Ni la historia de Meteor Garden ni los personajes de Harry Potter me pertenecen, yo solo hago esto como parte de un Hobbie.

Gracias a todos los que se han tomado el tiempo de leer este fic y dejar comentarios, así como los que siguen la historia y la tienen en sus fav.


Recomendación musical para este capítulo:

1. Love U - Howl


Capítulo 18. A escondidas

Theodore se iba a volver loco con los comentarios de Draco, Blaise y Oliver que le exigían a cada rato que les contara en qué había quedado su relación con Luna, él se había cansado de explicarles que habían conversado las cosas, que ahora ya no estaban peleados, pero que no habían llegado a ningún arreglo que permitiera que su relación se retomara y todo por culpa de Luna y su intención de obligarlo a mentir a sus mejores amigos. Y para complicar más todo, a su padre se le había ocurrido la brillante idea de mandar a sus guardaespaldas a espiar todo lo que hacía, así que ahora no solo se escondía de sus amigos para ver a Luna sino también de sus propios empleados.

Las cosas habían pintado mejor cuando después de un intento de robo que había sufrido Luna en su apartamento, a él se le había ocurrido una idea genial.

Luna acababa de salir de su turno en la cafetería, estaba cansada y ya era muy tarde, lo único que tenía en mente era dormir. Al llegar a su apartamento notó que la casa de al lado tenía las luces prendidas y si ella no se equivocaba esa casa estaba desocupada, no le dio mucha importancia hasta que vio las llaves pegadas a la puerta, la persona que había cometido ese error era muy descuidada, sobre todo teniendo en cuenta la inseguridad de la que estaban siendo víctimas en los últimos meses. Dispuesta a entregar las llaves a quien sea que fuera su dueño, tocó varias veces la puerta, pero nadie salía, cuando ya estaba dispuesta a rendirse un chico alto y con una gorra que no dejaba ver su cara salió de la casa.

- Disculpe señor, dejó las llaves pegadas en la puerta – Le dijo Luna tendiéndole el juego de llaves. El hombre frente a ella se quitó la gorra y reveló su identidad – Theo – Susurró Luna sorprendida - ¿Qué haces allí?

- Arrendé el apartamento de al lado – Dijo orgulloso de su proceder – De esa manera podemos vernos sin que nos sigan mis guardaespaldas y puedo cuidarte de los peligros de la noche. – Luna estaba maravillada y conmovida en partes iguales, por un lado, le agradaba la idea de que el chico se preocupara por ella y por otra parte le asustaba el que los descubrieran.

- Estás loco – Pronunció antes de sonreír – Voy a descansar, que tengas buenas noches – Theodore se despidió y al igual que ella se fue a dormir, le esperaba una larga noche.

Theodore llevaba una semana en aquel apartamento estrecho y que olía a humedad, nunca en su vida había estado bajo esas condiciones, pero por ella estaba dispuesto a todo, ya eran varios días en los que se escabullía de su casa a la 1 de la mañana y regresaba a las 5 am para evitar que los guardaespaldas notaran que él se había escapado de casa; y esas maniobras ya empezaban a pasarle factura, cada día se sentía más agotado y con menos energías.

Esa noche en particular le estaba costando conciliar el sueño, miró su reloj que marcaba las 3 de la mañana, si seguía así no tardaría en enfermarse lo que generaría las sospechas de su padre. Theodore salió a la calle y se sentó en la banca frente a la casa de Luna, preguntándose cómo era posible que la chica durmiera plácidamente mientras él no podía hacerlo.

- ¿Qué haces aquí? – Preguntó Luna saliendo de su casa y extrañada de verlo sentado allí.

- No podía dormir – Admitió el castaño – Hay mucho ruido y yo soy algo quisquilloso.

- Theodore, no deberías obligarte a hacer esto. Tú no estás acostumbrado a este ambiente, ni a estas casas llenas de humedad y bichos raros. – Le regañó Luna cruzándose de brazos enojada.

