la mano de Harry se posó sobre una página en blanco al azar, preparado para escribir. Sin embargo, cuando la punta entintada de la pluma se cernió sobre el pergamino, de repente no estaba seguro de qué escribir. Conforme pasaban los segundos mientras Harry intentaba formar algo que pudiera escribir, Harry no notó que la tinta se acumulaba en la punta de su plumilla hasta que una gota gruesa de tinta negra golpeó la página en un suave chapoteo.

Harry suspiró al ver la mancha húmeda en la página y dejó su pluma junto al diario. Una vez que la tinta dejó de esparcirse por las fibras del pergamino, sucedió algo bastante curioso. Justo ante los ojos de Harry, la mancha de tinta se encogió y se desvaneció en la página hasta que no quedó ningún rastro. Con el interés hasta el punto más alto, Harry se sentó más derecho, volvió a coger la pluma y, sin dudar, escribió.

Mi nombre es Harry Potter.

Y de nuevo, casi tan pronto como Harry terminó de escribir, las letras desaparecieron una por una hasta que la página quedó en blanco y aparentemente intacta. El tiempo se arrastró como un muerto mientras Harry esperaba. Más rápido de lo que pensó, nuevas letras parecían entintarse en la página, diferentes a las que él había escrito.

[¿Harry Potter? Ah, escuché mucho sobre ti de un amigo mío. Dime, ¿cómo ha llegado a tus manos este diario?]

Por un tiempo, Harry estuvo tan sorprendido que no supo qué hacer. Solo cuando las palabras comenzaron a desaparecer, Harry se recompuso y escribió con prontitud.

Primero, ¿con quién estoy hablando? ¿Cuál es tu nombre?

Harry tenía una idea bastante clara de con quién estaba hablando, pero considerando quién era, era mejor estar absolutamente seguro.

[Por supuesto, qué grosero de mi parte. Mi nombre es Tom Ryddle.]

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Tom Sorvolo Ryddle.El diario sensible se había identificado a sí mismo como Tom Ryddle. No Voldemort, sino "Tom Ryddle". Aquella distinción le dijo a Harry dos cosas: número uno, que, por alguna razón, el Horrocrux alojado dentro del diario era lo suficientemente poderoso no solo para tener conciencia, sino que también estaba provisto con la habilidad de comunicarse y causar algún tipo de posesión en la joven Weasley. Y número dos, que el Horrocrux fue aislado de las experiencias y el conocimiento de Voldemort después de ser separado de su cuerpo.

Una vez que Harry superó su asombro, su curiosidad volvió a emerger y comenzó a hacer preguntas al diario y a conversar con él. ¡Era absolutamente fascinante! El nivel de inteligencia, lenguaje y capacidad para mantener conversaciones era impecable. Era como si hubieran tomado una instantánea a la mente de Tom Ryddle justo en el momento en que creó su primer Horrocrux, cuando era un joven estudiante de Hogwarts, y su conciencia completa fue copiada en un diario. No obstante, este Tom no era en absoluto lo que Harry esperaba.

Harry en realidad sabía bastante sobre la vida anterior de Voldemort, después de haber escuchado tales historias de su compañero. No era mucha, pero el moreno sabía que Tom había sido el perfecto estudiante modelo antes de graduarse y el resto del tiempo fue consumido por sus hazañas más oscuras. Había estado en la cima de su clase, siendo el favorito entre los miembros del personal (con excepción de Dumbledore, quien había mantenido sus sospechas en el joven Ryddle desde el principio), siendo un pilar en la estructura social de Hogwarts durante siete años completos.

Él había esperado encontrarse a un maestro reservado y manipulador (cosa que seguía al alza), pero la fuerte curiosidad y conversación amistosa ciertamente no era lo que Harry había tenido en mente cuando pensó en el joven Tom Ryddle. En el transcurso de una semana, Harry se encontró volviendo al diario con bastante frecuencia cada que tenía oportunidad.

