—Y una m... —El azabache se detuvo de soltar una sarta de maldiciones y groserías, el rubio a su lado le veía con advertencia —No creo que les vaya a molestar —Gruño rodando los ojos.
—Debes dar una buena impresión, a los mortales no les gusta que sus próximos empleados tengan vocabulario de marinero —Recomendó Orión, el otro volvió a rodar los ojos mascullando entre dientes muy bajo un montón de insultos sobre mortales y sus estúpidas formas de hacer las cosas. —Vamos, papá dijo que debíamos mezclarnos —
—Soy un dios, no necesito un trabajo. Ya tengo uno, por el que ni me pagan —Se quejo mientras bajaban del auto. Estaban frente a una gran edificación que decía "Miami Seacuarium" en la parte de arriba. El azabache miro con el ceño fruncido el letrero, el rubio golpeo su espalda y lo hizo avanzar —Estúpido padre y hermanos gemelos —
—No será tan malo Tritón —Orión quería reír de la cara de su hermano, pero evito hacerlo, no creía que Tritón lo agradeciera. Los dos se encaminaron a las oficinas del lugar, era temprano así que aún no había demasiada gente.
—¡Chicos! —Una chica de cabello rubio algo largo recogido en una coleta de caballo, llego corriendo donde estaban sentadas tres chicas y un chico pelirrojo con un montón de panfletos de Miami Seacuarium —¿A qué no adivinan lo que acabo de ver? —Sus ojos azul claro brillaron con diversión.
—¿Qué paso Ana? ¿Por fin conseguiste ese labial que tanto querías? —Hablo una de las chicas, tenia el cabello negro algo corto y estaba doblando panfletos igual que los otros tres.
—No, seguro que ya llegaron los jefes y nos trae un chisme del bueno —Hablo una chica pelirroja dejando de lado los panfletos y haciéndose hacia adelante.
—Ven, deben ser como Adela y ponerme atención —Le quito los panfletos al resto de los chicos —Vi a un par de chicos ir a las oficinas de los jefes ¡Y por dios! ¡Están más buenos que el pan! —chillo de la emoción poniendo sus manos en sus mejillas.
—¿Por qué habrían de interesarme dos tipos? Si habláramos de dos chicas todavía —Señalo la de cabello negro corto intentando tomar una vez mas los panfletos y seguir con lo suyo.
—Oh vamos Brisa, deja que Ana se emocione todo lo que quiera —Resoplo la única que parecía latina de todos los sentados ahí, su mirada era fiera.
—Eso lo dices tu Hylla porque también debes estar interesada en ellos, te interesa conseguir más hombres para tu grupo en Seattle —Acuso el pelirrojo —Y que sepas que no perteneceré nunca a él —
—Estoy segura que te encantaría — Menciono Hylla con una sonrisa divertida —Pero recuerda que de momento estamos trabajando aquí y reclutando gente –
—Si, si, solo estarás un mes y también asegurando la casa de tu hermana menor que esta empezando la escuela tarde —El pelirrojo desestimo el tema con la mano —Y no, no conseguirás que vaya contigo —
—Tu te lo pierdes Piritoo, la esclavitud no es tan mala —El pelirrojo negó con la cabeza a las palabras de ella, las demás solo se los quedaron mirando. Existían ocasiones en las que ellos parecían hablar su propio idioma, solo Ana parecía capaz de seguirles el juego.
—Bueno, pero préstenme atención —Ana volvió a lo suyo captando la atención de todos —Uno de ellos parecía un mismísimo dios griego —Hylla y Piritoo prestaron mucha más atención que antes por alguna razón —Y el otro era tan alto, que casi parecía un gigante. Y estoy completamente segura de que hasta para ti —Señalo a Brisa —Serían como ver un sueño, estoy casi segura que serán el reemplazo de Arthur y Elías —
—Un dios griego? —Brisa le vio incrédula, no era capaz de creerse tal cosa —Oh vamos, estas exagerando —Negó con la cabeza.
