Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir y sus personajes son propiedad de Thomas Astruc y Zag Entertainment.
Palabras: 4359.
24.- Baño
Marinette y Luka se transformaron antes de saltar por el ojo de buey de la habitación. La brisa fresca le calmó un poco aquel temor absurdo a un asesino con motosierra.
—Antes de empezar tenemos que ir a ver a Chat Noir.
—¿Sabes dónde vive? —preguntó sorprendido, tenía entendido que Marinette no sabía que era Adrien quien se escondía tras el traje de gato.
—No, pero tenemos un punto de reunión establecido. Ahora que eres un portador fijo necesitas conocer el lugar por si alguna vez ocurre algo.
Captó, por el tono, que hablaba de la posibilidad de que algo le ocurriese a ella y que aún no se habían acabado los secretos. Sass la había llamado guardiana, no se lo había preguntado, pero suponía que aquel título tenía que ver con la presión desmesurada sobre sus hombros.
—Es un poco más adelante.
Chat Noir estaba sentado en la cornisa, con las piernas colgando en el vacío, tarareando algo. Parecía de buen humor.
—Hola, Chat.
—Empezaba a pensar que no te vería hasta que hubiese otro ataque, Lady… —se interrumpió al girarse y encontrarse con que no estaba sola—. Viperion...
—Antes de que digas nada, Chat...
—¿Le has vuelto a confiar el prodigio a pesar de que volvieron a akumatizarle?
Ladybug soltó un hondo suspiro.
—Sí. La guardiana soy yo, eso me convierte en la persona que decide si un portador es temporal o permanente.
—Pero, Ladybug, Hawk Moth sabe quién es.
—Por eso no usará su prodigio si no vamos a buscarle uno de los dos.
Chat Noir cruzó los brazos con su cola agitándose tras él.
—Escúchame. Cuando Hawk Moth reveló las identidades de todos los héroes busqué a portadores alternativos —explicó con calma—. Tengo un portador nuevo y adecuado para cada uno de ellos, menos para el de la serpiente.
»Su poder es muy especial, tú lo sabes, lo has fusionado con Plagg antes. Hay que ser rápido, observador e inteligente para dominarlo.
—Y yo no soy ninguna de esas cosas, supongo.
Ladybug bufó exasperada.
—Chat, en serio, ¿puedes dejar de comportarte como un crío? No puedes ser un gato y una serpiente a la vez.
»No he venido aquí a discutir, sólo quería que estuvieras al tanto.
—Pues te agradezco la información —farfulló.
Luka no podía decir que no le comprendía, Marinette le estaba interponiendo entre los dos en sus dos vidas.
—Será un placer trabajar contigo si me necesitáis alguna vez, Chat Noir.
—Ya, claro, tú eres el inteligente.
—¿Sabes una cosa? No he usado nunca otro prodigio, pero sé que sería incapaz de entenderme con el tuyo, por ejemplo —musitó Viperion tendiéndole la mano—. Y no tengo ninguna duda de que eres muy inteligente, Chat Noir. Si la situación la requiere sé que haremos un buen equipo.
—Pero mientras tanto patrulláis juntos.
—No lo hacemos —cortó Ladybug—. Le he traído para que lo sepas, nada más.
Sin embargo, no era cierto, era la segunda vez que patrullaban juntos, aunque tal vez aquella fuera la última. Finalmente, Chat Noir le encajó la mano con fuerza como si con eso quisiera demostrar algo.
—Pues seguid no haciendo la ronda, yo tengo que volver a casa.
—¡Será posible!
—Ladybug, sólo necesita tiempo.
Ella soltó un suspiro y le miró con el ceño fruncido.
—Antes cuando no podía contarle las cosas se enfadaba, ahora que se las cuento se enfada. De verdad que no le entiendo…
—Técnicamente estás metiendo a un extraño en vuestra dinámica.
—¡No eres un extraño!
Viperion le mostró los colmillos afilados en una sonrisa.