- Es la única manera que tengo de protegerte y de vernos – Luna se conmovió, cómo era que con cada cosa que él decía ella se enamoraba más y más, ¿Acaso eso era posible?

- Tengo miedo – Susurró Luna temerosa de que todo aquello terminara mal. Theo la abrazó para tranquilizarla.

- No te preocupes, todo estará bien. Ve a descansar – Luna se despidió de él y se iba a dormir, entonces una idea se instaló en su cabeza que le impidió irse.

- Theo – él la miro dándole su atención – No puedes dormir ¿Cierto? – Theodore asintió dándole la razón – Y si… dormimos juntos – Exclamó atropelladamente

- ¡¿Qué?! – Gritó Theo boquiabierto, Luna no le dio tiempo de pensar y antes de que dijera algo más lo condujo a su apartamento. - ¿Estás segura de esto? – Le dijo Theodore mirándola con diversión meterse bajo las sabanas.

- Solo estaré hasta que logres dormir, ¡Acuéstate ya o me voy a arrepentir! – Lo regañó, el chico obedeció de inmediato acostándose a su lado – ¿Recuerdas cuando tu mamá dormía a tu lado? – Theo le susurró que sí – Bueno, imagina que duermes nuevamente así.

- Mi mamá dormía así conmigo – Le dijo Theodore atrayéndola hacia él hasta que chocó con su pecho.

- ¿Quieres que te cante?

- Por favor, no – Suplicó Theodore sonriendo – No quiero que se levanten todos los vecinos – Luna lo golpeó fuerte en el pecho.

- ¡Oye! – Dijo la rubia ofendida – Apuesto lo que quieras a que canto mejor que tú – Theo alzó las cejas mirándola retarlo.

- No creo que quieras apostar, te lo advierto, vas a perder – Luna besó suavemente la barbilla del chico antes de contestar.

- No creo que pierda en esto – Theodore la tomó en los brazos haciendo que la chica quedara debajo de él. - ¿Qué haces? – Susurró Luna nerviosa.

- Sé tocar la guitarra y cantar desde los 4 años – Le confesó besándole dulcemente la nariz - ¿Sigues queriendo apostar? – Luna negó con la cabeza y sonrió mientras le acariciaba la mejilla, gesto al que él respondió con un beso.

Blaise y Draco estaban seguros que su perfecto plan funcionaría y que después de aquello Luna y Theo se reconciliarían de una vez por todas, por eso, habían acudido a Hermione para que los ayudara. La castaña había aceptado gustosa, llamando a Luna para decirle que estaba en casa de Draco y que necesitaba que fuera por ella. Cuando la rubia llegó Blaise la esperaba y la condujo a la habitación, donde previamente habían encerrado a Theodore completamente amordazado.

- Hermione ¿estás aquí? – Preguntó Luna en medio de la habitación oscura, un sonido provenía de una figura atada a una silla, temerosa de que Draco se hubiera atrevido a amarrar a su amiga, Luna se acercó para encontrarse con la sorpresa que se trataba de Theodore. - ¿Qué significa esto, Theo? – El chico suspiró cuando Luna le quito la mordaza de la boca y desató sus manos y pies.

- Creo que es una trampa de Blaise, Draco y Hermione intentando juntarnos – Luna sonrió por las ocurrencias de sus amigos, esos tontos habían sido capaces de atar a Theo y engañarla a ella solo para dejarlos solos y encerrados. Al darse cuenta de lo último tembló de miedo, estaba sola en una habitación con Theodore y después de lo que había pasado la noche anterior ella no estaba segura de querer detener al chico.

- Y ahora ¿Qué haremos? – Dijo la rubia sentándose en la cama con los brazos cruzados. Theodore la miró de forma sugestiva mientras se sonreía. - ¡Ni lo pienses! – Lo previno amenazándolo con golpearlo con una almohada.

- Prometo controlarme – Respondió el chico acercándose peligrosamente – Solo un beso ¿Sí? – Luna rompió en risas al verlo hacer pucheros tan tiernos que lograron hacerla aceptar.

