EL PLAN DE OYUKI: UN REENCUENTRO DE CUERPOS


CONTIENE LEMON, ES DECIR ESCENAS EXPLÍCITAS DE RELACIONES SEXUALES. POR FAVOR, TENGAN DISCRECIÓN, SI EN ALGÚN MOMENTO OFENDO A ALGUIEN DARÉ DE BAJA EL CAPÍTULO. NO SE RECOMIENDAN MENORES DE EDAD O PERSONAS SUSCEPTIBLES. GRACIAS

.

.

.

.

.

.

.

.

Soñaba los labios, los abrazos, las palabras de amor que había escuchado la noche anterior, .aunque hay algo que ella no podía recordar muy bien.

-Eres mía, mía y de nadie más...

Uff! Pensar en ello, hasta en sueños, la hacía temblar de ansiedad y nervios, pero hay algo, después de esas palabras ¿qué paso? Sin embargo no podía recordarlo...

¡Ah si! Comenzó a comer pasteles de chocolate y fresa, de ese estilo que Kagome-nee-chan sabía hacer, esa receta extraña que había traído de su época pero que era una de las delicias más exquisitas en todo el planeta, pero... eso no concuerda con lo que mencioné antes, esa sagacidad, ese deseo en su voz y sus ojos extasiados de los más viles pensamientos carnales.

Hay algo aquí que no cuadra.

De repente la luz del sol casi de la deja ciega de golpe, hasta dejó salir un pequeño grito de fastidio.

-¡Pequeña Rin, arriba! ¡La señorita Kagome la espera en la entrada principal se va a despedir! ¿no es así?

¡Cierto! La sacerdotisa ya estaba a punto de irse. Rin se levantó como un rayo y se puso lo que Oyuki le tenía preparado, un sencillo hakama color rosado. Con la sonrisa de Oyuki detrás de ella salió disparada, comenzó a bajar los escalones a gran velocidad, cuando iba bajando el primer piso casi atropella al pobre Jaken.

-¡Niña atolondrada, fíjate por donde vas!

Rin no hizo caso a esto, sin embargo le parecían eternas las escaleras, se asomó por el barandal del pasillo que daba vista a todo el palacio y vio abajo a Ryuji y Kagome platicando mientras el chico dragón ponía el equipaje sobre Ah-Un. La niña volvió su mirada hacía las escaleras y bufó cansada, en eso apoyó sus pies sobre el barandal.

-¡¿Pero qué piensas hacer?! ¡Te vas a matar! ¡Sesshomaru-sama me va a matar!.-Decía Jaken moviendo las manos de un lado para otro mientras veía la escena extraña.

En eso ella saltó y rápidamente sus alas salieron a flote, fue extraña la mueca que hizo el gran demonio de cabellos plateados que la observaba desde las escaleras detrás de Jaken.

-Esta niña, me va a dar un paro por su culpa.-Se dio la vuelta cuando se encontró con la fría mirada de su señor.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-¡Kagome-nee-chan!.-Gritó Rin volando en picada.

-¡Rin-chan! ¡Ten cuidado!.-Exclamó Kagome cuando se llevaba ambas manos a los costados de su rostro. Pero con una gran maniobra la chica de cabellos negros casi en el último segundo descendió delicadamente.

-Discúlpame por hacerte esperar.-Dijo ella sonriente.

-Veo que te has levantado de muy buen humor.-Le dijo la chica mayor.

-Si, pero a la vez es bastante triste. Me duele que te vayas ya.-En ese instante hizo una mueca de tristeza y caminó hacía ella para abrazarla.

-No te preocupes, si yo no puedo visitarte, sé que tu lo harás ¿cierto?.-Contestó Kagome mientras la tomaba de los hombros y le sonreía.

-¡Claro que si! Tengo grandes deseos de ver al señor Inuyasha a Sango, Shippo, a las gemelas y a Inutenshi. Diles a todos que los extraño y espero verlos pronto.

-Si, no te preocupes. Yo les haré llegar tus saludos, y también tus regalos.-Esto último lo dijo con una gota de sudor sobre su cabeza, Ah-Un iba con grandes cajas y envolturas.

-No puedo creer que Sesshomaru te haya dejado hacernos regalos.-Añadía.

-Es que lo que tu no sabes, es que es su niña consentida.-Susurró Ryuji con una sonrisa ladina.

