Sakura se colocó en la zona que le tocaba al grupo de guerreros donde ella estaba incluida.

Tomoyo, Meiling y Syaoran también estaban a su lado.

-Concentraros en la lucha y no estéis pendientes de mí- dijo ella mientras los miraba a los tres.

Meiling y Syaoran se miraron.

-Debemos protegernos unos a otros, esta vez nos lo van a poner más difícil- murmuró Tomoyo, que estaba cargando sus pistolas.

-Ellos también lo van a tener jodido, no se esperan las decenas de trampas que les hemos preparado- respondió Meiling, sonriendo.

Se escuchó el grito de varios vampiros, avisando de que los enemigos estaban acercándose a la ciudad.

-¿Cuánto falta para el amanecer?- preguntó Meiling.

Sakura miró su reloj solar.

-Algo menos de una hora-.

-Entonces esto tiene que ser una pelea rápida- dijo Syaoran frunciendo el ceño.

Sakura, que llevaba su carcaj colgando de un hombro, lo llenó de flechas de madera.

También cogió una de las nuevas espadas que habían forjado en la ciudad y se la colgó del cinto.

El resto de personas estaban repartiéndose las armas y colocándose en los sitios acordados, mientras que los vampiros se estaban repartiendo alrededor de los humanos para intentar protegerlos.

Los minutos pasaron demasiado lentos hasta que se escuchó el ruido de una explosión en la lejanía.

Syaoran sonrió.

-Ya están cayendo en las primeras trampas- susurró con voz perversa.

Nadie movió un músculo, todos siguieron atentos a cualquier ruido y los centinelas que estaban asomados a los edificios vigilaban para ver por donde venían los vampiros enemigos con sus rifles en las manos.

Otra explosión sonó mucho más cerca, había muchas bombas rellenas de estacas repartidas por la ciudad.

Sakura sacó una de sus flechas y la colocó en su arco.

Por el rabillo del ojo vio que Touya también tenía su ballesta preparada, él estaba en otra zona de la larga calle junto a Terada.

Una tercera explosión retumbó, y todos pudieron ver una bola de fuego elevarse sobre los edificios.

Sakura miró a Syaoran, sus ojos estaban rojos y fijos en la lejanía.

Ella todavía no era capaz de ver nada, pero Syaoran ya podía ver perfectamente a los vampiros.

Sonrió al ver que estaban furiosos y descontrolados, no esperaban las trampas de los humanos y muchos habían caído en ellas.

Pero aun así todavía quedaban varios miles de vampiros asesinos corriendo hacia ellos.

-¡Ahora!- gritó Terada.

60 humanos se hicieron un corte en la mano, igual que había hecho Sakura esa noche que los atacaron en el refugio.

Todos los vampiros contuvieron el aliento para no desconcentrarse menos Syaoran y Meiling.

Syaoran inspiró con los ojos cerrados y al abrirlos sonrió.

-Se van a volver más locos todavía- murmuró con diversión.

Y efectivamente, en cuanto estuvieron más cerca los vampiros enemigos se descontrolaron del todo al oler la sangre.

Una lluvia de flechas de madera cayó sobre ellos, mientras que Kero y su grupo de 100 humanos encendían varias piras, incendiando todas las calles que tenían a su alrededor.

Ahora los vampiros enemigos no tenían escapatoria.

La sirena sonó, era la señal que estaban esperando.

Los vampiros y los humanos se lanzaron a por sus enemigos, juntos.

Syaoran, Meiling, Sakura y Tomoyo avanzaron juntos, destrozando a todos los vampiros enemigos que encontraban a su paso.

Sakura gritó cuando Syaoran la levantó con sus brazos, sentándola sobre sus hombros.

-¡Sigue disparando!- gritó él, que seguía arrancando los corazones de los vampiros con los que se cruzaba.

Sakura sonrió, Syaoran había tenido muy buena idea.

Desde allí arriba tenía mejor visión y mucho mejor ángulo para lanzar sus flechas.

Siguió atravesando a los vampiros en la cabeza o en el corazón, deteniéndose cuando Syaoran la agarraba de las piernas porque iba a correr.

-¡Cuidado!-.

Sakura levantó la vista y vio que enfrente estaba un gran grupo de humanos enemigos, los que querían ser vampiros, y acababan de disparar cientos de flechas.

Se sujetó a Syaoran, que corrió a toda velocidad para esquivarlas.

El chico se quedó oculto bajo unos soportales hasta que la lluvia de flechas terminó, y volvió a salir gruñendo con furia.

Sakura siguió disparando hasta que vio que su carcaj se había quedado vacío.

-¡Syaoran! ¡Bájame!- chilló.

El vampiro la dejó suavemente en el suelo y Sakura vio que estaba totalmente cubierto de sangre.

Hasta ella tenía su ropa llena de manchas rojas.

Sacó la espada del cinto y la blandió, preparada para usarla.

Syaoran y Meiling estaban detrás de ella destrozando vampiros, Tomoyo estaba delante con un cuchillo en cada mano.