—¿Y qué soy?
—Eres mi…
Ladybug hizo un mohín.
—Técnicamente un extraño —admitió, su relación como Marinette no podía influir en modo alguno en su faceta como heroína—. Pero sigue siendo un exagerado.
»Y se hace tarde, hagamos la ronda.
Viperion la siguió saltando por las azoteas. Tenía la sensación de perseguir a una deliciosa presa, el calor y el olor de su piel, el latir acelerado de su corazón; si cerrase los ojos podría seguirla sin problemas. Aquel prodigio potenciaba sus sentidos, tal y como había captado la última vez, se preguntaba si haría lo mismo con las sensaciones.
La ciudad estaba en calma, ni gatos en árboles, ni peleas absurdas entre gente que ha bebido de más. Viperion lo agradeció porque se pudo dedicar a entender como funcionaba su cuerpo bajo la influencia de la joya mágica.
Ladybug se coló con agilidad en su cuarto a través del ojo de buey que habían dejado abierto, Viperion la imitó aterrizando en el suelo de madera sin hacer ruido.
—Deberías hablar con Chat Noir, sin mí.
—No quiero pensar más en él.
—Es tu compañero.
—¿Crees que no estoy siendo justa con él?
—Creo que deberías escucharle.
Viperion sujetó su rostro entre las manos para poder besarla. Percibió el tímido rastro de fresa de aquel brillo de labios que le había regalado Rose.
—Tikki, puntos dentro.
El sutil cambio en su olor y el tacto de la piel de sus brazos desnudos le aceleró el pulso.
—Sass, escamas dentro —susurró consciente de que ya tenía las hormonas lo suficientemente revolucionadas como para seguir jugueteando con aquellos sentidos tan sensibles.
—Luka, ¿crees que debería ir con vosotros a esa gira?
—Me encantaría que vinieras, pero entiendo que no puedas hacerlo.
Marinette tiró de él hacia la cama.
—Hay un prodigio con el que podría volver a París si fuera necesario —susurró acurrucándose a su lado—, pero me da un poco de miedo estar fuera de casa…
—En ese caso, debes decidir si vale la pena intentarlo o es mejor quedarse en casa.
—¿A ti no te da miedo dejar tu casa para pasearte por Europa durante dos meses?
—La primera vez que salimos de Francia para dar un concierto estaba muerto de miedo —declaró besándola en la frente—. No pude elegir entre ir o quedarme en el internado, aunque sé qué habría elegido de haber podido hacerlo.
»Pero ¿sabes qué? Que al final, la experiencia, valió la pena y me alegro de haber ido.
—¿Quieres decir que debería ir?
—No, intento decirte que debes valorar si esa experiencia va a aportarte algo o si es mejor esperar. Decidas lo que decidas te prometo que hablaremos cada día.
—Y volverás con un montón de fans.
Luka ahogó la risa contra sus labios.
—Puedes estar tranquila, sólo hay una fan que me interese y ahora mismo está en mi cama.
Pasaron la noche sin dormir, hablando, besándose y haciéndose mimos.
Marinette desayunó en el Liberty antes de regresar a casa. Tenía que pensar en si debía tratar de convencer a sus padres para que la dejaran ir o no, empleando aquel par de días que les había dado la mánager para meditarlo, decidiéndose por ir, aunque, tal vez, no a la gira completa.
AURORA les envió por email el contrato y, con él en la mano, Marinette reunió valor para proponerle a sus padres que la dejasen ir, por lo menos, a Londres. Se había preparado mentalmente para una infructuosa batalla llevándose la sorpresa de su vida al recibir un "sí" como respuesta. Marinette sabía que su madre había dejado China a los quince, que había llegado a Francia con una beca bajo el brazo para seguir estudiando y que había cambiado su nombre para adaptarse con más facilidad a su nuevo hogar; había esperado comprensión de su parte, pero no una respuesta afirmativa tan repentina.
