Capítulo XXI: Venganza
XXX
XX
Tres días habían transcurrido desde que la casa principal del distrito Uchiha volvía a ser ocupada por la menor de sus miembros.
Tres días de paz para algunos.
Tres días de agobio para Katsuro.
La noche había caído hace rato, pero dentro de aquella oscura habitación parecía no existir el tiempo. Un vórtice en el que el azabache se sentía caer más y más en la agonía.
—¿Dónde está? ¿Dónde está?
Sus palabras eran susurros ocultos tras el estruendo que provocaba al tirar pilas enteras de libros al suelo. Estaba desesperado, rebuscando sin pausa por un archivo en especial.
Entonces, la tenue luz de la vela en medio de la habitación flaqueó con la llegada de un intruso. Una figura con el cuerpo oculto tras una capa y una máscara camuflando su rostro.
—¡¿Qué haces aquí?! —Gritó con furia, cansado de sentirse perseguido todo el tiempo— ¡Te dije que me dejes en paz!
—Danzō-sama espera por tu respuesta.
—¡Ya les dejé en claro que no me interesa nada referente a su estúpida organización! —Golpeó una de las estanterías que ocupaba las paredes, tirando aún más libros al suelo sin saber como detener la cólera que ardía en su interior.
Ya estaba harto, agotado de las personas que no hacían más que volverlo loco. Si no lo veían como una amenaza, pensaban en él como un títere. No era ninguna de esas cosas, pero en su afán de romper aquel círculo vicioso terminaba cumpliendo con ambos papeles.
—Dile que no cuente conmigo, prefiero estar muerto antes que a su lado —Respondió bajando considerablemente su tono de voz. No debía alterarse, eso solo empeoraba las cosas.
Volteó su cuerpo para seguir su labor, buscando con desesperación.
—Eso que buscas no está aquí.
La tensión nació, sumergiendo en una densa capa de advertencia el aire del pequeño cuarto.
—Eso no les pertenece, devuélvanlo —Demandó el azabache. Sus manos se volvieron puños que suplicaban desquitarse con el primero que se le cruzase.
—Si lo quieres, Danzō-sama es quien lo tiene —Informó el enmascarado—. Y si no te parece suficiente, hay otra cosa que quizás pueda convencerte. Dijo que seguirá con el plan, ya sea con o sin tu colaboración, pero que si lo dejas a manos de él debes saber que no tendrá piedad con la muchacha.
—Le ponen un solo dedo encima y no dudaré en matarlos a todos ustedes —Amenazó con fiereza, dejando en claro que no permitiría que eso ocurriese.
—Ya sabes donde ir si quieres evitar aquello —Sentenció el intruso antes de irse con velocidad.
Los ojos negros de Katsuro bailaron por unos segundos en los que casi pierde el control. Entonces se encontró con los cuadros de la pared frente a él.
Sus padres... Sus primeros compañeros de equipo... Su equipo actual.
—Su muerte no fue en vano.
Si tan solo hubiese sido secreto por un tiempo más nada de ésto estaría sucediendo. Él podría ser libre y quien amaba no correría peligro.
Él solo quería un poco de amor. Sin embargo, la vida parecía no querer concederle nunca esa oportunidad.
⟨Sasuke⟩
Acomodé el cuerpo sobre mis hombros, distribuyendo el peso muerto para que sea más fácil de trasladar. Uno de sus brazos chocó contra mi pierna por la brusquedad del movimiento, y en la oscuridad de la noche, bajo la penumbra de un par de árboles, el cadáver tomó la apariencia de alguien más al observarlo por unos segundos.
—Suki...
Sacudí la cabeza en un movimiento súbito, volviendo a traer ante mis ojos la verdadera identidad el ninja.
No mezcles casos que no se relacionan.
¿Por qué ahora dudaba de eso?
No planeaba volver a hacer ésto, el seguir trabajando para ese mal nacido me repugnaba, pero debía saber algo más antes de buscar a Uchiha Katsuro.
—Veo que hiciste un buen trabajo hoy, Sasuke.
Miré a mi derecha, percibiendo como su silueta oscura se dejaba ver bajo la sombra de uno de los árboles. Dejé caer el cuerpo al suelo sin permitirme pensar en la forma que sería utilizado más adelante, no era mi prioridad por el momento.
—Terminemos ésto rápido —Ordené con una sutil prepotencia.
—¿Algo te preocupa? —Indagó— ¿O hay cosas de las que empiezas a desconfiar?