—Te lo digo enserio, se veían demasiado hermosos —Ana suspiro y se recostó sobre la mesa. Hylla y Piritoo compartieron una mirada.
—Este lugar es horrible —Se quejo el azabache mirando las vitrinas llenas de peces.
"Señor, es un gusto verle señor" decían los pequeños peces nadando en círculos cerca del vidrio, el ladeo la cabeza.
"También es un gusto verlos, pequeños súbditos" Les sonrió pasando la mano por encima del vidrio.
—No hagas eso, no les grada que toquen el vidrio —Dijo un hombre regordete de unos cuarenta años, estaba casi calvo y llevaba un atuendo deportivo. En la cara de Tritón se pintaron sus emociones, pero el rubio se lo quedó mirando y el Dios mensajero no dijo nada de lo que seguramente tenía planeado decirle a ese hombre —Bien, siganme por aquí y les dejaré con alguien que con gusto les mostrara el lugar —
Orión le sonrió al hombre, Tritón solo asintió. Los dos caminaron detrás del hombre mayor, los peces se inquietaban al verlos a los dos jóvenes, ellos hacían movimientos disimulados para que se apartaran.
—Aquí está —Llegaron delante de una oficina. Abrió la puerta dejando ver a un grupo de personas, unas tenianbatas y estaban revisando algunos peces en unas peceras, otros llevaban camisetas celestes con el logo del parque y jeans azules, estaban mirando listas y cargando cajas con panfletos —Mike —Llamo a uno de los chicos con camiseta.
—Dígame Señor Wallace —Se volteo a verlo, tenía el cabello negro, los ojos oscuros y era algo bajo de estatura.
—Ellos son los nuevos, Orión y Tritón —El hombre señalo a sus dos acompañantes —Muéstrales dónde está la comida de los peces, todas las entradas a los acuarios, las llaves de las atracciones —El muchacho asintió.
—Siganme —Les sonrío a los dos y por alguna razón mordió su labio, sus mejillas tomaron un suave rojo mientras se dirigía a la puerta. Orión y Tritón lo siguieron en silencio.
Les señalo cada una de las cosas, Tritón solo rodaba los ojos. Para ellos era muy sencillo saber dónde estaba todo, los peces eran unos chismosos de primera, además que ellos sabían bien quiénes eran ellos dos. Les mostró los distintos hábitats de los peces, los que era carnívoros como las orcas y los tiburones, también les mostró las ballenas.
—Y este es el de los pingüinos, pero no creo que se vayan a encargar de ellos. Hay especialistas que ya lo hacen —Indicó el chico mientras seguían caminando —Y por acá esta el área dónde todos descansamos —Abrió una puerta grande de madera, dejo ver una cantidad de casilleros y asientos, avanzó —Aquí dejan sus cosas, se les asignará casilleros y acá están nuestra área para comer —Los llevo hasta atrás, abrió otra puerta.
—Vaya, es un buen lugar —Orión miro a los lados. En una mesa estaban cuatro chicas y un chico, todos les miraban, del otro lado también habían chicos, comenzaron a hablar. Lo que el rubio no comprendía era porque se mordian el labio, porque las risitas y más murmullos.
—Les gustara trabajar aquí, los que estuvieron antes que ustedes lo amaban. Pero les salió algo mejor en Seattle —Se encogió de hombros Mike —Y ahora vamos por sus uniformes —
Tritón sintió una mirada penetrante sobre él, pero la hizo a un lado, no le interesaba nada de aquellos mortales y semidioses. Porque sabia que ahí habían semidioses en ese momento. Siguió a Mike y a Orión, les dieron camisetas con el nombre del parque y después fueron por cajas con panfletos doblados.
—Esto es espantoso, me siento denigrado en punto que no te imaginas —Orión se río ante las quejas de su hermano. Los dos traían puestas camisetas celestes con el logo del parque, habían aceptado trabajar desde ese día —No es para reírse —
—Es la primera vez que vas a trabajar en serio —Se seguía burlando y el otro miro a ambos lados antes de controlar el agua de uno de los baldes cercanos y lanzarsela encima —Ey, eso huele a pescado —
—No es muy distinto al olor que siempre cargas —Se encogió de hombros adelantándose al rubio, fue el turno de este para gruñir. Tritón volvió a sentir aquella mirada sobre él cuando llegaron a dónde los demás.