- Uno solo – Terminó Luna por ceder, permitiendo que el chico tomara el control y la besara. El beso empezó a tornarse más apasionado y no precisamente por él, había sido ella la de la iniciativa, de repente él cortó el beso y la miro preocupado, unos ruidos se escuchaban afuera de la habitación. - ¿Crees que sean los chicos? – Theodore negó con la cabeza tapándole la boca y llevándola hasta el baño.

- Son mis guardaespaldas – Susurró Theo – tienes que salir de aquí – La única salida era una ventana en el baño. Luna no lo dudó ni un segundo y después de despedirse de Theo con un beso, salió por la ventana perdiendo en el proceso su zapato.

- Joven Nott – Dijeron los guardaespaldas del otro lado de la puerta, Theo les abrió con mala cara.

- ¿Qué quieren? – Ellos lo miraron extrañados y después de revisar a fondo la habitación lo obligaron a volver a su casa.

Hermione reía abiertamente sin poderse controlar a pesar de las protestas de Luna contra su total falta de tacto para con ella. La castaña en realidad deseaba sentir empatía por su mejor amiga y dejar de burlarse de sus desgracias, pero en aquel momento le era imposible realizar esa hazaña.

- Lo lamento Lu – Se disculpó intentando abrazarla, Luna no le permitió tocarla amenazándola con unas pinzas – Es que me causó mucha gracia que tuvieras que lanzarte por la ventana del tercer piso.

- ¡Todo por culpa de ustedes! – Le recriminó Luna - ¿Quién los nombró cupidos? – Hermione rompió a reír de nuevo

- Por lo menos dime que se reconciliaron – Luna miró de muy mala manera a Hermione y le arrojó el delantal a la cara. – No necesito que me respondas, eso lo dice todo – Susurró al verla irse enojada, ya la rubia había terminado su turno. - ¡Lu! – Le gritó Hermione alcanzándola – Lo olvidaba, hoy es la fiesta internacional del café en la casa de Draco, estamos invitadas. Las chicas debemos vestirnos con un traje típico que el anfitrión nos dará y los chicos deben ir de gala ¿Irás? – Luna suspiró con desgano y asintió sin tener otra alternativa.

- Por cierto, ¿Cómo vas con Draco? – Hermione se sonrojó

- He tenido algunos avances, hemos salido un par de veces, pero aún no me atrevo a decirle lo que siento, creo que lo haré pronto – Luna le sonrió a su mejor amiga, ojalá ella fuera más como ella y pudiera decirle sin tapujos a Theodore lo mucho que lo amaba. Y ahora que pensaba en él la rubia recordó que debía llamarlo y pedirle su zapato, ayer no habían podido volverse a ver. Luna soltó todo el aire que estaba conteniendo y se preguntó ¿Por qué todo lo que se refería al castaño la ponía tan nerviosa?, respiró profundo nuevamente y empezó a contar hasta diez mientras se estiraba frente al vidrio de la cafetería.

- Hola – Dijo Luna cuando Theodore contestó su llamada

- Hola – Contestó el muchacho

- Yo… te quería decir… que – Luna tartamudeaba al hablar y Theodore estaba a punto de reírse al escucharla en aquel estado.

- Dilo – Le comentó divertido

- ¿Tienes mi zapato? – Le preguntó de forma atropellada golpeándose la cabeza con la mano. Theo contestó afirmativamente y Luna se apresuró a decirle – Bueno – Estuvo a punto de colgar, pero el castaño le gritó para evitar que finalizara la llamada.

- ¡Oye! – Exclamó - ¿No me dijiste cómo te voy a entregar el zapato? – Luna maldijo por lo bajo su estado de tontería, ese chico hacía que ella se comportara de forma errada.