Fruncí el seño con enojo ¿Cómo podía llegar a esas conclusiones?
—No venimos aquí para hablar de mí —Recordé zanjando el tema.
Amagó a tomar el cuerpo, planeando irse. Ésta vez no sería así, partiendo cada uno por su lado para reencontrarnos luego de unos días y así recibir la información.
—Alto —Hablé con autoridad—. Ésta vez tienes la respuesta que busco.
—¿Oh? —Su voz sonó sorprendida, pero su expresión de diversión revelaba su falsedad—. Luces muy convencido de ello ¿Qué es lo que quieres saber ésta vez, Sasuke?
—¿Qué planea Uchiha Katsuro? ¿Qué intenciones tiene con Suki?
—Vaya, pareces realmente interesado en el bastardito —Rió tomando una pose despreocupada—. Pero ya sabes cómo es esto, solo una pregunta por trabajo.
Chasqueé la lengua con molestia, esa regla me colmaría la paciencia en cualquier momento.
Saber qué es lo que planea podría orientarme a mí mismo en la forma correcta de accionar ante cualquier problema que nos pudiese causar. Por otro lado, el no saber sus intenciones para con Suki era estresante, dejándome un muy mal sabor de boca con solo imaginar que ella solo sea una pieza más para lograr su plan principal.
—Su plan, dime cuál es —Decidí después de debatir cuál era la mejor opción por unos segundos.
Confiaba en que podía mantener la seguridad de Suki por mis propios medios, al menos durante un buen tiempo.
—Bien —Aceptó, asintiendo con entendimiento—. Ese chico no es lo suficientemente listo como para planear algo en sí, en realidad apesta en eso. Pero sí se puede decir que va tras algo, venganza.
—¿Venganza? Exprésate mejor.
—Pareces creerte poderoso hoy —Se burló, con una risa que fue diluyéndose en solo segundos—. Él busca vengar la muerte de sus padres. Un suceso que lo marcó siendo un niño. Nadie estuvo para él después de su pérdida ni tampoco respondieron sus dudas referentes a sus muertes. Fue un asesinato bastante extraño, a decir verdad.
Traté de recordar algo sobre ello, cualquier cosa que haya escuchado en algún momento de mi vida, pero nada llegó.
Si jamás había oído palabra alguna referente a la muerte de sus padres ¿Es que no era tan importante o en realidad era algo de lo que nadie quería hablar?
Una melodía me sacó de mis pensamientos, similar a una canción de cuna, producida por los acordes graves de su voz. Fruncí el seño extrañado, sin comprender a qué iba eso.
—Te diré un secreto por ser sólo tú —Añadió mientras yo terminaba de asimilar la información—. Tiene un cuarto en su propia casa donde se encuentra todo su desarrollo de la investigación que le llevó años de trabajo. El muy imbécil ocupó toda una habitación ¿Puedes creerlo? Es como si dejase todo su esfuerzo a merced del primer tarado que abra la puerta.
Observé su sonrisa tétrica, consciente de su mensaje oculto en ella. Estaba invitándome a ser el que abra la puerta.
⟨Itachi⟩
Miraba las palmas de mis manos actualmente limpias, pero la sensación del tibio carmesí parecía haberse instalado en mi piel incluso después de haberla higienizado con frenesí por minutos. No era la primera vez que mis manos fueron manchadas, pero esta vez era distinto. Esta vez era mi sangre.
Reaccioné al momento en que llegué a la puerta de casa, viendo por las ventanas las luces encendidas del interior. Había pensado en visitar a Suki en el hospital, pero como se enterase que acababa de llegar de una misión de tres días comenzaría a sermonearme por no cuidar lo suficiente mi salud y que debía descansar.
Mi salud...
Abrí la puerta, pero ni siquiera pude cerrar como corresponde al ingresar cuando unos pasos acelerados comenzaron a resonar por el pasillo.
—¡Itachi nii-chan!
—¿Suki?
Observé con asombro como corría en mi dirección con una sonrisa enorme naciendo en su rostro ¿No estaba en el hospital? Abrió los brazos, como si en cualquier momento tomaría vuelo, y saltó hasta arrojarse sobre mí en un abrazo apretado. Pasé mis brazos tras su espalda, devolviendo el gesto mientras su pequeña anatomía se escondía en mi pecho.
—¡Regresaste! ¡Por fin regresaste! —Se regocijaba frotando sus mejillas contra la tela de mi camiseta negra.
Sonreí recordando cuando de niña solía recibirme con la misma emoción de ahora.