Por supuesto, mantuvo el diario encerrado en su habitación, no queriendo que la mirada inquisitiva de la angustiada chica Weasley descubriera que estaba en su posesión. Sin embargo, por la noche, cuando todos en la casa azul y bronce estaban trabajando con esmero en las tareas y lecturas obligatorias/optativas, Harry tomaba entre sus manos el diario y comenzaba otra conversación con su incorpóreo amigo por correspondencia. Aunque tuvo cuidado de no hacerlo en presencia de Anthony.

A medida que Harry era más cercano a su pequeño círculo de amigos, se sentía más extraño cuanto más les mentía. Harry conocía la necesidad de sus mentiras, y habían sido tan naturales al principio, pero cuanto más estaba expuesto a la naturaleza exclusivamente confiada de sus amigos, más pesada se sentía cada mentira en su lengua. Sin embargo, no importa cuánto anhelara apoyarse en esa lealtad y revelar cada uno de sus secretos -sabiendo que los haría más cercanos, y su vínculo más fuerte-, pero sabía que era demasiado pronto. Sus nebulosos planes apenas estaban comenzando a solidificarse en pensamientos completos, y actuar ahora solo haría que todo se derrumbara. «Ellos no lo entenderían, ellos no saben lo que yo sé.» Harry pensaba determinado, aunque sabía que una pequeña parte de él estaba asustada de que su amistad no soportara la verdad.

Una noche, tres semanas después de descubrir las habilidades únicas del diario, Harry cometió un desliz y Anthony lo sorprendió escribiendo en él cuando regresó a la habitación en busca de Harry para que lo ayudara con algo en su trabajo del curso. Había mirado el diario con curiosidad, pero solo un poco, y dijo que no había sabido que Harry tenía un diario. El moreno había tratado de sacar sutilmente el diario de su vista y pasar a un tema seguramente desviaría la atención. Le dijo que había tenido éxito en la transformación animagus (a pesar de que lo había hecho meses atrás) y, como por arte de magia, Anthony se olvidó por completo del diario. Al menos, Harry esperaba que ese fuera el caso.

Cuando Draco se enteró a la mañana siguiente, se había mostrado increíblemente presumido por la forma reptil de Harry, dándole un buen empujón y diciendo que sabía que Harry era secretamente -y muy en el fondo- era un Slytherin, con orgullosos ojos grises brillantes y fijos en él. Cuando Harry se transformó para ellos en privado, se habían maravillado con las escamas negras iridiscentes que brillaban cual arco iris de diferentes colores con cualquier luz.

Anthony había estado más interesado en ciertas propiedades de su forma y le preguntó a Harry si le permitirían una muestra de veneno en algún momento para usar o estudiar -cosa que a Harry no le había importado. Draco, por otro lado, estuvo a la altura de su herencia más oscura y constantemente le preguntaba sobre la letalidad de la forma de Harry: qué tan potente era su veneno, qué tan rápido era, qué tan fuertes eran su agarre para la constricción y cuánto más grande se volvería. Harry pensó que el interés de su amigo era bastante divertido.

A veces, Harry sentía que mentir para ocultar el Horrocrux era un desperdicio. Específicamente, se sentía así cada vez que sorprendía a Tom tratando de escapar de sus defensas y manipularlo como le había hecho a Ginny. Ya sea por el fresco roce de la magia que le hormigueaba por el brazo y serpenteaba alrededor de sus hombros, o por palabras suaves y hábilmente encubiertas de encanto y engaño, Harry siempre lo captaba y reprendía a Tom por su comportamiento.

Era como regañar a un niño. Un niño más manipulador y astuto que la mayoría de los políticos. En todo caso, las reprimendas por sus tácticas solo parecían alentar a Tom a esforzarse más. Pronto se convirtió en una batalla de voluntades esperada e inofensiva. Después de las primeras semanas, Harry dudaba que Tom todavía estuviera realmente tratando de poseerlo y controlarlo, más bien, ahora parecía probar a Harry para ver si podía atrapar a Tom cada vez. Hasta ahora lo ha hecho.

