CAPITULO XVIII
CAMINO HACIA EL FUTURO.
Bien aquí el siguiente capítulo, disculpen la tardanza, con respecto al capitulo anterior, ya modifiqué la parte donde la señora Elroy muere, por lo tanto, seguiré en el próximo capitulo cual fue su destino, decidí cambiarlo ya que después de pensarlo, decidí cambiar esa parte, pido disculpas por la confusión que ocasione por el cambio de la historia.
También abra otro cambio en la actitud de otro de los personajes, eso lo sabrán más adelante.
Disfruten de la lectura.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Había pasado un año desde que Candy había desaparecido y aun no tenían ningún rastro de su paradero, los chicos ya habían escuchado rumores sobre la guerra que se avecinaba.
Que crees que pace Ster, según Albert está considerando ya enviarnos de vuelta a América – decía.
No se hermano, ayer hable con Paty y según sus padres, ya le confirmaron que dentro de dos semanas su abuela estará aquí para recogerla y llevársela a Florida – decía triste ya que esperaba que Paty no se fuera y que le permitieran quedarse con Anne.
Lo ciento hermano, pero ojalá acepten que Paty se quede con Anne, así no se van a separar – decía tratando de animarlo.
Yo también espero lo mismo – decía.
Mientras en el castillo de Granchester, Richard y Terry estaban teniendo una conversación.
Papa sigues sin noticias de Candy – preguntaba
No Terry, ninguna los investigadores creen que ella pudo haber cambiado de nombre, por lo que eso puede ser el motivo por el cual no damos con ella – decía.
Puede ser – decía mirando por la ventana – y ahora que pasara, ahora que los aires de guerra suenan cada vez más fuertes.
Por el momento, eh dispuesto que tus hermanos Beatriz, junior y tu partan a Nueva York junto con los demás chicos Andrew, antes de que sea imposible poder dejar el país – decía.
Pero papa, que pasara contigo – decía preocupado.
Por mi no te preocupes, estaré bien, además sabes que la corona quiere que me quede aquí – decía tratando de reconfortar a su hijo – además tengo que estar al pendiente de las investigaciones con respecto a Candy y desde América me será imposible.
Esta bien padre, eso significa que ya puedo empezar a cumplir mi sueño de ser actor – decía muy animado.
Si ya puedes empezar, a abrirte paso, pero recuerda, qué si me defraudas, te traeré de vuelta a Inglaterra, listo par tomar tu lugar en la corte y para casarte, fui claro – decía mirando a su hijo severamente para que entendiera que no estaba bromeando.
Muy claro padre – decía muy seguro y mirándolo directo a los ojos.
Después de la conversación que Terry tubo con su padre, este decidió salir rumbo al colegio San Pablo, para poder despedirse de la hermana Margaret y decirle a dios a sus recuerdos en ese colegio.
Terry no sabes como voy a extrañarte – decía la hermana Margaret.
Yo también la voy a extrañar, es la única hermana – decía.
Se que es por el bien de ustedes, para que huyan de la guerra, una guerra que no les corresponde – decía.
Lo sé – decía – me permite dar un último paseo por el colegio hermana.
Hazlo, tomate todo el tiempo que necesites – decía.
Lo are y gracias por todo su apoyo – decía mientras la abrazaba.
Ve con dios hijo y recuerda, nunca pierdas la fe, si el destino así lo decide, tú y Candy volverán a encontrarse para estar juntos por siempre y si no, estoy segura de que haya fuera, hay una mujer ideal para ti – decía mientras le daba su bendición.
Gracias hermana, gracias por todo, que dios la bendiga siempre y cuídese mucho – decía despidiéndose de la religiosa y llevando su recuerdo siempre en su corazón, ya que, de todas las religiosas, fue la única que nunca lo juzgo y siempre le mostro un cariño sincero.
Lo are hijo, ahora ve y despídete de este colegio – decía mientras lo veía por ultima vez salir de su oficina – Terry te deseo mucha suerte, en todo lo que te propongas y realices todos tus sueños, orare a dios para que así sea y encuentres pronto a Candy.