—Así que son los nuevos —Se les acerco una chica de cabello largo negro atado en una trenza, su piel cobriza, sus ojos café oscuros eran fieros y la forma en que caminaba, anunciaba que no era una chica débil para nada.
—¿Qué hace la nueva reina de las Amazonas aquí? —Soltó Orión sin poder contenerse mientras dejaba las cajas que cargaba sobre una de las mesas y empezaba a llenar estantes con los panfletos.
—¿Cómo lo sabes? —Ella fijo sus ojos en el rubio que seguía trabajando como si nada.
—Es muy evidente, tu postura, tu aroma y el cinturón que llevas puesto es demasiado notorio —Hablo Tritón comenzando a hacer lo mismo que Orión —Una hija de la guerra pero no de Ares, quizá romana —
—Belona es mi madre —Se acercó a Tritón que estaba haciendo su trabajo y comenzó a ayudarlo —Sigo sorprendida de que sepan tanto —
—No es difícil —Se encogió de hombros y giro su cabeza cuando vio a Mike dirigirse a la puerta.
—¡Sean bienvenidos al Miami Seacuarium! —Mike abrió las grandes puertas, las personas comenzaron a entrar.
—¿Eres semidiós? —Pregunto ella acercándose aún más.
—Si —Mintió con naturalidad —Y ahora debo trabajar —Se escapo de su lado y camino a repartir los panfletos junto con los demás.
—Hola —Saludo un pelirrojo a su lado. Tritón lo vio de reojo, no contestó —Mi nombre es Piritoo, es un gusto —Susurro a su lado mientras entregaba panfletos promocionales a los que iban entrando.
—Cómo el amigo de Teseo —Murmuró Tritón, había escuchado a su pequeño hermano hablar de ese mortal muchas veces, no espero encontrar un semidios con ese nombre.
—Si y era un gran aventurero, imagínate que bajar por la misma reina del inframundo —Piritoo siguió a su lado, Tritón lo empezó a ignorar como si nada. Pero si hay algo que le molestaba al azabache, es que le miraran demasiado y el pelirrojo lo estaba haciendo mucho.
Cuando por fin terminaron con eso, comenzaron a caminar por el lugar. Los peces le seguían haciendo reverencias a su paso, el les dijo que dejaran de hacerlo pero les era imposible, era su príncipe el que se paseaba por eso lados.
"Su majestad" Uno de los peces se acercó al vidrio cuando el pasaba. A Tritón le di la impresión de que era imperioso escucharle, miro a los lados antes de poner la mano sobre el vidrio "Necesitamos ayuda, el agua está demasiado sucia, el filtro no está funcionando bien"
"¿Quieren que lo repare?" Pregunto de forma mental, podía sentir que el agua se contaminaba a cada segundo, los peces no podían dejar de hacer sus necesidades, era natural.
"Hágalo señor, por favor " suplico el pez y muchos atrás de él comenzaron a suplicar por lo mismo.
Tritón miró a los lados, el no era hijo de Hefestos pero tenía mucha habilidad con las cosas mecánicas y la tecnología, reparar algo no era problema.
"¿Dónde están las máquinas?" Le pregunto a uno de ellos.
"Por aquí su majestad "Los peces comenzaron a indicarle por donde ir. Tritón volvió a revisar que el pasillo este vacío antes de seguirlo. Se ocultó cuando vio a alguien en uno de los pasillos y luego vio la puerta de mantenimiento "Por ahí su majestad, ahí suelen ir los mortales para cuando van a reparar las máquinas"
—¡Tritón! —La voz del molesto pelirrojo detuvo su andar —Al fin te encuentro ¿Te has perdido? —
—No —Contesto con sequedad mirando al muchacho, sus ojos azules estaban mirándole con algo que detectaba muy bien y que no era agradable —Y ahora tengo cosas que hacer hijo de la guerra —Se metió por la puerta de mantenimiento sin más. Piritoo siguió sus pasos.