Sus padres le habían dado una larguísima charla sobre ser responsable, el sexo seguro, los peligros de la noche, las malas intenciones de la gente… Llegó un punto en que, Marinette, no sabía si se iba de gira con Jagged y Kitty Section o a una fiesta salvaje de desfase para mayores de dieciocho.
Habló también con Wayzz sobre los posibles peligros de dejar París durante dos meses, el kwami le recordó que podía contar con Kaalki para volver rápidamente si Hawk Moth atacaba y que, por lo tanto, su responsabilidad como Ladybug no se vería afectada por aquel viaje y que no debía de usarlo como excusa porque tuviera miedo de salir de su zona de confort.
Wayzz tenía razón, había esperado que sus padres no aceptasen que se marchara y, como no lo habían hecho, había apelado a la sabiduría de Wayzz para que le dijese que Ladybug tenía que estar en París si algo malo ocurría. Porque, aunque se moría de ganas de poder viajar y conocer otros países junto a Luka, le daba pánico enfrentarse a un mundo desconocido.
Escribió un mensaje en el chat de Kitty Section confirmando que sus padres le daban permiso para ir de gira con ellos y, después, se centró en hacer una lista con todo lo que iba a necesitar.
Preparó la maleta, tomó el prodigio de la tortuga y el del caballo y nerviosa se plantó en la estación de tren a la hora acordada. AURORA los contó un par de veces como si fuera la profesora encargada de un grupo escolar y con un ademán los invitó a subir al vagón de tren.
Rose y Juleka asaltaron sus asientos, Iván se dejó caer en el suyo mientras hablaba por videollamada con Mylène, Marinette se sentó con Luka. Adrien analizó los dos asientos vacíos, uno junto a AURORA y el otro junto a Iván, con una mueca se decidió por ocupar el contiguo a Iván.
Trató de hablar con Iván durante el trayecto, pero acabó enviándose mensajes con Nino para amenizar el viaje y no pensar en Luka y Marinette. Nino era el único a quien le había explicado que había dejado a Kagami y que se había enamorado de Marinette, le había aconsejado que no se declarase, pero ¿cómo no iba a hacerlo? ¿cómo pretendía que la dejase ir sin más?
AURORA se hizo con dos taxis que los llevó hasta un lujoso hotel en el mismísimo centro de Londres.
—Bienvenidos —musitó Penny recibiéndoles con una cordial sonrisa en el vestíbulo.
—¿Dónde está Jagged? —inquirió AURORA.
—En la sala de conciertos, es un poco maniático con el tema del sonido y las luces, siempre hace él mismo las pruebas.
—El idiota maniático de siempre. Quería asegurarme de que la única restricción que les impone a los chicos es la de las fotografías.
Penny movió la mano indicando el camino hacia la recepción del hotel.
—A eso puedo contestarte yo misma: es la única. Nada de fotos y todo irá bien.
Hicieron el check-in y siguieron a Penny hasta la décima planta. Jagged había reservado la planta entera, Penny les aseguró que era algo que siempre hacía y que no debían de preocuparse por pagar nada, que los teloneros siempre se alojaban con él y que todos los gastos, a excepción de las bebidas alcohólicas, corrían a cargo de Jagged. Luka agradeció saberlo, le molestaba la idea de que pudiera darles un trato especial por su causa, aunque estaba claro que, la suite en la que se alojaba era algún tipo de agradecimiento que no necesitaba.
Luka tomó la mano de Marinette y la acercó a él.
—¿Has traído el bañador? —le preguntó.
—Sí, aunque aún no sé para qué.
—Hay un jacuzzi en mi habitación, AURORA me mandó fotos —le susurró al oído—. Pensaba en probarlo contigo antes de que se enteren los demás y se autoinviten.
Marinette sintió como sus mejillas se teñían de un intenso tono rojo. Asintió incapaz de articular palabra alguna.
—Es la 1010, ven cuando te hayas instalado.