- Eso… bueno yo creo que – Luna no pudo continuar hablando al verlo acercarse con una sonrisa en sus labios mientras sostenía su celular en una mano y una bolsa con su zapato en la otra. Se veía diferente a como ella estaba acostumbrada a verlo, él solía usar ropa casual, pero siempre elegante, en cambio hoy estaba con un jean entubado que le quedaba demasiado genial, camisa blanca y una sencilla sudadera.

- Hola – le dijo Theo sonriéndole

- ¡Estás loco! – gritó Luna aterrada - ¿Qué haces aquí? – el chico le extendió la mano con la bolsa.

- Vine a traerte tu zapato y me moría de las ganas de verte – Le confesó

- ¿Y tus guardaespaldas? – Theodore dio una vuelta mostrando su atuendo

- Salí disfrazado – Luna soltó una carcajada, tanto como disfrazado no estaba, ahora llamaba más la atención con su aspecto tan fresco y juvenil. - ¿Quieres dar un paseo por el parque? – La rubia asintió, sí que quería dar un paseo con su novio.

Después de dar un pequeño paseo, Luna propuso sentarse a descansar algunos minutos, petición a la que Theo accedió.

- ¿Qué tienes? – Le preguntó el castaño al verla tan alterada y mirando en todas las direcciones.

- Me preocupan un poco tus guardaespaldas ¿Estás seguro que no vendrán? – Él negó con la cabeza y pasó un brazo sobre los hombros de ella.

- Ellos creen que sigo en mi habitación – le confesó Theo para tranquilizarla. Durante un tiempo se instaló un silencio sepulcral que ella no se atrevía a romper, a pesar de la seguridad de él de que no los encontrarían después de la última vez en la que había tenido que salir por la ventana ya Luna no confiaba en nada. Theodore la quedo mirando fijamente lo que ocasionó que ella se sintiera algo incomoda.

- ¿Qué? – le preguntó Luna mirándolo con nerviosismo - ¿Tienes algo que decirme? – Theodore no bajó su mirada y tomando la mano de ella entre la suya le susurró.

- Te amo – Luna se quedó paralizada al escucharlo, sabía del inmenso amor que él sentía por ella, pero no se esperaba esa confesión en ese momento. Ella no podía responderla y no porque no sintiera lo mismo, sino porque le daba terror confesar sus sentimientos.

- ¿Por qué me dices eso de repente? – Preguntó Luna muy nerviosa

- ¿Y tú? Quiero saber lo que sientes – La rubia abrió la boca varias veces sin emitir sonido alguno.

- Ya te dije que quiero estar contigo – Contestó evasiva

- Eso no basta – Se quejó el castaño mirándola con los ojos entrecerrados

- ¿Cómo que no basta?

- Quiero que quede claro. No quiero respuestas ambiguas – Explicó él seriamente.

- A mí no me parece nada ambiguo, yo te dije ya que quería estar contigo – Se defendió la rubia cruzándose de brazos.

- Nunca me dijiste que me amas – Le recordó Theodore sin dejar de fruncir el ceño. – La verdad me siento muy inseguro – Afirmó cabizbajo – No sé si en algún momento simplemente te alejarás de nuevo. He esperado mucho tiempo y parece que no tienes pensado decirlo – Luna se sentía cada vez peor al escuchar la frustración de Theodore, ¿Por qué le costaba tanto expresar sus sentimientos?

- ¿Vas a ir a la fiesta del café de Draco? – Para Theo no pasó desapercibido el cambio de tema, él simplemente dijo que sí y no quiso insistir. – Debo ir a cambiarme, nos vemos allá – se despidió apresurada.

Hermione miraba impresionada todo a su alrededor, Blaise en realidad era un excelente organizador de eventos, el evento había quedado majestuoso con cada elemento que él había agregado.

- Granger, ven conmigo – Le dijo Draco llevándola hasta el estudio de su apartamento. - ¿A qué hora piensa llegar Luna? – Hermione se encogió de hombros, no tenía idea de dónde estaba su mejor amiga o a qué hora pensaba llegar a la fiesta. – No puede ser tan tonta de dejarnos plantados, ya Padma, Weasley, Blaise, Oliver, Daphne y Theodore están aquí y ella nada que aparece – La castaña miró a Draco conteniendo la risa al verlo en ese papel de anfitrión molesto.