Sakura oyó un grito y vio que varios humanos habían caído al suelo, atacados.

Corrió hacia ellos y asestó un espadazo a uno de los vampiros en el cuello, cortándole la cabeza al instante.

Sakura se quedó un segundo paralizada, muy sorprendida.

Era la primera vez que sus armas eran tan fuertes como para cortar la cabeza de un vampiro de un solo golpe.

Sonrió con maldad y giró con la espada en la mano, cortando la cabeza de otro vampiro.

Quedaba un tercero, al que le clavó la espada en el pecho.

El vampiro chilló y la miró con odio mientras sujetaba la hoja de la espada, dispuesto a sacársela.

Pero dos manos aparecieron detrás de él y le arrancaron la cabeza de un tirón.

Cuando el cuerpo cayó al suelo, Sakura vio a Syaoran sonriendo con la cabeza del vampiro en su mano.

-Me encanta verte manejando esa espada- murmuró el chico antes de volver a la lucha.

Sakura sonrió, a ella también le gustaba... se sentía poderosa con ella.

Se dio media vuelta para ayudar a los dos humanos que habían caído, pero vio que estaban muertos.

Y se quedó sin respiración al ver que uno de ellos era Kero.

Sacudió la cabeza y sujetó más fuerte la espada, debía seguir matando vampiros.

Ya empezaba a haber bastante luz, no quedaba mucho para que el sol saliera.

Se escuchó la sirena por segunda vez, era la señal para activar las trampas de madera.

Todos los vampiros y humanos retrocedieron, pasando por una zona donde el asfalto seguía cubierto de plantas como en casi toda la ciudad.

En cuanto los vampiros enemigos estaban corriendo sobre esa zona, el suelo se abrió y todos cayeron a un foso lleno de palos de madera muy afilados.

Sus gritos resonaron por toda la calle.

Cada vez quedaban menos enemigos y estaban intentando huir, pero había llamas por todas partes que les obligaban a enfrentarse a los humanos para poder hacerlo.

Vio que Chiharu estaba gritando con desesperación y corriendo junto a otros diez vampiros.

Sakura y Tomoyo se miraron, y fueron a por ella juntas.

Meiling y Syaoran también se unieron en cuanto las vieron.

Entre los cuatro no tardaron mucho en acabar con los diez vampiros, acorralando a Chiharu.

La vampira temblaba de rabia y estaba cubierta de sangre, señal de que había matado a varios humanos.

-Por fin eres mía- gruñó Syaoran mostrando los colmillos.

La agarró de los brazos y la sujetó un momento mientras ella no dejaba de intentar zafarse.

-Tus problemas no terminan conmigo... ¡le hablé sobre vosotros y al final ella vendrá!- gritó con furia.

-¿Quién?- preguntó Tomoyo.

Chiharu la miró con odio.

-¡Ella os matará a todos!- chilló.

-Cállate de una vez- dijo Syaoran con voz grave.

Clavó sus colmillos en el cuello de Chiharu y su sangre empezó a caer a borbotones al suelo mientras Syaoran le destrozaba el cuello a mordiscos.

Sakura no pudo evitar estremecerse al ver eso.

Syaoran se apartó y Chiharu cayó al suelo, muy debilitada.

Miró a Sakura mientras se limpiaba la sangre que caía de su barbilla.

-Te dejo el golpe final-.

Sakura sonrió y se acercó con la espada.

La levantó en el aire y de un golpe cortó la cabeza de Chiharu.

Tomoyo miró a su alrededor, ya solo quedaban algunos vampiros enemigos sueltos que estaban siendo aniquilados.

-Lo hemos conseguido- dijo, emocionada.

Meiling no estaba por ninguna parte, hacía un par de minutos que había desaparecido.

Los humanos empezaron a reunirse en la calle principal, celebrando la victoria con gritos.

Algunos de ellos estaban rematando a los vampiros que estaban atrapados en las trampas de madera pero que habían tenido la suerte de que ninguno de los palos les atravesara el corazón.

Dos miembros del consejo se subieron sobre un coche abandonado, llamando la atención de todos.

-¡Victoria!- gritaron, y los miles de humanos y vampiros corearon su grito con alegría.

De pronto todos se callaron y empezaron a apartarse.

Meiling llegó hasta el centro de la calle, seguida de 46 humanos que parecían estar en trance.

Se acercó hasta el coche donde se estaban reuniendo todos los miembros del consejo que seguían con vida.

-Estos son los humanos enemigos que han quedado, les he obligado a no luchar contra nosotros y a obedecerme en todo lo que les diga pero la última palabra la tenéis vosotros- dijo en voz lo suficientemente alta para que la oyeran todos los que estaban a su alrededor.

-¿Puedes controlar sus mentes?- preguntó Terada, muy sorprendido.

Meiling asintió.

-Diles que digan la verdad- pidió una de las mujeres que era parte del consejo.

Meiling fue pasando a toda velocidad por cada uno de los humanos, repitiendo la orden mientras los miraba a los ojos.

-¿Por qué apoyabais a esos vampiros?- preguntó otro miembro del consejo.