Esto sonrojo a la más joven. Kagome solo soltó una risita, en eso terminando de bajar las escaleras apareció Oyuki.

-Señorita Kagome, espero que su estancia aquí haya sido placentera para usted, esperamos volver a tener aquí pronto.-¡Cielos! Oyuki, siempre tan educada y con modos tan elegantes! Desearía ser como ella.

-Muchas gracias Oyuki a ti y a todos los demás que me acogieron tan bien, también a Sesshomaru ¿le harás llegar mis gracias a él, verdad Rin?

Aquel comentario se le hizo extraño a la joven pero no dudo en asentir con la cabeza.

-Rin, mucha suerte. Lo que he visto estas últimas semanas ha sido espectacular, ya no eres la pequeña niña que dejó la aldea hace un tiempo atrás. Realmente puedo ver como has ido madurando con el tiempo.

Al decir esto, se acercó de nuevo a ella y depositó en su frente un beso. La mencionada se sonrojó.

-Por favor, cuídate mucho. Sé que estarás bien, tienes después de todo un 'perro guardián'.

Este comentario hizo salir una risita a todos.

-Escríbeme, ¿vale?

-¡Si, Kagome-ne-chan!

En eso Ryuji la ayudó a subir a Ah-Un el cual solo se elevó un poco sobre del suelo.

-¡Rin, cuidate, te quiero mucho! ¡Todos te queremos, y esperamos tu visita en la aldea!.-Ah-Un comenzó a elevarse y tomar velocidad y se vio la imagen de la meiko agitar su mano con algunas lágrimas en sus ojos.

-¡Si, yo también los quiero a todos!.-Gritó Rin haciendo el mismo ademán de despedida. Tras unos minutos la figura del dragón volador desapareció.

Rin suspiró y en seguida recibió una palmada en la espalda que casi la hace caer hacía adelante.

-Vamos chiquilla no pongas esa cara. Que esto no fue una despedida.-Le dijo Ryuji con una gran sonrisa en su boca hasta que pudieron asomarse un par de colmillos.

-Si, tienes razón.-Le respondió la muchacha.

Tras unos segundos Rin estiró sus brazos y bostezó.

-Cielos, esta vez me he quedado con sueño.-Decía mientras sus ojos lagrimeaban por el bostezo.

Caminó de nuevo hacía el palacio.

-Rin, tenemos que hablar.

Cuando escuchó eso, Oyuki sostenía su brazo con un poco de fuerza y su mirada era la más grande muestra de seriedad, esto no le gusto a la niña y se puso un poco pálida.

-E-esta bien.

Y en un dos por tres, las dos ya estaban en la sala contigua a la del amo, es decir en la habitación de Rin. La mencionada se sentó en el tufon, mientras observaba a la kitsune que cerraba las puertas de la habitación, al terminar esto permaneció unos segundos más pegada a la puerta, la joven se inclinó un poco para tratar de ver el rostro de su nodriza.

-Oyuki ¿sucede algo malo?

Esto comenzaba a preocuparle. Pero cuando se iba a poner de pie para acercarcele un grito provenido de la youkai la sacó de su estado de preocupación, Oyuki se acercó con los ojos más brillosos que un bebé y miró a la chica que solo la miraba confundida.

-Y bien...?

-¿Qué?.-Preguntó Rin.

-Oh vamos, no me lo niegues, tu aroma está en el cuarto del amo, ¿dormiste con él, no es así?.-Preguntó directa.

Aquello hizo que un salvaje sonrojo asaltase su rostro y sus labios temblaron dudosos de lo que podrían contestar.

-Dime, ¿que te pareció el amo? Imagino que tu y el...

La mirada inquisidora de la mujer, era demasiado para ella, sentía que se le salía el corazón y no podía sacar ni una sola palabra.

-Rin, anda, cuéntame, somos amigas.

Esto último pareció tranquilizarla y inhaló aire fuertemente. Tras unos segundos miró de soslayo a la kitsune y nuevamente un sonrojo vino a ella.

-Pues verás...

Oyuki se ponía cada vez más emocionada.

Rin mordió su labio interior y comenzó a tocarse las yemas de los dedos índices en señal de nervios.

-Yo...

-Si, ¿tu?

La ansiedad y la impaciencia estaba en su voz, quería escuchar detalles ¡Todo!