- ¿Quieres que la llame? – Él se negó y sacó su celular enviándole un mensaje a Luna.

- Ve cambiándote tú, cuando necesites ayuda con la falda me llamas – Hermione miró la ropa que el chico le entregaba, se trataba de una camisa blanca que dejaba los hombros descubiertos y caía en arandelas sobre el pecho y la espalda, acompañada de una falda volada que iba a la cintura y llegaba más debajo de la rodilla, de color rojo con estampados de flores negras; era un atuendo muy hermoso y todas las mujeres debían ir vestidas así. La castaña se apresuró a cambiarse, quería saber cómo se vería con la ropa que el rubio le había entregado y se sorprendió al mirarse al espejo, la falda a la cintura resaltaba su figura y contrario a lo que creía, no se veía mal por su baja estatura. Luna entró al estudio en medio de los gritos molestos de Draco que le reclamaba por llegar tarde, haciendo caso omiso a esto, ingresó a la habitación donde su amiga ya estaba.

- ¡Wow! – Gritó fascinada al ver a su mejor amiga – Te ves bellísima Hermi – La alabó - ¿Yo también debo ir así? – Hermione asintió sonriendo y empezó a ayudarla a cambiarse. Los resultados de Luna fueron geniales, parecía un ángel vestido de blanco y rojo, Hermione estaba segura que Theo derramaría la baba al verla así de hermosa.

- Te ves demasiado bella – le susurró Hermione aplicándole a la rubia un labial rosa sobre sus labios – Creo que un chico que conozco no podrá dejar de mirarte esta noche. – Luna sonrió ante el comentario de la castaña.

- ¿Hace falta algo? – En ese momento ingresaron al estudio Padma y Daphne en compañía de Draco. Luna ya se había preguntado al llegar el por qué la chica Greengrass estaba en la fiesta, pero no quería pasar por grosera y al ver la actitud amable de la joven optó por no darle importancia, después de todo Daphne no era una mala persona, había asumido su ruptura con Theo con mucha madurez y les había ofrecido su amistad sincera a ambos.

- Deben soltarse el cabello y ondularlo un poco en las puntas – Habló Daphne mirándolas con una sonrisa en sus labios pintados de rojo.

- Mi cabello es ondulado natural – Se burló Hermione enseñándoles su melena castaña ondulante al viento. Draco sonrió mirándola embelesado.

- El mío se ondula en las puntas, solo debo soltarlo – Exclamó Luna soltando la liga que amarraba su largo cabello.

- Muy bien – dijo Draco satisfecho con los resultados al ver a las cuatro hermosas chicas que lo acompañarían en su fiesta anual del café.

La fiesta del café dio inicio con una rueda de prensa en la que las chicas brillaron frente a los periodistas llevándose toda la atención. Draco había explicado con detalle los productos relacionados con el café que esa noche estaba lanzando al mercado, mientras que Blaise había recibido felicitaciones por su excelente gestión en la organización del evento. Liv amenizaba la reunión con una suave melodía en su piano que todos los invitados estaban disfrutando. Las charlas y juegos no podían faltar, por lo que Daphne en compañía de Padma y Ronald jugaban animados sentados frente a la mesa del salón.

- ¡Eso es trampa! – Se quejaba Ron cumpliendo su tercera penitencia consecutiva

- Que te den una paliza no es trampa, Weasley – Exclamó Theodore que había estado pendiente del juego de los chicos.

- ¿Ya dejaste de botar la baba por Lu? – Se burló Ron, pues la reacción del castaño al ver a Luna salir junto al resto de chicas cuando empezó el evento, había sido mirarla como si nadie más existiera en el salón, algo que no pasó desapercibido por ninguno de sus amigos y en cuanto la prensa se marchó y solo quedaron ellos no dudaron en molestarlo.

