24. La última puerta

A pesar de los múltiples reproches de Harry, quien no quería poner un pie nuevamente en el ministerio, la profesora McGonagall, Remus y Kingsley le llevaron. Era de madrugada, no habían funcionarios del ministerio a simple vista; fue una noche larga, no habían descansado desde que llegaron a Grimuald Place; enterarse del secuestro de Ginny ponía en desventaja a la Orden y debían actuar rápido ya que Voldemort no tardaría en aparecer ante ellos.

-¿me pueden decir por que estamos aquí?- Harry preguntó por segunda vez mientras caminaba tras Kingsley y la profesora McGonagall; Remus se encontraba tan desconcertado como él cuando llegaron al ministerio, los pasillos que recorrían se encontraban muy solos; a Harry se le erizó la piel al recordar que en similares condiciones se miraba el ministerio de magia cuando ellos llegaron en busca de Sirius hace dos años.

-SHHHHHH ¿Recuerdas que en la boda de Bill y Fleur te dije que necesitaba hablar urgentemente contigo?- la profesora McGonagall hablaba muy bajo, como temiendo a ser descubiertos, llevaba una de sus manos dentro de su túnica al igual que los demás, Harry sabia que llevaban sus varitas listas ante cualquier emboscada al igual que él, y trató de recordar lo que había sucedido en la boda del hermano de Ron, aunque como olvidar ese día, fue en ese momento en el que quedó comprometido con Ginny, sintió un hueco en su estomago al recordarla, pero luego algo llegó a su memoria, antes de la ceremonia de Bill y Fleur la profesora McGonagall se había acercado a él para hablar y no pudieron retomarla ya que ese día se fueron al Valle de Godric.

-Profesora...- Harry habló bajo y se adelantó para ir a su lado, - si lo recuerdo, pero eso no contesta mi pregunta-

-ya lo se Harry, eran dos cosas importantes, una que quería que terminaras tu ultimo año en el colegio para que recibieras clases particulares, aunque al final las tomaste y la otra que era primordial que vinieras al ministerio- la cara de desconcierto de Harry se hizo mas notable en ese instante.

-pero ¿por que?- Harry se detuvo, decidió no dar un paso más hasta que le revelaran la razón por la que debía estar ahí. – ya estoy aquí ¿ahora pueden explicarme de una vez por todas que es lo que sucede?- Kingsley, Remus y la profesora McGonagall se detuvieron junto a Harry.

-Aquí no Harry- esta vez fue Kingsley el que habló –no podemos detenernos en cualquier pasillo, por favor acompáñanos hasta un lugar más seguro para que puedan hablar- Harry molesto continuo tras ellos hasta llegar al pasillo que daba directamente a la puerta que habían cruzado años atrás, al percatarse que estaba ahí se detuvo rápidamente, provocando que Remus tropezara con el.

-¿sucede algo Harry?- Remus le miró extrañado al ver la reacción del joven

-no pienso entrar ahí- y se quedo quieto, intentó apartarse, pero chocó con alguien mas alto que él, se dio la vuelta rápidamente y un hombre alto, oscuro, rostro muy serio y unos ojos marrones le miraban fijamente.

-Hola Belkin- saludó Kingsley y se acercó al hombre, mientras Harry se hacia un lado junto a Remus.

-Buenos días- su rostro era inexpresivo, el hombre miró a los presentes uno a uno deteniéndose en Harry, sus ojos rápidamente se elevaron a la altura de la cara donde tenia la cicatriz, él ya estaba acostumbrado a esa reacción de la gente, por lo que no le tomó importancia. – ¿Entraran todos?- le preguntó a Kingsley. –por que, solo verá a uno de ustedes, su orden fue muy explicita -

-lo se- y Kingsley miró a los presentes –solo irá Harry-

-¿Qué?, ¿A dónde?- Remus habló adelantándose a Harry, que en ese momento pensaba preguntar lo mismo –Minerva, explícame ¿Qué estamos haciendo aquí?, todo el mundo mágico busca a Harry en estos momentos y lo hemos expuesto demasiado al venir hasta aquí, así que espero que tu explicación sea muy buena- Remus había puesto una de sus manos sobre el hombro de Harry en señal de apoyo, ya que a los dos los habían hecho ir hasta ahí sin razones.

-cálmate Remus- McGonagall se puso frente a él –quisiera que entendieras, que no estaríamos aquí si no fuera importante, pero perdemos tiempo y debemos salir de aquí antes que los demás miembros del ministerio lleguen- se dio la vuelta hacia el mago alto –le rogaría sr. Belkin, que nos lleve hacia la cámara, solo Harry entrará, nosotros esperaremos a que salga-

-Esta bien, síganme por favor- y se puso al frente del grupo para continuar la marcha

-¿Qué cámara?- pregunto Remus. Pero nadie le respondió, Harry aun estaba quieto a su lado sin moverse.