—No deberías estar en esta área, esta prohibida para los empleados —Lo tomó con fuerza del brazo e intento hacerlo retroceder. Tritón se estaba cansando de que lo quisieran mandar, así que simplemente se soltó de su agarre y siguió su camino aún más rápido —Eres nuevo aquí y ¿Cómo sabes que soy hijo de la guerra? —Lo siguió.
—Hueles a guerra, de una forma distinta a Hylla. Una igual de sangrienta pero menos organizada que en ella —Comentó como si nada mientras buscaba la máquina de los filtros.
"Aquella su majestad" Asomó la cabeza de un pez indicando una máquina grande a un lado. Piritoo no se percató de su presencia, pero Tritón si, así que avanzo hacia donde le dijo.
—No puedes tocar nada, no tienes autorización —Piritoo tiro del brazo de Tritón y lo empujo contra una de las máquinas antes de que el pudiera tocar algo.
—Yo hago lo que quiero —Se soltó una vez más y empujo al pelirrojo peligrosamente cerca del acuario. Estaban a un lado de estos, si daba un mal golpe podía romper el vidrio. El pelirrojo mordió su labio mirando como el azabache lo ignoraba una vez más.
Tritón comenzó a verificar cada una de las partes, sus ojos viajaban de un lado a otro del aparato. Encontro la caja de herramientas que habían dejado los empleados, apago el filtro un momento, apretó algunos tornillos y saco lo que parecían percebes atorados en las Aspas de uno de los ventiladores. Volvió a encender el aparato.
—¿Cómo sabias que estaba funcionando mal? —Tritón, casi olvido que Piritoo estaba ahí mirándole, casi. Pero el casi no servía.
—Solo lo sabía y ya —Comenzó a recoger todas las herramientas.
"Gracias su majestad" Escuchaba las vocecillas de los peces mientras terminaba de limpiarse las manos.
—¿Eres hijo de Hefestos? —Volvió a preguntar Piritoo. Tritón solo rodó los ojos yéndose de ahí, el otro lo siguió —Te he preguntado algo —Empujo a Tritón contra la pared del pasillo antes de salir de nuevo por la puerta hacia los acuarios que veía el público.
"Oh no, el pelirrojo otra vez a las andadas" comentó uno de los peces.
"¿Piensa que puede doblegar a su majestad? " comentó otro pez más grande con voz gruesa.
"Uh, aún recuerdo como se le comió la boca a Arthur, el bonito castaño, ese cayo muy rápido" comentó otra con voz más fina. Un pez Ángel.
"¿Piritoo ya ha vuelto a las andadas?" Pregunto dijo otra con voz finita.
Tritón soltó una carcajada ante lo dicho por los peces. Piritoo lo vio con furia y lo volvió a golpear contra la pared, el azabache tuvo que prestarle atención al pelirrojo, dejó de reír, solo sonrió mirando sus ojos azules.
—Deberías tener cuidado de con quién te metes —Murmuró, el otro acerco su rostro sonriendo con malicia. Piritoo tenía la camiseta de Tritón en sus manos, la estaba apretando
—Tu eres el que debe tener cuidado, yo no soy el nuevo aquí —Se acercó aún más, estaba demasiado cerca de sus labios pero Tritón no se iba a dejar dominar, le dio un empujón al pelirrojo. Por supuesto este tenía fuerza, pero el azabache tenía aún más.
—Puedo ser el nuevo, pero te aseguro que no seré alguien a quien puedas dominar —Sujeto sus manos con solo una de las suyas por encima de su cabeza, los labios de Tritón rozaron la barbilla de Piritoo con suavidad y el otro contuvo un escalofrío. Por supuesto Piritoo intento soltarse del agarre pero no pudo, la otra mano del azabache estaba contra su pecho aprisinandole, las piernas del pelirrojo estaban separadas por la del azabache —Ten cuidado como me tratas —Subió un poco más la cabeza y mordió la oreja del hijo de Ares con algo de fuerza.
