Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir y sus personajes son propiedad de Thomas Astruc y Zag Entertainment.
Palabras: 533.
18.- Regalos
Las visitas de Ladybug se habían ido espaciando en el tiempo al mismo ritmo en que él había empezado a salir y relacionarse con sus amigos de nuevos.
Adrien había estado pensando mucho en lo que esas visitas habían supuesto para él más allá de sentirse apreciado por alguien. Ladybug le había mantenido a flote y le había empujado a volver a su vida. No había dudado de él, aunque habría sido lo más lógico siendo su padre Hawk Moth. Ladybug había sido todo un regalo para su vida desde que todo se hundió.
Era domingo el día de la semana en que Ladybug pasaba a hacerle una visita al acabar su ronda para comprobar cómo estaba. Adrien esperó sentado en el sofá cada vez con más dudas enredadas en su pecho. Esperaba que no se lo tomase a mal y que le gustase lo que tenía para ella.
Plagg se escondió al detectar un leve movimiento en el exterior, Adrien se levantó para abrirle apenas su puño tocó el vidrio.
—Hola Adrien —saludó entrado de un salto—. ¿Cómo te encuentras?
Él le sonrió con ternura y con un ademán la invitó a pasar y tomar asiento.
—Mucho mejor, tenías razón, mis amigos estaban ahí para apoyarme.
—Me alegro.
—También es gracias a ti que me has apoyado y escuchado estos días.
—Oh, bueno —musitó nerviosa sonriendo—, si yo hubiese estado en tu lugar habría agradecido tener algún apoyo y que no me dejase caer.
—Supongo que nunca estarás en una situación así —murmuró Adrien, Ladybug se tensó—. No tenías ninguna obligación de velar por mí, pero lo has hecho.
Adrien se levantó del sofá y sacó algo del cajón de arriba de su escritorio. Ladybug le analizó con curiosidad mientras caminaba de regreso hacia a ella, le alargó un paquetito azul brillante.
—Es para ti.
—¿Qué?
—Quería agradecerte todo lo que has hecho por mí, así que te he comprado un detalle.
—No puedo aceptarlo —musitó moviendo las manos nerviosa.
—Por favor, Ladybug, al menos ábrelo.
La heroína tomó el paquete bien envuelto con reverencia, contuvo las ganas de sacudirlo para tratar de descubrir su contenido por el sonido. Con dedos temblorosos rasgó el papel azul brillante y observó la cajita de madera pintada a mano que reconoció al instante.
—Ábrelo —insistió pausadamente.
Ladybug parpadeó sorprendida. Era la joya de su colección que le había comprado aquella misma tarde, estaba segura de que era para recuperar a Kagami, lo último que esperaba era que fuese para su alter ego. Ladybug le sonrió con cariño.
—Es muy bonita.
—¿Te gusta? Yo... no entiendo mucho de joyas, pero Marinette hace estas piezas de bisutería y creo que son preciosas y bueno...
—Gracias, pero...
—Hay mucha gente que las lleva, así que aunque me cruzase contigo por la calle no podría reconocerte.
—No debería de aceptar ningún regalo de nadie, pero haré una excepción por esta vez.
—Gracias, Ladybug.
—Debería marcharme ya. Tengo que reunirme con Chat Noir antes de que empiece su ronda.
Adrien se frotó la nuca, se le había olvidado completamente aquella pequeña reunión que habían acordado.
—¿Volverás?
—Claro, dentro de unos días, pero nada de regalos, ¿entendido?
—Entendido.
Fin
Notas de la autora:
¡Hola! Hoy he ido a lo sencillo bordeando el cliché, este reto está poniendo a prueba mis neuronas para escribir cosas decentes con este lado del cuadrado.