-¿quieren darse prisa?- dijo Kingsley mirando a Remus y Harry quienes aun seguían parados en el mismo lugar.

-dije que no entraría a ese lugar- se mantuvo Harry.

-pero Harry, es muy importante que entres…-

-Harry, escúchame bien…- La profesora McGonagall se había acercado, estaba muy molesta – este no es el momento de caprichos, estamos a contra tiempo, ¿quieres salvar a la señorita Weasley o no?-

-¡Claro que si, pero…!-

-Pero nada, la diferencia de poder rescatarla con vida posiblemente este en las manos de Seele-
-¿Seele?- pregunto -¿Quién es..?-
-¿Seele está esperando a Harry?- Remus cambio su expresión a molesto a asombrado –eso es imposible, nadie ha podido verle jamás-
-Harry, tendrá esa oportunidad Remus, así que te suplico que dejen esta niñería para mas tarde, no tenemos tiempo- McGonagall se dio la vuelta molesta, y caminó tras Belkin.
-vamos Harry, será mejor seguirles- Remus tomo a Harry del hombro para animarlo y caminaron tras la profesora, Kingsley cerraba la marcha tras ellos. Cruzaron la puerta del departamento de misterios, el salón circular con piso, techo y paredes oscuras y en ellas las mismas antorchas azules, al momento en que Kingsley cerró la puerta, el salón comenzó a girar, la luz de las antorchas azules reflejaban una línea circular, cuando dejó de girar Belkin se adelantó.
-Seele- dijo con voz clara y fuerte. El contorno de una puerta que se encontraba a la izquierda de Harry se iluminó. –es esta- se puso frete al grupo y empujó la puerta deteniéndola hasta que todo el grupo paso por ella, era un salón rectangular de piso azul, las paredes estaban cubiertas de múltiples banderas con diferentes escudos y un gran ventanal en la pared de la derecha de donde provenía una luz intensa que alumbraba todo el lugar. Un mago alto, blanco de ojos azules y una túnica del mismo color estaba parado frente a otra puerta blanca al final del salón.
-Llegan tarde- dijo el hombre de túnica azul, tan serio como Belkin.
-lo siento Patrick, pero tuvimos unos cuantos inconvenientes- hablo Kingsley mirando de reojo a Harry.
-será mejor que entre rápido, pronto amanecerá y estaremos rodeados de magos en minutos- dijo Patrick.
-¿a que se refiere?- dijo la prof. McGonagall mirando al mago.
–esta puerta posee un sistema de seguridad que se activa en el instante que es abierta- dijo –intentamos neutralizar el sistema, pero es magia muy poderosa, solo podemos darle unos minutos antes que se active la alarma-
-Harry entra rápidamente- dijo Kingsley –trataremos de darte un poco mas de tiempo distrayendo a los aurores- Harry miró a todos los que le acompañaban y se detuvo en la mirada de Remus que le dio un movimiento de cabeza animándolo a entrar con una sonrisa. Tomó el pomo de la puerta blanca y se abrió hacia dentro, cuando cruzó por ella una luz lo cegó y la puerta se cerró tras el. Cuando sus ojos se acostumbraron al resplandor, pudo observar que se encontraba en un salón circular blanco y muy iluminado, en las paredes se encontraban múltiples ventanas transparentes ovaladas en todos lados, una neblina cubría el lugar y no le dejaba observar muy bien la sombra que se acercaba lentamente a él; rápidamente saco la varita y apuntó.
-¿Quién es?- una fuerza externa haló su varita con fuerza y Harry no pudo sostenerla, salio volando de sus manos hacia la sombra que se acercaba.
-creo que es de mala educación atacar al anfitrión, ¿no crees?- una voz femenina, pero con ciertas distorsiones le habló, mientras la figura se acercaba Harry pudo observar mejor a la mujer alta, delgada con un traje tan blanco como el salón en el que se encontraba. Sus cabellos eran rubios muy largos y lisos, su rostro serio y unos grandes ojos azules adornaban su rostro.
-¿Seele?- pregunto Harry
-mmm veo que ya sabes mi nombre Harry Potter- dijo la mujer frente a él.
-¿su voz?- dijo Harry viéndola directamente a sus ojos –yo he escuchado su voz antes- y ella sonrió -¡era usted! Era su voz la que escuché cuando estaba en Bulgaria luchando con las bacantes y…-
-…la que te llamó para que vinieras al ministerio de magia en tu sueño- y le devolvió a Harry su varita.
-lo siento- dijo apenado y guardo su varita, ella elevó la mano hacia un enorme reloj redondo y dorado que estaba sobre la puerta y las agujas se quedaron inmóviles.
-le daremos tiempo a tus amigos, sígueme- y Harry fue tras ella que se acercaba al primer ventanal de la derecha –te he estado observando Harry Potter…- pero al acercarse lo que Harry vio como un ventanal era un vidrio transparente, no los reflejaba y no se veía lo que estaba tras la pared, ella posó uno de sus dedos sobre la superficie del primer ventanal y cuando la punta de su dedo hizo contacto con la superficie, surgieron múltiples ondas, como cuando una piedra cae al agua. En ella comenzaron a aparecer imágenes como en una película de situaciones en las que Harry se había visto envuelto en los siete años que había estado en el mundo mágico. Harry a sus once años en el tren junto a Ron, luego peleando con el basilisco en su segundo año, él y Hermione corriendo tratando de salvar a Ron de un enorme perro negro que lo arrastraba hacia el sauce boxeador, los tres sentados en la biblioteca ayudándole a encontrar algo para superar la segunda prueba del torneo de los magos, los seis jóvenes corriendo por los pasillos del ministerio de magia… -… paso a paso desde que te integraste nuevamente al mundo mágico- y por último la imagen de Harry junto a Seele en ese mismo salón. – Por años has tenido el arma en tus manos para vencer a Lord Voldemort y aun no la utilizas contra él-
-¡por que todos están tan seguros que puedo vencerle!- dijo Harry molesto
-por que todos creen en ti- y continuaron caminando hacia el segundo ovalo –tus padres, sus amigos, tus amigos y toda la comunidad mágica, todos tienen miedo Harry, todos tienen diferentes temores, tus padres por ejemplo –Harry le vio con el ceño encogido y ella con su mano le señalo el segundo ovalo y mas imágenes se mostraron, estaba en una de las habitaciones de Hogwarts, pero los jóvenes que se encontraban ahí no eran sus compañeros, sino el joven Sirius y Remus. Los dos se encontraban en pijamas, Sirius sentado en la cama de Remus hablando. Harry enmudeció y puso mucha atención a lo que veía y escuchaba.
-¿Por qué James dice estar enamorado de Evans y sale con otras?