—No sabía que estabas aquí, me alegra mucho que estés de nuevo en casa —Acaricié su cabeza con cuidado mientras despegaba nuestro abrazo.
—Recibí el alta hace unos días —Asintió. Parecía feliz, pero eso pronto cambio para mostrar una mueca de disgusto—. Pero todo está muy raro en casa, mamá está molesta todo el día porque papá se la pasa todo el tiempo yendo a reuniones y Sasuke casi nunca está en casa mientras que a mí no me dejan salir a ningún lado. No veía la hora de que volvieras, nii-chan.
Seguro las reuniones a las que asistía nuestro padre eran debates sobre el Golpe de Estado, necesitaria ponerme al día con ello antes de que sea demasiado tarde. Y el que Sasuke siga desapareciendo tampoco ayudaba, esperaba que no se esté metiendo en problemas.
¿Pero por qué no la dejarían salir a ella?
—Tranquila, ya todo mejorará —Sonreí levemente, aunque no estaba del todo seguro sobre eso.
Ella pareció estar a punto de comentar algo, pero solo silencio salió de sus labios entreabiertos cuando pareció haber encontrado algo que no le gustó en mi rostro. Su seño fruncido lo decía todo.
—¿Hace cuánto que no duermes?
Toqué mis ojeras sabiendo a lo que se refería. Estaban más oscuras y prominentes luego de no dormir adecuadamente en los tres días que duró la misión, solo unas dos o tres horas cada día.
—Hace no mucho —Respondí con simpleza.
—Te ves exhausto —Masculló analizándome con sus ojos entrecerrados y empujando una de sus comisuras hacia un lado. Su mejilla resaltó demasiado tras esa acción.
De la nada, se agachó, y ante mi confusión comenzó a sacarme el calzado.
—¿Qué haces? —Pregunté tratando de ayudarla. Pero al bajar mi mano ella la corrió a un lado rechazando la ayuda.
—Déjame ayudarte, realmente te ves agotado —Pidió alzando la cabeza desde la misma posición para mirar mis ojos—. Vamos, levanta el pie así puedo sacar esta cosa.
Suspiré y obedecí su petición, dejándole hacer lo que quisiese si con eso lograba que su humor no decayera. En cuanto terminó y dejó el par de sandalias ninjas en el lugar correspondiente del recibidor, tomó una de mis manos entre las suyas y me guió sonriente hasta mi cuarto.
—Descansa un poco, voy a preparar el baño para que puedas ducharte antes de dormir —Y no esperó respuesta alguna de mi parte antes de correr a cumplir con lo recién dicho.
Sobé uno de los costados de mi cuello adolorido a la vez que sonreía. Suki parecía estar volviéndose más similar a como lo era antes, mostrándose atenta como si de una madre se tratase. Busqué una muda de ropa limpia y me senté a los pies de la cama dándome unos minutos para descansar las piernas.
Dolor en el pecho, ardor en la garganta. Cubrí mi boca a la vez que volvía a toser, mi torso cayó levemente hacia adelante por la sensación incómoda y desagradable que me bañó en ese momento. Al alejar la palma de mi boca volví a encontrarme con el mismo panorama de la última vez: sangre.
—¡El agua esta lista, nii-chan! —Gritó Suki desde el pasillo.
Cerré mi mano en un puño, dejando pasar esto por el momento, y tomé la ropa antes de encaminarme al baño. Al llegar lo encontré vacío, así que me apresuré a cerrar la puerta para lavar mis manos antes de desvestirme para meterme a la ducha. De esa forma no mancharía mi ropa, ya que sería casi evidente que la sangre es mía debido a que en las misiones utilizaba el uniforme ANBU. Para cuando terminé de lavar mi piel reseca por los tres días de trabajo, me cambié y regresé a mi habitación encontrando a Suki sentada en medio de mi cama jugando con una de las ligas que utilizaba para atarme el cabello.
Y al ver su expresión decaída lo recordé.
—¿Estás bien? —Pregunté sentándome a su lado. Ella me observó y quitó la toalla que aún llevaba en manos para acomodarse frente a mí y secarme el cabello con suavidad.
—Sí, solo me preocupa Sasuke —Confesó hundiéndose de hombros, dando a entender que no había nada que pudiese hacer.
Analicé su expresión de concentración en su labor, pensando si lo que planeaba preguntar era lo correcto. Pero no había nada que perder y sabía que si no recibía una respuesta esta noche no podría dormir con tranquilidad.
—Hay algo que quería preguntarte.