Terry solo necesitaba despedirse de dos lugares y uno de ellos era la segunda colina de Pony, al llegar ahí, se quedó parado en la cima de la colina, viendo por última vez ese paisaje, pero sobre todo recordando los momentos que paso ahí en compañía de su pecosa.
Terry mocoso malcriado, cuando entenderás, que mi nombre es Candy White Andrew y no señorita pecas – recuerdo
Fuego clin algo se está quemando – gritaba Candy – Terry porque estas fumando.
Esos eran los recuerdos que mas añoraba, no solo su voz si no su risa, su mirada, su sonrisa, su forma de ver la vida.
Sabes clin, voy a extrañar este colegio qué, aunque al principio no fui feliz aquí, eso cambio cuando conocí a Candy, ella me enseño a ver la vida de otra forma – le decía al animalito – esos recuerdos los llevare siempre en mi memoria y en mi corazón, pero se que la vamos a encontrar, te lo prometo.
Cuando bajo de la colina y volteando para mirar por ultima vez esa colina y el árbol, partió del colegio, con un nudo en la garganta, con lagrimas en los ojos: Candy te juro, que cumpliré mi promesa, me convertiré en actor, en el mejor de todos y hasta que llegue el día en que nos volvamos a ver, espero que estés bien, donde quiera que estés – dijo mientras miraba por ultima ves el edificio del colegio San Pablo, subió al carruaje que ya lo esperaba y partió rumbo al castillo.
Pasaron los días y los hermanos Cornwell, Terrence, Anne y para gran alegría de Ster, Paty y su abuela Martha, subían al barco que los llevaría de vuelta América, Paty había logrado el permiso de sus padres de quedarse en Chicago, siempre y cuando no estuviera bajo el mismo techo que su novio. Todos los chicos miraban con nostalgia el puerto, en el grupo faltaba alguien y ese alguien era Candy, la tristeza se vivía en el aire, se notaba la ausencia de la rubia, solo rogaban a dios que ella volviera pronto y estuviera a salvo y lejos de la guerra.
OoOoOoOoOoOoOoOoOo
Mientras que unos chicos partían de vuelta a casa, en Lituania una rubia ajena a lo que sucedía en Londres, recibía la carta que sus madres le habían enviado, junto con los documentos que acreditaban que ella era una Rockefeller.
Rosse hija, puedo pasar – pedía permiso su padre.
Si papa, pasa – decía.
Te tengo noticias, el señor Anderson, quien es el investigador que contrate, ya entrego tus cartas – decía mientras se sentaba en frente de ella – además, me pidió que te entregara esto, es de tus madres – decía.
De mis madres – decía feliz, mientras abría el sobre y sacaba los documentos que contenía, para después sacar la carta y empezar a leerla.
10 de junio de 1913
Mi querida y dulce Candy.
Mi niña traviesa, no sabes cuan jubilo y alegría nos da a la hermana María y a mi el por fin tener noticias tuyas, cuando nos enteramos de lo que te sucedió en ese colegio, me partió el corazón en mil pedazos, al sentir que como como tus madres, te fallamos.
Creí en verdad, que en ese colegio estarías bien, que te darían una buena educación, una educación que nosotros no podíamos darte, una educación que pocos pueden tener, pero me equivoqué, así como cuando permití que te fueras con esa familia de la cual, estaba segura que nunca serias feliz, de la cual nunca tendrías lo que siempre quise para ti y para todos los niños que viven en este hogar.
Pero ya no hay manera de cambiar el pasado, ya no hay manera de cambiar las cosas a como eran antes, todo lo que te paso no podemos cambiarlo, las cosas pasan por algo, porque todas las situaciones, que como seres humanos vivimos día con día, nos hace más fuertes, más independientes, no hace más humana. Se que lo que ellos te hicieron no tiene perdón, que no tenían derecho, a tratarte de la manera en como lo hicieron, toma esto como una prueba de vida.