-Ah eso iba Sirius…

-Pues ya te tardaste…

-¡Pues intente explicarte!

-Pues lo complicaste… hasta sacaste tus chocolates y yo la verdad no entiendo que tengan que ver los chocolates con mi pregunta porque…

-¡Ya, ya tienes razón!- Remus enmudeció al escuchar sus propias palabras.

-¡Remus contéstame ya!-

-Es obvio, James quiere ser libre el más tiempo posible

-E-x-p-l-í-c-a-m-e

-Sirius ¿Cuánto ah durado James con una novia?

-¿Refieres a novia formal o pasajera?

-Novia ¡Novia, no una de sus conquistas!

-Ah pues ah durado…nada. Todo lo que James ah tenido siempre son conquistas.

-Eso es porque James no le gusta el compromiso Sirius ¿Recuerdas cuanto tuviste que rogarle para que aceptara ser capitán de Quidditch?

-Uf casi dos semanas, fue extraño James ama el quidditch

-Pero odia el compromiso…lo que el no entiende aun es que el compromiso no necesariamente es perder libertad. Y esa lección la única que se lo puede enseñar es Lily

-¿Y donde quedamos nosotros? Somos sus amigos

-Más ayuda el que no estorba Sirius…y en cuanto a porque sale con tantas chicas…eso solo el lo sabe. Pero si sigue perdiendo el tiempo como hasta ahora Lily se va a terminar por cansar.

-¿Remus, estas seguro que Evans es la correcta para nuestro amigo?