Tritón liberó sus manos y salió de ahí. El pelirrojo se quedó estático, su rostro se coloreo tanto como su cabello, las partes que había tocado el azabache comenzaron a poner rojas y una sonrisa idiota se dibujó en su rostro. Resbaló por la pared del acuario y se quedó sentado en el suelo.
—Tritón —Susurro mordiendo su labio, acaricio la oreja que el otro mordió.
—Solo será un concierto, vamos —Rogaba Mary una castaña rizada mirando con súplica a un castaño de ojos verdemar, este negó con la cabeza. Los dos se encontraban en la cocina, el estaba terminando de decorar unas tazas de café con la crema batida —Oh, por favor. Te aseguro que Aquiles te encantará —
—Ya te dijo que no, Mary, no insistas más —Entro otro chico más grande que ellos con una caja en las manos. Estaba llena de frutas —Si el nuevo no quiere ir déjalo en paz y deberías estar atendiendo las mesas —Dejo la caja en uno de los mesones.
—Oh Chris, estoy segura que el estaba por aceptar ¿Verdad Bel? —La chica miraba ansiosa al castaño que puso las tazas de café en una charola, solo negó con la cabeza una vez más.
—Te lo dije —Chris negó con la cabeza, ella suspiró pero no por eso se notaba que se fuera a rendir. Belerofonte por su parte salió a dejar las tazas de café con calma.
—Aquí tienen —La puso sobre la mesa que se lo habían pedido con una sonrisa, se retiró de ahí cuando escuchó que la campanilla de la puerta sonó.
—No quiero pie de queso —La voz del hombre que hablo hizo que Belerofonte se tensara, cerró los ojos con fuerza, no podía tener tan mala suerte. Maldijo entre dientes y camino a la cocina casi tropezando con Mary.
—Hey ¿Qué sucedió? —Pregunto la chica viendo se escondía en la cocina. El castaño no contesto.
—Ey, hay clientes en una de tus mesas Belerofonte —Anuncio un hombre desde la puerta y el castaño maldijo aún más su suerte, de tantas mesas justo en una de las suyas.
—Ve tú Mary, estoy seguro que te emocionará el cliente —Sugirió el castaño poniéndose de pie, le arregló el cabello y más, ella le vio con desconfianza.
—Son tus mesas Bel —Recordó ella y el apretó los labios —¿Irás al concierto conmigo? —Ella sonrió con astucia.
—¿Es con máscaras? —Cuestiono y ella asintió emocionada —Atiende la mesa por mi y voy al concierto —Ella dio un chillido emocionada mientras salía de ahí. Bueno, retraso su suplico de momento. Comenzó a lavar los platos a buscar que hacer con tal de no salir de ahí hasta que Aquiles y su novio, estaba seguro que llego con él.
—¡OMG! —Mary entró muy emocionada —¡Aquiles esta aquí! —Chilló aún más emocionada, Chris que estaba picando algunas cosas se la quedo mirando —Y me va a firmar un autógrafo —
—Te dije que te emocionaria —Mencionó el castaño terminando de lavar unas tazas. Ella se cayó y dejó de emocionarse para mirar fijamente al castaño, este solo siguió lavando los demás platos.
—Tú —Ella se acercó más a él —¿Cómo sabias que era Aquiles? James dijo que ni siquiera volteaste a ver a los clientes, que por eso creyó que no sabías que habían entrado —Entrecerró los ojos mirándole. Belerofonte solo siguió lavando los platos —Contesta —
—Has escuchado sus canciones tanto, que reconocí su voz apenas la oí —El sonrió inocente, ella lo siguió mirando.
—Haré como que te creo —Dijo ella, dejo su seriedad y volvió a chillar —Ahora debo hacer el pedido de mi amor platónico —Suspiro y Belerofonte hizo lo mismo.