Tienes derecho a estar enojada, a estar furiosa, a estar resentida con todos, no soy quien, para juzgarte, pero como madre te pido, que aprendas a perdonar, tu no eres una persona rencorosa, ni mucho menos vengativa, se que lo que te hicieron, te convirtió en eso y no debe ser así, para que puedas sanar, para que puedas recuperarte, tienes que perdonar, pero lo tienes que hacer con el corazón en la mano. Eso te dará la libertad, te dará fuerza para mirar hacia adelante y forjarte un buen futuro, para forjarte una mejor vida, una mejor mujer de lo que ya eres.
Nos duele en el alma el que no quieras volver, te entendemos, pero te pido que consideres tu decisión, no sé cómo vayas a tomar esta noticia que voy a darte.
En primera quiero que sepas que los documentos que contiene esta carta son verídicos y no son una farsa, la hermana Margaret la actual rectora del colegio San Pablo, fue la encargada de recoger tus cosas de la cual fue tu habitación, cuando tuvo en sus manos la muñeca con la que fuiste encontrada, descubro en su interior un dije y un anillo.
El dije perteneció a tu madre, ella lo guardo ahí, por si algo te llegaba a pasar, dentro de la muñeca encontrarían el dije que, dentro de él, contenía una foto donde tu apareces de bebe, junto con tus padres y un anillo, que solo los primogénitos de la familia tenían. Resulto que después de investigar y de cerciorarse, de que ambos objetos eran verdaderos, se descubrió que tú eras Candace Marie Rockefeller Britter, hija de Eduard Rockefeller y su esposa Marie Antonella Britter.
Así es mi niña eres sobrina de Oliver Britter padre de Anne, si te preguntas que fueron de tus padres, ellos murieron en un accidente, después de tu nacimiento, ellos junto contigo, iban rumbo a Nueva York, cuando lamentablemente, sufrieron el accidente, ambos murieron al instante, de ti no pudieron dar contigo y se te dio por muerta. La familia de tu padre nunca creyó que estuvieras viva, ya que no tenían pruebas de tu existencia. Tu tío nunca perdió la fe de encontrarte y ahora que ya sabe que eres su sobrina, te está buscando.
Eso es todo lo que se, por favor hija se que esto es un shock para ti, pero espero que con esta información que te mande, consideres volver a casa, si decides no volver por el momento, respetamos tu decisión, aunque esto nos parta el corazón.
La hermana María y yo, te damos nuestra palabra de que no daremos fe de tu paradero, pero esperamos de corazón decidas volver y ten por seguro de que te recibiremos con los brazos abiertos y una rica tarta de manzana, para ti sola.
Hasta pronto mi niña, que dios te bendiga hoy y siempre, a ti y a tu padre, desde aquí y hasta donde estas les envío mis bendiciones a ambos.
Con todo nuestro cariño y amor.
Tus queridas madres
Señorita Pony y hermana María.
Rosse tenía sentimientos encontrados, que hacer sus madres le habían asegurado, que efectivamente, ella era una Rockefeller, ellas nunca le mentirían con algo así, confiaba ciegamente en ellas, estaba en una disyuntiva.
Rosse había recibido de sus madres, la respuesta a su pregunta acerca de si era o no una Rockefeller, ahora sabia que tenia mas familia, que el señor Oliver Britter era su tío, su verdadero tío, que ara ahora, regresará o se quedará en Lituania y cumplirá su promesa de acabar con la existencia de esos famosos asilos.
Continuara….
Bien un capitulo más, perdonen la tardanza y lo corto del capítulo, pero ya quería dar por terminado el asunto de las cartas. Bueno ya van camino a América y ahora si cada uno cumplirá su sueño, sobre todo nuestro rebelde. Perdonen por no poder contestar a sus cometarios, pero si los leo cada uno de ellos.
En el siguiente capitulo ya veremos acerca de como Rosse lograra liberar chicas de esos asilos, así como de instituciones que se dedican a ese tipo de actos.
Hasta el próximo sábado.
Que tengan bonito inicio de semana.