De vez en cuando, después de fallar una vez más en lograr que Harry hiciera algo por él, Tom preguntaba por Ginny, sabiendo que ella había caído fácilmente de sus trucos. Según Tom, Ginny se había enamorado bastante del "famoso Harry Potter" antes de llegar a Hogwarts, y le seguía gustando. La joven le había escrito página tras página sobre Harry a Tom y, por lo tanto, Tom se sorprendió al estar de repente en contacto con el tema de tanta adoración (incluso si Tom todavía no sabía por qué Harry era tan famoso).

El tema siempre hacía que Harry se sintiera incómodo, lo que por supuesto significaba que Tom lo mencionaba con bastante frecuencia, recitando las descripciones infantiles y enfermizas de amor que Ginny le había dado a Tom. Tom no estaba necesariamente mintiendo con lo de Ginny, Harry sabía que mucho de lo que se decía de él era una exageración y prejuicios de Harry desde que Tom realmente hablaba muy poco acerca de lo que Ginny en verdad le escribió a Tom.

El ojiverde no se engañó a sí mismo pensando que Tom realmente se preocupaba por la niña como amiga. El adolescente incorpóreo la había usado para llevar a cabo su propio plan, y le importaría muy poco lo que le sucediera cuando terminara, pero de alguna manera, Harry sintió que Tom la respetaba lo suficiente como para no ser directamente cruel ella.

Harry sabía que las posibilidades de que los recuerdos de Diario-Tom se trasladaran a la fusión del alma principal eran escasas o nulas (ya que no era así como los recuerdos se almacenaban y retenían, los recuerdos del alma principal siempre eran dominantes) así que se sintió cómodo siendo demasiado curioso con Tom y preguntándole sobre su vida.

Al principio, no respondió y desvió muchas de las preguntas sin contratiempos, pero después de un mes, los fragmentos de información comenzaron a entretejerse en sus largas conversaciones. Con el tiempo, más y más detalles pequeños sobre la vida temprana de Voldemort se encajaron en su lugar y llegó a entender a Voldemort un poco mejor que antes.

Tom siempre trataba de extraer información de Harry también, pero Harry estaba mucho menos dispuesto a dejar pasar nada. Incluso con las minúsculas posibilidades de que la información llegara alguna vez al actual señor oscuro, Harry no podía arriesgarse, así que solo le contó a Tom sobre detalles vagos; cosas como ser buscador del equipo de quidditch de Ravenclaw y ser amigo del heredero de la línea Malfoy y el Goldstein más joven. Harry hablaba sobre la escuela, la gente y los profesores, pero no de sus datos más personales.

Cuando finalmente llegaron las vacaciones de invierno y Harry llevó el diario a casa con él a Grimmauld Place, rara vez lo sacaba de su baúl mientras disfrutaba de las vacaciones con su padrino y Remus. Aunque sus conversaciones con Tom fueron entretenidas, todavía era solo un Horrocrux, una fracción del hombre que Harry está tratando de revivir, una parte que está atascada con los recuerdos de un mago de dieciséis años y con fragmentos de información que obtuvo de Ginny para escapar.

Además de eso, Harry definitivamente no confiaba en los motivos ocultos del diario. Cualquier cosa que Tom hubiera planeado, implicaba poseer un primer año y hacerles escribir mensajes ominosos con sangre animal en las paredes de los pasillos. Sea lo que sea, no puede ser bueno, especialmente después de escuchar de su eterno compañero sobre la Cámara de los Secretos y el Basilisco que hay dentro. Poco tiempo después de que Harry había hablando con él, había llegado a la suposición de que los "enemigos del heredero" del mensaje en la pared tenían algo que ver con los nacidos muggles, y abrir la cámara podría tener algo que ver con la bestia que había dentro.