-En realidad, no me acuerdo.-Dijo mientras se llevaba el brazos tras la nuca. La respuesta hizo desplomarse a Oyuki en el suelo.

-¡¿Cómo que no lo recuerdas?! Como puede ser que no lo recuerdes, se supone que fue tu primera vez ¿o no?

-¿Mi primera vez?.-El comentario la hizo ponerse roja y llevarse las manos al rostro en ademán de infantilismo.

Pero Oyuki la sacudió bruscamente de los hombros, haciendo que varios mechones se salieran de su lugar.

-Rin, ¿acaso te drogó? ¿cómo es posible que no lo recuerdes?

A decir verdad, eso si desconcertó a la chica y puso un dedo bajo su mentón.

-Tienes razón. Hay algo muy extraño aquí, no recuerdo que pasó anoche.

-Trabaja tu memoria, ¡vamos!.

Rin dejó un largo "hmmm" y tras unos segundos comenzó a hablar.

-Bueno, recuerdo que estábamos besándonos y ...

Ese inicio fue suficiente para que a Oyuki se le saliera un hilo de sangre de la nariz.

-¿¡Oyuki!? ¿Estas bien?

-Si, si... Continúa, anda!

-Y bueno... estábamos sobre el futón y en eso...

La kitsune acercó su rostro al de la chica esperando lo mejor.

-Comencé a comer pasteles de chocolate y fresa como los que hace Kagome-nee-chan.

De nuevo la kitsune fue a dar al suelo.

-Pero, eso es lo extraño. Justamente esta mañana estaba soñando que comía pasteles de chocolate y fresa.-Oyuki se levantó y la miró con los ojos perplejos.

-¿Soñando?

-Si, eso mismo.

La kitsune en eso mandó sus manos hacía su boca y Rin solo pudo ver como parecía contenerse algunas palabras, o risa tal vez. La youkai solo se revolcaba por la habitación con lágrimas en los ojos, hasta que no pudo evitarlo más y soltó la carcajada.

Rin en verdad que no entendía nada de nada. Se quedó como estatua observando el extraño comportamiento de la mujer.

-¿Oyuki, puedes repetir el chiste?, creo que no lo he captado.-Dijo sarcásticamente la niña, aquella broma no sabía de que se trataba pero quería saberla.

-Rin, piensa, dices que después de aquél previo 'calentamiento' entre el señor y tu y después tu repentino cambió de escena donde comes pasteles que casualmente era lo mismo que soñabas, ¿tu que crees que sea eso?

La chica no era tonta, pero la larga explicación de su nodriza no le dio pistas y se rascó la cabeza intentando pensar con ojos de interrogación.

-Rin.-Bufó cansada la kitsune mágica.-Te quedaste dormida en pleno acto.

-¿Hoe?.-Solo alcanzó decir la chica antes de quedarse paralizada. De nuevo la risa de la mujer no se hizo esperar al ver la expresión de la humana.

-No puedo creerlo Rin, has dejado al amo vestido y alborotado. Ahora entiendo porque tenía ese genio cuando fui a su cuarto.

Todavía no lo podía creer, pero con cada segundo que pasaba ella iba palideciendo. Hasta que al final de la risa de Oyuki, solo se escuchó por todo el palacio.

-¿¡Qué!? ¿¡Queeee!?

Sesshomaru que estaba tomando su desayuno solo alzó su oreja como buen canino y tras unos segundos prosiguió a tomar su té.

-Parece que la chiquilla, amaneció más ruidosa que antes.-Dijo Jaken mientras salía del gran comedor dejando a su amo solo.

De vuelta a la habitación del terror...

-¿Qué? ¡Eso no es posible! Eso quiere decir... Que soy pésima en la intimidad, ¿cómo pude quedarme dormida? Seguro que el amo Sesshomaru ya no debe sentir atracción por mí, después de esta grosería que le he hecho.-Se decía horrorizada, esa noche que ella quería que fuese tan especial terminó siendo un completo desastre.

La kitsune trataba de calmarla pero la humana solo vociferaba cosas sin sentido.

-Rin, tranquilízate. Tal vez no era tu momento, esas cosas se dan poco a poco.

-¡Si, pero no de esa manera! No se le deja la primera noche a un hombre ganoso.

-¿Ganoso? Jajajaja

-No te rías Oyuki, esto es muy grave. ¿Qué tal que Sesshomaru ya no le gusto?