Marinette se apresuró a meterse en su habitación, la 1006, con la cara roja y el corazón latiendo con fuerza en su pecho.
—Oh, Tikki, me ha invitado a su cuarto.
—No es la primera vez —contestó la kwami.
—Ya, pero esto es un hotel, no es el Liberty —barbotó moviendo las manos frenética—. Las habitaciones contiguas están vacías y hay ¡un jacuzzi! ¡Ay, Tikki!
—Marinette, Luka no haría nada que tú no quieras ya te lo ha dicho.
—Lo sé, pero es que yo quiero estar con él.
Tikki enarcó una ceja intentando encontrarle el sentido a todo aquel parloteo acelerado de su portadora.
—¿Entonces cuál es el problema?
Marinette dio una teatral vuelta sobre sí misma y se dejó caer sobre la enorme y mullida cama.
—¿Y si le decepciono? ¿Y si se da cuenta de que soy un desastre y pasa de mí?
—Marinette, Luka te quiere y no pasará nada de eso.
—Pero ¿y si pasa?
—Le pediré a Plagg que le enseñe cuánto daño puede hacer un cataclismo en las costillas.
—No harías eso —farfulló con la cara enterrada en la colcha.
—Y él tampoco, porque te quiere.
Se quedó tirada murmurando cosas ininteligibles contra la colcha unos minutos y, después, se puso en pie como si acabase de encontrar una respuesta cósmica a todas sus preocupaciones y su energía se hubiese recargado por completo. Tikki se frotó contra su mejilla y la animó a tomar sus cosas para acudir a su cita con Luka.
Cambió su ropa por el bikini y buscó en el cuarto de baño una toalla con la que taparse, sorprendiéndose al encontrar un suave albornoz blanco. Se lo enfundó.
—¿Me esperarás aquí?
—Estaré aquí cuando vuelvas —aseguró Tikki.
Marinette asintió, caminó hasta la puerta y asomó la cabeza para mirar a lado y lado del pasillo comprobando que no había nadie que pudiera verla. Se guardó la llave magnética en el bolsillo y salió. Sólo la separaba una puerta de la suite de Luka, dio un par de toquecitos, él se la abrió permitiéndole entrar. Llevaba puesto el bañador, la mirada de Marinette vagó por su piel haciendo reír a Luka.
—Vaya, una chica en albornoz se ha colado en mi habitación.
—Diría que me has invitado a venir.
—Pero no esperaba que te pasearas en albornoz por el pasillo, podrías haberte cambiado aquí, el baño tiene puerta.
Refrenó el impulso de estamparse la palma de la mano en la cara, no podía ser más tonta.
—Está acabando de llenarse.
Le siguió hasta el baño y espero nerviosa en silencio hasta que se acabó de llenar. Marinette dudó un instante, se sintió estúpida, Luka y ella había estado juntos en la piscina, no iba a verla en bikini por primera vez. Deshizo el nudo del albornoz y se lo quitó dejándolo cuidadosamente colgado en la barra.
—Vamos, ven.
Luka le tendió la mano, ayudándola a entrar con él. El agua estaba caliente, Marinette se acomodó a su lado.
—Vale, voy a encender esto —musitó toqueteando los botoncitos del lateral, no tenía ni idea de cómo funcionaba, pero no podía ser tan difícil.
La potencia de las burbujas les salpicó la cara, Marinette soltó una carcajada. Luka se peleó con la botonera hasta que logró regularlo.
—Me alegra ver que hay algo que no se te da bien —rió Marinette.
—Es la primera vez que uso un trasto de estos —declaró riendo también.
Marinette se deshizo de las coletas permitiendo que su pelo cayera suelto y liso sobre sus hombros. Dejó las dos gomas en el borde del jacuzzi y se relajó.
—¿Cómo llevas lo de estar lejos de París?
—Bueno, sólo han pasado unas horas, pero creo que no me da tanto miedo como pensaba.
»¿Y tú? ¿Estás preparado para subirte a ese escenario mañana?