De cualquier manera, Harry iba a tratar de mantener su exposición al diario al mínimo. Incluso si encontraba el diario extrañamente fascinante.

Cuando Harry regresó de sus mini vacaciones -sintiéndose revitalizado por pasar un tiempo de calidad con Sirius y Remus-, las cosas se reanudaron con normalidad. Draco siguió hablando sobre los regalos que recibió, Anthony habló casi tanto como el rubio Malfoy sobre su viaje durante las vacaciones para ver a su amado y excéntrico tío abuelo, y Hermione mostró la gran pila de libros que recibió para Navidad. Michael Corner se burló de ellos y se jactó de sus caros regalos y de un largo viaje a alguna isla tropical, aunque Draco siempre estaba feliz de eclipsarlo frente a la mesa de Ravenclaw.

Lo único que pareció cambiar desde el trimestre anterior fue la pequeña Ginny Weasley. Harry no esperaba mucho cuando la miró durante el desayuno, pero se sorprendió al descubrir que el de primer año lo estaba mirando directamente con ojos confusos y cautelosos y una luz decidida brillando en sus profundidades. Mantuvo su expresión neutral mientras apartaba la mirada casualmente, pero por dentro, algo había caído como una piedra en su estómago.

«Ella lo sabía» Harry no estaba seguro de cómo, pero estaba seguro de que lo sabía. En el transcurso del mes siguiente, Harry se tambaleó precariamente al borde de la neutralidad enmascarada y la paranoia. Comenzó a llevar el diario con él en todo momento, pasando periódicamente sus dedos sobre el contorno del mismo dentro de su bolso para asegurarse de que estuviera allí. Mientras el primer mes del año nuevo se marchitaba y escurría para el segundo, Harry finalmente había comenzado a relajarse cuando un día, de la nada, el diario desapareció.

Harry había regresado a los dormitorios, sin pensar en el diario secreto en su bolso hasta que estuvo en la privacidad de sus propias cortinas y pudo sacar el libro para escribir una vez más en él. Durante los primeros momentos de escarbar en su bolso, Harry no sintió nada más que calma. Luego, lo invadió la frustración. Luego entró en pánico cuando se hizo evidente que el diario ya no estaba en la bolsa.

A la mañana siguiente, se podía ver a Ginny una vez más con el diario superficial escondido cerca de su pecho. Harry no estaba seguro de cómo le había quitado el diario sin notarlo, pero sospechaba que Tom estaba involucrado. El Horrocrux debió haberse dado cuenta de que el tiempo se estaba agotando a medida que se acercaba el fin de año, porque la espiral descendente por la que pasó Ginny parecía ser mucho más rápida esta vez.

Era como ver desde lejos cómo una droga se apoderaba de la mente y el cuerpo de una persona.

Casi de inmediato, Ginny se encerró en sí misma, se apartó de todo y de todos a su alrededor. Pronto aparecieron bajo sus ojos manchas grises y púrpuras a la par que una palidez enfermiza se apoderó de su piel ya clara. Sus ojos vidriosos y vacíos estaban constantemente fijos en el suelo mientras recorría los pasillos.

Después de una semana, la gente comenzó a notarle, y le dieron a la joven Weasley un amplio espacio. Unos días después de eso, los feroces gemelos bromistas finalmente se dieron cuenta de que algo no estaba bien y comenzaron a sentarse a ambos lados de ella durante las comidas, y trataron de convencerla para que conversara siempre que podían. No es que ella se diera cuenta de que estaban allí.

No fue hasta que apareció el primer estudiante petrificado que Harry se dio cuenta de lo que Tom podría estar tratando de hacer. Harry sabía que la mirada de un basilisco era absolutamente letal, pero el contacto visual indirecto puede tener algún otro efecto. Harry no sabía el propósito para el que servía, pero cuantos más estudiantes aparecían rígidos como una tabla pero aún con vida, se hizo más obvio que Tom estaba detrás y que los ataques conducían a algo.