-No seas ridícula eres la Princesa del amor, la humana que le robó el corazón. ¿En verdad crees que por ese pequeño 'incidente', te dejará de querer?

Rin no podía contener dos inmensas gotas de lágrimas que colgaban de sus ojos.

-Vamos, pequeña, no te apures. Ya tendrás otra oportunidad.-Le dijo mientras le depositaba unas palmadas en la espalda de la chica.

-¿Tu crees?.-Preguntó.

-Claro que sí, siempre hay una segunda oportunidad, y un tercera, por eso los números son infinitos ¿o no?.-Las palabras la ayudaron a tranquilizarse.

-Esta bien, tienes razón.-Dejó salir un suspiro y después se levantó.

-Tengo deseos de darme un baño.

-No te preocupes pequeña, yo me encargo de eso, te pondré aromatizantes, relajantes, burbujas ¡lo mejor de lo mejor! Anda, busca tu ropa limpia.

Terminando de decir esto salió de la habitación con una gran sonrisa en su rostro y dejando un desdén de alguna que otra carcajada guardada.

Rin aún por debajo no podía creer lo que había echo, seguro que su señor habrá de estar muy molesto. Se imaginó el gesto gélido de su señor e inconscientemente un calosfrío le recorrió el cuerpo, y la hizo castañear un poco los dientes. Bufó cansada y quiso deshacerse de aquellos pensamientos que la abordaban, así que solo se limitó a tomar su ropa, tomar un par de toallas y salió hacía el baño.

Se regañaba en su mente, y cabizbaja comenzó a bajar las escaleras, al final del primer piso se encontró a Jaken.

-Niña, ¿pero qué te traes tu con andar gritando por el palacio?.-Sin embargo la pregunta no fue importante para la chica pues paso de largo.

Jaken se llevó su mano a la cabeza y rascándose con un puntiagudo dedo se dijo.

-¿Y a está que le picó? Humanos.-Y con eso último continuó su camino.

Rin por fin llegó al baño, edificado con dos puertas medianas de color rojo intenso con adornos de flores en dorado. Pero esto ya no cautivaba la pequeña mariposa así que sin más entro al cuarto de baño. Se sorprendió de que verdad Oyuki ya le tenía todo listo, aunque tal vez exageró un poco con el agua caliente, puesto que el vapor cubría completamente toda la habitación y apenas y podía verse así misma. Sin embargo era agradable la temperatura. Ella comenzó a sentir calor y pronto se iba quitando las prendas que cubrían su cuerpo, después del cinto y la hakama abierta se dispuso a encontrar una toalla para cubrirla antes de entrar al agua.

-¿Pero que-

Esto definitivamente no era una toalla, estaba duro, pero no como una piedra, aunque podría asemejarse por la falta de movimiento. Era... un brazo, el vapor le impedía ver bien, pero como si fuese invidente comenzó a recorrer aquella extremidad... Un brazo, un hombro, bueno, creo que el set estaba completo.

-¿Se-se-se-seshomaru-sama?

Sin duda alguna era él, aquél fuerte brazo tenía dos franjas purpuras idénticas a las del rostro de su señor, además de esa piel de porcelana. Ambos permanecieron inmóviles, hasta que el gran Daiyoukai se acercó y el vapor se pudo disipar bien. Entonces fue cuando el se encontró con un tomate con ojos, Rin no podía moverse, solo veía a su señor que su estola cubría su cuerpo. En un momento el demonio tomó el brazo de la joven con extraña delicadeza.

-¿Rin?.-Dijo con una voz con ademán de sorprendido.

Pero esta enseguida se separó de él como si lo que tuviese enfrente fuese el más horrendo monstruo jamás visto. Hasta llegar a la puerta.

-Y-y-y-yo lo siento. No imaginé q-q-que estaría o-ocupado el baño.-Tartamudeaba mientras trataba de cubrirse las manos para no ver algo que no debiera.

-Por favor, no me malinteprete, n-n-no era mi intención, n-no soy una fis-sgona. Es s-solo que... yo...

-Rin, deja de estar haciendo un escándalo.-Dijo fríamente.

-Oh, s-s-si, si, t-tiene razón. Estee.. mejor me v-voy.

Pero antes de poder tomar la manija del baño, otra mano la detuvo en su intento.

-Rin...