—No diré que no estoy nervioso —susurró acariciando su flequillo húmedo, retirándolo con cariño—, pero estoy preparado para ello.
—¿Y si Jagged quisiera tocar con vosotros?
Luka se encogió de hombros, no había pensado en esa posibilidad.
—Es trabajo, si ocurre, lo haré.
—Luka, no es trabajo —replicó Marinette aferrando su rostro entre las manos— y no tiene que darte miedo admitir que no es cómodo para ti o que preferirías que no ocurriera…
—He tocado con él antes y es más fácil tomarlo sólo como eso: trabajo. No me malinterpretes, no es que no quiera hablar de esto contigo, es que no sé cómo me hace sentir.
—Puedes hablarme de ello, te escucharé, no tienes que pasarlo solo.
—Estoy bien, de verdad, pero si en algún momento eso cambia, te prometo que serás la primera persona con la que hable de ello.
Ella le sonrió. Luka la besó desatando todo aquel torbellino de ganas de más que amenazaba con consumirlos. La ayudó a acomodarse en su regazo, pegándola a él, acariciando su piel y permitiéndole hacer lo mismo con la suya.
No supo si habían sido sus dedos o los de Marinette los que desataron la lazada de la parte de arriba de aquel bikini, pero sí que había sido su mano la que había dejado caer la prenda al suelo provocando un chapoteo contra el suelo de mármol. La mano de Marinette buscó a tientas un hueco para colarse dentro del bañador de Luka, él dejó de besarla y tocarla.
—Marinette... —susurró agarrándola por la muñeca deteniéndola.
—¿Por qué siempre haces eso? ¿Te molesta que te toque? ¿Es eso?
—Claro que no...
—Entonces ¿qué? ¿Cuál es el problema, Luka?
—Mari…
—No soy una niña idiota que no sabe lo que quiere, sé que no soy tan madura como tú, pero sé lo que quiero —soltó molesta con las mejillas encendidas.
—Marinette, ya lo sé, pero...
—Pero ¿qué?
—Cariño...
—Es igual, me voy.
—Espera.
Sin embargo, ella no esperó, salió del jacuzzi, sin molestarse en recuperar la parte de arriba de su bikini, se puso el albornoz y salió de la habitación dando un portazo.
Luka apagó el jacuzzi y salió para secarse. Era evidente que tenían que hablar sobre aquel tema cuanto antes. Se vistió para seguirla, golpeó su puerta, pero Marinette ni contestó ni abrió. Regresó a su habitación sintiéndose como un idiota.
Se tiró en la cama, había pensado en pasar aquella noche con ella y dejar que pasara lo que tuviera que pasar, había querido decírselo, pero no le había dejado hueco para hacerlo y no sabía cómo arreglarlo.
Tomó la guitarra para tratar de poner orden en sus ideas, tocó algunas notas y se detuvo. Las habitaciones de los lados y la de enfrente estaban vacías, pero podía haber alguien en la de abajo a quien le molestase oírle. Se la colgó al hombro, se guardó la llave magnética en el bolsillo y salió al pasillo. Subió el tramo de escaleras que llevaba a la azotea deseando que la puerta estuviera abierta, aunque le quedaba la opción de hacerlo en los jardines del hotel, prefería evitar zonas que pudieran producir eco.
Empujó la puerta y se abrió sin oponer un ápice de resistencia, las notas de una guitarra le recibieron. Miró a su alrededor buscando el origen encontrándose con la espalda de Jagged un par de metros más adelante rodeado de penumbra. A Luka le sorprendió encontrárselo en la azotea. Al parecer él tampoco podía dormir y ambos habían tenido la misma idea para relajarse.
—¿Quieres sentarte?
Luka dio un saltito sorprendido, no había hecho tanto ruido, no esperaba que le hubiera oído.
—No querría molestar.
—Entonces estás de suerte porque no me molestas.