- ¿Qué me dices de tu reacción cuando viste a Padma? – le susurró Theodore al oído provocando que Ronald abriera los ojos espantado de que alguien más se hubiera dado cuenta. El castaño sonrió al verlo tan asustado y palmeó su espalda para tranquilizarlo. – No te afanes, nadie más lo vio.

Luna estaba segura que esa noche había tomado demasiada champaña, más de la que debería haber bebido y eso se notaba en que estaba perdida en un apartamento que no era excesivamente grande, aun así, ella no lograba encontrar el baño.

- Al final del pasillo, a la izquierda – le dijo Theodore mirándola con diversión al estar un poco tomada y desorientada. Era la primera vez de la noche que podían hablar y que se encontraban a solas, del resto habían estado compartiendo con el resto de los chicos y con los periodistas invitados de Draco.

- Theo – Susurró la rubia sonriendo tontamente, él la atrajo hacia él y le robó un beso en los labios. – Podrían vernos – Theodore negó con la cabeza

- Padma, Weasley y Daphne están jugando uno, Liv y Blaise están jugando videojuegos, en cuanto a Draco y tu amiga Granger llevan unos minutos desaparecidos – Luna se alarmó con lo último.

- ¡Debo buscarla! – Dijo la rubia asustada, Theodore la detuvo y volvió a aprisionarla en sus brazos.

- Te ves muy hermosa – le dijo acariciando su mejilla y colocando delicadamente un cabello detrás de su oreja. – Déjalos tranquilos, después de todo tal vez ellos al igual que nosotros solo estén buscando un momento a solas.

- Pero Hermione no puede estar sola con Draco – Se excusó Luna intentando escaparse de los brazos de su novio.

- ¿Por? – Preguntó el castaño empezando a fastidiarse

- ¡Ay por favor, Theo! – Exclamó Luna algo molesta - ¿Me lo preguntas? – Él negó con la cabeza dándole a entender que no sabía a qué se refería – Sabes que tu amiguito es algo amoroso con todas las chicas, no quiero que Hermi salga lastimada de todo esto.

- Pues eso es algo que tú no puedes evitar, es su decisión – Le increpó Theo liberándola del abrazo – Granger no es tan cobarde como tú.

- ¿Cobarde? – Exclamó Luna boquiabierta, cómo se atrevía a llamarla así

- Sí – Afirmó el castaño seguro de lo que decía – Ni siquiera eres capaz de reconocer lo que sientes.

- Claro que puedo decirlo – Dijo decidida – Theo, yo…

Hermione había acompañado a Draco a buscar unas botellas de vino en su estudio y decidió aprovechar la oportunidad de que estaban solos para decirle todo lo que sentía por él. Malfoy le había empezado a gustar desde hace mucho tiempo y con el tiempo que habían compartido juntos, la castaña sentía que el amor en ella había despertado tan de repente que le asustaba lo mucho que le interesaba el muchacho.

- Draco – Lo llamó tímidamente, el volteó su rostro dándole su atención. – sabes que hemos estado saliendo últimamente…

- Sí – Contestó él algo confuso

- Yo quería decirte algo muy importante – Hermione pausó para ver su expresión, el chico solo la miraba sin mostrar emoción alguna – Me gustas – Admitió sin nada de miedo.

- Tú también me gustas – le confesó el rubio sin una pizca de mentira en sus palabras.

- Yo creo que es algo más grande que solo atracción – Hermione se armó de valor y lo soltó – Puede que te parezca muy apresurado todo esto, pero lo cierto es que no puedo dejar de pensar en ti a ninguna hora del día, me gustaría intentar ser más que amigos. Draco, yo…te amo – Theo giró su rostro enojado en dirección a la persona que había pronunciado las palabras que él deseaba escuchar de su novia, pero que en lugar de eso habían salido de Hermione que al final del pasillo le declaraba su amor a Draco.

- Yo también te amo – Contestó el rubio. Theodore estuvo a punto de soltar una carcajada, pero Luna le tapó la boca precipitadamente.