—Claro —Todavía no despegaba sus ojos de mi cabello, procurando secar adecuadamente cada mechón húmedo.
Sujeté sus muñecas para detener su actividad y me observó con confusión mientras alejaba sus manos, las cuales aún sostenían la toalla. Conecté mis ojos a los suyos, esperando encontrar en ellos una sincera respuesta en lo que aún no soltaba sus muñecas.
—¿Sales con Katsuro?
Sus ojos se expandieron con sorpresa, permitiéndome adentrarme aún más en el color onix brillante. Pareció avergonzarse, desviando la mirada hacia cualquier lado que no sean mis ojos, y debido a mi agarre pude sentir como sus manos comenzaban a temblar.
—¿Cómo...? —Su voz temblorosa se fue cuando pareció pensar sobre algo. Sacudió la cabeza, haciendo danzar su cabello suelto de un lado al otro con el movimiento—. Sí, es mi novio.
¿Lo peor? No encontraba algún rastro de que aquello sea falso. Desde que escuché esa confesión de parte de Katsuro tenía la muy leve esperanza de que sea solo una mentira que hizo para molestar a Sasuke.
No lo conocía lo suficiente, pero no necesitaba más para saber que no era alguien con quien me gustaría ver a Suki, a mi pequeña hermana.
—Pero terminaré con él —Sus manos se deslizaron de mi agarre para tomar las mías.
Aún no había podido asimilar su respuesta anterior cuando escuché aquello. Inevitablemente fruncí el seño, sintiendo temor de que él haya podido hacerle algo.
Porque no lo permitiría.
—¿Puedo saber por qué?
Tragué en seco. No quería sacar conjeturas apresuradas antes de cerciorarme que nada malo le haya ocurrido.
Ella bajo los ojos, viendo nuestras manos unidas, tomo aire y su cabeza cayó a un lado con una pequeña sonrisa ocupando sus labios.
—Estoy enamorada de alguien más —La observé sorprendido, esperando cualquier cosa menos eso. El aire me faltó por un momento, pero volvió a hablar sin permitirme estabilizar—. Estoy enamorada de Shisui.
Me alejé un poco sobresaltado, entrecerrando los ojos con desconfianza, incapaz de pensar en nada. Apreté mis párpados y sus manos, negando repetidas veces convenciéndome de que era una broma. No sabía ni como reaccionar ni que pensar. No sabía si estaba bien o si estaba mal. Era la primera vez que me pasaba, haciendo imposible el dejarme ser coherente.
Pero al volver a verla, el brillo en sus ojos lo dijo todo sin la necesidad de palabras.
¿Shisui?
¿En qué momento había dejado de verlo como un hermano para verlo como un...?
Liberé sus manos para frotarme el rostro con frustración. No quería terminar esa línea. Me detuve cuando un nuevo pensamiento invadió mi mente.
¿Shisui estaba enterado de ésto?
—Nii-chan —Llamó la voz de Suki en un tono de voz calmado, agarró mis antebrazos para comenzar a alejarlos de mi cuerpo con sutileza—. Tranquilo, deberías dormir un poco. Otro día seguiremos la conversación si así lo quieres, pero tienes que descansar.
Asentí, algo desorientado de mi entorno. Pocas horas de sueño y cansancio no eran algo que me ayude a digerir la noticia ni me permitían ser racional por completo.
—¿Puedo dormir aquí? —Preguntó con timidez—. Ya me he sentido bastante solitaria con tres días de encierro.
Solté un sonido afirmativo que la hizo brincar en el lugar a la vez que aplaudía varias veces con una sonrisa plasmada en el rostro. Se puso de pie, haciendo lo mismo conmigo, y preparó la cama para ambos.
—¡Eres el mejor! —Chilló emocionada—. Uh, pero no le digas a Sasuke que dije eso.
Reí un poco por su comentario, aún afectado por lo de hace segundos atrás, y ocupé lugar en la cama dejando un brazo sobre la almohada recordando su manía de hacerse una bolita entre mi brazo y mi torso. Ella ocupó el lugar que le había dejado y no tardó en abrazarse las piernas. Estiré mi brazo libre para apagar la luz de la lámpara y cerré los ojos decidido en dormir.
Quizás el que Suki se quede en mi habitación era la mejor opción, con ella estando presente podía convencerme de que quedarme en casa en lugar de salir ahora mismo en busca de respuestas de parte de mi mejor amigo era mejor elección.
XXX
Capítulo de 2853 palabras.