—Igual ella ha ganado —Chris miraba a Belerofonte y este solo asintió —No hay como ganarle a ella, la única que lo hace es Ana —Río con alegría, el castaño solo quería derrumbarse y dejar de existir.
Mary preparó el pedido, pero Belerofonte le estaba mirando. Le hizo unas sugerencias para el té. No podía evitar querer que Aquiles tome el té como le gustaba, con una pequeña hoja flotando y hervido exactamente por siete minutos, ni un segundo más, ni un segundo menos. La chica le observaba muy atenta.
—James dijo que podía darle algo de cortesía ¿Crees que le guste el pastel de chocolate? En un blog leí que le gustaba el chocolate —Mencionó ella sin dejar de mirar como Belerofonte ponía la taza en un ángulo de cuarenta y cinco grados exactos.
—Oh, deben estar errados, casi no le gusta el chocolate —Murmuró Belerofonte —Le gustan más las cosas naturales, tal vez llévale un trozo del pie de limón, pero no muy grande. Casi no le gustan los pasteles o pie —
—Cómo que alguien le conoce mucho —Canturreo ella, las mejillas del castaño se tiñeron de rojo —Hablaremos luego —Se llevo la bandeja hasta estar cerca de los pie, tomo un trozo pequeño de limón y salió de ahí.
—Estas perdido —Canturreo Chris ahora y Belerofonte solo quería que su turno termine de una buena vez.
El castaño se la pasó el resto del turno huyendo de Mary, sabia que no tardaría mucho en acorralarlo pero mejor tarde que temprano. Ella estuvo muy emocionada el resto del día, porque consiguió lo que muy pocas personas obtenían: Aquiles hablo bien de la cafetería, que lograron darle el mejor de los servicios y que regresaría. A pesar de que su novio le vio extrañado todo el rato y en un momento casi trató mal a Mary.
—Y el me defendió ¿No es lindo? —Ella tenía las manos sobre el pecho. Su turno recién terminaba, Belerofonte solo salió huyendo por un lado, o al menos hizo el esfuerzo, porque ella lo retuvo del abrigo —¿A dónde? —
—A mi casa, lejos de aquí —Murmuró dándose por vencido y mirando a otro lado.
—Ahora me vas a decir ¿De dónde conoces a Aquiles? —Si, ella lo había atrapado y acorralado.
—En mi otra ciudad tenía un amigo, el conocía mucho a Aquiles —Trato de no sonreír recordando sus días con Aquiles —Ellos se hicieron cercanos, así que siempre me hablaba de él. Así que técnicamente no lo conozco, solo sus gustos —Mary le miro con escepticismo.
—¿Y cómo se llamaba ese amigo? —Alzo una ceja interrogante. Belerofonte trago saliva, lo que más detestaba era mentir, eso no se le daba.
—Patr... Patrick, así se llamaba. Aquiles le llamaba Pat —La miró un rato rogando que se crea la mentira, ella lo vio con dudas pero asintió.
—Me gustaría conocer a tu amigo, seguro me podría contar muchas cosas de Aquiles —Ella sonrió demasiado y Belerofonte suspiro aliviado por lo bajo.
—Ya perdí contacto con él, hace siglos que no lo veo —Guardo las manos en los bolsillos de su abrigo mirando el suelo. No mentía con lo de hace siglos que no lo veía, hace siglos que había dejado de ser Pat —Debo irme, mis hermanos se preocuparan si no llego pronto —
—Bien, adiós Bel —Se despidió ella y al fin el estuvo tranquilo caminando por la calle hasta tomar un taxi.
Ver a Aquiles con alguien más nunca había sido fácil, pero se repitió que eso era lo mejor. Que el nunca debió estar en su vida, Aquiles sería feliz con alguien más y hoy lo estaba demostrando, seguramente a ese chico que le acompañaba su madre si lo apoyaba. Es que Belerofonte era tan poca cosa para alguien tan grande como Aquiles, el merecía alguien mejor ¿Verdad?