- Cállate – Lo amenazó la rubia mientras espiaba a la pareja

- Pero no puedo intentar algo contigo Hermione – reconoció sin una pizca de tacto – No soy el hombre que tú quieres en tu vida, lo mejor es que me olvides.

- Draco – Susurró Hermione dolida, no se esperaba esa respuesta y menos después de que el chico reconociera que también la quería. - ¿Y el amor que sentimos?

- Trata de olvidarlo, yo no soy para ti – Le dijo serio. Luna tuvo que ser detenida por Theodore, pues sus intenciones eran las de ir a golpear a Draco por osar rechazar a su amiga. Hermione asintió limpiándose las lágrimas y el rubio se fue dejándola sola. Luna no pudo aguantar más y salió de su escondite para abrazar fuerte a Hermione, que la recibió con los brazos abiertos.

- Lo lamento Hermi – Le dijo sinceramente

- No importa – Contestó Hermione – No me pienso dar por vencida, él me ama y eso es lo importante. – Luna quiso decirle que lo mejor era que desistiera, que saldría lastimada de todo esto, pero Theo se le adelantó.

- Granger – le dijo serio – Lo mejor es que lo dejes así, si bien es cierto que Draco jamás le había dicho a ninguna chica que la amaba, tampoco había rechazado a ninguna. – Luna quiso golpearlo por no darle esperanzas a Hermione, aunque sabía que él decía la verdad.

- Entiendo lo que dices, Theodore – Le contestó Hermione – Pero no me daré por vencida, no sin antes agotar todos los recursos. El corazón sabe lo que quiere, tú lo sabes mejor que nadie – Theo admiró el coraje y la determinación de Hermione, por un momento deseó que Luna fuera así.

- Ojalá todas las personas fueran tan determinadas como tú – Y diciendo eso el muchacho tomó el camino que minutos antes Draco había tomado.

- ¿Qué estás esperando? – La increpó Hermione enojada por la pasividad de su amiga - ¡Ve por él! – Luna no necesitó un incentivo más, había llegado la hora de sincerarse con sus sentimientos.

Theodore tomó su chaqueta y se encaminó a la salida cuando fue abordado por Blaise.

- ¿A dónde vas? – Le preguntó el ojimiel curioso

- A mi casa – Contestó sin ocultar su enojo

- ¡No puedes irte! La fiesta apenas empieza – Theodore amagó con caminar y Blaise lo detuvo por el brazo exasperado - ¿Qué demonios es lo que te pasa? ¿Con quién peleaste, ahora?

- Con nadie Blaise, déjame ir – Dijo Theo enojándose más.

- Peleaste con Luna ¿No es así? – Lo cuestionó Blaise aburrido de la misma situación – No los entiendo a ustedes dos, todo el tiempo tienen que estar peleándose…

- Theodore – Exclamó Luna que acababa de llegar corriendo junto a Hermione. El chico ni siquiera la miró – Te amo – Le confesó delante de todos sus amigos que los miraron asombrados. – Escuchen todos – Se armó de valor la rubia – Theo y yo hemos estado saliendo desde hace un tiempo a escondidas, yo no había querido decirles por miedo a que el Sr Nott se enterara, pero ya no me importa nada, ¿Me escuchaste Theo? – le dijo Luna mostrándole una gran sonrisa – No quiero que le sigamos mintiendo a nuestros amigos. Te amo y quiero estar contigo.

- ¡Qué haces allí parado! – Le gritó Blaise divertido a Theodore al verlo paralizado por la confesión de Luna. El castaño salió de su trance y tomó a Luna entre sus brazos girando con ella por el aire.

- Yo también te amo – Le susurró antes de besarla frente a todos, quienes vitorearon felices.

- Ya era hora que admitieras lo que sentías, Luna – Opinó Draco feliz por su amigo

- Sí, ya era hora – Contestó Luna que no se cambiaba por nadie de la felicidad que sentía.