Trató de robarle el diario a Ginny una vez, deslizándose en los dormitorios de las chicas en la torre de Gryffindor en su forma animaga, pero al ver cómo dormía Ginny acurrucada protectoramente alrededor del diario, sintiendo la magia de los Horrocruxes entrando en ella… Harry sabía que no podría quitárselo de encima sin despertarla sin causar un probable ataque frenético y desesperado.

Además, con la naturaleza de la magia que conecta el diario con Ginny esta vez, las posibilidades de que sea peligroso y posiblemente dañino para ella tratar de retirarle a la fuerza el diario eran bastante altas.

Harry se había acostumbrado a tener el control, a tener todas las respuestas y a ser la fuerza invisible detrás de todos los jugadores en el tablero. Aunque, en este punto, Harry se sintió completamente indefenso mientras veía a una chica marchitarse por razones que no conocía. Eran momentos como estos los que hacían que Harry se sintiera más arrepentido por adoptar su postura encubierta, por ser la única persona viva que sabía lo que realmente estaba pasando y los deberes que tenía que cumplir.

Porque estar solo significaba que todos los demás estaban a salvo y él podía moverse sin ser detectado, pero también significaba que no podía pedir ayuda o consejo.

El único en el que pudo fue Muerte, y Muerte estaba… bien.

Así que Harry no hizo ningún movimiento. Estaba en un punto muerto con sus pensamientos cautelosos y sus frustraciones crecientes. Sin embargo, en lugar de sentarse a esperar a que sucediera algo, Harry siguió de cerca a Ginny mientras también profundizaba en su investigación, tratando de averiguar dónde estaba la Cámara de los Secretos y, por consiguiente, el basilisco.

El segundo año de Harry comenzó a llegar a su fin cuando el invierno se disolvió en primavera. A medida que el número de estudiantes petrificados aumentó constantemente durante el segundo período, una vez más, el trío de Gryffindors tomó el mando y lanzó acusaciones descabelladas que de alguna manera se encontraban en situaciones ridículas y peligrosas, y los convertía a todos en receptores frecuentes de castigos.

A pesar de que el supuesto líder del círculo del pequeño grupo era el hermano mayor de Ginny, Ronald Weasley, el niño no le había prestado ni una pizca de atención a su hermana pequeña, ni siquiera después que los gemelos comenzaron a sentarse con ella. La clave de todo este lío estaba en las manos de su hermana menor, que siempre se sentaba a unos pocos asientos de él en cada comida. A veces, el joven Gryffindor de cabello fuego le parecía casi compasivamente denso a Harry.

No lo malinterpreten, ¡ellos eran determinados! Pero al contar con aspectos clave de la información, los tres afortunadamente fallaron el objetivo por un tiro largo. Desafortunadamente, incluso si Harry tenía casi todo el misterio resuelto, eso no negaba el hecho de que Harry no podía hacer nada al respecto. Todo lo que podía hacer era esperar a que sucediera algo y, con suerte, actuar en consecuencia lo suficientemente rápido antes de que se produjera un daño irreparable.

Y esperar es lo que hizo. Y esperó hasta la última semana de clases. La ansiedad de Harry no se había disipado, pero se había atenuado un poco con el tiempo. La afilada hoja de la anticipación se había alejado de su garganta y podía volver a respirar.

Caminaba a solas por el mismo pasillo que la joven Ginny había manchado de sangre cuando vio un espantoso destello rojo en la pared cual joyas pintadas a la luz de las antorchas. Por un momento, Harry pensó que podría haberse equivocado al ver cosas que no estaban allí, quizás porque estaba pensando en ellas, pero cuando los remaches carmesíes que se secaban rápidamente no se disiparon, se movió.

Harry corrió hacia adelante hasta que se paró frente a la pared, asimilando las letras goteantes mientras el olor a sangre llenaba el pasillo con su perfume metálico y oxidado.

"SU ESQUELETO YACERÁ EN LA CÁMARA PARA SIEMPRE."