Se decidió a avanzar hasta a él y abandonar el orgullo. Estaba sentado en el suelo sobre una manta que debía de haber sacado de algún armario o del servicio de habitaciones. Dejando de tocar la guitarra dio un par de palmaditas a su lado invitándole a sentarse con él.
—¿También tocas la guitarra cuando no puedes dormir? —le preguntó Jagged.
—Sí, me ayuda a relajarme.
—¿Es culpa mía?
Luka colocó los dedos sobre el mástil de la guitara y tocó algunas notas.
—No, Marinette y yo hemos discutido.
—¿Es grave? —preguntó replicando a sus acordes.
—No, pero es la primera vez que lo hacemos.
—La primera siempre es la peor —soltó tocando algunas notas graves y pesadas que hicieron reír a Luka.
—¿Lo sabes por experiencia?
Jagged se encogió de hombros.
—Sé la fama que tengo, pero no me parezco en nada a la persona que venden los medios, no me acuesto con la primera se me cruza por delante.
Los dedos de Luka fallaron una nota, la siguiente sonó forzada e incómoda.
—Lo siento, no estoy muy acostumbrado a hablar de estas cosas con tacto.
—No importa.
—Estás desafinando.
Luka retiró los dedos de las cuerdas dándose cuenta de que lo estaba haciendo. La guitarra de Jagged reprodujo una de aquellas melodías de disculpa que habían intercambiado por chat.
—¿Puedo preguntar por qué habéis discutido?
—Bueno...
Sus dedos tocaron un galimatías de notas llenas de incomodidad.
—Entiendo —musitó Jagged y Luka se preguntó si realmente había entendido algo de aquellos acordes—. Las chicas maduran antes que nosotros, escúchala, hablad, llegad a un acuerdo. Cada persona tiene su ritmo, no puedes obligarla a ir al tuyo ni tú ir al suyo, pero siempre hay un tempo común al que podéis recurrir sin que uno de los dos quede forzado.
—Eso ha sonado... sensato.
—No sólo tengo música dentro de la cabeza.
—Hablaré con ella, encontraremos ese tempo medio.
—No tengo ninguna duda de ello —replicó cambiando el ritmo de las notas que entonaba.
Ambos se pusieron a tocar la misma canción, lo habían hecho antes en casa de Adrien, sólo que aquella vez habían tocado el piano y la guitarra y la situación entre ambos era distinta.
—Oye, Luka, me alegra mucho que hayáis aceptado mi oferta —se atrevió a decir al fin.
—No hacerlo habría sido la idea más absurda de la historia —respondió dejando de tocar la guitarra—. No todos los días aparece una superestrella dispuesta a apadrinarte.
—Superestrella —repitió soltando una ruidosa carcajada—. ¿Sabes cómo empecé en la música?
Luka disintió. Jagged soltó la guitarra.
—En el instituto, AURORA, Anaïs y yo teníamos un grupo. Sonábamos bien, pero no cómo nos habría gustado, nuestros estilos no acababan de encajar y éramos un caso perdido. La mitad de nuestros ensayos acababan en un festival de gritos.
»AURORA era nuestra vocalista, ella apostaba por el pop. Tu madre iba más hacia el rock duro y con ese carácter que tiene se hacía difícil intentar razonar o llevarle la contraria. Y yo, bueno, igual que ahora compongo y me muevo en función de cómo me siento.
»Hasta que un día se produjo la gran bronca y dejamos de hablarnos durante meses.
Luka se preguntó si fue entonces cuando se produjo aquel episodio de la infidelidad, pero no le interrumpió para preguntarle.
—Intenté que me contrataran en varios pubs, pero no hubo suerte porque no tenía experiencia, mi nombre no vendía, no era nadie. Así que empecé a tocar en la calle.
»En realidad no estaba tan mal, me sacaba algo de dinero e iba aprendiendo a moverme frente al público. —Jagged sonrió y suspiró divertido—. Y un día un tipo con un traje de esos carísimos que caminaba estresado se detuvo al oírme, se sentó en el suelo mojado con su ropa elegante y se puso a asentir al ritmo de la música.