-Porque queremos convertirnos en uno de ellos- respondieron los 46 humanos a la vez.

-Y, si hubierais llegado a ser vampiros... ¿habríais matado humanos?- preguntó la mujer.

-- respondieron todos.

-Entonces os merecéis el mismo trato que nuestros enemigos. Ejecutadlos- sentenció Terada.

46 arqueros se acercaron, incluyendo a Sakura.

Cada uno apuntó a uno de los humanos, disparando a su corazón.

Todos cayeron al suelo, muertos.

Sakura observó sus cuerpos con asco y se dio media vuelta, volviendo al lado de Syaoran.

-Luego dices que yo soy sanguinario... pero tú no te quedas atrás- murmuró el chico, sonriendo.

-Hablando de eso... ¿a qué ha venido lo que le has hecho a Chiharu?- preguntó ella, mirándolo a los ojos.

Syaoran se encogió de hombros.

-Quería que sufriera un poco, que su muerte no fuera tan rápida- contestó él.

-¿Te has bebido su sangre?-.

El vampiro negó con la cabeza.

-No, solo he destrozado sus arterias y no he dejado que se curaran para que se debilitara. Es bastante doloroso perder sangre cuando eres un vampiro-.

-Suerte que no eres nuestro enemigo, si no estaríamos perdidos- susurró Sakura.

Syaoran la miró con una sonrisa malvada en el rostro.

-Sí, lo estaríais- contestó en voz baja.

Los veintidós miembros del consejo que habían sobrevivido a la lucha repartieron a la gente en grupos de trescientas personas para dedicar el día a reparar las trampas, apilar los cuerpos de los vampiros enemigos para que el sol los redujera a cenizas y enterrar a sus muertos.

Los vampiros escondieron en los bajos de un edificio los cuerpos de los 60 vampiros que habían perdido la vida, para enterrarlos más tarde, y se marcharon corriendo a esconderse.

Tenían que darse prisa porque solo quedaban unos minutos para que saliera el sol.

Meiling y Syaoran cogieron a sus humanas en brazos y corrieron hasta sus respectivos apartamentos, para lavarse y quitarse toda la sangre de encima.

Cuando ya estaban los cuatro limpios, las llevaron junto al resto de humanos y les dieron un beso rápido antes de perderse a toda velocidad por las calles de Tokio.

Tomoyo se quedó para arreglar las trampas pero mandó a Sakura a casa, ella no debía esforzarse demasiado en su estado y ya había hecho suficiente al luchar.

Sakura vio a su hermano por allí cerca y corrió a abrazarlo.

Touya correspondió a su abrazo con una sonrisa.

-Me alegro de que todo haya salido bien, monstruo-.

Ella sonrió.

-Sí, esta vez han muerto muchos menos de los nuestros-.

Touya se apartó un poco para mirarla pero sin soltarla.

-¿Qué es eso?- preguntó con el ceño fruncido.

Sakura vio que le estaba mirando la barriga y se maldijo a sí misma por haber ido a abrazarlo sin pensar en que eso iba a provocar que él se diera cuenta de lo que escondía bajo la ropa.

-Es algo que tengo que contarte... mejor vamos a tu piso- murmuró cogiendo a su hermano del brazo y tirando de él.

Touya se dejó llevar con ojos furiosos.

En cuanto estuvieron dentro de su apartamento explotó.

-¡Estás embarazada!¡Y de un jodido vampiro!- gritó con furia.

-¡No lo habíamos planeado, Touya!¡Ha sido un error!-.

-Voy a matarlo, juro que mataré a Syaoran en cuanto lo vea- gruñó Touya levantando un puño.

-No, tú no vas a matar a nadie. Esto es problema mío, hermano. Deja que yo me encargue-.

-¿Qué es lo que vas a hacer? Porque, según tengo entendido, las madres de esos dos vampiros puros murieron en el parto- dijo él sujetando a Sakura por los hombros.

-Yo podré beber la sangre de Syaoran y curarme, a mí no me pasará nada- mintió ella.

-¿Y si no te hace efecto?- preguntó Touya.

-Sí hace efecto. Lo del otro día cuando me encontré mal fue porque ya estaba embarazada pero no lo sabía-.

Touya apretó los labios.

-Y esa cosa... ¿sabrá controlarse cuando nazca?-.

-"Esa cosa" será un bebé y será bueno como Syaoran, ya lo verás- contestó Sakura, sonriendo.

Su hermano bufó.

-Eso espero, y más le vale a Syaoran ser capaz de salvarte. Si te pasa algo acabaré con él-.

Sakura puso los ojos en blanco.

-No podrías matarlo aunque quisieras así que deja de decir eso y deja ya de protegerme, yo sé hacerlo sola-.

Touya volvió a abrazarla.

-Siempre intentaré protegerte, eso no va a cambiar nunca. Cuídate mucho y si necesitas algo avísame-.

Sakura asintió y, tras besar a su hermano en la mejilla, salió de su apartamento camino del suyo.

Estaba agotada y necesitaba descansar, la lucha había sido demasiado intensa.