-¡¿Qué?! Sabe, y-y-ya es bastante t-t-tenso esta situación, como para que sus únicas p-p-palabras sean "Rin".-Esto último lo hizo engrosando la voz imitándolo. En un segundo se arrepintió, está burlándose del amo, si de por si ella ya estaba bastante apenada con lo de la noche anterior como para rematarla con esta ocasión. Definitivamente no era su día.

Se le quedó viendo fijamente esperando tal vez algún regaño, pero por todo lo contrario, parpadeó varias veces sin poder captar al cien lo que ella seguía haciendo ahí, en lugar de salir.

Pero su intención fue en vano cuando bruscamente unos labios la asaltaron cual felino y su sonrojo aumentó, y gracias a esto ya no pudo contestarle el beso. Sesshomaru solo se separó un poco mirando algo molesto el rostro de la humana, el esperaba algo de parte de ella, pero ella solo se quedo estática.

-¿No piensas decir nada?

Rin solo movió su cabeza en ademán de "no", parecía una cachorrita acorralada, ella era la presa y él el depredador, la tenía justo donde quería. La ocasión fue extrañamente casual, no hacía más de 20 minutos que Oyuki cometió la tontería de ensuciar la ropa que el amo iba a usar.

-Ay lo siento mucho amo... No fue mi intención.-Mala actuación, pero extrañamente convincente viniendo de ella.

-Por favor amo, discúlpeme, mandaré enseguida que laven este atuendo y que le traigan otro, mientras tanto ¿Por qué no toma un baño? Las mucamas acaban de traer unas especias aromatizadas para el baño.

El demonio no respondió solo asintió y salió de la habitación caminando hacía el baño.

-Llevo uno y falta una...-Murmuró entre dientes.

Después de lo acontecido, Oyuki solo esperó a que su pequeña niña entrase al baño y al ver cerrarse las puertas rojas, sonrió picaramente se dio media vuelta y susurró.

-De nada, pequeña Rin.-Y desapareció por las escaleras, después de eso se preguntaba si el amo decidiría cortarle la cabeza, pero sería por una buena razón.

Mientras tanto en aquél caluroso y húmedo ambiente...

Sesshomaru había tomado ventaja de la inofensiva mariposa que había caído en las garras del lobo feroz, tomó su mano y haló de ella para introducirla cada vez mas en ese lugar. Rin aún le costaba ver con el vapor, pero no pudo confundir las manos de su señor tocando su rostro, ni sus cálidos y húmedos labios sobre los de ella.

Era demasiado, esa sensualidad era demasiado para ella, a cada milisegundo, algo en su interior comenzaba a hervir, ¿era amor? ¿deseo? o tal vez ¿pasión? No importaba pero era exquisito, como el más fino de los vinos disfrutaba del néctar que le regalaba la boca del demonio. Él se separó de ella y pareciera que la dejó con deseos de seguirlo besando puesto que ella se puso de puntitas para alcanzarle, esto le fascino al youkai.

-Te atrapé.-Le susurró al oído y lentamente, besando su cuello fue quitando aquella última prenda que por fin quedaba, la tela de seda que cubría la virginal piel de la chica. Sin importar más cayó al suelo y está vez ya no era él el único desnudo. Con gran delicadeza, pasó su mano detrás de la espalda de ella y la atrajo hacía él, los pechos de ella sobre su blanquecida piel fue una sensación más tentadora de lo normal y mientras jugaba con sus cabellos la tomó en brazos y despacio se acercó a la gran bañera en forma de óvalo, al entrar lentamente el quedo cubierto solo hasta la cadera y ella hasta la cintura. Se miraron unos segundos y su abrazo se hizo más fuerte, se mecieron dentro del agua, Sesshomaru con sus manos humedecía el cuerpo entero de la mujer, los poros de ella parecían estallar al roze de su señor que la mojaba con la cálida agua.

La sesión de besos continuó y al igual que el calor que emanaba el agua, sus temperaturas fueron subiendo, no precisamente porque estuvieran enfermos, Rin pasó sus brazos tras la nuca de él y enredó sus manos en los cabellos plateados, dirigió su mirada a la de él y su sonrojo tan inocente solo hizo que algo en Sesshomaru despertará, acarició su mejilla y la besó, empezó con su rostro, su frente, y fue bajando hasta entretenerse en su cuello, al tener que agacharse, hundió sus manos en el agua y pasó ambas por las piernas de la chica, esto hizo que ella se erizara y fue lo más provocativo para él, con un poco de salvajismo tomó los brazos de ella para que los pasará de nuevo por su cuello y la alzó nuevamente tomándola de las piernas, al hacer esto la sacó casi completamente del agua y la llevó a un extraño de la bañera donde la sentó.