»Pensé: joder, ¡este tipo está chalado! —exclamó moviendo las manos—. ¿Y sabes qué? ¡Que estaba como una puñetera cabra! ¡Me arrastró por media ciudad para llevarme a comer gofres! Creía que iba a robarme los órganos y venderlos en el mercado negro, pero se ofreció a hacerme de mánager.
—Es la historia más absurda que he oído jamás. —Rió Luka.
—Pues espérate porque aún hay más. El tío va y me suelta que yo solo no iba a llegar a ningún lado, porque un guitarrista solo no hace nada y que, bueno, podía meterme en una banda que conocía —explicó arrugando la nariz—. Y no tendría por qué haber sido tan terrible, pero tocaban música country. Puedo tocar pop, incluso clásica, pero ¿country? Yo no soy un cowboy, aunque haya crecido en Washington. Así que le propuse crear mi propio grupo.
—¿Mi madre y AURORA?
—¡Exacto! Me soltaron encima todo su mal genio, pero al final aceptaron. A Karim, el loco del traje y los gofres, le pareció bien y empezamos a trabajar.
»Tocamos en bares cutres durante meses, pero nos ganamos algo de prestigio y todo parecía ir bien hasta que se torció.
»AURORA y yo tonteábamos, no era nada serio, quiero decir que nunca le prometí amor eterno, de hecho no creo que llegara a decirle que me gustaba. Pero ella sí que se lo tomó como algo serio.
»Y al final se fue al garete. Siempre me entendí mejor con Anarka.
—¿Te enamoraste de ella?
—No lo sé, no lo creo. Creo que lo que nos atraía era la música, pero que nunca hubo sentimientos románticos por parte de ninguno de los dos.
—¿Cómo acabasteis sin hablaros?
—Simplemente se esfumó —musitó chasqueando los dedos—. Intenté localizarla, pero esa mujer es imposible, si no quiere que la encuentren ni la CIA podría localizarla.
—Parece que hables de una persona diferente a la que conozco.
—No quiero que creas que hablo mal de ella, es sólo que...
—Lo sé, es que no la reconozco.
—Anaïs es una persona leal y haría lo que fuera por la gente a la que quiere. Estoy seguro de que me cortaría los dedos para defenderte.
»Tal vez si hubiese insistido en preguntarle si eras hijo mío al final las cosas habrían sido diferente. Pero era un crío y era idiota.
—Supongo que ella también podría haber hecho las cosas de otra manera —musitó encogiéndose de hombros.
—Los críos hacen estupideces, es una norma cósmica no escrita.
Luka rió colocando de nuevo los dedos sobre las cuerdas de la guitarra entonando notas cómodas y serenas.
—¿Penny y tú salís juntos?
—A mi edad no sales con alguien, estás con alguien o no lo estás.
—Entonces ¿estáis juntos?
—Sí, aunque no lo sabe nadie, aparte de ti ahora.
—Parece una buena persona.
—¿Bromeas? ¡Penny es fantástica! Mi vida se iría al traste sin esa mujer en ella, Karim me concedía cualquier capricho que tuviera, ella no.
—No parece tan dura.
—Ahí donde la ves puede ser terrible, pero la quiero.
Jagged se removió en el sitio, se rascó la nuca y le miró de reojo.
—Espero que eso no te moleste.
—No. No tengo ningún motivo para molestarme por ello.
—Eres un chico fantástico.
Continuará
Notas de la autora:
¡Hola! Aquí os dejo de nuevo un capítulo largo, iba a ser más corto, pero Jagged se puso a explicar sus batallitas y acabó alargándose más de lo esperado.
Estoy de vacaciones por fin, así que van a haber actualizaciones rápidas en todo lo que tengo a medias, porque en unos días empieza el Fictober y no quiero arrastrar nada para entonces.