-Como saberlo- se encogió de hombros- la imagen se desvaneció en ese instante y la mirada de Harry se encontró con la de Seele.
-tu padre le temía al compromiso, pero tu madre y sus amigos le ayudaron a dar el paso, hasta que se dio cuenta, como bien decía Remus: "el compromiso no es perder la libertad", Harry ¿por que crees que no puedes matar a Voldemort?- y lo miró dulcemente.
-yo…- Harry se mordió su labio inferior –…él es el mago mas poderoso que haya existido y hasta el momento no ha existido nadie que haya podido vencerle-
-¿Quién le venció hace dieciséis años?-
-yo, pero… no lo hice yo exactamente, fue…-
-… el sacrificio de tu madre, ella se sacrifico dándote la protección que te libro de Lord Voldemort, por que te amaba Harry. "Omnia vincit amor" o como tu alguna vez lo habrás oído o leído "el amor todo lo vence"- Harry pensaba nuevamente "amor otra vez" pero ella supo leerle el pensamiento y rió.
-subestimas ese sentimiento Harry-
-¿Cómo sabias…?-
-lo que pensabas- y la mujer rió. –no es difícil, tu sabes legeremancia y oclumancia- y la mujer se encogió de hombros –sabes Harry, me sorprende que tu amando a Ginny no creas que el amor puede vencerlo todo- la mujer tomó a Harry por sus hombros y lo miró seria y fijamente –escúchame bien, por que se nos acaba el tiempo: el amor es ocuparse del otro y preocuparse por el otro. Ya no se busca a si mismo, sino que ansía más bien el bien del amado: se convierte en renuncia, está dispuesto al sacrificio, mas aun lo busca.- y la mujer miró nerviosamente hacia el reloj –llévate esto- y le puso en sus manos una bola roja de cristal en sus manos "úsala bien" te dará una oportunidad de librarte de la muerte- Harry observó la pequeña esfera en sus manos.
-¿que es esto?-
-la oportunidad de sobrevivir. Ahora debes marcharte ya o tus amigos estarán en problemas- Harry se guardo la pequeña esfera en la túnica y comenzó a salir, cuando estaba por salir se giró hacia Seele.
-Gracias- y salio, Seele se quedó parada al centro de la sala y una sombra a su izquierda se fue acercando a ella, era un hombre alto con las mismas características de ella.
-¿estas segura que lo hará bien?- dijo el hombre serio mirando a su compañera.
-confío en él-
-el espejo no nos mostró eso-
-el futuro no esta escrito aun, se va construyendo. Espero que llegado el momento actúe bien-
-espero que tengas razón-
Cuando Harry terminó de cruzar la puerta se encontró con los magos que le habían acompañado en posición de ataque. Remus le miro fijamente.
-¿Por qué no terminas de entrar Harry?- él le sonrió y se acercó.
-ya terminé de hablar con ella. Debemos irnos antes que nos metamos en problemas-
-¿ya?, ¿pero no tienes ni un minuto de haber entrado?- dijo McGonagall
-solo ella puede hacerlo- rió Kingsley –muchas gracias amigos- dijo refiriéndose a Belkin y Patrick –espero que no los metamos en problemas-
-no te preocupes, ya nos la arreglaremos nosotros, ahora salgan ya- el grupo comenzó a salir a la petición de Patrick.
-¡hey Harry!- la voz de Belkin se escuchó y Harry le miró –Suerte chico, muchos creemos en ti ¡Animo!-
-muchas gracias- y el grupo salio lo mas rápido que pudieron por los pasillos del departamento de misterios, subieron hasta cruzar el vestíbulo y algunas llamas de las chimeneas comenzaron a encenderse.
-rápido, por la entrada de visitantes- Lupin abrió rápidamente la cabina de teléfono y el grupo se metió rápidamente por ella y comenzó a subir, al llegar a la superficie la cabina se abrió dejando salir al grupo que se encontraba incómodamente apretado.
Cuando Harry salió de la cabina una enorme llama de luz plateado explotó sobre ellos, el grupo se protegió con sus brazos y Remus conjuró una cúpula de luz dorada sobre ellos, todos miraron hacia arriba y vieron cayendo hacia ellos restos de la llama plateada que resbalaban por las paredes de la protección del hechizo de Remus y un pergamino negro que al caer sobre la cúpula la atravesó limpiamente y cayó sobre las brazos de Harry, Kingsley intentó arrebatárselo, pero al instante que le tocó una corriente eléctrica le atravesó y lo lanzó hacia la pared de la cúpula.
-¡Kingsley!- la profesora McGonagall corrió hacia el moreno.
-estoy bien profesora McGonagall- y comenzó a levantarse, Remus desmaterializó la cúpula
-¿pero que demonios fue eso?- Remus se acercó a Harry quien comenzó a desenvolver el mensaje. Su rostro comenzó a cambiar de aturdido a furia en sus ojos.
-¿de quien es la carta Harry?- preguntó la prof. McGonagall.
-Lord Voldemort quiere verme-

*****************************
Perdónnnn miles, en serio pensé que ya hab+ia termina aquí la historia y recien me percato que no.

Subiré todos los capitulos restantes de una vez para los que se quedaron a medias lo puedan terminar. Con mis otras historias, tuve un bloqueo y luego cambié la trama. por lo que he decidido terminarla antes de subirla y así darle una mejor lógica. Gracias por todo y nuevamente perdon por la demora en añossss