Por un momento parecía que se perdía la delicadeza del inicio, pero eso no importaba, la tomó de la cintura y probó aquello que algún día creyó jamás tener, casi con perversidad, con su lengua rozó los botones rosados de ella, con una mano jugaba mientras que su lengua se divertía con el otro. Fue entonces cuando los sonidos fueron subiendo de tono.

-Aah...-Dejó salir un gemido casi un suspiro.

La primera vez que su amo la tocaba de esa manera, y quería que así fuera, que el, sólo el, fuese su amo. Extasiada sentía la boca de él recorrer más abajo hasta llegar al vientre y dibujar círculos con su lengua en su ombligo, ella solo alcanzó a apoyar sus manos en los hombros del gran demonio que iba perdiendo cada vez más el control. Empezó a salir del agua y a su vez Rin se recostó en el marfil de la habitación, no podía más, tenía que tenerla, sería ahora o nunca.

Quería probar la fruta de la pasión, fumar del rubí de su amada, descendió cada vez más desesperado hacía la llaga eterna de la mujer, al simple roze de su lengua, Rin profirió un fuerte gemido.

-S-s-sesshomaru, no, a-ahí no, p-por fav- ¡Aah!.-No podía articular bien una sola palabra, el hombre solo estaba jugando con ella, como si fuese un juguete y ella como la muñeca no podía hacer nada para impedírselo. El jugueteó subió de tono y como si fuese el más exquisito de los dulces, comenzó a lamer tal cual cachorro y el cuerpo de ella perdió la vertical, su espalda se curvó y apretó sus ojos en la esperanza de poder contener en vano estos estímulos de placer. El último indicio de cordura en él se perdió al sentir como de la fruta prohibida comenzaba a emanar el líquido del placer, era como si la hubiese preparado para él, como quien cocina algo y lo deja al fuego para esperar que su sabor salga a flote.

Salió del agua dejando un gran charco de agua, se estremeció ante la imagen de la joven de la respiración agitada y sus mejillas al rojo vivo. No, ahora ya nada podría detenerlo, que importaba si se volvía quedar dormida, sería capaz de abusar de ella estando en brazos de morfeo, la irracionalidad se apoderó y los instintos de su segunda naturaleza lo invadieron. La tomó de las muñeca y sin nada de delicadeza la llevó hasta que logró que ella se sentara encima de él frente a frente, retiró varios mechones de su rostro y los ojos de ella, tan cristalinos, tan profundos como el más místico de los lagos del bosque.

-Rin, te necesito.

Parecía más un gruñido que unas palabras, pero ella las comprendió perfectamente y dejó escapar un par de lágrimas, lo besó con gran ferocidad que él lo tomó como una respuesta positiva, la tomó de la nuca y profundizó el beso, en eso se separaron por falta de aire para ella y enseguida él la levantó un poco, solo hasta que él 'se pudiera acomodar' y con cuidado fue descendiendo el cuerpo de la joven, con lentitud la unión empezó a hacerse más profunda, una mueca de dolor apareció en el rostro de ella y él no pudo evitar detenerse aunque para sus adentros, parecía importarle poco lo que pasara ella. Pero aquél gélido o tal vez ya no tanto sentimiento se interpuso en su mente y se detuvo.

-¿Estas bien?

-S-si.-Dijo ella aunque su rostro parecía descomponerse cada vez más. Sesshomaru dudó en continuar, pero el movimiento de ella lo dejó perplejo, Rin se apoyó en su hombro y con su propio peso fue descendiendo, sus piernas temblaban eso lo podía notar él, pero al final, la 'gran' presencia del demonio logró estar en completa armonía con Rin la cual solo soltó un suspiro.

El agudo olfato de él alcanzó a percibir un ligero aroma a sangre, ese era la señal de que él había usurpado el tesoro de la niña, ahora mujer. Con cuidado se acercó a su cuerpo y colocó sus manos en la cabeza de ella, apoyándola, pasaron unos segundos y él volvió a preguntar.

-¿Cómo te sientes?

-Estoy bien... amor.

Esa palabra, sería la primera y tal vez... La palabra más eternamente hermosa para él.

No podía jamás quejarse, claro está que jamás dejaría ver su felicidad con aquél 'apodo'. ¿Felicidad, eh? Sesshomaru, acaso ¿estas feliz? Tu rostro no podrá tal vez cambiar, ni tu humor. Pero tu corazón, a comenzado a latir por una razón, tras cientos de años, tu corazón a comenzado a vivir. ¿No es así? Sesshomaru ¿lo que sientes, es amor? Aquél estúpido sentimiento del que repudiabas a todos. No lo digas, sé que jamás podrás darme una respuesta clara, solo mírame, puedo leer la voz de tus ojos, las palabras mudas para tu boca, las acciones lejanas de tu cuerpo, pero jamás podrás engañarme, ¿me amas, Sesshomaru? ¿En verdad lo haces? Porqué yo a ti, podría entregarte mi vida entera y mi corazón siempre será tuyo.

El movimiento de sus cuerpos volvió a presentarse y comenzaron a mecerse en un vaivén, con cada palpitación la humedad de sus seres se extendía más y más llenándolos de ansiedad y deseo su mente, ya era de más el agua caliente, no importaba puesto que estaban empezando a sudar, el calor se extendía en cada centímetro de sus pieles. El ritmo aumentó un poco más, y después otro poco más, hasta que el cuerpo de Rin parecía brincar encima de Sesshomaru. Esté tomo las manos de su pareja y las entrelazó con la de él, se miraban durante el momento, sus respiraciones aparecían en el aire tras una estela de vapor y calor, el sonrojo en la mirada de ella, primera vez siendo tocada de esa manera, y el primera vez tocado en su corazón por una humana, él, que jamás iba a permitir un final como el de su padre.

Los gemidos subían de tono y cada vez se acercaban más al climax de la unión, pero él no quería, quería que fuera eterna la danza del amor. Se incorporó y sin deshacer el lazo, la levantó nuevamente, pensó en llevarla en el extendido asiento que había al fondo del baño, era para las doncellas que cuidaban y preparaban los baños de Rin. Pero era casi imposible resistirse, no podía parar, su vista se nublaba igual que el vapor y el gozo del momento llevó a la humana hacía la pared y casi embestida por el demonio que solo tenía ojos para los gemidos y gestos de la muchacha.

-Rin.-Se dijo entre dientes.

Con el pequeño 'receso' en la pared, logró darse de objetivo el mueble de mediano tamaño y por fin alcanzó a recostarla sobre él para continuar con el pacto.

-Rin, agh... Eres mía.

-Si, lo soy amor, lo soy ¡ah!

Era demasiado pornográfico lo que pasaba ahí, aun si en ese momento no existía la palabra "pornografía". En un corto momento, él salió del cuerpo de ella, para evitar terminar muy pronto, aguardó unos segundos, hasta que tomó las piernas de la mariposa y la hizo girar para que está le diera la espalda, ¡Uff! ¿Cuantas noches, no soñó con tenerla en esa posición? No importaba del todo si no podía ver su rostro, el contemplar la espalda de ella, tomarla de la cintura y simplemente deleitarse era lo más grande que podía haber en la mente de él. Finalmente, subiendo por última vez el ritmo, dejó caer su cabeza hacía atrás, hasta por fin liberar aquello que lo hacía hombre, ella solo pudo gritar de placer y caer rendida sobre el mueble, su respiración agitada y su rojo rostro, Sesshomaru solo alcanzó a girarla para verla de frente y tirarse a un lado de ella. No la abrazó, pero solo quería recostarse a su lado para verla todavía con el placer en su rostro.

Cuando se hubo calmado lo suficiente el ambiente, ella lo miró, y aunque el nunca le dijo nada, su rostro denotaba algo más que satisfacción y eso lo podía ver ella, así que Rin le sonrió complacida y acercó su cuerpo al de él y recargo su cabeza en el pecho de él. Sesshomaru solo la observaba extrañado pero fue tal vez el rostro inofensivo, la posición, el calor de la piel de ella, pero no pudo evitar pasar encima de ella su larga estola o más bien cola, para cubrirla y hacer que se quedara junto a él, y eso lo haría... Siempre, Sesshomaru, ya no iba a querer volver a estar solo, nunca.